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Moros o cristianos

Hay días en los cuales las cosas salen bien porque sí, sin más, el sábado fue uno de ellos. No estaba dispuesto a salir solo y nada más tenía confirmación oficial de asistencia por parte de Manuel, Musaquillo en las redes, y como no sabía nada de Joan decidí averiguar la causa, al parecer algún tema de salud lo tenía apartado temporalmente pero ya estaba superado, entonces no había excusa y también se apuntó, y aquí se acaban los expedicionarios a no ser que Manuel se presente con algún colega, más no, está solo esperándonos en el banco sentado por si acaso nos da por llegar aún un poco más tarde aunque para nuestra satisfacción dice que solo han sido 5 minutos.

Partimos. ¿Hacia dónde?. Es difícil de explicar, Son Malferit, Font des Rafal, son caminos y sitios que todo el mundo conoce aunque en realidad es más una frase hecha que una realidad pero como tampoco me exigen un itinerario definido y concreto no hay problema en rodar hacia un sitio u otro. Ya en la primera barrera de Son Malferit encontramos a una pareja de bikeros pero más bien van de paseo viendo las indumentarias y las bicicletas y es posible que recularan desde allí mismo. Hubo otro encuentro un poco más adelante con un joven que dijo que iba a Planícia pero que comentó que no conocía los sitios que he mencionado antes y además la traza que seguía empezaba en el pueblo y continuaba por carretera y aunque le habíamos ofrecido el venir con nosotros preferimos que siguiera su camino a vernos obligados a relatarle un itinerario nuevo por sitios desconocidos con el consiguiente riesgo a retrasarse o perderse.

Pero antes de llegar al área recreativa encontramos otro bikero que también iba a Planícia pero que sí conocía el itinerario de la fuente por lo que le invitamos a venir con nosotros al menos hasta allí aunque después cambió de idea y se apuntó a nuestra ruta sin ni siquiera preguntar, iba con una eléctrica por lo que mucho problema no tendría ya no digo en seguirnos sino en realizar la ruta montado. La salida que tenía en mente era casi completamente ciclable ya que mientras íbamos recorriendo camino le introduje una variante que me pareció le añadiría mucho más atractivo.

Habiendo llegado a la fuente se trata de seguir las pistas por el interior de la finca que a medida que vamos subiendo y llegando al bosque se van diluyendo sobre el terreno y en algunos tramos hay que tirar de recuerdos concretos de anteriores pasadas y sí, la hicimos de una tirada sin apenas errores aunque no está exenta de dificultad en algunos tramos empinados que hay que superar con algo de suerte y mucho de fuerza.

Circulamos paralelos a la pared que separa bosque y zona agrícola durante un buen tramo hasta que llegamos al cruce de la bajada del pas de la Granja y es cuando entramos en el bosque y mientras vamos cambiando de fincas también pasamos por tramos de enlace más o menos visibles, a veces más a veces menos, y con numerosos cruces que pueden hacer dudar a los más novatos mientras voy haciendo fotos para poder localizarlos después aunque siempre rodables sobre la bici y es de agradecer. Entramos en Son Noguera y nos desviamos del camino en el forn tapat para acometer la rampa más dura y larga por el momento, circunstancia que no parece importar a quién va amparado por la tecnología mientras los demás llegamos donde podemos y como podemos.

Arriba paramos, comemos y descansamos antes de afrontar el reto principal del día, la medio subida del pas de Son Noguera, que sin ser excesivamente dura o complicada tiene su reto propio a superar, y como digo, solo es la mitad de la subida completa. Sea como fuere no nos va mal del todo y hacemos buena parte de ella montados y Manuel, que llega antes que yo a la barrera, no se libra de la broma por parte de Miguel, que evidentemente ha llegado mucho antes. La verdad es que el tema de las e-bikes genera mucho debate pero un aspecto que veo relevante es que la gran diferencia de tiempos existente en el mismo recorrido entre una eléctrica y una convencional puede generar problemas de convivencia entre los diversos miembros del grupo, no digo el primer día pero sí a lo largo de las semanas, ya que se debe esperar en demasía a los demás y eso creo que tiene que cortar bastante el ritmo y llegar a desesperar al más paciente, con lo que al final se unifican los grupos y cada cual por su lado, asistidas por un lado y clásicas por el otro o como se dice por aquí, o tots moros o tots cristians.

