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Ruta 10

Hacía ya tiempo que andaba detrás de unos caminos por la zona de Sóller. Lo primero fue localizar el segundo camí de metre comenzando desde el camino principal. La verdad es que lo encontré un poco de casualidad porque iba solo, por tanto sin maquinaria, ni GPS, ni cuentakilómetros, ni tan siquiera reloj, (bueno sí, el del teléfono, pero no lo miré). Tan solo un golpe de suerte lo hizo posible, ya que uno de los numerosos pinos atravesados que había en el camino cayó justo sobre la piedra donde estaba pintada la flecha que marcaba el desvío y al pararme la ví.

Eso fue solamente una primera parte porque sobre los mapas que manejo se ve un enlace desde esa zona hacia el Pujol d'en Banya pero ya he notado que hay diferencias entre lo dibujado y lo hallado. Por tanto hice algunas averiguaciones y me comentaron algo de un llamado Pas des Pi. Por las indicaciones que me dieron no lo ví claro hasta poder ver un track en la pantalla del ordenador, y ello no fue posible hasta que alguno de mis compañeros que lo tienen vinieran a hacer esa bajada. La planteé algunos meses después y la hicimos un domingo.

Después de ver el track lo ví más claro y no podría pasar mucho tiempo antes de que fuera a comprobarlo personalmente y ayer fue el día elegido. Haría buen día y sería una ruta corta. Pepe había preparado una larga y dura y sabía que aún no estoy para echar cohetes, y con una comida familiar el domingo pues que estaba decidido que fuera el sábado. Mientras Juan y Carlos al quite a ver que se decidía y en principio les pareció bien, un poco ajustado de timing me parecia a mí, pero bueno. Así y todo quedamos en vernos a las ocho y media para ajustarlo un poco más.

Un poco más tarde de la hora prevista llegué arriba del Coll de Sóller pero ellos aún llegaron más tarde. No sabía si vendría alguien más; eso de “ruta para todos los públicos” pareció no convencer y sabiendo los que salían el sábado y cuales el domingo, poca gente quedaba ya. O sea que, sin presión añadida, nos ponemos en marcha tras repostar un poco de agua en la fuente de la carretera. Ya en los primeros metros nos damos cuenta de que esta vez no se va a parecer en nada a la anterior. Las ruedas patinan que dan gusto e impiden que se encadenen largos tramos (ya de por sí dificultosos en frío) sin poner pie a tierra. Por todo ello la marcha era bastante lenta. Hasta Juan estaba convencido de que me había equivocado de camino. Cinco kilómetros más lejos se convenció, a la vista del pino, de que no era cierto.

Bajamos hasta el segundo camino y efectivamente, en la primera curva a derechas, vi el hito, y luego otros aéreos, incrustados entre las ramas de las encinas. Solamente es un pequeño repecho hasta un coll de tords y detrás un sendero en descenso espectacular. Lo recorrí un corto tramo para asegurarme, solamente hasta que ví las rossegueres. Después volví atrás a buscar a mis compañeros y hacerlo con la bici. Para ser sinceros, hacerlo con la bici fue hacerlo nosotros y las bicis, cada uno por su lado, pero estoy seguro de que veré a alguien bajarlo, no lo pongo en duda. El paso por los deslizaderos no es complicado y enseguida estamos al otro lado donde ahora sí podemos montar con mejor suerte. Nos topamos con una pared con un portillo tapiado que nos obliga a encaramarnos y casi al lado, otra pared con otro portillo y a veces te preguntas por la finalidad de estas obras porque es evidente que tuvo que tener alguna, ya que el tiempo y el coste gastado en su construcción tuvo que ser importante. Pero desde luego yo no me lo imagino a día de hoy.

Lo que sí vi fue que hay otro coll de tords montado al lado y supuse que se trataba de un sendero de cazadores, transitado por ellos y algún excursionista ocasional. Bikeros, creo que pocos. La bajada desde el coll mejora aún más y nos va encendiendo pero no por mucho tiempo porque es corta. Pronto llegamos a las cercanías de una casa y tenemos que pasar por delante mientras los perros ya están ladrando, pero no se acercaron. Al doblar la curva aparece la pega. Barrera cerrada, alta pero sorteable, que pasamos tranquilamente porque no habíamos visto a nadie por allí. Después eché un vistazo y vislumbré un paso entre la rejilla que ya ha sido doblada y retorcida, lo cual se puede aprovechar para otras ocasiones.

Desde la barrera baja una pista cementada y vemos bastantes casas y porxos antes de llegar a la casa del Pujol d'en Banya, con numerosa maquinaria por los alrededores. Tomamos el Camí de Castelló hasta el desvío del Camí de Rocafort y compruebo que no ha tenido tiempo de secarse, con lo que la bajada no tiene la seguridad que da el terreno seco, por lo que tenemos que bajar como verdaderos principiantes. Nos paramos a merendar algo en el puente que cruza la vía. Es un buen lugar. Debían ser ya las doce, si no más (lo sabré cierto cuando vea las fotos de Carlos, que es el único que lleva aparatos) y el timing empezaba a peligrar. Por eso seguimos bajando hasta el pueblo pero volvemos a subir por el Camí de Montreals sin entrar en el pueblo. Se trata de un camino de carro cementado con una pendiente moderada. Y claro, cuando haces una subida larga y un buen trecho es bastante fácil quiere decir indefectiblemente que el resto será bastante difícil. Y eso es exactamente lo que sucede en esta subida, el final es lo máximo. De hecho, esas rampas ya se han hecho famosas. Bikeros de toda la isla tienen un reto pendiente allí (aunque algunos aún no lo sepan).

Por nuestra parte diremos que...lo solventamos de aquella manera. Podría poner cien excusas pero lo dejaré para otra ocasión. Estaba más concentrado en buscar por dónde debía ir que en otra cosa. No recordaba nada de ese lugar, solamente que había un sendero que bajaba y un porxo. Ahora con la pista todo es muy diferente; pero no fue difícil encontrarlo. Arriba especulamos un poco si quedaba mucho por subir o no y volvimos a comprobar lo difícil que era rodar ese día, pero fué justamente cuando empecé a sentirme un poco más cómodo mientras mis dos acompañantes iban quedándose atrás. Y efectivamente, seguimos subiendo hasta los seiscientos once metros pero al menos se han quitado los pinos que estaban atravesados. Ese camino, tanto en subida como en bajada, es fenomenal y cuando las piedras mojadas lo permitían, lo disfrutaba.

Ni que decir que acabamos tarde pero creo que es una buena ruta para hacerla en mucho menos tiempo y en plan un poco más machacón. Habrá que repetirla muy pronto pero eso será después de haber intentado otro descenso por la zona. Está en preparación.


Froggy

Esta semana no hay fotos. Como mucho alguna hecha con un móvil colgada en el foromtb, pero no es seguro. Es más, oficialmente ni había ruta. Así y todo once bikeros nos hemos reunido en el aparcamiento de Bunyola para rutear por la Comuna, aunque después de discutirlo largamente ayer. Nieve o tierra? En principio, tierra. La nieve se la dejamos a los del sábado y a algunos más pero aún sin quererlo pisamos algunas placas arriba, en el Penyal.

Era el día oficial del estreno de un nuevo pepino y había que dejar que el dueño decidiera por dónde le apetecía hacerlo. Por eso me apunté sin más. Además tampoco tenía el cuerpo para muchas más florituras. Mucho trabajo durante la semana y constipado hasta dudaba si llegaría arriba. Pero no, mientras subíamos ya ví que sí que llegaría y eso me daba esperanzas de completar una ruta al menos decente.

Ya desde abajo nos empezamos a encontrar gente de diversos lugares. Había una pareja con bicis de rally que nos íbamos pasando continuamente. Uno de los dos iba bastante tocado y el otro iba todo el rato arriba y abajo. Me cansé de verlos. Subiendo al Penyal nos mezclamos con un grupito que no sé si eran los de Llucmajor o no, me he enterado después de que estaban por allí. Lo que sí sé es que ninguno de ellos hizo la trialera Picó (la cabra), se fueron todos por la pista. Esa trialera iba a suponer el primero de los tests de la froggy. Después de comer algo arriba y pertrecharse nos fuimos hacia abajo y al pisar unas placas de nieve que había por el camino la bici me empieza a culear. Me creo que es de la nieve pero qué va...voy pinchado. Más que pinchado, con la llanta por el suelo. En el desvío me pongo a cambiar y el único que queda por allí es Juan. Y menos mal porque fué él que hinchó la rueda.

Los otros ya no estaban y yo ya estaba de mala leche. Preveía una bajada de lo más triste, como así fué. Con la rueda reparada nos fuímos para abajo y, como había previsto, la bajada no tuvo historia. Además del paso complicado me paré en varias zonas donde otras veces, con más motivación, paso sin complicaciones. Lo intenté, sin éxito, en el paso de la cabra, pero ya estaba todo decidido y juntos nos fuimos hacia el depósito para continuar hacia Coanegra, o eso creía yo, porque se pasaron el cruce y no hubo forma de hacerlos volver atrás. No querían carretera, fué su argumento. Pero si no hace falta tocar carretera para volver a Bunyola, campo a través y hormigón; miedicas, solo querían bajadas. Los dejé estar, ya he dicho que no estaba de lo más fino tampoco, y nos fuimos a buscar el sendero del bosque encantado, donde se filmó este vídeo.

Como consecuencia de la desilusión de la bajada anterior tampoco disfruté mucho de esta. Debía tener la tensión baja. Subidita de aquellas que te pone las pilas aunque parezca que no tiene que ser nada para presentarse en la explanada de la viruta, donde algunos quisieron probarla. Después, para abajo. Y tampoco disfrutaba. Nos paramos un rato en los pinos, donde realmente empieza la trialera, a arreglar el primer pinchazo de la bici nueva pero ya daba el día por perdido. Traté de hacerlo lo mejor posible pero sin convencimiento. Y solamente me faltó reventar otra vez cuando me faltaba al menos medio kilómetro para llegar abajo. No quise reparar porque estaba seguro de que volvería a romper antes de finalizar. Bajé con la bici a cuestas hasta la barrera donde estaban todos menos Pedro, que ya se había ido.

Hice el cambio de cámara y nos fuimos y conseguí llegar entero al pueblo. Al menos aguantó hasta el bar donde solamente fuimos cuatro; la comida del domingo siempre tiene más compromiso. Sobre el cambio de disco delantero quisiera creer que ha sido para mejorar pero no podría demostrarlo. Sé que objetivamente y físicamente ha sido una mejora pero sentirla es otra cosa. Espero poder apreciarla en la próxima salida. Lo que es seguro es que la ruta a mí si me salió rana cien por cien.


Misa a las doce

Podría parecer que el domingo intentamos emular a los ruteros del sábado. Nada más lejos de la realidad, simple coincidencia. Cuando hablé con Xavi el sábado me propuso hacer un recorrido empezando desde el Estret y a mí me pareció perfecto. Hablamos de subir a la Mola de Son Pacs y acabar en Esporles pero tiene poca bajada trialera ya que una gran parte de ella es por asfalto y la descartamos. En cambio en la zona costera tenía aún pendiente el itinerario de Sa Font Figuera, y era muy probable que nos diera tiempo de encontrarlo aunque dado que se haría en último lugar, era dudoso.

Tras informar a la peña de nuestras intenciones algunos se apuntaron en firme, como Buzz, y otros, ya se vería. Xavi dijo que vendrían también algunos amigos suyos. Llegué bastante temprano al Estret con tiempo para cambiarme y hacer algún amago de calentamiento. El tiempo era frío y los pocos kilómetros de carretera que íbamos a hacer al principio no calientan lo suficiente. Buzz llegó y tras él, Jose. Nos informó de que venían dos más rodando desde Palma o casi, Pedro y Guillem. A éste y a Jose los había conocido en la salida de los camins de metre. A Pedro era la primera vez que lo veía. Xavi ya me había enviado un mensaje descolgándose de la salida.

