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Pas de na Lluïsa

Sentía el gusanillo estos días de ir a ver cosas nuevas, no quería repetir ninguna ruta ya establecida y lo que buscaba era por dónde tirar y que además tuviera un buen tanto por ciento de sillín. Éste es el verdadero problema que se plantea a la hora de programar una ruta porque a pie ya sabemos que podemos llegar casi a cualquier parte.

Andratx por la zona de la Coma Calenta, s'Arracó en dirección a Galatzó y el Tramuntanal, Calvià por Son Font y Son Sastre, etc, etc, etc. Todo eran posibilidades sobre la pantalla del ordenador pero a finales de semana me puse otra condición, salir rodando de Palma, con lo que las opciones eran cada vez menos. Luego pensé en la bajada desde el coll des Grau hasta Puigpunyent y quizás después tirar hacia Son Forteza para volver a salir por sa Campaneta. Decidido, éso haré, solo o acompañado. Finalmente he ido solo aunque en buena parte del trayecto he estado acompañado. Ya en la barrera del Bunyolí me han alcanzado dos bikeros, a uno de ellos lo conocía de la quedada de los bous pero me ha resultado un poco difícil comunicarme con él ya que es sordo. Han metido ritmo desde el inicio e iban por delante pero cuando yo me he parado a quitarme la chaqueta han aparecido por detrás; a partir de ese momento hemos ido juntos hasta que los he pasado en el rampón del aujub y ya no los he vuelto a ver hasta la barrera.

La barrera estaba concurrida hoy. Dos descenders subían por la trialera y planeaban la próxima bajada y me han dicho que otros ya bajaban por allí. Llega la pareja que me seguía y al rato tres rallymen con sus bichas de plástico y manillares planos. Los seis hemos tirado hacia arriba pero estos tres marcaban un buen ritmo y en Can Manent se han escapado mientras los otros dos han quedado muy rezagados con lo que me he vuelto a quedar solo. Yo me he desviado hacia Ca na Lluïsa y el Pouet siguiendo la pista hacia el Hort des Pouet y el portell de entrada al bosque. Obligatorio pararse ya que tiene una barrera y estaba yo allí medio pensando en que con lo tarde que había salido y las fuerzas que me quedaban que porqué no iba a echar un vistazo al paso ya que posiblemente no la realizaría como tenía planeado. Lo malo es que como no pensaba ir no me había refrescado la memoria con los mapas y alguna excursión que había visto aunque recordaba que la describían desde el coll Paredat con lo que poco me iba a servir. Así y todo he empezado a subir y pronto he encontrado marcas de pintura en los troncos de los árboles y también marcas de hachazos con lo que la ruta se podía seguir bien excepto por los numerosos pinos caídos que dificultan pasar la bici.

Lo primero que me he encontrado ha sido el Pou Gran, ¡cacho pozo! Y uno se pregunta qué sentido tiene ese enorme agujero ahí precisamente. Seguimos la senda pictórica por el bosque hasta encontrar los restos de una construcción llamada s'Ermita o sa Casota, porque efectivamente es muy grande, aunque ya solo queden en pie los muros exteriores. En ese punto se ve que al marcador se le acabó la pintura y perdió la destral porque ya no he vuelto a ver ninguna marca, hitos menos, aún así he seguido por donde he podido siempre en la misma dirección hasta que he visto una rejilla entre los árboles y hacia allá que me he dirigido. A su vera, y mirando hacia abajo, he vuelto a ver las marcas de pintura que marcaban un itinerario casi pegado a la pared y, mirando hacia arriba, otras que enfilaban hacia la pared rocosa teniendo que atravesar una estrecha cornisa y justo al doblar una roca ha aparecido la regata, un impresionante tajo a lo largo de la roca, con un buen desnivel, y una salida un poco complicada si vas con una bici a cuestas.

Quiero hacer un inciso sobre las marcas. Quiero recalcar que no estoy metido en el mundo del senderismo ni lo practico, al menos sin la bici a cuestas. Siempre que salgo por la montaña es con la bici y procurando ir el máximo tiempo posible encima de ella. Por tanto se puede decir que compartimos caminos los bikeros y los senderistas y compartimos también los problemas. No me parece correcto esa forma de marcaje de forma artificial aunque parece ser una práctica generalizada y no solamente en nuestro país. No conozco a ningún bikero que se dedique a hacer marcas agresivas y permanentes sobre el medio para que otro pueda seguirlas y tampoco entiendo para qué tiene que hacerlas un senderista pudiendo ir dejando mojones de piedras por ejemplo. Claro que eso es mucho más lento y cansado que apretar el pitorro de un spray.

