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Uno más

Me hubiera gustado acabar el año con una buena crónica, y cuando digo buena me refiero como el relato de una buena ruta, no necesariamente a la calidad literaria de la misma, creo que no es necesario recordarlo pero en todo caso ese aspecto queda a la libre opinión de cada uno. Decía pues que quería acabar con una buena ruta y al final no ha sido posible, un simple constipado me ha tenido en jaque toda la semana impidiéndome participar en ninguna salida, ni propia ni ajena, y mira que había unas cuantas, no voy a repasarlas todas aquí.

Me ha dolido un poco tener que quedarme de espectador de los demás pero tampoco estaba tan mal como para restar recluido en casa así que he pensado que sería mejor una comparecencia en el punto de salida que una simple anotación en el blog aunque sea como felicitación navideña más o menos sentida, y a éso me he dedicado este sábado y este domingo visitando a los compañeros antes de salir a rodar.

De todas maneras he acompañado a los bous durante un tramo de ruta (por decir algo) y a la vuelta he visto algo “extraño” entre las naves del polígono de Can Valero y me he metido a echar un vistazo. Lo que he visto es una entrada por la valla que delimita el torrente y he bajado, dándome un paseo por la orilla hasta que he llegado al final y he visto unas escaleras que suben, las he investigado pero no he podido salir por arriba debido a la enorme masa vegetal que ha crecido por allí. De vuelta abajo veo que han hecho un paso por la rejilla para poder cruzar el torrente y llegar a Establiments. He estado tentado de hacerlo y más al no oír disparos pero para no alargar el asunto mucho más, he vuelto atrás. De paso también he mirado por arriba y me he dado cuenta de que solamente me ha faltado superar la última pared pero visto desde lo alto se ve complicado, no por la altura sino por las plantas y parte de la rejilla tumbada que cuelga.

Lo que sí me ha llamado la atención es el buen estado del piso del torrente, muy plano, con muchos cantos rodados, eso sí, pero creo que bastante ciclable, de hecho creo que incluso he visto o leído algo de algunos que sí han recorrido parte de él, incluso llegando hasta el mar. Lo que no me convence nada es hacer el último tramo del torrente, el urbano digamos, ya que la corriente de agua que circula siempre es prácticamente salmuera, no es agua dulce, y por tanto, nada beneficiosa para nuestras monturas metálicas con tantas partes móviles pero algún día de pleno aburrimiento habrá que probarlo.

No voy a hacer un resumen de nada ni presentar exhaustivas y precisas estadísticas de datos de este año ya pasado, éso lo dejo para quienes se sientan más atraídos por esos guarismos, y aunque por un lado sí que me atrae la idea de realizar una planificación de la temporada (por decirlo de alguna manera) muchas veces el resultado final es fruto de la improvisación o las circunstancias y así y todo no puedo quejarme porque a nivel personal sí estoy satisfecho, el blog “serio” sigue su curso, lento pero constante, con la inclusión de nuevas rutas o la rectificación de las existentes.

Así que para el año entrante solamente pido, para mí y todos mis compañeros de rutas, salud y ganas de seguir pedaleando por estos nuestros caminos, y algunos más que todavía nos quedan por descubrir.

Bones pedalades per tothom en el 2013.


Planícia, otra vez

Lo había visto anunciado hace unos días y me tentaba volver a compartir ruta con los compañeros de Sa Pobla ahora que parecía que la cosa volvía a remontar. No importaba mucho que repitiera parte de ella ya que yo había rodado por la zona la semana anterior, en realidad sería otra completamente diferente, y más si se quiere cruzar Planícia, aunque fuera de la manera más difícil, así que solamente algún cambio importante de última hora podría hacerme cambiar de opinión, y no lo hubo, es más, Kiko morcilla también se apuntó, y aún a sabiendas de que las iba a pasar canutas no se la quiso perder.

Nosotros dos llegamos los primeros a Esporles y tras la sorpresa inicial de los compañeros foráneos ya que a pesar de que había comentado con Xisco algunos pormenores de la ruta no habíamos anunciado nuestra presencia, nos pusimos en marcha por las calles del pueblo hacia la salida lógica y natural del camí des Pescadors, esta vez sí, hasta Mirant de Mar.

Mientras me pongo las protecciones sale el resto disparado, que haya hueco, no pasa nada. Kiko no conoce el sendero no GR y me deja pasar delante, parece que le ha gustado, pero en la carretera no hay nadie, éso es que seguramente ellos sí han bajado por el GR y me queda la duda de si quieren continuar por él hasta abajo, en todo caso en la playa nos encontraremos, por lo que tras comprobar que no tengo nada de cobertura en el móvil subimos un tramo de asfalto hasta el inicio de la pista de Son Valentí y por ella entramos a pesar de las indicaciones en contra nuestra, yo nunca he encontrado a nadie por allí.

Llegamos al inicio del sendero y nuevamente me cede los honores, comentamos dónde podemos tener algún problema y nos lanzamos hacia abajo. Lógicamente no me pierde de vista y aunque he entrado bien en la curva de la rodera he tenido un traspiés, en cambio el resto es totalmente fluido excepto en una curva a derechas muy resbaladiza que no tengo la cabeza suficiente como para moderar la marcha antes de llegar y después me faltan frenos. La percepción y sensaciones que tengo de mí mismo bajando me las confirma quién me ve hacerlo sobretodo si hacía tiempo que no nos veíamos como fue el caso, y aún no he podido encontrar una explicación, digamos lógica, de este cambio, en todo caso, disfruto del momento.

Llegamos a la playa y no están, es muy improbable que estén por delante pero a medida que pasan los minutos las dudas se acrecientan, intentamos el contacto telefónico pero falla el sistema y decidimos esperar un poco más. Finalmente aparecen, efectivamente han tenido un lapsus y volvieron atrás para subsanarlo por completo, sea como sea, estamos todos y tras la foto y poco más partimos.

El tramo de pista de subida lo hago con Pedro, sabe el ritmo que tiene que llevar para acabar la ruta y a ese plan se ciñe, pero tras el paso por los acantilados acelero para saborear completamente ese tramo de camino, saltos incluidos, agrupándonos en el aparcamiento de la curva. Mientras esperamos al rezagado intento convencer al sherpa bajo diversos argumentos de bajar hasta la cala y tomar el camí des Correu desde su inicio pero no hay manera, se mantiene fiel a su ruta y desisto. Cuando llega Pedro nos da la sorpresa del día y se saca un termo con chocolate caliente de la mochila que ha preparado casi de madrugada, hay para todos y la insulsa merienda que nos estábamos tomando se convierte en un ágape en toda regla.

Kiko se las ve venir, queda lo peor y su forma física no es la mejor que ha tenido aún con los entrenos a los que se somete. Se queja pero continua y aguanta como el que más. Carretera y campo de fútbol y después la conexión con el camí des Correu en la que algunos me han contado que han tenido sus más y sus menos, y que vamos superando bastante bien hasta la pista superior. Aquí es dónde podía haber alguna variación con el track original para ir a enlazar con el camino superior y le sugerí a Xisco no hacerlo desde el principio para evitar el pateo antes de la cantera sino hacerlo más adelante y éso hacemos, desviándonos por el camino que sube a la Mola y continuar desde allí.

Llegamos sin problema a Planícia si exceptuamos que ha desaparecido el botador que había en la pared pero qué sería una ruta de las nuestras dónde no tuvieras que saltar unas cuantas de ésas más algunas rejillas, me sentiría extraño si éso no pasara. Otra foto de grupo, plátano y al darme cuenta ya se han ido todos, joder con el timing, no se pronuncia en voz alta pero se practica a rajatabla. Procuro disfrutar del paseo (con alguna cuesta incluida) hasta el cruce señalizado, allí nos esperan y propongo el segundo cambio del día, Salt des Fonollar en lugar de un simple camino, prometiendo visita cultural, mejores vistas y menos rampas que sortear, y parece que los argumentos convencen y seguimos pista adelante.

Saltamos la pared y enseguida estamos en la era de la casa, lo que va quedando de ella, al menos ahora parece que lo resta en pie puede aguantar. Nos acercamos al portillo del camino y está cerrado con cadena, se puede pasar por el costado pero parece que el letrero de coto privado de caza desanima al personal y prefieren lo conocido a lo nuevo y volvemos atrás hasta el cruce y se vuelve a dar la circunstancia de que estamos solamente Kiko, Pedro y yo. ¿Habrán continuado o se han ido por peteneras? Esperamos unos minutos, no aparecen ni responden a nuestros gritos y decidimos continuar, al final están más adelante esperándonos, parece que han querido recuperar el tiempo perdido en el Salt, es lo que tiene estar fuerte, no hay compasión con los débiles.

Mientras Kiko va más muerto que vivo pero no ceja, me sorprende el empeño del chaval pero no dudo de que llegará arriba montado, el camino ahora nos da una tregua, pierde definición tras pasar la pared de la posesión pero hasta podemos encontrar alguna cuesta abajo. No les engaño, al llegar al cruce tendremos que subir los últimos rampones hasta coronar y después podremos ya fer un alé, como quién dice, pero sólo uno porque aún nos quedan algunas rampas que solamente los más preparados superarán con éxito.

Pero son ya los restos, solamente una bajada escalonada patinando sobre las piedras sueltas y un tramo de camino empedrado nos esperan antes de llegar al camino principal de sa Campaneta donde, como era de esperar, hubo una volada, un pies para que os quiero, en este caso, pedales, y los pobleros desaparecieron como por arte de magia. No pretendía seguirlos, nos abrigamos un poco porque el relente aún perduraba en el ambiente y la camiseta térmica no abrigaba lo suficiente. Bajamos tranquilos hasta el pueblo por carretera y llegamos justo a tiempo para despedirnos de los últimos de ellos, los primeros supongo que andarían ya por Palmanyola.

En resumen, buena salida, muy rodadora y más exigente en la que priman mucho más las subidas que no las bajadas pero que por su cercanía al mar y el paseo por los bosques de Planícia la hacen muy atractiva.


Una bici, un bikero

Con toda la peña bikera distribuida por doquier con rutas establecidas y yo in albis, con el culo al aire, en la inopia, en la luna, en blanco, o como lo queráis expresar. Lo cierto es que era viernes por la tarde y lo único que sabía es dónde no quería ir, y claro, al ir descartando tantas posibilidades menos compañeros disponibles iban quedando; pero alguno quedaba, con los pies bien calientes en alguna mesa-camilla o presto a salir de parranda nocturna o tal vez ultimando la lista de la compra para el día siguiente en el hiper de turno; a todos ésos convoqué, pero por hache o por be ninguno contestó al requerimiento y al final me he ido solo. No es que me importe especialmente pero es que casi lo necesitaba, una salida como muchas de las de antes en las que cambia el tipo de emoción que se persigue, donde se valora más el silencio que la conversación y se saborea el camino de cabo a rabo, sin preocuparte de los que van por delante o por detrás, de quién pincha y quién no y donde puedo cambiar de ruta las veces que me plazca sin tener que apelar al falso orgullo malentendido o a la crítica chabacana.

Hace semanas alguien comentó que quería hacer una ruta “con fundamento” y a ésas siempre me apunto aunque por experiencia sé que el tiro tiene que ser directo, querer contentar a todo un grupo reduce las posibilidades de éxito, como finalmente ocurrió, y no una vez sino varias, aunque en una de ellas tuve yo algo de culpa, no fue premeditado pero sí inexcusable. Aparte de los motivos personales de quién me invitó a esa salida yo tenía ganas de volver a sa Cova para recorrer in situ unos senderos costeros y valorar su idoneidad para modificar o no la R42.