Se me ocurrió variar un poco la ruta a partir de ese momento y hacer algo que no había hecho y tenía ganas de comprobar ya que en los pases anteriores siempre era en sentido contrario y caminábamos bastante y la verdad es que me (nos) gustó bastante y es que sin ser especialmente técnico gusta de pasar. La pega para algunos es que hay que subir hasta el vértice de la Fita del Ram y aunque es un tramo bastante corto es empinado y para la mayoría es pateo, por eso Joan prefirió no hacerlo y quedamos entonces en encontrarnos más adelante, en la pared, mientras los demás recorríamos el itinerario previsto sin olvidar alguna fotillo en la cima que para eso se sube y hay que hacerlo constar.

Evidentemente más no vamos a subir ya pero el tramo hasta la pared es gustoso y al menos no me equivoqué, cosa que sí me ha sucedido al revés, y pudimos llegar al encuentro del compañero pocos minutos después. Él se había entretenido conversando con un grupo de féminas excursionistas que se sorprendieron bastante de ver alguna bicicleta por allí pero más me sorprendí yo cuando nos las encontramos camino de los chalés, evidentemente se habían pasado de rosca y habían dejado atrás el desvío hacia el paso, les vino bien encontrarnos y que las encamináramos correctamente (o eso espero). Menos contentos parecían los ciclistas que nos cruzamos, el primero que vi fue a una mujer que no iba del todo mal pese a llevar una montura no específica para esos caminos pero aún vi bastante más preocupado al siguiente, con una bici ya directamente enfocada al rally, con un manillar muy estrecho y ruedas claramente inapropiadas, su cara reflejaba mis peores presagios, pero ya el último era la confirmación definitiva, andando ya en ese punto y con cara de pensar ¿en dónde me he metido yo?. No seré yo empero el que diga que no puede hacerse, doy fe, pero de lo que estoy casi seguro es de que ahora mismo no lo repetiría.

Queda un kilómetro de asfalto (quizás algo más) hasta llegar al cruce de Sobremunt y en la primera curva nos topamos con un coche que subía y que casualmente el conductor conocía a Miguel y pararon a charlar, yo esperé un poco y continué y cuando llegué a la siguiente curva había otro coche parado con la conductora discutiendo con Manuel a grito pelado, en fin, no voy a reproducir la escena pero le vino de un pelo que no se lo llevara por delante con unas consecuencias que no quiero ni pensar, lo bueno es que al bajar Miguel comentó también cómo subía la pava, evidentemente el incidente no le provocó ni el más mínimo remordimiento de conciencia, y es que eso nos pasa por meternos “en una carretera de coches”, de tal calibre fue su exposición argumental.

Tras volver un poco a la calma nos dirigimos por el camino de tierra hasta la entrada de Bunyolí y sin mediar palabra cada uno afrontó la bajada a su manera y he de decir que me sentí muy cómodo durante todo el trayecto, disfrutando, sí, esta es la palabra exacta, del aplomo de la bici en toda circunstancia y notando que le podía haber exigido un poco más sobretodo en la segunda mitad donde se hace más necesario el pedaleo aunque en líneas generales quedé más que satisfecho y no digamos de la ruta completa que para ir casi de improvisación resultó un pequeño éxito, la necesitaba.


Venga líos

Martes


Que me encontrara aquellos dos en el coll des Vent la semana pasada me hicieron recordar la de tiempo que había pasado desde la última vez que pasé por el mirador de n'Alzamora y quise poner remedio a esa afrenta, lo podemos resumir en que le debía una visita y no quise desperdiciar la oportunidad de hacerlo ese martes, así que sin mucho alarde ni jolgorio me dispuse a realizar una subida directa por carretera dejando de lado otra vez la opción militar ya que, tratándose de un día laborable parece que genera bastante trajín en la base, polígonos de tiro incluidos.

Me metí por el camino que viene de arriba con esa primera zona más complicada por lo rota y la pendiente pero después al llanear ya es más divertido, constatar que la rejilla que han puesto a mitad de camino no ha disminuido las ganas de pasar ya que han abierto un paso lateral entre la vegetación sin ningún problema. En realidad solo quería hacer una pequeña variante del camino principal por aquello de revisitar los caminos y registrar posibles cambios pero cuando llegué a la pista me fijé en el ramal que hay delante que despertó mi curiosidad al recordar a un cazador meterse montaña abajo por la zona de la parte cementada y pensaba si por casualidad hubiera aparecido por aquí, así que volví atrás y me encaminé hacia ese recorrido encontrándome un cruce no muy lejos y por ahí me metí aunque pronto acaba y allí mismo han montado una especie de jaula con un bebedero que supongo tendrá su razón de ser, quizás de refugio para algunos animales. De vuelta recorrí los otros ramales que no pierden casi altura por lo tanto mis esperanzas de llegar a buen puerto se iban disipando ya que tanto por un lado como por el otro se adivinan largas pendientes sin camino visible ni trazas de que lo hubiera habido en algún momento, territorio de cabras y cazadores, no me quedó otra que volver al punto de inicio y seguir la ruta establecida.