Una vez arriba la vista es fantástica y el suelo, aunque casi plano, es impracticable por exceso de piedras. Y estaba empujando la bici cuando he oído que me llamaban. Al principio no veía a nadie pero al momento he vislumbrado a un cazador con traje de camuflaje (aunque no he visto la escopeta) que me pedía explicaciones. Hablaba muy bajo y no lo entendía bien, y yo simplemente he seguido mi camino y él el suyo. Cuando llegaba al camino principal he visto pasar gente, cuatro bikeros que se dirigían a la ermita, y juntos hemos continuado camino hacia allí, pero pronto se han quedado atrás y he hecho la bajada solo. Ya que había modificado mi idea original que era llegar al coll des Grau directamente y me había ido por peteneras debía llegar allí de alguna manera y la opción elegida ha sido el pas de Son Noguera. Realizado no hace mucho en sentido ascendente bajando se me hizo muy largo, con eso lo digo todo. Lo que tenía que encontrar era la salida B. No fue difícil.

Un poco de carretera hasta lo alto para visitar la bajada supuestamente GR que evita el asfalto; es de lo que se trata, crear un nuevo itinerario para no tener que pasar por el original, o sea, por Son Forteza. Ni que decir que esa bajada es simplemente una porquería, un sendero de lo más normal y además lleno de basura, latas, botellas, envoltorios de barritas y demás. Y para colmo me quise ahorrar unas cuantas curvas metiéndome por dónde no era y era una selva y tardé un rato largo en salir. Merendé (a la una y media) en Puigpunyent y solamente me quedaban quince kilómetros de asfalto hasta mi casa como última opción, no formaba parte de mi idea original pero era la única posible en ese momento. De todas maneras el cambio de planes ha sido lo mejor del día.


Racó d'en Barona

Ese lugar ya tiene un nombre hecho en el mtb mallorquín. Quién más quién menos ha oído comentarios y aspira medirse algún día con él y hoy iba a ser el día, aunque no ha sido la primera vez. Según Juan hemos ido tres veces aunque acordarme, acordarme con seguridad, yo solo me acuerdo de una, y no lo subí.

Xisco me había comentado la semana pasada que quería ir y me enseñó un track suyo de la zona de una salida anterior y le planteé modificarlo un poco pasando por el puerto y dando una vuelta por Muleta, adonde hacía muchísimo tiempo que no iba. Fui solo a recorrerlo y lo hice de bajada y cuando propuse una ruta para el grupo hace años por un accidente doméstico durante la semana anterior al final no pude ir. Así que con la variante del camí vell des port hemos modificado el recorrido inicial.

He llegado muy temprano a Sóller, era mi intención pero parte de la culpa ha sido oír el teléfono antes de que sonara el despertador. Era un mensaje de Jauja notificándome que no venía por problemas de rodilla. Llegar mucho antes que los demás me ha permitido ir a coger agua y saludar a alguien volviendo a las nueve al punto de reunión y en ese momento llegaban todos. Cuatro de Sa Pobla, Xisco, Pep, Miquel y Pedro; uno de Llucmajor, Jose y tres de Palma, Carlos, Juan y yo.

Hechas las presentaciones y los ajustes necesarios al material nos hemos puesto en marcha pero no directamente sino dando un rodeo por el pueblo para recordar lejanos momentos. Cas Panerers, es Pont d'en Rave, l'Horta, ses Argiles, cruzamos la carretera y enfilamos ya hacia el puerto. Si había un camino antiguo ya queda poco, unos pocos tramos empedrados en subida antes de llegar al coll d'en Borrassar y en el tramo final, el resto ya es más moderno. La última parte es la más complicada, tiene el firme muy irregular y dificulta enormemente el control en las zonas reviradas. Además he pinchado ahí, casi llegando a la rotonda.

