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Últimas del año (y 2)

Y así pasamos rápido otra semana, semana en la que la gente del mundillo parece propensa a preparar “algo especial”, en mi caso había estado comentando con Pepefz unas variantes en la Mola de Son Pacs que nos tenían entretenidos en una serie de divagaciones que no conseguiríamos resolver sentados frente al ordenador así que decidimos salir de dudas a la vieja usanza, comprobándolo in situ.

En mi cabeza tenía la idea de comprobar dos caminos de Esporles cerca del Puig des Boixos, los dos constan como públicos en el catálogo de Esporles. Uno de ellos es muy evidente, no tiene pérdida y lo que quería encontrar era algún punto en común con otros itinerarios ya que si no era así no nos sirve para nuestros propósitos que no son otros que el poder ir en bicicleta. Los ensayos al otro lado de la valla no habían sido satisfactorios, por eso quería ahora verlo desde el lado.contrario y empezando por arriba.

Pepe quiso poner algo de su parte y encontró una pista en uno de los mapas que no recordaba haber hecho en lo alto de la Mola de Son Pacs y no me extrañó porque no conseguí ubicarla sobre el GE, así que ya teníamos deberes más que suficientes para toda la mañana.

No quedamos muy temprano, a las nueve en su casa para que me diera tiempo a llegar desde la mía rodando y no fuera aún de noche, de todas maneras llegué con bastante adelanto. Pepe Sancho se nos unió en la expedición y como trío conjuntado nos encaminamos hacia el camí de Passatemps. Nada de ritmos locos para subir al Estret, más bien un calentamiento suave para entrar en calor antes de atacar las rampas del Bosc d'en Gotzo. Lo cierto es que estuve tentado de hacerle cambiar de idea, no me seducía en demasía aunque los recuerdos de esta subida nunca han sido malos, así que, casi sin darme cuenta, ya estábamos enfilando las curvas espectaculares de ese camino. Y no defrauda en absoluto ya que es completamente factible hacerlo, tiene una trazada buena que seguir y si estás bien de fuerzas y consigues no revolucionarte demasiado, lo subes. Yo lo hice, aunque parando dos veces para calmar la maquinaria, falta de entreno cardiovascular.

Llegamos arriba, y después aún un poco más y ya sobraba toda vestimenta de abrigo en las alturas a raíz del estupendo día que se iba instalando sobre la isla. Bajamos hasta la casa de la mola y seguimos pista tomando el ramal correcto hasta que se va diluyendo entre los árboles y te das cuenta de que no sigues nada. Luego ya entre consultas a la pantalla y búsquedas varias por la zona lo único que conseguíamos ver eran “trazas de camino”. En vista del éxito se aplica la regla de “al fondo a la izquierda” para llegar a buen puerto y así se va marcando territorio. Después de reconocer toda sitja y coll de tords que hay por la zona llegamos a un estupendo camino que tomamos en la dirección equivocada para comprobar que tampoco va a ningún lado excepto a los sitios para los que se construyó, lugares que hoy en día no son más que montones de piedras mudas que observan nuestro vacilante paso buscando algún sentido a todo ello. Enfilados ya en la dirección correcta llegamos en un momento a la pista cementada que nos tenía que conducir al segundo objetivo del día, el comellar del Mal Cuinat.

Pepe no había cargado el track que le había enviado e íbamos los dos de oídas, como quién dice. Vemos el nacimiento del torrente pero sin rastro de camino por el que entrar así que decidimos seguir por la pista con lo que a cada metro que recorremos más separados estamos de su cauce. Proseguimos hasta la paret de partió y vemos una barrera y un camino al otro lado por el que empezamos a bajar aunque nos damos cuenta enseguida que vamos en la dirección equivocada. Volvemos arriba, hay rejilla y no hay paso, está claro que por ahí no es pero tras una exploración visual de la zona y avistar cerca nuestro objetivo final nos animamos a descender al cauce siguiendo el rastro de los equinos.

Llegamos abajo sin problemas y vemos restos de construcciones. Forn de calç y barracas, hombre ciclable no lo sería pero al menos saldríamos de allí con cierta dignidad. Ésa era la teoría ya que estuvimos más tiempo desbrozando que otra cosa, y de montar nada, pero la verdad es que tenía su punto divertido. Pude comerme el mini bocadillo que llevaba mientras los pepes cambiaban la patilla que había roto el pofero cayendo de culo encima de la bici intentando partir una rama, no hay mal que por bien no venga.

Estábamos casi fuera del torrente por lo que pudimos montar otra vez y encontramos enseguida la pista que nos llevaría hacia la Coma d'en Llobera sin grandes dificultades circundando Son Antic y a una distancia prudencial de las casas para rodar con tranquilidad aunque, como ya comenté, por un itinerario, en teoría, público. El tema de esta pista es el final, saber dónde acaba. Yo no he encontrado ese final, esa unión entre las dos pistas, ninguna de las veces que he circulado por la otra pista aunque no digo que no exista, así que la cruzamos por dónde pudimos y tiene que ser por debajo de la rejilla, por arriba es prácticamente imposible.

Más dudas sobre si subir o bajar e hicimos ambas cosas. Encontramos el desvío correcto pero se ha hecho muy tarde para poder acabar a una hora más o menos razonable teniendo en cuenta de que debíamos volver rodando hasta casa. La solución era tirar por la finca hípica como solución de emergencia y nunca como costumbre e ir cavilando alguna excusa por si las moscas aunque esta vez enfilamos directamente hacia la puerta de salida y aún así, como la otra vez, volvimos a encontrar tráfico en la barrera pero no hubo altercados.

El día acabó bien del todo, también encontramos las gafas.


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