Les comenté pues la idea de ruta que tenía y les pareció bien, más que nada porque no conocían la mayoría de los tramos. En principio volveríamos al GR de la Comuna de Valldemossa, donde nos pilló el aguacero la vez anterior pero la subida la realizariámos por el Camí des Bosc des Frares, un senderillo empedrado que sube empinado entre algunas casas de la ladera. Después, al entrar en el bosque, llanea hasta llegar a la zona de Sa Baduia donde se nos advierte que entramos en terrenos privados (vaya novedad!), por eso los primeros metros, salto de valla incluído, los hicimos en silencio para intentar no ser advertidos desde las casas. De todas maneras las duras rampas no dejan mucho resquicio para la cháchara.

Pasamos el forn de calç y quedaba lo peor. Casi hasta arriba del todo. Después solo queda el salto de la pared para rutear un poco por el bosque por un bonito sendero. Tuve un pequeño despiste al llegar al cruce ya que me fuí para abajo pero enseguida me dí cuenta de que había que subir si queríamos bajar por la trialera. Pedro me había dicho que le gustaba más bajar que subir o sea que había que contentarle. Y empieza a llover. Otra vez. Sin miedo para abajo aunque con algunas zonas aún insalvables y más si se entra con el pie cambiado, pero lo que si intento es no bajarme nunca de la bici, y casi lo consigo. Debo decir que no pude testear bien el cambio de disco ya que en mojado tenía las pastillas cantarinas.

En Valldemossa nos deja Pedro y el resto decidimos que podemos continuar y nos vamos hacia la ermita de Trinitat por asfalto. Al llegar venía detrás de nosotros un cochazo conducido por una señora que nos comentó que le vino justo, justo pasar. Con ella venían algunos mayores. Tras una pequeña charla entre ellos uno empezó a mirar las bicis de una en una muy detenidamente y se acercó a charlar con nosotros. Había nacido en el Rafal, en unas casas de posesión que se tiraron para construir la vía de cintura, donde sus padres ejercían de payeses y en sus años mozos bajaba a Palma desde Sa Cabaneta con una bici tuneada por un corredor profesional en el taller de Minaco. Tenía dos platos (hasta sabía los desarrollos, 44-40) y un freno de palanca de pie, igual que el de las motos. Esa bici ya no la tiene pero nos contó que guarda una de un tío suyo, una Schwinn, comprada en 1910 y que aún conserva las cubiertas originales?????? Tras repasar los detalles técnicos de ambas y anécdotas varias se despidió que tenía misa a las doce.

Nosotros continuamos nuestro periplo por el bosque hasta las Ermites velles y darnos un gustazo bajando por el bosque con un pequeño alto en el Mirador o Capella del Puig del Verger para continuar hasta el Mirador des Tudons. Hasta aquí iba todo bien, por lo que al tiempo se refería. Pero todo cambió en cuestión de minutos y empezó un aguacero-granizada justo al llegar a la carretera que pa qué. Aprovechamos un pequeño parón para salir directos a los coches, pero había que llegar, cruzar y salir de Valldemossa; tiempo y distancia suficientes para llegar completamente empapados y fríos pero contentos a la vez. Aunque no pasó ni un minuto para convertirse en cabreo. Me habían abierto el coche y se habían llevado mis zapatillas. El resto, papeles y algunos cacharros del trabajo, seguían allí. Menos mal. Después he sabido que no fuí el único al que se lo forzaron. A Tomeu el sábado también. Y hoy alguien me ha comentado el mismo caso entre un grupo de excursionistas, pero no me ha dicho el lugar.

Aparte de este suceso, hicimos una buena ruta, sin agobios, buen ambiente con gente nueva y con buenas dosis de sudor y lágrimas, aunque fueran de aguanieve.


AVISO

Esta semana hemos salido parte de la peña el sábado y otros el domingo pero ha coincidido que hemos dejado algunos coches en el Estret de la carretera de Valldemossa. Es un sitio habitual para los que van de excursión o hacen escalada por los alrededores. Pues bien, tanto a mí como a Tomeu nos han abierto el coche y nos han robado algunos efectos. Al parecer eran bastante fáciles de abrir y sin alarma. A mis compañeros no se los tocaron.

Quizás sería buena idea variar algunas costumbres con respecto al estacionamiento de vehículos en las salidas; el caso de Bunyola podría ser un ejemplo.


Es Bosc des Frares








XC

Después de la pifiada del lunes estaba expectante esperando la salida del sábado y poder resarcirme de ese fiasco. No sabía nada de ella pero seguramente ese lunes se hicieron algunos planes, sobretodo de Botets que querría estrenar la nueva montura en terrenos más exigentes y la bajada desde la cima del Teix hacia el Moletó de Pastoritx es una de ellas. Se publicó en la página de los Toys a última hora del viernes, después de la reunión semanal preparatoria.

Tenía a varios amigos esperando para conocer el itinerario y decidir su participación. Les animé a venir ya que tenía escapatorias claras y dentro del horario. Quedamos pues a las nueve en s'Esglaieta. Un poco de carretera antes de la entrada de Son Brondo y luego Ses Fonts? (ni idea de dónde para eso), ses Ermites Velles (esto está en el otro lado), para subir hacia el Teix por el Coll de Son Gallard y después, por fin, la bajadota.

Bien, me parecía bien. Ese camino lo hicimos una vez y me gustó la bajada, aunque fuera con la bici vieja. De hecho lo conocía de una excursión que hice a pie pero faltaban las sensaciones sobre la bici. La segunda vez que se programó esa ruta llegué tarde y ellos cambiaron el itinerario con lo que nos encontramos ellos bajando y yo subiendo, pero no hice la parte de arriba. Por estas razones primordialmente quería volver, pero parece que no tenía que ser esta semana.

Me desperté con el sonido del teléfono pero no era la melodía del despertador sino de llamada. Algo no cuadraba. Era Juan que me llamaba para ver por dónde paraba. “En la cama; si me acabas de despertar”. Tomeu tampoco está, sigue sobado. Vamos bien. Me pasa con Pepe y me explica el itinerario quedando en vernos en Valldemossa. Desayuno y preparo todos los trastos a toda leche, los meto en el coche y me voy.

Pero a la hora de montar la rueda de delante la horquilla no encaja. ¡NO HAY EJE! Batualmón sagrat. Lo había quitado para apretar las cazoletas y se me olvidó ponerlo. Se jodió el día. Me voy a la gasolinera a esperarlos pero como tardan en llegar les llamo por teléfono y me informan que aún no han empezado a bajar. Pues sí que van retrasados. Me voy a casa.

Mientras vuelvo me acuerdo de que tendría que ir a buscar el alimentador del portátil que me dejé en un hotel del Arenal el viernes y podría ir en bici. Al menos aprovecharía que ya iba pertrechado. Hacia allá me dirijo y tras recogerlo me convenzo de que podría dar una vuelta por la zona pero sin tener claro el rumbo a tomar. En principio, hacia Ses Cadenes. Por allí al menos está sin asfaltar. Cruzo al otro lado de la carretera por un puente y me desvío a la derecha para no tener que saltar una pared. Culebreando por el bosque voy a parar a un campo con una pista que lo bordea y sigo por ella. Tiene el suelo de arena y puedo imprimir cierta velocidad en el pedaleo. Acabo en una explanada con dos túneles que cruzan por debajo de la autopista de Llucmajor.

Al otro lado empalmo con un camino asfaltado pero que no tiene salida; es un camino de acceso a todas las fincas de la zona, por lo que vuelvo atrás y en la entrada de los túneles, meriendo un poco. Vuelvo a atravesarlos y veo al otro lado un corte enorme en la pared de piedra, como un Pas de sa Fesa pero artificial. Es una lástima que esté vallado porque tiene el último tramo de pendiente cementado y sería un buen sitio para practicar losa.

Vuelvo atrás por donde he venido y veo un camino lateral que sube. Me voy por él y desemboco al lado de una pared que rodea una cantera enorme. Logro seguirlo y volver de nuevo a la pista de abajo, pero no me quiero ir sin probar ese sendero de bajada y eso hago. Se me hace cortísimo, y es una lástima. Sigo por la pista de los campos hasta el final y me encuentro un mini bike park allí montado y detrás de él una especie de desfiladero artificial con varios puentes antiguos. Me meto y al salir de él me doy cuenta de que es el cauce del Torrent de Llucmajor al ver el viaducto del tren.

A partir de ese punto el cauce está cementado y no me queda más que seguirlo para llegar hasta la playa, no sin antes pasar por debajo de dos puentes, sin casi espacio para pasar la bici. Al llegar a la playa no se me ocurre mejor idea que la de volver a Can Pastilla por la arena. Pude hacerlo pero a base de gastar muchas energías, me costó bastante. Aún así logré encadenar un largo tramo, de unos tres kilómetros y medio, sin parar ni poner pie. Era un día de mucho viento y había una gran concentración de surfistas para practicar kitesurf, tanto dentro como fuera del agua. Había muchos para ser una concentración ocasional, puede que fuera organizada. La vuelta fué bastante relajada por el carril bici, en estas fechas bastante desierto de peatones, sirviendo para lo que tiene que servir.

No fue una ruta larga y desde luego casi cero de desnivel pero el paso por la arena multiplicó por varios enteros el esfuerzo que hubiera tenido que realizar si hubiera ido por el asfalto. Al menos me sacudí el mono. Y siempre queda el domingo...


XC










Con los menorquines, dos años después

Parecía que no pero el fin de semana se ha arreglado, meteorológicamente hablando. Al menos el sábado y el domingo estaría bastante despejado, y eso es importante si lo que quiere hacerse es el descenso del Barranc de Biniaraix, que ya hacía tiempo que no lo cataba. Pero más tiempo hacía aún que no subía por els Marroigs, que es como se le conoce en Sóller a la zona de olivares a los pies de Monnàber. De hecho la ascensión transcurre por el antiguo camino de carro que lleva a esa posesión. No lo solemos frecuentar mucho (más bien casi nada) y puede ser en parte porque está asfaltado y cementado hasta Ses Cabanes. Ello es debido a que hay mucha circulación de vehículos que suben a los olivares. Muchos de los porxos se han reformado y gracias a todo ello los olivares siguen teniendo vida y mantienen su producción. Habrá algunos que aprovechen para sacar algún rendimiento económico a su cosecha pero mayormente se recoge la oliva para producir aceite para el consumo particular.

Yo creía que el camino tenía paso libre ya que se había aprovechado una subvención para su mantenimiento que se otorgaría con la condición de que se permitiera el libre paso, aunque me han confirmado de que no fue así. No hubo subvención y se sufragó el gasto con las aportaciones de los propietarios que, de hecho, llegaron a cerrar las barreras durante un tiempo, pero fue difícil poner a tantos de acuerdo y por los problemas y maldecaps que llevaba el que así se hiciera al final siguen abiertas. Se da la casualidad de que fuera la misma ruta la que he hecho este año con ellos que la que hice dos años atrás, exceptuando el ascenso, que en esa ocasión fue por Moncaire. El resto fue idéntico.

Llegué el primero a Sóller, al menos con media hora de adelanto. El segundo fue Tomeu y después se fueron alternando, coches, furgonetas y hasta algunos que venían rodando desde Palma???. Y resulta que eran unos cuantos sectarios que había visto por Can Penasso. Si iban a tardar la vida en llegar. Con la ruta que se presentaba y empezaban con ese aperitivo. Claro que a alguno se le empachó después. Consiguieron desempaquetar las bicis de la furgo y tras las presentaciones y felicitaciones correspondientes nos dispusimos a encontrar las provisiones del día. Se había pensado en comprarlas en el súper pero no fuí capaz de encontrarlo. Parece que en un colmado les prepararon los bocatas correspondientes. Durante la espera aparecieron los que faltaban, Cecilio y compañía. Estamos todos y somos mogollón. La plaza se queda pequeña.