He visto las obras del puerto, con el desplazamiento de las vías del tranvía hacia el interior dejando más margen a la zona de costa. No sé exactamente qué querrán hacer después, ya lo veremos. Queríamos subir a Muleta directamente, sin pasar por el refugio, presumiblemente más ciclable según Xisco. Este tramo solamente lo había hecho de bajada una vez por lo que mis recuerdos eran vagos pero hubiera dicho que se deja hacer bastante, como así ha sido por otra parte, son de esos sitios donde el límite lo pones tú. A medida que nos vamos acercando a la carretera el camino es más ancho y más plano y el último tramo está asfaltado.

En un plisplas estamos en la Capella de Castelló y hacemos el tramo de bajada hasta el inicio del Camí des Rost, itinerario marcado en el track pero que hoy hemos obviado para continuar de forma más suave por el Camí de Castelló hasta el desvío del Racó, el vía crucis de la jornada. Tan largo es ese tramo que me he tenido que parar para asegurarme con Xisco de que íbamos en la dirección correcta y tiene algunas pendientes casi igual de jodidas que la última, ésas las he pasado bien pero dejan mella, el efecto acumulativo se nota cuando quieres afrontar la última donde, aparte del efecto psicológico adverso que produce, te das cuenta de que llegas acelerado (de corazón, no de piernas) y tienes que parar un momento para serenarte. Yo lo he hecho y he realizado mi intento con resultado fallido. A mitad de cuesta la bici se encabrita y si pierdes la línea te caes. Los intentos se iban sucediendo y todos acababan en el mismo sitio pero he vuelto a bajar para probar otra vez, lo veía factible y así ha sido en el segundo con más suspense de lo esperado, en la segunda mitad iba de lado a lado aunque he podido mantenerme en la trazada y han subido después Xisco, Pedro y Carlos.

Un poco de pateo hasta el camí de metro donde hemos comido algo y tomado un té caliente por cortesía de Pedro (se ve que no fue flor de un día eso del termo) aunque no ha sido suficiente para quitar el frío que se iba apoderando de nuestros huesos por lo que tras la foto oficial de grupo nos hemos puesto en marcha. Alguno no se esperaba el largo tramo de subida que queda aún pero la verdad es que es un camino verdaderamente agradecido, solamente le quitaría un poco de carritx en algunos tramos, por lo demás, perfecto. Íbamos a hacer un último tramo hasta el Pujol d'en Banya y la bajada por el camí de Rocafort pero al ir justos de horario no lo ha permitido teniendo en cuenta que algunos venían de lejos por lo que hemos vuelto directamente al pueblo.

Ruta no muy larga, de unos veinticinco kms, con una altura máxima de 633m y casi mil de desnivel acumulado con cerca de cuatro horas de pedaleo efectivo y una hora parados. No son grandes números pero deja muy buen sabor de boca. Para quién le sepa a poco siempre tiene la opción de bajar a Sóller por el camí des Rost y hacer la subida completa del Racó. La repetiremos.


Reportaje gráfico de Carlos
http://picasaweb.google.com/presionador/Dia22111SalidaBike

Reportaje y crónica de Xisco
http://xmtb.es/index.php?option=com_content&view=article&id=637:soller-raco-den-barona-cami-des-metre&catid=2:ultimas-salidas&Itemid=2


PT3

Había visto hace tiempo en alguna página local alguna referencia a unos itinerarios por Na Burguesa que no conocía y no encontraba el momento para hacerles una visita. Otra mención más cercana del mismo grupo activó un poco más mi impaciencia por conocerlo y hoy sería el día, el día de la diada ciclista, la treinta y tantas ya. Me habían invitado a ir, y lo agradezco, pero la vena exploratoria me ha podido más. La otra opción, la Fita del Ram sin experimentos, no me resultaba lo suficientemente atractiva por lo que no me apunté a la movida. Además quería empezar más temprano pero aunque he puesto el despertador han pasado un par de horas antes de ponerme en pie. Así pues he seguido con el plan original en solitario.

