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Es Rafal y más

Dado que tenía medio hechos los deberes prosperaba en mi ánimo el encontrar un camino a poder ser ciclable pero del que no tengo ninguna noticia de que se haya circulado por él, no ya en bicicleta sino ni siquiera a pie aunque si está en el mapa es porque sí se ha recorrido aunque no por eso se tiene alguna garantía de que sea posible recorrerlo en bici ni de si está siquiera señalizado o no, iré a ver qué encontramos si es que encontramos algo.

Tiraremos por la subida clásica para ganar altura, por el Verger, camino ancho asfaltado y cómodo hasta el restaurante de camino al Castell d'Alaró después de un mini calentamiento por los caminos de Bànyols y alrededores y así no tener que empezar desde cero la ascensión. Alguno hubiera preferido comenzar desde Santa María pero como la exploración era lo último del día preferí hacerlo desde una localización más próxima.

No voy a descubrir esa subida, solamente un ligero desajuste del cambio me producía algún desasosiego y me paré a regularlo enseguida para evitar males mayores, dos cuartos de vuelta al tensor de la maneta y parece solucionado. Nos paramos a echar algunas fotos en el restaurante y durante la subida siguiente me doy cuenta de que el teléfono se ha parado y ha perdido la hora y lógicamente también la traza por lo que no me queda otra que trastear un poco el aparato en el pla des Pouet aunque con la satisfacción comprobada de que la traza no se ha perdido si no que además se reanuda. De todas maneras vemos que es un fallo del ajuste de la batería para con las aplicaciones instaladas que parece que está en su nivel más exigente y las detiene para economizar gasto y aunque creemos que lo hemos desactivado más tarde volvió a pararse justo al empezar el último descenso que es donde me interesaba tenerla, pero bueno.

Ahora viene lo interesante, la bajada a Orient, camino que Juan aún no había visto limpio y acondicionado pero ni aún con esas facilidades logro encadenar dos tiradas como se merecen, y aunque he podido bajar dos centímetros más la tija en su posición descenso ni así soy capaz de ejecutar una faena digna, tanto que estuve por momentos pensando seriamente que hubiera sido mejor haber traído la otra bici, más manejable para mi corta técnica. En cambio en el llano sí se destacaron mucho más las diferencias entre los dos y es que se notan y mucho cuando es la bici la que te lleva a ti y no al revés.

He de comentar que no salimos a la carretera, parece ser que algunos (creo que senderistas) han optado por continuar por el terreno en paralelo a la misma y sin alejarse demasiado y es que cuando se circula por terrenos abiertos no hay problema pero en un tramo que vas por el bosque es imposible circular ya que hay que sortear troncos y ramas que yendo a pie casi ni se notan pero montados es bastante molesto. Después de ese tramo de bosque volvimos a salir a campo descubierto y en momento dado, en un cambio de marjada, me pareció notar algo a la altura de mi cuello y frené inmediatamente, y en efecto se trataba de un alambre, un resto de lo que debió ser una barrera y no pasó nada pero si vienes en sentido contrario, y sobre todo si es de noche es muy probable que no lo veas y puedas hacerte mucho daño, muy a tener en cuenta si se pasa por allí, lo mejor sería quitarlo.

No habíamos llegado aún al punto donde haríamos la parada oficial, ésta debía producirse en el pas de s'Estaló al que llegamos sin problemas al cabo de varios minutos, buen sitio para descansar y aunque en un principio había especulado con hacer una parte de la bajada hacia es Freu para acometer de nuevo la ascensión hacia es Rafal preferimos tirar recto y dejar ese bucle para otra ocasión. Este primer tramo de camino es solo en parte ciclable pese a ir bastante plano pero con el suelo algo irregular aunque después del cruce con la pista proveniente del Freu y tras superar un tramo de pendiente importante se vuelve practicable sin excepciones. No tardamos en entrar en la finca por el hueco de la pared y voy haciendo algunas fotos para situar correctamente los elementos sobre el mapa, fotos que, por otra parte, al final he perdido.

