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Rayos y truenos

Ha sido bastante fácil encontrar el título, más que la ruta en sí, diría yo, porque no tenía ni idea de dónde iría cuando salí por la puerta pero una meta estaba fijada, Lluc. ¿Porqué? No sé, me apetecía, y hacia allá me fui. Salí desde Selva cuando lo suyo es empezar en Inca, toparse con las cuestas de buenas a primeras no es muy recomendable para uno que no aplica métodos deportivos en sus salidas, por tanto el calentamiento debe formar parte de la ruta. Pero no era eso lo que más me preocupaba sino la mecánica, aún sabiendo que llevaba el cambio bien ajustado no me acababa de creer que todo fuera a funcionar correctamente y me planteé subir a Lluc por carretera por donde se puede dosificar mucho más y es que tampoco me apetecía rodar en plato pequeño toda la subida, así que me fui por asfalto.

Ya en la segunda curva tuve la confirmación de que la transmisión seguía yendo mal aunque me permitía subir a un ritmo cómodo. Aparte de los carreteros no me esperaba encontrar a nadie más pero me salió uno en Son Canta que venía por el camino y se puso por delante aunque subía a plato pequeño y le pasé y va el tío y se me engancha detrás sin darme ni pizca de conversación, le veía por el rabillo del ojo pero no decía ni mú. Cuando pasamos es Barracar me pasó bajando unos cuantos piñones, ni se despidió el pavo y al girar la Bretxa Nova ya lo ví que llegaba a la siguiente curva a lo lejos pero poco le duró la iniciativa porque le volví a pasar antes de llegar al puente y ya le perdí de vista, de hecho ese fue el tramo que hice más rápido en la subida, fue el único bikero que vi en toda la mañana.

Fui a tomar el sendero que baja hasta Son Amer y me pareció que la primera parte la han arreglado, no me acordaba de nada. Aproveché para turistear un poco en el refugio y bajé hasta Lluc para comer algo a la sombra, tenía que decidir además el próximo paso y pensé en subir hasta Binifaldó. Dicho y hecho, me encaminé hacia el campo de fútbol para hacer el primer tramo de la carretera vieja y cuando llegué a la barrera di las gracias de que estuviera abierta para no tener que saltar por el botador que desde lejos parece hecho para los de la NBA, poned más travesaños, copón!!!.

Es salir al asfalto y fijarme en un punto del margen opuesto, pero si parece que se pueda ir por allí, y efectivamente se puede ir, es más diría que se debe ir, hasta parece formar parte del itinerario original de ese recorrido y no me había fijado hasta ahora, se cumple una semana más que haga algún tramo nuevo, en ese momento mi nivel de satisfacción aumenta considerablemente y convengo en que solamente por ese tramo ya ha valido la pena subir hasta allí, alguno pensará que me conformo con poco y no le faltará razón.

Sigo por asfalto hasta Menut que tiene las barreras cerradas pero al poco de continuar veo un letrero nuevo por allí cerca que no me entretuve a leer porque ya estaba metido de lleno en el sendero. Es nuevo, tiene buena pinta y tira para arriba con bastantes posibilidades aunque yo iba con muchos miedos a la hora de tensar la cadena así que no quise probar en algunos sitios y pasé andando. Han trabajado por allí las brigadas, han recompuesto las barracas y las sitjas y han montado un mirador con buenas vistas, todo lo dejé inmortalizado mientras me preguntaba hasta dónde me llevaría el camino, pensaba en la ermita pero luego me dí cuenta de lo lejos que estaba y fue al desembocar en una pista que reconocí como la que baja a Menut cuando me situé, la que baja o la que sube a la mola, según se mire y hoy era esa mi dirección. La bici se portó en las rampas duras y pude llegar arriba sin problemas, fantástico camino de subida que te pierdes si vas siempre de bajada.

Llego arriba y pienso que bajar ahora por la ermita y volver al valle puede ser un sacrilegio en toda regla y no me hace falta mucho más para lanzarme por la pista de Alcanella. Muy buena bajada, divertida y sin contratiempos, al final se estrecha un poco más impidiendo el paso de vehículos motorizados dejando vía libre a los que vamos bikerizados. Al volver a empalmar con la pista al otro lado encontramos el 4x4 espanzurrado hasta quién sabe cuándo, paso por el costado y emprendo la bajada hasta el cruce del camino antiguo por el que me dirijo hacia el vallado, lo prefiero de todas todas, es mucho más divertido y prácticamente ciclable de principio a fin. Rodeo el campo otrora cultivado y hoy en día abandonado a su suerte, la finca tiene ahora interés cinegético, no agrícola, y empalmo con el camino del otro lado bajo el macizo de la Capella Blava, bravo guardián de estos parajes.

Recordaba este camino como muy perro, áspero y complicado hasta para ir andando pero parece que está muy pisado y hasta limpiado y diremos que se deja querer en algunos puntos si eres de los que no te importa acabar con el cuerpo arañado y andar subiendo y bajando de la bici continuamente. El tramo más largo que se puede montar es cuando nos acercamos al cruce de ses Figueroles, en realidad casi todo el camino transcurre por esa finca ya que hace ya tiempo que hemos cruzado el portillo con el letrero informativo de refugio de fauna. Tengo que parar allí, necesito recargar y vaciar a la vez y me entretengo en sacar algunas fotos de la zona buscando las casas de ses Figueroles sin llegar a verlas, lo que sí se veían eran los rayos a lo lejos con sus buenos truenos asociados, y pasó lo que se venía anunciando, se pone a llover, no fue gran cosa pero lo suficiente para bañar la roca y dejarla patinadora, patinadora, me di cuenta al subir hasta el paso donde cambiamos de vertiente habiendo dejado ya el torrente muchos metros más abajo, ahí es donde se ve lo que tenemos que bajar ya que debemos volver a cruzarlo unos minutos más tarde.

Esta primera parte de descenso es la más difícil ya que es donde el camino se encuentra en peores condiciones aunque no hay nada imposible dicen. Le sigue un tramo de transición antes de afrontar la parte larga de bajada donde ahí sí que puedo encadenar largas trazadas montado. Desemboca en el camino que sube a la Coma Llarga que reconocí hace algunos meses después de haberlo dejado abandonado durante años al no tener ninguna conexión válida para nuestros intereses. Al llegar abajo vuelvo a circular junto al torrente pero ahora por pista amplia y cuesta abajo, hay que estar atento al cruce para cruzar el torrente y dirigirse hacia el segundo torrente, el del Guix, para empalmar con la carretera asfaltada que se dirige hacia sa Coma, ahora sí que llueve con fuerza y voy notando el peso del agua que se va acumulando en todo lo que llevo encima y voy aprovechando para hacer las últimas fotografías antes de proteger la electrónica y dirigirme bajo el chaparrón hacia Binibona y Caimari donde ya antes de llegar ha amainado por completo y hasta sale el sol por lo que casi me dió tiempo a secarme antes de llegar a Selva, se agradece estar en estas fechas donde a pesar de estar completamente empapado no sientes nada de frío.

Lo dicho, una ruta improvisada con unos resultados magníficos prácticamente en soledad, salir de Lluc y perder de vista y oídos todo rastro humano y mecánico, yo mismo y lo que iba conmigo nada más, y nada menos.


2 comentarios :

Jordi Lopez Font dijo...

Magnífica descripción de tu vuelta!! Te prometo que mientras la leía, movía las piernas inconscienteme... jajaja. Gracias por tus aportes, para mi son de gran ayuda!

Jaume Kapax dijo...

Gracias +Jordi Lopez Font, un placer saberlo

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