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El excalectric

Después de la ruta solitaria del sábado pasado intuía que la cosa iría a mejor. No es que me tuviera que esforzar mucho ya que hubo solamente una subida, y por pista, y además sin tener que depender del ritmo de nadie. Por ello no dudé en acudir a la convocatoria Toys en lo que podría calificarse como miniruta; de aquellas de los primeros tiempos, cortitas y sin grandes dificultades. Al menos era lo que quería entender.

Iba a ir de estrenos. Tomeu con la nueva Stinky, a la que presentó con fotos y señales en unos correos anteriores. Lo que no sabía es que quisiera otra bici. Otra más DH o free, no sé. Me pareció bastante igual a la otra, algo más tocha y que parece que se va a partir en dos cuando das una culada sobre el sillín, tanto es lo que se hunde el pedalier. De seguro que son cualidades a valorar en bajada, porque lo que es en subida parece que son sólo desventajas. Y también por lo oído, vuela en bajadas rápidas y de trazada amplia; más o menos lo que se ve en los videos de DH, por decir algo. Entonces el de ayer no era el recorrido idóneo para comprobar esas cualidades pero de todo se tiene que aprender. La bajada es estrecha y revirada, bastante técnica, pero si se domina ésta, muy divertida. La subida, muy exigente. Tanto como para que no quisiera empezar desde s'Estret de inicio. Por ello me paré en s'Esgleieta para hacer unos kilómetros por carretera. Me fuí con tiempo suficiente para no tener que forzar para no llegar tarde pero un apretón de la maneta de freno me dejó la pinza delantera muy cerrada y me costó separarlas lo suficiente como para poder meter la rueda. Esos minutos de retraso me hicieron avivar el ritmo para llegar a tiempo ya que los últimos que iban llegando me pasaron en ese tramo.

Nos juntamos un buen grupito en el puente dispuestos a lo que hiciera falta. Para algunos era la primera vez y el aperitivo les supo a banquete entero. Tendríamos que haber empezado desde más abajo para afrontar esas rampas en caliente. No pude (y me parece que nadie) hacerlas seguidas pero sé que se pueden, aunque necesito una goma en condiciones atrás, aunque eso no sea excusa; hay que mejorar la condición física. Hicimos todo el camino de carro hasta arriba y empalmamos por el coll de tords con la pista que sube al Puig des Boixos. No queda mucho pero se deja sentir. Bajada rapidita y desvío hacia la casa adentrándonos ya en el bosque. Tomeu me sorprende tirando hacia la Font dets Òbits directamente por el itinerario que buscaron y encontraron un día con Pepe. Al estar memorizado no habría problemas, y de hecho no los hubo hasta el rotlo de sitja. Se intuía el acantilado muy cerca y a él nos dirigimos disfrutando de las vistas y preguntándonos cómo había acabado aquella cabra colgada del árbol sobre el vacío.

Ese pequeño descanso fué el causante de la pérdida del camino aunque poco de él queda ya. El GPS vacilaba por la escasez de cobertura y no veíamos claro por dónde tirar. De hecho volvíamos atrás y no me equivoqué al pronosticar un gran rodeo sobre el mapa. Había que buscar un paso hacia abajo y lo encontramos, después reaparecería el camino ancho pero siempre en muy malas condiciones. Tales que no parece diferenciarse mucho de lo que podríamos llamar una torrentera.

Saltamos una pared y seguimos bajando por donde pudimos. Solamente en su parte final, antes de desembocar en una pista ancha, algunos probaron suerte. El único que no llegó a la fuente fue Wiro que se quedó buscando sus gafas. Al no venir fuía a buscarlo y juntos volvimos a subir. Finalmente aparecieron, aunque no donde él creía que podrían estar. El tramo de pista que quedaba por subir hasta el Coll de Sant Jordi lo había hecho en solitario el día que encontré el GR de bajada al pueblo y no me pareció nada del otro mundo pero tampoco te da un momento de respiro. Reunidos en el forn de calç nos vamos llaneando hasta el Coll de Sant Jordi donde la única novedad que noté fue el cambio de las barreras. No sé que debió pasar, las que había parecían bastante resistentes, aunque por los pinos que aún restan tumbados sobre el camino es posible que alguno las destrozara.

Sin perder tiempo empezamos la ascensión hacia lo alto de la Comuna. No es muy larga pero hay que empujar bastante. Probablemente en la ocasión anterior llevara la otra bici y se nota muchísimo la manera de transportarla; que no toquen las ruedas en el suelo es una gran ventaja. En lo alto de la montaña se aprovechó la buena cobertura telefónica para tranquilizar a novias y esposas y dejar la mesa reservada en el restaurante.

Por fin llegaba la bajada buena después de la pequeña decepción en la anterior, aunque Tomeu asegura que ha empeorado desde su último (y único) paso, cosa que tampoco es difícil donde no hay una estructura viaria clara. Caso contrario de por donde íbamos, pero aún así es muy técnico y la mayoría no estuvo a la altura. Algo más se pudo hacer en cuanto tomamos el desvío hacia Valldemossa, donde marca el segundo poste. Y ya en su parte final es cuando me pude soltar con más tranquilidad.

Debido a que cogimos el descenso largo desde la Mola a la mayoría de nosotros no nos sobró el tiempo y acortamos la ruta en el pueblo. Los demás hicieron una visita rápida a los miradores desde Ca Madó Pilla hasta s'Estaca antes de dar cuenta de un buen arroç brut.


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