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Barranc de Biniaraix 1

Es una de las rutas más apetecibles del MTB mallorquín. 42 kilómetros con pocos tramos de descanso y con el descenso más emblemático con el que te puedes topar encima de una bici, el Barranc de Biniaraix. Se trata, con alguna variante, de la Ruta 08 Es Cingles. La solemos hacer varias veces al año y suele convocar a bastante gente. Ayer éramos doce en los aparcamientos del Jardí Botànic, aunque habíamos dejado algunos vehículos al otro lado del túnel.

Primera incidencia: Abolladura en una cubierta

Tras inmortalizar gráficamente la avería se reparó. La verdad es que no estuve muy atento; creo que pusieron una cámara dentro.
Segunda incidencia: Chus pierde el casco

Decía que se lo había dejado en el coche aparcado. Se barajan varias opciones: un pañuelo, una bolsa del Carrefour, un chubasquero con capucha, etc. Al mismo tiempo, otro encuentra un casco colgado de su bici. Suele llevarlo colgado del manillar en las subidas y lo que pasó es que se equivocó de bici. (Día a día vamos ampliando la definición de “empanado”. Ver “jerga del grupo”).

Tercera incidencia: Discrepancias sobre la ruta a tomar

Dado que se suele pasar siempre por Moncaire propuse ir por Monnàber. Tiene un camino directo a través des Marroigs, pero la “pega” es que está asfaltado hasta Ses Cabanes. Se realizó esta reforma con dinero público con la condición de que el camino no se cerrara y pueda ser utilizado por cualquiera. La verdadera pega que tiene es que podemos ser rechazados por el personal de Monnàber si nos encuentran circulando por sus terrenos.

Solventado lo anterior nos dirigimos a la subida clásica por la Carretera Vella de Bálitx. Después de Sa Capelleta hay un largo tramo cementado. Potato se interesó por cómo unir Muleta con Fornalutx o Bálitx. La verdad es que se puede hacer, bien por el Camí de sa Figuera y posterior desvío a Fornalutx, que solamente he realizado de bajada y lo recuerdo bastante empinado, o a través del Pas de s'Heura (no ciclable) y Sa Tanca des Bous. Por ahora es pura especulación. Como no fuimos por Sa Costa d'en Nicó pues no hubo trialera ni 20 euros. Pero se me hizo corta la subida (y a otros también) y la verdad es que después del día de trabajo del viernes, yo no hubiera podido asegurar que me encontrara tan bién. De todas formas, no suelo encontrarme mal nunca en este comienzo. Es una subida larga, pero sostenida, sin repechos, y eso me permite un calentamiento suave pudiendo ir a más durante el resto de la etapa. Como así fue.

Desvío a Moncaire y aproveché para echar una ojeada a la clotada que hay cerca de las casas de Bàlitx de Dalt. Aunque no pude vislumbrar nada es más que probable que exista algún itinerario por esa zona, quizás el Camí de sa Coma des Port.

Mientras cruzamos el bosque nos encontramos un nutrido grupo de cazadores merendando que pasaron literalmente de nosotros. Es raro, porque muchas veces son ellos los que ponen las mayores pegas. La verdad es que nadie del grupo está muy ducho en los temas de caza cuando es cierto que muchas fincas explotan esta opción como parte de sus ingresos.

Cuarta incidencia: Bronca en Moncaire

Lo que se suponía que iba a suceder sucedió. Ya de todos es sabido que la finca de Moncaire ha cambiado de manos y puede haber cambios en su gestión. Lo que sí es seguro es que habrá modificado su apariencia dado la cantidad de trabajo que se ha realizado allí. La bajada no es muy problemática; está alejada de las casas principales, aunque pueden verte. El problema viene en la subida asfaltada hasta la carretera. Ya es la segunda vez que nos encontramos a algún encargado que nos sermonea, aunque literalmente ayer éste llegara a la amenza directa. Me pongo en su piel y lo entiendo; es su casa y su camino.

Arriba, en la carretera, apareció otra persona proveniente de las casas y nos preguntó si teníamos permiso. Lo más original que se nos ocurrió fué: “nos hemos perdido”. Chus se acerca y entabla una amable conversación con la mujer. A la pregunta de “¿A quién pedimos permiso para la próxima vez”? la respuesta suya estuvo a la altura de la nuestra: “Ahora no llevo el número encima”. Es un tema espinoso pero ellos deberían poner un poco más de su parte para solucionarlo; no es difícil. Ellos son los encargados de abrir un canal de comunicación con el público visitante. Si pueden consentir en permitir la circulación de vehículos a motor por el bosque también pueden hacerlo para vehículos sin motor, aunque de nosotros no tienen un beneficio económico directo, que tampoco descartaría.

Quizás estos problemas nos encaminen a encontrar unos itinerarios alternativos, aunque seguramente eso implicará más kilómetros de carretera. Y dado que esta ruta ya tiene unos nueve kilómetros de asfalto insalvables esto podría ser un grave inconveniente para algunos participantes.

Nos queda llegar a la barrera de acceso de Bini. Todo asfalto, ya que la opción de las pistas directas desde la entrada de la cadena parecen descartadas de antemano debido a la dificultad para rodar por ese recorrido. Solamente la hicimos una vez de bajada y es chunga, aunque sea la que siempre tomaba cuando íbamos por allí hace ya mucho tiempo. Llegada a las barreras y se produce la escisión del grupo. Bonus no puede forzar más la muñeca recién soldada y sigue por la carretera hasta el acueducto para reunirnos allí. Nando dice que no quiere continuar más lejos y se lleva a Óscar al barranco directamente. Los demás seguimos el itinerario previsto. Subí el último solo ya que intenté persuadir a Nando cuando me enteré de que no había hecho esa parte de la ruta y me retrasé un poco. Arriba no hubo foto de grupo en el altar y bajamos a saco hacia la Font Subauma.


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