Después de repartir las viandas atravesamos el pueblo en dirección al campo de fútbol y ses set cases para salir junto a s'Alquería des Conte. Allí me acuerdo de que no he cogido agua y la relleno de la acequía. Ya me he quedado solo pero decido subir a mi ritmo que seguro que pillo a alguno en la larga subida. Así es, hay dos en Biniaraix y junto con algunos otros que pillamos más arriba, formamos un grupito que subimos agrupados hasta Ses Cabanes. En la barrera de Monnàber estàbamos casi todos. Empieza aquí el mejor tramo de la subida. Juan me confirma que va bastante bien y continúa para arriba. De eso se trata, de superar etapas. Seguimos todos en silencio bordeando las casas para no ser detectados y llegamos ya a la carretera.

Los amotinadores continúan con nosotros; los sectarios se van por carretera hasta Cúber, allí decidirán la vuelta. A los menorquines no les queda más remedio que seguir. ToniXXL tiene una avería y no sabemos bien el alcance pero decide continúar también. En lugar de hacer carretera nos metemos en la pista de la cadena que hay enfrente. La habíamos hecho una vez de bajada y subiendo nos hemos perdido volviendo a empalmar con la carretera en lugar de con la pista nueva de los Binis, por la que entramos desde el principio. Había gente en el porxo antes de llegar al coll pero no dijo nada ni hizo ademán alguno. Como siempre hay reagrupamiento y sesión de fotos en el monumento tenía alguna duda de si vendrían a recibirnos pero no apareció nadie. Despedimos a unos cuantos y nos fuimos pista abajo. El primer tramo tenía bastante barro y bajé con más miramiento pero después pude desfogarme. Llegué a pillar a unos cuantos pese a salir el último. El cubano bis comenzó con los pinchazos y lo encontré reparando bien a la vista de las casas junto con un grupito. Preferí esperar en la fuente.

El tramo que sigue es bien conocido y tiene algo de pateo, pero poca cosa. La bajada final se intenta y se hace lo que se puede. Me comí un trozo de bocata abajo. Al salir se le engancha la cadena a uno y me quedo a ver si lo soluciona. Arreglado, podemos irnos. El pantano de abajo está hasta los topes y el área recreativa también. Los menorquines en cuanto huelen asfalto parece que recargan las pilas y algunos no se dejaron coger. Nos reagrupamos en el pantano de arriba y nos vamos por el dique. Antes de llegar a la barrera vuelve a pinchar el cubano bis y también sigo. En Binimorat hay cónclave. Pista o trialera? Pepe ha elegido trialera pero el grupo duda. Creo que repetí como seis o siete veces que subieran por donde quisieran pero no me hicieron caso. Todos por la trialera. También era mi primera vez, siempre solía subir por la pista o por el GR y me gustó. Con un poco de empuje es ciclable prácticamente cien por cien.

El segundo top de la jornada y lo que venía a continuación de campeonato. El GR de bajada de l'Ofre, uf, cómo me pongo solo de pensarlo. En los primeros tramos sigo a Albert; en el tercero se me va mientras intento negociar algunas curvas, más o menos por donde me alcanzan Tomeu y Fibras, y ya no los volví a ver hasta los lavaderos de Biniaraix. En el inicio del barranc nos hicimos algunas fotos y empecé la bajada animando a los menorquines a montar desde donde les fuera posible. Pasamos el Salt des Cans, por cierto, limpiado y ensanchado, y me quedé aguantando la barrera mientras iban pasando algunos. En eso que veo algo de colorines que se mueve entre el carrizo. No acabo de adivinar lo que es. Parece un tío por los suelos. Llamo a los demás y lo reconocen. Dice que se ha hecho daño y corren hacia él. Llega Toni XXL y Yarik que se habían retrasado al pasar por las casas y quedar al otro lado de la rejilla y al poco empiezan a bajar todos. Parece que se ha recuperado, al menos lo suficiente para bajar solo y continúo mi descenso intentando hacerlo lo mejor posible aunque me doy cuenta de que me cuesta frenar, y es que la posición de las muñecas es muy forzada, demasiado vertical. Eso fué de cuando acerqué las manetas un poco a los extremos pero paso de pararme y buscar una llave Allen y sigo estén como estén.

Había un montón de gente paseando arriba y abajo y me paré a hablar con unos cuantos, pero cuando me encontré el borrico (un tal Jordi) subiendo coincidió que nos cruzamos con un matrimonio con un niño pequeño que no me dejaron paso y tuve que parar. Me tuvieron dos o tres minutos parado a su lado mientras contemplaban y acariciaban el animal sin que se les ocurriera dejarme pasar. ¿Qué podía decir? Ellos eran los senderistas y se supone que los usuarios privilegiados del camino. Hasta puede que se lo tuvieran creído. Desde antes del Estret, donde había un numeroso grupo de excursionistas comiendo, estaba bajando solo. Solamente el cubano bis me acompañó durante un tramo pero se quedó atrás. Yo me lo pasé bien, aún con las paraditas “técnicas” forzosas y la posición inadecuada de las manetas de freno.

Cuando llegué a Biniaraix Tomeu y Pepe habían partido a buscar un restaurante donde poder comer todos pero mientras iban bajando los bikeros uno trae una mala noticia. Otro se ha caído muy arriba y baja andando, por lo que se prevee que tardará bastante en llegar. Esto trastoca los planes y de quedarse a comer, se pasa a tomar una copa y de ahí a ir a buscar los coches para volver a Palma directamente. Se lo vamos contando a Tomeu y al final consigue mesa para siete, los mallorquines que quedábamos.

Finalmente no tardó tanto en llegar el lesionado y bajamos a Sóller pero entre tanto cambio perdimos a Albert que estaba en los coches y fuí incapaz de guiarle por teléfono hacia donde estábamos, con lo que se tuvo que marchar sin comer. ToniXXL sí que lo sabía y pudimos acabar la jornada sentados alrededor de una mesa.


Ses Tres Creus

La salida “oficial” del sábado se me presentaba dudosa, y no solamente por la previsión meteorológica que era pésima. El itinerario previsto, “para ir a ver la nieve”, no me convencía demasiado y prefería aprovechar el día para hacer algo de lo pendiente. Además, si lo pasaba a domingo, iba a tener compañía, o sea, que traslado la salida de día y quedo con algunos amigos para realizarla. Asimismo se apuntan unos cuantos que se quedaron con las ganas de salir el sábado y juntos formamos un buen grupo y además se añaden otros que han salido con Xavi en algunas nocturnas.

Había hecho una traza de una ruta que, más que optimista, era utópica. Pero lo que me interesaba que conocieran era la bajada de un nuevo camí de metre que había encontrado hace unos meses. Lo demás iría por añadidura, y más sabiendo que algunos tenían que regresar muy temprano. Íbamos a salir a las ocho treinta y yo iría con Juan pero la cosa empezó un poco torcida. Me levanté tarde y llegamos tarde. Aún así nos quedamos esperando a Potato, que finalmente no se presentó y eso que no tronaba. La previsión del tiempo nos dejaba unas horas libres de lluvia, al menos hasta las dos, y había que aprovecharlas.

Sin más dilación que un pequeño retardo para coger agua emprendemos el ascenso por nuestro querido y bien transitado camí de metre. Hubiera preferido no empezar tan frío pero era mejor acortar un poco de carretera al final. Esa subida es preciosa y más larga de lo que pensaba, pues le comenté a Tomeu que encontraríamos el desvío a un kilómetro o kilómetro y medio como mucho, y en realidad está a casi tres y medio. Cosas de no llevar aparatos de medición.

Por una u otra razón siempre salgo de los últimos e iba encontrándome a gente por el camino. Tomeu pinchó (sabía de una ocasión pero fueron dos). Pronto ya no sabía quién estaba delante y quién atrás. Iba concentrado en encontrar el desvío y acabé el primero junto al pino caído. Cuando lo encontré los esperé allí. Hay dos flechas medio desdibujadas en una piedra y algún hito cerca. El pino atravesado ha sido troceado, y supongo que todos los demás también.

Pertrechos colocados y hacia abajo. Seguimos los hitos y lo que no eran hitos para encontrar el camino poco después, pero sin pasar por el rotlo de sitja, punto y final de ese itinerario. Iba mirando en las curvas a ver si veía marcado el sendero que se dirige al Pujol d'en Banya por el Pas des Pí. No ví marca ni señal alguna y tampoco era cuestión de irse a investigar yendo en grupo. Lo dejaré para otra salida en solitario más adelante. A toro pasado he podido ver y confirmar con el track exacto de la bajada que lo que me contaron es correcto.

La bajada no tiene tramos técnicos pero su mantenimiento deja bastante que desear. En algunos sitios hay excesivas piedras sueltas, en otros rocas desprendidas desde las paredes laterales y ahora también se suman árboles atravesados que han sucumbido durante las últimas tormentas; todo ello no ayuda a dejarnos coger un buen ritmo de bajada, interrumpido con frecuencia por esos contratiempos mencionados. He de reconocer que no fué mi mejor día bajando, lento y torpón, mientras el grupo se iba reencontrando y separando como si fuera un acordeón. Una vez por la tija pija de Wiro, que no pilla bien el sillín (también pijo) y que he tenido el gusto de probar. Para subir o llanear no digo que no vaya bien (el sillín), pero para bajar es un poco estresante tener una cosa con punta que te ronda el trasero.

También pinchó pero la reparación fué bastante cómoda ya que solamente se trató de dar vueltas a la rueda esperando que el sellante interno haga su efecto. Lo hizo y pudimos continuar sin emplear las herramientas. En ésas estábamos los tres últimos cuando oímos un grito muy fuerte. Nos dió tiempo a girarnos y ver a Wiro volar marge abajo y rodar por el suelo. ¡Dios, qué vuelo!. Solamente esperaba que no se hubiera golpeado con alguna roca. Por suerte el lugar de aterrizaje era bastante mullido y al llegar a su lado tenía buena cara dentro de lo cabe. He visto a otros por menos quedarse blancos como la leche y temblar sin control. Tras unos minutos de recuperación pudo volver a montarse y acabar bastante bien la bajada. La bicicleta no sufrió ningún daño, quedó tendida en el camino como si nada fuera con ella.

Al cruzar la barrera de Se Rote empezó a lloviznar y la gente empezó a irse hacia arriba. Era muy pronto y algunos querían seguir. Que sí, que no, que nos faltará el tiempo, que me empieza a doler la rodilla, que si patatín, que si patatán,... al final todos para arriba. Ni Wiro ni yo estábamos muy convencidos de darla por finalizada y cuando bajó Xavi quejándose de que no le avisáramos les propuse darnos un garbeo por Ses Tres Creus y hacia allá nos fuimos.

Hacía muchísimos años que no había subido y no tiene ningún misterio ya que hay una carretera asfaltada que te acerca hasta allí. Vimos el final del Camí de sa Serra y desde luego conviene hacerlo en seco. Llegamos al monumento y subimos arriba, aunque el único que bajó montado las escalinatas fué Xavi. No me apercibí de lo que cuentan estos periódicos, debía ser la escalinata trasera, donde están los grafitis y la basura. Si lo miras de frente está impecable. Lo que sí coincide todo el mundo es que es uno de los mejores miradores sobre el pueblo. La verdad es que sí.

Vimos un caminillo por detrás y lo seguimos, atravesando una barrera. Después continuaba hacia arriba, cementado, ya dentro de un olivar. No muy lejos, en el porxo, había gente. Nos vieron y vino uno de ellos hacia nosotros con los perros. No hubo amenazas ni gritos ni nada por el estilo. Nos comentó los pormenores que nos interesaban de ese lugar, si se podía subir, si se podía bajar, y hacia donde. No faltó alguna que otra anécdota excursionista y nos despedimos encaminándonos hacia donde nos señalaba.

