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Acierto de pleno

Como esta semana tengo que estar localizable por si las moscas no pude aceptar la invitación que me hicieron para ir a Mancor a pedalear un poco por allí, querían hacer una ruta con varias bajadas interesantes y que hace tiempo no cato, de hecho, la del puig de Lloseta solamente la he hecho un par de veces, o una, porque aunque en una ocasión subí por la ladera de Lloseta no me acuerdo si al final bajé por allí mismo o por la pista cementada. Tampoco me causaba gran desazón, de todos modos no podía ir y no cavilé mucho en ello, iremos otro día y espero que con metas un poco más altas.

Menos alto sería mi paseo cercano, de hecho ni me lo había pensado y no es porque no hubiera oído veces durante los días anteriores que iba a llover y lo que me quedó es que empezaría sobre el mediodía y han acertado de pleno aunque antes ya se había producido un pequeño chispeo que me ha pillado en Gènova justo cuando estaba parado reparando un pinchazo y es que antes han pasado cosas y las voy a contar, por lo de empezar desde el principio que es como mejor se entienden las cosas.

La única diferencia de esta jornada a otros días es que hoy me he puesto dos camisetas para salir y aunque eran poco más de las ocho he pasado bastante calor, pese a que las dos eran de manga corta, tentado estaba de quitarme una. Me he ido carrileando hasta el parc de sa Riera y he atravesado por la cuesta hasta el de arriba, donde la petanca, para continuar hasta el centro comercial y desde allí empezar a rodar por tierra atravesando la finca por algunos de sus muy numerosas rodadas hasta el torrente donde me he entretenido practicando algunos lances en un escalón, a estas alturas y con ésas, seguro que piensa alguno, y con razón!. Eso ha sido después del episodio con la perra que me ha dejado claro que ése era su territorio cuando me ha enganchado el tobillo pero sin llegar a apretar, solo a modo de advertencia, y tampoco se notaba preocupación en el dueño así que la cosa no ha pasado de la anécdota.

Para salir de allí toca atravesar algún paraje más o menos pisado pero hoy he querido ir a dar una vuelta y me he metido por algún tramo menos concurrido y ha sucedido lo inevitable, de pronto iba culeando de atrás aún antes de salir a la carretera y no he querido meter mano sin probar al menos que estuviera pinchada de verdad, un poco de bombeo y a continuar pero no he llegado muy lejos y me he tenido que parar en el semáforo de Gènova para cambiar la cámara y ahora es cuando llegamos al punto por donde había empezado el relato y podemos continuar desde ese instante.

Decía que he tenido que cambiar la cámara trasera pero antes he repasado a conciencia la cubierta y he encontrado numerosos pinchos clavados, ahora hará falta saber cuántos han pinchado la cámara antes de poner siquiera el primer parche y es que en alguna ocasión he tenido que poner tres o cuatro seguidos al ir apareciendo agujeros uno detrás del otro.

Subidita al monumento y sudando y eso que no lucía el sol ni mucho menos, todo gris, gris, gris pero al menos había terminado de llover así que me he decidido a continuar al menos hasta el coll des Pastors y aparte de los moteros todos los que me he encontrado venían en sentido contrario, donde más había estaban en los alrededores del coll, los he visto cuando me iba pista abajo a buscar alguna bajada interesante que meter en el zurrón, la conocida como Caseta des Pinar me ha parecido la más idónea, más rápida que lenta y sin excesivas complicaciones, de hecho antes la hacíamos subiendo, ahora no creo que fuera capaz pero más o menos se asemejaba bastante lo que iba recordando a lo que me iba encontrando, ha estado bien.

Justo donde empieza este camino en la urbanización hay una serie de senderos que van junto o solapando el torrente que van estupendamente para llegar hasta abajo, hasta puedes cruzar la autopista por debajo pero me he hecho un pequeño lío y solamente he hecho los primeros y pese a saber que podía entrar por la pista de tenis he bajado por asfalto, una pena.

En la vuelta ha sido cuando ha empezado a llover con más insistencia y al final he quedado empapado hasta abajo pero la temperatura, pese al viento, era bastante suave y no tenía sensación de frío aunque tampoco diré que sea cómodo el circular bajo la lluvia y más que bajo de, sobre de, porque casi te empapa más la que te escupe las ruedas que la que te cae encima, pero bien, una duchita caliente lo arregla todo y a pensar en la siguiente.


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