Llegamos a las casas y justo en la pista nos topamos con un payés al que evidentemente no le hizo ninguna gracia vernos por ahí aunque se lo calló, nosotros pasamos sin parar y solamente echamos el freno en el portillo de entrada a la finca, unos centenares de metros más adelante. Allí íbamos a separarnos, el horario manda, y como yo no quería dejar la exploración para otro día cada uno tiró por donde más le convenía, él para abajo directo y yo hacia el corral de cabras. Lo vi claro nada más llegar, cosa que no sucedió hace unas semanas, pero a pesar de estar en buenas condiciones es un tramo muy corto y enseguida estás sobre una pista al lado de una barrera y a la espalda de un porxo y otros más a la vista y decido continuar por la pista una vez traspasada la barrera. Es un tramo cementado por su exagerada inclinación aunque no dura mucho, después continúa hasta finalizar junto a otro porxo.

Tengo buena perspectiva desde allí, la hondonada a donde me dirijo está ahí en el fondo, esperándome y yo me animo a pensar en que si hay una buena bajada hasta el final va a ser de órdago la ruta. Tiro por un sendero limpio y descubierto justo enfrente y que sin cambiar de dirección me lleva hasta dos colls de tords sobre unos elevados peñascos, con buenas vistas eso sí, entonces tengo que buscar por otro lado y creo encontrar un buen inicio tras unas rocas, parece que tiene continuación aunque se diluye en pocos minutos y no veo posibilidades reales de pasar, toca retirada aunque no olvido.

Voy a bajar por la pista aunque buscando por el rabillo del ojo ese desvío, esa dressera empedrada, el resto del antiguo camino que conectaba es Rafal con ses Artigues, al menos en parte, que recorrí hace tiempo pero mentiría si dijera que me acuerdo, solo de un episodio ya llegando abajo donde uno se la pegó, de lo demás ni papa, hablamos de la época pre-internet, no quedan registros, ahora sería todo diferente, cientos de personas (ahora se les llama seguidores) saben dónde he estado después de publicar yo la ruta y éstos a su vez han expandido la noticia (ahora se le llama retuitear), y no solo esto sino que además todo queda grabado y archivado por los siglos de los siglos en no se sabe dónde, el día en que uno quiera borrar su paso por el mundo le va a ser imposible, van a aparecer tus hazañas cuándo y donde menos te lo esperas, quedará de ti lo bueno, lo malo y lo peor, esperemos que para unas risas sí que dé.


Oro negro

Estamos a viernes y ya va siendo hora de volver a coger la bici de nuevo, y hablando de nuevo, he oído algún comentario sobre un corto itinerario de descenso por la zona de Son Vida que va a dar al camino de entrada a la cantera de Son Quint, más allá de Pinar Parc, y como no me he enterado de por dónde llegar he decidido buscarla en los mapas de segmentos de una conocida aplicación ciclista y la he encontrado. No parece muy concurrida por el momento, sus motivos habrá, y me dispongo a recordar mentalmente los pasos a seguir para llegar hasta allí, entro por la entrada principal de la urbanización, después giro, un poco más lejos vuelvo a girar, otro viraje más y después ya recto hasta el final. Sale frente a la entrada de un chalé y tira por el bosque por un sendero limpio y acondicionado para el descenso puro y duro, no parece tener una dificultad alta aunque en los tramos más técnicos no arriesgo y menos en el salto del palé, parece un circuito de velocidad más que de técnica y no dura mucho en distancia aunque siempre es una alternativa a lo ya conocido.

