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El motín

La salida oficial del sábado eran las VIII 4 horas de resistencia en Cala Falcó y no he ido. Mi tiempo de juego era por la mañana. Había quedado con dos antiguos colegas de ruta para hacer algo cerca de Palma, vernos de nuevo y evaluar posibilidades futuras.

A Woody le veo animado, con ganas, pero sin fuerzas, pero eso tiene solución. Solamente le hace falta un plan intensivo de entrenamiento. Pero que conste que si no lo hace es porque no quiere; basta que vaya al trabajo en bici, por ejemplo, por carril bici no será, o que se vaya al chalet rodando; ahí hasta cuestas tiene. Carlos, por otro lado, parece que no acusa tanto el esfuerzo pero hoy me ha hecho una serie de preguntas que hacía muchísimo tiempo que no oía.

1.“¿Cuánto dura la ruta?” Dura lo que tardes en hacerla, ni más ni menos. Que quede claro que toda ruta tiene su timming y que éste está para no cumplirse. No es culpa de nadie, es así por definición, y si un día por un casual se cumpliera siempre saldrá uno de los capdavanters con una exploración por senda pateadora o similar para que se cumpla el axioma primero.

2. “¿Cuánto falta para...?” En distancia, doscientos metros siempre, que pueden ser más largos o más cortos según el que los patea y/o pedalea, pudiendo llegar a parecer hasta kilométricos. En tiempo, veinte minutos siempre, pudiendo llegar a parecer horas, según quién espera a quién.

Una vez contestadas, estas preguntas no deben ser repetidas JAMÁS, y menos en público.

Respecto al tema familiar y su repercusión en el rendimiento físico y mental es un tema muy personal y delicado, pero de un modo general podríamos resumir diciendo que sea lo que sea se queda en casa. Solamente nos va a importar lo que tenemos entre las piernas, la Santa Bici (aunque para algunos sea una Santa Cruz), y lo que podamos hacer con ella. Más y mejor explicado y documentado, aquí. Vale más estar avisado de antemano que no encontrarte el bollit dins del plat y tú sin pizca de hambre.

Pero como decía hoy ha sido una ruta de conocimiento, para ellos inédita. Me había planteado en un primer momento llegar al Galatzó pero me pareció demasiado atrevido, por ello opté por Son Roca. Tiene una subida fácil y está cerca de casa. Dicho y hecho, hacia allá vamos. Yo le había cambiado la goma trasera gracias a Wiro que la desechó por algún motivo y no he tenido ningún problema de tracción pese a llevarla bastante alta de presión. Es una Eskar (Specialized), la había catado en su bici y me gustó, por eso cuando me dijo que las cambiaba le pedí una para ponerla yo delante y ver las diferencias entre las dos máquinas, pero al observarla bien me dí cuenta de que es muy parecida a la que llevo yo, una Geax Sturdy, quizás con los tacos laterales más abajo del flanco. Por eso la he puesto atrás y me ha ido muy bien. Lo que sí pude ver al montarla es la película que forma en el interior el látex, como una cámara muy fina pegada a la cubierta y muy difícil de romper.

Hemos llegado a Son Roca sin demasiados contratiempos así como tampoco para llegar a la carretera, aunque me ha parecido que el camino estaba un poco más levantado desde la última vez que pasé. De ahí a Puigpunyent en un tris para merendar un poco. Ellos bocata, yo manzana. Les he sugerido que merendaran arriba, por lo de atacar las rampas con la panza llena, pero se lo han terminado. Cosas de no conocer la ruta.

La subida no ha tenido historia. Hemos llegado frente a la casa con la barrera que hay que rodear por el sendero, casi ciclable si no fuera por el exceso de càrritx que parece imperar por todo el monte. Desde el rotlo siempre para arriba y a la izquierda hasta el cruce del olivo donde se ha producido el amotinamiento masivo y me han dejado solo. Eran las doce y media y estaba dispuesto a volver a subir el Pas de sa Senalla?, aunque fuera solo. Tiro hacia arriba y me encuentro gente con coches y chavalería en la barrera. Me dicen que querían subir por el paso pero que no lo han encontrado. Yo estaba confiado y sigo mi camino y me voy encontrando a grupitos de gente que van bajando. Unos chavales me confirman que vienen “de arriba” e interpreto que han bajado por el paso. No tengo problemas para llegar al pozo donde cojo sendero hasta el final, que es la pared de partió y, la verdad, no me sonaba de nada, pero veo unas fites sobre las rocas y pienso que si hay continuación puedo hacer una ruta nueva. He tenido que bajar un tramo por las rocas para intentar atisbar un posible itinerario de bajada porque lo que parecía seguro es que camino no habría ninguno. Tenía una buena posición pero no vislumbraba ningún sendero siquiera pateable y tampoco ninguna marca más. Así y todo bajo de mala manera hasta un comellar bastante empinado con las casas y el safareig del Burotell enfrente. Tras unos momentos de duda vuelvo atrás decidido a encontrar el paso.

Me hago el sendero de bajada y con la emoción no veo ningún desvío, por lo que al llegar de nuevo al pozo vuelvo a subir andando. Ni así lo veo. Me ha faltado alguna indicación porque la vegetación es muy tupida. A lo tonto a lo tonto vuelvo a llegar arriba y ahora dispuesto a comerme la bajada. Al menos ha sido así hasta que he llegado a la rama que me parado en seco y me ha sacado del camino, hecho que no ha tenido trascendencia ninguna.

Como no me hacía ninguna gracia volver a Palma sin haber hecho la bajada de la Coma de s'Aigo cuando he llegado a la carretera me he ido hacia arriba para empezar desde el principio. Camino a tramos bastante pedregoso pero muy agradecido. No me he querido meter por la pista de arriba debido a la barrera cerrada que corta el paso y he hecho la variante larga tomando el desvío después de pasar el pino caído, el único lugar donde debes poner pie a tierra para salvar el murete.

Después viene un excelente camino de carro por el interior del bosque que permite una buena circulación prácticamente en plano. Ideal para dar pedales a mansalva o relajarte si ya llevas un buen tute. Más adelante se estrecha y se tapa de vegetación, aunque la bajada no llega a trialera, pero da para imprimir buena velocidad y probar tu habilidad. Es una bajada que no defrauda y sé que gusta a mucha gente. La impresión de mi primera vez bajando fue buenísima y deseaba volver a repetirla. Aunque este itinerario fue limpiado por un grupo de mtb local vuelve a necesitar otra mano; el carrizo crece por metros y lo engulle todo provocando problemas de visibilidad del suelo y de enganche en los pedales. Sin todo ello su dificultad sería mínima y podría apreciarse en toda su magnitud.

Del resto poca cosa que contar ya que fue todo carretera, hasta me dolía la planta del pie derecho y no sabía a qué atribuirlo. Otros días de más pateo o pedaleo no me ha pasado nada parecido.


P.D. Hicimos algunas fotos, a ver si las puedo conseguir.


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