Si uno va circulando tranquilamente, dentro de lo que cabe, por una carretera y pega un frenazo brusco de repente, tanto como para quedar parado en medio del asfalto con lo que ello supone, debe ser por una potente, y normalmente peligrosa, razón. Aclaro, es solo un símil y muy posiblemente desacertado del parón del blog, sí lo hubo pero las causas no tuvieron nada que ver con problemas físicos personales ni fallos del material, de hecho no dejé de salir a rodar, aunque en salidas de corta duración y calidad discutible como se verá, simplemente se dejaron de documentar en crónicas periódicas.
Con toda clase de herramientas digitales a nuestra disposición es difícil pasar desapercibido pero uno no puede preocuparse por la falta de exposición mediática de todos sus conocidos, pueden afectar múltiples motivos y además ese interés suele quedar en el ámbito privado. En mi caso solo se detuvo el blog, y uno de ellos, porque en el de Camins sí he estado trabajando aunque no publicara.
A nivel personal 2025 tenía que ser un año crucial y debía tomar una decisión importante y de hecho la resolución final influyó más de lo que pensaba a nivel de salidas ya que me coartaba no solamente por el estado físico en general sino también por la disponibilidad horaria así que las salidas que realicé mayoritariamente fueron cortas y cercanas a la ciudad, lo más lejos que llegué fue al barranc de Son Gual o el puig de ses Coves en los primeros tres meses, y pese a estar de vacaciones todo el mes de mayo tampoco se tradujo en salidas de calidad, la familia lo primero.
En agosto me estiré un poco más, alguna que otra salida tocando montaña sin llegar al paroxismo, hasta me atreví con alguna incursión por el pla el mes siguiente, más que nada subía un poco el kilometraje que no las expectativas aunque siempre se procura satisfacer también la curiosidad. Lo más relevante hasta final de año fueron un par de salidas por la comuna de Bunyola (es que me daba ya un poco de vergüenza propia el tiempo que había pasado desde la última vez), había que comprobar qué tanto se me iban a atragantar las bajadas de por allá y pese a mis propios límites, quedé contento.
Y así, a grandes brochazos, fue como pasamos ese atípico año donde faltaron las crónicas por primera vez desde ..., desde tiempos ha, la verdad, pero la poca enjundia de lo acontecido no era excusa suficiente para publicar por publicar porque ¿qué vas a contar de una subida al bunyolí, por ejemplo, que no se sepa después de haber subido más de 50 veces al menos yo mismo y todos los demás?, ni uno tiene ganas de contarlo ni los demás tienen ganas de saberlo. Y si por añadidura te sientes falto de inspiración no vale la pena ni intentarlo y aquí entramos en otro aspecto del asunto muy importante que conviene repensar con detenimiento.
Es que vas solo, tio, y eso tiene que notarse, no crees? Muy cierto, pero es que hay épocas para todo y las grandes agrupaciones de ciclistas con rutas preestablecidas han pasado a la historia, que las he disfrutado y mucho aunque nunca he perdido la oportunidad de ir por donde he querido. Por contra, más o menos desde el principio de esta década me integré un poco más en un grupo con las características propias de grupo, es decir, con un guía proponiente que traía los deberos hechos desde casa, que es más o menos lo que necesitaba en esos momentos, así que me iba de perlas la compañía y las rutas pero algo comenzó a cambiar en esa grupeta, la gente iba cambiando de montura y prefiriendo las bicicletas motorizadas y ahí se torció el asunto, quién intentó seguir el paso marcado sin intención de cambiar (entre los cuales me incluyo) acabó mal y terminó abandonando definitivamente el e-pelotón tras algunas infructuosas y frustrantes tentativas, no es cuestión de proponérselo es que hay una incompatibilidad real e irresoluble entre máquinas y lo entiendo, no hay más.
Con toda clase de herramientas digitales a nuestra disposición es difícil pasar desapercibido pero uno no puede preocuparse por la falta de exposición mediática de todos sus conocidos, pueden afectar múltiples motivos y además ese interés suele quedar en el ámbito privado. En mi caso solo se detuvo el blog, y uno de ellos, porque en el de Camins sí he estado trabajando aunque no publicara.
A nivel personal 2025 tenía que ser un año crucial y debía tomar una decisión importante y de hecho la resolución final influyó más de lo que pensaba a nivel de salidas ya que me coartaba no solamente por el estado físico en general sino también por la disponibilidad horaria así que las salidas que realicé mayoritariamente fueron cortas y cercanas a la ciudad, lo más lejos que llegué fue al barranc de Son Gual o el puig de ses Coves en los primeros tres meses, y pese a estar de vacaciones todo el mes de mayo tampoco se tradujo en salidas de calidad, la familia lo primero.
En agosto me estiré un poco más, alguna que otra salida tocando montaña sin llegar al paroxismo, hasta me atreví con alguna incursión por el pla el mes siguiente, más que nada subía un poco el kilometraje que no las expectativas aunque siempre se procura satisfacer también la curiosidad. Lo más relevante hasta final de año fueron un par de salidas por la comuna de Bunyola (es que me daba ya un poco de vergüenza propia el tiempo que había pasado desde la última vez), había que comprobar qué tanto se me iban a atragantar las bajadas de por allá y pese a mis propios límites, quedé contento.
Y así, a grandes brochazos, fue como pasamos ese atípico año donde faltaron las crónicas por primera vez desde ..., desde tiempos ha, la verdad, pero la poca enjundia de lo acontecido no era excusa suficiente para publicar por publicar porque ¿qué vas a contar de una subida al bunyolí, por ejemplo, que no se sepa después de haber subido más de 50 veces al menos yo mismo y todos los demás?, ni uno tiene ganas de contarlo ni los demás tienen ganas de saberlo. Y si por añadidura te sientes falto de inspiración no vale la pena ni intentarlo y aquí entramos en otro aspecto del asunto muy importante que conviene repensar con detenimiento.
Es que vas solo, tio, y eso tiene que notarse, no crees? Muy cierto, pero es que hay épocas para todo y las grandes agrupaciones de ciclistas con rutas preestablecidas han pasado a la historia, que las he disfrutado y mucho aunque nunca he perdido la oportunidad de ir por donde he querido. Por contra, más o menos desde el principio de esta década me integré un poco más en un grupo con las características propias de grupo, es decir, con un guía proponiente que traía los deberos hechos desde casa, que es más o menos lo que necesitaba en esos momentos, así que me iba de perlas la compañía y las rutas pero algo comenzó a cambiar en esa grupeta, la gente iba cambiando de montura y prefiriendo las bicicletas motorizadas y ahí se torció el asunto, quién intentó seguir el paso marcado sin intención de cambiar (entre los cuales me incluyo) acabó mal y terminó abandonando definitivamente el e-pelotón tras algunas infructuosas y frustrantes tentativas, no es cuestión de proponérselo es que hay una incompatibilidad real e irresoluble entre máquinas y lo entiendo, no hay más.
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