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Cambio de aires

No diré que ha sido una semana de recuperación porque no lo ha sido pero podría decirse que me encontraba algo mejor aunque unas pequeñas molestias en el gemelo derecho me hicieron dudar a última hora.

Como viene siendo habitual en muchas salidas del grupo no hubo convocatoria definitiva hasta el último día. De todas maneras ya tenía yo decidida mi ruta. Saldría con un grupo a los que no conocía de nada que es el habitual de un nuevo vecino de mi finca que por casualidad me he enterado que practica el mtb. Me confirma el viernes que la ruta será por Sóller en dirección a Deià. En principio es un recorrido corto, al menos mucho más que el que querían hacer los toys, y lo presupongo asequible a mi actual forma física, de manera que pueda superarlo sin excesivas dificultades.

Me recogió en casa (es de agradecer por ser el primer día) y nos fuimos al punto de reunión en el Pont d'Inca Nou, iniciando la etapa con el desayuno pertinente. Tras ello nos fuimos a Sóller donde aparecieron más integrantes del grupo llegando a formar un grupeto de doce o trece bikeros. Presentaciones, saludos y salida. En principio no conozco a ninguno de ellos. Nos dirigimos hacia el Camí del Rost enfrente de la gasolinera siguiendo las señalizaciones hasta el final del tramo asfaltado donde nos desviamos a la izquierda para continuar por la pista cementada que se va encaramando entre olivares montaña arriba, directa hacia els cinc ponts, a los que cruza dos veces por debajo siguiendo hacia Montreals y Can Palles, ya sobre el Camí de Castelló.

No creo recordar haberla hecho nunca en bicicleta y me gustó. Es una buena distancia y pendiente moderada como para calentar en condiciones, siempre y cuando no se quiera imprimir un ritmo frenético desde el principio. Algunos notaron allí esa falta de calentamiento precisamente. Arriba empezaron los primeros percances. Uno bajó a buscar el tapón de la suspensión que se le había perdido aprovechando que otro había llamado que había llegado tarde y estaba subiendo. Estaba claro que la espera sería larga y el grupo se empezó a disgregar; los más impacientes se iban yendo y otros se iban quedando. De todas maneras los volvimos a encontrar en Can Jeroni Gros y más tarde en el cruce del Camí del Rost mientras se iban sucediendo los reagrupàmientos. Alli ya me fuí solo y llegué el primero a Can Prohom donde se repitió el ritual de la espera.

En la era fue donde se decidió el itinerario. El que llevaba la voz cantante era precisamente el que había llegado tarde y propuso ir por las pistas, fuera de la ruta oficial GR. Lo preferí porque nunca había ido y quería conocerlo. No tiene mucho misterio ya que se trata de una ancha pista que va ascendiendo por el interior de la propiedad dirigiéndose hacia el bosque. Lo que tiene es que no para de subir en ningún momento y solo paramos al llegar al bosque. He de reconocer que en un repecho me tuve que bajar al final pero no lo achaco a la dificultad del terreno en sí. Es todo muy transitable de principio a fin. Bueno, fin, lo que se dice fin no llegamos a verlo.

Nos paramos a merendar algo justodebajo de la cacera donde algunos pensaban en la retirada aunque de momento estábamos todos. Quedaba aún pendiente por subir pero muy cerca de ese punto enlazaba una pista a mano derecha. No la reconocí en un primer momento pero cuando vi más adelante la pared y la barrera del desvío del Puig del Moro supe que era la que venía de Deià y por donde ya habíamos pasado en una ocasión anterior. Nos esperaba un grupito más arriba en un desvío. Pista enfrente y a la izquierda. Tomamos la de enfrente y nos llevó al aujub aunque la otra también llevaba allí.

En el recuento ya faltaba gente, padre e hijo, que abandonaron cuando iba a empezar la bajada. Se supone que la pista continúa por el bosque pero lo que nos interesa es buscar el enlace con el camino inferior (el que hemos abandonado cerca de la cacera. Solamente había pasado una vez y subiendo con lo que ahora pude disfrutarlo íntegramente. El fallo que tuve es que al llegar al camino me fuí a la derecha llevándome a otro detrás e hicimos toda la bajada sin darmos cuenta de que íbamos mal encaminados. Me extrañé de que fuéramos tanto tiempo enfilando hacia Sóller pero no me paré a comprobarlo, estaba disfrutando de cada metro y cada pedalada.

Cuando llegué al cruce lo ví claro y volví atrás a buscar a mi compañero que estaba recuperándose de una caída y supongo que medio acojonado por dejarle solo como después me comentó. Claro, en ese momento no sabía que volvería atrás. Ya recuperado y en la dirección correcta volvemos sobre nuestros pasos y tiramos pista abajo hacia Deià pero también hay que estar muy atento porque es fácil pasarse el desvío. Me acordaba que tuvimos que subir bastante andando después de la fuente. No estaba seguro del todo pero había fites, o sea que me tiré hacia abajo sin pensarlo y antes de llegar a la fuente ya los habíamos pillado; hasta llegaron a hacer tapón. Paradita corta en la fuente para acabar con la última trialera y luego la pista cementada que, por cierto, tiene una barrera corrediza motorizada abajo; oseáse que...

En la parada del bus estaban los que habían bajado los primeros y algunos ya se habían ido. Nada de bares, nada de meriendas, carretera y manta. Salgo de los últimos y en el cruce del GR no hay nadie. “haremos un tramito de carretera”, me comentan. Joder, un tramito; hasta Can Prohom. Tengo algún problemilla con la biela que se suelta y con el cambio, que no va fino.

Ya solamente nos queda la bajadita del tramo de Can Prohom al Camí de Castelló y, a partir de allí, el Camí des Rost, del cual no me acordaba muy bien. Empedrado en muchos tramos, que pueden ser muy rápidos si nos lo proponemos, hace trabajar las suspensiones al límite. El bikero también debe hacerlo si quiere llegar de una pieza.

Dió tiempo de ir al bar dado lo temprano que se acabó; antes de la una, aunque algunos se fueron antes y puedo asegurar que las litronas de shandy no son la bebida preferida de este grupo. Tampoco se han gastado mucho en protecciones; ninguno las llevaba. Supongo que alguno tendrá pero debió considerar que la ruta no las merecía.

Yo me lo pasé muy bien por la ruta y la compañía; otra cosa es que acabara como si hubiera hecho cincuenta kilómetros. Bueno, realmente no sé cuántos hicimos porque ninguno llevaba gps y tan solo uno, máquina de fotos. O sea que, cacharritos y equipamiento, lo mínimo. Lo realmente importante era el timming y todo lo que fuera retrasarlo, criticado. Lo mejor es que hoy también salían bastantes. Ruta: la Fita al revés, decidida en cinco minutos en el bar. Ahí se puede adivinar más claramente la filosofía del grupo ya que trialeras solamente están las de Bunyolí, pero que conste que tampoco se le hace ascos a ninguna. Si vuelvo a salir con ellos, que espero que sí, afinaré un poco más en mis comentarios, y siempre bajo mi punto de vista, que no es el de un experto bajador.

No es que quiera dar a entender que sean unos obsesos del cronómetro; la finalidad es buscar la diversión en cada tramo, ya sea subiendo o bajando, y ayer la encontré, aunque bastante más en lo segundo que en el primero, todo hay que reconocerlo.


Nota: Las fotos no se corresponden a la salida de ayer ni tampoco son los mismos integrantes pero sí que salgo en alguna. Si consigo algunas de ayer las incluiré posteriormente.


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