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En su punto justo

Van pasando los días y voy aplazando la salida de la tarde un día tras otro, y ésto unido a la intensa semana de curro hace que llegue al fin de semana más mal que bien y vaya rebajando la dificultad de la ruta al nivel de simple salida para estirar piernas, por ahora es lo que da de sí mi nivel de entreno. Así que cuando Jauja me propone acompañarme no le engaño con falsas expectativas de diversión o dificultad extremas, hay lo que hay y no se puede pedir más, aún así acepta y quedamos en pasar a recoger a los bous que se quieran apuntar a las ocho en el punto habitual.

Veinte minutos de arranque son necesarios para poner en marcha el pelotón aún a sabiendas de dónde vamos pero un pinchazo inoportuno antes de arrancar así lo exige. Yo también voy pinchado, me he dado cuenta al bajar la escalera del portal de casa pero no cambio la cámara viendo lo poco que se ha vaciado en una semana y suponiendo que con hinchar alguna vez bastará.

Salimos todos por la carretera de Valldemossa hacia el parc Bit para desviarnos hacia ses Rotgetes pero ya no llegamos todos arriba, Toni M. ha pinchado otra vez y tarda en reparar así que toca esperar. Bajamos por el camino que da directo a la carretera donde nos cruzamos con un colega y volvemos a parar otro ratito. Seguimos, y no hemos llegado a la carretera de Santa María cuando hay pinchazo de..., exacto, Toni M. Se desmonta la cubierta y se repasa concienzudamente al sospechar que el pincho se encuentra ahí pero no encontramos nada por lo que no queda más que meter aire para poder seguir rodando pero ahora dice que va frenado, parece que no logramos arrancar del todo.

Confiando en que esté todo en su punto nos vamos por asfalto hacia la carretera de Sóller para desviarnos por la entrada de Raixa. Mi intención era llegar a Raixeta pero desisto de la idea por las pérdidas de tiempo anteriores y continuamos por el camí vell hacia Bunyola, y no es lo mismo ir solo que en grupo, he comido polvo para varios días. De esta guisa hemos pasado por Bunyola y ya se habían activado algunas alarmas así que ha habido alguna deserción en la cantera mientras los demás hemos salido a comprobar la dureza de las rampas del innombrable; habrá que entrenar un poco más.

Seguimos por las voltetes para acabar en el sendero que rodea la montaña. Uf, te pone a cien, qué digo a cien, a mucho más de cien, ir tranquilo por ahí es un delito, a saco paco que te machaco. Hemos acabado en la urbanización hasta llegar a la carretera y buscar el camino rural que te lleva a Son Pizá, totalmente tranquilo en domingo, hasta las ovejas parecían saberlo, y ahí sí que había apremio por lo que hemos salido directamente a la carretera para recorrer unos metros y continuar ellos directos mientras Jauja y yo nos metíamos hacia el polígono de ses Veles con algún problema para salir por las barreras cerradas ahora con candados. Han acumulado gran cantidad de material entre ambas, o sea que puede ser esa la razón del cierre, no se me ocurre otra. Salimos de la zona por el acceso principal del Rafalot sin tener que saltar la barrera (se agradece) y vemos pasar el tren, (JC no sabía que no hacerlo es pecado) y proseguimos campo a través y ha sido cuando se ha acordado de que sí había pasado por allí en alguna ocasión aunque de ingrato recuerdo e imposible repetición, hoy en cambio hemos ido directos después de haberme perdido por la zona unas cuantas veces antes de dar con la tecla adecuada. Después ya solamente quedaba volver al punto de partida por caminos secundarios asfaltados con poca circulación.

Ha sido lo que se dice una vuelta de rodaje donde se tiene que exprimir uno al máximo aprovechando la bondad del terreno cosa que no ha sido el caso de hoy aunque para mí como si lo hubiera sido porque la paliza ha sido fuerte, en ese sentido el guión estaba muy claro y el haber hecho otra ruta con más exigencias hubiera sido una locura, sabía cómo me encontraba físicamente y hasta dónde podía llegar, que me perdonen si a alguno le ha parecido suave, poca cosa, otro día con un poco más de fuelle la podemos repetir a mejor ritmo. Y si no que se esperen hasta el día del estreno de la R42.

Esta semana tendré que salir algún día para mantener el tono si quiero no parecer un matado en la próxima quedada sorpresa de los maifren, ya sabéis, la que hay programada para el próximo sábado en Binissalem.