Fue una grata sorpresa. Un sendero empedrado y escalonado, estrecho y revirado, que nos sacó los colores en más de un tramo. Al menos los cincuenta escalones del final los bajamos. Salimos cerca de Can Gomila y aprovechamos para ir a echar un vistazo a la Font de s'Olla. Cuando íbamos junto a la acequia no nos imaginábamos lo que nos íbamos a encontrar al final. Allí es donde hice las fotos con el móvil. He tenido que retocarlas un poco para dejarlas medio decentes. Creo que no todo el caudal era de la misma fuente, hay varias en ese lado de torrente, lo que sí se ha hecho es canalizar ese volumen de agua hasta el nuevo depósito del puerto y así poder aprovecharlo. El aprovechamiento del agua dice mucho de la historia de un lugar y en Sóller hay magníficos ejemplos.

Ya solamente nos quedaba subir por carretera hasta los coches, ocho kilómetros en total, que con compañía saben mejor. Mis dos compañeros no están tan acostumbrados a tanto asfalto en pendiente y lo notaron más. La verdad es que a mí se me hace corto.

En definitiva, una salida dominical un poco atípica, por el horario, por el recorrido, pero que nos llevó a disfrutar, o padecer, según sea el caso, de un nuevo camino e intuir las nuevas posibilidades que nos puede reportar.


Repasando

En la última salida, a raíz de pasar por lugares nuevos, me surgieron algunas dudas. Vamos a tratar de resolverlas.
El primero de los sitios visitados fué el Pas de sa Fesa. ¿A qué se refiere?

FESA f.

1. Acte i efecte de fendre; objecte fes; cast. hendimiento, hendido
2. Fenella; obertura estreta i llarguera; cast. hendidura, resquicio a)Tall llarguer i estret que es fa a l'orella d'un cap de bestiar, especialment ovelles i cabres, com a senyal per a conèixer de quin propietari són (Mall., Men.)
3. Cadascuna de les dues meitats en què es divideix el porc mort, un cop trets els pernils, el cap i els menuts (Tor, Vall d'Àneu)

En segundo lugar fuimos a merendar al mirador de Leandro Ximenis, en lo alto del Puig de sa Gubía.

GÚBIA (i dial gubía).

Enformador de tall semicircular; l'usen els fusters, esclopers, ferrers, boters, etc.; cast. gubia.
topon. Sa Gubia: muntanya abrupta que té un caire quasi vertical i acanalat (Bunyola).
Intens.:—a) Augm.: gubiassa, gubiarra.—b) Dim.: gubieta, gubietxa, gubiel·la, gubieua, gubiona, gubió.—c) Pejor.: gubiota, gubiot.
Etim.: del llatí gubia, mat. sign.


Después, al desviarnos del camí de Muntanya, íbamos ascendiendo cerca del Torrent de l'Aubí.
1. ALBIm. bot. L'arbre Populus alba; cast. álamo blanco. Fer dos imatges de vulto de figuer o albi, doc. a. 1649 (Monsalvatje Not. xxiv, 166).—V. àlber. || Sa Riera de l'Aubi: riera devora Palamós.

2. ALBI

Menjadora de llenya per als porcs; V. obi. Var. form.: obi, olbi, gobi. Etim.: del llatí alvĕu, ‘vas semblant a una barca’
OBI (i ses var. dial. olbi, oubi, òbit, gobi). m. (i en mall. f.)
1. Recipient fet d'una soca buidada per un costat, que serveix per a posar-hi el menjar dels porcs (Cerdanya, Ripollès, Empordà, Garrotxa, Guilleries, Collsacabra, Plana de Vic, Penedès, Camp de Tarr., Mall.); cast. dornajo, gamella
2. Pica de pedra per a posar-hi el menjar dels porcs (Sueca, Cullera); cast. pila, gamella
3. Recipient fet d'una soca buidada o de pedra per a donar menjar a les gallines (Penedès, Camp de Tarr., Sta. Col. de Q., Mall.); cast. comedero
4. Cossiol amb aigua, que tenen els gerrers, teulers i rajolers, per treure's el fang de les mans i rentar-se (Llucmajor); cast. cazuela
5. Dipòsit d'aigua damunt el qual roda la mola d'esmolar, i que serveix per a refrescar la mola quan s'escalfa massa (Ripoll, Viladrau)
6. Rec o canal de fusta per a conduir l'aigua (Camp de Tarr.); cast. canal
7. Bassi o conca dins la qual roda la mola que esclafa les olives en el molí d'oli (Vallès)
8. Clot per a contenir alguna cosa (Camp de Tarr.); cast. hoyo. «Aquí farem un òbit» (Vila-seca). a) Cadascun dels clotets que els nois fan en terra per fer-hi anar les bales en jugar (Pobla de L., Barc.)
9. topon. a) Els Òbits: nom d'unes coves existents en terme de Sant Llorenç del Munt.—b) Comellar de s'Obi: tros de terra enclotada dins el terme de Bunyola (Mall.).—c) Font dels Oubis: nom d'una font que hi ha en terme de Valldemossa (Mall.)

Etim.: del llatí vg. albĕu, var. del clàssic alvĕus, ‘canal’, ‘pica de fusta per a donar menjar als animals’ («alveus ad hordeum ministrandum equis», ap. Forcellini Lex., s.v. alveus). Hi ha formes arcaiques i dialectals com albi, olbi, oubi, que encara conserven l'element fonètic corresponent a la l de alvĕu. La -t de les formes òbit i òubit representa el mateix so paràsit que s'adhereix a la majoria de noms catalans acabats en -i (cf. prèmit, col·lègit, àpit, nòlit, etc.). La forma mallorquina gobi presenta una -g- adventícia produïda potser per influència de mots com gabi (=gàbia). Cal advertir que en mallorquí el mot obi o gobi és femení, perquè s'ha equiparat als mots femenins en -ia que en mallorquí han perdut la -a (glori per glòria, gabi per gàbia, etc.).


Muntanya

Quién vea el track de la ruta de ayer es muy probable que no entienda muy bien cuál el recorrido exacto que pensábamos realizar. Ni siquiera lo sabíamos nosotros mismos, ni el inicio estaba claro. Bastaron unos minutos para decidirlo: iríamos por Biniforani, tampoco era cuestión de ir a investigar desde el comienzo teniendo una alternativa clara por Biniforani Vell, la que hice hace quince días yo solo, la que no pude completar por culpa de la lluvia, y la dejamos para una mejor ocasión.

Ayer íba a ser el día y varios amigos nos dimos cita en Can Penasso para salir un poco a la aventura. No fuimos muchos, la verdad. Pocos, pero escogidos. No es verdad evidentemente, viene quién quiere y cuándo quiere o puede, y sé positivamente que no se hacen rutas “a medida” y siempre hay alguna escapatoria para quien necesite acortar. Ayer se podía por numerosos lugares, o sea que no había excusa. Hubo más pateo del previsto aunque en la previsión no se contaba con ello. El primero es el que nos acerca al Pas de sa Fesa, pero solamente es un tramo corto, el que discurre por el bosque, aunque tiene mucha inclinación y por poca humedad que haya, está muy resbaladizo, pero vale la pena solamente por poder atravesar el paso. Algunos más que otros sintieron allí los inconvenientes de llevar una bici u otra. Cuando lo hubimos atravesado Pepe, que estaba arriba tomando fotos, se dió cuenta de que hay otro paso prácticamente idéntico a pocos metros. Realmente se trata de un extraño fenómeno natural y no había oído comentárselo a nadie.

Llegamos a la pista de Muntanya y allí sopesamos la posibilidad de ir a coronar Sa Gubía. En un principio pensamos que no, pero después dimos media vuelta y fuimos. No me fiaba mucho de dejar las bicis abajo por lo que las dejamos a media subida, aunque ayer no subió nadie más que nosotros. Qué decir de la vista que allí se contempla. Impresionante. Parecía que no nos habíamos movido del sitio del que habíamos salido solamente que estábamos quinientos metros más arriba. Magnífica miranda con excelentes vistas sobre Bunyola y Palma.

Al bajar hacia el camino algunos pudieron probar los escalones. Ese fue casi el único descenso que pudimos saborear. El camino hasta Muntanya es en ligero descenso y salí el primero dejándoles las tres barreras abiertas. No fuimos a ver las casas, tiramos directamente hacia el Coll de Raixeta por la pista y luego por el sendero hacia la paret de partió, salvable por el botador, o más bien lo que queda de él. Al otro lado se ven las casas de Raixeta al fondo de la hondonada pero no se aprecia camino alguno para llegar a ellas aunque creo que tampoco hace falta, si vas a pie, claro.

El que tenemos que seguir no es que se distinga mucho que digamos, rodeando la Coa de sa Rata en ligero descenso hacia la otra pared, pero ésta sin paso ni portillos, por lo que hay que treparla y te tienen que ayudar a bajar la bici por el otro lado. Después ya se puede circular un poco, cuando el carrizo te lo permite. Nos acercamos ya a la zona de bancales de sa Rota d'en Cotó y hay que buscar la bajada. No es difícil encontrarla pero al hacerlo vimos que sería impracticable para bajarla en bicicleta. Está completamente rota, el camino lleno de piedras de las paredes superiores que hace hasta difícil transitar por él andando.

Los perros de Pastoritx nos olieron y seguro que nos oyeron y empezaron a ladrar avisando de nuestra presencia. No vimos a nadie pero ellos probablemente que sí, las casas parece que están a tiro de piedra. Al menos bonitas vistas no faltan. En la bajada Mar tuvo algún contratiempo y bajó enfadada lo que le quedaba. Ya no se le quitó el enfado en el resto de camino. Seguimos el sendero que nos separaba de las casas para ir a toparnos con el torrente y pillar el camino que viene de Raixeta y empalma con el camino principal de las casas, ya fuera de la vista.

En este punto estábamos convencidos de que podríamos acabar la ruta con la opción propuesta por Tomeu de subir los Cairats y salir por el coll de Sóller, o tal vez bajar por la Serra de Son Moragues. Pero antes había que llegar a la Moleta de Pastoritx. Yo estaba seguro de poder hacerlo por el camino nuevo que sube a una casa en la ladera de la montaña. Nos dirigimos pues hacia el cruce y algunos ya subían cuando bajó un coche tocando el claxon desde las casas. Nos salió la madona muy enfadada y nos leyó la cartilla típica en estos casos. Sus razones eran que matamos los animales embistiéndolos, ovejas y hasta una mula, según me dijo. Dadas mis escasas dotes negociadoras y su obstinación ví que era imposible que nos dejara pasar. Le hablé de los caminos pero estuvo inflexible y tuvimos que irnos. Para subir a la Moleta nos envió a Son Verí. Artimañas de vieja.

Antes de salir de la finca tomamos un camino lateral que, según Pepe, debía llevarnos al camino de subida hacia los establos. Para ello había que atravesar una pared y su correspondiente rejilla y no fué posible. Al menos por un paso practicable. Tuvimos que volver al camino principal y salir por la barrera. Enfrente de los establos, cuando ya estábamos saltando la barrera, Mar dijo basta. Y lo dijo bien alto. Se quería ir, no se encontraba cómoda con esta ruta y no se dejó convencer. Lo que siguió fué una conversación padre-hija que no vamos a reproducir aquí por su privacidad. Carlos estuvo a punto de acompañarla pero éste sí se dejó convencer, por lo que nos fuimos hacia los establos. La subida no es exigente, de hecho recuerdo que la hicimos Pepe y yo a buen ritmo la última vez que estuvimos por allí. Ésta vez fué un poco más tranquila pero con tan mala pata que se presentó el …, bueno, uno de la finca y le enviamos al segundo equipo negociador a ver qué tal. También nos echaron aunque esta vez nos dieron el mando de la barrera para poder salir sin saltar la rejilla. Como si no supiera que sabíamos que se puede cruzar la pared por un portillo viniendo de la fuente. A mí me gustaría saber cuál es la situación actual de estos caminos ya que estos tramos se incluyen en el antiguo camino de Bunyola a Valldemossa y por tanto deberían ser públicos. Cierto que en el primero que nos metimos es un ramal de reciente construcción y no cuenta pero el de Son Verí me tiene mosqueado.

