Pues
bien, ya estamos los cuatro listos para partir a las ocho y algunos
minutos ya que para variar había llegado tarde, hubiera llegado en
punto si no me hubiera parado a charlar con los congregados (los MIR)
en la otra rotonda donde me he enterado de que no harían la ruta
prevista y que tenían anunciada, el sherpa oficial no había
aparecido y preferían no salir a la aventura, ya me enteraré
después por la crónica de por dónde han ido.
Xavi
había comentado de dar una vuelta por Na Burguesa y ya me iba bien,
íbamos a acercarnos al coll de sa Creu y después ya se vería si a
la derecha o la izquierda y mientras vamos hablando me doy cuenta de
que hemos llegado a Son Muntaner y de que soy incapaz de recordar por
dónde hemos circulado y ya había estado por allí, me iba acordando
de ello pero es como visualizar un punto negro en el centro de una
enorme página en blanco, tendré que mirar el track para situarme,
es lo que tiene salir de manera distendida con amigos, que no te
fijas en los detalles.
Hemos
llegado a la carretera pero por poco tiempo ya que nos hemos metido
por la pista del PT3 y de verdad que no las tenía todas conmigo
cuando pensaba en los rampones que nos esperaban allí delante, y al
final no ha sido para tanto, dos de tres, y con mal sabor de boca al
no intentar la tercera sin parar viendo lo poco que quedaba para el
final.
Saltamos
la pared y vamos en busca del camino-torrente más la trialera que
nos dejará en lo alto del coll des Vent. ¿Y quién me enseñó ese
camino? No me puedo acordar porque lo que sí es cierto es que en esa
época salía con muy poca gente e indagar por internet era poco
menos que imposible con conexiones de módem de muy baja velocidad.
Lo que tampoco es menos cierto es que mis compañeros de ruta de hoy
también lo conocían de hacía tiempo y para mí desde luego era la
ruta perfecta para subir allá arriba, mucho más que para bajar ya
que casi siempre pinchaba.
Tras
plantearnos un poco la ruta al llegar al asfalto decidimos continuar
hacia el pujol des Gat y echar un vistazo al sendero que baja en
dirección coll des Tords. Conocía esa bajada pero ellos me hablaban
de un sinfín de pistas por las que podías llegar casi hasta Son
Marill, realmente era muy escéptico ante tal posibilidad pero
también la curiosidad me tentaba y además tampoco quería polemizar
en ese tema si Xavi había salido con esa intención, entonces hacia
allá que nos vamos. Ni nos llegamos a poner las protecciones en
ningún momento, ese camino solamente tiene un par de pasos
comprometidos más alguno insalvable.
Y
efectivamente tenía razón, lógico por otra parte si se ha
molestado en investigarlo en sus salidas vespertinas. Miki y Ginés
tampoco eran ajenos a esos caminos pero poco los habían pisado desde
los tiempos de las Mongoose y Grisley, allá por sus años mozos. Se
podría decir que van siguiendo la trayectoria de las líneas de alta
tensión y hasta se nos ha abierto una ventana de optimismo al pensar
que tras la fatigosa subida que hemos hecho hasta una de ellas
podríamos llegar hasta lo alto de la montaña, pero no ha sido
posible enlazar con la última, una ladera salvaje nos lo impedía
por lo que hemos vuelto a bajar y continuar por las pistas mucho más
cerca de la carretera donde finalmente hemos desembocado y realizando
el último tramo final de ruta por asfalto pero con un poco más de
tiempo hubiéramos podido completar la ruta atravesando por el coll
de Son Marill.
Buena
salida, distendida y relajada con los amigos pero excitante a la vez
rodando por sitios nuevos tan cerca de Palma y aunque parezca mentira
hay aún unos cuantos retos a superar aquí al lado.

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