Un poco de calentamiento, (bueno, un poco más que un poco ya que me he quitado la chaqueta y no me la he vuelto a poner, debía ser el único que circulaba por ahí en manga corta hoy), hasta la Vileta y recorrido por las pistas rodeando el golf hasta Pinar Park para acceder a Son Vida y entrar en terreno militar y dirigirme hacia el PT3 tras recorrer la calle Solleric. Solamente dos veces había estado por allí, una en mis tiempos militares cuando nos llevaron de tiro (los marineros únicamente íbamos una vez) y la segunda en una ocasión que bajamos (o bajé, ya no me acuerdo) por el cortafuegos. Esta vez no lo subiría sino que buscaría un sendero que enlaza con el camino que sube desde Son Vida; iluso de mí he bajado el sillín y casi todo es hacia arriba, empalma con el anterior cerca de la verja pero como me faltaba otro tramo nuevo por recorrer he tirado hacia arriba. Buen camino, bonitos recuerdos me ha traído.

Sin llegar a la carretera, porque de eso se trata, he girado a la derecha para llegar directo al coll des Vent y buscar la continuación al otro lado. Fácil de encontrar ya que las rodadas empiezan a ser más que evidentes y aún más en el bosque donde parece que ha pasado una apisonadora. Primera barrera y seguramente el primer despiste porque he ido siempre enfilando hacia la izquierda cuando tendría que haber continuado más entre la arboleda, tanto es así que he vuelto a encontrar otra barrera esta vez ya de salida. Vuelta atrás y rebusca entre olivos y algarrobos, buscaba el track y no lo veía, algunas veces el track es una línea en el suelo otras, por contra, es sólo una línea que un aparato se inventa y es cuando empiezan los problemas. No veía adonde tenía que ir hasta que me he dado cuenta de que en esta ocasión el track estaba sobre mi cabeza, después de reparar en ese detalle salir ha sido fácil.

La vuelta, por carretera; he obviado el cruce de la sierra por el coll de Son Marill para ver si llegaba a tiempo de pasarme por Son Moix y ver cómo estaba el ambiente en la explanada. Algún modelo exclusivo sí que he visto y también algunos amigos. Donde no he visto a nadie ha sido por la montaña, solamente varios grupos de carreteros volviendo a Palma.


No todo está perdido

Que disgusto da acabar las rutas de mala manera, y más que te des cuenta de lo que sucederá nada más empezar. Te quedas en el llano, en las subidas y lo que es peor, hasta en las bajadas, aunque para eso tampoco hace falta que vaya muy mal, es lo que tiene ser un aficionado de la mtb, qué le vamos a hacer, pero al menos nos divertimos, aunque sea sufriendo.

Lo que quería decir es que el domingo tenía que hacer algo para resarcirme un poco del mal sabor de boca del día anterior aunque, si he de ser sincero, podría haber sido peor, y por ello estuve tentado de salir con los colegas que se iban de comunas. Empezarían sobre las nueve y era la hora de finalización lo que me tiraba para atrás ya que yo quería volver a casa no más tarde de las once treinta. Quedaba por tanto descartada esa opción. Reviso el foro y no hay nada, me voy a la página de los bous y veo que van a la Fita el sábado y el domingo, perfecto. Sé que no voy a hacer la ruta entera, ni siquiera la subida entera, pero me viene muy bien porque la primera parte siempre es el Bunyolí y además puedo ir rodando desde casa y además del además empiezan más temprano.

Esta vez no me pasó como la vez anterior donde llegamos tarde por no querer coger el coche, esta vez llegué el primero y tuve tiempo de ir saludando a todos los que iban llegando, algunos conocidos, otros no, y así hasta completar un buen pelotón. Como la ruta ya estaba decidida de antemano no hubo debate previo sobre el tema y pudimos ponernos en marcha en cuanto vimos que no vendría nadie más. Un poco de asfalto por el Camí de Jesús para tomar el desvío de Establiments y enfilar hacia Bunyolí.

En ese tramo nos juntamos con otra grupeta de cuatro o cinco que también hacían el mismo recorrido aunque al pasar bajo la acequia el payés nos hizo señales para pararnos y nos contó que hacía unos días un grupo dejó abierta la barrera y los animales se le escaparon y nos pidió por favor que tuviéramos cuidado con ese tema. Agradeciéndole su comprensión continuamos ruta hacia las alturas y era entonces cuando iba a comprobar si había podido recuperarme algo o no.