Una vez abajo me meto por la pista del bosque en dirección a la Vileta y voy dando vueltas por allí hasta que llego al cruce del banco de piedra y veo que la pista de subida está arreglada, impúdicamente aplanada diría yo, y no solo el tramo de subida sino toda entera hasta el cementerio y como no tengo prisa vuelvo sobre mis pasos para ir a buscar otras variantes a fin de alargar un poco el día sin tener que descabalgar de la bici. Me atrevo a volver por el sendero pegado a la rejilla del golf pero aunque en los primeros metros se puede circular llega un momento en que se hace intransitable, y eso que me acuerdo de haberlo hecho entero, y debo volver atrás hasta el camino principal y tomar dirección al cementerio otra vez pero ahora por la pista exterior (la que pasa por detrás) y cuando veo el nuevo desvío de la pista que sube arriba la tomo para llegar a la cima y resulta que todos los ramales terminan justo ahí y no tienen continuación, entonces dudo que esté en el sitio correcto, y eso que también la he bajado, no me lo invento, algo ha cambiado o es otro ramal, ramal que no llego a ver a medida que me voy acercando a la salida del bosque y ya no vuelvo atrás a comprobarlo, la resolución de ese poltergeist quedará para otra semana venidera. Repito la vuelta hasta Son Rapinya y continúo hacia Madre Alberta aunque me desvío por el interior del bosque para pisar la última tierra del día ya que lo siguiente hasta el final ya es solo carril bici.

No ha estado mal para el primer día de contacto después de una semana de inactividad a mi pesar, espero que haya sido un buen calentamiento para la salida buena del sábado, la más satisfactoria. Me habían hablado de una salida de los compañeros MIR por la zona de Bunyola, la verdad es que por los topónimos presentados tampoco me enteré bien del itinerario real a seguir, aunque no fue por eso que no fui, había comentado con Juan que saldríamos a probar los nuevos ajustes de su bici y no nos pareció lo más adecuado asistir, iríamos al mismo sitio donde realizamos la prueba inversa para comparar mejor las sensaciones, y eso hicimos saliendo de Palma con el consabido retraso mañanero aunque, en principio, no preocupante por el momento, ojo, por el momento.

Llegamos al punto de inicio de la subida, la barrera de Bunyolí, donde me habían dicho también que había un letrero nuevo sobre tal o cual prohibición y yo lo vi todo igual, ni más ni menos. Lo que no estaba la semana pasada era la tropa que recogía algarrobas, unos las venteaban del árbol y el resto las recogía del suelo, oro negro me comentaron, no estaría de más llevar unas cuantas en la mochila para esos momentos de bajón, le dan diez vueltas a las barritas. Esta vez subiría con mi bici y Juan con la suya para el testeo definitivo pero la cosa no mejoró casi nada, no podía ir yo más lento y así y todo le perdí de vista, y de oídas también porque ya no me respondía a mis gritos de ánimo, le esperaré arriba.

Oigo voces al llegar a la barrera y hay un trío debatiendo su ruta a seguir, conozco a uno de ellos, Marçal, mecánico de bicis y poseedor de una de las pocas fat que circulan por aquí. Debatimos sobre bicis, qué menos, mientras esperamos al compañero y se van un poco antes hacia las antenas sin esperar a la recuperación del recién llegado. Después de un rato de descanso partimos nosotros también pero el guión de la película no cambia, demasiado esfuerzo para tan poca recompensa y al llegar al cruce se quiere marchar, solamente el cambio de bici parece convencerle de lo contrario y efectivamente se produce el efecto deseado llegando arriba con mejor cara de la que tenía abajo. Aún está allí el grupo de Marçal y charlamos otro rato pero se marchan antes y no volvemos a verlos, nosotros salimos unos minutos después.

¡Qué gran camino aquél! Siempre me ha parecido el camino perfecto para una mtb doble pero ahora puedo disfrutarlo más si cabe, no hay color, aunque mi proposición para el día de hoy sea abandonarlo cuando lleguemos a la pared y cruzar directos al pou de neu. Lo de directos es un decir porque se da la puñetera casualidad de que cuando voy acompañado siempre me equivoco al llegar al rotlo de sitja y volteo por las piedras variando de rumbo cada pocos metros para tratar de enfilar la ruta correcta, en cambio cuando voy solo sí voy directo y sin equivocaciones. Tampoco estaría de más que llevara una ruta cargada en el móvil por si las moscas, ¡será por rutas!, pero es más los inconvenientes de consultarla sobre la pantalla que la búsqueda en vivo de la traza correcta así que por ahora voy rectificando sobre el terreno. Efectivamente me cruzo con un camino en descenso que reconozco y a la vez me sorprende porque eso quiere decir que estaba mucho más abajo de lo que pensaba, pero lo que es, es y solo queda rehacer los pasos (porque todo el tramo al que nos referimos se hace andando, claro) hacia arriba para llegar al punto indicado. Solo nos queda un corto ascenso (de verdad, corto) para poder empezar a pedalear aunque ya estemos prácticamente sobre nuestro objetivo, el pou de neu.

