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Miradores del Arxiduc (fin)

En el Coll de Son Gallard nos dejan Perdigón, Yarik y Juanan para estar temprano en casa. Los demás continuamos periplo. Me esperaban en la curva donde me desvié el sábado pero, tras el éxito obtenido en el salto de vallas, seguimos bajando por donde veníamos. Tras cruzar la barrerita hay que desviarse del camino ancho para tomar el sendero de la izquierda. Enseguida pasamos por el Mirador de Son Gallard y nos lanzamos a toda mecha para abajo. La llegada hasta la paret de partió es rapidísima y en un momento nos encontramos ascendiendo por la escalinata del Mirador des Tudons.

La ruta original que había pensado incluía la subida hasta las Ermites velles para volver a bajar al mismo punto donde nos encontrábamos pasando por el Mirador o Capella del Puig des Verger. El timming ajustado que llevábamos impidió su visita. Bajar a Ca Madó Pilla es un segundo y nos vamos a hacer la escalinata para sumar uno más, el Mirador des Pi o des niu des Corb. El sendero que le sigue es el paso más comprometido que podemos encontrar ya que un tramo ha padecido un deslizamiento de tierras quedando muy expuesto. De hecho, le han puesto un cable pasamanos para ayudar a cruzarlo. A posteriori me he enterado de que ese deslizamiento de tierras no es natural sino que fue provocado por el vertido de aguas sucias del hotel, que desaguaban justo en ese punto. Ahora, en seco, el paso es mucho más seguro, pero no debe tentarse a la suerte gratuitamente.

El siguiente en caer, aunque no de manera literal, fué la Capella del Beato Ramón Llull. Junto al berenador se encuentra el desvío. Normalmente se toma hacia abajo pero la ruta prevista iba hacia arriba. A partir de este punto estaba todo por descubrir. Lo primero que nos encontramos fue una curiosa y original obra, els pontets de sa Font Cuberta, invisible desde la carretera a pesar de su longitud. Este tramo de camino podría ser el Camí de ses Coves, que es el siguiente elemento que nos vamos a encontrar. No son grutas propiamente dichas sino más bien huecos bajo los acantilados próximos a Miramar.

Precisamente para salvar ese desnivel hay una serie de escaleras que nos conducen hasta las marjades de Miramar. Justo encima de nuestras cabezas tenemos un nuevo mirador, al que no accedemos para no ser detectados desde las casas. En cambio, podemos circular por el borde del acantilado tranquilamente, deleitándonos con las vistas desde el Mirador des Guix. A pocos metros vislumbramos el pequeño mirador de sa Ferradura. Y menos mal que éramos pocos, que sino no cabemos para la foto. Lo mejor fue comprobar como sale de este mirador un nuevo camino, el Camí des Guix, que nos llevará hasta la playa homónima, muchos metros más abajo. Este si que está mucho mejor conservado que el que baja desde la Talaia vella y, aunque en su parte final ha sufrido los efectos de la erosión, no tiene mayores complicaciones.

Nuestra ruta debería haber seguido hacia abajo para volver a situarnos bajo el escalón rocoso y desviarnos hacia Son Marroig pero el arrós brut ya se empezaba a calentar. Finalmente pudimos salir por la barrera de Miramar sin ser detectados.

Ruta completita con todos los ingredientes: averías, roturas varias, caídas, ostiones y algún susto más que comprometido, aunque no retrasaron casi nada el horario previsto. Del resto solamente puedo sentirme halagado y agradecido de poder compartir ruta con todos ellos.


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