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Vergereando

El sábado anterior no me quise liar mucho con la ruta y ya se sabe lo que pasa cuando pasa esto, o te vas a Bunyola, te vas a la Fita o te quedas en na Burguesa, si es que es así, no hay que darle más vueltas al asunto, en esta ocasión tocó lo segundo y si es por Bunyolí mejor que mejor.

Me pasaron dos xc antes de llegar a las casas y no pararon en la barrera, tiraron recto, no hay nada que hacer pues y ya de paso me quité la chaqueta para no asarme en la subida, gran decisión. La ascensión estuvo dentro de mi normalidad, 30-32 y mejor de lo que pensaba, no sé en lo que debía ir pensando pero se me hizo corta. Arriba había trui y más que se armó a medida que iba llegando gente que venía subiendo por la carretera, el maillot ponía algo de la Indioteria, pero lo que más me extrañó fue el comentario de uno que decía que lo había subido muchas veces pero nunca bajado, no sé, aunque sea por curiosidad…

Lo cierto es que allí ya se me empezaron a torcer los planes, lo de llegar a las antenas como que no me tiraba mucho y pensé que quizás sería un buen día para encontrar un camino de bajada al valle si es que éste existía, (el camino, no el valle), eso ya lo intenté en un par de ocasiones hace tiempo sin ningún éxito pero me dispuse a volver a intentarlo.

Lo primero sería estar atento a posibles ramales empezando desde ahí mismo y no muy lejos encontré uno muy claro, tanto que había un coche aparcado al fondo aunque un poco más allá ya no era tan patente, tan solo un conato de sendero medio marcado el cual acabó por dirigirme a un camino de bajada bastante evidente, evidente pero muy desastrado, aún así se podía circular mientras las ramas lo permitieran. Me las daba muy felices a pesar de los contratiempos pero no muy lejos empezaron los problemas serios, de hecho tan notables que me obligaron a parar para convencerme de que continuar era imposible, de hecho ni a pie podía pasar. No diré que me cabreara como un mono pero un poco decepcionado sí me quedé, tenía buena pinta, no a la vista, la verdad, me refiero que era muy probable que llegara a algún lugar interesante y aprovechable, aunque después comprobé que mucho más alejado de donde yo pensaba, casi por la zona de es Canyar, que no hubiera estado mal ni mucho menos.

Tocó retroceder a mi pesar y volver a la carretera para continuar por allí la búsqueda. El siguiente ramal que miré está perfecto pero la pared enrejillada me trajo algunos recuerdos, tampoco iba a llegar muy lejos por allí así que seguí ruta hasta la encrucijada de caminos y opté por bajar hacia Esporles no sin antes echar el último vistazo arriba sin nada que llevarme al zurrón. Toca bajar e ir a explorar los ramales laterales que me parecieron todos nuevos, seguramente habría pasado por algunos pero la mayoría me eran totalmente desconocidos, aún así tampoco se vislumbraba siquiera no ya un camino claro ni tan solo un posible paso por donde meter la rueda, si había un camino no lo he sabido encontrar, o ha desaparecido, o las dos cosas.

Me marché directo a Son Malferit dejando para otra ocasión uno que hice y que recorta bastante y eso me dio la ocasión de saludar a unos cuantos Tira tira que volvían de una ruta por el Port des Canonge, de hecho volví con unos cuantos de ellos hasta Establiments.

Resultado de la misión: patético alto; nuevas incorporaciones al catálogo: cero; PR,s: 1, si tuviera que vivir de esto estaría bien apañado, dios me valga.