Aparece un senderista desde arriba y charlamos un rato, no es de la zona y no controla bien la situación pero por las veces que nos lo encontramos parece que no tuvo ningún problema de orientación. Salió antes dirección la secreta y seguro que bajó mucho más rápido que nosotros, menuda panda de novatos, la verdad es que en este tipo de terrenos voy peor, por ahora son más los inconvenientes que las ventajas. Quedamos en llegar hasta el camino principal y pasar por la ermita, vamos juntos hasta que llegamos a las inmediaciones y yo tiro por las dresseres y él por la pista y al juntarnos volvemos atrás para repetirlas los dos juntos y, sorpresa, el senderista llegaba en esos momentos.

Teníamos el tema del horario siempre presente pero bajar por el cemento no me parecía la mejor opción y descendimos por uno de los caminos sin nombre que hay por allí, el que se junta con la bajada del pozo (otro innombrado ya que realmente no son caminos propiamente dichos sino itinerarios de actividades, no de paso) y al final la consecuencia lógica era bajar directos al área recreativa, dicho y hecho, y ya casi abajo, un poco antes de empalmar con la pista, pincho, y es de repente ¡zas, llanta al suelo! y me extraña un montón porque acabo de pasar por una curva de tierra y llana, no sé dónde he podido pinzar de esa manera. No tenemos todo el día, hay que cambiar la cámara rápidamente y me da por tantear la cubierta encontrando un pincho clavado y ni siquiera me he dado cuenta en marcha.


Inciso: hoy lunes, al poner los parches, me he dado cuenta de que tenía otro pinchazo en esa cámara aparte del pincho por lo que supongo que venía perdiendo presión y al tomar la curva mordí la goma y la casqué del todo, no hay otra.


Lo cierto es que ya hemos perdido un buen rato y el tiempo se nos echa encima, (por cierto, al salir del área recreativa nos cruzamos con el senderista que había bajado por el cemento) y esto hace (el tiempo, no el senderista) que no subamos por carretera sino que bajemos y nos desviemos por el ramal de tierra, mala elección porque en el tramo más rocoso más de lo mismo, rotura de nuevo y tampoco me he enterado de dónde, no hay golpe seco, no es que me fije mucho en las piedras pero si no me doy cuenta de dónde rompo tampoco sé las que hay que esquivar, gran dilema. Envío al compañero por delante, no tiene sentido de que pierda él también el tiempo mirando, y aviso a casa de que me retardaré aún un poco más y ya me pongo manos a la obra con el cambio para bajar a continuación lo más recatado posible el tramo que queda y volver por carretera con los dedos cruzados para no volver a pifiarla, ¡qué gran invento la bicicleta cuando rueda!.


Copa y café

Si tienes una mtb sabes que tienes que ir irremisiblemente a ciertos sitios, y la 3k es uno de ellos, o para los más puristas, el camí nou (lo de la carena de la coma...etc., etc. es muy farragoso), que como su nombre indica, es moderno, expresado como tal en un sentido amplio, hablamos en términos de décadas, no de años. Acercamiento clásico desde Palma alterando un poco el inicio rodando en paralelo a la autopista en lugar de entrar en Son Macià por la carretera aunque también me entretuve en ir a echar un vistazo a la barrera de entrada a la finca rústica de Son..., y es que se me olvida el nombrecito, desde sa Planera que está cerrada a cal y canto y aunque creo que es posible acceder por alguna calle de la urbanización al final fui a caer otra vez al camí de Muntanya con lo que seguí ya el itinerario típico sin más dilaciones.

