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El grillo

Tuve toda la semana pasada un puñetero grillo rondando por casa que me daba la tabarra durante toda la noche, empezaba sobre las once y no paraba hasta que volvía a salir el sol, huelga decir que era un verdadero coñazo. Probé algunos métodos de distracción para tratar de callarlo, pasar por delante de la ventana parecía tener su efecto aunque transitorio y no era cuestión de levantarme cada dos por tres para que se callara; provocar algún ruido fuerte también servía pero a los pocos segundos continuaba la serenata; probé también con algún aerosol contra las cucarachas pero su efecto no pasaba de unos cuantos minutos de silencio, y así estuve durante algunos días hasta que cayó en mis manos un envase de insecticida para mosquitos y hormigas y sin mucho entusiasmo le eché una buena dosis en cuanto empezó a cantar (seguramente no es la definición adecuada ya que el chirrido lo producen con las alas) con el agravante de que no sabes donde está pero bien, rocié en todas direcciones y algo pasó porque se hizo el silencio, y no solo durante unos minutos, aún dura, mano de santo, oiga.

El tema es que parece que solamente hubo un traslado de ubicación, ahora lo llevo incrustado en el pedalier y si no es un grillo es que está el eje más seco que la mojama, convendría desmontarlo, limpiarlo y pringarlo de grasa a más no poder y como no tengo la llave gorda para tales menesteres (otras veces me la han prestado) me acerqué al taller de Emilio una tarde para realizar ese mantenimiento, lo que pasa es que solo me dio tiempo a colgar la bici del trípode y poco más, el resto fue cháchara con los clientes y la gente que pasa por allí “a ver cómo está el mundo”. Total, que me volví a casa tal cual había llegado pero con una invitación para ir a rodar por Lloseta con la gente del grupo y como es algo que me gusta hacer de tanto en cuando acepté la oferta de buen grado.

La hora de inicio no se puede decir que sea excluyente, quién no puede presentarse a las nueve y media en algún lugar de Mallorca, pues se ve que a algunos aún les parece pronto y se presentan aún más tarde, total, que casi son las diez cuando el grupo empieza a rodar. Y somos unos cuantos, casi un mogollón y claro, entre tanto bikero, había de todo, desde fat a rígidas pasando por dobles de toda medida y sistema de bieletas, lo que no había era ninguna eléctrica, el esfuerzo aún tiene sus recompensas.

La ruta propuesta era acercarnos a Mancor por Biniatzent, hacer la subida larga a la Font Garrover para descender por la vertiente contraria y dirigirnos hacia Solleric pasando por el clot d'Almadrà y realizar un último bucle por Oliclar y la Font Figuera para volver después por carretera desde Alaró. En un principio la ruta es interesante pero sabiendo de los gustos del grupo (o de la mayoría del grupo, rectifico) podría parecer “poco picante” y por ello les propongo pasar primero por Biniarroi y para ello no pasamos por el pueblo si no que vamos directos al camino que sube, para empalmar con la subida muy cerca ya del desvío al llogaret. Es un tramo que ninguno había hecho y sigue igual que la última vez que pasé, los únicos inconvenientes son las dos barreras cerradas, que no insalvables, que te encuentras por el camino.

Hacemos un tramo de asfalto hasta la siguiente barrera y nos metemos por el sendero ratonero que va picando un poco hacia arriba todo el rato pero que se puede rodar montado casi en su totalidad, el grueso del desnivel está prácticamente en un único tramo que hay que hacer a pie. Llegamos al caserío donde hay actividad, se está rehabilitando otra casa, la más cercana al inicio del camí vell donde aparece como por arte de magia un hermoso tramo de camino restaurado, empedrado y escalonado del cual no tenía noticia de ese hecho pero que solo dura hasta la curva donde continua ya igual que lo que había visto anteriormente. Es un camino técnico pero no excesivamente y sin pasos extremos por lo que algunos pueden ganar velocidad, los demás a sortear piedras pero lo que realmente se echa en falta es que no llegue de esa guisa hasta abajo, hasta el pueblo, si lo hiciera seguro sería mucho más conocido.

No llegamos a entrar en la población ya que tenemos el inicio de la subida ahí mismo y nos afanamos en comenzarla. Los primeros compases de algunos son atrevidos y toman ventaja ya desde las primeras curvas poniendo un ritmo vivo, no hay pega, llegaremos, por eso lo que me extrañó es encontrarles parados en la barrera de la Font Garrover con el pretexto de “comer unos plátanos”, me parece bien pero no ahí, la subida no es tan larga como para tener que hacer un alto a medio camino, suena más a excusa que a otra cosa, por eso no paré y otros decidieron seguirme y así un grupito de cinco o seis llegamos arriba los primeros y descansamos a la sombra en la barrera de salida esperando al resto comiendo el plátano, ahora sí, y hasta dando cuenta del táper.

En la partida me paré a conversar con un grupo de margers que estaban trabajando en la mina de la fuente a ver si sacaba alguna información sobre la situación de las casas próximas pero no parecieron dispuestos a satisfacer mi curiosidad y queriendo alcanzar a los compañeros me pasé el desvío también porque todos ellos ya se lo habían pasado y deambulaban cerca de las casas, el retorno al camino fue obligado. Pasamos la pared y me acordé enseguida del tramo de subida cuando lo vi pero es pasable y continua como bajada ya sin fin, al principio es un sendero con algunos pasos de roca sin mucha dificultad y al entrar en el bosque gana en fluidez y velocidad pero no tardamos en llegar a la pista por la que tenemos que descender demasiados metros a mi pesar.

Reagrupamiento en el cruce de s'Estorell vell de todo el grupo y dejé atrás a unos cuantos que revisaban algún punto de una bici pero que me pasaron más abajo al pararme a hacer unas fotos y desde ahí vi que los primeros se pasaban el cruce de salida, ya vamos mal, pero no solo los primeros, todos se encaminaban hacia el pueblo, yo por mi parte iba despacio esperando que me alcanzaran los últimos sin acordarme de que ya no estaban, de todas maneras mi preocupación estaba en aclarar porqué no se continuaba la ruta tal cual estaba programada, tiempo había para ello al menos para hacer un pase por Solleric y vuelta al punto de inicio, no hubo voluntarios que me acompañaran, seguramente faltaban esos veinte minutos de retraso en el inicio. Comprobé, eso sí, que la barrera sigue estando cerrada aunque eso no es óbice para que no se siga pasando pero de manera más fácil que como lo hice la última vez donde tuve que saltar dos rejillas y dejarla en el olvido durante algunos años.


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