Doble o nada

Vaya dos salidas de fin de semana raras, raras, raras, que he tenido últimamente, la semana pasada estaba decidido a hacer lo que se llama un entreno, así, con todas las letras, y no tuve otra idea que irme a Son Fila a dar vueltas por allí. Se trata de los terrenos de una finca que están en el punto de mira de algunos promotores inmobiliarios para su inminente urbanización, son las últimas zonas vírgenes del perímetro sin construir dentro de los límites de la vía de cintura, construyendo esta macro urbanización y acabando sa Teulera se habrán terminado los grandes espacios vacíos dejando tan solo algunos solares urbanos como últimos reductos. La pena es lo bien que nos sirven ahora para nuestras correrías, en general al deporte de las dos ruedas ya que allí también se concentran los moteros de trial para perfeccionar su técnica, y de hecho me encontré a un grupo de chavalines (ni a chavales llegaban) dando pases de un lado a otro, si dejamos de lado el estruendo de los motores y el pestazo a combustible quemado, todo muy bonito, y no solo nacionales rodaban por allí, también algunos foráneos merodeaban y como todos íbamos de un lado a otro sin parar pues me crucé unas cuantas veces con todos ellos.

Primero estuve por la zona del torrente dando pases de aquí para allá, bajando pendientes, subiendo pedruscos, dando giros y practicando equilibrios sin moverme mucho del sitio y ya después decidí ir a dar una vuelta por la zona cercana a la vía de cintura pero sin pasar al otro lado, había bastante fango en el túnel, y volví de donde venía por la parte más alta y en uno de los charcos que me encontré me la pegué y buena pero como caí sobre tierra no hubo que lamentar daños preocupantes.

Estaba en la zona de la plaza de toros y aunque revisé las bajadas que por allí se gastan los más atrevidos las dejé para otro día que estuviera más inspirado, con los cortados de 10 metros aún no me atrevo, y bajé al torrente por un sendero asequible y en lugar de girar a la derecha giré a la izquierda para salir directamente al asfalto cerca del Pueblo Español que es donde me dí cuenta de que me faltaban las gafas, que con la manía de llevarlas colgadas de la mochila habían volado, y vete a saber dónde. Se impone una reflexión, ¿seré capaz de volver atrás justo por donde he venido y encontrarlas? No lo sé pero lo voy a intentar y mientras voy dando pedaladas y escudriñando el suelo a la vez se me ocurre que el lugar más probable sería donde la caída, ahí tienen que estar, justo en la otra punta y cuando voy para allá me cruzo otra vez con los guiris que vienen precisamente de esa zona, ya veremos si están o no, y sí, estaban allí, medio escondidas bajo una mata donde llegaron con la inercia de la caída, bien está lo que bien acaba, ahora ya sí puedo volver tranquilamente.

Volví por el carril bici del puerto pero enfrente del Parc de la Mar crucé la avenida y volví atrás para atravesar así la ciudad por los callejones y de paso anotar alguna novedad si la hubiera, no noté nada especial, la verdad. La salida de esta semana no ha sido mucho más pretenciosa que la anterior, descartado el sábado como día habitual por tareas varias se suele pasar la acción al domingo pero con algún pero respecto al horario o la ruta en sí, y este no va a ser muy diferente en ese aspecto. Levantarse tarde, conectarse por videoconferencia, nada de esto ayuda a crear un plan atractivo para ningún compañero y a ninguno pretendí involucrar, pero no dejemos que el desánimo nos influya y preparemos algo nuevo aunque sea por aquí cerca. ¿Queda algo por ver por aquí cerca? Yo creo que sí y un vistazo rápido a la pantalla así lo confirma. ¿Porqué no vamos a la cantera de Génova por el cortafuego? Parece claro que se puede, en teooooriiiia, no lancemos las campanas al vuelo antes de tiempo, vayamos por partes.

Como no quiero repetir el trazado de la semana anterior esta vez voy por el otro lado de la autovía descartando, por lo que veo en ese tramo, ir por el torrente hacia la carretera, que tomo desde su inicio en la rotonda. Poca gente a esa hora pero justo tenía que subir uno corriendo que hasta me deja atrás, si es que no hay nada como entrenar como es debido, me he consolado pensando que yo subía lo mismo que él pero con el lastre de la bici más la mochila, si es que cuando la envidia es sana no duele. Lo suyo hubiera sido subir por el PT3 pero cuando vas de descubierta no conviene dejarse llevar por planes demasiado optimistas y hay que tirar a lo seguro por donde se conoce.