La subida hacia la zona del mirador sigue estando mal, o peor, requiriendo altas dosis de fuerza y pericia para no sucumbir más de la cuenta pero el tramo que se acerca al mirador desde el cruce es bastante divertido. No me quedé mucho rato con los senderistas que por allí deambulaban y de hecho salí tras ellos para no encontrármelos en la parte de bajada más estrecha hacia el coll des Pastors donde llegué un rato más tarde sin incidencias a destacar, después volví directo hacia el monumento para no enredar más, ni me apetecía la loca pista de la mamut ni la trialera pedregosa vecina y tiré por lo más fácil y rápido para el regreso pensando ya más en la ruta del sábado que en la pasada.


Sábado


Hay ciertas zonas que se resisten tozudamente a ser descubiertas en su totalidad y que me hacen insistir una y otra vez para su aclarado definitivo y cada vez que lo intento vuelvo más liado y no gano para sorpresas cuando despliego esa última traza sobre la pantalla y la comparo con las anteriores, parece mentira pero no hay ninguna igual de las 5 o 6 veces que he pasado por allí, lo que me queda meridianamente claro es la subida aún a pesar de tener también varios cruces y desvíos que pueden hacer dudar a más de uno.

Esos itinerarios parecen gafados desde su mismo principio, fue la de la salida multitudinaria por Esporles que se gestó sin quererlo y que no tuvo su adecuada preparación para un grupo tan numeroso, parece de pura chiripa que ni siquiera llegáramos todos juntos a la carretera, llegamos pero ya la subida se complicó porque perdí las referencias y aunque volvimos atrás y llegamos donde quería la bajada fue sencillamente caótica con la gente desperdigada por doquier, solo un reducido grupo pudimos completar la salida realizando la ruta programada, el resto estaba ya de vuelta y seguramente buena parte acordándose de parte de mi familia, tanto vivos como difuntos, un desastre.

Este episodio me encorajina aún más para seguir buscando un itinerario que sea verdaderamente atractivo y tal vez incluirse en alguna ruta pero aunque evidentemente consigo llegar abajo después de un primer tramo común en todos los casos llega un momento en que me desvío en un sitio u otro y que viendo como va sobre el monitor soy incapaz de verlo sobre el terreno. Buena parte de la culpa se puede deber a que vamos en bici y es muy fácil pasarse si lo que tienes que ver es el inicio de un sendero que probablemente no sea muy visible y tal vez ni siquiera esté señalado, seguramente andando lo veríamos perfectamente. De todas maneras ahora mis probabilidades han mejorado en este aspecto porque voy haciendo fotos con el mismo teléfono que voy grabando la ruta y éstas me quedan con la ubicación registrada lo cual me es de gran ayuda a posteriori para situarme, a veces no está de más hacer los recorridos a pie sin la molestia de la bici para acabar de fijar esos caminos y poder disfrutarlos sin agobios.

No hay ninguna novedad en la aproximación a Esporles por Son Malferit aunque me crucé con mucha más gente de la habitual y ya en la entrada de Bunyolí me encontré con un grupo que también se dirigía hacia Sarrià aunque en esa zona los perdí, quizás tiraran hacia la carretera de Esporles. Otro grupo apareció en la primera barrera de Son Malferit y solo duré con ellos lo que tardaron en acelerar sus monturas motorizadas, se iban a Valldemossa. Después vi a algunos a lo lejos en el cruce de la carretera del Verger que salían pero no podría asegurar que fueran ellos, sea como fuere ya no volví a ver a nadie más montado hasta casi el final de ruta.

Crucé por el área recreativa, la font de dalt y la font del Rafal llegando hasta la carretera, y en ese tramo no hay novedad aparente que reseñar pero donde sí varía algo es en la subida que viene a continuación después de pasar ya las tres barreras, habían caído varios pinos sobre el camino dificultando el paso pero el tiempo los va pudriendo y convirtiendo en serrín con lo que de cada vez es más fácil pasar y dentro de nada hasta se podrá pasar montado por la curva, el último rescoldo a superar, hasta pude atravesar las barreras de arriba aunque seguramente perdí más tiempo en volver a cerrarlas que en rodearlas.

