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Petada al canto

Era cosa de fijarse bien donde meter mano, o meter rueda, mejor dicho, no será que no haya sitios merecedores para repetir y repetir, esa subida que se te atraganta y te hace poner pie a tierra en esa curva con ese escaloncito puñetero; ese descenso al que llegas medio fundido y tiendes a darle toda la culpa a la bici por no saber hacerlo mejor, será por eso que aprietas las manetas de freno más de la cuenta, no? o esa trialera insuperable por mucho que te rías antes delante de los colegas, ya habrá tiempo después para las excusas, no?, la verdad es que de éstas tengo la carpeta llena, no lo voy a negar, pero nos vamos a centrar en los que despiertan mi curiosidad que son aquellos por los que no he pasado aún, de algunos enclaves puedo tener referencias pero de otros no y más teniendo en cuenta que muchos (por no decir todos) blogs ciclistas a día de hoy han desaparecido, puede que la cantidad total de información visible haya aumentado pero se echa en falta la propia opinión del ciclista, los datos no mienten pero la forma de contarlo de cada uno es muy ilustrativa y esclarecedora.

Parto hacia Tossals Verds por la vía directa, o sea el Clot d'Almadrà, pasando tranquilamente por ese camino de carro en un principio bien asfaltado hasta la embotelladora, y que después ya hay que ir haciendo bastantes eses para sortear los baches para, tras superar la barrera, empezar a tocar tierra aunque a partir del tramo cementado la cosa mejora bastante otra vez y permite un ascenso muy cómodo, a lo que den las piernas, se podría decir. Me decanto por subir por el sendero trasero pero con la mirada puesta en el desvío de las cases velles, el cartel marca el mismo tiempo por un itinerario u otro y éste no me defrauda aunque aclaro desde el inicio que si queremos hacerlo en bici recorrámoslo en sentido contrario, yo lo he hecho dos veces subiendo, la primera porque no lo conocía y la segunda (ésta) porque no me acordaba de la primera, prácticamente no se puede ciclar durante 20 metros seguidos aunque ir por arriba no es que sea una muestra de camino ejemplar.

Lo malo es que la continuación no mejora gran cosa, algo sí pero hay que meter mucho músculo y bastante técnica en esos posibles tramos ciclables, tengamos en cuenta que casi siempre pica hacia arriba, es fácil ver la referencia en la canaleta que vemos en la ladera de enfrente, difícil es no parar a contemplar la espectacularidad del sitio. Desde ahí arriba se oía bastante fuerte el rumor de la escorrentía de agua bajando y en cambio por el torrente no circulaba más que una pátina de agua que parecía no moverse, tampoco paré allí, prefería hacerlo en la canal ya que allí quería buscar una variante que seguro me iba a demorar. Esa variante de la que hablo es la continuación del mismo camino que voy siguiendo que ha quedado condenada al ostracismo desde que se construyeron los pantanos y se habilitó el paso junto a la conducción de agua para dirigirse hacia la font des Noguer, tampoco la opción de ir hacia Lluc parece la propicia aún siendo la alternativa el comellar des Prat, mucho más dura pero más acorde con un espíritu excursionista, de hecho fue la opción elegida para ubicar el GR aunque también fue la más fácil de llevar a cabo ya que discurre siempre por fincas públicas y se ahorraron discusiones.

Tengo solamente una referencia de paso de ciclistas por esa zona y es muy antigua por lo que ni siquiera hice amago de buscarla, iría y ya está. No me fue difícil encontrarla, no es que sea evidente pero sabiéndolo la ves pero enseguida te das cuenta de que no es de paso ni muchísimo menos, no van ni las cabras, no hay nada marcado en el suelo y las piedras campan por doquier, de hecho hay dos hitos en un punto donde hay un pino caído y es fácil irse por donde no toca, hay muchos tramos donde el camino no resalta del resto y hay que ir asimismo con mucho cuidado con las ramas atravesadas a baja altura, casco y gafas, imprescindibles.

Evidentemente a medida que vas bajando va mejorando un poco, no gaire no creas, pero ver el pantano desde esa perspectiva al salir del bosque no tiene precio, y más con el buen nivel que presenta. Estamos en la vertical de las casas pero el camino cruza un pedregal y se encamina hacia la salida sin acercarse, de hecho cuando empalmamos con el camino principal ya no estamos a la vista aunque tuve suerte de encontrarme las barreras abiertas y no tener que hacer el ganso para sortearlas y como es natural con los consabidos letreros de no pasar, propiedad privada y demás.

