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La búsqueda fallida

Cuando a uno le quedan deberes pendientes de la última salida suele tener una semana tranquila en cuanto a tener que rebuscar en los correos o los blogs a ver si aparece alguna mención a algo que pueda tener interés, aunque de cada día es menor la cantidad de tiempo que uno debe dedicar a estos menesteres, me estoy refiriendo a los blogs de ciclismo, o al menos a los que dedican parte de su espacio a esta especialidad, de cada día más residual, en contrapartida con su ejercicio que parece que va en aumento. Algunas tecnologías han contribuido a ello, la irrupción de la mensajería instantánea en los terminales móviles y su inmediatez han relegado los foros y correos electrónicos al ostracismo, no han desaparecido todos pero solo existen como recuerdo de lo que un día supusieron, la fase regresiva es tan dura que para algunos ha significado la implosión total y su desaparición, y lo mismo se podría decir de numerosos blogs y páginas web que hace unos años revisábamos prácticamente a diario y que ya no se actualizan.

A nivel general lo que podría suplir la falta de información global sería el video pero tampoco se promociona más allá de unos estrechos círculos, y tampoco es que se vea mucho trabajo detrás, algún corte y poco más en la mayoría de ellos y repitiendo itinerarios más que vistos, aunque hay excepciones pero más enfocadas a la utilización de nuevas tecnologías, tipo drones por ejemplo, que a la realización del clip en sí misma, faltan calidad e ideas para este producto, he visto videos bajando cumbres de los Alpes más cortos que algunas bajadas de por aquí.

No quisiera haber empezado con mal sabor de boca esta entrada cuando en realidad la salida de ayer me satisfizo enormemente y la ruta elegida fue lo menos influyente en ese aspecto, de hecho los resultados fueron bastante malos y casi me alegré de haber ido solo ya que para algún invitado podrían catalogarse, sin mucho esfuerzo, como decepcionantes; intentaré explicarme mejor.

Quedó de la semana pasada un enlace pendiente desde el puig d'Aimerich, como alguno descubrió que se trataba por los comentarios, hasta el fondo del torrente, del que tenía algunas vagas referencias y siempre desde el punto de vista pedreste, no bikero, punto a tener MUY en cuenta a la hora de compartir ruta según con quién. Bien, como ya comenté, haría un acercamiento directo por lo que pudiera pasar después pero cuando pasé por Bunyola me crucé con varios grupos a punto de salir cuesta arriba, como estaba consultando el mapa de abajo ya que tiene algunas anotaciones puestas a mano en inglés me pasaron dos chavales que iniciaban la ascensión y a los cuales tuve por delante las primeras curvas y saludé al alcanzarlos. Uno de ellos me preguntó algo sobre los caminos de la Comuna, no sobre qué me parecía la financiación irregular de algunos partidos u otras zarandajas actuales, sobre CAMINOS, y claro, uno no es de piedra ni sordo, con el consiguiente resultado: subimos juntos hasta arriba.

Cuando digo hasta arriba me refiero a la barrera del desvío del penyal donde también se encontraba otro numeroso grupo de charleta, y más otros que subían, aquello parecía ya el Born. Se separaron dos del grupo mayor y resulta que eran Pina y Javi, ambos con bicis nuevas, e hice cambio de compañeros y me dirigí con ellos hacia el merendero y los chavales hacia el penyal dispuestos a aprender un poco más de ese territorio y exprimir las monturas y a ellos mismos, ellos son parte del inmediato futuro del mtb.

Nuestra ruta conjunta solo duró un kilómetro ya que ellos hacían una ruta corta por temas de horario pero a mí me dió tiempo a probar la última novedad de Orbea, la Occam, con un peso ridículo y una presencia impresionante y supongo también que una conducción brutal. Como digo, nos separamos justo ahí y yo proseguí por la pista hacia el depósito no sin antes meterme en un ramal que no aporta nada y vuelves a la pista a los pocos metros, y ya desde el Planitjar directo hacia el puig donde queda la corta subida a pata y proseguir con las marcas nuevas al llegar arriba. Por lo que había visto (o intuído) la semana pasada creía que este tramo más o menos plano sería ciclable pero por su poca entidad, se trata casi solamente de un sendero que se ve porque se ha apartado un poco la maleza, nada más, hace que sea prácticamente inútil querer pedalear.