He llegado hasta el coll des Vent para ir a tomar la pista por la directa y girar a la izquierda hasta la pared del cortafuego aunque no he entrado aún, el sendero parece que sigue y he ido a fisgar, se puede rodar a tramos porque en otros está bastante tapado y además solo llega hasta otro paso de la pared así que he vuelto atrás para hacerlo desde el principio. Recordaba haberlo bajado una vez y casualmente con una bici que no era la mía, de hecho el que llevaba la mía bajó andando, ya os podéis imaginar el porqué. Justo al final de la bajada llega una pista desde la base militar que cruza la pared y se dirige hacia el polvorín de na Baiana, no era mi intención tomarla ni en un sentido ni en otro, yo quería continuar y llegar hasta la cima de la cantera y encontrar por ahí alguna forma de bajar hasta la carretera pero mis planes se han truncado pronto porque había un militar allí de ronda que me ha parado y me ha leído la cartilla (amablemente, eso sí) y he tenido que variar la estrategia, al polvorín que me voy. Lo que hiciera yo al otro lado de la pared divisoria ya no le importaba lo más mínimo pero de la zona militar me podía olvidar.

La pista baja sin problemas pero se adivina que no ha tenido uso, al menos en bastantes años, y me lo confirma poco después cuando ésta desaparece bajo mis pies, yo creo que no lo miraron bien antes de empezar, querer continuar por allí era de locos sin tener que recurrir a mucho movimiento de material y de hecho no lo hicieron, teniendo el otro acceso asfaltado no se iban a complicar la vida por mucho zapador que seas. Vuelta atrás y ahora sí que me voy a joder bien, no puedo ni quiero entrar en la zona prohibida pero puedo subir pegado a la pared por la parte exterior donde de hecho parece que hay marcado un sendero, no sé si de animales o personas pero se nota lo suficiente como para poder seguirlo. Es más fácil decirlo que hacerlo, los arbustos secos y espinosos me han castigado las espinillas aún llevando las protecciones puestas y lo peor es que ni para bajar sirve, y aunque sirviera, ¿para dónde tiras después?.

No había mirado la hora pero sabiendo la de inicio pronto no era así que he tirado directo al coll por el sendero y tengo que reconocer que creo que es la primera vez que lo hago en ese sentido sin poner pie, hay varios árboles tumbados y una reja en medio pero ya tienen escapatoria que los rodea, así que no hay excusa. En la carretera había bastante gente, caminantes, ciclistas, conductores, todos revoloteando por ahí con la excusa de ver pasar la carrera ciclista, hubiera estado bien esperar a verlos pero se me hacía tarde y me he ido. Tenía la intención de bajar por las dresseres pero me he dejado la última por si las moscas, no sea cosa que me volviera a cruzar con el de antes y acabárseme las excusas de repente.

Como la carrera acababa en el paseo marítimo he paseado por allí de tranqui para ver si me pillaban y ha sido al final del final, delante del Palacio de Congresos, donde había montado la policía un pollo de cuidado desviando la circulación de la autopista hacia Manuel Azaña y viceversa montando unos cuellos de botella impresionantes, allí he visto la primera pasada del pelotón pero para verlos unos segundos no vale la pena esperar más tiempo y me largo con viento fresco, de todas maneras tampoco es que me interese en demasía el tema, sin remordimientos.


Repetición de la jugada

Que no se hable más, hay que volver, quedaron muchas cosas en el tintero y procuraré no repetir en lo esencial, llegar a Deià parece una buena opción, es un itinerario que admitía diversas combinaciones que quedaron malogradas en parte por los cortes en la montaña del Voltor y obligaba a voltear por el camí de s’Arxiduc, me interesó en su momento encontrar algo más directo y sin tanto desnivel y se consiguió aunque es posible que no lo repitiera desde entonces, se imponía una revisión sobre el terreno para ir actualizando datos. Hice parte la semana pasada, la parte fácil y la que menos (ningún) problema presenta, veamos pues qué pasa al meternos en las fincas.