Y ayer, como quién no quiere la cosa y sin tenerlo tampoco nada claro desde el principio, me decidí a ir. Tenía otro tema pendiente en otro lado el cual habíamos comentado entre otros compañeros pero me apetecía más tirar hacia la costa y hacia Esporles que me dirijo. Doy algún rodeo por los campillos del Secar de la Real tomados por los cazadores y tras acercarme hasta Bunyolí vuelvo por asfalto hacia Sarrià donde descarto la subida a Son Malferit y tiro por el camí del Delme hacia el Muntant y Esporles, donde debía llegar por la concurrida trialera (mejor sendero) de siempre pero por allí cerca veo algo y me meto, tiene buena pinta pero tira hacia arriba y cuanto más arriba me voy más convencido estoy de que llegaré a empalmar con la pista superior, pero ahí me equivoco y aunque estoy seguro de que estoy a muy pocos metros de algún lugar conocido cerca de les Quintanes, el ir cuesta arriba y sin camino hace que desista, mejor otro día desde arriba. Me toca ir hacia abajo porque aunque hace ya un rato que el camino de carro se ha desvaído el sendero sigue teniendo presencia y después de una corta bajada con algún pase interesante me doy de bruces en el mismo punto por dónde he empezado. Perfecto, este tramo, que puede bajarse directamente por el sendero o mucho más largo y rápido por el camino de carro me va a venir de perlas para modificar uno de los tramos de la R18 aunque sólo sea para poder decir que le he quitado doscientos metros de asfalto.

Estoy ya en Esporles, que cruzo sin parar y continuo por el camí de Pescadors hacia la carretera donde hago la primera parada técnica para repostaje tanto sólido como líquido al menos para mantener el tono y decido continuar por asfalto hasta arriba y obviar la opción lógica y ya conocida de los tramos de Cas Barberet y Son Dameto ya que quiero tener tiempo suficiente en los no conocidos de la costa. Hago bien, la subida al coll d'en Claret es suave y solitaria, tan solo dos ciclistas y un coche se cruzan en mi camino hasta llegar a la entrada de George Sand, y esta vez sí voy a subir al Puig de sa Moneda. La sorpresa es que se puede subir al mirador montado ya que el camino es una rampa y no tiene escalones, y éso hago.

Toca descansar y tomar el segundo tentempié pero el viento me lo quiere poner difícil ya que se desata una racha huracanada y vuelan pañuelos y casco minarete abajo. Tomo unas fotos desde arriba del todo (después veré si con la calidad suficiente para publicarlas) y vuelvo sobre mis pasos aunque encuentro dos pasajes de escaleras por las que me tiro, sin mucha convicción, todo hay que decirlo, y cruzo hasta un vial cerca de la barrera del camí de s'hort de sa Cova. Mi objetivo está ahí abajo, muy abajo, y me pertrecho para afrontar esa larga bajada con alguna garantía, desde luego mucho más confiado tras haber cambiado la cubierta trasera que tan mal sabor de boca me dejó en Calvià la semana pasada por una seminueva que me dió Fibras (gra6), demasiado sencilla para el uso que le da a su bici pero que a mí me vendrá de perlas, al menos hasta que conserve un mínimo de goma.

No tengo ningún problema en llegar a orilla del mar donde estuve tentado de darme un chapuzón, el día era claro y cálido y tampoco había excesivo temporal aunque imaginarme la temperatura del agua hizo que la idea no pasara de un simple desvarío y aún así me costó marcharme de allí. Lo hice bordeando el torrente siguiendo un marcado sendero en el interior del bosque que acaba en un botador ya muy cerca de una casa la cual recordaba yo mucho más lejos. La rodeé y en el otro botador no me dirigí a la costa sino que tomé hacia la izquierda pasando por una explanada con una casa moderna sin signos de vida en el interior y desembocando en la salida digamos clásica hacia el port des Canonge, la que sube desde el mar entre la pared y la rejilla y pasando por el jardín de la otra casa para salir al vial asfaltado por al lado de la puerta metálica.

Otra parada técnica en uno de los bancos mientras los integrantes del grupo de los bicibocatas busca el chiringuito que pueda satisfacer sus ansias gastronómicas. Creo que son solamente cuatro o cinco pero mientras yo satisfago las mías con mis propias existencias siguen pasando otros, a cual más perjudicado, al final se juntaron más de una docena.

Yo, que tenía pensado subir por asfalto, cambio de opinión y decido continuar hasta Banyalbufar pero el día ha cambiado, la temperatura ha subido bastante y me sobra ropa, y aligerado de la chaqueta subo ya más relajado. Al cruzar la última barrera me acuerdo de haber visto que es posible bajar hasta la cala desde allí, no lo conozco pero no debe ser muy difícil de encontrar y efectivamente no lo es, entre los árboles me parece ver un claro y un hito y desde allí parte un divertido sendero que se dirige hacia abajo pero en sentido contrario por lo que deduzco que voy mal. Vuelvo arriba y veo un camino que viene desde una caseta y continúa hacia abajo, ése es el mío; es un camino de carro bastante perjudicado pero que lo hace a su vez muy divertido hasta que en una curva adivino una salida mientras que el camino continúa ya en peores condiciones, muy sucio de vegetación. Salgo por el desvío, el sendero es visible pero muy difícil de circular por la pendiente y los restos de ramas y troncos atravesados, se impone un pase de limpieza urgente. La civilización de cada está más cerca y accedo a ella por un escalón de cuidado y sin embargo, señalado.

No he llegado al mar, es imposible hacerlo montado para la mayoría de los mortales pero el pueblo está bastante arriba y me toca subir una cuesta importante pero no imposible. Que sean la una y media al sentarme en el banco me dice poco, estoy en Banyalbufar y debo volver a Palma por lo que me toca decidir por dónde mientras muerdo algunas barritas que aún me quedaban en la mochila. Nunca he subido por el camí des Correu desde ahí y ¿qué me impedía hacerlo en ese momento? nada, y a éso me ceñí, y no me arrepentí en absoluto aunque las cuestas se las traen, pero son finitas, solamente se trata de no dejar de pedalear y podrás con ellas, son de asfalto, son lisas, no tienen otro secreto. Otra cosa muy diferente es el tramo ya montañero del camino y por ahí no me metí, preferí la cómoda pista por la que hacía años que no rodaba.

Como no íba tan mal de tiempo preferí volver por Son Malferit que por carretera, por éso hice el último tramo del camí des Correu para desviarme al safareig de Bellavista por la pared (opción descartada) y Son Tríes por donde subí a la fuente y de paso llenar la mochila de agua. Solamente me quedaba un tramo de carretera hasta coronar y la vuelta por campo hasta Sarrià donde ya eres absorbido por la civilización y sus consecuencias.

Esta ruta sí me pareció interesante, fácil de dificultad pero atractiva para cierta clase de bikeros, ahora sólo falta adornarla con algunas guindas y someterla a la crítica antes de publicarla definitivamente, pero antes de dar ese paso hay que sacar a la luz las dos últimas, que yo quería que fuera este año y no sé si va a poder ser, lo voy a intentar al menos con una de ellas a ver si es posible.


De celebración

Hoy sábado, día de fiesta, no ha habido excusa ni impedimento para salir a rodar un rato esta mañana, y no solo yo, otros bikeros han sentido la misma necesidad y para satisfacerla que mejor que compartirla, por ello no ha habido más que secundar la convocatoria de los MIR de las nueve y asunto solucionado.
Cerca de las ocho ya nos hemos visto unos cuantos en la tienda para partir desde allí al punto de reunión oficial que ahora es fuera del aparcamiento del Decathlon, al lado de los coches del otro grupo que ahí se congrega una hora antes. Allí estaba ya el resto de peña más algún acoplado que había querido sumarse a la fiesta, nunca mejor dicho.

Tenía una vaga idea de la ruta, corretear por Na Burguesa y algo más, me he ido enterando sobre la marcha, lo primero que me han comentado es que subiríamos por Bendinat, la clásica Mamut o camí de ses Pasteretes según he podido leer en algún lado. Tendría que hacer memoria para recordar cuándo fue la última vez que la subí entera, desde luego antes de convertirla en una autopista, éso lo había visto pero fue bajando, y no es lo mismo evidentemente, pero la cosa ha empezado a descontrolarse ya desde abajo, a las primeras de cambio. Después de pasar por la fuente cerca de mí estaba Jose y ha pinchado pero necesitaba una bomba de válvula fina y he continuado, sabedor de que por detrás aún había unos cuantos que podrían ayudarle.

En la primera curva del camino después del golf me alcanza Soler y me comenta que además otro ha roto la cadena pero que lo van reparando por lo que proseguimos ruta. Veo a algunos que suben delante de mí pero excepto David que sube andando y lo sobrepaso los demás se van alejando mientras que yo me centro en mi subida y en no perder comba. Logro superar bien el primer kilómetro y a partir de ahí la cosa se suaviza y con la reforma acometida, es mucho más fácil. Veía los compañeros más arriba que se iban alejando poco a poco y hasta David me ha pasado ya en los últimos metros pero del resto no se adivinaba su presencia al echar la vista atrás.

Cuando he llegado a sitio éramos menos de los que creía y hemos tenido que esperar a los demás que nos iban contando sus peripecias a medida que llegaban, hasta con cuarenta minutos de diferencia según me han dicho, no lo puedo corroborar ya que no llevo reloj pero debe ser así. Lo próximo que me han contado de la ruta es que nos íbamos a las antenas para bajar por la trialera, una opción con fundamento. No he dejado que el nuevo se perdiera y le he esperado en un cruce, después ya todo recto hasta el fondo.

Carlos ha dicho que no había bajado nunca por allí y se ha marchado el primero para tomar posiciones y tirar algunas fotos, yo he seguido tras él y evidentemente no me ha hecho tapón y yo tampoco se lo hacía a nadie, me divertía bajando pero he notado algún toque duro en la rueda de atrás, y no era un presentimiento que me agradara en demasía pero tampoco quería parar a hinchar más y ha pasado lo que me temía, llantazo en una de las rectas. Mientras despotricaba en solitario y cambiaba la cámara me han pasado todos y me han esperado en el primer cruce, a partir de allí he bajado con un poco más de calma hasta que me he vuelto a confiar y, repetición de la jugada, más de lo mismo. Esta vez se ha quedado Miguel para ayudar prestándome la bomba ya que no atinaba a dejar la mía en la posición correcta y me costaba hinchar más de la cuenta.

Vuelta a reagrupar más abajo y tomamos un sendero que nos lleva a la carretera, allí se despiden Pedro y Julián y después me he arrepentido de no haberlo hecho yo, hubiera llegado a casa a la hora convenida porque el retraso acumulado era ya importante pero, a lo hecho pecho, y he continuado ruta. Lo que me ha extrañado (por no saberlo) era que nos íbamos a ir hacia Santa Ponsa para recorrer el camí del barranc de bla, bla, bla, el que va vadeando el torrente y volver desde allí al coll des Tords, coll des Vent, coll de sa Creu y circuito DH pero se me iba de horario, y a Juan y a Carlos también por lo que en la rotonda hemos dejado al grupo y hemos vuelto a Palma directamente aunque a decir verdad, los he perdido por el camino, y eso es dificil pero así ha sido.

Me he sentido bien en la ruta, más en las subidas que en las bajadas por todo lo acontecido, me ha cortado el rollo a base de bien y me han tenido que esperar dos veces, y la verdad es que tampoco tengo una explicación que me convenza en demasía aunque estoy casi seguro de que llevo el amortiguador demasiado duro, me va muy bien para terrenos llanos u ondulados pero cuando el terreno se complica un poco peca de poca sensibilidad y es cuando la cámara sufre las consecuencias, todo ello motivado también por no querer bajar conservadoramente, trialeando casi. La cubierta tampoco debe ayudar demasiado a que éso no suceda, necesita sustitución.

La vuelta, cómo he dicho, en parte en solitario por desaparición de la peña y además he vuelto a pinchar viniendo por el paseo, creételo, menos mal que he podido llegar a casa tras meter un poco de aire porque iba ya sin cámaras.


Seré breve, tranquilos

Me habían comentado algo entre semana de una nueva chinchetada cerca de Palma para este sábado pasado pero yo no vi nada por mis canales habituales de información, que son todos menos feisbuc y tuiter, hasta el uatsap tengo parado por avería del teléfono, así que todo lo que sabía es lo que me iban contando terceras personas. En un principio iba a ser una ruta muy parecida a la que hicimos la semana anterior por la Fita del Ram en busca del huerto perdido y pensé, y así lo comenté, que podríamos juntar las dos cosas y de paso, acabar los deberes pendientes, aunque intuía que con una buena dosis de fortuna, así que no me hice muchas ilusiones respecto a ese tema y me presenté en el punto de salida dispuesto a disfrutar de lo que me fueran ofreciendo, más o menos como Guiem supongo, no hi ha que fer-se mala sang tan aviat.

