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Hasta la barrera

Antes de fin de año tenía en mente ir a un sitio determinado, un punto clave no visitado desde hacía tiempo, 5 o 6 años quizás, y esperaba conseguirlo porque ya lo intenté hace meses pero un inesperado encuentro con un extranjero me lo impidió y decidí no entablar polémica y volver otro día; ese día hubiera podido ser cualquier otro de unos meses para acá, una persona me comentó su pretensión de hacer esa ruta pero al final no llegamos a decidir el día y quedó el asunto en el aire, hubiera pero no fue así que ya no quise esperar más y lo tenía planeado para un fin de semana de este mes pero alguna circunstancia externa me redujo las posibilidades a un solo día, solamente había que esperar a que el tiempo acompañara ya que es una ruta bastante expuesta y además el descenso, ya de por sí complicado, no es cuestión de dificultarlo aún más.

Esto era la teoría pero por alguna conversación mantenida con el acompañante se plantean otras alternativas por motivos que no voy a relatar en este blog y se decide posponer la salida para mejor ocasión aunque ciertos cambios de última hora sí la hacen posible, seguimos pues con el plan establecido. La verdad es que no lo preparé mucho, simplemente iríamos y veríamos el percal, lo cierto es que alguna noticia había oído relativa a alguna propiedad de la zona que no me produjo preocupación en su momento y ni siquiera investigué el asunto por si pudiera afectar al desarrollo de alguna ruta y el viernes tampoco me apetecía averiguarlo, evidentemente.

Partimos ya tarde de inicio y es que teníamos un acercamiento largo por caminos y carreteras secundarias antes de empezar la gran ascensión, eso no me preocupaba, lo siguiente, sí, y es que me acordaba solo vagamente de esa subida, de la primera vez que la hice solo hasta Miner Petit sin pasar más allá aunque sí fui a fisgar un poco por los alrededores a fin de encontrar un posible acceso hacia Alcanella debido a los problemas de paso por Biniatró. Posteriormente hicimos algunas rutas por la zona desde diversos enclaves pero como digo, estamos hablando de años y las sensaciones se desvanecen, había pues que actualizarlas.

Tras cruzar la primera barrera empieza la subida casi sin avisar, el firme no está en las mejores condiciones pero el paso por el bosque vale la pena aunque habrá quién solo vea la parte negativa, y es que el esfuerzo a realizar para superar estas cuestas es considerable, agradecía en esos momentos la presencia del compañero haciendo más soportable la penitencia.

Llegamos a Miner Petit recibiéndonos el perro guardián a ladrido pelado, el resto de fauna estaba más callado, menos mal, aunque si lo piensas bien no tiene razón de ser que tengas el animal atado con una cadena de un metro, lo único que hace es ponerse de los nervios y tener que ir a darle agua y manduca de tanto en cuando porque impedir impide poco. Las casas están semi derruidas pero forman un conjunto heterogéneo con otro tipo de edificaciones más modernas y que no pegan ni con pegamento en ese enclave pero que aún son utilizadas para el ganado que por allí transita.

Estamos ya fuera del bosque y empezamos a vislumbrar parte de nuestro próximo cometido, un ascenso directo y repentino por la ladera salvado por unas lazadas lo más largas posible para mantener el desnivel en unos porcentajes aceptables, es Gravet le llaman a esa parte de itinerario y cuando coronamos aún se puede permitir algunos metros de bajada mientras cambiamos de dirección hacia la otra ladera ya que por ahora nos hemos mantenido en la misma debido a la presencia del torrente. Las casas ya quedan lejos y abajo y pronto encontraremos el desvío que no tomamos hacia la finca pública, el Tomir y Alcanella y es cuando vemos a alguien sobre el camino más adelante, es ciclista, parece que va solo y me parece intuir que es mujer, diría que sí por la melena rubia. Nos quedan aún varias rampas muy rotas que superamos y pronto estamos en la barrera del coll y ni rastro de la ciclista, parecía raro que ya hubiera pasado al otro lado dada la dificultad para sortear el botador con la bici a cuestas, pegaba el viento de veras, tuvimos que ayudarnos a pasarlas, te arriesgabas a que saliera volando y quizás tú contigo detrás. Estamos ya al otro lado cuando aparece la ciclista, efectivamente es la, y creo reconocerla del grupo de Alcúdia de haber salido juntos en alguna ocasión aunque ya ha llovido desde entonces y tras corta conversación nos disponemos a bajar hasta la terraza inferior, nos lo tomamos con calma en parte por el viento, en parte por la pendiente que es muy acentuada. Delante de las casas giramos a la derecha atravesando los campos y pronto vemos señalizado un desvío, se trata del camí des Ninot y al parecer es el único que dan como válido porque la continuación tiene una señal de prohibido el paso a la que, como habéis adivinado, no hacemos caso aunque es algo con lo que contaban cuando la pusieron por eso no se andaron con chiquitas a la hora de plantar una barrera muy alta y rematada con pinchos amén de proveer de un buen cerramiento en los alrededores. No quisimos pasar, suponía destrozar esa rejilla y además, al hacer la foto correspondiente, me di cuenta de que era muy tarde, las doce y nosotros sin comer, hicimos algunos cálculos y no nos salían las cuentas, entre sortear el cercado, bajar por el camino empedrado, subir a Lluc más la bajada correspondiente, que va, ni de coña, y merendando sopesamos la posibilidad de bajar por el otro camino aunque ya en los primeros metros vimos que no había muchas posibilidades de rodar, eso y que yo casi no me acuerdo de esa bajada nos hizo decidirnos a emprender la vuelta por donde habíamos venido, no es lo suyo pero a veces no queda más remedio y allá vamos.

