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Fiesteando

Jueves Santo, fiesta y con ganas de salir aunque con el horario limitado, hagamos algo por aquí cerca, pues, y qué mejor que repetir donde tuve que abortar la semana anterior. Bien, por mí bien, pero para no hacerlo tan cansino lo haremos al revés (aunque lo ponga en plural, fui solo), es decir, subir por carretera y bajar por tierra, adjudicado, y además algo que pueda ser rapidito y no liarse con trialeras ni leches en vinagre.

Resuelto el primer tramo urbanita llegamos a las afueras frente al ON… estadio y seguimos por el carril que montaron en el camí dels Reis hasta Son Rapinya donde me hago un atajo por el bosque hasta la entrada del golf de Son Muntaner, allí tenemos el camino que continúa hasta las casas que están un poco más alejadas. Tienen un perrillo gracioso que te huele llegar desde kilómetros antes y te da la bienvenida con todo su repertorio de ladridos y hasta te mordería si levantara del suelo algo más que el mísero palmo que nos enseña, es asustadizo pero molesto un rato largo. Además hay alguien por las inmediaciones que no supe adivinar qué estaba haciendo, lo pude observar durante un rato porque no se me ocurrió más que pararme en el camino para quitarme la chaqueta y en todo momento el chucho no paró de dar la vara, el hombre en cambio parecía que ni lo oía y menos se interesó por lo que yo pudiera estar haciendo por allí. Así pasó el rato hasta que me marché pero al pasar frente a las casas allí estaba el hombre en el quicio de la puerta y me miró con una expresión que yo interpreté como de extrañeza ante mi presencia aunque también pudiera parecer algo menos comprensiva, desde luego.

El tramo que sigue hasta la carretera es muy divertido tanto de bajada como de subida aunque por el tipo de suelo (parece arcilla blanca) lo prefiero seco, muy seco. Aparezco en el asfalto en la paella del golf y subo hasta el kilómetro seis, coll des Vent, donde tras una breve parada emprendo la vuelta por el sendero primero y después tranquilamente por la pista hasta llegar a los pies de la rampa cementada donde extrañamente subí con bastante ritmo y nada de agobio. Supongo que paré un ratillo en el punto de encuentro pero no vi a nadie (al menos montado) y emprendí regreso hacia el restaurante, creo que fue ese día cuando estuve a punto de pegármela con un guiri que subía y que se cruzó en el último momento para esquivarme, creo que ese murmullo que me acompañó durante unos segundos se refería a mi familia muy probablemente, y con razón, era yo el que debía haber efectuado la maniobra mucho antes y haberle dejado paso libre cuando era él el que estaba en pleno esfuerzo de ascensión, fue sin querer, guiri, lo siento.

No hay más tela que enseñar, últimos metros de tierra los que solemos hacer antes de llegar a Madre Alberta y el resto puro callejeo que bueno, en estos días de fiesta aún se agradece un poco más ese plus de tranquilidad.

Y ya que la ruta fue cortita y no tiene mucho cuento podemos incluir en la crónica semanal la del mismo sábado, que tampoco es que nos fuéramos muy lejos (aquí si que el plural incluye compañero de fatigas), Musaquillo me acompañará aunque solo es una forma de expresarlo, el acompañamiento es mutuo. Nuestra ruta no puede ser ni larga ni dura, sigue con su plan de fortalecimiento para lo que se le avecina, que no es malo, él se lo ha buscado, veremos a posteriori si esas ideas son correctas o no, pues como decía vamos por aquí cerca aunque metiendo algo de chicha a la ruta empezando por Bunyolí y…, ahí murió el plan, bueno, añadimos algo más de postre hasta Sobremunt donde definitivamente nos dimos el alto. He de reconocer que me quiso estirar más de la cuenta en la subida pero tenía la decencia de ir esperándome en cuanto me quedaba atrás y eso es malo para hacer cumplir el objetivo que no era otro que el de superarme un poco a mí mismo en esa subida, no se consiguió, subí claramente a mi ritmo sin ninguna presión, de ahí el resultado, tampoco es que fuera un objetivo prefijado pero un poco de gusto sí que da el lograrlo.

Para variar un poco las últimas subidas nos metimos por la dressera de tierra y tiene varios troncos cruzados que hay que sortear y todo por la pereza de no saltar la barrera, para mí más bonito el tramo de can Manent pero con la excusa de no perder el ritmo lo vamos dejando casi siempre para otro día.

Toca volver y lo hacemos por carretera casi hasta abajo pero en uno de los desvíos me lo llevo para tomar algunos atajos de lo que es el camí vell de la zona, camino que en su día se desbrozó y limpió y hasta se le añadieron algunos elementos casi de decoración pero que a día de hoy ha vuelto a quedar casi impracticable en algunos puntos. Aparte del camino de tierra de Son Malferit poca cosa más se puede agregar a la historia ya que por horario y algo de sentido común no insistí en ir a ver otro camino que pudiera ser interesante si su inicio no fuera decepcionante, no creo que a día de hoy haya cambiado en absoluto más que nada porque pasa por dentro de la propiedad de Son Malferit yendo a desembocar en el camino principal y por lo que veo cuando paso por allí tiene mala salida, por todo ello presupongo que estará tal cual lo vi hace años, o seguramente peor si nadie ha puesto remedio que me extrañaría mucho.


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