Indecisión

Pit o cuixa? No lo tenía nada claro este fin de semana, por un lado me parecía que la salida de Son Roca había quedado algo coja sin su parte final y por otro había pensado en rodar plano a buen ritmo, así que la decisión última se iba a tomar dependiendo del personal. En principio salía solo y me disponía a recorrer los metros iniciales por el carril bici hasta el punto de reunión cuando he adelantado a dos bikeros y uno de ellos me ha saludado, yo no lo conocía pero es que es vecino mío y me tenía calado y me comentan que se van al Burotell, casualidades de la vida, yo también. Llevamos por tanto el mismo camino y al pasar por el Decathlon no veo a nadie y son solamente las ocho y diez así que debo decidir si me voy con ellos a la Coma de s'Aigo o solo a Bunyola, y he elegido lo primero.

Se llaman Toni y Ángel, cuñados, veterano y novato respectivamente, uno con una Specialized enduro y el otro con una rígida. Toni además tiene una demo y le va más el lado oscuro por lo que me ha contado. Charlando con uno y con otro la parte de carretera hasta Puigpunyent ha pasado muy rápido y aún no había nada abierto en el pueblo cuando hemos llegado. No han puesto ninguna pega a la proposición de subir a Na Bauçana por detrás en lugar de hacerlo por asfalto así que ya nos tienes por los repechos de hormigón con alguna metida de pata incluida pero sin muchas dificultades para llegar al pozo. Lo que seguía era otra cosa, esta vez no me iba a equivocar y he comprobado el inicio del camino pero no lo he visto al menos en el tramo que he revisado, de todas maneras se trata de ir cuesta arriba empujando la bici hasta encontrar el muro de roca y el paso correspondiente, el pas de na Ventalla. Y éso hemos hecho, después una cadena para subir las bicis y arriba ya está más o menos marcado un sendero que enlaza con un camino ancho en el que se puede pedalear a gusto.

Salimos al lado de la caseta medio derruida que hay cerca de la plana de Son Cortei rodeando el campo por un camino aún más ancho y más plano y al llegar al cruce nos hemos ido a la izquierda, otro fallo pues no tiene salida, había que ir a la derecha y retroceder por la pista hasta la barrera del desvío y continuar por el GR, entender eso me ha costado veinte minutos, pero una vez situados en el camino correcto ha sido un disfrute hasta el siguiente desvío. También se puede enlazar desde arriba pero no lo he visto nada claro, hace ya mucho tiempo que lo hicimos y es posible que fuera en sentido contrario por lo que no he querido insistir en su búsqueda.

Lo que sí ha cambiado es la barrera raquítica que había en el camino, ahora es una plancha casi insalvable con sus letreros correspondientes, carteles que ves cuando subes, e informan sobre la situación del coto de caza. A partir de ese punto solamente hemos hecho una parada en el repecho para reagruparnos y a continuación sálvese quién pueda. Bajaba yo con Toni delante y hasta la zona de piedras más o menos lo veía pero cuando ha empezado la bajada rápida ha desaparecido. El siguiente punto de reunión ha sido el pozo, con el motor diesel a toda marcha, pero como aquellos dos necesitaban rellenar las botellas nos hemos quedado un rato por allí hasta que han conseguido abrir el grifo.

Se empezaba a notar el sofoco en ese desfiladero y no me lo imaginaba subiendo, eso lo intentaré cuando cambie el tiempo, por éso se han refrescado más de la cuenta. Al cruzar hacia el Burotell Ángel ha pinchado de atrás y mientras cambiaba la cámara íbamos divagando sobre lo que se puede hacer por allí. Me ha hablado de un sendero que baja desde el pujol des Gat (creo que tendré que revisar algunos blogs porque me suena que alguien lo ha comentado) por el que no he bajado y que quizás haya que ir a investigar y yo le he avisado de los inconvenientes del camí vell que baja desde el coll des Vent.

En el cruce de la carretera hemos dejado que decidiera el novato por donde volver y ha elegido coll des Tords pero ya sabemos cuán malo es el asfalto para estas bicis, tanto que se ha pegado una nata de las más tontas él solo aunque en un principio creíamos que lo habían atropellado, de ahí nuestro susto. Magullado y además pinchado de delante nos relataba cómo había sido el momento mientras buscaba los pinchos en la cubierta aunque la verdad verdadera del todo la hemos sabido más tarde.

De ahí a casa desandando el camino realizado por la mañana para acabar una ruta conocida pero con compañía diferente a la habitual; hemos comentado la próxima quedada maifren pero parece que no asistirán por motivos diversos así que por ahora no hay próximas citas.