Tampoco me fue tan mal, algunos se escaparon al principio y los alcancé a todos menos a uno y también a varios del otro grupo que no pararon a oír el sermón del payés. No era mi intención pillar a uno o a otro sino poder conservar mi ritmo durante toda la subida y lo conseguí, aplico aquello de mismo desarrollo, mismo ritmo. Lástima que no tuviera más tiempo para continuar y volví atrás con los que también volvían, el primo, el hermano y Chus aunque no conseguí que ninguno me acompañara por la trialera por lo que bajamos lo más rápido posible por el camino ancho.

Me gusta cómo ha quedado ajustada la suspensión y más la cubierta después de meterle más presión porque el sábado había notado cierto bamboleo desestabilizador. Y es que con esas cubiertas con el flanco tan fino hay que ir un poco más alto de presión de la que estoy acostumbrado con otras de flanco más duro.

En fin, lo que se ha descrito no puede considerarse una ruta en sí misma, podríamos decir una salida que creo que sería más correcto, pero que al menos cumple su función social y me permitió comprobar que fui a más y no a menos.


La ruta del ocho

Así como la semana pasada no las tenía todas conmigo respecto a mi forma física en ésta, aunque recuperado, había ido sintiéndome más y más fatigado por lo que no tenía nada preparado. Hay que agradecer a Xisco su ya conocida previsión en el tema de salidas, por eso no me preocupo si alguna semana estoy un poco perro, me acoplo y listo, y conmigo vinieron mis colegas.

No íbamos a hacer la ruta poblera entera porque ellos salían rodando desde su casa, nos íbamos a encontrar en algún punto intermedio, y elegimos Mancor, y para no empezar en frío salimos de Lloseta atravesando por la cantera. En total éramos diez (si he contado bien) y la presencia de algunos correcaminos auguraban un ritmo más que fuerte y yo ya había notado en los pocos kilómetros que llevaba que me iban a pesar rápidamente en las piernas los desniveles.

No sabía exactamente el itinerario, quizás hiciéramos la subida por Biniatzent que no conozco pero enseguida enfilamos hacia la Font Garrover, por lo que propuse una variante, el enlace Biniarroi-Font Garrover que fue aceptado y hacia allá que nos fuimos. En estos días parece que hay mucho trajín por la barrera y también nos encontramos justo allí un vehículo que subía y me ofrecí a abrir la verja con la llave con lo que el hombre no se tuvo que desmontar. Pasamos, cerré y le devolví la llave y no hizo ningún comentario sobre nuestra presencia por lo que subimos tranquilamente hasta el llogaret. El tramo de sendero gustó bastante, es el sentido ideal para recorrerlo de todas maneras, casi siempre bajando y con algún que otro obstáculo a superar.

Queda subida aún, superamos el primer escalón para tener un rato de respiro hasta culminar y ya coger el desvío por el interior del bosque que no tuve narices de encontrar las veces que fui solo o acompañado a buscarlo, siempre acababa en el Clot d'Almadrà bajando a las bravas. Ahora es diferente, ya se conoce y es difícil perderse. La bajada en sí es fácil con algún paso que no podría clasificarse de complicado y bastante corta ya que enseguida se empalma con la larga pista que te lleva hasta s'Estorell vell.

Ya habíamos comido algo y la euforia de la bajada no me había quitado la idea de la cabeza de acabar la ruta en la placeta d'en Sión. El solo pensamiento de la siguiente subida me hacía tiritar las piernas. A Juan le debía pasar algo parecido pero multiplicado por algunos enteros porque en el camino del clot se descolgó y dijo que volvería por su cuenta y allí le dejamos. Nosotros fuimos a encarar los rampones de cemento que los pasé porque los tenía que pasar no por otra cosa y enfilamos hacia Solleric. Decir que en este tramo de subida nos cruzamos con una gran cantidad de bikeros, creo que ha sido la vez que más he visto por allí y Juan me comentó después que en el refugio de Tossals, porque al final sí que subió al refugio, había otros tantos. Y eso que aún no habíamos encontrado al grupo de Kinpedal en el bar Faisán, creo que debía estar allí el club al completo. Lástima que eso hiciera que tocara muy poca coca de patata a cada uno de los presentes porque estaba buenísima.