Me queda un tramito de carretera hasta el otro pantano donde tengo que decidir la vuelta, será un punto crucial porque lo más lógico hubiera sido volver por los túneles pero a la hora de encararlos me desdije, tuve un ataque de precaución y yendo solo y sin luces no me atreví por lo que, en un rapto de optimismo desmesurado me dije, ¡a Sóller!. Y hacia allá que partí sin hacer caso a mi compañera de viaje que me va indicando cada cierto tiempo la distancia recorrida y el tiempo empleado. Las horas, los kilómetros y el cansancio se iban acumulando irremisiblemente aunque no parecía importarme demasiado mientras cruzo el valle en dirección al coll de l'Ofre al cual asciendo por la pista aún a sabiendas de no deber hacerlo, de hecho me crucé con un tractor con un gran remolque y con un 4x4 que bajaban, cero advertencias.

Estoy arriba y bajaré por el GR donde esperaba tener mejores sensaciones, no por el tren delantero, que me da bastante confianza, más por el trasero, muy rebotón, necesito ir más pegado al suelo para ir más tranquilo. Pues si me ha botado antes lo que me espera a partir de ahora es más de lo mismo, el bajadón del barranco donde, con un poco de suerte, espero que llegue la bici abajo con todas las piezas en su sitio.

No paré en el pueblo, craso error, el mero hecho de refrescarme con agua sola no me iba a bastar para afrontar el muro que tenía delante como pude comprobar al llegar a la boca del túnel donde eché mano a lo que tenía y que esperaba me fuera suficiente al menos para llegar arriba aunque la visión del resto desde allí tampoco es que me alegrara mucho, con decir que estuve a punto de parar al chaval del tractor que me había cruzado arriba y que se dirigía a Palma, tal vez fue la sorpresa de verlo por allí lo que me impidió levantar el brazo, aunque quizás ni tenía fuerzas para ello.

Me preparé mentalmente como pude para afrontar las rampas y metí todo lo que tenía en la piñonera para poder subir con el plato mediano, con el pequeño aún estaría por allí, y logré hacer una tirada de un par de kilómetros sin parar, descanso y continuar otro par más, acabarme la media manzana que me quedaba y seguir hasta arriba para tirarme para abajo directo a la gasolinera, necesitaba suplemento líquido en forma de cola para el resto de ruta y así, dale que te pego, poder llegar a casa al menos a salvo, lo de sano es otro asunto, creo que pocas veces me he sentido tan extenuado, la paliza ha sido de escándalo aunque ahora mismo donde más siento las consecuencias es en hombros y espalda, entre empujar y barrancos cargué mucho el tren superior por lo que se ve.

Y ya se sabe, otro día coges una linternita, avisas a alguien y te metes en los túneles, capullín.


Come allá el hombre

Se había especulado entre semana en darnos un garbeo por Miner (las dos) y aunque el resto de ruta no estaba decidido del todo diversos contratiempos a última hora pospusieron esa salida otra vez, supongo que en fechas próximas caerá, y dado lo tardío del cambio de plan tuve que improvisar y qué mejor que echar mano a la lista y elegir la ruta que más me apeteciera, y tocó el comellar de s'Homo (ya sé que está mal escrito pero me puedo auto permitir a veces ciertas licencias lingüísticas), es un itinerario del que había oído hablar y comentar por diversos canales aunque con vagas referencias en lo que a bicis se refiere y que estaba allí esperando mi visita, como tantos otros por otra parte, aunque me daba la sensación de que valdría la pena pero eso es algo que hay que valorar in situ y personalmente y por ello me dispuse a averiguarlo sin demora.

Empecé en Binissalem para acercarme a Lloseta y desde allí a Biniamar comenzando a pisar piedra ya en ese tramo y después continué por el interior de la mina de Son Odre hasta Son Rosseó (¿mal escrito también?) pisando lo poco que queda ya de camino antiguo, el resto desde allí ya es asfalto hasta haber superado la población de Caimari donde empezamos la subida en sí tomando uno de los tramos del GR222 hasta enlazar con la carretera y obviando el tramo que tenemos enfrente por pura lógica, poco se esforzaron allí para superar el terreno con un mínimo de comodidad, tiraron recto y p'arriba a todo meter, yo escojo la carretera hasta las cercanías del área recreativa y me paro en la curva de la barrera, una que hay antes de la oficial y que tiene un cartel aclaratorio (hay fotos) explicando alguna actuación que se ha acometido y que parece que se corresponde con la realidad ya que lo que me voy encontrando es una pista muy limpia y que en sus tramos más empinados está cementado aunque no parece reciente.

