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Barranc de Biniaraix 2

Quinta incidencia. Perdigón tiene prisa

En vista del caudal de agua que baja de la fuente, decide rellenar de la balma. Craso error, pero se ve que no ha leído, comentarios incluidos, beber o no beber.

Ya sabemos que viene un tramo de pateo. Albert y yo nos lo tomamos con calma; mucha, diría yo, cuando comprobamos donde estaban los demás. Además me pinché en un pie y seguramente pinché la rueda de delante ya que al iniciar el descenso iba de lado. Me quedé arriba cambiando la cámara y después ya no le cogí el hilo a la bajada. No recuerdo haberlo hecho tan mal con la otra bici, pero ayer no tenía público.

Abajo me esperaba Potato y Chus, que revisaba la bici porque no podía engranar el plato grande. En el acueducto se ha dado cuenta de que llevaba las bielas flojas. Se han podido apretar con la multiherramienta, entonces nos hemos ido hacia el Gorg Blau. Después viene un tramo de unos dos kilómetros que traen por el camino de la amargura a Potato, se le atraviesan. La verdad es que es un tramo raro porque no parece a simple vista la pendiente que tiene pero en cambio sí lo notas en las piernas. Entonces hay que estar preparado para sufrir aunque la vista te induce a pensar que no debería ser así.

Sexta incidencia. Funicular o teleférico

Esta fue la gran cuestión que se discutió en el tramo de relax bordeando el pantano. Luego vienen las cuestas y el sálvese quién pueda.

Séptima incidencia. Tomeu ingresa en el club de los empanados

A la hora de partir de la Font des Noguer los tres últimos que habíamos llegado vemos sobre la pared una bolsa llena de agua. La marca de la bolsa daba algunas pistas. Encontramos al grupo cerca del pantano haciendo los honores a Joan botets que había subido desde Sóller acompañado de dos amigas alemanas. Ante el aumento de público y además femenino, se desveló la identidad del olvidadizo, que hizo la entrada en el club por la puerta grande.

Ese tramo me espolea. Seguramente porque es el último repecho. Iba picándoles “¿una carrerita hasta el coll?”. No me secundaron e hice yo solo la crono. Opté por la pista para no perder el ritmo, y también algunos más, aunque al del todoterreno no le pareció muy acertado. Nos conminó a no volver a ir por la pista. Se ve que ayer era el día de las regañinas.

Octava incidencia. ¿Dónde comemos?

Gran cuestión que se planteó en el coll. Como no tenía que quedarme solo estuve de oyente, aunque creí entender que sería el bar de la rotonda del desvío de Deià. La camarera brasileña tiene muchos puntos. Ví que Pepe partió para abajo muy rápido. No sé exactamente el motivo. No sé si era para que no le metieran rueda los de atrás o para reservar mesa con tiempo en el bar.
Me tiré para abajo pero no llegué a disfrutar todo lo posible esta bajada. Ya en la trialera no me encontré cómodo del todo y en el tramo escalonado estaba bastante espeso. Era la primera vez con la 9.2 y los pedales automáticos pero no es excusa, donde no hay que no busquen. Quedaría bien poner eso de “la próxima vez mejoraré” pero ni yo mismo me lo creo.

Fin del episodio.


P.D. Lo mejor de todo son las ganas enormes de realizar otra ruta después de acabar una y eso es acojonante.


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