Como tampoco me había descargado la traza que debía seguir me fui orientando por las marcas y estas son claras hasta el inicio de la bajada donde también se ha limpiado el sendero, o más bién al revés, se ha creado un sendero al limpiar el terreno, que no es lo mismo. La pendiente empieza a ser considerable y lo asumo, hay que estar al tanto de no patinar o de que la bici no te arrastre cuesta abajo, la esperanza que tengo es llegar a encontrar un terreno más propicio por donde circular por un camino de carro, pero esa circunstancia no se produjo, las marcas y el mismo sendero desaparecieron poco después y el resto fue un largo descenso directo hacia abajo donde cada vez que llegaba donde la vista me alcanzaba era para comprobar que era otra vez el penúltimo escalón a salvar y donde una bici se convierte casi siempre en un inconveniente mayúsculo.

La única ventaja es que sabía dónde iba, ese trazado lo hemos circulado en varias ocasiones y tenía buenos recuerdos y eso me animaba un poco más a seguir bajando en esas condiciones. Por fin accedo al torrente, estrecho, oscuro, húmedo, silencioso, junto a unos restos de barraca y decido descansar y comer algo, también me entretengo en tomar algunas fotos que tendré geolocalizadas de paso. Lo que no hago es bajar, hubiera sido lo correcto para acabar de hilvanar el asunto pero debo regresar directamente aunque no puedo dejar de tomar algunas instantáneas ya que seguramente de las salidas anteriores habrá pocas teniendo en cuenta que es una bajada que se puede hacer de una tirada, pero ¿a quién le interesa ahora una bajada en la que después tienes que volver a subir por el mismo sitio? ¿bajarían tantos por es Cocons si después tuvieras que volver a subir por allí?. Lo que sí voy comprobando es que la cosa ha cambiado, a pesar de ser un sitio extremadamente resguardado (de ahí esos extraños en la traza) hay muchos árboles tumbados o ramas en medio del camino que hacen que el regreso tampoco sea cómodo, eso unido a que es una subida como tal que nos exige un sobresfuerzo extra hace que sea complicada de por sí. Y larga, y eso que calculo (a falta de comprobar las trazas) que estaba más o menos a mitad de camino, no me estoy quejando, lo digo a modo informativo solamente.

Es tarde y debo volver, y como lo habíamos hecho la semana pasada por la (mal llamada) 3k, lo haré por es Cocons (la Coma gran) y hacia ello me dirijo por la pista abandonada ya la idea de cruzar por el pas de s'Arboç, al menos con la bici a cuestas. Justo cuando llego a las mesas me topo con un trío de bikeros, uno de ellos con una gordita, es decir, ni pa tí ni pa mí, ni 27.5” ni 29”, ni gorda ni flaca, un híbrido entre medio que parece que toma impulso. Vistas las cosas quería dejarlos pasar delante para no molestar pero como están retocando algo de las bicis me marcho yo antes y ya pedirán paso si me cogen. Bajo mi punto de vista (y lo recalco) estoy bajando muy fluido (eso que llaman el flow, lo que pasa es que la bici no tanto y los golpetazos en la trasera no hacen presagiar nada bueno, mucho le estoy exigiendo ya a esta bici, y efectivamente se cumplieron los presagios más o menos a mitad de camino por lo que me metí en un lateral a cambiar la cámara y fue cuando pasaron ellos, el primero el de las ruedas gordas y después los demás, con una clara y visible diferencia entre ambas, que casi (o sin casi) calificaría de insultante, y eso que las otras bicis no eran tampoco ningún carro.

Me los volví a encontrar en la barrera de salida y ahí bajamos más o menos juntos hasta abajo ya que hay que hacer varias paradas por las otras dos barreras que están siempre cerradas, por lo que al llegar al asfalto conversamos un poco y fue esa conversación (que no detallaré aquí) la que precisamente hace que un día cualquiera pueda pasar de bueno a espléndido en unos minutos.

Dejé a los inqueros Jaume, Llorenç y Alfons recogiendo sus bicis en el cementerio y yo me dirigí hacia Caubet sin dejar de tomar un desvío que sobre el papel parecía claro y que después te topas con una barrera de una finca particular que no puedes traspasar por lo que no te queda otra que volver atrás. La aproximación a Bunyola desde Caubet me gusta porque no es larga pero te evita empezar desde cero la subida y sin tener que tocar carretera más que un corto tramo. Como dije antes, para mí una salida muy fructífera donde lo mejor no fue la ruta.


Ver la traza en wikiloc


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