El acercamiento a Valldemossa será idéntico en ambos casos empezando desde la UIB, esta vez en el horario adecuado, y en cuyos terrenos hice los primeros kilómetros intentando buscar una salida por el extremo más alejado, mala idea, hay un hueco en la rejilla muy inadecuado si lo que pretendes es pasar una bici al otro lado, se impone una salida digna. Cuatro pedaladas mal contadas y estamos en el Estret para seguir por el camí vell hasta el pueblo donde varío la subida final aún sin atreverme a seguir mi propia traza.

El pueblo está medio dormido a estas horas y los turistas aún no han llegado, podría ser una buena hora para disfrutar de un café en un ambiente relajado pero no estoy por la labor y ni siquiera paro a refrescarme, el banco de piedra de la ermita me parece un rincón más apropiado y hacia allá me dirijo. Hay gente de visita pero prefiero quedarme fuera a dar algún mordisco antes de meterme en faena, hoy tomaré el ramal de la derecha, un precioso sendero de montaña que me recuerda mucho a algunos itinerarios de la zona de Estellencs y con alguna que otra dificultad antes de llegar al mirador del pla dels ullastres, hoy en día sin vista alguna que contemplar y la bassa des porcs, antesala de la explanada de las ermites velles, un recinto atípico con sus altas paredes y a la que se accede a través de huecos horadados en las mismas, más bien parece una fortaleza militar que un espacio espiritual.

La salida nos dejará en un camino ancho que empieza a bajar enseguida hasta enlazar con el camí de Muntanya, justo al lado de la torreta del coll de tords por donde me entretuve la semana anterior y por lo que no me va a suponer ahora ningún retraso. Cruzo la pared y encaro la última subida antes de llegar al desvío, justo en la curva, voy a dejar el itinerario principal y enlazaré a través de un sendero la pista que baja hacia Son Gallard que nunca he hecho de subida, ni ganas que tengo, (mentira, sí la he subido, debió ser cuando se me quitaron las ganas de repetirla). Vienen unas curvas y en una de ellas empieza la parte cementada y no muy lejos de allí veremos claramente un desvío a la derecha que atraviesa una torrentera por la que hay que desviarse, mi meta está más lejos y para ello debo rodear la montaña y atravesar la pared medianera entre dos fincas, en su tiempo con un portell abierto como se intuye por la colocación de las piedras que la conforman pero que no recuerdo haber visto, lo que sí recuerdo bien que era más fácil de pasar y hasta cuando había rejilla pasé por uno de los extremos, cosa que ahora no he podido, primero por la rejilla misma, muy inconsistente para soportar el peso, y segundo por no ver el paso, así que he tenido que replegar velas y volver atrás. La finca está muy cambiada, el bosque de pinar ha desaparecido y solo queda lo plantado, todo muy diáfano, habrá que ver si podremos pasar en otra ocasión, la rejilla no está deformada por los saltos hasta donde yo vi aunque atravesarse se atraviesa por lo que es muy posible que no me fijara bien por donde se puede.

Vuelvo a la carretera por la pista de Son Gallard tomando el desvío de la barrera más alejada de las casas, que en realidad son dos y para mi sorpresa, desbloqueadas ambas por lo que pude salir sin problemas al asfalto por el cual retrocedí unos metros para poder ir directo a Miramar por su ramal de salida e indagar un rato por allí por el asunto de las rejillas que parece no hay otra, hay que saltarlas sí o sí para llegar hasta el mirador a no ser que desde las casas esté más fácil, y hacia allí me acerco aunque no solamente para verificar ese aspecto, también quería información del asunto que allí tratan, la visita al museo y el horario correspondiente, salió uno de la caseta y pude resolver mis dudas, puede ser interesante una visita sin bicis también.