Supongo que llegué pasadas las ocho porque salí de casas a falta de diez minutos para la hora oficial de salida y no me esforcé mucho en rodar rápido con varios kilómetros de rodar por delante, en todo caso no se notó mucho ya que media hora después aún estábamos parados en el mismo sitio. Éramos bastantes y el saludo inicial se convierte en una tertulia inacabable, en todo caso es el promotor el que debe dar el sús ya que nadie parece querer iniciar el periplo por su cuenta.

La primera parte debía ser nueva, y lo fue para la mayoría, yo andaba un poco confundido de si subíamos por el mismo sitio que habíamos pasado un par de veces y hasta que no vi el marcado surco del agua no lo tuve claro, y así y todo me pareció mucho más fácil aún con el mayor tráfico que había. Se trata de un camino particular por Son Anglada que va a dar sobre la cantera con una entrada por una calle particular, de ahí que se requiera permiso para cruzar y ahí es donde se agradece la labor del sherpa, Mateo en este caso.

No sé si había más de uno que supiera el recorrido pero arriba hubo debacle, el grupo empieza a bajar hacia la cantera y cuando los últimos nos disponemos a hacerlo vemos que se paran y se dan la vuelta unos cuantos, nosotros hacemos lo mismo y nos vamos en sentido contrario, solamente somos cuatros, Berto, dos compañeros más y yo, y en el desvío de la trialera vemos que no viene nadie. Berto duda, yo le convenzo de que si queremos ir a Bunyolí es por ahí y así lo hacemos, en un principio él delante pero me va parando y decido pasarle y unos metros más adelante es cuando me doy el piño, patinazo de delante y al suelo de lado, doy con el muslo y el codo en las piedras y en un primer momento me duele bastante aunque me puedo recuperar lo suficiente para seguir pedaleando. Es raro, en el muslo no tengo herida ni marca alguna y es dónde más me duele aún, creo que debo tener rotas algunas fibras.

l llegar a la carretera intentamos contactar con el grupo y no lo conseguimos por lo que nos dirigimos a esperarles en la entrada de Bunyolí, esperamos allí más de veinte minutos, tomamos un bocado y algunos hasta se fuman un pitillo pero aquellos no aparecen y frente a la eventualidad de que puedan haber pasado por detrás de las casas decidimos subir y esperarlos en la barrera de arriba. Berto, que ya me debe una por lo de la trialera de Bunyolí nou, me propone subir por las dresseres porque según él se acorta mucho, cosa que pongo en duda y les digo que suban por allí que yo lo haré por el camino y veremos quién tiene razón. Evidentemente llegué antes, mucho antes, es más, a él le cogieron los del grupo principal que venían por detrás.

Allí supe que se habían ido todos por la cantera dejándonos tirados a nuestra suerte, en estos eventos hace falta un sherpa de cola, en ésto los menorquines lo tienen mejor organizado, o en todo caso, hacer público el track. Sea como fuere ya estábamos todos, aunque me parece que ya algunos se habían pirado, y pudimos continuar cual manada colorista hacia las antenas, eso sí, de agrupamiento nada, una larga hilera iba recorriendo toda la subida así que cuando llegué arriba algunos ya se habían ido.
A partir de aquí fui acompañando a los inqueros hasta la ermita parándonos, eso sí, en un cruce para tener una sesión de saltos a los que se sumó también otro grupo que venía por detrás y todos los que le dieron al vuelo siguieron satisfechos, yo miré e hice alguna foto, no más.

En la ermita recogí agua y quería comer algo pero como decían que ya habían merendado (de hecho debía ser ya la hora del almuerzo) no se pararon mucho y partieron pista abajo. Según Mateo iban a la font des Rafal, ¡pero en dirección contraria!, yo suponía que se refería a la font de Dalt, cerca del área recreativa, pero como los T.E. tenían claro que querían bajar por los marges y el grupo no iba por allí salimos más tarde y ya que estábamos, por un camino nuevo, no tan técnico como la trialera del Cristo que sé que les gusta mucho pero sin querer perder la oportunidad de conocer otras posibilidades de ese fantástico bosque, y así lo hicimos. Creo que coincidimos al final de que, sin ser excesivamente complicado, tiene algunos pases divertidos. Lógicamente aprovecharon para inmortalizar algunos vuelos y derrapadas.

Tras enlazar con el camino principal nos vamos a lo que es la guinda del día, los marges, sin haber despreciado la pequeña losa que bajaron Kiko y Miki. En el primer tobogán hay algunas dudas pero tras superar algún momento de indecisión lo hacen todos a la primera, yo no dudo, directamente no lo hago y me dirijo a lo que son las paredes propiamente y siendo la primera la que más me impone me decido a superarla y lo consigo, las demás siguen de un tirón. Caso aparte es la olla que, aunque viendo como se la pasan ellos y otros compañeros no acabo de entender cómo no me da eso la confianza necesaria para intentarlo yo.

Con la euforia a tope intento conservarla hasta el último tramo de escaleras finales donde poner a prueba el recorrido total de la suspensión en esos altos escalones. Estamos abajo y aprovechamos para comernos los restos, comentar algunas incidencias y chafardear un poco. Hace frío, más que arriba, y nos abrigamos un poco más para afrontar la última subida del día, volveremos por Son Malferit como mandan los cánones del mtbikero y en Establiments nos desviamos por el camí de Can Carles para no circular por la carretera principal, aunque los kilómetros finales sí los hicimos por ahí, era tarde y había un poco de prisa si no los llevo por el polígono, un recorrido mucho más tranquilo.

De verdad que era tarde, muy tarde diría yo, las tres, hasta me sorprendió a mí mismo, demasiado para hacer un recorrido que yendo directamente y sin parar mucho puede hacerse en unas tres horas peladas. De todas maneras no fue un inconveniente para nosotros aunque debo recalcar, sin ánimo de clavar ninguna puya, que, en previsión de posibles cortes en el grupo haya más de un guía en el grupo o que se haga público (si es posible) el track de la ruta, y lo dice quién lo vivió en primera persona hace unos meses.

En todo caso doy la enhorabuena al promotor(es) por querer compartir con el resto de compañeros un buen día de mtb que hasta Mar se atrevió a acompañar a tal cantidad de fenómenos (es incombustible esta chica). Al resto de compañeros, mis saludos y hasta la próxima.


Cap a s'hort

¿Qué le vamos a hacer si uno sucumbe fácilmente a las tentaciones? No me hace falta un gran cebo para caer en la red sino que basta que éste sea mínimamente tentador y la semana pasada me echaron uno, medio enmascarado en una pregunta trampa que no hizo más que encender mi curiosidad y claro, no me pude resistir a escenificar en directo lo que se me demandaba sobre el papel, de la teoría a la práctica en un santiamén.

Dime lugar y hora y allí estaré, un poco más tarde todo sea dicho, unos minutos de nada que, conociendo al convocante, no van a causar ningún estrago. Y tampoco fuimos los últimos, y digo fuimos porque esta salida logró convocar a varios secuaces pero más tirando a vagos que otra cosa. Aparte de estos dos parias de la bici el grupo era de lo más heterogéneo, Guiem que se presenta con un “familiar”; aparecen también Miquel Àngel y Joan Borrás como representantes oficiales del grupo más otros acoplados que tenía vistos del día de Comasema, Silver y compañía.

Mi punto de mira estaba en s'Hort de sa Cova, muy lejos del lugar de partida así que me despreocupo de los pasos intermedios y dejo que me lleven. El itinerario es clásico y archiconocido, Establiments por el polígono, Bunyolí y todo recto para arriba. En la barrera de abajo nos encontramos a unos cuantos que se van antes que nosotros porque yo ya no puedo más de calor pese a no ponerme camiseta de manga larga y paro a quitarme ropa. La subida a estas alturas no tiene secretos, está más que controlada, y no digamos del resto de subida casi toda por asfalto ahora que la barrera de Can Manent está cerrada. Hasta las rampas de Sobremunt llegó uno que no pudo continuar, yo creo que ese hombre debería dejarse aconsejar sobre el tipo de ruta que puede o no puede hacer y disfrutaría más, mientras que los demás íbamos llegando al final de la cuesta cada uno a nuestro ritmo.

En la última subida se gestó la traición, todo había ido según el plan previsto pero ahí la cosa cambió, alguien me comentó algo de bajar a la Granja, claro, ¿porqué no? Ellos no conocían la bajada por el pas de Son Vic y eso era algo que podíamos subsanar sin que afectara en demasía al desarrollo general de la etapa, es más, creo que lo favorecía en cuanto a recorrido pero penalizaba en cuanto a horario, ya que a pesar de no ser una bajada excesivamente técnica sabía que tampoco sería de sus preferidas pero había que hacerla algún día.

Momentos de indecisión en las pistas donde tiramos por la equivocada si queríamos llegar a la Font des Rafal aunque he visto después que sí íbamos bien. Sea como fuere nuestro objetivo era el camí des Correu y la opción realizada es mucho mejor con diferencia. Salimos junto al pont de sa Turbina justo en el cruce del camí des Correu y recorrimos el ramal de camino paralelo a la carretera para acabar desembocando en ella y hacer un tramo de asfalto hasta el camí de Pescadors y ponernos a merendar en Mirant de mar. Aquí llegué ya con molestias estomacales y como no había comido nada aún lo achaqué al agua lo que me llevó a dejar de beber y por la tarde en casa me encontraba deshidratado.

Guiem quería aquí recorrer el tramo de subida hasta la urbanización sin miedo a errores y comenzamos la ascensión que tuve que empezar (y acabar) andando. Los demás tampoco andaban muy lejos ya que algunas cuestas son muy pronunciadas y no hay casi diferencia entre caminoar o rodar, pero al llegar al enlace deciden no seguir tras comprobar que no puedo continuar, el traqueteo del sillín no hace más que molestarme y decido volver atrás, cosa que inmediatamente secundan y hacemos el mismo camino ahora de bajada. Yo me vi incapaz de llegar abajo y tuve que pararme a aliviar el cuerpo y poco después las punzadas remitieron bastante y pude montar con más soltura. Al llegar junto a las primeras casas del pueblo nos desviamos del camino principal para bajar por un carreró escalonado muy atractivo y fue prácticamente el último resquicio de diversión del día si exceptuamos la subida del coll por el sendero, si es que eso puede considerarse divertido.

Si valoramos solamente resultados podría decirse que la ruta no fue muy provechosa, digamos que no se alcanzaron los objetivos marcados, pero afortunadamente creo que cada uno de nosotros supo y sabe aprovechar cada pequeño momento como para sentirse satisfecho y si me equivoco puede manifestarlo abiertamente en los comentarios.

Como dijo el sargento Burke, McArthur volverá.


El acoplado repite

Pasan los días y no parece que la ruta del sábado tome forma, la época de los grandes debates sobre ese acontecimiento pasaron y ahora los planes son más dispersos y con menos gente involucrada y esta semana los míos son los de no alejarme mucho de la capital y a poder ser saliendo rodando así que fui tanteando opciones casi ya desde el lunes. Me avisaron de una salida de los bous por la comuna pero lo que me tiraba para atrás era la hora, las ocho, en cambio la salida una hora más tarde de los MIR me convencía más, lo que no me quedó tan claro era la ruta que querían hacer, aún no tengo claro quién es el macho alfa de esa manada.

Se hablaba de pasar por Son Roca, Burotell, DH, eso más o menos sigue una línea lógica que está específicamente marcada en mi ruta 3, la ruta de las guindas podríamos llamarla, un continuo sube baja a cual más interesante. Esta ruta es una de mis favoritas desde que me enseñaron varios pasos por Son Roca y Conques pero también una de las más duras, de hecho cuando la quisimos realizar la mayoría abortó volviendo a Palma antes presa del agotamiento.

