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Muntanya

Quién vea el track de la ruta de ayer es muy probable que no entienda muy bien cuál el recorrido exacto que pensábamos realizar. Ni siquiera lo sabíamos nosotros mismos, ni el inicio estaba claro. Bastaron unos minutos para decidirlo: iríamos por Biniforani, tampoco era cuestión de ir a investigar desde el comienzo teniendo una alternativa clara por Biniforani Vell, la que hice hace quince días yo solo, la que no pude completar por culpa de la lluvia, y la dejamos para una mejor ocasión.

Ayer íba a ser el día y varios amigos nos dimos cita en Can Penasso para salir un poco a la aventura. No fuimos muchos, la verdad. Pocos, pero escogidos. No es verdad evidentemente, viene quién quiere y cuándo quiere o puede, y sé positivamente que no se hacen rutas “a medida” y siempre hay alguna escapatoria para quien necesite acortar. Ayer se podía por numerosos lugares, o sea que no había excusa. Hubo más pateo del previsto aunque en la previsión no se contaba con ello. El primero es el que nos acerca al Pas de sa Fesa, pero solamente es un tramo corto, el que discurre por el bosque, aunque tiene mucha inclinación y por poca humedad que haya, está muy resbaladizo, pero vale la pena solamente por poder atravesar el paso. Algunos más que otros sintieron allí los inconvenientes de llevar una bici u otra. Cuando lo hubimos atravesado Pepe, que estaba arriba tomando fotos, se dió cuenta de que hay otro paso prácticamente idéntico a pocos metros. Realmente se trata de un extraño fenómeno natural y no había oído comentárselo a nadie.

Llegamos a la pista de Muntanya y allí sopesamos la posibilidad de ir a coronar Sa Gubía. En un principio pensamos que no, pero después dimos media vuelta y fuimos. No me fiaba mucho de dejar las bicis abajo por lo que las dejamos a media subida, aunque ayer no subió nadie más que nosotros. Qué decir de la vista que allí se contempla. Impresionante. Parecía que no nos habíamos movido del sitio del que habíamos salido solamente que estábamos quinientos metros más arriba. Magnífica miranda con excelentes vistas sobre Bunyola y Palma.

Al bajar hacia el camino algunos pudieron probar los escalones. Ese fue casi el único descenso que pudimos saborear. El camino hasta Muntanya es en ligero descenso y salí el primero dejándoles las tres barreras abiertas. No fuimos a ver las casas, tiramos directamente hacia el Coll de Raixeta por la pista y luego por el sendero hacia la paret de partió, salvable por el botador, o más bien lo que queda de él. Al otro lado se ven las casas de Raixeta al fondo de la hondonada pero no se aprecia camino alguno para llegar a ellas aunque creo que tampoco hace falta, si vas a pie, claro.

El que tenemos que seguir no es que se distinga mucho que digamos, rodeando la Coa de sa Rata en ligero descenso hacia la otra pared, pero ésta sin paso ni portillos, por lo que hay que treparla y te tienen que ayudar a bajar la bici por el otro lado. Después ya se puede circular un poco, cuando el carrizo te lo permite. Nos acercamos ya a la zona de bancales de sa Rota d'en Cotó y hay que buscar la bajada. No es difícil encontrarla pero al hacerlo vimos que sería impracticable para bajarla en bicicleta. Está completamente rota, el camino lleno de piedras de las paredes superiores que hace hasta difícil transitar por él andando.

Los perros de Pastoritx nos olieron y seguro que nos oyeron y empezaron a ladrar avisando de nuestra presencia. No vimos a nadie pero ellos probablemente que sí, las casas parece que están a tiro de piedra. Al menos bonitas vistas no faltan. En la bajada Mar tuvo algún contratiempo y bajó enfadada lo que le quedaba. Ya no se le quitó el enfado en el resto de camino. Seguimos el sendero que nos separaba de las casas para ir a toparnos con el torrente y pillar el camino que viene de Raixeta y empalma con el camino principal de las casas, ya fuera de la vista.