Ya nos tienes en la carretera y fuera de timing para aspirar a metas más altas (léase geodésico del Teix) por lo que decidimos volver a arriesgarnos y entrar otra vez en Pastoritx para poner rumbo a Raixeta por el camino paralelo al torrente. Tuvimos suerte y no encontramos a nadie por lo que pudimos regresar sin más problemas que los que tapan el camino, sin mantenimiento alguno. Cada vez que hay que sortearlos hay que meterse en el torrente y rompe el ritmo de la pedalada y la diversión. Y cuando crees que podrás encadenar un buen tramo te encuentras que también ha habido caídas de pinos después de las últimas tormentas. Cierto que está la pista nueva paralela a este camino pero sin gracia alguna. Pensaba desquitarme un poco en el tramo que nos lleva a Can Penasso y resulta que también está muy fastidiado con la caída reciente de olivos.

Ha sido una de las salidas con menor puntuación que recuerdo. Y no porque no hayamos visitado lugares nunca vistos o recorrido tramos inéditos sino porque no se pueden encadenar tramos vistosos, biciclísticamente hablando. No hicimos ninguna bajada montados, y la que hicimos, fué por carretera. Lo más interesante, la minitrialera de sa Gubía. Hubo fastidio por los inconvenientes surgidos pero es algo con lo que se cuenta si se va un poco a la aventura. Eso sí, me he quedado con ganas de subir a la Moleta.


Hasta arriba de la Mola de Planícia

Estaba decidido a ir a acabar el sábado la exploración comenzada la semana pasada por Muntanya y trasladé esas inquietudes al grupo y barajamos varias opciones a concretar. Pero no dije nada más desde mediados de semana y como el viernes tuve sesión de belleza en el nuevo salón chino del barrio no asistí a la reunión preparatoria semanal y no sabía de qué iba la cosa. Pero ellos habían preparado una buena y no quisieron que me fuera a hacer el pardal yo solo por ahí por lo que recibo una comunicación personal notificándome el lugar y la hora de salida. ¡Como que me la voy a perder!.

La hora era bastante decente, las nueve, y el lugar, cercano, la Granja de Esporles. Me tenía que sobrar tiempo de todas todas. Y así fue, por lo que dejé el coche en el pueblo y subí rodando hasta el aparcamiento pero ni iba a dar tiempo para calentar, solo son un par de kilómetros. Iban llegando y ocupando su sitio en el aparcamiento y se fue formando un grupo bastante numeroso. Cuando llegó Tomeu, de los últimos, fue cuando me enteré de lo que se cocía. Subida a la Mola de Planícia y bajada a ses Mosqueres por supuesto. La bajada larga, digamos. Y puede que después se rutee por otros lados según vaya transcurriendo el horario. A mí ya me va bien porque la zona de Planícia me encanta, pero la verdad es que añoro las rutas que atraviesan la finca de principio a fin. Solamente hicimos una pequeña parte cuando subimos el Pas de sa Rata y me supo a muy poco. Un momento, ahora que me acuerdo, supongo que la atravesamos cuando bajamos por el Pas de sa Mola pero no estoy seguro. Lo cierto es que es una zona que no se prodiga, muy a mi pesar.

Saludados y presentados los nuevos nos encaminamos hacia las primeras rampas del Camí des Correu, en estos tiempos tan concurrido. Ése que tanto me costó encontrar hace muchos años y que ahora no puedo entender cómo se me pudo pasar por alto algo tan evidente. En Son Sanutges estaba el letrero de su rehabilitación en el cruce. Lo veía cada vez que pasaba por allí cuando iba a Planícia antes de que cerraran la barrera pero nunca tuve la tentación de subir a mirar. Lo buscaba por la carretera, cerca de La Granja, pero el inicio no era tan evidente como ahora.

Esta vez casi acabé las rampas del todo. Después, todo el recorrido hasta Son Sanutges es un paseo. Debo decir que he notado mucha mejoría en la suspensión delantera retocando las presiones, con la negativa un poco más alta que la positiva. He dicho en alguna ocasión que no me fiaba excesivamente de la goma delantera, una Geax Sturdy, pero con estos retoques ha ganado en fiabilidad y en las zonas rápidas voy mucho más fino, con un rodar mucho más redondo fruto de la mejoría de absorción de la horquilla. Es difícil traducir en palabras las sensaciones y más aún relacionar estas con los pequeños ajustes mecánicos realizados, pero de lo que estoy seguro es de que noto, y mucho, la mejoría.

¿Qué decir de la subida de la Mola? Muy agradecida en lo que a rodar se refiere, y paisajísticamente espléndida, lo que no quita que sus cinco kilómetros de ascensión nos pongan a cada uno en su sitio. En el primer aujub nos encontramos un vehículo conocido de otro paso por estos parajes pero afortunadamente su propietario andaba lejos. Allí nos paramos a comer algo cuando normalmente lo hacemos en la última curva del tramo que va vista mar pero el sábado pegaba el viento y se optó por continuar y pararnos al abrigo del bosque.

Vamos ascendiendo y rodeando la montaña hasta encontrarnos los hitos que nos señalan los itinerarios con los que vamos enlazando, el viejo camino de carro que se acerca als Puntals, y el sendero que baja hacia Son Balaguer. Potato decidió poner un poco de suspense a la ascensión y enganchó las roldanas del cambio en los radios y suerte tuvo de que pudiera sacarlas sin romper nada. Solamente quedan las últimas rampas para coronar aunque sin llegar a la cima propiamente dicha ya que hay que tomar el desvío de bajada un poco antes de llegar.

Carlos me preguntaba que dónde estaba el camino. Hombre, si lo tienes delante. Me parece que no lo veía muy claro. Del resto, aparte del murciano, casi todos lo conocían y se prepararon debidamente, unos para atacarlo de principio a fin y otros para pasar su rosario particular porque entre rampas muy empinadas, escalones imposibles, rocas afiladas, alguna que otra encina y varias parets de partió, la cosa está bastante complicada, aunque se intenta llevar con dignidad.

En la parte de arriba, donde se intuye más que se ve el camino, estuve acompañado en bastantes momentos pero a partir del rotlo de sitja, cuando empezamos la bajada rápida por el camino de carro, fuí solo y sin compañía cercana. Solamente en el tramo sucio de ese camino me encontré a Juantrans tirado en el suelo sin poder despegar uno de los pies del pedal y le retiré la bici de encima. Precisamente fue en este tramo rápido donde más aprecié la finura de la horquilla, y fue una sensación muy agradable.

Tuvimos que esperar bastantes minutos a que llegaran los últimos y últimas para decidir la ruta de vuelta. Se decidió llegar hasta la carretera para dividir el grupo y así se hizo y lo hicimos sin pasar por la rampota donde me espiñé con la enduro de Wiro. En la carretera Tomeu insiste en hacer la Volta des General pero mi espalda me había dado ya unos cuantos avisos y decidí no forzar ya más. Potato, Jromán y Carlos, por diversas razones, vuelven directamente por el asfalto mientras que el resto se encamina hacia el descenso, mal llamado, Branson. Unos fueron por carretera y otros por la pista cercana. En el inicio del descenso encuentro a Tomeu, Fibras y Botets y les conmino a no esperar a nadie porque la mayoría iba a subir por carretera. Nos despedimos y se van. Ya no esperaba volver a verlos.

Volví a hacer la bajada solo, pero disfrutando. Hasta en algún paso que tomé mal desde el principio, lo subí para repetirlo pasándolo por donde tocaba. Tuve tiempo de acabarme el bocata mientras llegaban todos y se decide ya donde va cada uno. Un cuarteto en el que me incluyo decide subir pausadamente por carretera; el grupeto Sancho también por carretera pero más adelantados y no llegamos a cogerlos. La verdad es que íbamos bastante lentos.

En la sentada del bar me iba notando como se me iba cargando la espalda y me alegré de no haber seguido la ruta. Pero más me alegré el domingo ya que me levanté con bastantes molestias viéndome bastante limitado. Unas cuantas pastillas me han casi recuperado pero no del todo. El sábado tendría que estar fino para ir a acabar la ruta de Muntanya, no fotem faves.


Exploreichon

Había reencontrado una página de excursiones que, aunque la tenía guardada en mi lista de favoritos, aún no le había hecho mucho caso (más bien ninguno) y ví una que me recordó un itinerario que tengo pendiente desde siempre, Muntanya, un rincón perdido de la sierra enmedio de ningún lugar.

Paradójicamente puedes llegar a ese lugar por un camino de carro espectacular pero, como todo en la vida, tiene sus pegas. La suya es que no te dejan pasar si vas en bicicleta, por eso había que encontrar una alternativa para llegar allí si era posible. Y la encontré en esa página. La solución que presentaba era una dressera directa hacia el coll entre el Puig de Son Poc y el de Son Nassi. Confronté las explicaciones, un tanto concisas e imprecisas, con el GE y lo ví más o menos claro. Había paso y solución al problema (siempre sobre el papel; en este caso, pantalla).

Segunda parte de la ruta: bajada a Pastoritx. Por dónde habían ido los compañeros un par de veces no me parecía oportuno ya que no hay camino. Entonces iría por dónde sí hay. Se trataría de recorrer el antiguo camino entre Bunyola y Valldemossa, por Muntanya y Pastoritx, aunque la verdad, yo no veo claro que esa fuera la ruta principal entre las dos localidades. Como no puede ser de otra manera últimanente llueve a la hora de salir pero no me echo atrás y me voy con el coche para ganar un poco de tiempo; es más, el cielo se estira y decido dejar el vehículo en Palmanyola para no empezar subiendo en frío; un poco de carretera no viene mal. Desde Can Penasso empiezo a buscar por los caminos laterales el que creía que era el que subía hacia arriba pero no me cuadra con la descripción de la página. En el primero veo que al final de la cuesta hay una barrera cerrada. Empezamos bien. Vuelvo atrás y enfilo por otro. No veo la casa que se suponía tendría que ver y al fondo también hay barreras. Vuelvo al primer camino que había subido a ver si puedo preguntar a uno que había visto por allí pero no lo encontré. Vuelvo a la carretera y sigo hacia el túnel y entro por el siguiente; es el camino de acceso a Son Poc. Me voy antes de que los perros despierten a todo el vecindario. Puede que guarden pero son pesadísimos.

En ese momento comprendo que no voy a hacer la ruta que tenía prevista y me planteo la subida por la carretera de Alfàbia a ver si puedo subir arriba e intentar la bajada hacia Sóller, y si es con los pobleros mejor que mejor. Pero me entretengo en la entrada de Biniforani sopesando la posibilidad de subir al Pas de sa Fesa directamente y decido esta última opción. Enfilo para arriba y en el safareig giro a la izquierda. El camino está cementado (de ésos que les gustan tanto al Consell) y tiene poca pendiente, pero vas subiendo a costa de hacer metros. Se pasa cerca de un par de casas y había algunos coches aparcados a lo largo del recorrido pero he tenido cero problemas.

En una de las curvas de arriba hay un desvío sin cementar señalizado con hitos que enfila directamente hacia el bosque, nuestro objetivo. Se encuentran más hitos, señal de que no se molestan en quitarlos, tal vez porque se tolera el paso de excursionistas. Al llegar al inicio del bosque de encinas nos encontramos la verdadera dificultad del día en forma de pendiente muy inclinada. Hoy he tenido que ir un poco atento porque el suelo patinaba que daba gusto. Al fondo se empiezan a vislumbrar las peñas a la izquierda y hacia ellas me dirijo. Precisamente ese tramo ha sido el peor. Presentía que el paso estaba en esos cortados pero no lo he visto. Así, buscándolo, he llegado hasta la paret de partió, saltando por el coll de tords que tienen allí montado, pero del paso nada de nada, lo que me ha extrañado bastante, y más al ver el otro lado, con la ladera en descenso y una pista que creía adivinar al fondo. No me cuadraba nada.