El siguiente tramo no me pareció tan duro como otras veces aunque la sensación no va con la realidad porque anteriormente sí lo había superado y esta vez no, hay que llevar afinado el puntito de fuerza para triunfar y si quieres llegar arriba del todo montado ya ni te cuento aunque en lo que no tengo problema es en la orientación, voy directo. No me paré mucho en la cumbre aunque el tiempo acompañaba e invitaba a ello y eso que no preveía mucho parón en la bajada aunque algún paso te deja con alguna duda respecto el itinerario correcto a seguir, comentar que no hay nada marcado a excepción de ciertos tramos con puntos azules. Fue justo al empezar la bajada cuando tuve la avería estando aún parado, se ve que había apretado demasiado el tornillo del cierre del sillín y lo partí de cuajo aunque por el sistema de raíl con topes que lleva pude bajar con el asiento a la altura que toca y sin que tenga movimiento lateral, al menos es una ventaja pero partir ese tornillo no es de recibo, demasiado fino.

No tardé mucho en llegar al primer rotlo de sitja desde donde ya parte un camino de carro, cosa que me sorprendió en cierta medida aunque me había molestado en hacer fotos de ciertos lugares para marcar su ubicación en los mapas. De lo que estaba seguro es de que ese camino me llevaría hasta abajo seguro y no conseguía despegarme la sensación de que lo había encontrado demasiado temprano, y es lo que pasó, llegué al cruce con el camí des Correu habiendo circulado sin obstáculos aunque me venían a la memoria las bajadas de otras ocasiones con un camino mucho menos limpio e imposible de rodar. No me quedará más remedio que volver y bajar siguiendo mi propia traza para tratar de marcar esos puntos de referencia cruciales y tomando las fotos adecuadas para poder recordarlos con precisión.

Nada más llegar al camino principal oigo voces de gente que viene rodando y mientras me van pasando por delante voy comprobando si conozco a alguien y finalmente aparece, conversamos un poco mientras el grupo remolonea por los alrededores hasta que de repente desaparecen y dejándome con la duda de si seguir su estela o bajar a la carretera por otro lado, finalmente decido seguirlos pero mi avería solo me permite bajar y ahora debo empezar a subir por lo que me obliga a modificar los topes en el raíl para que se mantenga arriba y pueda pedalear, lo que pasa es que me queda a varios centímetros de la altura adecuada y voy un poco encogido con lo que si la pendiente se empina me cargo de piernas enseguida y debo parar a calmarme o directamente caminar pero al menos puedo pedalear en muchos tramos. Pese a ese contratiempo decido no volver por asfalto a la ciudad y prácticamente hago la ruta en sentido contrario que la mañana con alguna pequeña variante para el desahogo, ahora habrá que ver si soy capaz de desenroscar la parte que ha quedado dentro y buscar un tornillo adecuado, si no fuera así habrá que apañarse un cierre nuevo, todo es probar.


Prueba superada

No, no es que esté equivocada la hora de la traza, está bien, es que salí a esa hora impropia de un bikero de honra, a ver, que nadie se sienta tampoco ofendido ahora pero es de cajón, cuanto más tarde sales menos pedaleas y los sábados sí son para pedalear.

El jueves ya había salido y no mucho más temprano que el sábado, se ve que esto de gandulear afecta seriamente a los horarios, pero como iba a ser algo más corto no influía especialmente. Elegí ese día la serra de Son Camps, con el pujol des Gat como su máxima dificultad, sobre todo si vas desde la carretera donde se da por seguro que habrá que empujar para llegar arriba. Me acerqué hasta el golf Son Muntaner y después hasta las casas donde fui recibido por un ruidoso can que no me dejó tranquilo hasta que estuve bien lejos y procurando no equivocarme para no tomar el desvío que va hacia la rejilla que te va a obligar a llegar andando a la carretera aunque más o menos es lo que hice ya que la subida si está húmeda es limo puro, todo es patinar, hasta andando.