Quién hubiera dicho que esa subida iba a ser tan pestosa, quise ver la barrera muy cerca, optimista que es uno, pero la verdad es que está muy lejos y muy arriba, más de lo que parece pero lo superamos, eso es lo que cuenta. Qué voy a contar de la bajada, puede ser lo rápida que uno quiera pero hay que ir con cuidado de ciertas irregularidades del piso para no tener sorpresas y también de la posible presencia de vehículos subiendo aunque la verdad es que con gafas oscuras poco se ve en el bosque, procuré agarrar el manillar con fuerza y tirar recto a ver qué pasaba, no pasó nada, después ya solo fue desandar lo andado con alguna variante para no calcar la traza hasta el punto de inicio.

Por la tarde quise ver cuál podría ser la solución a ese contratiempo y efectivamente la hay, alguno se ha entretenido en buscarla dando un rodeo por las casas que como no se ven no sé en qué estado están aunque de verlas hace años estaban que daban pena pero alguna noticia me llegó de que se estaban planteando su restauración pero ahí acaba mi información, la próxima vez, con más tiempo, se hará una inspección más minuciosa del lugar, si es que no te encuentras antes algún contratiempo en las primeras casas que no es de extrañar ya que hay instaladas unas cámaras de vigilancia autónomas supongo que con conexión 3G para su visionado en directo desde otro lugar, así que todo puede pasar.


Salidas a pares

Aprovechando algunos días de asueto de la semana pasada se pudo salir por el monte a hacer algo de lo que más nos gusta, como es montar en bici por esos caminos perdidos aunque ese pequeño matiz lo voy a obviar el jueves, se tratará simplemente de una salida cercana y ampliamente conocida, la comuna de Bunyola por algunos de sus itinerarios más circulados, más en plan que me dé el aire que otra cosa. Solamente he quedado con Jose Manuel aunque en el punto de partida hay muchos más congregados, casi todos, si no estoy equivocado, estuvieron en la salida anterior donde se empezó como uno y a medida que iban pasando los kilómetros se fueron desgajando componentes por una u otra causa, esta vez iban a tirar hacia Son Verí y más allá, mucho hueso y poca chicha me parece.

Hay que llegar al pueblo vecino para empezar la ascensión y el camí de Passatemps parece lo apropiado dado nuestro punto de partida, nos acercamos por Son Sardina y cruzamos la carretera en la rotonda para continuar hacia el sanatorio Joan March aunque si lo hubiera sabido en ese momento habría preferido atajar por el bosquecillo y no ir por el arcén, cosas del directo.

Hay gente en el aparcamiento de abajo que creo que va a subir pero no se les vio el pelo después, de hecho no vimos a nadie hasta el cruce del penyal, gente que apareció después ya cuando estábamos arriba descansando y a quienes la cuesta se les había hecho demasiado pestosa y que después de hablar con ellos parece que iban a hacer la misma ruta que nosotros, pista para abajo, recorte hacia las mesas y tirar directos por la coma gran, no está mal del todo y en cuestión de tiempo vamos a estar dentro del horario marcado de inicio para no aparecer muy tarde por casa, en eso estamos de acuerdo.

No paramos en el área de descanso y seguimos recto, no tengo pensado nada especial para ese momento, se va a bajar como mejor se pueda y punto, lo cual me lleva a disfrutar del momento y la máquina se presta a ello y me dejo llevar, las sensaciones son muy buenas y hay que disfrutar esos minutos de gloria, no siempre es así, además no encontramos a nadie, todos estaban de camino un poco más abajo y había además bastantes.