Tras reunirnos varios en la tienda empezamos a rodar hasta el punto de reunión principal donde nos esperaba un nutrido grupo (obviaré nombres para no ser pesado, si queréis leed los títulos al final de este video) donde como siempre en estos casos hay que tensar las riendas para lograr arrancar.

Primera etapa, la subida por el coche quemado, está en mi track e inocentemente pienso que lo estamos siguiendo. Coronamos tachuela e iniciamos bajada, yo la veo como siempre pero no acabo de creerme que la horquilla va mejor que antes de hacerle el mantenimiento, de hecho creo que va peor, a ver si esta semana lo soluciono. La gente abajo dice que está resbaladiza, yo no lo noté, debo llevar la presión perfecta en las HR para poder pensar eso, en ese aspecto sí me siento tranquilo.

En la carretera ya se produce la primera variación, no vamos por Bunyolí, vamos directamente a Son Roca y no acabo de adivinar la razón pero como ese tramo ya lo conoce todo el mundo pues tampoco me causa gran desazón. Cuando llegamos al desvío de la carretera del Verger para subir a Son Roca veo que la gente que va por delante tira por el asfalto aunque esperaba que se dieran cuenta del error inmediatamente pero no fue así, es más, algunos de los que venían conmigo se fueron tras ellos pese a mis intentos de convencerlos de lo contrario. Entonces ya nos tienes a Elías y a mí a un lado de la casa y el resto al otro lado sin hacer caso de nuestras llamadas y los que nos vieron tampoco volvieron atrás. ¿Seguimos? “seguimos”, fue la respuesta, aunque por poco rato, enseguida el compañero se da cuenta de que va pinchado y aunque con líquido en las cámaras éste es incapaz de taponar un simple escape. No era esta su primera incidencia, anteriormente había partido el cable del cambio en la primera bajada y lo habían podido solucionar acortando un poco el recorrido y apretando de nuevo.

Lo único que ha cambiado de ese camino son los árboles tumbados por alguna tormenta con los que te vas encontrando en pleno bosque, por lo demás un camino tan divertido como difícil de superar con nota en su parte final. Y fue justo ahí donde la patilla de la Lapierre reventó, quizás demasiado forzada por la tirantez del cable acortado. No quedaba más que desmontar piezas, meterlas en la mochila y bajar por la inercia. Le parece mejor idea bajar por el camino viejo que por la carretera y es lo que hacemos, confiando en que el grupo nos esperara en algún punto, pero no los vimos ni en el cruce, ni en la primera barrera ni en la carretera y para acabar de pifiarla del todo Elías vuelve a pinchar, había dado un llantazo y la rueda se le vació de repente minutos después de habernos parado.

Le presto una cámara y vuelve como puede (recordar que no llevaba cadena) a la ciudad mientras yo continúo por la carretera hasta Puigpunyent ya sin esperanzas de encontrar el resto del grupo en los próximos minutos. Ya que hemos tardado mucho más que ellos pienso en recuperar parte subiendo por la carretera mientras ellos van por Conques y nos vamos a encontrar en el GR. Ésa es la teoría aunque no me la acabo de creer así que cuando llego a la barrera me quedo a esperar allí, y hago bien porque no tardan en llegar desde Galilea desde donde han llegado por la Reserva. ¿Una visita turística quizás?.

Ya agrupados y comidos nos dirigimos por el GR hacia el desvío de la coma de s'Aigo solamente alterado por la colocación de una barrera que no alcanzo a adivinar su verdadero propósito, ni yo ni nadie creo yo. A partir de este punto es un llaneo muy largo y divertido hasta un pequeño repecho donde empieza el verdadero descenso y ahí sí que no quiero ni molestar ni ser molestado así que me tiro el primero por el sendero y a medida que van pasando los minutos van disminuyendo las voces que me vienen por detrás hasta que solo queda uno. Todo eso va pasando a medida que me voy sintiendo más y más eufórico, dentro de mis límites voy seguro, he leído y oído comentarios sobre lo resbaladizo del terreno pero mi opinión es la misma que la que tenía respecto a la primera bajada, ni un pero le pongo.

Los que quedamos, porque ya han partido unos cuantos, subimos por carretera para ir a saborear el circuito militar de DH, y no lo toméis como una aprobación a un trabajo bien hecho, repruebo firmemente esta alteración que se realiza sin permiso ni conocimiento de la propiedad del lugar. Ya había pasado una vez y la verdad no me acordaba de casi nada así que me lo tuve que tomar como un estreno y tuve algún renuncio que intenté enmendar con un segundo intento aunque en general es bastante factible hecho a una velocidad prudente, está claro.

Supongo y espero que tanto las bicis como bikeros estén ya en fase de recuperación, en un principio el diagnóstico era favorable y las únicas roturas eran mecánicas. Aúpa MIR's.


P.D. ¿Qué pasa con Son Roca que parece que está de moda esta semana?


R49 con los MIR

Había cogido el ratón entre semana y en un momento de lucidez había diseñado otra ruta por la zona de Alaró con algunos caminos aún no utilizados anteriormente aunque sí recorridos pero no recientemente. Y puestos a dibujar no me quedé corto, dos buenas subidas alternadas con dos bajadas no tan a la altura a mi modo de ver, la primera, más técnica y trialera, y la segunda, con unos tramos muy diferenciados y sin grandes dificultades, pero sí muy divertida; en cambio las subidas son muy exigentes y la verdad, la segunda, quizás demasiado después de ver in situ los cambios que ha sufrido.

Pero vamos por partes, no iba a ir solo, aunque tampoco sería ni la primera ni la última vez que eso ocurriría, y por eso convencí a algunos para acompañarme en tamaña correría y aunque había propuesto empezar de Alaró rectifiqué a última hora y partiríamos de Santa María, es mejor, creo yo.

El día y la previsión del tiempo no acompañaban pero en ese aspecto no había dudas así que el grupo y yo nos vimos a las afueras de Santa María junto con otros bikeros invitados por alguno de los presentes. Eso hizo un total de doce bikeros que partían por asfalto hacia Alaró a ritmo lento, ideal para ir calentando bajo una temperatura más bien agradable. No sabíamos si aparecería alguno más por el camino, cosa que finalmente no sucedió.

La primera dificultad de la jornada es el camí de s'Estret, forma parte de la antigua vía entre Alaró y Orient, que precisamente ha sido noticia en la prensa esta semana y que creo más bien que puede deberse a alguna denuncia vecinal en la zona aunque no sé si relacionada con bikeros o con otro tipo de vehículos, esperaremos acontecimientos. Nosotros no encontramos tráfico e hicimos la subida todo lo cómoda que el terreno permite, que no es poco dado que está cementado prácticamente en su totalidad desde el año 95.

En el tramo de pateo del Pas de s'Escaleta hubo muchas diferencias para ser un tramo tan corto, los acoplados subían a buen ritmo mientras los demás sufrían un poco más. Pasar la escalera no es el final del porteo, queda otro corto tramo hasta llegar al coll y allí, una vez reunidos, decidimos no bajar por la continuación en vista de cómo estaba el terreno y más después de que nos hubiera caído una fina lluvia cuando subíamos así que lo hicimos por la pista ancha, hacerlo por la trialera nos hubiera retrasado mucho. Pero bajar por la pista no fue tampoco sinónimo de bajar juntos pese a que las complicaciones son mínimas, quizás algo aumentadas por el hecho de estar mojado pero tampoco nada del otro mundo.

Agrupados abajo nos dirigimos hacia el Pas de s'Estaló para tomar la continuación hacia es Rafal, tramo bastante ciclable a pesar de lo que se decía. Llego de los primeros al coll des coster del garrovers, pasamos a modo silencio aunque si hubiera habido alguien por allí nos habría oído seguro, para llegar ya muy cerca de las casas. No pude atravesar por la barrera cerrada y además veía a un excursionista saltando también la rejilla al otro lado del campo arado así que seguimos hastas las casas donde había dos coches pero sin nadie por los alrededores.

Llegados al cruce de sa Bastida dudo y me adelanto un poco para comprobar el lugar y al corroborarlo les llamo a gritos pero no aparecen por lo que vuelvo atrás y, entre los árboles, veo al grupo desperdigado, parece que hablan entre ellos y no me oyen y en eso que aparece el excursionista y me dice que están parados discutiendo con el dueño? l'amo? cazador?, presto atención y oigo que alguno les comenta que hay uno perdido más adelante, a ver si éso le convence de dejarles continuar, bajar por la pista principal no era una opción, además por allí deberíamos volver a subir y decido esperar a ver cómo acaba todo. Pasan algunos minutos y aunque no oía al dueño veo que vienen hacia mi, ¡bien!, haremos la bajada de la fuente pero me comentan que no podemos bajar hasta abajo por varias razones, la barrera de la embotelladora está cerrada (cosa que ya sabía) y, lo más importante, que el dueño está cazando por los alrededores por lo que debemos salir del camino al salir del bosque para empalmar con la pista principal, así se han comprometido y así lo vamos a hacer ya que al parecer no han puesto pegas (ni ahora ni futuras) si vamos siempre por la pista.

Hacemos pues la bajada pero ninguno de nosotros sabe dónde está ese sendero, solamente tengo una vaga idea de por dónde cae y al final resulta que los dos caminos casi llegan a tocarse, están mucho más cerca de lo que parece sobre los mapas. Sorpresón al ver esa nueva pista, cementada durante muchos metros y con unas pendientes brutales, así que después de conseguir llegar abajo sin salirme por los márgenes me planteo la opción de cambiar la ruta que tenía pensada, en este caso de manera forzada para no tener que volver a subir por donde habíamos bajado y pienso en la siguiente subida, por donde tendríamos que haber bajado, éso acortaría el recorrido y rebajaría la dificultad pero viendo el discurrir general de la ruta casi era la única opción posible.

Lo que pasó es que hubo una deserción total en el pueblo, los carreteros acoplados se fueron a “dar pedales”, quizás pensando que subiríamos nosotros con un tractor, pero el contagio enfermizo era ya general, el que había bajado solo por la pista no aparecía y el grupo tenía que ir a buscarlo al otro lado del pueblo en lugar de esperarnos él a nosotros. Quién no tenía excusa se la inventaba y ante tal panorama no pude más que claudicar ya que me quedé sin aliados ante tamaña traición, prácticamente a media mañana y hablando de volver ¿dónde se ha visto ésto?, pues nada, a buscar al perdido que estaba merendando tranquilamente en un bar y para los coches.

No me agradó nada toparme con la gente del lugar en el Rafal (aunque no los viera) ya que tenía esperanzas de poder configurar una ruta perfectamente realizable aunque tampoco es que sea una novedad precisamente, es algo con lo que hay que lidiar en muchos sitios en esta isla desgraciadamente pero sigo confiando en que con un mínimo de seny y un poco de suerte podamos recorrer esos parajes sin contratiempos serios, es lo que espero.


Sin ir más lejos

Esta semana la cosa estaba algo tibia respecto a la ruta del sábado, no había propuestas serias sobre la mesa y por eso me acerqué al local social de los MIR para preguntar y me dijeron que irían por Na Burguesa pero no a hacer una gran ruta sino más bien un calentamiento antes de afrontar lo que es su reto de esta semana, un duatlón en Lloret el domingo. Entonces pensé en compartir ruta con ellos, al menos en parte, hasta las antenas de Calvià y después improvisar y sobretodo alargar la nuestra.

Debía estar a eso de las ocho y media en la tienda y he llegado bastante antes e iban apareciendo personajes, los Juanes, Carlos, Javi, Alberto y finalmente Emilio bastante retrasado. No había comentado con cada uno de ellos quienes seríamos exactamente así que se iban sucediendo sorpresas una detrás de otra, y más cuando hemos llegado al Decathlon al observar el nutrido grupo de gente que ya había allí congregada y hasta para mí ha habido sorpresas ya que por allí se paseaba Toni Cantarellas y Juanan, además de Pepefz, Fibras y los Sancho, aparte del resto de MIR claro y algunos acoplados más. En total casi una veintena.