Calor y más calor y tuve que quitarme alguna prenda ante la subida que se avecina, un poco de frescor no viene mal, ahora al menos puedes ir contemporizando con el vestuario, en el verano no te queda otra que sufrir sí o sí. Subiendo oía a alguien por detrás pero no vi a nadie y no fue hasta el coll des Vent cuando pude saber quienes eran, dos bikeros con presencia y monturas muy diferentes, uno con una Ghost de enduro que me gustó bastante a primera vista y otro con una rígida que, en contra de lo que pudiera parecer, había subido peor, también llevaba bastante tiempo sin coger la bici, según me comentó. Charlamos un poco el compañero y yo mientras él probaba la bici de enduro por los alrededores y como era de suponer volvió muy satisfecho, no es para menos.

Ellos no tenían la misma ruta en mente que yo y se fueron hacia el mirador d'en Quesada y yo hacia la torre de vigilancia, mi primer obstáculo se me presenta enseguida y puedo solventarlo aunque tampoco habría apostado por ello, el segundo ya es harina de otro costal por no poner directamente imposible. A partir de ahí es prácticamente todo hacia abajo, las subidas que puedes encontrar ni siquiera podrían considerarse un repecho, una rampa como mucho. Voy dejando desvíos a derecha e izquierda, quiero llegar al final, o casi, por eso desde el coll de Son Marill continúo por la pista hasta coger el desvío de la mina y el coll des Garrover desde donde obvio las bajadas clásicas y voy a buscar otra que discurre por la ladera en lugar de la torrentera aunque se llegan a juntar antes de llegar a la carretera donde, a excepción del tramo de bosque que empieza en el cruce de Establiments, se puede decir que hemos dado por terminada esta mini ruta pero que cumple perfectamente las expectativas que te puedas plantear, sin ser nada del otro mundo empero.

Por eso digo lo de los sábados, ahí hay que echar el resto y planificar no diré mega rutas pero sí más ambiciosas, que visto sobre el papel y a primera vista, se podría decir que tampoco fue así, de todas maneras había un reto importante para mí, la subida a la ermita de Maristela desde Son Ferrá, es decir, por el cemento, aunque quizás sería más correcto referirse a hormigón por cuanto se necesita la máxima adherencia en esa subida por lo que supongo que le echarían bastante gravilla y dejar la superficie muy rugosa para facilitar la tracción, desde luego es lo que yo necesito en esos momentos, si se produjera un mínimo resbalón daría con el traste toda la subida ya que es imposible volver a arrancar y sí, pude subir sin que el desarrollo (o la falta del mismo) fuera determinante, de hecho no paré en el rellano del mirador ante mi propia sorpresa, aunque luego sí paré más arriba pero solo el tiempo justo para echar unas fotos de unos puntos concretos de la subida que me interesaba obtener.

Llegué a la explanada y estaba allí un grupo de bikeros con sus bicis eléctricas, solo uno de ellos iba con una convencional aunque probando varias de ellas en vistas a su próxima adquisición, hola y adiós, voy a continuar hacia las ermites velles y haré el itinerario al revés de lo que suele ser costumbre, de hecho no recuerdo ni siquiera cuándo fue la última vez que lo hice, quizás con los bous pero no fue completo, íbamos a buscar otras cosas, esta vez lo haré entero. Me cruzo con el grupo de Jorge. por segunda vez ya que nos habíamos visto justo traspasar la barrerita de Son Ferrá, ellos iban hacia Sobremunt por asfalto y harían la ruta en sentido contrario. Casi es nueva para mí la ruta, todo el tramo de tierra es en subida por lo que es lo más parecido a un camino nuevo que te puedes encontrar y la única bajada en condiciones ahora es el camino ancho de Bunyolí donde aprovechar al máximo para corroborar sensaciones respecto de la máquina e ir ganando confianza en cuanto generamos velocidad ya que obstáculos no hay muchos que digamos.

En general los objetivos se cumplieron con creces, la verdad es que iba un poco a verlas venir en la subida y fue mejor de lo esperado, y diría que no solamente en ese tramo sino en toda la ruta, de principio a fin, acabé eufórico y satisfecho, ¿qué más puedo pedir?.


Desde abajo

Ni me había planteado la ruta ni nada que se le pareciera dignamente, por eso salí de casa pensando en rodar por algún sitio cercano, quizás el mirador de n'Alzamora que hace bastante que no paso por allí y seguramente subiendo por el PT3 que para empezar no está nada mal, después, según ganas, bajar por alguna senda más o menos concurrida desde la carena, todo es posible, o bien por alguna de las más conocidas y pisadas, más o menos ése era el plan. Lo que pasó es que ya desde el principio no me acabé de decidir por donde tirar e iba divagando por el carril bici de acá para allá y acabé por salir de la ciudad por la carretera de Valldemossa así que tiré hacia el Secar de la Real y por algún camino de por allí aparecí en Establiments y fue salir a la carretera y cambiar el chip, me voy a Bunyolí aunque ya desde el inicio pensaba que no llegaría a las antenas, entonces no queda más remedio que tirar hacia el coll des Grau.

