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La Trapa clásica

Dicen que la Trapa, dicen, y puede ser interesante y por los que se apuntan es prácticamente seguro que querrán bajar por el GR, solamente he bajado una vez (o serán dos?) y me acuerdo de que es bastante técnica, y por si fuera poco con algún que otro paso delicado si se pretende transportar una bici a cuestas, el resto se puede llevar si aportamos la decisión necesaria, pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio.

6,45h de la mañana y suena el despertador, toca desperezarse y… bueno, tampoco hace falta precisar tanto, pasemos directamente al punto de salida en este caso el port d’Andratx. Si se empieza desde allí hace falta retroceder unos kilómetros, en nuestro caso por el carril bici, hasta el desvío de s’Arracó y aquí, si se quiere ser un purista en pedales, hay una opción en forma de camino vecinal para sortear la carretera o al menos parte de ella so pena de meter algunos (bastantes) metros de desnivel, no fue la opción elegida.

Una vez en el pueblo ascendemos por el camí de Son Joan en lugar de empezar directos por el barrio de sa Clota aunque la decisión de utilizar una u otra va a gustos particulares, de todas maneras la mejor parte del itinerario viene después del enlace de uno con el otro y aunque la pista está en buenas condiciones no por ello deja de tener su toque de dificultad aunque nada comparado con la parte continuadora después de ses Rotes con el típico camino de montaña bien regado de piedras y rocas donde sí tuve que descabalgar unos metros en un par de ocasiones, otros consiguieron dominarlo de principio a fin, es un camino de mucho empuje. Agrupamos arriba y les dejo pasar delante pero en una de las curvas me la jugaron, se metieron por un senderillo que recorta bastante y que si lo llego a saber lo hubiera obviado, no tanto por la dificultad, que si tenía bastante en su parte final, como por lo que implica ya de por sí.

Buena subida a continuación desde la presa muy cerca de mi mejor registro aunque mucho más importante es lograrla de una tirada. No estaban esperando arriba ni tampoco lo hicieron al llegar a las casas aunque el día invitara a disfrutar del lugar y las vistas, solamente pararon en lo más alto para empezar a usar las protecciones, vienen unos pasos donde la atención es imprescindible, son de esos sitios donde te puedes caer fácilmente y hacerte daño. Pasado sin incidencias.

En el cruce del camino se despide uno de los componentes del grupo que prefiere seguir a su ritmo bajando por la pista mientras que el resto vamos a buscar sin dilación el paso que nos enfilará directos a la bajada, punto culmen de la ruta, ese paso se me ha resistido un poco por tener que moverme con la bici en la mano izquierda, ahí soy un poco más patoso. Después de descender por la pendiente imposible (para mí) es cuando quiero autoconvencerme de que puedo ser capaz de encadenar los máximos tramos posibles montado pero se ve que el nivel de adrenalina en sangre no había llegado aún a los mínimos exigidos e iba a trompicones, sin mucho estilo, por así decir, no me podía preocupar de cuanta ventaja me podría sacar el resto, bastante tenía con permanecer entero sobre el sillín.

Los encontré ya en la bajada del bosque enfrascados en una reparación al parecer del mando de los cambios y por lo que parecía, bastante importante, no me quise meter por medio, suficientes mecánicos iban dando su opinión sobre el asunto, preferí comer algo y ver el espectáculo. Duró algunos minutos el desmontaje del mando y su posterior diagnóstico, tras lo cual debería empezar la reparación en sí, menos mal que iba equipado a conciencia porque hubo que sacar el cable del cambio del soporte de muy malas maneras pero se logró así como que todo volviera a quedar como antes, que no mejor pero al menos podría usarse.

La bajada a Sant Elm por pista fue un paseo y tampoco paramos abajo, cruzamos el lugar directamente y salimos por cala Conills por una pista que viene de la carretera y que tomamos hasta un cruce por donde volvimos a tomar dirección el mar. Sorpresivamente la pista acaba y hay que patear unos minutos para enganchar con otra que sube a la Pineta, soy de la opinión que esta es mejor opción que la primera por ser cien por cien ciclable aunque la caminata no sea muy larga. En el llano arado han marcado una alternativa que rodea una rejilla y pasa un poco más alejada de las casas, es conveniente tomar ese desvío, nosotros no lo hicimos y no pasó nada también porque no había nadie en las casas como seguramente hubiera ocurrido en el caso de hallarse alguien allí ya que se pasa justo por delante.

La pista continúa erre que erre hacia arriba sin descanso aunque sin ninguna dificultad ya que ha sido aplanada a conciencia y además tiene una pendiente muy constante y para nada exagerada, amenizada también con algunas zetas para ir pasando el rato. Casi arriba del todo vemos el desvío del Pas Vermell y ahí sí que sí hay que portear y donde la pendiente se extrema, menos mal que no es un tramo muy largo y se puede soportar. Llegamos arriba y nos despedimos de la Trapa, a partir de este punto vamos a perder toda visión de la zona de Sant Elm mientras que por delante nos resta una buena tirada de pista casi siempre en bajada a excepción de algún minúsculo tramo al final por lo que la velocidad puede ser muy alta, sobre todo si estamos muy seguros de que la bici se va a mantener de pie sobre la línea imaginaria que vamos trazando a medida que bajamos.

Conviene no salirse del camino, no es que haya muchos sitios donde hacerlo, el primero es el desvío a cala Egos y se nota claramente porque se empina hacia abajo que es un contento aunque con más tiempo para rodar hay alguna alternativa para volver hacia el coll des Vent por una cota menor y mucho menos transitada, no es el caso de hoy, varios compañeros ya van por delante y yo voy con Fibras cuando en un momento dado todo nos parece nuevo, a mí me lo parece también pero digo lo contrario cuando se me requiere, conclusión, que aparecemos en uno de los viales de la urbanización con el desagradable resultado de tener que volver atrás y nada menos que por esa pendiente ultra empinada, se hizo lo que se pudo pero una vez en el punto correcto ya no hubo más pérdidas.

Nos esperan arriba, a punto de empezar el descenso hasta el puerto, lo he hecho varias veces pero sin estar ahora seguro de haber bajado siempre por el mismo sitio, evidentemente sin apretar tanto como mis compañeros voy el último y la ventaja se ahonda aún más al pararme a requerimientos de una senderista que me convence para que le baje una botella de plástico que ha recogido hasta el contenedor más cercano, no me niego, evidentemente, pero si no estás dispuesta a transportarla hasta donde sea necesario no la recojas. Cuando llego a la losa me da un no sé qué que me hace dudar (y eso que no es nueva para mí), creo que me faltaban las palabras de apoyo de Fibras para acabar de decidirme, o simplemente que hubiera alguien mirando, es lo que tiene el mtb.

No hay más y me da la sensación de que las estadísticas han quedado algo cortas hoy, quizás solo se salven por los kilómetros iniciales y finales de la ruta aunque sean por el carril bici pero para no toquetear el teléfono ni los he contado aunque desnivel parece que sí ha habido suficiente.


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