La pista, con esta configuración, prosigue hasta acabar en un llano para continuar ya como camino de carro y con más dificultades para rodar, yo calculo que un 95% de ciclistas, más o menos, pondrá pie a tierra a partir de ese momento si no lo ha hecho antes y se dará un buen paseo hasta llegar arriba del todo y yo hasta me permití el equivocarme y meterme por un ramal secundario, afortunadamente no muy largo, cosas de la primera vez. Vi por esa zona algún sendero marcado que no exploré, seguramente el que proviene de la zona de els Horts que quizás pueda tener recorrido en un futuro, puede que uno de esos días de aburrimiento y sin saber qué hacer fuera el momento oportuno para averiguarlo.

En el punto álgido me encontré a gente con la que no dirigí palabra ya que estaban muy enfrascados en una discusión que no llegué a discernir bien y que continuaron sendero arriba rumbo al puig de n'Alí mientras los seguía con la mirada y trataba de recuperarme comiendo algún alimento sólido. Por otro lado escudriñaba lo que tenía que ser la inminente bajada por la ladera contraria, en principio la altura y la distancia hasta el camino principal que se atisbaba desde esa azotea natural hacía presagiar un descenso largo y empinado y no defraudó, lo que pasa es que es más empinado y menos largo de lo que parece aunque, excepto en algunos puntos muy concretos, lo pude recorrer sin mayores contratiempos y además desemboca en una pista muy sucia de piedras más larga que lo que hubiera deseado y eso hace que pierda atractivo al final.

Albergaba una pequeña esperanza de cruzarme con algún bikero en esa zona ya que aparte de los carreteros habituales no había visto a ninguno por ahora, y de hecho no los vi en toda la mañana, ¿dónde andarán?. Hice la subida hasta el coll de sa Batalla para continuar por el sendero que desde la urbanización se dirige al refugio para continuar por el que baja a Lluc adonde tenía ganas de llegar después de bastante tiempo de no pisar esos lugares. Comí algo en un banco oyendo las explicaciones que daba un guía alemán a su grupo de senderistas, sobre las ensaimadas creo que versaba el tema, fue lo único que entendí. Tras el frugal ágape consistente en una pieza de fruta emprendí el retorno subiendo por el asfalto hasta la gasolinera para volver a retomar, ahora en sentido inverso, el camí vell de Lluc, y quise recorrerlo por su trazado original por lo que no tomé el desvío de la pista y continué hacia el refugio y la carretera, tomando después los consabidos atajos hasta Son Canta y, ahora sí, la Costa Llarga.

Queda el último tramo hasta la carretera con el atajo escalonado con curva incluida que fue donde me comí todo lo que llevo de barras, debí enganchar el lado más alto del escalón y no lo vi venir pero afortunadamente lo pasé sin mayor contrariedad, otra cosa es lo que sufra la bici, sobre todo el triángulo de atrás se lleva unos tutes impresionantes, no está pensada para semejantes palizas y está achacosa, se me queja y no le hago caso, algún día dirá basta y no habrá brida ni llave allen que me salve de la pateada, es lo que hay por ahora.

La traza se quedó parada por falta de energía en el dispositivo pero tuve que volver al punto de inicio evidentemente, asfalto mayormente pero integrando algunos tramos de tierra para no tener que atravesar Lloseta, la verdad es que me disgusté bastante al comprobar sobre la marcha que se había apagado, creí que la había perdido pero al volver a encenderlo me dio la oportunidad de recuperarla, circunstancia que me alivió bastante ya que podrá formar parte de mi biblioteca como cosecha propia.

Por cierto, los bikeros ¿dónde andarán?.


Tardeo, tardeo

Asuntos varios me iban a tener entretenido en las mañanas de este fin de semana y no me permitirían cumplir con mi salida sabatina habitual, las que me gustan a mí, cuando el horario pierde su razón de ser y pasa a segundo plano y solamente me rijo por lo que buenamente soy capaz de hacer, a veces más, a veces menos, pero con la clara intención de pasármelo lo mejor posible a mi manera. De todas formas no me quise resignar a tener que quedarme parado y me propuse salir a rodar un poco por las cercanías, nada espectacular, de hecho me atraía una bajada por Bunyolí pero que fuera algo más que un sube-baja directo, alarguémoslo un miseria más y sumemos una subida por la carretera de es Verger para añadir un poco de picante al recorrido, y es lo que hice.