Después de los saludos iniciales nos hemos puesto en marcha que ya se había hecho tarde y salimos directos a Génova por el carril bici. Nos han llevado por la subida alternativa que te quita las primeras rampas iniciales, las más duras, y después todo ha sido circular por la nueva autopista para todoterrenos que hay ahí arriba. Numerosa gente nos hemos congregado por la zona, algunos corriendo, otros caminando y bastantes más buscando setas, y entre medias, los cazadores despotricando del resto. El único incidente destacable antes de llegar a las antenas, el mío, en la última bajada un llantazo y llego empujando. Después el chou de intentar cambiar con una bomba que no hincha así que entre las prisas y la gente que ya se iba no meto la presión adecuada y a la vuelta doy otro llantazo a las primeras de cambio, el mosqueo va en aumento y hasta les digo a los dos últimos que pasan que avisen de que no me esperen.

En un principio teníamos pensado bajar por la trialera hacia Palmanova pero cambiamos de opinión y volvimos atrás con todo el grupo pero claro, con el segundo llantazo la ventaja que nos llevaban era ya insalvable. Esta vez hinchamos con la presión adecuada y no volví a tener problemas, pero si es que es de esperar, siempre me pasa lo mismo, hincho poco, muy poco para poder aguantar las acometidas si no vas con mucho cuidado y buscando la mejor trazada, cosa que de cada vez hago menos. Mea culpa (por tonto).

En fin, que ya no me esperaba encontrar a nadie pero sí porque también Pepe S. había tenido problemas con el tubeless (no todo es perfecto) y estaban de reparación, con todo había ya más poferos detrás que delante y no les quedó más remedio que esperarnos en el coll des Pastors mientras que los MIR ya habían partido a por su ración de DH. Nosotros íbamos a ser más conservadores y bajamos por la variante del mirador de n'Alzamora y el sendero hasta el Coll des Vent donde hubo escisión. Toni, Juan, Carlos y Mar decidieron bajar directamente a Palma mientras que los demás hicimos la última subida para bajar por otro sendero innominado hasta el coll des Tords. Era una de mis curolles desde que, en una salida no muy lejana con Xavi y compañía, este me comentó que se podía llegar hasta la interminable sin tocar asfalto, ese día hicimos algunas averiguaciones sin resultado y no lo conseguimos, ahora sería el momento de aprovechar el GPS e intentarlo, aunque con idéntico resultado, el último pinchazo de Pepefz y los problemas que seguía arrastrando el otro Pepe con el tubeless más los primeros indicios de lluvia nos hicieron desistir de seguir investigando por la zona y volvimos rápidamente por la carretera. Quedaba menos de un kilómetro para empalmar y habrá que ver si es realmente posible, pero ya será otro día.

Los dejé en el bar de costumbre y cuando pasé por delante del otro aún estaban el resto de compañeros allí acabando de comer por lo que pude volver con ellos casi hasta casa.

Fue una salida como quién dice de germanor, prácticamente improvisada, y sobretodo para dejar de oír de una vez por todas esas frases que me repiten constantemente, unos “¿Quién coño (perdón) son los MIR?” y los otros, “¿Éstos qué son, Toys?. Espero haberos aclarado pues algunas dudas y nos vemos en la próxima.

Vía directa al álbum de Carlos


Enfitados

Un hecho luctuoso acaecido con un joven ciclista bunyolí en las carreteras mallorquinas había provocado una concentración de protesta y despedida de este joven que lo único que hacía era practicar un deporte al aire libre, lo que pasa es que este deporte no se practica en un gimnasio sino en las carreteras y siempre bajo condiciones de inferioridad respecto a los otros usuarios de estas vías, el vehículo que usas no te da ninguna protección y donde casi siempre los accidentes son por alcance, es decir, no los ves venir.

He visto tantos incidentes conduciendo que no me extraña en absoluto cualquier cosa que pueda suceder, son situaciones en las que no depende ni la edad, ni la experiencia, ni el sexo ni siquiera la nacionalidad de los intervinientes, hay de todo con todos y solamente una clara concienciación personal evitaría estos malos tragos, por eso no creo que estas manifestaciones sirvan para nada, en todo caso faltaban los otros actores de esta tragedia, para los conductores no ha cambiado nada (y para muchos ciclistas tampoco) y desgraciadamente estos accidentes seguirán ocurriendo, no soy optimista en este aspecto.

Otros compañeros tampoco pensaban asistir y fue con ellos con los que programé una salida por la montaña, tenía pensado algo por la Fita del Ram después de revisar entre semana el listado de caminos. Se trataría de subir allá arriba e intentar encadenar una ruta aceptable. La primera disquisición era si salir desde Esporles o desde Palma, no es baladí, el tiempo que tardas en ir y volver lo quitas de montaña aún así decidimos salir de Palma y a una hora que no era temprana por lo que la ruta se iría cociendo a medida que le añadiéramos ingredientes a la olla.

Éramos pocos, tanto por la concentración programada como también porque hoy domingo se corren las 4 horas de resistencia de Cala Falcó (por fin) y algunos querían guardar fuerzas para el evento. Prácticamente éramos los mismos que la semana pasada, Pepefz, Pepe Sancho, Torito y yo, aún así pocos para los que podían venir, en fin, ellos se lo pierden.

Ya antes de llegar al punto de reunión habitual para las rutas en dirección a Esporles me había parado a charlar con unos cuantos que me fui encontrando en otros puntos de reunión pero no llegué tarde, había salido con bastante antelación, lo tenía previsto. Ya reunidos todos no tardamos mucho en partir y lo hicimos por Sarrià y Son Malferit, íbamos a atacar las rampas de hormigón de Son Ferrà que, aunque duras, son fáciles de pasar hasta con un 32 atrás y estando desentrenado. Continuamos hacia la ermita y más allá, hasta la bassa de Son Vic, nuestro primer objetivo, cruzándonos con algunos Trabucats y algunos descenders.

Vamos a hacer nuestra primera bajada, el Pas de Son Vic, que no es excesivamente técnica de por sí pero sí que se necesitan unas altas dosis de buen manejo de la bici para pasar con un mínimo de solvencia. Hay que hacerlo bien desde el principio porque la bajada no te da tiempo a calentar y es donde Toni empieza a tener los primeros problemas con la tija pija, no queda enclavada y la fuerte pendiente del camino no permite llevar el trasero tan arriba.

Ya en el camino ancho nos dirigimos hacia Son Noguera y tras pasar la rejilla valoramos alguna posibilidad de ir por un lado o por otro, finalmente optamos por pasar por Es Tomassos al ser todo ciclable aunque la vuelta sea mucho más larga. Justo en la fuente nos despistamos y bajamos unos metros quedando a la vista de las casas donde no vimos a nadie aunque los perros si nos olieron y lo demostraron lo que nos hizo volver atrás para coger el camino correcto. Antes de llegar al bosque ya hay que superar unas buenas rampas y ya me di cuenta de que me resultaría muy complicado llegar arriba no ya sin penalizar sino sin patear en exceso, la pista aunque ancha está tapizada de piedras sueltas y hojarasca con lo que las dificultades se añaden unas a otras, es una subida para ir muy motivado y con el cuerpo preparado para ello, así sí se disfrutará.

Al llegar arriba vemos pasar a un grupito de chavales y chavalas con bicis de rally un poco apurados en esos terrenos, supongo que de entreno, mientras nosotros nos vamos en sentido contrario en subida hasta el desvío de la cumbre donde además ahora tendremos que empujar la bici, no es mucho tramo pero tampoco es plano. Paramos un poco en la cumbre y valoramos las opciones posibles de vuelta, en un principio yo quería bajar por el Pas de sa Granja para volver por la Font des Rafal e ir costeando hasta la otra fuente y el área recreativa pero vemos que se puede hacer bastante largo y optamos por bajar directamente al pou de neu y desde allí al aujub, ésa era la teoría porque hubo ahí bastante descontrol, cuando bajo de la cumbre los pepes no están y me dice Toni que los ha visto bajar lo cual me extraña porque deberían haber pasado por la pared enseguida y no lo han hecho, de todas maneras vamos los dos tras ellos. Nos cruzamos con unos excursionistas que suben en el paso de la pared y empiezo a entender la situación porque llegamos al clot de neu montados mientras que la opción que recordaba era mucho más alocada pendiente abajo.

Desde el clot vamos siguiendo los hitos pero por un terreno bastante irregular por el cual es muy difícil rodar y menos aún Toni con sus problemas de tija, así y todo seguimos avanzando hasta que ya se hace evidente que no estamos en el buen camino y recordaba vagamente alguna inspección por esos terrenos que tampoco llegó a buen puerto. Lo comentamos y buscamos, y encontramos, un enlace al camino correcto con lo que bajamos ya mucho más tranquilos. Nos paramos en el aujub mientras oímos a Pepe dar algunos gritos desde arriba, nos está buscando ya que hacía rato que esperaba pero falta alguien, Sancho no está ni con unos ni con otros y llegamos a la conclusión de que debía ir delante de nosotros al confundirse en el mismo sitio, todo es suposición ya que no podemos contactar con él, por lo que decidimos bajar y confiar en que él haga lo mismo.

Antes de llegar al camino principal debemos reparar el cable del cambio de Toni que se ha partido pudiendo quedar a sitio acortando el recorrido, parece que podrá continuar utilizándolo pero esto nos obliga a acortar ruta y Pepe propone bajar directamente hacia Son Poquet, cosa que en un principio no me parece adecuado ya que no lo recordaba muy transitable cuando pasé, pero ya hace tiempo de eso y decidimos ir a comprobarlo. Buena elección porque fue una sorpresa muy agradable aunque no sea un camino fácil ni mucho menos pero para un bikero técnico con una bici adecuada puede ser muy agradecido.

La vuelta sin incidentes por donde habíamos venido tras haber completado un fantástico día de montaña que es lo que nos gusta realmente hacer. Después he comprobado que Sancho volvió sano y salvo o sea que todo estuvo bien. Ahora a ver si de todos los ingredientes sale un buen guiso.


Se veía venir

Al parecer ya han encontrado la manera y forma de volver a cobrar por pasar por las fincas de Massanella, Comafreda y Can Bajoca, ahora al cumplimentar la solicitud de autorización te exigen un ingreso en cuenta y presentar el resguardo en la entrada (o salida), 5€ por persona a los que hay que sumar la comisión bancaria pero esta va a partes iguales.

La sabiduría popular empero, buscará maneras de eludir el pago bajo cualquier pretexto. Alguno buscará alguna dressera que te permita pasar inadvertido sorteando la barrera siempre en modo silencio; otros mostrarán sorpresa y por supuesto no llevarán dinero encima, olvidadlo, no colará. Los machotes subirán por Mancor y antes de llegar a la barrera volverán a subir hasta el coll des Prat, ruta totalmente factible estando mínimamente en forma para afrontar esas largas subidas, la segunda con bastantes tramos andando. Otra pega de esta ruta es que no meriendas en Can Coquet.
Así pues, avisados estamos.

Esto nos lo contó hace unos días Miguel Ángel en su blog.


R47 (estreno)

Decido poner ya fecha definitiva al estreno de la R47 aunque en honor a la verdad era en un primer momento la R49 pero la hemos pasado delante y haremos la presentación este fin de semana. Todo vino porque estaba mirando una tarde el mapa completo de rutas e intentaba colocar sobre el mismo los caminos que están descritos en un capítulo pero no utilizados en el otro e intentaba hacer con ellos nuevas rutas, tarea harto difícil por toda la serie de condiciones a cumplir, a saber, no solaparse en exceso con otras, ser lo máximo ciclable y tocar el mínimo asfalto posible, amén de tener que encajar en mis propios parámetros de dificultad y diversión. Queda una pendiente en la zona de Andratx con caminos ya recorridos pero en la que he incluido algunos tramos nuevos hasta para mí que tenía que ser la siguiente pero la reiteración de salidas en esa zona hace unos meses me aconsejaron “descansarla” un poco, pero este año caerá.

Otros caminos que no había tenido aún en cuenta están en la zona de Alaró, los hemos recorrido pero juntar ésos precisamente en un solo recorrido conforman una ruta de lo más dura y para llevarla a la práctica necesito el coraje a tope.