Saludamos, charlamos, descansamos y como ya había expuesto mi idea de quedarme allí se fueron sin esperarme pero la envidia me pudo más y salí tras ellos rezando para que no me arrepintiera durante el resto del día y parte de algún otro. Los pillé en la segunda barrera de Solleric e hicimos juntos la subida del coll de… (no me sé el nombre, si es que tiene, está entre el Puig de Sant Miquel y el de s'Alcadena) y que sorprendentemente pude hacer de una tirada aunque hay un par de rampones de ésos de tirar la toalla (entiéndase en estos casos, la bici). Muy bonito también el tramo de pista por el interior del bosque y al cruzar la pared enfilamos el sendero para llegar por pista hasta las casas, cosa que me sorprende mucho y más que ellos no conocieran el sendero que viene por la parte de arriba, sendero que recorrió uno de ellos porque no quiso seguir la estela del que tenía delante. Los demás a chupar rueda.

Bajamos hacia el portillo que separa las dos propiedades y avanzamos hacia el llano. Supongo que tener que volver a Sa Pobla no permitió ir a buscar la variante para salir de allí y tiramos recto hacia abajo, hacia las casas. La primera rejilla la abrimos, la segunda no. El cabeza de pelotón se la tragó entera y voló unos cuantos metros, afortunadamente en esta ocasión no hubo lesión.

Como era de esperar, en el asfalto arrancaron de veras y yo que ya venía renqueando me quedé atrás y Carlos se frenó para hacerme compañía. Tampoco estaba Juan en los coches, según él había llegado hacía poco ya que a poco de dejarle se recuperó y emprendió marcha hacia el refugio ante la imposibilidad de darnos alcance.

Espero para la semana que viene andar un poco más fino porque sino triunfamos.


De probaturas

El malestar del fin de semana pasado no fue a más y albergaba alguna esperanza de poder acoplarme a alguna ruta establecida aunque solo fuera en parte. De hecho Yarik estuvo casi todos los días saliendo a rodar con la pareja rusa y el sábado quería llevarlos por la zona de Lluc. Bueno, la subida al lugar tampoco es que sea gran cosa y seguramente llegaría y como después se pueden optar por opciones varias desde allí pues me apunté, dejando eso sí, un punto de duda. Por eso a los compadres los envié juntos por si yo me retiraba antes de tiempo.

En la salida de Caimari nos juntamos un buen grupo para empezar a calentar por carretera hasta el inicio del camí vell donde por ahora hay paso franco. Aparte del salto de cadena en el segundo piñón todo parecía ir correctamente. En el primer cruce de la carretera nadie se atrevió con la Costa Llarga, como siempre, y seguimos hacia la barrera de la Coveta Negra para coger ese sucedáneo de camino que a todo el mundo parece encantar. Ahora está bastante mejor y permite una subida muy cómoda y la única dificultad que tenía al final tampoco es tal después de la cementada. La única ventaja que le veo es que no toca asfalto.

En el desvío de Comafreda hubo cónclave para urdir la disidencia pero, exceptuando a Potato, todo el mundo tenía muy claro lo que quería hacer y al final se fue con el equipo de escalada. Por mi parte ya me sentía contento de haber podido llegar al lugar y deseaba seguir pedaleando hasta donde me fuera posible. Y eso hicimos. Para ello recorrimos un tramo de asfalto en dirección a Sóller para hacer el tramo de bajada empedrado hasta Lluc donde solo nos paramos lo imprescindible para recargar un poco de agua en la Font Cuberta, cruzando por el campo de fútbol para seguir hasta la carretera, Menut y Binifaldó. Ahí sí que dijo basta Juan, al final Carlos regresó con él y nosotros continuamos hacia Pollença.

Los primeros que salieron fueron Sancho y sus pupilos y acto seguido toda la tropa. Yo bajé casi todo el trayecto solo dada mi costumbre de salir de los últimos y distanciarme de ellos en el tramo más técnico de la fuente. Reagrupamos abajo del todo donde esperamos que el ruso Vadim acabara de merendarse el último tramo hasta el asfalto. Después subimos más o menos agrupados por el camino ancho donde cada uno al final hacía lo que podía. Albert había echado los restos del cortado de la mañana que le había sentado fatal; el ruso no perdía comba y nos ponía en fila de a uno y yo aguantaba un ritmo más o menos decente, supongo que la cháchara me hizo parecer el tramo un poco más corto de lo que es.