Cruce de la ciudad, acercamiento a Establiments y desde allí a Sarriá y en último lugar Son Malferit, es lo típico en estos casos aunque normalmente se continúa hacia la ermita o bien hacia el pueblo pero yo preferí afrontar la subida asfaltada hasta Sobremunt y no me pilló por sorpresa el poco ritmo que llevaba en toda la ascensión, bien por el bajo estado de forma y también porque no quise meter el plato pequeño por pura cabezonería, con tal de llegar ya me vale. Desde el cruce de arriba ya todo es puro descenso y me metí por el tramo de camino de tierra que cruza diversas propriedades para ir abriendo boca pero cuando pasé bajo la cadena para empezar la parte divertida me encontré con gente por allí pero sin bicis, cosa extraña en esos lugares, pregunté y me contestaron que se trataba de una prueba ciclista y esos estaban de mirones allí, así como la controladora con el talki y tomando notas, quedaban pocos por pasar así que en poco rato podría yo bajar también ya que parte de mi bajada coincidía con la del circuito.

Cuando pasó el último hice lo propio y al llegar abajo vi todo el montaje y también a algún que otro conocido que me saludó y cruzamos unas palabras, no quise estar más de la cuenta por allí y me marché pero cuando pasé por delante del bar de Establiments vi que habían montado un podio en un solar para celebrar allí la entrega de premios y esperé a que se celebraran todas las entregas para satisfacer mi curiosidad y después del acto final partí sin demora con el horario ya ampliamente rebasado.

El domingo tres cuartos de lo mismo, atareado por la mañana hasta bien entrada la tarde y salida posterior de tardeo por todo el llano, son Sardina, Son Espanyol, Son Mayol, algunos giros por Establiments hasta Sarrià y Bunyolí para empezar desde allí el trayecto de retorno y como seguramente la aplicación que me va cantando los tiempos y distancias me diría que llevaba recorrido una miseria decido llegar hasta la línea de costa y recorrer unos metros hasta el parc de la Mar para meterme de lleno en la ciudad sorteando guiris mayormente, a veces me da por ahí.

Salida puramente de rodar, no había más intención en esa propuesta y nada de curiosidad, dar pedales nada más, tomar el aire se podría decir e hinchar un poco las estadísticas de paso que falta me hace pero ya avanzo que el sábado que viene me voy a resarcir, espero no arrepentirme de haber dicho que sí, no ho voldría passar puta.


La lista

Estaba dubitativo el viernes, quizás más que de costumbre, manejando diversas opciones de rutas, Tossals Verds, quizás? no me desagradaba pero estuve hace nada y no quería repetir, lo dejaré para más adelante; Comellar de s'Homo, porqué no? hace tiempo que tengo pensado ir y nunca encuentro el momento adecuado; no sé, no me acabo de decidir del todo y así, entre idas y venidas, vuelvo a prestar atención a la mola de Son Pacs, ahí dejé cosas pendientes, algo que creí ver y por donde no había vuelto en quién sabe cuanto, tanto que es casi como recorrerlo por vez primera, y entonces, como quién no quiere la cosa, encaminé hacia allí mis pasos, o mis pedaladas mejor dicho, seamos rigurosos.

Como suele suceder en estos casos preferí acortar al inicio, haré asfalto pues y llegaré a Esporles por carretera exclusivamente exceptuando esa pequeña bajada de tierra desde lo alto del coll y a partir de ahí es donde podría haber convertido una buena ruta en una ruta memorable llegando al coll de sa Basseta directamente pero ese campeonato aún no me toca jugarlo, quizás en compañía lo hubiera intentado pero solo no me apetecía y lo dejé pasar por lo que seguí las indicaciones GR sin pensar mucho en ello. Ya desde el principio me crucé con varios senderistas que también iban a Valldemossa, a dos de ellos tuve que encaminarles correctamente porque no habían visto el desvío señalizado en lo alto del coll y se pasaron de largo las indicaciones. Al llegar arriba vimos que su traza iba por el camino de abajo que es el que yo quería recorrer y fuimos juntos hasta la rejilla donde se hace el empalme a las bravas con el camino de arriba para no cruzarla, desde luego si vas empujando la bici es mejor tirar hacia el paso que no por este roquedal.

