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R46

Había avisado a la peña de mis intenciones para con la salida del domingo, al contrario de la del sábado por otra parte que nada se comentó pero como no tenía que asistir pues tampoco pregunté. Así que nos reunimos seis bikeros en la rotonda de Son Moix para ir de estreno, tres bous, Charly, Chus y Guiem más Fibras y Juanan. Éste último fue sorpresa aunque últimamente se ha colado en el vagón de los reenganchados. Chus venía con la bici de reserva después de la petada del amortiguador por tierras de Bunyola de hace unas semanas.

Como decía, de estreno, no de senderos no recorridos sino de ruta completa, trazada a base de retazos de salidas anteriores en las que se iban dando pinceladas en un sentido o en otro, a veces solo, a veces acompañado. Por eso, y a falta de electrónica, quería comprobar in situ y en orden de marcha como sería la ruta completamente hilvanada.

En principio no es de alta montaña, la Mola de Son Pacs es una tachuela de media altura con varias opciones de subida a cual más cómoda. Sube hasta su meseta superior una pista asfaltada, con unas buenas pendientes eso sí, pero cuyo tránsito tenemos actualmente prohibido; hay otro acceso por camino de carro espectacular casi hasta arriba con un pequeño tramo final de pateo hasta el enlace con una de las pistas del puig dels boixos y varios accesos desde los valles nortes totalmente impensables en sentido ascendente. Nosotros vamos a aprovechar uno de estos recorridos para bajar desde lo alto, en concreto el que aparece como catalogado GR aunque no se trata a día de hoy más que de un sendero recorriendo el bosque.

Me decido a plantear la ruta saliendo desde Palma pero a la vez tocando la menos carretera posible y la última vez que me planteé esa opción le estuve dando vueltas a la zona de Son Bauzá hasta lograr encadenar un recorrido más o menos decente pero también más exigente. O sea, que ahora toca recorrer la zona de Establiments saliéndonos un poco de las rutas directas habituales. Por eso desde el polígono de Son Valero vamos en busca de la calle de Can Miret, hermosa casa que encontramos al final de una larga recta antes de enlazar con el camí de Son Anglada. Cruzamos el vado del torrent de sa Riera y afrontamos la cuesta final hasta la calle del Molí des Comte y a partir de allí es un carreteo continuo por calles y callejuelas de la barriada hasta desembocar en la carretera de Esporles donde recorreremos los kilómetros finales hasta llegar al coll d'en Portell. Desde este punto hasta Mirant de Mar creo que no requieren de explicación alguna aunque he elegido una opción menos directa y más divertida para llegar a la salida del pueblo.

Recorremos el camino hasta la carretera de Valldemossa y ahí es donde los bous deciden volver, Guiem no se encuentra del todo fino y los demás aprovechan para volver con él, me había comentado que llegaría hasta el coll de sa Basseta pero prefirió no forzar más y dar la vuelta allí mismo. Es a partir del mirador donde recorremos un camino nuevo para mí que me enseñaron hace poco que nos libra de algunos kilómetros de asfalto. Factible pero exigente a la vez en algunos tramos por tanto solamente depende de nosotros mismos el superarlo o no.

El siguiente tramo por el interior de las urbanizaciones es asfalto hasta llegar al desvío del coll de sa Basseta, por ahora las opciones de Son Dameto se ven un poco restringidas y prefiero no incluirlas en rutas públicas. No nos queda otra a partir de este punto que cargarnos la bici al hombro o espalda, según preferencias, y empezar a subir. En este caso lo hicimos por el Pas de Son Cabaspre aunque es prácticamente lo mismo si continuamos recto desde el rotllo.

Una vez enganchada la pista superior vamos a encadenar varios tramos sin tener que descabalgar aunque bajando ya dependerá más de nuestra pericia que de otra cosa. Nos dirigimos hacia los aujubs y de ahí a la pared medianera que limita prácticamente con el acantilado. La seguimos unos cientos de metros y nos zambulle directamente en un paso muy técnico franqueado por una pared y al que le sigue el tramo más enrevesado del recorrido y que se le atravesará a muchos. Después se va suavizando y vamos ganando en velocidad sin perder emoción, es un tramo muy agradecido para los más torpes.

Situados en el coll de Sant Jordi y sin atravesar al otro lado de pared continuamos recto por una pista hasta alcanzar una pared y enlazar con otra pista que sube al lado de un forn de calç continuando hacia arriba para volver a repetir lo visto, otra pared y otro forn aunque en este caso tiramos hacia abajo hasta salir del bosque, saltar una barrera y separarnos de la pista por un lateral para atravesar el bosc des Frares por un camino que nos deja en la parte baja del pueblo.

Hicimos el ramal de Son Salvat sin rumanos atravesados ni coches que nos embistieran y ya en el asfalto metimos la directa que más o menos llevé dignamente hasta que se le ocurrió a un carretero adelantarnos y luego quedarse ahí a tiro de piedra y los dos picaos que venían conmigo empezaron a acelerar hasta olerle el trasero, eso fue más o menos hasta la rotonda de la UIB, ahí me metí por el carril bici mientras el grupito que había ido en aumento al sumarse más elementos picados unos con otros esprintaban como si se jugaran las cervezas.

Yo a mi rollo acabé los últimos kilómetros de la mejor manera posible y me los encontré en un bareto-pizzería ya con las jarras a medias donde hicimos la última ronda rapidita ya que al parecer todos teníamos el horario bien marcado. Más o menos lo cumplimos, estuvimos poco tiempo parados y aún así eran las doce y media, llevábamos cuatro horas aunque recortando, y bastante, el final, pero desde luego para un sábado normal hasta podría decirse que sería una ruta de las cortas.


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