Como íbamos bien de horario alargamos un poco más la ruta pasando por Son Pizá y girando por el camí de Muntanya y Son Macià en lo que fue un buen día de mtb, y además el tiempo acompañó, casi en exceso diría yo, veremos que tal se dará el sábado aunque las previsiones son muy parecidas y parecería lógico que quisiera aprovecharlo yendo a rodar por algún sitio menos visitado, Miner, tal vez, y como tal se expone el plan pero todo cambia el viernes, ni el compañero puede venir ni tampoco voy a disponer de un horario holgado por mi parte así que me planteo una ruta aún más cercana aunque voy a procurar que no le falte enjundia, por ello me planteo la subida por el PT3 aprovechando que es día de fiesta y además de fiesta grande para los militares, aparte de eso tiraré por en medio y tocaré tierra antes de llegar a las inmediaciones del cuartel, eso servirá para ir abriendo boca antes de acometer la subida por el campo de tiro, una ascensión que no es complicada técnicamente pero que tiene tramos de buena pendiente hasta llegar al cortafuegos desde donde tiro por el sendero que enlaza con el torrente ahora obstaculizado a mitad de camino por varios pinos caídos.

La subida por ese camino es interesante y más lo sería si se pudiera hacer completa, como antaño, pero el paso por la barrera me parece, hoy por hoy, imposible, si no recuerdo mal quedaría la parte más técnica en ese tramo prohibido aunque habría que verlo en la actualidad. Sin querer llegar al coll des Vent por el sendero por lo de no bajar de la bici sigo por asfalto ese último kilómetro y me paro a comer algo justo allí, punto por lo demás común a otros bikeros, tanto carreteros como beteteros, que también lo eligen para su descanso. Y no me equivoco de nada porque van llegando bastantes que por allí se van acomodando y al final se forma una buena grupeta pero que no me dio mucha conversación, de hecho ni siquiera se despidieron ni que fuera por la proximidad, adiós, adiós, que os vaya bien el pateo.

Tiré por el atajo y me dirigí hacia las cuestas de cemento las cuales subí bastante bien y a buen ritmo hasta arriba del todo aunque no logré mejorar mi mejor crono por un solo segundo. Paré unos momentos en el coll des Pastors solamente para decidir por donde bajaría ya que no quería llegar muy allá, ya que aunque fuera una ruta sabatina, normalmente con el horario más holgado, había quedado en volver a poder ser antes de la una, entonces la bajada tenía que ser cercana, la elección se centraba entonces en pista o sendero y elegí este último pero, aunque no me arrepentí, tampoco puede decirse que lo disfrutara en demasía, bajé torpe, parado, sin punch, y esa bajada requiere valentía aunque visto lo visto y comparado con otras ocasiones, estuve dentro de mis parámetros, está claro que necesito ahí un aliciente, una rueda a seguir. Dudé si desviarme hacia Génova pero quise seguir hasta el final ya que es a partir de ese punto donde cambia un poco la fisionomía del camino pero no se dio el caso tampoco de una mejora sustancial en ese tramo así que lo único de que puedo presumir es de no haber sufrido ningún percance a reseñar o, ya más drásticos, del cual arrepentirse.

Solo espero que la salida que tengo pensada para el sábado que viene me resarza un poco de esta pequeña desilusión y me anime a intentarlo una y otra vez sin perder las esperanzas de que todo se puede mejorar y que al menos nos divirtamos intentándolo. Es lo que espero.


A medias

Hay una salida organizada a la que me ofrecen participar, Esporles, Volta des General y vuelta, en principio no parece presentar ninguna novedad pero no por ello voy a decir que no aunque no fue hasta confirmar otra posibilidad que no dije tampoco que sí, esta otra opción es mucho más restrictiva y por eso no hay que dejar pasar oportunidades de realizarla pero desafortunadamente no se pudo llevar a cabo.

No hace tanto que bajé allí, de hecho fue con la bici nueva y quise bajar por el camí de Pescadors y estrené castaña en ese descenso, esta vez iríamos por la Branson, no realizada desde hacía bastante, creo que desde que se empezaron a poner serios en el tema de cortar el paso, cerraron arriba, cerraron abajo pero nada de estos sistemas ha servido para impedir que la gente siga utilizando ese itinerario para divertirse un rato picándose consigo mismo y los compañeros.