Salí por el ramal de entrada y está claro porqué está prohibido para los coches, la pendiente es del carajo, más de uno se quedaría por allí quemando embrague. Voy a recorrer unos metros hasta el hotel para meterme directamente por las escaleras obviando ya definitivamente las razones que me llevaron la semana a divagar al otro lado de la torre que tengo a la vista, paso por el mirador donde me paro pero sin acercarme mucho a los bordes ya que está de lo más peligroso, un pequeño murete a la altura de las pantorrillas sin más aditamentos no invita precisamente a echar un vistazo al fondo del precipicio que digamos, quizás pueda hacerlo desde otro mirador, el que está ahora en terrenos del hotel pero no puedo entrar por la barrerita cerrada así que sigo mi camino sin más demoras. Camino que se las trae, no por el piso en sí, sino por la situación, no es que no se pueda circular pero tiene un buen balcón y en algunos puntos, directo hasta abajo, precisamente donde hay instalado un cable pasamanos que no quisiera se enganchara con el manillar si pasas montado, a partir de ese punto la cosa mejora en cuanto nos adentramos más en el bosque donde no tardaremos en encontrar un desvío, el ramal de la derecha está marcado con una enorme M pintada en una roca y el de la izquierda con una E, ése es nuestro itinerario, el camí nou de s’Estaca por el que nos disponemos a bajar no sin antes hacer parada obligatoria en el berenador de sa Capella del Beat Ramón Llull y si no hemos tenido aún ocasión, también en la misma capella, a la que accederemos por un pontet desde los mismos bancos, esa parte me la pasé y volví al camino por los mismos escalones por donde había bajado solo a efectos de continuar la traza donde la había dejado ya que existe un corto ramal que empalma un poco más abajo.

El camino de bajada no tiene dificultades técnicas apreciables, está muy hollado, simplemente debe contar tu equilibrio y tu pericia para atacar curvas cerradas y estrechas, por lo demás, bastante pasable pero muy divertido si cumples con las condiciones anteriores, entre medias varias paradas más para conocer algo más de cerca otros miradores y sus vistas, si es que los pinos nos dejan contemplarlas. El final va a ser la pista de abajo repitiendo casi por completo la vuelta de la semana anterior porque en ésta también voy a dejar pendiente la visita al camí de s’Escolta que haremos en otra ocasión cuando podamos celebrarla en toda su extensión, que se lo merece.


De ermitas, torres y cuevas

A partir de cierta noticia que ha aparecido en forma de cartel en el inicio de un camino de Valldemossa, en concreto en la barrera de entrada a la finca pública de Son Moragues, donde se nos informa de la prohibición de circular en bicicleta por dicho itinerario he estado revisando la documentación que poseo al respecto y aparte de los aspectos técnicos en los cuales me extenderé en otra ocasión de lo que me doy cuenta es de lo que he dejado pendiente de revisar, faltan tramos por recorrer, se han abierto nuevos, se han cerrado varios y otros en cambio siguen en el limbo. Urge otra visita a más no tardar.

Y es lo que voy a hacer sin tardanza, el plan es acercarme a la UIB a las 8,00h y empezar así la ruta con buen pie y a buena hora, para ello deberé atrasar casi una hora el despertador, pero señores, del dicho al hecho hay mucho trecho, el soniquete lo oí pero cuando me levanté ya había transcurrido esa hora que pensaba ganar al crono, el plan a la basura, del itinerario más optimista tuve que pasar directamente al más pesimista, recortes al canto, y es que en este tipo de salidas no siempre se va hacia adelante sin prestar atención a los detalles, éstos son muy importantes y una buena forma de retenerlos es mediante la fotografía, y si puede ser con geolocalización mejor que mejor, que por cierto, la cámara ha dejado de proporcionarme y no alcanzo a ver el motivo, por todo ello el horario se va alargando casi siempre más de lo que uno quisiera pero es inevitable que así suceda.