Efectivamente era una pista; había un sestador y un forn de calç y me voy camino abajo a ver por donde paro y he salido a la gran explanada cultivada que da acceso al paso y me dirijo a buscarlo. Al fondo hay unos hitos que bajan hacia abajo y, sorpresa, ahí lo tenemos. Dejo la bici y lo atravieso para ver donde me he equivocado subiendo. Jolín, si he pasado por delante sin darme cuenta. Vuelvo a ver desde abajo el último tramo de subida donde he perdido los hitos; claro, si es que me he ido por otro lado. Vuelvo atrás y al llegar al camino empieza a llover. Me parece buena idea parar en las casas de Muntanya para merendar un poco y verlas de cerca. No sé el tiempo que he estado debajo de la parra. Seguramente más de una hora. Me estaba quedando frío y no paraba de llover. A ratos parecía que íba a parar pero no lo ha hecho en ningún momento por lo que he tenido que decidirme a salir descartando continuar hacia Pastoritx porque no era cuestión de irse a investigar con ese tiempo aunque la ruta era clara, pero la tirada hasta la Rota d'en Cotó y Pastoritx podría hacerse larga y con tramos pateando, más.

Bajaría por el camino directamente hacia la carretera de Sóller aún a costa de llevarme una bronca si era sorprendido. Lo del mirador lo he dejado también para otro día. Me íba encontrando a la gente que bajaba de sa Gubía después de darse cuenta de que no se veía un pimiento desde la cumbre. Algunos hasta habían encendido un fuego en un sestador. Me ha parecido una muy mala idea; tampoco se trataba de una cuestión de vida o muerte, y en una propiedad particular se tiene que ser muy cuidadoso con estos temas.

Iba pendiente de encontrar este desvío, que se supone que es por donde debería haber llegado. Creo que ya sé por donde cogerlo desde abajo; las cosas se comprenden mejor sobre los mapas después de haber estado in situ.

He disfrutado de la bajada pero seguro que disfrutaría mucho más si algún día pudiera hacerla subiendo. De las mejores de Mallorca. Cerca de las casas hay dos barreras pero, al estar lloviendo, no había gente por fuera y no me han visto, por lo que he podido salir sin contratiempos. De repente, al llegar a la carretera, el cielo se ha aclarado, y más al llegar a la altura de Raixa; hasta pegaba un poco el sol. Pero sobre la zona de donde venía seguían las nubes y las lluvias, la montaña las atrae.

No tenía ni idea de por donde pararía el grupo; en un principio su ruta tenía que pasar por allí pero he supuesto que si los había cogido la lluvia podrían haberla variado. Así y todo me he dirigido hacia el palacio. El segurata me ha dicho que no había visto pasar a nadie montado y me he acercado a Raixeta. Solamente me he encontrado con un grupo de excursionistas y algunos pinos que han caído sobre el camino, por eso a la vuelta he ido por la autopista de abajo. No sé si la han construido sobre el viejo camino existente del que restan algunos tramos perfectamente empedrados pero si así ha sido es para hacerles un homenaje (en el palacio comunal de la carretera de Sóller), de hecho las máquinas siguen allí.

La semana que viene espero completar la ruta como dios manda (ya veremos).


Rectificación de última hora: después de comprobarlo debidamente me doy cuenta de que el itinerario que describe la página (y otras que he visto después) es el sendero que sube al coll entre el Puig de Son Nassi y el de sa Gubía y no entre el de Son Nassi y el de Son Poc, como he dicho anteriormente en la entrada. Además es bastante cañero con lo que parece descartado. Así pues las opciones siguen abiertas.


Pasados por agua

Hubiera sido muy extraño que no se anunciara una salida en día de fiesta, aunque fuera de las cortitas. Ésta lo ha sido pero creo que intensa a la vez, aunque eso depende de cómo se lo tome cada uno. Juan me apremiaba ayer noche y Carlos a su vez a él y mientras sin ponernos de acuerdo ni en el lugar ni la hora. Bastó una llamadita por teléfono para concretar y ya estuvo todo arreglado. Pepe, el primer instigador, no daba señales de vida, por lo que le dejamos el recado en el correo y ya veríamos si aparece. Aunque en un primer momento se hablaba de la Comuna de Bunyola propuse cambiarla por la de Valldemossa, que hacía ya mucho que no íbamos y los nuevos lo íban a agradecer (en teoría).

Nos presentamos en el Estret a la hora indicada. Yo casi no llego por ligeros contratiempos con el coche (que no encontraba) y un cajero, que me han retrasado. Quería llegar mucho antes y empezar desde s'Esglaieta para subir por carretera y calentar, pero no me ha sido posible. De todas maneras no me ha supuesto un gran quebradero de cabeza no hacerlo. Tranquilamente hemos puesto rumbo a la subida dura del día dispuestos a hacerlo de la mejor manera posible pero la exigencia es muy grande, aunque pasar por allí ya vale la pena y los sudores.

Después de acabar con la parte complicada, en un receso, nos ha alcanzado Pepe que nos venía persiguiendo, o más bien, confiando en que nos perseguía ya que no sabía si habíamos tirado por Son Brondo, aunque con los problemas de paso de la barrera aún vigentes, subir por donde lo hacíamos parecía lo más sensato. En ese tramo hemos buscado, sin éxito, alguna indicación o desvío que nos lleve a la barrera de abajo directamente, pasando por el abric de Son Matge. No hemos visto nada y cada uno parecía que tenía unos recuerdos diferentes. Yo mismo lo había subido con mi hijo hace muchos años y ahora soy incapaz de situarlo. Hemos seguido el camino hasta el final y empalmamos con la pista por el coll de tords. Quién se crea que ya ha acabado todo va listo. Queda aún un kilómetro aproximadamente de exigente trazado para coronar el Puig des Boixos. Después, todo bajada, y a rutear un poco por la Mola de Son Pacs. Hubiéramos podido ir al inicio del paso de lo que un día será el GR directamente, pero hemos ido a hacer un poco de turismo hacia la cima de la Mola de Son Pacs y comer algo mientras disfrutamos de las vistas desde tan privilegiada atalaya. Hemos subido por el camino ancho antiguo pero la bajada ha sido forapista .

No sé ni cómo pero hemos ido a parar a un camino lateral que nos ha llevado hasta la paret de partió sin pasar por los aujubs y desde allí al paso, desde luego superexigente si pretendes pasarlo encima de la bicicleta. Sigue un tramo muy divertido si controlas el giro en las curvas y te presentas en el Coll de Sant Jordi en un santiamén. No hay novedades en ese punto, es más, diría que ha desaparecido el poste que había, por lo que creo que el tema de los convenios debe ir lento. Eran las once y media; íbamos bien de tiempo y comenzamos el ascenso hacia la Comuna, solo practicable en los primeros metros, después se empina como el demonio. Juan se ha dado buena cuenta y su rodilla también por lo que le he ayudado en el transporte de la bici en el tramo final (tal vez el peor). Carlos se lo pasaba mejor con su reportaje fotográfico particular.

No me esperaba encontrar la zona cero totalmente restablecida, no quedan restos de actividad cazadora por allí, se lo han llevado todo. Ha sido una grata sorpresa, lo que no sé es quién ha sido el restaurador. Lo que sigue es por lo que vale la pena hacerse la subida anterior, un tramo exigente de verdad donde he disfrutado aunque sea de verlo superar a otros. ¡Muy bien, Tomeu! Pepe, aunque menos espectacular y con más pieses, también merece mi aplauso. Carlos no quiere perder comba; yo hago lo que puedo para intentar trabarme lo menos posible y Juan está más pensando en la bici nueva que a esforzarse con la que tiene.

Empezaba a lloviznar justo donde se tenía que decidir la vuelta, si por el GR marcado o por el camino de la casa de neu. Tomeu ha decidido rápido y no nos ha quedado más remedio que seguirle, y ahora se lo agradezco con ganas. Después de no quedar demasiado satisfecho con la ruta de la semana pasada ésta ha sido todo lo contrario. Me he atrevido con algunas curvas a izquierda y las he pasado bien. Las de derechas se me resisten más. Y el trazado permite la bajada sin tener que arriesgarse a pasar por encima de rocas que hubiera sido patinazo seguro. Y ya en la parte final agua a tutiplé. Es como una purificación, te limpia por fuera y por dentro. Me encanta.

Qué más puedo decir... haber venido.


Los Misterios

No sé porqué pero ya la semana pasada tuve la fijación de coger el tren para ir a la salida de Mancor, aunque finalmente se anuló. Por eso al leer que se haría otra por la misma zona volvió a resurgir la idea del tren. No sabía nada seguro de los compinches de Palma pero creía recordar algo del Jou y Portell. Palabras mayores, aunque debo reconocer que las veces que he pasado por allí no las recuerdo con especial antipatía; si acaso la que hicimos desde l'Ofre (otro día decidiremos si l'Ofre o Lofra), que es muy larga y con la bici a cuestas.

Resumiendo, que desde que ví la salida poblera supe cuál era mi elección. Un poco por el fiasco de la semana pasada y un mucho por la ruta, muy exigente, pero que tenía el aliciente de hacer la subida de Ses Rotes por la pista, que nunca he intentado. Cierto que la de Palma también contaba con el tramo del Racó d'en Barona, por ahora inédito para mí, pero el timing se me salía de la previsión. Cogí el tren de las 8,05h y la primera sorpresa fué comprobar lo que vale el billete (ahora título), 1,80€, cuando creía que no pasaría del euro diez. Ése podría ser el primer misterio del día, lo que ha subido la vida con el puñetero euro. Mientras íba para Lloseta me daba la sensación de que tardaba bastante en llegar; la hora prevista son las 8,39h (creía recordar que llegaba a y media) pero era un poco más tarde cuando llegué. Creo que estaba cogiendo agua en Mancor a las 9,10h. Demasiado tarde para ir detrás de ellos por lo que decidí llegar hasta Caimari y esperarlos allí. Estuve unos veinte minutos merodeando por el camino viejo para no enfriar y al final tiré para arriba. Era muy optimista con su horario, después supe que pasaron por allí una hora después que yo.

Solamente hice el primer tramo de camino ya que decidí hacer toda la subida por carretera, más que nada para subir a ritmo constante y no forzar en las cuestas de la Coveta Negra. Me encontré con dos malparits que me acompañaron en toda la subida (de hecho les pasé y se me pusieron a rueda, por pundonor, supongo). Yo bajé a Lluc por la urbanización y me encontré abajo a varios bikeros de Sa Pobla pero que no habían salido con el grupo de Xisco sino que habían acompañado a los corredores que participaban en una carrera desde Sa Pobla a Lluc. Me había cruzado con algunos en Caimari pero no sabía que participaran en ninguna competición. Quién también estaba en Lluc era Jaume Soler, que me puso al corriente del evento y su ganador, el reciente vencedor del último maratón TUI de Palma. Ya no falta mucho para volver a verlo montado en la bici, a Jaume, me refiero, va por buen camino. También llamó a Xisco pero no contestó, con lo que yo seguí mi miniruta por los Misterios de Lluc.

Fácil de subir las escaleras y preciosas las vistas sobre el valle de Aubarca, en todo su esplendor tras un mes pletórico, podríamos decir, pero hay que ir con un poco de cuidado con los escalones si vas un poco bajo de presión o con gomas de flancos débiles porque, aunque sean bajos, puedes dar un llantazo.

Había pensado en varias opciones para la vuelta; una de ellas era subir a la Moleta, subir por el Bosc de Son Macip o tirar hacia Alcanella y Binibona. Al final me decidí por lo más cercano, Escorca. Y me gustó mucho el tramo y comprobar que es factible hacerlo montado. Exigente pero posible. De bajada lo recordaba de forma más imprecisa pero subiendo lo valoras en toda su magnitud. Debe ser porque iba mucho más concentrado en no pegarme una nata que en otra cosa. Posibilidad muy real debido a que casi todo el tramo está empedrado y un poco de humedad lo pone como el jabón. Pero ayer lo disfruté (con lo que me hizo sudar quién lo diría).

