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LP vs RR

Que en las últimas salidas te duelan más los hombros y brazos que las piernas tiene que significar algo. Si el kilometraje es amplio puede aparecer dolor de espalda, en la zona lumbar, provocado por la mínima absorción de un cuadro rígido. Claro está, la edad no perdona. Aunque sea un tópico, es una verdad como un templo.
Aunque sean cuestiones importantes por lo que se refieren a la salud, existen otras no menos interesantes. Se ha llegado al tope de la bicicleta. No se la puede exprimir más. Cierto que se podría modificar en algunos aspectos, pero la mejoría no valdría la pena.
Se impone, por tanto, un cambio radical. CAMBIO de bicicleta.
Lo primero que hay que decidir es el tipo de bicicleta. Esto es fácil. No voy a competir, pido comodidad. Está claro que será un doble.
Lo segundo es saber lo que le vamos a exigir, o sea, para qué la queremos.
Dada la configuración de la isla, no tenemos largas pistas de llaneo. Más bien caminos de montaña de todas las tipologías (pistas, caminos antiguos restaurados o empedrados, senderos apenas visibles, borrados por el paso del tiempo o invadidos por la vegetación) por los que aventurarse.
Se necesita, por tanto, una máquina polivalente, que pueda subir en condiciones y bajar con seguridad.
¿Qué exijo, pues? A grandes rasgos, ligereza y resistencia. ¿Cuánto de ligera? Menos de 13 kilos. ¿Cuánto de resistente? A estas alturas de la tecnología, la resistencia se le supone.
¿Por dónde empezamos? Hay multitud de marcas. Descartemos las que nunca han sido mis preferidas. Americanas, como Trek, Specialized, Marin, Kona, Scott, y otras. Las que me gustaron siempre, por su finura y ligereza, eran las Sunn (otra francesa).
No se si será para hacer honor a mi apellido, pero me he decantado por dos francesas, Lapierre y Decathlon.
En concreto, se tratan de los modelos Lapierre 410 X-Control Evo2 Comp y la Rockrider 9.2. El equipamiento está bastante monopolizado por las multinacionales, entonces hay que fijarse en los detalles a nivel personal.
Las dos tienen una geometría asimétrica en el cuadro. Debido a la disposición del sistema de suspensión trasera se producen interferencias con la transmisión y el desviador por lo que se ha optado por fabricarlos asimétricos.
Tuve ocasión de sopesar una LP y sorprende su ligereza a pesar de la sensación de “tocho” que tiene. La estética es impecable. La Rockrider 9.2 es visualmente un poco más hosca, pero convincente. De las dos resaltaría su idoneidad para la ascensión. De la RR dicen que es bastante “dura” y la LP tiene un sistema de bieletas que bloquean la parte móvil del cuadro a partir de la tensión que ejercemos sobre la cadena.
Como seguramente no podré probar sobre el terreno los dos modelos tendré que tomar la decisión en base a detalles menos importantes, como por ejemplo, que la LP lleva un piñón del 34. Subiría con seis más que ahora.
Hay otros detalles importantes, como las suspensiones y frenos, a tener en cuenta. Aunque dado mi actual nivel de conocimientos sobre el tema, respecto a las suspensiones confiaremos en las que lleven, mientras sean ajustables. Y respecto a los frenos supongo que será decidir entre mecánicos o hidraúlicos.


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