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Colofón

Estas dos últimas semanas del año no iban a ser diferentes respecto a variar la rutina de salir en bici pero debido a temas laborales sí se iban a ver condicionadas no tanto en su duración como en su localización, es decir, serán más cercanas por si debiera volver rápidamente en caso de producirse una emergencia, de hecho el sábado 22 no salí porque ya tenía faena concertada desde el día anterior. Otra cosa es la asistencia, ya corta de por sí en días normales, en estas fechas más señaladas y con más compromisos de todo tipo, se ve aún más comprometida.

domingo 23, Son Muntaner

Típica, típica ruta dominguera, donde se sale un poco más tarde de lo habitual y se vuelve también antes. Creo que me encontré a Pina y a otro compañero en las vías pero ellos se iban a llanear por la costa y preferí seguir con mis planes de meter algo de desnivel en el zurrón, tocar algo más de tierra en definitiva. Hay una tienda de bicis en la calle Salvador Dalí y había allí una concentración numerosa de bikeros por lo que supuse que habían organizado una quedada pero como pasaba yo por la acera de enfrente no reconocí a nadie, igual me los encontraba después por algunos caminos. No tardé en meterme por el bosque de Son Puigdorfila para recortar por algunos senderos y empezar a mover las suspensiones. Salí por la rotonda de los militares y tiré hacia Gènova para subir al monumento y seguir por la pista principal hacia el coll des Pastors, por la cantidad de coches aparcados auguré bastante compañía por esos lares. Ciclistas solo algunos a los que pillé a mitad de camino y novatos por las pintas y hechuras, a uno sobre todo le costaba bastante superar las dificultades de la ruta.

Estaba yo parado alimentándome bajo los pinos cuando ellos llegaron y por lo que contaban no tenían nada claro a donde dirigirse ya que no conocían la zona, difícil aconsejar en esa tesitura, se fueron hacia las antenas, espero que su amistad aún perdure. En eso que llegan otros dos y al menos a uno de ellos sí lo reconozco, Joselinx, más globerizado ahora según sus propias palabras, que en realidad fue otra pero que así se entiende también, y habían salido con la concentración de la tienda pero que la habían abandonado al tomar otros derroteros más endureros y como vamos en sentido contrario nos despedimos para continuar cada uno por su lado, ellos hacia el monumento, yo hacia el mirador.

La bajada es muy corta hasta el punto más bajo y me encuentro otro allí que baja la trialera andando, motivo que es excusa para cruzar unas palabras y continuar adelante. Esta vez no voy al mirador, estuve no hace mucho y sigo recto buscando la parte de bajada más exigente que me llevará a las pistas amplias y aunque con cazadores concentrados por allí, sin que se produzca ningún tipo de incidencia. Antes de llegar al cable que corta el paso oigo ruido de cubiertas tras de mí, es el ciclista de antes que vuelve aunque ahora no se entretiene en charlas, de hecho nos volvimos a encontrar en la carretera donde sí seguimos la conversación durante unos minutos antes de volver a partir por caminos diferentes, él continuaba por pista y yo me iba por el sendero paralelo a la carretera hacia el coll de sa Creu, digo sendero porque es lo que parece pero seguro que es un camino de carro, muy camuflado pero de carro.

Ni me paro en la rejilla ni ná, sigo disparado hacia las dresseres que hago de una tirada y que acabo con la bici blanca después del paso por la pista de los militares rodando un poco por asfalto para ir a buscar los últimos senderos que van recortando la última zona de curvas para desviarme ya definitivamente hacia Son Muntaner con algunas dificultades en forma de rampas que no se llegan a apreciar en su justa medida si las haces en sentido contrario, podría haber apurado un poco más por la zona de bosque pero para no rectificar lo dejé estar y continué callejeando hasta encontrar el carril bici y emprender la vuelta hasta el hogar.

Segunda fiesta, 26 de diciembre

Salí bajo las mismas premisas que el resto de salidas de estas dos últimas semanas y pensé en acercarme hasta Mirant de Mar en un ida y vuelta lo más rápido posible pero en lugar de ir hasta Establiments directamente opté por llegar desde el polígono de Can Valero y rodando por allí me encontré con un grupo de bikeros del club de Biciarreglopalma con los que evidentemente tengo muy buena relación y que casualmente habían pensado en realizar la ruta de la Volta des General empezando la bajada desde el mirador aunque no todos, algunos desde allí regresarían, qué más puedo pedir, así que empezamos a rodar buscando el enlace con Establiments y la carretera de Sarrià para dirigirnos a Son Malferit donde ya tuvimos el primer percance en la primera barrera donde, cansados de esperar, alguien fue a buscar a los rezagados que estaban reparando un pinchazo traicionero, media hora como mínimo se fue en ese contratiempo.

Bajamos por el primer tramo de camino viejo y ahí fue donde nos separamos Miquelet, Julián y yo para emprender la vuelta no sin antes bajar hasta el pueblo por el tramo siguiente del camino, no las tenía todas conmigo, allí fue donde dí el segundo llantazo del día en otra salida anterior, evidentemente con menos presión en las cámaras. Después de ese explayamiento vuelta directa por asfalto si no contamos la subida al coll aunque por la pista ya que han cerrado la parte más próxima a la carretera con ese tramo de camino que solíamos utilizar. Tramo largo de asfalto que compensamos un poco al meternos por Son Mayol y pillar por allí los últimos cachos de tierra antes de desembocar definitivamente en la Real.

Sábado 29

Me había procurado compañía para este día ya que quería que fuera algo especial dentro de la cercanía y preparé una escapada por Valldemossa, dos meses hacía que había estado y vislumbré cambios esperanzadores en esa ruta, y de hecho fue una de las más satisfactorias de los últimos tiempos y quizás se podría repetir pero tenía mis reservas y por tanto no me había hecho muchas ilusiones al respecto.

Salimos de Palma en dirección a Son Termens por Passatemps sin forzar en absoluto y más o menos esa fue la tónica hasta Raixeta ya que el camino hasta allí es absolutamente recomendable, otra cosa diferente es lo que viene a continuación, se supone que algo más de lo que se ve existía antes pero es difícil adivinarlo en nuestros días y eso influye en nuestra capacidad para el pedaleo, no rodaremos mucho por allí pero es un tramo relativamente corto y traspasando la barrera montaremos de seguido. Mismas dudas en el desvío, de hecho la flecha de piedras ha devenido en un hito, por ahora no hay novedad y decidimos continuar por la pista de la finca hasta la carretera de acceso a las casas por la que giramos en dirección a éstas y sin llegar a verlas nos desviamos hacia arriba, hacia la casa nueva saliendo de la finca después de haber rodado unos metros junto a la rejilla. Ahora ya no es tan complicado transitar por allí aunque todavía quedan rastros visibles y patentes de lo que allí sucedió, se supone que vistas las actuaciones que hay a continuación también se retocará ese segmentos, de hecho se está trabajando en varios tramos dentro de Son Verí.

Nos queda la última bajada hasta la carretera, ahora muy limpia y divertida, antes de emprender la última subida por las empinadas calles del pueblo y poder relajarnos un poco tomando algún piscolabis en el banco de piedra. Estaba claro que no haríamos mi ruta, volveríamos a la ciudad por el camí vell primero, por carretera después y finalmente tomando el desvío de ses Rotgetes para acabar con buen sabor de boca en una ruta que suponía la última del año, quizás el domingo saldría a rodar pero no era seguro así que nos quedamos y nos conformamos con lo que hemos hecho y conseguido y que el año que viene podamos superarlo y contarlo. Nos vemos en las montañas!!!


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