Después al llegar a la zona llana me separé de ellos y llegué hasta la casa del ganado para echar un vistazo y volver atrás para tomar el desvío hacia la cima y volví a encontrármelos haciendo fotos en la zona de los sesteadores, realmente el lugar estaba concurrido por allí ya que me encontré con otro grupo que subía y otro más en la bajada que iban corriendo y que dejé pasar delante previendo como así sucedió que irían más rápido que yo. El camino tiene algunas dificultades técnicas que te obligan o bien a descabalgar o a esforzarte bastante para desatrancar la bici, no dominar suficientemente estos pasos contribuye en buena medida a engrosar el crono, todo ello hace que un corredor a pie baje mucho más rápido en las zonas más inclinadas.

Por fin pude tomarme un respiro en la explanada de las barreras del coll de Sant Jordi y exploré el inicio de ese sendero que por allí debía desembocar y aunque no está muy claro el inicio me animé a bajar para corroborar su consolidación o su desaparición y sucedió lo primero ya que al cabo de unos minutos de suave bajada empalmé con un camino de carro más o menos pasable el cual converge en la pista principal no muy lejos de la zona de la fuente de abajo, me queda pues un largo tramo de subida por ese itinerario hasta mi siguiente objetivo y para mi pesar el ajuste del cambio falló y no podía engranar el último piñón, justamente el más necesario en esos momentos, podría poner todas las excusas del mundo solo por ese motivo pero no fue el único factor que intervino para no poder llegar arriba sin poner pie aunque quiero creer que es más que posible, muy difícil pero no imposible, y saber que donde te has quedado es la parte menos complicada anímicamente tampoco ayuda mucho. Sea como fuere estoy ya en el desvío y puedo volver a pedalear y si se exceptúa el paso por la pared es prácticamente ciclable de cabo a rabo.

Empalmé con el camino de carro junto a los destartalados coll de tords y continué la subida hasta llegar al pla d'en Penyalot donde hice otro descanso reparador antes de emprender el regreso por donde había venido, no bajaría por el GR, ya estuve no hace mucho, el reto era descender por el camino de carro y estuvo muy bien hasta que me salí por la tangente en un punto determinado y acabé enfrente de unas barreras cerradas con algunos carteles disuasorios y evidentemente no pasé por lo que tuve que volver a subir hasta el cruce que está justo al lado de la casa de neu, impresionante clot que se conserva muy limpio en su interior y con unas medidas más que respetables no sé si fruto de un gran optimismo en su construcción o es que realmente el clima ha cambiado un cien por cien desde entonces.

En esta parte de bajada tanto vas por camino de carro como serpenteando por sendero tapado por el carrizo, es de suponer que la proximidad de las casas ha provocado ciertos cambios de itinerario con tal de no pasar por delante de la puerta aunque no nos consta ningún problema de paso en la zona, de hecho enlazas directamente en el camino de acceso que está cementado circulando paralelos a la pared de sostenimiento de la acequia proveniente de la font de na Llambíes que no llego a cruzar ya que enfilo directamente por la bajada que me lleva a otro camino vecinal, también cementado, que baja entre paredes hasta la parte baja del pueblo, estoy en la carretera vieja que abandono a las primeras de cambio para meterme en dirección a la depuradora y más allá, directo a Son Salvat y Son Brondo recorriendo tranquilamente el valle hasta el mismo estret, donde no queda otra que bajar por asfalto y en este caso solamente hasta el cruce de Esporles ya que me meto por el camino que sube a ses Rotgetes y que me acercará a la ciudad recorriendo Son Mayol en dirección al monasterio de la Real completando así una digna jornada de ciclismo por montaña con buenas sensaciones y mejores resultados.


Reto del día: Subir por la pista de sa Baduia desde el forn de calç hasta el desvío sin poner pie, ánimo y al lío.