No me encontré a nadie en la subida ni siquiera en la zona de mesas si descontamos al chófer del 4x4 del Ibanat que rondaba por el desvío del penyal, por lo demás nadie y silencio, y punto, ni siquiera se escucha el rascado de los banyarriquers atrapados en las rústicas trampas colgadas de muchos de los árboles allí presentes, y no es porque se hayan cansado de intentar escapar, es que ya no están, las trampas me refiero, de su efectividad hablaremos el año que viene por las mismas fechas.

Me voy a ir, no hay porqué demorar más lo inevitable y emprendo ruta por la pista hasta el desvío del bosque encantado (por cierto, me volví a cruzar con el 4x4), será el primer test del día y como no voy de bromas me calzo las protecciones y salgo por patas aunque mejor sería decir por pedales. Voy bien en la parte de arriba, o yo lo creo así, la línea es fluida pero solo hasta llegar al árbol al que hay que esquivar junto con la piedra y aunque no toco ni una cosa ni otra me desconcentra lo suficiente el resto de bajada como para no sentirme del todo cómodo y el crono así lo corrobora, mal empezamos aunque en ese momento aún no lo sabía.

No paro en el cruce del pozo y sí un momento después para bajar tija en cuanto la pista empieza a inclinarse hacia abajo. La cosa va divina hasta que siento una especie de chasquido atrás, no es un golpe seco, es diferente a lo que estaba acostumbrado pero la consecuencia de ello es que a los pocos metros voy con la llanta por el suelo y debo parar, pierdo aire a espuertas y debo cambiar la cámara, así que me paro y preparo todo el equipo, espero llevarlo todo, es la primera vez que me veo obligado a desmontar la llanta y necesito una allen de las gordas que afortunadamente preparé en los primeros días. El eje sale, la rueda sale pero lo que me está costando mucho más es sacar la cubierta, de hecho hasta rompí un desmontador pero tras alguna sudada pude sacarla. Lo que no me pareció del todo convincente fue la cámara, es una de las que yo tenía y eso es lo raro ¿porqué iba yo a tener cámaras de 27.5? La pongo y me costó lo que no está escrito en volver a calzar la cubierta, hasta hubo unos instantes en que estaba seguro de que no podría y el plan B no era muy alentador que digamos. Pasemos el mal trago y vayamos directos a la fase de hinchado, otro drama, tras minutos y más minutos de bombeo llego a la conclusión de que la cámara es pequeña, del diámetro adecuado sí pero demasiado estrecha, no rellena la cubierta ni a la de tres y no me queda otra que volver a desmontar todo y cambiar la cámara por la adecuada y contrariamente al lío inicial puedo desmontar y montar muy rápidamente y sin palancas, de verdad que fue un alivio porque llevaba ahí una hora perdida.

Y aún con el sinsabor de esa larga reparación en los labios empecé la bajada donde me empecé a dar cuenta de que mejoraba con el paso del tiempo, solo podría emplear adjetivos positivos y procurando mentalizarme de cuánto más rápido, mejor, aún con toda la subjetividad que corresponde a estas situaciones. Pero sí, me estaba contentando esa bajada y de hecho hasta me extrañó de que acabara tan rápido, y ahora podría volver a repetir el final del párrafo anterior, los números no mienten. Lo que me quedo es con que no me importó en absoluto la vuelta directa por asfalto debido a la premura de tiempo, esa hora perdida me condicionó el resto de ruta que hubiera podido ser un poco más divertida aunque eso ya no tiene remedio ni importa.


Pasemos al miércoles, ¿qué va a ser, señor, té o café? Tomaré un café, cargadito a poder ser. ¿Y dónde se lo tomará el señor? Este...me lo estoy pensando, en Costa d'en Blanes, sí, me parece una buena opción.