Decidimos volver por el tramo de GR y fue acertado, gustó a propios y extraños y después de coronar el coll de sa Font bajé esta vez el primero muy prudentemente por el tramo restaurado para no reventar las cámaras en los vierteaguas. Cuando llegaron los Sanchos se fueron directos a Caimari y yo subí hasta la gasolinera a esperar a los demás aprovechando para comerme el sandwich que me quedaba. Al llegar ellos pudimos hacer un receso sentados alrededor de una mesa con unas cervezas. Ya llegaba el final, la bajada se hace corta y ninguno tenía muchas ganas de que se acabara pero tuvimos que hacerlo y lo hicimos antes de quedarnos mucho más fríos.

Esta vez sí hicimos la vuelta entera por el camí vell y la única pega fue un pinchazo de Juan casi al final con la correspondiente dosis de mala suerte al no tener más que una cámara de recambio también pinchada. Bajé hasta la furgoneta con la intención de subir a buscarlo pero Fibras ya había llegado y lo envié a él creyendo que irían a comer a otro lado cuando después se quedaron en el mismo restaurante donde estábamos aparcados, para eso hubiera podido ir yo a buscarle.

En total fueron unos cuarenta kilómetros con algo de sorpresa pues creía que serían algunos más pero con buen sabor de boca ya que no me lo esperaba, mi previsión inicial era Lluc y poca cosa más. La salida fue bastante tranquila, sin poca o ninguna preocupación horaria, ciclable en su totalidad, y pudiendo disfrutar de un día espectacular en buena compañía.

Reportaje (parcial) en http://picasaweb.google.com/presionador/Dia8111CaimariLluch#


Semana 1

La semana pasada tuvo poca historia por lo que a ruta de bici se refiere. Algunos compañeros del grupo salieron a cumplir con la tradición de coronar un jou el primero de año pero que no fue secundada a nivel de convocatoria, que fueron cuatro gatos en pocas palabras, y alguno cojo además. El resto durmiendo, con o sin mona, como era mi caso. Es de agradecer también ese detalle porque despertarme pasadas las diez ya se da muy pocas veces. No había renunciado a salir en domingo con cualquiera que hubiera programado alguna ruta pero el sábado por la tarde empecé a sentirme mal y el domingo aún fue peor, así que no hice nada.

Entre la maraña de correos y conversaciones que se van generando alguien citó una noticia que hablaba de un accidente de un bikero por la Llonganissa donde tuvo que ser rescatado por un helicóptero con lo que se me volvieron a plantear las mismas dudas de antaño respecto a este tema. Según parece este caso ya se había producido en Planícia hace un tiempo pocos días antes de hacer nosotros una ruta por la zona, según nos comentó el guarda del lugar. Yo no recordaba los hechos y tampoco encontré la noticia en las hemerotecas por lo que toda mi información proviene de la misma fuente, y ésta aseguraba varias cosas: 1. que tendría que pagar el rescate de su bolsillo. 2. que la G.C. le había multado por circular por un paraje no autorizado. 3. que le había requisado la bici. La verdad, parecía bastante surrealista.

El caso del bikero de Lluc es de hace varios días pero se da la circunstancia de que ha ocurrido en un camino que ahora forma parte del trazado GR222, el antiguo camino de Artà a Lluc, cuyo plan director se encontraba en fase de aprobación en el Consell y que introducía muchas restricciones para la circulación de bicis y bestias, tantas o más que en el GR221, y en cambio no se presentaron alegaciones, al menos en modo conjunto como se hizo con el segundo por lo que se preveía que se aprobara tal cual fue redactado. Repito que no se si es ésto lo que se ha producido pero de serlo podríamos ser denunciados por subir a Lluc por el camino viejo.

La noticia era muy escueta, apenas algunas líneas, y no aclaraba estas dudas; tampoco daba el nombre del accidentado, y en los blogs y páginas web no se hizo mención del asunto, por lo que no podemos confirmar ni desmentir ninguna hipótesis.

Hubo otro accidente unos días antes en Massanella en el que no intervino la unidad de rescate; el herido fue trasladado en coche particular a Inca y además fue en una finca privada por lo que no cuenta para esta estadística, aunque tampoco éste ha sido el único incidente, se puede decir que semanalmente se producen, con lesiones de mayor o menor gravedad, aunque casi siempre se solventan a nivel particular.


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