La tercera que ví clara desde un principio fue alguna por la zona de Calvià, vasto territorio en blanco en mi mapa particular, entonces empecé a recomponer el rompecabezas y salió una ruta mínimamente decente, sin muchas subidas pero también con pocas bajadas, así que metí una guinda intermedia de las que hacen pupa, ésto en teoría, pero que en la práctica es muy fácil de eliminar si no se cumplen horarios o surjen contratiempos y no afecta en absoluto al resto del recorrido.

Avisé a unos cuantos que me imaginaba que encajaban en este tipo de rutas y de los externos solamente ha venido Guiem bou que tenía libre esta semana mientras que Pepe me requirió información tras haberla aplazado yo la semana pasada. Tras algún contratiempo con las nuevas tecnologías logramos quedar todos para vernos en la rotonda de Santa Ponça para empezar a rodar justo desde allí por el torrente. Somos Pepefz, Fibras, la familia Sancho, Guiem y yo, los demás no aparecen y no se les espera.

Sin contemplaciones atacamos el primer tramo del camino, oficialmente Camí des Barranc de Santa Ponça, un ancho camino rodeado de una poblada vegetación gracias al torrente que vamos vadeando cada ciertos metros, sin apenas dificultades y donde subsisten casi siempre varios charcos que te dejan duchado para el resto de ruta. Al hacerlo hacia arriba y ser el inicio de ruta nos lo hemos tomado con un poco de calma para ir calentando. Llegamos a la carretera y tomamos la pista de enfrente bordeando un pinar hasta llegar a una rejilla que hay que rodear sin ningún problema y enlazar con el camí des Torrent que está asfaltado y por ahí llegar a la carretera principal por la que circulamos unos metros en dirección Palmanova antes de girar y meternos por el camí de Son Boronat por el que circulamos hasta volver a enlazar con la otra carretera, la que lleva a Palma. Ahora sí que no nos queda más remedio que circular unos kilómetros por asfalto antes de meternos en terrenos del Burotell por donde vamos a enlazar con la coma de s'Aigo. Suele realizarse casi siempre de bajada pero subiendo permite un rodar muy cómodo excepto en un tramo un poco más abrupto y con más pendiente donde seguramente pongamos pie a tierra. Anteriormente, en la entrada de la granja-escuela nos ha abandonado Mar que está en plena adaptación de entrenamiento, que se quedaba atrás a la más mínima, vamos y se ha ido para casa.

Una vez arriba y atravesada la nueva barrera disfrutaremos del sendero hasta enlazar con el camino que nos llevará a Calvià a través de Son Font donde bajaremos unos kilómetros por asfalto antes de poder desviarnos por un camino más acorde con nuestras monturas llegando al pueblo otra vex por asfalto. Hemos picado algo del super y una vez energizados nos encaminamos hacia Capdellà para rodar por el torrent de Galatzó dirigiéndonos directamente a la entrada de la finca de Galatzó. Bueno, hoy muy directamente no ha sido, yendo atrás he pinchado y al continuar, cuando ya estábamos en la pista de salida me ha dado por volver a cruzar el torrente y subir por un sendero desdibujado, Guiem se ha quedado atrás dudando y yo he continuado hasta una pista creyendo que iba bien pero al final he tenido que salir por el campo arado hasta la carretera al perder toda referencia.

Entre una cosa y otra hemos perdido ahí un rato con lo que la subida a Galilea peligraba porque aún quedaba tema por delante, así que hemos cortado por lo sano y hemos enfilado hacia el Tramuntanal directamente que era mi objetivo principal del día. No hay pérdida siguiendo los carteles y el track así que después de una corta ascensión hemos llegado a la caseta. Otra merienda mientras algunos se columpiaban (literalmente, si es que no hay como sentirse joven) y Pepe explicaba algo sobre una argolla, entonces como habíamos recortado por un lado hemos alargado por el otro y nos hemos ido a verla. Bonito sitio, menos para el que ocupaba la argolla, ése se la veía venir, y no era de colores.

Volvemos atrás por la caseta y enlazamos con el camino viejo de la posesión que nos enfila todo recto hacia Es Capdellà donde nos abandona Guiem por temas de horario mientras nosotros vamos en busca del camino que nos llevará a la Vall Verda. Tras enlazar con la carretera decidimos ir por el carril peatonal, cosa que está totalmente prohibida y no solo porque en algunos tramos hay escalones. Si circulas por él te la juegas.

No tardamos en llegar a Peguera, atajamos por la circunvalación hasta la primera rotonda y nos metemos hacia la depuradora tras hacer caso omiso a la cartelería de la entrada. Ninguno hemos estado por allí así que seguimos las indicaciones de la pantalla y saltamos la barrera que da acceso al bosque y accedemos a una especie de barranco desforestado artificialmente en el que abundan numerosas aves, sobretodo perdices y hermosas rapaces que esperan hasta el último segundo para levantar el vuelo. En un repecho Fibras parte la cadena y los dos joses siguen camino encontrándose con el guarda de ses Barraques y los pone al día de la situación, probablemente no hubiera caza ese día y nos dejó pasar pero no estaría de más informarse previamente si queremos cruzar esos parajes, al menos durante el periodo de veda. Yo sí oí disparos el sábado anterior pero no vi a nadie.

La salida de esa finca da al final o al inicio, según se mire, del camí des barranc de Santa Ponça que nos devolverá directos al aparcamiento y ya que estaba, de petados al río, le dí un poco de marcha al asunto terminando de embarrar la bici hasta arriba y de paso fundir mis últimas energías.

En resumen, ruta sencilla aunque no corta, muy poco asfalto, caminos nuevos, sin prisas ni agobios, algunas averías rápidamente solucionadas, sin prácticamente bajadas pero tampoco sin tener que bajarse de la bici excepto en algún corto tramo subiendo. La parte que se recortó era la más dura, tanto subiendo como bajando, ahí me hubiera tenido que poner las protecciones mientras que ayer las paseé por el campo. Los compañeros en general contentos sabiendo que cuando vamos a conocer algo nuevo siempre puede pasar que cosas gusten y otras no tanto pero siempre dispuestos a compartir así que, saludos y hasta la próxima.


Calvianero soy...

Por una mañana entera he sido calvianero, de rebote, pero calvianero. En un principio había propuesto una salida por la Fita del Ram para recorrer algunos caminos periféricos y tratar de conformar una nueva ruta por esa zona. No quedan tantos, y tienen que ser ciclables ya que si no ¿de qué nos sirven?. Entonces mejor comprobarlo in situ, los caminos están recorridos pero de lo que se trata es de valorar el conjunto, y eso es lo que quería hacer esta mañana y ya había avisado a unos cuantos colegas por si querían acompañarme. De los que contestaron todos dijeron que sí, los demás no sabe no contesta.

Como estaba lloviendo fuerte a la hora de salir ha habido cruce de correos, llamadas y mensajes entre los interesados y me he enterado más tarde de que me he equivocado de canal, por así decir, y Guiem se ha quedado con las ganas. De los otros dos qué voy a contar, ni hablando personalmente con Juan he podido convencerlo de que Maldonado estaba equivocado pero estoy seguro de que se ha dado cuenta después. Al otro lo he dejado en la cama tan ricamente.

Así que, entre dimes y diretes, creo que habré partido pasadas las diez y pronto he notado que iba bastante petado por lo que he cambiado la ruta pensada por otra que fuera solamente colcar, y como no lo tenía nada claro me he ido hacia Son Dureta y carretera para arriba. Me he encontrado a unos cuantos por allí pero bikeros de ruedas gordas ninguno, improviso y decido bajar por el camino antiguo, no es nada del otro mundo pero el llevar exceso de presión en las ruedas mengua mi confianza y bajo precavido. La idea era encontrar la salida directa de Valldurgent y más o menos la he encontrado y hasta me ha gustado.

Estoy en la carretera, evidentemente más cansado que antes pero hay que continuar, volver ahora sería de cobardes y decido llegar hasta Calvià e ir atando algunos cabos para la salida programada del próximo sábado. Hecho, me meto por el camí de Son Boronat hasta la carretera principal y me dirijo hacia Palmanova para coger el desvío directo a Santa Ponça pasando antes por Son Bugadelles. Iba a continuar pero me ha llamado la atención el letrero del camí de Son Pillo, no recordaba haberlo recorrido por lo que me voy por allí. Pone camí pero es una carreterita asfaltada con las pertinentes señales de cicloturismo.

Saliendo del bosque ya puedo situar mentalmente mi ubicación sobre un mapa por lo que decido desviarme por el ramal que me indica Capdellà, es el camí del Molí nou de Son Colomar. Recuerdo haberlo visto marcado en algún track, sé donde me lleva, así que vuelvo atrás y me paro donde las dos barreras. Es lo que estaba buscando, la entrada al torrente y cerca de allí, las nuevas pistas.

Como algo, poco pero como, y después de dejar pasar las motos de enduro que he visto durante toda la mañana dando vueltas, he ido tras ellos. No sé si serían los mismos que había visto por el coll de sa Creu cuando se han metido por la pista americana de la base militar, me pasan por al lado y los veo salir a la carretera en la curva del golf y vuelven atrás, discretos no son desde luego, normal que unos minutos más tarde me pasara el jeep de la PM que ha entrado en Santa Eulália con lo que me ha quitado todas las opciones de poder subir por el camino aunque no estaba yo para muchas florituras.

Pero sigamos, estamos en el torrente y veo el camino al otro lado de la barrera que hay que saltar sí o sí. Lo hago y continúo subiendo pegado a una rejilla, paso otra barrera sin candado y circulo ahora por descampado, supongo que por terrenos de Torá, oigo tiros cerca, tengo el Galatzó enfrente y veo que voy mal encaminado, vuelta atrás y tomo otro camino que mantiene la dirección adecuada o eso creía entonces, paso otra barrera y ya veo la pedrera y decido cruzarla para no ir aún más lejos. No hay mucha actividad pero unos silbidos y unos “eh, tú” me conminan a abandonar las instalaciones lo que hago por la puerta principal.

No voy a investigar más, me queda aún la vuelta y aún así recorro los laterales de la autovía hasta la rotonda de Palmanova por las sendas de las motos a las cuales me vuelvo a encontrar, esta vez de frente, donde ya no me queda otra que poner marcheta para poder llegar entero a Palma.

En resumen, ruta de transición en solitario, larga y con más asfalto de lo que me gusta, pero siempre con los puntitos de condimento que añaden un poco de picante a todo el conjunto y como la semana que viene tenemos el estreno que no se diga que el sherpa no se lo curra, que tirando de tracks lo hace cualquiera.


Muerte aparente (la 600)

El que se haya fijado en la barra lateral de este blog habrá visto en la columna de forofos y otra gente de la mtb un numeroso grupo de enlaces de páginas de mtb de la isla y que algunos de ellos llevan un asterisco al final ¿qué significa ese símbolo? Pues que ese blog o página no tiene actividad, al menos recientemente, pero lo que no me había dado perfecta cuenta hasta ahora es de la gran cantidad de ellos que no están actualizados.

No conozco a la mayoría de blogueros (mejor autores) por tanto los motivos del cierre me son ajenos, pero lo que es casi seguro es de que sus autores siguen dando pedales, aunque no todos desafortunadamente. Hay de todo, algunos veteranos que se toman un descanso, otros con poco material editado que deciden dejarlo definitivamente; otros que al acabar la novedad de su grupo caen por su propio peso; algunos que prometieron peras y uvas y se quedaron en el próximamente...hasta hay alguno que tras la remodelación han vuelto por sus fueros buscando un hueco en este mundillo, más bien el centro del hueco según sus palabras, los hechos dirán.

Pudiera parecer que me complace constatar este hecho, nada más lejos de la realidad, desde el primer día que he tenido conocimiento de la existencia de una página o blog lo he enlazado aún a sabiendas de que alguno no era ya más que una fachada pero también sé que esta información es vista a cuentagotas, muchos (por no decir todos) los blogs bikeros somos más autoblogs que otra cosa, los comentan los propios componentes del grupo que participa y pocos más, y conocen poco de la existencia de los demás como colectivo, aunque lectores hay muchos. Las quedadas palían un poco este movimiento excéntrico en que cada grupo gira sobre sí mismo alejándose de los demás pero tampoco soy muy optimista respecto a su resultado global.

