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Después de la pifiada del lunes estaba expectante esperando la salida del sábado y poder resarcirme de ese fiasco. No sabía nada de ella pero seguramente ese lunes se hicieron algunos planes, sobretodo de Botets que querría estrenar la nueva montura en terrenos más exigentes y la bajada desde la cima del Teix hacia el Moletó de Pastoritx es una de ellas. Se publicó en la página de los Toys a última hora del viernes, después de la reunión semanal preparatoria.

Tenía a varios amigos esperando para conocer el itinerario y decidir su participación. Les animé a venir ya que tenía escapatorias claras y dentro del horario. Quedamos pues a las nueve en s'Esglaieta. Un poco de carretera antes de la entrada de Son Brondo y luego Ses Fonts? (ni idea de dónde para eso), ses Ermites Velles (esto está en el otro lado), para subir hacia el Teix por el Coll de Son Gallard y después, por fin, la bajadota.

Bien, me parecía bien. Ese camino lo hicimos una vez y me gustó la bajada, aunque fuera con la bici vieja. De hecho lo conocía de una excursión que hice a pie pero faltaban las sensaciones sobre la bici. La segunda vez que se programó esa ruta llegué tarde y ellos cambiaron el itinerario con lo que nos encontramos ellos bajando y yo subiendo, pero no hice la parte de arriba. Por estas razones primordialmente quería volver, pero parece que no tenía que ser esta semana.

Me desperté con el sonido del teléfono pero no era la melodía del despertador sino de llamada. Algo no cuadraba. Era Juan que me llamaba para ver por dónde paraba. “En la cama; si me acabas de despertar”. Tomeu tampoco está, sigue sobado. Vamos bien. Me pasa con Pepe y me explica el itinerario quedando en vernos en Valldemossa. Desayuno y preparo todos los trastos a toda leche, los meto en el coche y me voy.

Pero a la hora de montar la rueda de delante la horquilla no encaja. ¡NO HAY EJE! Batualmón sagrat. Lo había quitado para apretar las cazoletas y se me olvidó ponerlo. Se jodió el día. Me voy a la gasolinera a esperarlos pero como tardan en llegar les llamo por teléfono y me informan que aún no han empezado a bajar. Pues sí que van retrasados. Me voy a casa.

Mientras vuelvo me acuerdo de que tendría que ir a buscar el alimentador del portátil que me dejé en un hotel del Arenal el viernes y podría ir en bici. Al menos aprovecharía que ya iba pertrechado. Hacia allá me dirijo y tras recogerlo me convenzo de que podría dar una vuelta por la zona pero sin tener claro el rumbo a tomar. En principio, hacia Ses Cadenes. Por allí al menos está sin asfaltar. Cruzo al otro lado de la carretera por un puente y me desvío a la derecha para no tener que saltar una pared. Culebreando por el bosque voy a parar a un campo con una pista que lo bordea y sigo por ella. Tiene el suelo de arena y puedo imprimir cierta velocidad en el pedaleo. Acabo en una explanada con dos túneles que cruzan por debajo de la autopista de Llucmajor.

Al otro lado empalmo con un camino asfaltado pero que no tiene salida; es un camino de acceso a todas las fincas de la zona, por lo que vuelvo atrás y en la entrada de los túneles, meriendo un poco. Vuelvo a atravesarlos y veo al otro lado un corte enorme en la pared de piedra, como un Pas de sa Fesa pero artificial. Es una lástima que esté vallado porque tiene el último tramo de pendiente cementado y sería un buen sitio para practicar losa.

Vuelvo atrás por donde he venido y veo un camino lateral que sube. Me voy por él y desemboco al lado de una pared que rodea una cantera enorme. Logro seguirlo y volver de nuevo a la pista de abajo, pero no me quiero ir sin probar ese sendero de bajada y eso hago. Se me hace cortísimo, y es una lástima. Sigo por la pista de los campos hasta el final y me encuentro un mini bike park allí montado y detrás de él una especie de desfiladero artificial con varios puentes antiguos. Me meto y al salir de él me doy cuenta de que es el cauce del Torrent de Llucmajor al ver el viaducto del tren.

A partir de ese punto el cauce está cementado y no me queda más que seguirlo para llegar hasta la playa, no sin antes pasar por debajo de dos puentes, sin casi espacio para pasar la bici. Al llegar a la playa no se me ocurre mejor idea que la de volver a Can Pastilla por la arena. Pude hacerlo pero a base de gastar muchas energías, me costó bastante. Aún así logré encadenar un largo tramo, de unos tres kilómetros y medio, sin parar ni poner pie. Era un día de mucho viento y había una gran concentración de surfistas para practicar kitesurf, tanto dentro como fuera del agua. Había muchos para ser una concentración ocasional, puede que fuera organizada. La vuelta fué bastante relajada por el carril bici, en estas fechas bastante desierto de peatones, sirviendo para lo que tiene que servir.

No fue una ruta larga y desde luego casi cero de desnivel pero el paso por la arena multiplicó por varios enteros el esfuerzo que hubiera tenido que realizar si hubiera ido por el asfalto. Al menos me sacudí el mono. Y siempre queda el domingo...


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