En este punto estábamos convencidos de que podríamos acabar la ruta con la opción propuesta por Tomeu de subir los Cairats y salir por el coll de Sóller, o tal vez bajar por la Serra de Son Moragues. Pero antes había que llegar a la Moleta de Pastoritx. Yo estaba seguro de poder hacerlo por el camino nuevo que sube a una casa en la ladera de la montaña. Nos dirigimos pues hacia el cruce y algunos ya subían cuando bajó un coche tocando el claxon desde las casas. Nos salió la madona muy enfadada y nos leyó la cartilla típica en estos casos. Sus razones eran que matamos los animales embistiéndolos, ovejas y hasta una mula, según me dijo. Dadas mis escasas dotes negociadoras y su obstinación ví que era imposible que nos dejara pasar. Le hablé de los caminos pero estuvo inflexible y tuvimos que irnos. Para subir a la Moleta nos envió a Son Verí. Artimañas de vieja.

Antes de salir de la finca tomamos un camino lateral que, según Pepe, debía llevarnos al camino de subida hacia los establos. Para ello había que atravesar una pared y su correspondiente rejilla y no fué posible. Al menos por un paso practicable. Tuvimos que volver al camino principal y salir por la barrera. Enfrente de los establos, cuando ya estábamos saltando la barrera, Mar dijo basta. Y lo dijo bien alto. Se quería ir, no se encontraba cómoda con esta ruta y no se dejó convencer. Lo que siguió fué una conversación padre-hija que no vamos a reproducir aquí por su privacidad. Carlos estuvo a punto de acompañarla pero éste sí se dejó convencer, por lo que nos fuimos hacia los establos. La subida no es exigente, de hecho recuerdo que la hicimos Pepe y yo a buen ritmo la última vez que estuvimos por allí. Ésta vez fué un poco más tranquila pero con tan mala pata que se presentó el …, bueno, uno de la finca y le enviamos al segundo equipo negociador a ver qué tal. También nos echaron aunque esta vez nos dieron el mando de la barrera para poder salir sin saltar la rejilla. Como si no supiera que sabíamos que se puede cruzar la pared por un portillo viniendo de la fuente. A mí me gustaría saber cuál es la situación actual de estos caminos ya que estos tramos se incluyen en el antiguo camino de Bunyola a Valldemossa y por tanto deberían ser públicos. Cierto que en el primero que nos metimos es un ramal de reciente construcción y no cuenta pero el de Son Verí me tiene mosqueado.

Ya nos tienes en la carretera y fuera de timing para aspirar a metas más altas (léase geodésico del Teix) por lo que decidimos volver a arriesgarnos y entrar otra vez en Pastoritx para poner rumbo a Raixeta por el camino paralelo al torrente. Tuvimos suerte y no encontramos a nadie por lo que pudimos regresar sin más problemas que los que tapan el camino, sin mantenimiento alguno. Cada vez que hay que sortearlos hay que meterse en el torrente y rompe el ritmo de la pedalada y la diversión. Y cuando crees que podrás encadenar un buen tramo te encuentras que también ha habido caídas de pinos después de las últimas tormentas. Cierto que está la pista nueva paralela a este camino pero sin gracia alguna. Pensaba desquitarme un poco en el tramo que nos lleva a Can Penasso y resulta que también está muy fastidiado con la caída reciente de olivos.

Ha sido una de las salidas con menor puntuación que recuerdo. Y no porque no hayamos visitado lugares nunca vistos o recorrido tramos inéditos sino porque no se pueden encadenar tramos vistosos, biciclísticamente hablando. No hicimos ninguna bajada montados, y la que hicimos, fué por carretera. Lo más interesante, la minitrialera de sa Gubía. Hubo fastidio por los inconvenientes surgidos pero es algo con lo que se cuenta si se va un poco a la aventura. Eso sí, me he quedado con ganas de subir a la Moleta.


1 comentario :

Woody dijo...

La puntuación de la salida tampoco no ha sido tan mala. Lo peor de todo han sido los factores externos al recorrido ... es decir, la madona de Pastoritx i l'amo de Son Verí.

La próxima vez, podemos tirar hacia la Moleta sin bajar hacia Pastoritx. La otra opción que barajamos y que hubiera sido, ahora a toro pasado, la mejor.

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