No lo voy a complicar demasiado y me acercaré por la costa, carril bici primero, después Joan Miró hasta el término de Calvià y después el paseo hasta Costa d'en Blanes. Llevo pegado a un ciclista de ruedas finas que me ha adelantado por el Parc de la Mar y me he fijado porque era de los antiguos, bici de las clásicas (para no ofender), mariconera al cinto (eso sí que hacía tiempo que no veía una) y pedales de plataforma. No sé dónde le he perdido la pista pero me lo he vuelto a encontrar en el semáforo enfrente de Marivent y ahí me he puesto por delante, si es que no se puede arrancar a plato grande en pendiente si no estás preparado, que se ve que no era el caso, y no he vuelto a verlo hasta Portals, justo cuando me he desviado por la rotonda para arriba y me ha pasado por detrás.

Estoy parado justo en el inicio de la pista que tira para arriba comiendo algo y preparándome mentalmente para la gesta, recordaba (o creía recordar) que tenía algunas zonas caprichosamente inclinadas y así es, lo peor está en el comienzo y justo llego a una tirada bastante machacada me viene bajando un grupo de turistas y claro, no es cuestión de vencerse en sus narices y lo paso dignamente; continúa otro poco hasta la cadena que sorteo por la izquierda y prosigo hasta que debo darme por vencido y visto lo que me quedaba para si no culminar al menos apaciguarse bastante despotrico de mi falta de convicción, pero me consuelo (tontamente) argumentando que no solo con convicción se suben las rampas. De lo que no me acordaba en absoluto es de lo larga que es esa cuesta y hasta en dos ocasiones más me obliga a poner pie a tierra, el descanso bajo el pino lo tengo más que merecido, y hasta el comerme una banana por añadidura pero no voy a estar allí todo el día, quizás esas cuatro, no más, gotas de lluvia pueden ir a más así que parto hacia el coll des Pastors, una subida más aún me queda pero es mucho más facilona que la superada hasta ahora por eso ni paro arriba y giro hacia el monumento, será la última tierra que pise este día si exceptuamos el enganche al parc de sa Riera desde el parque de arriba.

Objetivos de la semana cumplidos ya que el sábado siguiente no habrá ni ruta ni crónica, quizás podría poner algo sobre estas recientes salidas documentadas por Bunyolí que no parecen de lo más adecuado visto como está el tema en estos momentos, seamos prudentes.


Prueba inversa (+18)

Vaya ruta de mierda la del sábado y eso que de pretensiones, pocas. Salimos solamente dos un poco más tarde de lo recomendable sobre todo si el compañero ya te marca el punto final sin opciones de modificación. No me quise complicar y tiramos recto hacia Bunyolí, miento, recto no, pero es que al estar de cháchara a veces me despisto y tiro por donde no es, así pues enderezamos rumbo y listo.

Todo parece estar como siempre a excepción de un letrero que han puesto en las casas (ver foto) del que no tenía noticia y que relacioné inmediatamente con el otro que lleva ya unas semanas colgado junto a la barrera aunque con dudas más que fundadas sobre su significado real. Al llegar al puentecillo vimos un montón de neumáticos apilados totalmente fuera de lugar, por ahí pueden venir los tiros, aunque queda todo por confirmar.

Empezamos la subida de forma totalmente dispar con el compañero quedándose a las primeras de cambio y me intereso por el desarrollo que ha puesto desde el inicio, lleva plato pequeño y la verdad, por muy petado que estés, es innecesario pero él insiste en que le resulta imprescindible y yo en lo contrario por lo que me decido a comprobarlo, cámbiame la bici, tengo que verlo, y rediez, tiene razón, estoy en una postura casi antinatural para una subida, culo muy atrás y muy tumbado sobre el manillar, en esas condiciones no es de extrañar que tuviera que poner pie a tierra en la primera rampita que encontré, incomodidad total, y no tuvo nada que ver que no fuéramos calados ninguno de los dos por mor de los pedales, el punto clave es la posición. En cambio él estaba feliz, comodidad absoluta, notando como la fuerza que realizas con las piernas se traduce en desplazamiento y sin tener que forzar el hombro lesionado que viene arrastrando desde hace meses.

