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Ruta Ribendel

Perdón, he sufrido un lapsus. Mi amigo Juan Diego nos ha dado la semana Ribendel, y claro, se me ha pegado. Bueno, el itinerario ha sido programado por Tomeu Toys y se trataba de buscar una pista o similar desde Sa Campaneta hacia el Coll d'Estellencs. Fijándome en los mapas creo que esa conexión la exploramos en cierta ocasión en sentido contrario y no encontramos nada.

De todas formas he de confesar que ese día la vena exploratoria estaba ya agotada. Me los había llevado hacia la Mola de Planícia y bajamos por el Pas de sa Mola y, claro, hubo opiniones para todos los gustos, aparte de que se hizo bastante tarde, ya que hubo que bajar a Puigpunyent y luego Palma para volver a Esporles a por los coches, ya que no quisieron ir directamente.

Salida desde Establiments hacia Bunyolí, antenas y Maristel.la, desviándonos por el Pas de Son Vic, el cual no lo conocía parte del grupo. Empieza como una pista poco definida desde el camino hacia la ermita, cerca de la bassa, aunque muy pronto se desvía para no ser más que un sendero muy empinado, pero que se puede ciclar si tienes una buena máquina y buena técnica. Puede que no la primera vez entero, pero se puede hacer.

Al desembocar en la pista ancha tenemos una bajada espectacular (procurad no dejar el casco o el codo en alguna rama). Al salir del bosque, el camino gana en anchura pero pierde emoción. Es aquí donde encontramos la pista que viene desde la ermita por el Pas de sa Granja, cuando faltan unas curvas hasta la carretera. Para no tener que subir por asfalto nos hemos metido por Son Vic, por el Camí Reial, y al pasar cerca de las casas nos han pretendido echar con la excusa de que por ese camino se podía pasar, pero no circular en bici. Como estábamos lejos, nos hemos desmontado y hemos continuado subiendo. Al parecer les ha dado pereza perseguirnos y han seguido con lo suyo, y nosotros con lo nuestro, que es pedalear.

En Can Poma tomamos el sendero marcado a mano derecha hasta la pared y desde allí hacía abajo, por la pista ancha. Ha sido precisamente allí donde han comenzado las desventuras mecánicas. La SantaCruz no aguanta dos pedruscos y revienta las cámaras a base de llantazos. Jose opina que el problema es de la cubierta, que tiene los flancos demasiado blandos. No digo que no, pero yo opino (y no soy experto) que las cámaras no son apropiadas para hinchar un balón de 2,30 (algunas ponían tope en 2,125) y quedan demasiado finas. A ello habrá que unir que la presión es baja, al menos para el peso del ciclista.

Con la cubierta que puse atrás a mí me pasó lo mismo, hasta que le metí más de 3 kilos y no ha vuelto a suceder. No quiero comparar la dureza del descenso en su caso y el mío, que es mucho mayor, pero por eso la presión y la calidad de la cámara deben ser superiores también. Me acuerdo ahora del descenso de Massanella, que según me comentaron, reventó en varias ocasiones, y el de Coanegra, en el que estuve, que también le pasó lo mismo, teniendo que quedar a reparar mientras los demás seguíamos hasta Palma.

Es una pena, ya que donde más se puede gozar de esa bicicleta, en el descenso, es donde se avería, rompiendo el ritmo de la bajada. Eso frustra a quién lo padece, por él y por los demás, pero en este caso, parece que tiene fácil solución sin grandes dispendios. Aprovechando el parón he cogido la bici nueva de Juan, una LP 500 y pico, y me he ido a dar una vuelta. Va muy bien. Muy cómoda. He tenido ocasión de hacer una minibajada y es muy absorbente de atrás. A Juan no le ha quedado más remedio que coger la mía. Menos mal que ha entendido la imperiosa necesidad que tenía de probarla.

Lo que él ha notado enseguida es que la mía pesa menos y que es muy incómoda. Digo lo del peso porque esta semana la he pesado. He empleado una báscula de baño mecánica y me ha marcado 10 kilos. Como no me lo creía he puesto sobre la báscula unos discos de pesas más unas latas; total 10 kilos. Y es lo que marcaba exactamente. Ahora he hecho otra prueba. Me he pesado con y sin bici. Y me salen 11 kilos de diferencia, que me parecen ya más reales, aunque por los componentes que lleva me parece realmente impresionante.

Con el horario por los suelos hemos tirado carretera abajo hacia Esporles. Al pueblo hemos llegado por el Camí des Correu y en los escalones hemos tenido los últimos percances: 3 caídas seguidas, la mía incluída. No había bajado el sillín y me iba empujando de atrás; hasta que me ha empujado demasiado. La caída de Yarik parece que ha sido la más dolorosa, pero tampoco nada del otro mundo.

Ha dado tiempo de tomar algo en Esporles, aunque Potato y Buzz ya se habían ido. La vuelta por Son Malferit, donde ha habido otro pinchazo, resuelto sin contratiempos. Al pasar por Establiments he visto que el consultorio veterinario estaba abierto y me he parado a saludar a Pedro, con lo que no he podido despedirme del resto del grupo. Desde aquí me disculpo. A Pedro hacía mucho que no lo veía y se encuentra perfectamente, aunque la bici la tiene un poco relegada a un segundo plano, pero intentaremos rescatarlo para la causa.


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