Al final he podido hacer lo que quería y ha valido la pena, la ruta es buena aunque hay que quitarle asfalto para mi gusto pero esa opción añade una buena dosis de dureza extra al recorrido.


La restauración

El otro día, en un arranque de paroxismo, me dio por desmontar la bici vieja y dejarla en cuadro (nunca mejor dicho). Estaba dispuesto a deshacerme de ella y darle vuelo, harto ya de verla quise desquitarme pero afortunadamente al contemplarla ahí, desnuda, esperando la última decisión me retracté de mis abyectas intenciones. Me la imaginé restaurada y pintada de azul eléctrico con piezas nuevas, y decidí darle una segunda oportunidad aunque sé que quizás no lo haga nunca, es mucho trabajo, me faltan herramientas específicas para realizar tal faena y algunas nociones sobre los pasos a seguir aunque todo eso es fácilmente solucionable, lo más complicado es reunir las ganas necesarias para hacerlo. No es que sea un vago rematado pero tampoco es que sea una pasión, es mucho más la idea que me seduce que no la acción de ponerla en práctica.

Es una constante humana aferrarse emocionalmente a ciertos objetos con los que se ha compartido tiempo, con los que han vivido con nosotros. Estos últimos tiempos, arrastrados por la necesidad, han empezado a circular bicicletas que no podrían catalogarse más que de verdaderos cacharros que vete a saber tú de qué oscuro rincón de qué garaje habrán salido y que ahora transportan a toda clase de personajes a cuál más variado. Allí estaban, oxidándose, esperando que surgiera la necesidad porque ni para pasear las sacaban.

Hay cierta polémica, he puesto cierta pero que cada uno ponga el adjetivo que quiera, mucha, bastante, alguna, gran, lo que quiera, sobre la actuación del ayuntamiento respecto a la supresión del carril bici de las Avenidas y, a simple vista, ya se ve una gran diferencia entre los demás carriles y ése, los otros tienen un carril de aparcamiento entre los ciclistas y la circulación rodada y ése no, es lo primero que pensé cuando lo vi por primera vez y reconozco que no es problema para gente acostumbrada a circular en bici pero para niños o gente con menos reflejos puede ser un grave y peligroso inconveniente. También he de reconocer que he ido muy pocas veces y la mayoría en domingo tras alguna salida con la calles prácticamente desiertas por lo que no puedo opinar con cierta solvencia. El que no he visto aún es el nuevo pero sabiendo por dónde va tampoco es que vaya a haber mucha diferencia. De todas maneras lo pongas dónde lo pongas nunca va a haber acuerdo unánime sobre su trazado, a día de hoy querer compaginar circulación rodada y bicicletas en armonía y total seguridad parece una utopía.

No sé si es que no nos acabamos de creer que hace falta un cambio profundo de mentalidad para afrontar las consecuencias de los problemas que hemos ido creando a lo largo de nuestra historia y es que hemos llegado a un punto en que, para nuestra propia comodidad, confiamos ciegamente en que la misma tecnología que nos ha llevado a esta situación y que seguro empeorará nos librará de todos nuestros problemas antes del pedo final. Lo cierto y claro es que la infraestructura era necesaria para comenzar ese cambio y más el invento de las bicis de alquiler porque resuelve para mí el principal inconveniente de este medio de transporte, que es tener donde meterla, ocupa mucho espacio, pesa mucho y es poco manejable cuando no va rodando, yo mismo por ejemplo, tendría un problema grave si no tuviera terraza en casa y no digamos si tienes que subirla escaleras arriba varias plantas.

Me acuerdo de que utilizaba la primera bici que tuve para ir y volver del trabajo a la hora de comer y los días de calor acababas empapado y eso que solamente recorría un kilómetro escaso. Quizás tampoco íbamos como toca, queríamos llegar rápido a casa y forzábamos pero lo cierto es que solamente salir a la calle en estas fechas ya te bulle la cabeza, quizás la opción de bici para todo en un contexto meramente urbano no llegue a cuajar nunca en esta ciudad pero hay que conservar y seguir ampliando el servicio de renta porque la mejor forma de convicción es el ejemplo y dar a la vez un poco de manga ancha a los usuarios en cuanto a las normas de circulación para llegar a asimilar que el uso de estas máquinas es mucho más ventajoso que usar un automóvil, ahora bien querer catalogarlas como vehículo, con sus impuestos, sus seguros, las mismas normas de circulación que los coches, etc. no hace más que disuadir al usuario de su utilización.