Se me fue de la vista y me iba esperando, yo quería ir a su lado para ver precisamente cómo es una ascensión cómoda, verla desde fuera me refiero, quería oír la opinión de alguien neutral, sin ningún compromiso por en medio, como ver los toros desde el otro lado de la barrera. Lo cierto es que yo debía ir a plato mediano y a ritmo vivo para poder seguirle (recordemos que había puesto plato pequeño nada más empezar) y así fue en toda la ascensión que además se me complicó por las malas sensaciones del tren trasero fruto de un pinchazo por lo que los últimos metros tuve que hacerlos andando.

Había dos compañeros más en la cadena de charla esperando no sabíamos qué, después nos contaron que se había perdido otro miembro del grupo que incomprensiblemente había tirado hacia abajo cuando la ruta suya era hacia arriba y al que tuvieron que ir a buscar y rescatar de alguna situación embarazosa, el tema es que se les pasó el arroz entre una cosa y otra y volvieron por donde habían venido. No creáis que nuestra situación era mejor, resulta que con toda la palabrería a pleno desarrollo nos equivocamos de cámara y volvimos a poner la pinchada y como tiene que ser para redondear el asunto, nos dimos cuenta al volver a arrancar. Hubiéramos ido rápidos si la cámara buena no hubiera sido defectuosa (para fotos estaba yo), solamente se hinchaba en una zona concreta, el resto ni se enteraba, hubo que apretar con todas nuestras fuerzas para que el aire rellenara el resto de tubo, y así, entre una cosa y otra nos dieron las uvas.

Decidimos seguir con la prueba de las bicis ahora por asfalto y más de lo mismo, yo voy buscando acomodo sobre el sillín intentando encontrar una postura decente y se me hace difícil acrecentado además por el enfriamiento muscular tras el largo parón y es por lo que decidimos bajar directos al llegar a Sobremunt, el llegará temprano y a mí me faltaría algo de tiempo si me empeñara en hacer la ruta que tenía pensada por lo que tiramos por asfalto rumbo a Son Poquet y para no ser todo tan monótono me desvío para ir a tomar el único tramo que conozco del antiguo camino del Verger y Sobremunt y nada más empezar tenemos un pequeño escalón donde paramos a hacer unas poses con las dos bicis de las que sí quedó testimonio gráfico. Todo eso estuvo muy bien pero aún no habíamos empezado la bajada la cual consta de un primer tramo que te acerca otra vez al vial asfaltado y donde tienen puesto una especie de esclusa de postes seguramente para que no puedan pasar motos (o eso creo), lo cierto es que después de pasar por el interior noto cierto olor a excremento, a deposición, a mierda, vamos, pero no hago mucho caso, a medida que me vaya alejando irá disminuyendo pienso yo, pero que va, como que viene conmigo bien pegada a la rueda, y menudo pegote llevo y de tal tamaño que me ha pringado buena parte de los tirantes y la cubierta, que asco, por dios, y ahora con el palito a limpiar lo que se pueda y a restregar la rueda por la gravilla para despegar lo más grande, con el rollo de la cámara no habíamos merendado y se me acababan de quitar las ganas de hacerlo pese a tener el estómago vacío.

Con un medio apaño reparador nos fuimos de allí para meternos en Son Malferit aún con las bicis intercambiadas, el paso por el camino no fue de lo más acogedor, volví a sentir esos traqueteos a los que casi me había acostumbrado y la sola visión de las piedras en el suelo hacía que rodara con mucho tiento pero no fue hasta llegar a Sarrià donde pusimos fin a la prueba y cada uno se aprestó a continuar con su propia montura y como era pronto nos fuimos a dar una vuelta por Son Mayol más que nada por curiosidad, por ver cómo siguen las obras del puentecillo y solo puedo decir que están en ello, dos peanas de hormigón y dos chapas de hierro de un buen grosor clavadas en lo alto, vamos, que eso en tres días está hecho y llevamos ya un buen puñado de meses con el asunto, digo yo que estarían pendientes del proyecto y sus necesarios informes ambientales y demás, tiene que ser eso, es que no le veo otra explicación.


