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La transversal

Ayer me querían liar y no me presté a ello, tenía que rodar, y cuando digo rodar es a lo largo, no a lo alto, manteniendo ritmo y sin perder comba, es lo que necesitaba aunque no tenía ruta prefijada, en estos casos salgo y ya veremos dónde acabamos.

No es muy frecuente que parta en sentido horario, hacia Calvià, suele ser hacia s'Arenal, no creo que el carril bici sea la causa única pero ayuda, así voy calentando y cuando llegas al Arenal ya estás a tono. Esta vez me decido a subir a la parte alta y desde allí bajar hasta la hondonada para recorrer los caminos (más bien sendas) que te llevan hasta los dos túneles que cruzo para comprobar dónde te lleva el camino asfaltado que hay detrás, tengo la mínima esperanza de poder enlazar con la zona del circuito pero no va a ser posible, no tiene salida. Vuelta atrás y me acerco al circuito aunque no directamente ya que he subido por el lado de la gasolinera y debo volver atrás después de cambiar de sentido.

No veo caminos por donde meterme pero sí a los pilotos a lo lejos, por la altura son críos y van todos muy equipados, parece que alguien les da una charla y de repente echan a correr y se montan en las motos, la leche, como van! A alguno solo se le ve casco y botas sobre una motillo de ruedines y va escopeteado, de hecho a otro con una moto mucho más grande le costó pasarle unas cuantas vueltas, hay cantera, desde luego, en directo es mucho más emocionante.

Pero yo debo continuar mi misión que no es otra que comprobar caminos, sé que sería mucho más fácil con alguna ayuda pero te pierdes el directo y no quiero así que cuando encuentro el primero por ahí me meto. Está señalizado como camí de Son Canaves o de s'Algar y está sin asfaltar pero lo único que hace es adentrarse en el territorio hasta llegar a la última casa donde tras cruzar un par de barreras abiertas me doy la vuelta sin haber encontrado a nadie, ni siquiera el perro.

De vuelta al carril de servicio prosigo hacia el interior hasta encontrar otro camino, éste más ancho y asfaltado, el camí de la Talaia Romanina, que me sonaba que llegaba hasta la carretera de s'Aranjassa, éste lo seguiré. Llego a un cruce con el camí de Son Perdiuet o Son Rubí (suele ser habitual que varias propiedades se disputen el honor de bautizar los caminos) pero como se dirige a Llucmajor paso de él y en cambio me meto en el siguiente, camí de Tio, que está en el lado de Palma pero que tampoco tiene salida como puedo comprobar por lo que vuelvo atrás hasta un cruce que he pasado antes con un camino asfaltado, camí del Camp pelat, que éste sí me lleva hasta la carretera de s'Aranjassa.

Me dirijo hacia el pueblo que se ve al fondo hasta encontrar el primer cruce, el camí de ses Puntes de Galdent o de sa Bassola, casi enfrente del final del camí de la Talaia Romanina, también asfaltado y ya con algún conato de sube-baja. Ignoro los cruces a derecha que se dirigen al pueblo y los de la izquierda que presumo que acaban en las casas de la base de la montaña y sigo recto hasta desembocar en el camí de Son Mendívil, prácticamente en el cruce con el desvío que se dirige a Algaida. Allí hago una parada y como algo mientras decido el próximo paso, no sé qué hora es pero tiene que ser pronto y como no hace mucho volví por allí a Palma esta vez quiero hacerlo al contrario por lo que mi primera opción es tirar hacia Algaida y es lo que hago en cuanto acabo lo que he empezado.

Por aquí ya hay más tráfico, tanto ciclista como rodado, y en algún punto el camino es realmente estrecho, sobre todo en la zona de subida más larga en la que se adentra en un pequeño bosque. Ignoro también los caminos de la derecha que se dirigen hacia las canteras (otro día daremos una vuelta por esos lares). A la salida del bosque está el cruce con el camí de Muntanya que es el que debo coger para empezar la transversal, éste va cruzando caminos y carreteras principales y secundarias que empiezan o se dirigen a Palma, por alguna de ellas volveré.

Los carreteros estaban muy simpáticos esta mañana, todos nos saludábamos y parecíamos felices pese al sol inclemente que no tenía oposición alguna para hostigarnos con todo su potencial, aún así alguna brisa mitigaba esa sensación y hasta diría que en algunos tramos se convertía en un molesto viento en contra (siempre en contra) que impedía más que ayudaba. Tampoco ayudó que no quisiera perder de vista a un pelotón de ruteros que me pasó que me obligó a ir más rápido de la cuenta más que nada porque ahora no llevo plato grande y pese a todo les alcancé en una parada que hicieron en un cruce para reagrupar pero en cuanto me volvieron a pasar desaparecieron para siempre, como era de suponer.

Así que seguí solo ahora más calmado en dirección a Consell aunque preferí no llegar para no ir por la carretera principal y opté por el camí vell de Muro, más tranquilo. Me encontré con Jose, el sevi, atareado en mover el plato de su aerodinámica bici de la forma más eficiente posible, tras los saludos voló hacia Palma. Siguiendo con el símil yo planeaba, llegué a Santa María y bajé directo sin llegar a saber a ciencia cierta cuál era el propósito de la zanja lateral que les tuvo entretenidos bastantes meses, yo solo he visto un arcén con el dibujito de una bici, nada más.

Poca cosa más hasta el final, rodeo el aeródromo, cruzo Can Boll, es Pinaret y el torrente y ya estoy en la urbe. Después, al llegar a casa, compruebo que es bastante pronto para lo que viene siendo una ruta de sábado aunque mis setenta kilómetros no me los quita nadie y llego a la conclusión de que para este viaje no hacían falta tantas alforjas, la otra bici me hubiera bastado, solo falta que la quiera montar y si lo hago tiene que estar pintada, a ver si de una vez me tomo estas excusas en serio y lo hago, desde luego lo voy a agradecer.


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