Y es que en ciudad podríamos cambiar el eslogan por este otro:

Somos ciclistas, no infractores.


Submarino

Y al tercer día ya tocaba, había sequía de rodadas y el cuerpo estaba tenso y más que el cuerpo la cabeza, por eso aproveché que Xisco quería acercarse por la zona para juntarme en su salida, esta vez cambiando las finas por las gordas. La zona en cuestión eran los alrededores de Pòrtol y Santa Eugènia que aunque cercanas para mí las he visitado muy poco, tal vez en un par de ocasiones y llevaba guía, así que a veces no prestas mucha atención de por donde andas y esta vez también porque Xisco, al no conocer la ruta, hizo los deberes previos y se agenció un track que parecía tener un poco de todo aunque sin una idea clara de lo que se iba a encontrar, yo también lo vi y solamente lograba situar mentalmente algunos tramos así que iba a ir a remolque todo el rato.

En previsión de que el horario se alargara más de la cuenta decidí no empezar desde Binissalem sino desde Santa María y encontrarnos a medio camino y fue una buena idea. Yo no sabía quienes iban a venir, finalmente han secundado la convocatoria Monic y Tòfol. Una vez arrejuntados llegamos a Santa Eugènia por el camí de Son Mascaró y antes de llegar al pueblo giramos para tomar un camino cementado que se empina montaña arriba hacia lo alto del Puig de Santa Eugènia, no lo conocía y todos íbamos confiando en que tras alguna curva hubiera un momento de descanso, y no lo hubo, son casi setecientos metros lineales de pura y dura subida así que los momentos de descanso tuvo que ponerlos cada uno, yo me paré tres veces para recuperar el resuello. Llegamos al monumento y sin perder mucho tiempo bajamos por la trialera que da a Ses Coves aunque no llegamos a pasar por allí, nos desviamos hacia las últimas casas de la zona y cuando creía que habíamos llegado al final nos metimos por un ramal del camino bastante espeso y empezamos a rodar a derecha e izquierda, arriba y abajo, llegué a perder el norte sin referencias visuales, lo cierto es que por donde pasamos no me sonaba de nada aunque puede que hubiera pasado por algún tramo ya que salimos al camino de Son Olessa por sitio conocido, el resumen podría ser que subimos mucho por senderos y bajamos mucho por pista.

Una vez en el camino ancho tocaba acercarse a Pòrtol para hacer la segunda parte por el interior de Es Pinar donde entramos por el camí del jardí d'en Ferrer. Hicimos una subida corta y aparecimos en el circuito de descenso donde el salto, o lo que queda de él, las maderas están tiradas, la recepción aplanada y al marge le han puesto unos bloques a modo de escalones para negociarlo mejor. Comimos algo allí entre los bloques de obra, no era desde luego el sitio más bonito posible pero había que avituallarse ya que entre tanta subida las calorías consumidas habían hecho mella en las reservas. El descenso estaba en muchas mejores condiciones, con los peraltes en su sitio y algunos escalones que lo hacen interesante, sobretodo si eres de los que bajan a tope, aún así se hace corto.

Volvimos al asfalto para irnos hacia el puente de la autopista y coger el desvío que va paralelo a ella y hacia arriba. Creo que saltamos una barrera (no me acuerdo bien de cuándo fue éso) y bajamos por la pendiente del otro lado y ésa es la parte que menos me gustó ya que tuvimos que meternos por el interior de una finca privada pasando por delante de una casa al parecer deshabitada y saliendo por la barrera principal de acceso que, como se dice en mallorquín, només estava empesa.

Estábamos muy cerca del Festival Park pero aún era pronto y decidí acompañarlos en la vuelta a Pòrtol que fue todo asfalto cruzando Sa Cabaneta y como tampoco sabía muy bien por dónde se giraba para ir al camí de sa Cimentera seguimos por la calle principal sin desviarnos. Al final tuve que dejarlos en el mismo cruce por donde habíamos salido antes y volví a Santa María a recoger el coche mientras ellos volvían al Puig de Son Seguí para hacer el último bucle, el más largo y con la mejor bajada por lo que se fueron contentos a casa según me han contado.

Yo tengo que volver pronto allí aunque sin GPS te puede dar algún quebradero de cabeza hasta que controlas el terreno pero al ir tan pocas veces no sé si llegará a ocurrir pero ya digo, es un buen terreno para entrenar ya que tiene un poco de todo y de hecho va mucha gente.


