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La Fita del Ram por detrás (sigue)

En ese compás de espera ha aparecido Genius con una flaca que se iba no sé donde y también JuanAn con el coche, cosa que me ha extrañado porque vive cerca, pero era porque se iba a Esporles con otra gente a hacer el GR de Banyalbufar y el Correu, ruta por la que parece sentir una especial predilección. Estábamos invitados, por supuesto, pero no había suficientes vehículos para distribuir las bicicletas. En esos momentos ha llegado Edu, con lo que ya éramos cinco. Demasiados para organizarnos en condiciones. Además parecía un poco larga para el tiempo de que disponía alguno que tenía hora fija de llegada, con lo que la idea de ir hasta La Granja en bici se ha desechado.

Pero se quería hacer algo más que subir a Na Burguesa y nos hemos encaminado hacia Son Malferit y después al Área Recreativa de Son Tríes y desde allí, pasando por la Font de Son Tríes, hasta el camino que baja desde la ermita, justo al inicio de los “bams”. Aquí te enfrentas ahora con la peor zona del camino y tampoco era mi día, con las zapatillas playeras que llevaba (hoy sí se puede decir que iba hecho un globero, pero no me lo quería perder). Al acabar la parte más complicada, donde se grabó ésto, hay un mirador natural sobre unas rocas muy espectacular donde hemos ido a tomar un poco el sol. Lo que pasa es que solamente te paras si subes. Cuando bajas no quieres parar si no es absolutamente necesario.

Al lado del salto preparado hay un desvío a mano izquierda que nos encamina hacia un sendero trialero en subida que pasa junto al Cristo y nos deja en la pista que sube a Maristela. Fue un aperitivo de lo que iba a venir después. Puedes separarte de la pista y tomar un atajo practicable hasta la ermita muy apetecible. Parada y fonda en la fuente. Comimos algo, bebimos y nos refrescamos otro poco, antes de seguir en dirección a la Fita. Después de atravesar la pared derrumbada nos picaba la curiosidad de girar por algún sendero y buscar la bajada hacia es Verger. Lo cierto es que así está señalizado sobre las piedras con una inscripción de pintura roja. El sendero es fácil de seguir, pero pronto nos habíamos perdido, bueno, más bien desorientados.

Pasamos otra pared y tirando hacia abajo llegamos a un aujub en muy buen estado de conservación. Aquí hay un sendero hacia la izquierda que baja hacia Son Ferrà, impracticable. Nosotros tomamos hacia la derecha y empezó la gran subida. Todo sendero, revirado y puñetero, sin grandes obstáculos a salvar; el mayor, la pendiente y la longitud. Es largo, muy largo. Todos nos lo imaginábamos de bajada. Aquí ya iba sumamente desorientado. Según mi idea, íbamos hacia Es Verger, y solamente subíamos???. Cuando llegamos arriba veo esa indicación en una roca señalando el lugar de donde venimos, con lo que me aclaro menos aún. En eso que aparecen los excursionistas que habíamos visto en la ermita y les preguntamos. Prefiero obviar las respuestas; según ellos, habían llegado allí haciendo “todo bajada”. Y nosotros, “todo subida”.

Como se imaginaba Pepe estábamos cerca de la cumbre, por tanto, también debíamos estar cerca de la casa de neu de la que me han hablado que hay que tomar como punto de referencia para la bajada de Es Verger a través del Pas des Cego, pero tampoco la vi. Este paso queda completamente descartado para un trayecto en bicicleta por lo que me han contado. No investigamos mucho más para intentar cumplir el horario previsto, cosa que al final no se cumplió, y subimos hacia la Fita para bajar por el sendero que nos vuelve a llevar al camino principal. A partir de aquí a toda mecha, aunque la mía ayer fuera corta, ya que tenía dificultades para mantener correctamente los pies sobre los pedales y en ese tramo rocoso y bacheado iba un poco descontrolado. Además notaba que los cambios me saltaban en las coronas con lo que tampoco apretaba mucho, sobretodo si se empinaba un poco el camino.

Bajamos rapidito hacia el Bunyolí (no hace falta mencionar las llamadas telefónicas de las señoras interesándose por nuestro estado de salud) y nos enfilamos por la trialera. Quería volver a hacerla porque fué la primera bajada que realicé con la bici nueva, y quería comparar. Salí el último para no molestar y un poco más abajo oí un grito. Resulta que había habido una caida de Pepe al tropezar Juantrans con una rama en la cabeza. Aunque lograra mantenerse en pie ésta golpeó a Pepe y éste, al intentar amortiguar el golpe con la mano, se clavó en la palma una rama en punta. No fue grave, pero sí doloroso y aturdidor. Unos minutos más tarde ya estaba en condiciones de continuar y pudimos acabar la ruta sin más contratiempos que el de llegar fuera de horario.

Desde el reinicio de la bajada por la trialera me dí cuenta de que iba mucho más rápido que los dos que tenía delante, y frenaba para que volvieran a coger ventaja, repitiéndose la operación. Cierto es que Edu llevaba una rígida pero me hice una idea de cómo debía bajar yo antes. Estoy hablando específicamente de este tipo de terreno, rápido, no muy revirado, sin excesivos obstáculos por medio. Y lo que digo es que en estos terrenos es donde noto más diferencia a mejor.

Hacen falta unas jornadas de exploración por la zona para acabar de concretar y definir los itinerarios. Dejarlos grabados en track para poderlos estudiar con posterioridad sobre la pantalla. Más que nada porque los mapas que uso son muy inexactos en esa zona; quizás otros, contengan más información. De todas formas, modificaré mi mapa de la zona de manera provisional a la espera de una información más exacta vía GPS.

No fue una salida sólo para estirar las piernas; hubo exploración de tramos nuevos de los que sacar partido; sin tanta adrenalina como cuando hay más gente; más relajada, pero sin perder el ritmo.

En resumen, una buena salida con buena gente.


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