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Raca-raca, raca-raca

Tras un par de semanas viéndolas pasar, y no es que no tuviera ganas, me empecé a concienciar de que una salidita me haría más bien que mal, aunque se note ya casi en su esplendor el cambio de estación y sus efectos.

Antes que nada debería recoger mi rueda reparada del taller, había pasado unos días antes y constaté algunos inconvenientes en ese sentido y me habían pedido un plazo más largo para solucionarlos, algo que finalmente no se produjo y la recogí tal cual la entregué, circunstancia que no me impide salir a rodar no obstante. De todas maneras no tenía tampoco nada decidido, me decantaba más por una salida solitaria para ir tomando el pulso que por una salida organizada. Y tenía varias, sabía de las intenciones de Kiko, Pepefz o Emilio de rodar por diversos lugares de nuestra geografía con sus respectivos grupos y me decidí a última hora por la más cercana, por aquello de la retirada estratégica que a veces he tenido que poner en práctica en situaciones similares.

Llego a la tienda de los primeros donde puedo hinchar la rueda delantera que había acusado un descenso de presión más que evidente durante estos días de descanso. Allí ya somos un buen puñado y muchos más en el siguiente punto de reunión, quince o más, hasta Mar apareció por allí dejando de lado la opción laboral. Como de costumbre la arrancada se hace de rogar cuando el cabeza visible no asume su papel de líder y hay que esperar a que a algunos les entren las prisas, entonces ya se puede salir.

El primer objetivo será Bunyolí, ya que al parecer haremos una ruta clásica entre las clásicas, la Fita del Ram por el itinerario de siempre. Hay que aclarar que esto de las clásicas no es más que un eufemismo, simplemente se refiere a la ruta que se hace cuando no te has molestado en preparar una en condiciones.

Renuncio a ir por carretera estrecha en semejante pelotón y tiramos hacia el polígono y can Miret sin cruzarnos con ningún vehículo hasta Establiments, como debe ser. En la barrera reagrupamos y me voy el primero para arriba para no ir a remolque toda la subida, así algunos me van pasando y otros van quedando atrás pero lo que me interesa comprobar es hasta dónde voy a poder llevar el plato mediano y sucumbo en el aujub, al parecer, se está convirtiendo en una costumbre, y de paso una constatación de que no mejoro, todo hay que decirlo, y toca molinillo a partir de ese punto.

Hay mucha cháchara en la barrera porque faltan unos cuantos, Mar llega después, cosa que me extraña bastante porque es seguro que no la había adelantado, y era verdad, estaba escondida aligerando vestimenta en el momento en que yo pasaba. Tras bastantes minutos de espera aún faltan Emilio y Manel, al parecer éste no se encuentra bien y aunque finalmente aparecen no va a continuar.

Repito la jugada de irme el primero y así no tengo oposición cuando decido saltar la barrera y llegar al cruce de Sobremunt en bajada antes que los que vienen en sentido contrario. La subida a las antenas tampoco tiene más historia aunque una de las frases de la conversación, “vas flojo de atrás”, devendría premonitoria como ya se verá más tarde, pero no adelantemos acontecimientos prematuramente.

Tras la hincada de dientes delante del último chalé unos al sol y otros a la sombra e iniciar a los novatos (siempre aparece alguno) sobre cuál es la mejor estrategia a seguir a partir de ahora nos vamos poniendo en movimiento y al final es el que llega conmigo al top. Esta vez no tienen la intención de saborear nuevas experiencias fuera del trazado clásico, solo alguna tímida voz parece interesarse por esta cuestión como una futura aunque poco probable alternativa. Fin del tema.

No bajamos agrupados, no sé quién va por delante ni quién va por detrás, aunque siguiendo mi costumbre de salir de los últimos, presiento que serán pocos, y más cuando me salgo del trazado llegando a la ermita y me pasan los que me seguían.