Atípico

Se sale de la costumbre que salga a rodar dos días laborables y ninguno el fin de semana, es muy atípico. Las salidas entre semana no pueden considerarse nocturnas ya que han finalizado con la puesta de sol y como habíamos empezado a las seis y media pues solamente tenía un par de horitas para moverme por el monte, y aunque algunas veces salgo por el llano para mover pedales esta vez decidí aceptar la invitación de los colegas del Mérida Team. Hay polémica con este nombre, lo puse en una crónica pasada, la del Racó d'en Barona, ya que los tres que vinieron llevaban esa marca de bici pero ese grupo tiene más integrantes y llevan otras marcas con lo que me dieron un toque de atención, así que ya no lo usaremos más a falta de confirmación sobre el nombre oficial, creo que por ahora les llamaremos MCBike para referirnos al conjunto y santas pascuas.

Como decía, salen martes y jueves un par largo de horas por la zona de Bunyola y yo necesitaba quitarme la pereza de las tardes al llegar a casa, sobretodo después de probar un rato el sofá, así que acepté acompañarles cuando me lo propusieron y quedamos el martes en el inicio de la subida de la Comuna a la hora antes comentada, pero no estaban y con el móvil fuera de cobertura no sabía si estaban ya por delante o es que no habían llegado. Supuse lo segundo y esperé unos minutos pero seguían sin aparecer y decidí subir solo, y bien solo que subí, nadie por delante, nadie por detrás, solamente se oía el arrastre de mis ruedas al girar los pedales. Subida a mi ritmo toda por la pista, siete kilómetros sin parar y el trasero cuadrado, así que al llegar a las mesas sí que me paré un poco a descansar la parte trasera en eso que oigo como se acercan varias bicis desde las trialeras y al llegar a mi vera reconozco a Paco y un amigo suyo que habían subido un poco antes que yo y bajaban desde la zona del Penyal d'Honor y ya se dirigían hacia abajo por la Coma gran. Tampoco habían visto al grupo con el que me tendría que haber encontrado así que lo mejor es que bajemos todos juntos por la coma y mañana será otro día.

El ritmo de los tres es dispar, Paco va por delante y se escapa con facilidad igual que yo del compañero suyo con lo que en poco tiempo las diferencias son grandes pero él se va parando para esperarle mientras yo sigo directo para abajo, pero en una de ésas me encuentran con la bici al revés cambiando la cámara por un reventón. Me ayudan y acabamos enseguida y tengo cuidado en meter aún más presión para no fulminar la cámara otra vez pero tal circunstancia no se produce y podemos acabar todos en Ca na Moragues bien satisfechos. Luego ya más relajados por el asfalto pudimos intercambiar unas palabras hasta llegar a los coches donde nos despedimos hasta la próxima.

El jueves ya estaba todo aclarado sobre las circunstancias de nuestra no-reunión del martes y quedamos otra vez en la misma zona pero pensé que no hacía falta volver a repetir itinerario y propuse unas variantes. Nos vimos en la rotonda de la carretera de Santa María a Bunyola, cerca de la cantera, y es por ahí donde nos metimos, ellos conocen bien esos sitios pero les convence más la subida por el lado de s'Estremera que por el de la carretera pero como aún la tengo fijada entre ceja y ceja la hacemos por la parte difícil y volví a fallar, no consigo llegar arriba de un tirón, en la última recta desisto más que nada porque no me queda otra pero tras un breve receso consigo continuar y coronar.

Bajamos hasta el valle y sin saltar la pared continuamos por el sendero que rodea la montaña con ligera tendencia hacia abajo y ahí pongo la directa y que me pillen si pueden. Muy divertido y exigente al mismo tiempo si quieres hacerlo muy rápido, íbamos los tres pegados y acabamos casi sin respiración, yo al menos. No seguimos la vuelta y saltamos hacia la pista de Cas Bergantet* para meternos un poco más lejos por los campos de Es Cabàs donde anteriormente estuvo el camino, hoy ya nada queda de él hasta las barreras. Hasta ellas llegamos para girar por la otra pista que se dirige al bosque y así alargar un poco más la ruta añadiendo un toque más rústico y varias barreras más que saltar y fue precisamente en ese tramo donde nos cruzamos con un grupete que también entrenaba por allí, ellos bajando.