Quizás sea el carácter estático de la fórmula blog, escribo una crónica o cualquier otra nimiedad, no siempre sale a la primera, hay que corregir estilo y gramática (debería ser obligatorio) y la mayoría de las veces para contar muchas cosas y decir muy pocas pero en todo caso son las que le pasan a uno y plasmarlas por escrito ayuda a asimilarlas y aceptarlas y a partir de una cierta edad, hasta recordarlas. Sería divertido ahora poder verme y leerme de cuando empezamos. Quizá por eso, decía, que priman ahora fórmulas más directas e instantáneas, con menos condicionantes formales y seguramente más efectivas, los foros estarían en un estadio intermedio entre un extremo y otro y sirven para acercar elementos ajenos o periféricos al grupo pero inútiles para los propios integrantes.

Bueno, que sepáis qué significa el asterisco.


MIRando la cabra y otros seres


Me habían comentado algo entre semana de una ruta larga pero no tan larga, jolines, que no estoy yo para ir a remolque tantos kilómetros, así que me desmarqué de la propuesta y como lo que tenía pensado tampoco era moco de pavo y los que previsiblemente tenían que venir tampoco están muy allá la propuesta iba menguando a medida que pasaban las horas; finalmente, y en tanto que también lo hacía el número de participantes decidí aceptar la invitación que me habían hecho los MIR de compartir ruta con ellos. Entonces Juan y yo siendo los únicos interesados nos hemos presentado en la tienda un poco antes de la hora convenida. Como la ruta salía de Palma hemos partido hacia Son Oliva donde se ha empezado a conformar el grupo de ocho disfrazados más dos acoplados y así, todos reunidos, hacia Bunyola hemos partido.

Como en principio la ruta original empezaba y acababa por el mismo sitio le he propuesto a Emilio cambiar el inicio y cruzar s'Hostalot, les ha parecido bien pese a que ninguno, ni siquiera Juan, había pasado por allí. Creo que como alternativa les ha gustado. Y sin tocar carretera como quién dice nos hemos presentado en Bunyola, allí hemos esperado un rato a dos compañeros de uno de los participantes que se iban a unir con nosotros y cuando hemos estado al completo hemos iniciado la subida. Yo por mi parte tendría que haber hecho caso a Juan y haberme ido con él un poco antes, bastantes del grupo están fuertes y en las subidas fáciles imprimen un ritmo elevado que me es imposible de seguir, así que pronto he quedado en cola y a verlas venir (más bien partir). Ni poniendo un ritmo más vivo a partir del segundo kilómetro he podido coger a nadie así que en la barrera Juan y yo decidimos tirar por la pista para tener al menos una subida un poco más cómoda llegando a la par a la barrera de la pista del Penyal donde Juan decide no ir a la cabra sino que irá directamente a la cabecera de la bajada mientras que los demás continuamos ruta hacia el penyal.

Allí sí que la diferencia de potencia se disimula un poco y ya no hago tan mal papel, hasta he podido pasar la dressera sin poner pie (si exceptuamos el que he puesto cuando me he enganchado la mochila con la rama del pino que está cruzado), para mí esto es un indicativo muy importante. Llegamos arriba y hay overbooking de bikeros, saludo y me fijo que aquello parece un aparcamiento de LV's y entonces una voz me es familiar, es Carlangas de Alcúdia con sus compinches. Aprovecho para departir con él y comer algo a medida que van llegando mis compañeros aunque ya falta uno que se ha retirado y nos preparamos para la bajada y pese a que no todos tenían claro si querían pasar por la cabra al final todo el mundo se ha animado.

No me acordaba de la última vez que pasé, hasta dudaba que fuera con esta bici, y tenía esperanzas de que me iría mejor como así ha sido excepto en la losa en sí donde ya no depende tanto de la bici y aunque ya lo haya bajado algunas veces siempre me infunde respeto. Pero esta vez quería comprobar si me iba mejor hacer la entrada recta en el sentido de la marcha y tras algún renuncio me he tirado y hacia el ullastre que me he ido acabando en un chistoso abrazo mientras desde abajo me decían “Kapax, lo estoy grabando todo”. “Entonces lo intento otra vez, ostias” pero aunque la entrada me gusta más hay que saber encarar la bici justo al pasar el escalón y que vaya hacia abajo, no recta, y ahí es donde no he conseguido triunfar pero en general ha estado divertido. Otros también tenían esperanzas de superar el obstáculo pero ha habido suerte dispar aunque para la mayoría el objetivo se ha cumplido con creces.

Arreglamos pinchazo en el camino y partimos en busca de Juan que debía estar aburrrido de esperarnos, como así era. Yo tenía algunas dudas sobre la presión a la que había dejado las ruedas allá arriba, la notaba un poco floja de atrás y eso era peligroso y he preferido arriesgar pero he durado poco ya que al rato iba con la llanta por el suelo aunque el que literalmente ha rodado con la llanta ha sido Emilio que no sabía exactamente si había reventado antes o después de desllantar o antes o después de explotar la cámara, ha sido un poco extraño. A partir de mi reparación hemos bajado juntos Emilio, Sito y yo hasta abajo sin otros percances y debo comentar que se me ha hecho cortísima la bajada, como un suspiro, dit i fet. De un tiempo a esta parte tengo esta extraña y reconfortante sensación en las bajadas que me deja totalmente satisfecho y aún no sé a qué atribuirlo exactamente.

Emilio decía que tenía prisa así que no me han dado opción a comentar siquiera en serio la posibilidad de acortar por es Cabàs aunque si el final de ruta no es Santa María para mí está clarísimo pero esta vez tocaba asfalto hasta el camí de sa Bomba aunque desde el mismo puente sobre las vías hemos bajado hasta abajo para llegar al Festival Park por caminos de campo. Un poco de charleta en los aparcamientos esperando que Nuel reparara el pinchazo y otra vez disparados como posesos rumbo a Son Daviu y Son Macià para acabar separándonos del grupo en la Indioteria y volver a casa más que satisfechos, creo que con las expectativas cumplidas. También porque pese a tener todo el día del viernes molestias musculares en una pierna no me ha afectado en absoluto para rodar, no puedo poner esa excusa para nada en mi retraso en la primera subida, ni en mi indecisión en la cabra, eso es de otro nivel, por tanto sólo agradecer que me hayan invitado a participar en una ruta que, aunque repetida en múltiples ocasiones, siempre nos produce una gratificante y adictiva euforia, y espero que por mucho tiempo.


La primera del otoño

Y aunque pudiera parecer que tendría que ser algo especial en realidad ha sido bastante improvisada en una de estas semanas en que no parece que haya muchas ganas de planificar una ruta, todo el mundo o bien emplea otros medios distintos del típico foro o de la socorrida lista de correo o directamente deja el tema para que se ocupen los de siempre y ya dirán cosas. Pero debo advertir que no he estado parado ya que me había impuesto entre semana crear unas nuevas rutas completas con itinerarios aún no utilizados anteriormente en otras, y por ahora me han salido tres con sus respectivos tracks aunque alguno no definitivo al 100%.

De todas maneras no sería este sábado el día del estreno de ninguna de ellas, se haría una ruta típica sin muchas pretensiones pero que a su vez fuera añadiendo algún elemento de dificultad para ir cogiendo ritmo, y por ello pensé en subir a la Fita del Ram y dar alguna vuelta por allí arriba alejándome un poco del recorrido de siempre, posibilidades hay.

Tan solo Carlos secundó la moción y se ha presentado en el punto de reunión a la hora prevista, lo he visto llegar allí desde la tienda-taller de Emilio junto con unos cuantos MIR que se iban al entreno conjunto de la prueba de las 4 horas en Cala Falcó. Mi experiencia en ese evento se reduce a una participación con los Toys allá por el año 2006 y aunque fue del todo positiva no he vuelto a repetirla y a pesar de que cada año se suscitan expectativas y numerosos comentarios sobre ese evento lo he dejado pasar, que corran otros.

Me he reunido con Carlos y hemos esperado un poco a ver si aparecía Juan pero se ve que el ánimo no se compra en las tiendas y no se ha presentado, supongo que también ayudado por la previsión del tiempo que daba lluvia hasta las nueve y aún no lo eran. Así que tras unos minutos de espera hemos partido hacia Establiments para subir a la Fita y una vez arriba, improvisar. Antes de salir de Palma ya nos hemos mojado con una lluvia que sin ser muy intensa ni copiosa nos ha mojado bastante pero no nos ha detenido. Al llegar a la cruz del Secar nos hemos parado un rato a charlar con Mateo Chincheta que nos ha puesto al día de la ruta que ha montado para el puente de la Constitución y nos ha soplado que había visto pasar a los Tira-tira hacía poco, así que nos vamos tras ellos pero no han pasado ni cien metros cuando nos encontramos con otro grupito armando bártulos, es M.A. Arenas y sus correligionarios Diego y Jose y vuelta a parar. Nos explica su ruta y parece interesante con lo que nos unimos al pelotón y nos vamos dirección Son Malferit.

Antes de llegar allí ya nos han caído encima dos buenos chaparrones y pese a estar calados nadie quiere ser el primero que proponga la retirada, contribuye a ello que pese al agua el día acompaña, sin viento y con buena temperatura, con lo que continuamos ruta. Arenas nos lleva por el área recreativa, Font de Dalt y Font des Rafal aunque cada uno la conoce por un nombre distinto. Desde allí a la carretera donde los azuzo un poco con la disyuntiva camino-asfalto que se nos planteó en ese momento, imperó el sentido común y seguimos el plan establecido hacia el Coll des Grau.

Al llegar arriba algún rayo de sol empezaba a asomar y aprovechamos para comer algo de la despensa de Carlos que la lleva surtida. Todo es prácticamente subida hasta el Coll d'Estellencs aunque en esta ocasión no llegaríamos allí ya que lo que querían era bajar a Puigpunyent así que eso hicimos. Buena bajada, sin ningún tipo de complicación técnica, que hice de una tirada hasta sa Teulera intentando recordar cuándo fue la última vez que la hice de bajada y sólo la recordaba vagamente, más claros eran los recuerdos de la última subida en la que acabé hecho trizas un día de mucho calor y creo que eso fue solo el principio.

La idea de Arenas era salir por la urbanización para ir a enlazar la bajada de la Coma de s'Aigo y ni él ni yo teníamos claro por dónde por eso, al darse cuenta Carlos de que va pinchado, los envío a buscar el paso hacia el asfalto pero regresan tras encontrarse con una barrera difícil de pasar, así que reparamos y bajamos directos a las casas de Son Forteza. Al tomar el desvío hacia la salida Carlos se para preguntándose dónde está su cadena, la cual busca y encuentra un poco más arriba. Con las prisas la monta cruzada con la vaina y vuelta a desmontar, ahora ya es seguro que la ruta se va acortar, casi todos tienen prisa por llegar debido a compromisos y una vez en el pueblo se pone buen ritmo por el asfalto, tanto que nos van dejando atrás a los dos acoplados que llegamos a los coches unos minutos más tarde aunque M.A. se había empeñado en invitarnos a unas cervezas por su santo y nos estaban esperando.

Como veis, una salida típica con las primeras lluvias otoñales, improvisada y con buen final, preludio de lo que puede ser una buena temporada invernal en la que esperemos podamos compaginar expectativas lo máximo posible.


El resto de fotos anda poraquí


La última del verano

Segundo sábado que puedo salir ya en firme, eso quiere decir que puedo empezar a planificar las rutas con algo más de enjundia y tengo varias cosas en mente pero me gustaría compartirlas, hacerlas en solitario no es una opción. Desde la semana pasada rondaba por el correo una propuesta de un compañero para ir a recorrer la Costera empezando desde el cruce de la Calobra, es la ruta clásica pero empezando desde un punto diferente ya que también había comentado el acabar la jornada en un restaurante cercano. No hubo consenso y yo le había comentado que asistiría si alguien me acompañaba hasta allí porque quería hacer parte de la ruta y volver a Palma directamente; tampoco hubo respuesta a esa petición, pero hete aquí que recibí por otro conducto otra invitación para ir a hacer una ruta que no suelo hacer planteada así en su totalidad, Mancor-Pollença y vuelta y ¿qué queréis que os diga? me picó la curiosidad y me apunté.