Merceditas

El viernes me pasé por la tienda-taller-club de Biciarreglopalma para enterarme de si había alguna salida programada por parte de alguno de los habituales que por allí pululan y no encontré a nadie, tan solo al mecánico que me contó una historia que me dejó muy intranquilo y me olvidé un tanto del motivo de la visita, de todas maneras como no vino nadie ni me confirmaron nada quedé en pasar por allí por la mañana por si aparecía alguien y efectivamente así fue, sobre las ocho estaba revoloteando por la zona Miquelet esperando a otros compañeros con los que dar una vuelta por los alrededores, no tenía mucho tiempo para rutas y yo no quería alejarme mucho por si las moscas, podía recibir una llamada intempestiva y tener que volver por patas, había descartado por tanto rodar por las montañas y el plan de ellos, aún sin concretar por cierto, me pareció de lo más adecuado, se trataba solo de rodar por las cercanías.

Me dijeron que había dos convocatorias, una en el taller en primera instancia y otra más tardía en el decathlon y aún habiendo tenido que esperar a uno de los integrantes aún nos daba tiempo para un rodaje de calentamiento por Son Puigdorfila y pronto estamos en ello atravesando la ciudad pero tuvimos que hacer un recorte para llegar a tiempo a la segunda salida. Ésta la había preparado otro grupo que no conocía y que se irían a Esporles y Valldemossa y a los que solamente saludamos porque cada grupeta siguió con sus planes originales, lo que pasa es que el nuestro se iba urdiendo a medida que iban pasando los kilómetros, cómo si no íbamos a llegar a la UIB por asfalto si no es a base de improvisación, para continuar haciendo un quiebro y apareciendo en el camí de Passatemps dispuestos a llegar hasta Raixa, yo a todo decía que sí aunque ninguna tímida propuesta me fuera aceptada, hasta fuimos a Raixeta por el camino de abajo, el que han arreglado para el paso de vehículos hasta las casas habitadas cuando el de arriba completo ya te da un buen tute y aún así lo prefiero diez veces.

Parada en las ruinas charlando con algunos conocidos que por allí rondaban aunque la vuelta la hicimos por separado. Finalmente llegamos a la rotonda de Bunyola sin el esperado pique en el tramo de camino más estrecho y que tuve que hacer en solitario y sin nadie delante. Desde allí los compañeros fueron tomando el relevo en la cabecera del grupo para demostrar como se pueden hacer un porrón de kilómetros sin moverse apenas del sitio, creo que le llaman a eso hacerse una Mercedes, o algo así, aprovechando lo que da de sí la zona de Son Pizá, Cas Capellers, Caubet y si es posible, es Rafalot. Yo proponía llegar hasta la barrera de entrada de esa finca para averiguar si podríamos entrar, encontré abierto la última vez que pasé por allí y me colé, pero el plan no tuvo el consenso suficiente así que tonteamos hasta el área recreativa y llegamos por asfalto hasta la carretera de Bunyola para meternos en la merceditas de pleno y acabar en es Caülls bordeando los límites de la finca de Son Sales, si no me equivoco, para pasar por es Caülls y salir por los caballos hasta el camí de Muntanya y posteriormente Son Macià y la Indioteria bordeando la autopista para acabar sentados alrededor de una mesa en una plaza de la barriada.

A ver, no es que despotrique de la ruta, he hecho parecidas o muy parecidas a esta decenas de veces, el tema es a qué ritmo, y ahora que todos usamos alguna que otra aplicación para conservarlas no hay excusa, yo solo seguro que habría tardado como mínimo una hora más, es lo bueno de salir acompañado, o acompañando, que quieras o no te esfuerzas más, y eso no es intrínsecamente malo simplemente es algo a lo que no estoy acostumbrado, y es que al no tener referencias tiendes a economizar energía, aunque no es solamente por este aspecto por el que añoramos compañía, bien es sabido que no solo de piques vive el hombre, a veces hasta unas patatas fritas y unas cervezas contribuyen a la felicidad.


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