Quedaban las cuestas de hormigón y lanzamos algunas bravatas, yo mismo que me las subía a plato mediano (ni de coña) pero ahí quedó el envite, todo ello con el claro fin de derrotar a Kikito antes de empezar la lucha y así llegamos a las cuestas y todos empezamos a resoplar mientras me voy distanciando y va pasando la primera rampa y después la segunda y en la última, llegando a la curva, empiezo a flaquear y me extrañó un poco, pierdo el ritmo y tengo que tirar de riñones aunque sin levantarme del sillín. No puede ser, ésto era más fácil, hasta que me doy cuenta de que efectivamente estaba subiendo a plato mediano y vencer la tentación de meter el pequeño fue lo más duro de todo pero coroné con éxito, tampoco fue para tanto. Después cada uno dijo la suya, que si ésto, que si lo otro, que si el XTR p'arriba, que si p'abajo y querían convencerme de que el platillo de la Mérida de Kiko es un dieciocho nada más y nada menos, yo los conté y ni así salí de dudas pero me parece talmente imposible, lo he mirado en internet y la novedad es poner ahora un 22 cuando antes llevaba un 24, de todas maneras lo comprobaré sobre la bici correctamente otro día y saldré de dudas de una vez por todas.

No quedaba más que volver y tomamos el camino viejo de Cas Bergantet que encuentro más limpio cada vez que paso y donde no consigo seguir la estela de los buenos bajadores pero se va haciendo lo posible. En la carretera nos separamos, ellos volvían rodando a casa y yo me acercaba al pueblo donde dejé aparcada la furgo, camuflada entre los vehículos de los vecinos para evitar sorpresas desagradables a la vuelta. Eran las ocho y media habiendo consumido en la ruta exactamente dos horas, unos cuantos litros de agua y bastantes calorías, aún sin tener que atacar mucho desnivel, pero de lo que más consumimos creo que fue saliva.


*Bergant= Home molt jove (cast. mozo), molt llest i astut (cast. bergante, tunante, bribón), també alegre, de companyía agradable.


Son Roca y más allá

Volvemos a la rutina dominguera después de un paréntesis sabatino debido a un compromiso que tenía que cumplir y fruto de ello resultó un día estupendo que pienso volver a repetir más pronto que tarde pero, como digo, ahora toca volver a las salidas cortas y cercanas y si además tienen que tener algún aliciente pues la cosa empieza a ponerse más peliaguda, tenemos lo que tenemos en un espacio finito y concreto, como no hagamos rutas en velomar, que no tiene ruedas pero sí pedales, no se qué más se me ocurre por probar teniendo siempre en cuenta las limitaciones personales y de la maquinaria.

Como están los deberes de Esporles bastante avanzados no tenía previsto salir de exploración solo y más en un día tan caluroso como ayer por lo que hice caso al post-it de los bous y me presenté a las ocho (o eso creo) en la línea de salida llevando, eso sí, alguna idea que proponer si la peña andaba renqueante de propuestas, como así ha sido. Peña sí que había bastante y les he convencido de hacer un Son Roca. Hacía mucho tiempo que no iba por allí, ya había estado con algunos de ellos pero la mayoría no conocía la subida entera así que les ha parecido bien, alentados también por los que sí habían estado, entonces, con todo el mundo de acuerdo, nos dirigimos hacia la carretera del Verger por la vertiente de Palma, todo eso por asfalto.

Llegamos al desvío de Son Roca y empezamos la ascensión por el interior del bosque por el camino casi invisible, estar está, pero a veces adivinarlo bajo una espesa capa vegetal es tarea difícil. Las únicas complicaciones de la ruta son una zona de pateo y algún tramo de pista con una inclinación fuerte, y ha sido en la zona de pateo donde Chus se ha hecho daño en la espalda al dar un traspiés y ha quedado bastante tocado. Tras darle un masaje de Voltarén ha optado por regresar tras apercibirle de lo que quedaba de subida, llevaba teléfono y el nuestro no ha sonado por lo que suponemos que habrá vuelto al menos entero. Los demás seguimos intentando poner los menos pies posibles en toda la subida.

Estamos ya cerca de las casas y tomamos el acceso B de las mismas, rápido y divertido pero sin poder despistarte sobre todo en alguna zona donde el piso se ha descarnado y ruedan piedras por todos lados, pero en general es bastante seguro, así que llegamos todos abajo sin problemas, al menos físicos ya que uno se retiró allí mismo por problemas mecánicos.

Tocaba vuelta pero la gente tenía más ganas de trialeras y alguna de la serra de Son Marill iba a caer así que enfilamos carretera hacia Palma pero al llegar al cruce de Calvià la mitad del grupo decide continuar recto y quedamos en cuadro, solamente cinco continuamos para alargar el día y subimos por asfalto hasta el inicio de la pista que sube hasta la zona superior. La conocen como la interminable, vete tú a saber porqué, aunque tampoco se me ocurre otro mejor para esa anodina pista así que se me ocurre soltar que quién ponga pie a tierra paga las cervezas, para darle un poco de aliciente a la subida más que nada y aunque saliera el último no fue para controlar, es que es costumbre, pero aún así a alguno le tocó la china.