Habrá que recorrer algunos kilómetros de asfalto al principio, llanos en un primer momento pero que no tarda en picar hacia arriba aunque al llegar al estret abandono la carretera para tirar por Son Sauvat donde me extraña ver la barrera abierta y es que el tramo de subida hasta la otra barrera ha sido limpiado a conciencia, no de estas limpiezas de algunos bikeros por su cuenta que se limitan a dejar el paso libre, que ya es mucho, esta es de profesionales y no ha quedado nada entre la pared y la rejilla, diáfano total. No sé si habrá actuación sobre el suelo a fin de recuperar el empedrado pero lo dudo, ya se verá.

Subo al pueblo por ses roques llises, un camino vecinal asfaltado y prácticamente integrado en el pueblo un poco más corto que el trayecto ancho pero más empinado al final. Ni me paro arriba, debo seguir directo hacia la ermita ahora ya tomando los nuevos itinerarios paralelos al asfalto que aunque sin terminar y con unos ligeros inconvenientes si vas en bicicleta en forma de escalones que seguramente harán que prácticamente todo el mundo opte por rodar por fuera y si acaso tomarlo de vuelta. Desvío arriba directo a la primera parada del día, la ermita de la Trinidad donde hoy sí se han congregado varios grupos y que tras un leve refrigerio y frugal visita exterior del recinto parto a por la primera novedad del día, la bajada a ca Madò Pilla que no sé porqué tenía la impresión de que era pista desde el principio y no es así, hasta enlazar con la pista es un bonito camino de montaña, después le pasaron máquina y quedó como quedó.

Prácticamente encima de la carretera empalmo con la otra pista que viene de Son Gallard y es por donde voy a tirar para llegar primero al mirador des Tudons donde me encuentro con un senderista que precisa de mis conocimientos para volver a la ermita sin repetir itinerario, espero que aún no esté buscando el camino… El siguiente paso es continuar y grabar, de la manera que sea, el enlace con el sendero que baja desde las ermites velles, que está prácticamente enfrente, y el otro más ancho que baja rodeando la montaña, que está un poco más adelante. No tardo en pasar por un mastodóntico coll de tords con una especie de sendero enfrente y que podría ser lo que estoy buscando pero sigo el camino, pasamos la pared y casi sin darme cuenta estoy en la curva de arriba, de verdad que todo este trayecto se me ha hecho muy, muy corto, que diferente de aquellas veces donde veníamos de arriba y que parecía no tenía fin. Vuelvo al coll de tords y me voy por el sendero para llegar a otro coll en menos de un minuto y si lo rodeas encuentras enseguida la cueva, la cova del beat Ramón Llull, donde nunca había estado, a mí me extraña que quién supiera que estaba allí nunca hubiera hecho el desvío para enseñárnosla estando tan cerca, por eso me creía que tenía que estar mucho más lejos y apartada del camino, pues no.

Tiene una barandilla de madera enfrente y unos escalones a continuación para seguir por un camino ya no muy definido hacia unas casas, las casas de s’Eura, algunas en reforma en estos días, y que acaba en una escalinata que las rodea para dar acceso a un tramo asfaltado hasta la cercana carretera, justo enfrente de la entrada de Miramar y que me sirve para fisgar un poco y averiguar si es posible rodar por el antiguo camino de carro, pues no, no será posible, pero quiero ver si la traza que tengo subida como camino y que parte de la carretera tiene algún inconveniente más abajo y parece que sí, el tramo que baja desde la curva pegado a la pared está cercado y cerrado por barrera, no es que no se pueda saltar pero no me parece lo más idóneo para incluirlo en una ruta apta para todos los públicos, a decidir ese punto. Salgo al asfalto por el ramal de salida de vehículos abriendo las barreras automáticas siguiendo las indicaciones para volver por carretera hasta el siguiente punto de desvío para comenzar la nueva búsqueda del día, el camí de sa torre.