Necesito agua urgentemente, ya me he fundido los botellines que llevaba y hay que reponer y a eso nos dedicamos mientras quiero enterarme de las opciones de bajada que van surgiendo y acabo por suponer que iremos por el pocito aunque ninguno de los presentes confirma haberlo visto nunca. Y no lo veremos si nos empeñamos en ir por donde no es, el que va delante se pasa el cruce y acabamos en un cul de sac y toca dar media vuelta por donde hemos venido, ya decía yo que esas cuestas no me sonaban de nada, en cambio esos pedrolos sí, los únicos de ese tramo porque después ya es una rápida pista hasta llegar al cruce del cristo.

Había oído algo del área recreativa y hacia allí nos dirigimos pero antes toca pasar por la zona quitamiedos donde sucede lo de siempre, los que pasan a la primera, los que se lo piensan dos o tres veces pero logran pasar y los que desisten a la primera pero todos haciendo piña y animando y así es casi seguro que el que lo intenta lo consigue.

Lo único que hemos hecho es un pequeño bucle porque nadie quiere irse sin pasar por los toboganes y claro, hay que volver atrás pasando por la fuente y enlazar otra vez con el camino principal que hemos dejado arriba del todo. Una vez situados se repite el mismo patrón en el primer escalón grande que encontramos que la verdad es que no me produce ninguna satisfacción el contemplarlo, se ha convertido en una rampa descarnada y erosionada tras el paso de innumerables bicicletas y hasta diría que ayudado por la mano del hombre, sensación que se iría repitiendo a medida que íbamos pasando por los terraplenes inferiores.

El parón allí también fue importante porque hubo muchos intentos para bajarlo y casi todos exitosos, los que no por pura imposibilidad mecánica ya que hay zonas en las que la técnica no es relevante, pero cuando ves un biker que sí la domina y más que una bajada ves un vuelo raso te deja satisfecho durante el resto del día, y alguno más diría yo.

Ya colmados emprendemos lo que queda de bajada y voy un poco precavido con lo que me pueda encontrar, hace mucho tiempo que no paso por allí, y el primer escalón no lo hago por pillarme entre varios que no tienen intención de tirarse y aunque lo vea mucho más irregular que antes tiene posibilidades. En el segundo, más bajo, sí me tiro y de hecho es el único que hice porque el llantazo de atrás que dí al aterrizar ya me quitó las ganas, y ahí es donde me acordé de lo que me habían dicho subiendo y de que no había hinchado al llegar arriba, efectivamente iba bajo de presión.

No importó mucho el tiempo que estuve cambiando la cámara porque el grupo estaba entretenido haciendo remontes en las dos últimos rampas intercambiándose las bicicletas y emitiendo opiniones. La opción correcta hubiera sido volver al área recreativa sin ni siquiera llegar al camí del correu ya que han puesto rejilla en la pared que da al estanque pero querían bajar por los escalones, nada que decir si después subes por la carretera y vuelves por Son Malferit pero no era ésa la intención del grupo, hay que volver directos, bueno, volveremos por la carretera.
No queda más que subir por el camino de tierra y lanzarse por el asfalto de la forma más aerodinámica posible para ahorrar energías. Más o menos agrupados llegamos al desvío hacia Son Espanyol y vemos que falta alguien, el tema es saber si está por delante o por detrás. Pasan los minutos y nadie se aclara sin poder contactar con el ausente pero yo tengo otros planes y me voy directo hacia Establiments y es Secar a saludar a unos amigos y en especial a uno que nos deja, no sabemos por cuánto tiempo, lo cierto es que aún pude volver a saludar al otro grupo ya de camino a casa, ocupados como estaban en llenarse el buche en un bar cercano.

Buena salida, llevándome al límite pero al mismo tiempo con el tempo adecuado para ir recuperándome y no desfallecer, ahora lo que hay que hacer es ir preparando la próxima en la que sí tendré algo más que ver y que aún no tengo decidida del todo, entran muchas variables en la ecuación, iremos tanteando opciones.


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