Reunidos en el punto de inicio, un bar, cómo no, y he de decir que llegué el último, solo unos minutos de retraso pero como no fui por el itinerario idóneo no pasé por delante y desde mi posición no veía a nadie y pasaron aún unos minutos más de espera hasta que me acerqué al punto correcto y estaba hasta Joan que aunque no me había avisado de su asistencia y tampoco pasó por nuestro punto habitual de reunión ya no lo esperaba pero vino por otro camino sin encontrarnos. Estamos todos y somos muchos, mucha bici de rally y mucha licra observo aunque eso no debe ser un obstáculo, la destreza no depende de la vestimenta precisamente.

Sobran las presentaciones, la propia cantidad de bikeros lo hace inviable, imposible acordarse de todos, ya iré conociendo a la gente a medida que vayamos avanzando. Dejemos que cada uno se coloque en su sitio en ese numeroso pelotón, el o los sherpas delante, se supone que alguno ha preparado la ruta; los parlanchines en medio y los rezagados detrás con la lengua fuera. Han optado por un acercamiento largo a Sarrià, de hecho vamos hasta el Parc Bit a modo de calentamiento y comenzamos a tocar tierra en serio en Sarrià de camino hacia Son Malferit, de hecho hasta el coll de s'Heura poca discusión va a haber respecto al recorrido pero me extrañó un poco que se plantearan dudas una vez allí de por dónde tirar, lo más lógico y rápido hubiera sido bajar a Esporles directamente, son no más de tres minutos, pero se habló de pasar por la font de Dalt y no me quedó claro por donde querían bajar al pueblo y por lo que se ve al resto tampoco porque los que iban conmigo no sabían si habían girado por el cruce hacia el safareig o no, de hecho parecía que se oían voces por el camino de arriba cuando nosotros sí giramos aunque con la mala pata de equivocarnos y meternos en un cul de sac sin salida aparente y tardamos unos minutos en rectificar y tomar el descenso correcto.

Llegamos por fin al camí des Correu y no sabemos donde está el resto y ante la duda optamos por continuar subiendo hacia la Granja por el camino de tierra y después por carretera ir a buscar el ramal de Mirant de Mar, nos perdemos el buen tramo desde el pueblo pero ésa es nuestra opción ya que suponemos que somos los últimos y que los demás estarán esperando allí pero cuando llegamos no hay nadie y no creemos que se hayan ido hacia abajo sin nosotros.

Anteriormente en la carretera se ha unido Juan que viene del pueblo a todo trapo pero del resto no hay noticias por lo que se establece comunicación telefónica con ese grupo que nos confirma que se van a Valldemossa??? mi no entender, ni yo ni nadie realmente, ¿qué hacen yendo en sentido contrario? no sabemos la respuesta y el grupo queda definitivamente dividido a mitad de ruta. Convencemos a Joan de que haga el primer tramo de descenso antes de marcharse y después de su partida creo que quedamos siete en total los cuales nos aventuramos por la pista hacia el inicio del primer descenso serio de la jornada, la senda conocida como la Branson, una senda privada pero muy concurrida por los bikeros locales y que tuvo sus momentos de gloria. La encontré bastante destrozada en algunos tramos, evidentemente fruto del paso de las máquinas y ayudado también por las tormentas que no encuentran oposición en un terreno ya maltrecho, lo preocupante es que es irreversible ya que nunca va a tener mantenimiento, como mucho se cerrará definitivamente.

Sin oposición ni incidencias reseñables llegamos a la explanada y comemos algo antes de partir, nos queda atravesar las playas cercanas antes de poder pedalear con garantías y fue en el último tramo pedregoso donde Manuel rompe la patilla del cambio, vamos de los últimos y los demás no paran, me quedo a ayudarle en la reparación pero la cosa se complica ya que no lleva el recambio adecuado, entonces se impone una solución de emergencia, acortar cadena y volver por carretera, montado en el mejor de los casos, pero es más fácil decirlo que hacerlo y el desmontaje de los eslabones presenta dificultades, todo ello hizo que el grupo se encontrara ya muy lejos al finalizar la reparación y yo optara por volver con él en lugar de ir al encuentro de los demás por lo que el recorrido desde allí fue todo por asfalto hasta la ciudad y con el amortiguador debidamente bloqueado para no fastidiar la cadena pero con un desarrollo intermedio que hacia duras las subidas y tediosos los llaneos pero pudo llegar a sitio pedaleando que es lo importante, pese a todo los demás aparecieron más tarde y el grupo, que antes estaba repartido en cuatro mesas, se había reducido tanto que cabíamos en una sola, cosas del mtb.


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