Me paré un momento en el Coll de sa Batalla. Iba llegando un grupito de bikeros extranjeros, unos por carretera y otros por el GR. Espero que el año que viene puedan volver a hacerlo con todas las de la ley. Me dirigía hacia el Guix para hacer la bajada solo, había desistido ya de ir por Comafreda, cuando empecé a oír voces familiares, era el grupo de Sa Pobla merendando en las nuevascasas del Guix. Hubo hasta propuestas para ese desaguisado urbanístico.

Xisco hacía mala cara; las subidas se le habían atragantado y quería volver, así que nos dividimos y bajamos juntos hasta Biniamar, donde tenía la furgoneta aparcada. Me informó de la próxima salida del Xaragall y me interesa. Vamos a ver qué se puede hacer. Yo, como no tenía vehículo, decidí volver a Palma pedaleando, o al menos, intentarlo. Escogí como la mejor opción el camino que va cerca de las vías del tren hasta Binissalem. Al llegar al puente que se dirige al pueblo seguí recto y vuelves a coincidir con las vías en unos minutos. Creo que fué en uno de esos cruces donde ví el letrero del Pou Poal.

Al llegar cerca de la carretera nueva de Alaró se desvía bruscamente hacia el Camí des Raiguer. Allí ya dudaba de hasta dónde llegaría, el viento era mi excusa. Paso del plato grande y pongo un ritmo más acorde y menos cargado. Una vez cruzas la carretera el camino es más estrecho y protegido entre paredes y árboles, lo que se agradece. Me encontré con un grupito de bikeros mayores que iban llegando al cruce pero el primero iba escopeteado, esprintaba como un poseso, me pasaba y luego se paraba a esperar a los demás, que me parece que no les hacía mucha gracia el sistema. Iba delante de mí cuando llegamos al cruce de la carretera de Santa María a Alaró y el bruto se saltó el STOP y casi se la pega con otro bikero que giró hacia Binissalem. Si llega a ser un coche se lo come. Menudo energúmeno.

Ya me ví llegando al menos hasta el Festival Park. En la carretera de Bunyola fuí a coger el Camí de sa Bomba. Algunos opinan que es la antigua calzada romana que cruzaba la ísla; otros en cambio creen que es un camino medieval. Justo en la rotonda de la autopista me pasó uno de los malparit que había subido conmigo a Lluc, ahora con otro acompañante, y nos volvimos a saludar y lo ví con mejor cara que cuando subía, lo contrario que yo que íba pensando que no haría esos últimos kilómetros ni loco, entre el tráfico, y el viento en contra. Por eso me fuí al apeadero a esperar el tren y para casa.

Estuvo bien la salida; algunos días apetece una buena rodada y estoy casi seguro de que no hubiera aguantado la ruta entera (cualquiera de las dos). Yo sabía que era muy exigente, con tres buenas subidas, todas ellas factibles al 100%, por tanto sabes que si no puedes con ellas es que vas mal, mal. La primera de ellas era la que quería conocer ya que solo la había hecho de bajada un par de veces. Muy larga y sin un momento de respiro, como para ponerte a prueba. Otro día será.


Respuesta a un comentario

He recibido un comentario en la entrada Parc de Llevant en el que se afirma que no está permitido el uso de vehículos rodantes (supongo que se refiere a que tengan ruedas) en el interior del parque. Por la extensión de la respuesta he preferido que constara como una nueva entrada.

No lo tenía así entendido. Por ello me he releído el texto del Pla d'Ordenació de Recursos Naturals (PORN) de la península de Llevant, aprobado por el Govern el día 9 de Noviembre de 2001 y extraigo lo siguiente:

Article 53
Edificacions tradicionals


1. Es consideren edificacions tradicionals aquelles d’interès arquitectònic o paisatgístic que, encara que no s’incloguin en els corresponents catàlegs municipals, corresponen a una estructura correcta d’ocupació del territori que convé mantenir, conservar, restaurar o millorar.
2. A l’efecte de fixar quines edificacions existents es poden considerar com a tradicionals, l’òrgan gestor del parc ha d’elaborar un catàleg amb la col·laboració dels ajuntaments. El termini per elaborar-lo és de 12 mesos comptadors a partir de l’aprovació d’aquest Pla. A les edificacions ubicades en el parc incloses en el catàleg s’ha d’aplicar el que preveu aquest capítol, i s’hi admet l’ús d’habitatge.
3. A les edificacions tradicionals existents, atès que és d’interès general determinar els usos compatibles amb la seva recuperació o manteniment que en facin viable la revitalització i el manteniment del conreu i rendibilitat de la zona, a més del usos existents, que es respecten, s’admet ubicar-hi els nous usos següents, sense perjudici del compliment de les normatives territorials, urbanístiques i ambientals fixades en aquest Pla:

a) Àrees de conservació predominant:
- Usos agrícoles i ramaders.
- Establiments d’agroturisme, de turisme rural, refugis i albergs.
- Venda directa de productes agraris, artesanals o tradicionals.
- Menjadors a l’aire lliure i establiments de begudes.
- Petits punts o centres d’informació o d’interpretació dels valors de la zona.
- Petites instal·lacions per a exhibicions i/o centres d’interpretació naturalístiques, artístiques o culturals (menors de 100 m2).

b) Àrees de conservació:
A més de l’establert en el punt anterior s’hi admeten:
- Habitatge, residència o caseta d’oci.
- Àrees de picnic.
- Punts d’acampada recreativa, que s’han d’atenir al que disposa la legislació específica que regula aquesta activitat i que, si n’és el cas, s’han d’ubicar en zones ben delimitades per una barrera vegetal i dotades de serveis higiènics.

  • Lloguers de cavalls i/o bicicletes.

Article 57
Serveis viaris i mobilitat


1. El Pla rector d’ús i gestió ha de delimitar els camins i vials pels quals s’autoritza la circulació de vehicles a motor. Mentre no s’aprovi el PRUG, s’admet amb caràcter general el trànsit rodat per camins i vials. Les restriccions d’usos motoritzats per a camins i vials no afecta en cap cas els propietaris i veïns, els serveis ambientals relacionats amb la gestió del parc ni els serveis d’urgència, de protecció civil, socials, sanitaris o similars.
2. El Pla Rector d’Ús i Gestió ha d’elaborar un inventari de camins públics i privats, com a una eina fonamental per a la gestió.
3. Es prohibeix el trànsit de vehicles a motor camp a través, llevat del propi de les tasques agrícoles, dels serveis ambientals relacionats amb la gestió del parc i dels serveis d’urgència, de protecció civil, socials i sanitaris o similars.
4. S’ha de fomentar, dins l’àmbit de tot el parc, l’ús de mitjans de transport no contaminants i respectuosos amb el medi. També s’hi s’admet la construcció d’infraestructures ferroviàries de tota mena com a mitjà col·lectiu de transport eficient. La seva construcció ha de minimitzar al màxim possible els impactes ambientals i paisatgístics que puguin produir-se.

Article 63
Xarxa viària


1. Els projectes de condicionament o millora del viari, tant municipal com insular o autonòmic, dins la zona del parc, s’han d’elaborar considerant el caràcter protegit d’aquest espai, han de reduir al màxim possible els impactes generats i han de preveure la instal·lació d’arbrat d’alineació amb espècies autòctones i, quan sigui viable, la creació de carrils per a bicicletes i vianants.
2. El Pla rector d’ús i gestió ha de dissenyar un viari de recorregut i visita per a vianants, cavalls i ciclistes, a fi de fer compatibles aquests usos amb el respecte i la integritat de les propietats i la conservació dels recursos naturals, amb la possibilitat d’accés als indrets costaners i a altres punts singularment valuosos pel que fa a paisatge i patrimoni cultural i etnològic. Aquestes infraestructures de visita s’han de fer sobre vials de caràcter públic o, en cas necessari, a través de convenis amb la propietat.
3. No poden obrir-se noves carreteres ni rondes a l’interior del parc, però poden millorar-se les actuals en els termes de l’apartat 1 d’aquest article. Tampoc no es permet l’ampliació de les carreteres existents, sinó que només es permeten millores del ferm i petites modificacions puntuals. Pel que fa als nous camins i vials, se supediten al que prevegi el Pla rector d’ús i gestió i a l’aprovació de l’inventari de camins públics i privats del parc que preveu l’article 57 d’aquest Pla.
Queda claro que el uso de la bicicleta no es incompatible con el uso y disfrute del parque siempre y cuando se ciña a los viales señalizados para tal efecto.
No sé cuál era el motivo exacto de la queja del lector; tal vez porque también nosotros nos quejamos. A raíz de esa salida y esos contratiempos nos enteramos un poco de la historia del Parc y también de su "encogimiento" a raíz del cambio de gobierno. Lo que quedó claro es que el tramo costero entre la rejilla y la Cala de sa Font Salada está fuera de los límites del parque, aunque no de la finca pública; por tanto no son de aplicación en ese tramo las restricciones del PORN.


Fallida

La semana pasada había quedado con Xisco para unirme a su salida por los alrededores de Mancor. A veces lo hacemos a nivel de grupos, pero en este caso era a nivel particular. Me pareció bien aprovechar esta ruta para dar un respiro a Juan y ver si se acaba de recuperar del cifostio del Galatzó. Evalué las posibilidades y propuse realizar la subida por el camino de Biniarroi ya que la última vez que estuve encontré la barrera de abajo abierta, y así evitar el asfalto de la pista directa. Además ese día encontré el caminito de enlace entre una pista y otra que te deja casi en la entrada de sa Font Garrover. Que se hiciera o no estaba por decidir pero ya el jueves le dije que iría y quedamos en un punto neutral, a medio camino.

Por eso no podía ir a cualquier otra que se programara, fuera la que fuera. Finalmente fue una ascensión al Teix empezando desde Sóller y vuelta por el GR. La primera parte me parecía muy bien, empezando tranquilos por la pista de cemento hasta la intersección con el Camí de Castelló, donde se gira a la izquierda, para desviarse rápidamente a la derecha, directos hacia el Racó d'en Barona (no confundir con el Pas d'en Barona; eso está enfrente, en el Puig de Bàlitx). La pista, que acababa en unos olivares, se continuó hasta bastante más arriba teniendo que realizarse unas grandes obras en forma de enormes muros de soporte. Ni que decir que fueron denunciadas pero la multa fue ridícula y ante la evidencia de los hechos consumados, así han quedado. Desde luego se tiene que estar seguro de sus beneficios para acometer unas obras de esta envergadura y de su carestía, que no tiene que haber sido poca. Yo nunca he pasado por ellas, que no es lo mismo que decir que no he pasado por allí, porque cuando lo hice ese camino era un simple sendero.

Después queda un tramo en el que suelo disfrutar bastante, por los camins de metre y...bueno, bueno, pero centrémonos; yo no fuí a esa ruta, entonces tampoco hace falta que la relate, eso ya lo ha hecho Tomeu en su página. Lo que quería decir es que la subida es lo que me parecía lo mejor de ella, ya que la parte off road del Puig del Vent hacia Sa Galera pudiera ser que no la disfrutara. La bajada desde el coll por la vertiente del mar hacia el Bosc de Can Prohom seguro que no. Pero bien, opinaré con más conocimiento de causa cuando la haga, que la haré, al menos en ese sentido, que es cuesta abajo el tramo jodido.

Estoy casi al final de la página y aún no he contado nada de mi salida. Hombre, es que si no hubo poca cosa se puede contar. Empezó a llover justo en el momento de salir y esto es lo peor que puede pasarle a muchos. Cierto es que íbamos a treinta kilómetros de distancia y pudiera ser que las cosas fueran muy diferentes allí, pero una llamada de Xisco anunciando la anulación por mal tiempo me confirmaron mis peores presagios, aunque después el tiempo mejoró bastante, pero la decisión ya estaba tomada y no hay más vuelta de hoja. Así que nos quedamos en casita viendo llover, como quién dice.