Esta ruta estaba promovida por Jauja como una despedida (temporal) de su querida Serra de Tramuntana ya que diversos asuntos personales así le obligan, y quería celebrarlo con una ruta por todo lo alto y está claro que no podía negarme. Me había pedido que no me presentara con una tropa de bikeros que pudieran poner en peligro la consecución de tal fin y solamente me he presentado con dos, Guiem bou y Carlos, que querían retornar antes y solamente harían parte de la ruta.

Son viejos conocidos y no hay problema en su participación, así que tras los saludos y presentaciones pertinentes nos ponemos en marcha por asfalto hasta Caimari y desde allí hacia arriba por el camí vell. Subimos tranquilos pero sin pausa, el tráfico es escaso y el único compañero de fatigas que nos encontramos es un bikero de tramuntanaenduro con el que conversamos un rato en el mirador del Salt de la Bella Dona. En Lluc Guiem y Carlos calculan horarios y deciden regresar por el coll de sa Línia, su ruta no es muy larga pero sí muy completa y les viene perfecta. Allí nos despedimos de ellos y ponemos en nuestro punto de mira el coll Pelat, buscamos el portón de entrada y hacemos el recorrido siguiendo el GR lo máximo posible hasta el coll de sa Font, pasamos por el coll Pelat y en el coll des Bosc Gran nos tiramos pista abajo obviando el desvío del sendero para recorrer toda la pista tanto de bajada como de subida, eso nos ha permitido hacer todo el recorrido montados.

Justo delante de las casas de Binifaldó vemos pasar a un trío de bikeros y ha sido como ver una película antigua, bikeros ya maduros ataviados con pantalones y camisetas de algodón, bicicletas normalitas y claro iban más en plan paseo que otra cosa, pues más o menos como yo en mis primeras salidas por la zona, ni más ni menos. Pero claro, ahora no vamos a conformarnos con ir a contar piedras y enseguida les dejamos atrás para dejar la pista lo más rápidamente posible y tomar los senderos, verdaderos alicientes de esta ruta.

Una vez puestos en marcha no pienso parar y tenía algunas cuentas pendientes con algunas curvitas del recorrido que para mi sorpresa he podido negociar con más soltura que otras veces y superar casi todas. Éso en la parte lenta porque en la rápida también he disfrutado, había quitado un poco de presión a la rueda de delante tras notar algún pequeño desliz y todo mejoró bastante. Quiero recalcar y lo haré que en las dos últimas salidas me he sentido muy cómodo bajando, más seguro, y eso es algo que me deja muy satisfecho. No ha sido diferente en la última trialera que he hecho limpia de principio a fin pero Jauja ha llegado diciendo que no ha disfrutado en absoluto y achacaba el problema a la suspensión, hasta yo he probado su bici bajando un trozo y tampoco la he notado segura pero no podía dar en tan poco tiempo una opinión muy fiable pero que corroboraba sus presagios.

Como solamente quedaba subida hemos dejado así el tema y hemos partido sin más, cada uno buscando su ritmo y pronto Jauja ha desaparecido fruto de su ímpetu y no le hemos vuelto a ver hasta la barrera, pero sí a quién hemos visto y conversado un rato con él ha sido a Tolito y los tira-tira que se paseaban por allí, por eso me ha extrañado ver a uno de ellos sentado cómodamente en la barrera cuando todo el grupo ya había pasado y han tenido que pasar varios minutos hasta que el hombre se ha dado cuenta de ello y ha partido en su busca, no lo han comentado en su crónica pero yo sí, ¡Empanaaao!.

Tras dejar que Jauja se explayara en sus quehaceres personales detrás de un pino nos hemos vuelto a poner en marcha, la ruta se ha decidido directa a Lluc viendo ya la hora que era y al pasar por el coll de sa Batalla vuelvo a oír mi nombre desde la gasolinera, es Rolh que me saluda y nos paramos a tertuliar un poco hasta que nos urgen a continuar que hoy la jornada va a ser muy larga. No le veo muy convencido de escalar hasta el coll de sa Línia y efectivamente cuando nos dan alcance en la segunda barrera de Comafreda algunos no están. Yo voy con la reserva y debo bajar el ritmo si quiero llegar arriba con dignidad (también ayuda no acordarse del recorrido), Jaime va con la reserva de la reserva, como los vespinos, pero Jauja no se deja impresionar por las diferencias de máquinas y motores de los rivales y consigue acabar la subida a tiro de piedra del pelotón sectario mientras yo llego más tarde agradeciendo a quién corresponda ese medio kilómetro final casi plano.

Medio recuperados nos lanzamos para abajo después de toquetear un poco las presiones de la horquilla de la Cube y compruebo que en algunos tramos la cosa está jodida tirándome al traste mi teoría de que esa subida es ciclable, puede que lo fuera hace muchos años y lo era porque la hice unas cuantas veces pero ahora es prácticamente imposible de lo rota que está, y al contrario, bajando, hay que ir con cuidado en esos sitios.

Reagrupados en la casa des Bosc hacemos la vuelta hasta Mancor (la losa... ¿qué losa?) y nos despedimos no sin antes comprometerme a realizarle una visita en su feudo al que voluntariamente se recluye esperando importantes acontecimientos. Nosotros por nuestra parte intentaremos darle un poco de sana envidia con nuestras futuras crónicas montañeras, y cuando digo nuestras me refiero a las de la gran familia bikera mallorquina, las de esos que perdemos un poco de tiempo en (intentar) reflejar nuestras alegrias y nuestras penurias cuando montamos en bicicleta por esos caminos perdidos.


Aburguesarse no es lo que parece

Ha sido prácticamente un inicio de temporada, y no es que fuera nada del otro mundo, una rutita normalita por Na Burguesa que me ha puesto las pilas. He de decir que fue en sábado y eso ya es novedad, desde hacía meses no lo hacía, y con mis compañeros más habituales, lo que hacía prever un mínimo alto de buena marcha. Lo que no me esperaba era precisamente que la salida fuera por aquí cerca y resulta que el boss está de baja y se ve que no había ganas ni siquiera de coger coche. Era, de todas formas, mi plan y cuando lo presentaron no lo dudé ni un minuto aunque de los pormenores iba a enterarme después porque la ruta se fue haciendo a medida que iban pasando los minutos.

Solamente Fibras, Jroman, Torito, Bonus y yo nos reunimos en el camí de Son Rapinya para meternos por los caminitos de Son (no me acuerdo) en donde probamos algunas rampas con mayor o menor suerte (unos menos que otros) para ir acercándonos a la zona de Son Dureta, cruzar el túnel semi inundado para acceder ya a los aledaños del cuartel y acabar saliendo a la carretera por el torrente. Ni el adelantamiento del jeep de la PM nos desanima de entrar en los dominios militares y podemos recorrer la pista interior sin contratiempos.

No sabía exactamente si es que subíamos muy despacio o era una manía mía, lo cierto es que me parecía que íbamos a cámara lenta, solamente a base de picar a algunos metimos un poco de ritmo pero fue solo un espejismo. Después de discutir algunas posibilidades, básicamente derecha o izquierda, elegimos izquierda que es en subida, buena subida, y después el sendero en el que aún está el pino cruzado cortando por la mitad el bonito recorrido.

Al salir a campo abierto vemos a gente limpiando los restos forestales y procuro pasar de puntillas este tramo de pista sin levantar muchas astillas no sea cosa que alguna me haga un estropicio. Salimos rápido de allí por el ramal del mirador al que no fuimos porque no íbamos de excursión ese día, así que nos vamos por el sendero a catar algunas rocas y en su parte final con una bonita losa. En el camino de subida se retrasa unos minutos Jroman que atiende una llamada telefónica lo que a su vez me permitió comer algo en el coll des Pastors, compartiendo lugar, que no más, con unos excursionistas.

Próxima cita: no me acabo de enterar bien pero hacemos la bajada por la pista hacia las antenas y vuelve a estar cubierta de restos con lo que solo espero que se acabe pronto y sin incidentes como así sucede para todos y la que continua ahora está lisa como una tabla, se ve que los brigadistas reclaman un poco más de comodidad a la hora de patrullar por ahí. Llegamos a un cruce y parece que vamos a bajar pero tengo algunas dudas y así y todo seguimos adelante pero cuanto más recorremos más seguro estoy de que estamos equivocados y en el fondo tiene bastante gracia que unos veteranos bikeros como nosotros cometan estos errores de principiante aunque valió la pena porque encontramos un gran avenc en aquellos parajes reforestados aunque no pudimos explorarlo.

Sin mucho convencimiento seguimos adelante y hasta que no estuvimos en el punto adecuado ninguno estaba seguro dónde estaba nuestro esperado camino, y éso que tampoco hacía tanto que la había bajado con los MIR. Me puse las protecciones, comí algo y nos lanzamos a lo que cada uno podía, Fibras con la bici prestada; Jromán con la LV; Juan con la SC, Toni, el único con 29er y yo con la RR perdiendo aceite (la horquilla), se hará lo que se pueda. Y bajé, a mi entender, bien, hasta me extrañó que no me quedara atrancado en la parte final de la parte inicial y es que hasta no puse ni pies, ni allí ni en todo el recorrido, cosa que me dejó totalmente satisfecho al final porque aunque no sea una bajada especialmente técnica sí que en algunos tramos necesitas estar un poco más atento de por donde metes la rueda pero, como digo, todo fue a pedir de boca, aunque hubo que darle unas friegas a Jromán porque un proyectil pedroso proyectado por él mismo se le había incrustado en una rodilla y sangraba por el boquete. Un apósito del botiquín de Fibras hizo el resto y continuó bien hasta el final.

Reagrupamiento en la calle mientras vemos como los motoristas de enduro se pasan la prohibición de circular por ahí por el forro y tiran para arriba en ruidosa comitiva. Nosotros nos vamos a buscar ese camino que vadeando la hondonada quemada recientemente nos acerca a la vertiente de enfrente donde se encuentra la pista que viene del golf, la Mamut le llaman, aunque creo que pronto pasará a la red provincial de carreteras tales son las modificaciones a la que se ve sometida, caben ya dos vehículos pesados circulando en sentido contrario pero antes de averiguar eso debimos empujar un rato y ahí pude comprobar de primera mano el penoso estado de forma en que me encuentro, que es inversamente proporcional al tiempo invertido en recorrer ese tramo.

Sentados en el suelo vemos pasar a dos chavales con bicis rígidas bajando y no pude más que recordar alguna lejana bajada mía en las mismas condiciones, para no repetir jamás!!!, de hecho pillamos a unos de ellos que bajaba casi trialeando. En la cuesta del golf acabo mis reservas y hasta tengo un amago de tirón que debo superar y aprovechando que se meten a fisgar en la mina de la fuente me voy para abajo por delante hasta el inicio de la rampa que quiero probar de superar y, ni corto ni perezoso, inicio el descenso por el margen izquierdo que aunque no es el más limpio si me parece a mí que es el más fiable, exactamente lo contrario que mis compañeros que bajan por el derecho. A medida que van pasando (yo estoy intentando levantarme de un resbalón) la estampa se desencaja, arrastrando la bici, un pie, dos pies, cada uno va como puede pero se consigue llegar abajo. Yo lo tengo más difícil arrancar cuesta abajo y aunque hago algunos metros por la derecha consigo cambiar de lado y acabar con un mínimo de dignidad.

La parada no prevista en la terraza de Génova y la ingesta de una cola me sentó bien pero la tertulia no fue muy larga y además todos los planes sopesados para quedarse a comer se trastocaron en el momento de salir tras comprobar Juan que iba pinchado. Ahí los dejé, aún me quedaba un buen trecho para llegar a casa y en vista de mi fortaleza física decido bajar por Andrea Doria hasta el mar y evitarme la subida de Madre Alberta, sabia decisión. El olor del mar pareció que me dio un poco de vidilla y pude marcar un ritmo constante hasta Manuel Azaña a muy pocos metros ya de casa, sería que iba oliendo ya el plato encima de la mesa esperándome.


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