Este camino lo tengo incluido pero solo una parte, empezando por las escalinatas del aparcamiento del hotel y que se dirige hacia Miramar, me falta la parte inicial y siempre que me he fijado desde la carretera por donde podría discurrir por esos bancales había llegado a la misma conclusión, no parece posible, pero podría estar equivocado, llegó la hora de comprobarlo. Punto de inicio, camí vell de s’Estaca o de sa barrera de Marina. Camino empedrado, técnico y divertido si le echas flow. Llego a la curva donde supongo que está el desvío y sí, eso lo tenía más o menos claro y me meto y no tardo nada en llegar a los pies de una torre, mejor dicho, lo que queda de ella, aproximadamente la mitad, el resto sigue allí, con un trabajo de chinos se podría hasta recomponer entera. Se trata del Mirador Nou y sus buenas vistas, al cual también se puede llegar por otro camino desde un desvío anterior al que yo cogí, más arriba, pero que visto lo visto después es indiferente ya que, aunque la continuación es evidente y circulable más o menos enseguida se topa con dificultades que la hacen imposible, y no solo por los árboles caídos que aún restan, y si hay que hacer un recuento solamente viendo la cantidad de troncos cortados y restos apilados serían muchos más los que había en el suelo. Al rodear uno de ellos oigo gente y es una pareja que después del saludo me preguntan a mí por dónde tirar, vamos bien, éstos no me van a solucionar la papeleta de hoy, es más, vuelven atrás porque se han topado con una barrera y la chica no está dispuesta a saltarla, o sea, que más o menos aclarado donde va cada uno, seguimos caminos diferentes.

Al llegar a la rejilla me doy cuenta de que tiene paso, hay una barrera que se puede abrir y no la han visto, giro enseguida y voy en busca de la pareja, deben seguir por aquí ya que en principio quieren llegar a sa Foradada, un plan muy ambicioso me parece para encontrarse con dificultades tan temprano, además tampoco conocen las alternativas y no me siento capaz de explicárselas fácilmente. Vuelven atrás y cual es nuestra sorpresa hay otra un poco más adelante, también abierta, no es problema pero la continuación es una escalerita que me conduce a un patio de unas casas ETV y ahí ya decido no continuar, no porque no se pueda, que igual sí, sino porque ya no tiene sentido si lo que queremos es hacer una ruta mtb. Ellos tampoco siguen y de vuelta se paran en la torre a merendar, yo los pillo un poco después ya que me he ido un poco por peteneras perdiendo el camino divagando por el bosque por los bajos del mirador, juntos volvemos al camino principal, en principio quieren visitar el mirador de s’Erassa y después decidirán.

Más o menos como yo aunque mi decisión la tomaré más abajo, sobre el camí de ses Vinyes dependiendo de la hora que ya presumo tardía, estas idas y vueltas hacen correr las manecillas mucho más rápido de lo que me gustaría, además debo volver a Palma y el llaneo no es uno de mis fuertes, si es que tengo alguno. Así que una vez abajo solo me permito ir a buscar el inicio del camí nou y comer algo alli para iniciar la vuelta por el camino ancho, no sin antes haber encaminado a otros dos senderistas hacia arriba, se ve que ayer me veían con cara de saber donde iba y todos me preguntaban, parece que no todo el mundo usa aún las pantallas para orientarse.

También había gente en el trayecto plano caminando, la verdad es que hacía un día propicio, pero una vez finalizado ya todo fue asfalto, era tarde y me quedaba la subida hasta Valldemossa dejando de lado la que hubiera sido la guinda, el camí de s’Escolta o al menos el enlace entre las dos carreteras que dejé a medias hace unas semanas y que me pareció muy interesante, otro día con más tiempo caerá y quedará divino sobre la traza, pero ahora debería ser solo cuesta abajo y sin frenos, de hecho no pedaleé hasta la fábrica de vidrio (de todas maneras con solo un plato es inútil siquiera intentarlo) y no me sentí mal del todo metiendo ritmo con todo metido, la verdad, me esperaba algo más de esfuerzo, buen final después de todo, y con muchas satisfacciones entre medias.


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