Por la tarde, ya de tarde, colgaron las fotos y solamente aparecía un participante ya que el segundo estaba haciendo la foto, como es de suponer. Lo primero que pensé es que todos los apuntados se habían rajado. Tampoco es que hubiera muchos así que la proporción de desertores me cuadraba. Más tarde llegó la mala noticia, Jromán y Genius habían tenido un accidente de circulación cuando se dirigían al punto de partida. No hubo daños personales, la carrocería se llevó todo el golpe, pero dada la particularidad del caso puede ir para largo. Esperemos que no.

Parecía que el domingo mejoraría el tiempo y se preveía una salidita. Así fue, y es más, ha habido varias, o sea, que la gente se ha podido distribuir como mejor le haya convenido. Por mi parte, a Bunyola con Xavi y Juantrans. También ha venido Tolo y Juan. Aún no había visto la bici nueva de Xavi, una Spe Enduro de la que solamente habla maravillas.

Había overbooking de bikeros en el párkin a esa hora que llegaban en coche y de más gente que venía rodando. Otros subían en furgo para tirarse a romper. De todo tipo había. Éramos muchos, pero después de partir no hemos visto a nadie por allá arriba. En la subida Tolo se iba quedando y en la barrera del comellar quería abandonar pero no le hemos dejado y ha ido completando las etapas cada vez con menos quejas. Y sobretodo en las bajadas no le he oido quejarse en absoluto. Hemos hecho unas cuantas; la primera desde la pista del Penyal hasta Cas Garriguer. Es una trilalera con un tramo técnico muy exigente donde la pericia y la audacia toman un papel relevante. Después por la pista es soltar el freno y para abajo. Por allí ya he ido viendo que no iba a disfrutar mucho en esos terrenos debido a la humedad del suelo. Eso mismo se ha repetido en el tramo del bosque encantado. En la Coma d'en Buscante un poco menos.

Me ha dicho Juantrans que él sí ha hecho la bajada desde el Puig de n'Eimeric pero que estaba muy sucia y sin marcas, aunque sigo pensando que viendo el reportaje fotográfico que tengo sacas una conclusión diferente pero sé que puede engañar bastante. A partir de allí solamente quedaba bajar a Bunyola pero antes he tenido que cambiar la cámara de atrás por pinchazo. Me había ido a rodear la casa de Cas Bergantet por detrás porque me habían dicho que había un sendero que salía a la barrera de entrada pero no lo he visto y he tenido que pasar por la piscina. No habían llegado aún y estaba dando vueltas por la explanada sin darme cuenta de que llevaba la cubierta por los suelos. No pasa nada, cambiar y listos.

Eran las doce cuando hemos llegado a los coches, bastante pronto, desde luego mucho más de lo que es habitual en una salida semanal, pero ya se sabe que las del domingo suelen ser bastante más suaves. La premura de tiempo así lo obliga. Y parece que ha sido la tónica de todos los que estábamos por allí; en la estación transformadora hemos encontrado un grupo numeroso que se iba y el aparcamiento ya estaba vacío.

Y fin.


La Canaleta

Ayer noche supliqué que alguien me dijera de dónde puñetas se salía; ni siquiera aspirar a conocer el itinerario, sino simplemente saber dónde me presento. Hasta que no puse un correo inquiriendo esa información y me respondió Genius no pude confirmárselo a Juan y éste a su vez, a Carlos. La sorpresa me vino al saberlo, Lloseta. Supuse entonces que se había cambiado de inicio para que diera tiempo de acudir a la carrera de DH que se ha celebrado en el pueblo este sábado. Pero no, no ha habido cambio de ruta. Entonces, ¿porqué no llegar hasta Mancor? Cierto, vámonos. Vamos hasta allí y algunos ya estaban montando la bici cuando alguien ha dicho que vayamos a dejar los coches en el aparcamiento del restaurante que hay en la entrada de Son Catlar. Vuelve a meter la bici y para allá. Cuando llego me los veo de vuelta, está cerrado. Al final los dejamos en el aparcamiento de la fuente, en la salida del pueblo. Me ha ido bien porque no había cogido agua y he podido rellenar.

Veo a Pepe hablando por teléfono, cosa rara, y nos confirma que viene Mar, y además sola. Me ha extrañado porque la ruta del Massanella no es de sus preferidas pero, si dice que viene es que viene. La trae su padre desde casa. Ahora sí estamos todos, y no éramos muchos, tras caerse algunos de la convocatoria; ya nos podemos ir. Ni sé la hora que era, ni me importaba.

De lo primero que nos hemos dado cuenta es de que, al estar cerrado el aparcamiento y la barrera, hay que empezar a saltar verjas. Pero realmente no hace falta porque hay un pequeño hueco entre la barrera y la rejilla, aunque no sé si intencionado, que permite el paso peatonal. Lo cierto es que nos hemos cruzado con dos vehículos justo al principio y no nos han dicho nada.

Ya en las primeras pedaladas he notado que el cambio se ha vuelto a desregular; me andaba saltando de piñones y he tenido que jugar un poco con el tensor para ajustarlo, pero sin poder engranar el último piñón. Cierto que aún no hacía falta, pero ya llegarían zonas peores. Hasta las Cases des Bosc, pues más o menos bien. A partir de allí es cuando la cosa empieza a ponerse seria, aunque no es una subida que me imponga un excesivo respeto. La solía hacer bastantes veces hace mucho tiempo y era lo mejor de la ruta, ya que bajar desde Lluc por el camino viejo sin ningún tipo de suspensión era un suplicio.

Como casi siempre, he salido de los últimos, esta vez con Tomeu y Botets, y rápidamente hemos dado cuenta de los de delante. Tomeu se ha quedado atrás y Botets ha tomado ventaja. Yo iba subiendo a mi bola con la única y exclusiva idea de no quedar clavado en alguna rampa. Ahí sí he notado la falta del piñón, tenía que subir a riñón. Y también he probado de subir con la horquilla bloqueada, y creo que ha sido mejor, aunque alguna piedra me ha sacado de la trazada debido a la nula capacidad de absorción.

Solamente tenía delante a Fibras y Botets, a los que he ido alcanzando y superando antes de la última rampa, bastante más asequible que antaño, llegando el primero arriba, después de Pepe y Mar, que habían salido bastante antes y no estaban, por lo que, sin ni siquiera parar a bajar el sillín ni ponerme el casco, me he ido para abajo, hasta la Font de s'Hort, y tampoco estaban. De todas maneras, me he parado para reagrupar, llegando todos en unos minutos. Parece que mis invitados están por la labor de continuar (tampoco sabían lo que les esperaba), al menos hasta ese punto habían llegado bastante bien. Tomamos pista para arriba agrupados pero pronto el grupo se empieza a estirar. Al llegar a la altura de la segunda fuente vislumbramos ya parte de lo que nos espera, y lo que se ve ya es mucho, aunque he de reconocer que esta vertiente de la montaña, aunque más larga, es más ciclable en la zona fuera del bosque, pero te obliga a un trabajo vascular mucho más importante, con lo que una buena condición física es esencial. La técnica cuenta casi por igual; la necesitas para sortear los obstáculos sin caer en el intento. Es por ello que casi todo el mundo lo sube andando.

De todas maneras ésto es territorio BIC y pronto vamos a tener que borrarla definitivamente de nuestra lista de rutas, tendrá el acceso vetado por normativa legal, cosa que ahora mismo no sucede. No sabemos exactamente las razones que han llevado a estas decisiones pero si nos atenemos a la polémica planteada por la aprobación del Pla de la Ruta de la Pedra en sec y sus incongruentes conclusiones respecto de los ciclistas esta decisión también nos parece de lo más errónea. Es un itinerario exclusivamente excursionista ya que no existe ningún tipo de actividad en la zona, y nunca la habrá. Y si ése es su destino los ciclistas queremos formar parte de él, aunque lo subamos andando.

Me viene a la memoria que hace ya unos cuantos años se construyó la pista en la zona que va por el bosque y eso produjo un gran revuelo mediático porque se argumentaba que se había destruido parte del camino, y seguramente sería el tramo mejor conservado al estar más protegido de los elementos. Este elemento de preservación y protección es uno de los objetivos de la catalogación BIC y es muy loable pero también debería demostrarse que es incompatible con la práctica del ciclismo.

La hilera era ya muy larga. A media subida vislumbro a Mar y Pepe cerca de la primera casa de neu mientras Botets se va acercando rodando todo lo que puede. Juan había acompañado a Fibras bastante rato pero se empezaba a quedar descolgado y en cuanto lo pilla Carlos se masca la deserción. A grito pelado me dicen que se van y no los podemos convencer, sobretodo después de comprobar lo que les queda aún. Creo que se resintió de la caída del sábado pasado. Vuelven atrás y nosotros continuamos hasta el coll para dar cuenta del bocata y las barritas.

Oímos voces pero no vimos a nadie hasta que escamparon las nubes de la cima. Allí estaban disfrutando del espectáculo dos excursionistas mientras nos lanzamos cuesta abajo. Ese camino de bajada es más difícil que el del lado de Comafreda, más erosionado, pero más corto hasta llegar al bosque. Y es ahí cuando realmente puedo disfrutar un buen rato de ciclismo por el sendero. En la zona de la Font des Prat es cuando nos encontramos a más gente, y todos extranjeros. Parece que estaban de picnic, no sé qué leches comían pero olía fatal. Alguno me dijo algo pero su lengua me resultó incomprensible (me pareció portugués) y le dije "si, si" y ahí te quedas. Tomeu pinchó un poco después y le ayudamos a solucionarlo ya que parece que no se recupera de la lesión de muñeca y la tenía dolorida.

Hasta aquí la ruta era conocida. A partir de este punto iba a ser nueva. Ya se había propuesto varias veces pero no cuajó. Yo la había hecho andando hacía ya más de veinte años y solo me acordaba en parte. La canaleta, la roca que se atraviesa, los pasos aéreos, las hermosas vistas, de todo esto sí que me acordaba bien, lo que no recordaba era del sendero de bajada hasta las Cases des Bosc. Pedazo de camino; lástima que me costara hacerlo, son de los que no me dejan coger ritmo, me superan. Pero lo que es el camino en sí me gustó mucho.

Me quedé a esperar a Mar y fuimos bajando como pudimos. De tanto en cuanto la esperaba y al pillarme partía para seguir intentando encadenar algunas curvas seguidas o pasar dignamente algunos pasos más peliagudos. Precisamente en un paso facilón por encima de unas rocas salí por las orejas. Caída sin consecuencias pero al querer partir no podía, la rueda de atrás no giraba y no le veía la causa, hasta que me dí cuenta de que se había separado del cuadro y no sé aún cómo. Tras colocarlo todo en su sitio pude volver a bajar. El camino se hace largo y cuando empalma con las pistas no está señalizado por lo que apliqué la ley de la gravedad. Dejé a la bici ir sola hacia abajo y nos llevó hasta las casas. Había empezado a llover muy finamente por lo que no perdimos más tiempo e hicimos una rápida bajada. Aún así la lluvia nos pilló de lleno cargando los bártulos en los coches.

Quedé muy satisfecho de esta salida. Ya van unas cuantas en que las finalizo muy a gusto. Las que hicimos antes que estas rutas endureras casi por definición me dejaron físicamente peor, sobretodo con dolor de cabeza por la tarde sin saber a qué atribuirlo exactamente, aún siendo más cortas de kilometraje.

Así y todo esta mañana de domingo me sentía con ganas de salir a pedalear y aunque Pepe había manifestado su intención de salir a rodar no me comprometí por el horario, y he salido bastante tarde.

Pero eso ya es otra historia...


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