La trialera de la cantera tenía todos los números para ser la elegida para la bajada y así fue aunque T.P. no las tenía todas consigo, se le veía tenso, más que tenso, diría yo, y más después de que uno contara cómo se la había pegado en una ocasión anterior, eso no se hace, hombre, espera al menos a llegar abajo. Hice un par de paradas intermedias para ver cómo venían los de atrás e impedir que desmontaran en esa bajada que no tiene dificultades especiales, es muy uniforme y aunque presenta algunos pasos rocosos no se requieren habilidades especiales para superarla, basta dejar que la bici se embale un poco para salir airoso del trance, a partir de ésto todo lo demás ya sube nota pero al menos la bajas dignamente. Seguiremos insistiendo.

Fue llegar a la cantera y dar el cantazo y es que lo veía venir, te pueden más las ganas de pasar rápido y en las zonas de piedras estampas la cubierta y pasa lo que pasa. Arreglo rápido, desvío hacia el cementerio (no vi nada del supuesto incendio) y al pasar por la Vileta alguien decide parar para cumplir con lo pactado y hacer una cerveza, dios, este grupo se está normalizando, ¿lo próximo en Lluc? espero que no. Cuatro cañones (entre todos) y un platazo de frit? cortesía de la casa consiguieron que me quedara aplatanado en la silla, tanto que en el Decatrón (hip) le pedí a Tomeu que me acercara a casa con el tanque, aunque ni todas las subidas, ni todas las bajadas fueron nada comparadas con las horas de exposición en la solana por la tarde, como un mazo en toda la cabeza, peor que diez rutas de la mañana. Hay que buscar sombra como sea, y si es de higuera mejor.


Ruta 5

Aunque tenga un número bajo ha sido realmente una de las últimas publicadas ¿y éso porqué? pues porque el camino de Muleta lo había hecho hace muchísimo tiempo y si quería una descripción más o menos fiable de la ruta debía repetirlo, pero también resultó que después de hacerlo no encontraba un itinerario que me satisfaciera realmente, de hecho ayer ya modifiqué el mapa de la ruta por otro más sensato y más asequible aunque los datos en distancia y desnivel sean prácticamente los mismos.

Hace seis meses realicé esta ruta con mis amigos de Sa Pobla y subimos Muleta. Es una subida dura y exigente, muy al límite para la mayoría de aficionados como yo y algo menos para gente más preparada como ellos y por eso no hubo quejas significativas, todo al contrario, y es la ruta que había pensado repetir cuando se comentó la posibilidad de montar otra salida por Sóller, eso fue en la salida de s'Arrom de los tramuntanaenduro a la cual fui invitado y me dejaron un poco de manga ancha en la organización. Más el tiempo iba pasando y nunca parecía que llegara el día idóneo para realizarla aunque ganas sí que había así que después de algunas consultas se fijó para el treinta de julio, sábado.

Aunque el título oficial de la ruta sea Muleta se pasa por el Racó d'en Barona y nombrar ese sitio produce una especie de tintineo de picarols que parecen una llamada de reunión entre cierta especie de bikeros. Así los poferos más información en toysteam.org) se sintieron aludidos y se apuntaron a la fiesta, aparte de tramuntaneros y bous, además de algunos externos que justamente querían venir este día pero que evidentemente no sabían dónde se metían y a los que invité de buena fe ya que creía que tenían mucho más a ganar que a perder si venían. Además, otros amigos también querían asistir pero consideramos más oportuno no hacerlo para no forzar su recuperación, tiempo habrá de sobra para volver a coincidir en otras aventuras.

Así que el rebaño se iba formando alrededor de un punto en común, lo que no sabía es cuántos seríamos en la salida, al final, cuatro bous, dos inqueros, tres Mérida-team, cuatro poferos y yo dispuestos a lo que sea, hasta a mojarnos porque el día se presentaba muy atípico y a la hora de sonar el despertador llovía en toda la isla y eso retrajo a alguno más. Coincidimos justo en la salida con los Trabucats que se iban a Deià y salieron un poco antes mientras nosotros esperábamos a Desi que venía rodando por la carretera, es lo que tiene estar fuerte, que tienes que hacer mucho más ejercicio para mantenerte en forma.