Caramelitos de menta

Me centré en la lista y elegí algunos nombres por la zona de Alaró, integrarlos en una ruta factible y divertida no fue difícil, lo primero que haré será acercarme a Lloseta y tirar hacia el clot d'Almadrà, un paseo para entrar en calor ya que todo es asfalto excepto un tramo inicial cuando cruzas el torrente. A partir del pequeño aparcamiento que hay junto a la barrera empieza el camino propiamente dicho, allí me crucé con el primer bikero, después me puse en marcha hacia el refugio pero sabiendo que me iba a desviar hacia Solleric y allí, en el cruce, decidí no ir por el GR sino por la pista ancha, quería pasar por la Casa Nova, realmente no debería haberlo hecho por una cuestión de principios pero podría enumerar aquí y ahora unas cuantas razones por las que me salté las normativas, diré dos, una es que quería rememorar esa pista, ese camino, que de hecho solamente estaba prohibido si no pagabas las 300 pesetas que te cobraban por pasar y eso era una razón de peso para no acercarte muchas veces; otra es que quería la traza de ese itinerario y, ahí va la tercera de regalo, es más fácil que el sendero pero en mi descargo diré que las he puesto por orden de importancia.

De todas maneras no era ésa una de las metas del día a la hora de programar la ruta, se me ocurrió después de salir, el objetivo estaba más adelante, en Solleric, pero antes me detuve en la placeta d'en Sion a comer algo y fue cuando llegó el grupo de bikeros en pleno entrenamiento, que hubieran estado allí o en Cura hubiera sido lo mismo para ellos enfrascados como estaban en comentar los datos de las máquinas y sensores que llevaban acoplados y nos marchamos a la vez en direcciones contrarias. Bajé hasta las casas y me paré un momento allí delante intentando encontrar mi próximo reto, el camí des Barranc del que había oído referencias pero que no me molesté entre semana de refrescar y/o actualizar la información, creí que me bastaría con acercarme y si hubiera alguna duda la resolvería sobre el terreno. Viendo como había una pista clara sobre la que circular pensé que todo iba bien aunque solo hasta que llegué al final de la zona antaño cultivada y que ahora se encuentra limitada por un cercado que me impide llegar al torrente y hacia arriba la cosa no parece tener sentido, hay que escalar rocas desnudas y desde lo alto no se aprecia posibilidad alguna de continuar y debo decir que me llevé un chasco, ni por un momento pensé que podría estar en la margen equivocada, la pifié desde el principio y ni me enteré aunque el sitio es precioso y exceptuando el camino, sin prácticamente huella humana.

Me tocó volver y dirigirme hacia el siguiente reto, una bajada cerca de las casas de es Verger y mentar ese nombre en público es sinónimo de esfuerzo y sacrificio, 4 kilometritos de nada y estás arriba aunque hay que reconocer que con una pendiente más que soportable, de todas maneras en las rutas convencionales se sube hasta el pla des Pouet con lo que aún se le añade otro par más y éstos ya de tierra ya que hasta el restaurante está asfaltado simplificando aún más esta subida, un caramelito para los amantes del desarrollo. He acabado mi subida en el restaurante ya que mi bajada empieza cerca y por eso me he permitido un pequeño parón para tomar algo de alimento, frugal, nada de enormes platos a deshoras en las mesas del bar, toca recordar viejos itinerarios y éste es uno de los que tienen miga de verdad, demasiada en algunos puntos, muy técnico y aéreo en otros y harto difícil en general y si no lo conoces casi con toda probabilidad no llegas abajo, esto en la parte de arriba, en el bosque, porque al llegar a los olivares también tiene su aquél, de hecho me perdí, pasé el botador y en lugar de encontrar el segundo me di de lleno con una barrera por la que no había pasado anteriormente, de nada sirvió el buscar el camino de marras, ya estaba demasiado lejos de la traza como para poder situarme correctamente y decidí continuar hacia el porxo que veía enfrente preguntándome cómo de noche cerrada había sido capaz de salir por el sitio correcto y ahora no, misterios sin resolver.

Efectivamente desde el porxo hay una pista que baja hacia el estret que me recordó un poco otro camino similar pero sin asfaltar cerca de ca na Pona, no solo por la exagerada pendiente sino por la mala salida que tiene al camino principal, ni qué decir tiene que no he vuelto más. Aquí puede que vuelva otro día y más pudiendo ver durante la bajada el sitio en perspectiva con la bajada correcta un poco más al norte.

Después de aterrizar en el pueblo doy por concluida ya la jornada de exploración por hoy y solo me queda la vuelta a casa que será toda por asfalto por aquello de ser la vía más directa y de hecho llegué clavando el horario y con buenas sensaciones, sin los objetivos cumplidos, eso sí, a medias podríamos decir, pero sin nada que objetar.


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