Debido a lo variopinto del grupo creí conveniente variar la salida, en realidad me lo había comentado Juan cuando la preparamos y al final no pudo venir pero he de reconocer que es mejor, al menos cuando se prevén ciertos retrasos y se quiera hacer la ruta entera. Así iniciamos la subida al Racó de forma directa por el Camí de carro des Montreals, muy adecuado para ir calentando porque va subiendo de forma muy tendida al principio aumentando la pendiente media después de pasar por debajo de els cinc ponts. Tenía yo algo con que entretenerme además de ir charlando con uno y con otro mientras ascendíamos, el pulsómetro. Me lo había prestado Juan, tenía curiosidad por medirme, de la valoración de esos datos ya sacaremos las conclusiones pertinentes.

El grupo tendía a seguir compacto pero yo iba avisando de que no se forzara el ritmo en absoluto, calentamiento suave para ir tomando carrerilla para lo que venía después porque eso es lo que sucede allí, la cosa se va empinando por momentos hasta que llegamos al muro con la camiseta bien sudada ya donde muy pocos son capaces no ya de superarlo sin poner pie en toda la subida sino de hacer siquiera el último tramo montado, de todas formas no es insuperable ni mucho menos y hay cosas peores por ahí. Yo ayer no pude, me lo vi venir ya en las rampas anteriores, pero dados mis altibajos cíclicos en mi forma física pues habrá días que sí y otros que no, lo tengo asumido.

Hubo debacle allí, no vamos a negarlo, pero para los noveles es normal y si quieres ir por el camí de metro es lo que hay ya que las otras opciones son aún peores, mucho peores. Cuando nos hubimos reagrupado en la zona ciclable algunos aún arrastraban el esfuerzo y subían a tramos andando y el grupo se disgregó, hubo retenciones y parones tanto subiendo como bajando y me quedé atrás para que ninguno se me perdiera ya que me habían nombrado sherpa oficial de la ruta. Y sí hubo algunas caídas, todas ellas sin importancia, al menos física ya que éso condicionó aún más a alguno que no disfrutó lo que debiera de esa parte de ruta que, como ya he comentado otras veces, me encanta y no debe ofrecer ninguna dificultad para poder disfrutarla de principio a fin, y me estoy refiriendo al camí de metre únicamente.

Reagrupamiento en la Font de la Reina donde hacía unos minutos que habían pasado los pobleros en su periplo por la Serra y no pude saludarlos. Hubo reunión y escisión allí arriba porque alguno volvió hacia Bunyola directamente y otros decidieron acortar e irse a Sóller directamente sin parar en la boca del túnel mientras los demás proseguimos con la ruta prevista tomando el Camí vell de Ciutat. Llegamos a las vías del tren, que cercenó parte del trazado original, tomando un sendero lateral donde Pepe nos dejó yéndose a explorar un ramal mientras los demás proseguimos el periplo por el Camí de Castelló que hicimos completo hasta Can Bleda. Desde aquí un recuerdo cariñoso a la madona de Can Gamundí que nos surtió de agua amablemente pese a estar ocupada en otros menesteres en esos momentos.

Ésta era la parte que cambié de la ruta, estábamos haciendo el camino inverso a cómo lo hicimos en enero y sinceramente creo que es mejor aunque la bajada de Muleta tiene algunos tramos muy divertidos. En uno de esos fue donde casi me la pego, se me levantó de atrás muchísimo, y con público, quina vergonya si me la llego a dar, y fue cuando me acordé de que debía desbloquear la horquilla, después ya todo fue un poco mejor. Hubo sesión fotográfica en el bam pero me pudo la impresión y no me tiré, las fotos vistas hasta ahora no dicen nada, no reflejan la realidad, esperemos las de Sito realizadas desde otro ángulo para corroborarlo.

En el Hotel Rocamar teníamos dos opciones, o irnos hacia Sóller directamente por Binidorm y ca n'Aí o poner una guinda final para coronar el pastel y elegí lo segundo (siempre ayuda que los demás no conozcan el itinerario) para lo que nos dimos un paseo por el paseo (valga la redundancia) nuevo del puerto hasta la rotonda del túnel y allí pillamos el camí vell donde tuvimos que patear un buen trecho hasta el coll d'en Borrassar, casi no vale la pena realizarlo en ese sentido pero había que probarlo.

Así que llegamos a los coches a la hora prevista en punto y casi todos estaban ya limpitos y repeinados con lo que solamente nos quedaba despedirnos de los compadres hasta la próxima habiéndonos dejado el día, al menos a los presentes, muy buen sabor de boca.


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