Venga, vamos hacia arriba, ponemos un desarrollo cómodo dentro de lo que cabe, creo que era un 32, y a ver hasta dónde llegamos, y la verdad es que me fue mejor de lo esperado y pensaba que si no había nadie en la cadena subiría directo hasta Sobremunt pero sí, alguien había allí, eran dos, de hecho uno de ellos se estaba dirigiendo a mí y yo miraba al otro pensando “pero si no le conozco de nada” sin darme cuenta de quién me hablaba realmente. Batualmón, en Terròs, si creía que estaba ya jubilado si fuera por su actividad en Strava, claro que también hay mtb fuera de ella y de hecho con bici nueva aunque abierta de patas y en postura casi indecente, y lo que permaneció así porque estuvimos peleándonos con una cubierta que no quería acomodarse en la llanta y tal fue la irritación general que nos cargamos dos cámaras pinzándolas con los desmontadores, total, que nos quedamos sin repuestos menos mal que por allí apareció Musaquillo con otro compañero y tenía de la medida que necesitaba y entre todos metimos la cubierta a sitio y pudo avanzar, aunque eso es un decir ya que entre pitos y flautas se les pasó el arroz y partieron todos para abajo.

Y ya que no tenía a nadie con quién discrepar me metí por el desvío de Can Manent para llegar arriba por el lado contrario de lo que se suele últimamente. Ahí si que no paré y seguí hasta el ramal de ca na Lluïsa y el Pouet de Sobremunt y más allá, tramo no muy largo pero tus 3 barreras no te las quita nadie. El paso por el bosque es un paseíllo con algún que otro árbol atravesado aún hasta salir a los campos abiertos donde hay que bajar por pista hasta los safareixos que están al lado de la problemática barrera aunque hay novedades, es cierto que había visto alguna salida por la zona y no apareció ningún comentario al respecto y aunque éstos no sean habituales me pareció intuir que no habían tenido pegas para atravesarla, y efectivamente así fue, está la barrera que da pena, es verdad, pero al menos se puede abrir, creo que tenía unas cuantas vueltas de duro alambre para no poder abrir el mosquetón y puede que alguien llevara unos buenos alicates para remediar la cuestión o bien que el propietario necesitara pasar o no quería que se fuera la columna de bloques abajo al intentar subirse alguno, quién sabe.

Sin más contratiempo llego a la carretera y solamente debo descender cerca de un kilómetro aproximadamente para llegar a mi punto de inicio. Se trata de una pista forestal privada que serpentea por el interior de la finca y donde evidentemente no vamos a ser bien recibidos si nos cruzamos con alguien, ya sea trabajador, propietario o cazador, esperemos que la única dificultad sea el propio camino. Debo comentar que nunca había empezado desde aquí, acabar sí, pero subir nunca y desde luego sabía que no sería fácil ya que la recordaba con bastante pendiente. En principio quería ir hacia es Tomassos y para ello debía llegar hasta lo que creo que es un depósito de agua cubierto y tomar un desvío cercano, no lo hice y continué para tomar otro más alejado que además se quedó cortado no muy lejos y claro al darme cuenta ya no volví atrás y seguí hasta encontrar la fuente por donde recordaba haber pasado en otras ocasiones y casi lo preferí, haría la vuelta entera en lugar de recortar y sin grandes agobios ya que nos encontramos lejos de las casas, otra cosa son los tramos de pendiente dura que tenemos por delante pero nada que no superen unas buenas pedaladas.

Pronto llegamos a la línea del bosque y la pendiente disminuye, todo en conjunto ayuda pero tenía hambre y me paré en el cruce por donde teóricamente debería haber aparecido aunque sin ningún remordimiento. La subida, a pesar de no ser fácil, es posible realizarla entera sin faltas si estás un poco fuerte, el piso y el terreno se prestan a ello y las dificultades son muy puntuales aunque habremos de pararnos arriba sí o sí para abrir la barrera, no queda otra si vas solo.

Y justo llego al cruce de caminos oigo voces y vienen dos bikeros desde las antenas, el primero pasa y saluda pero conozco al segundo y se para, es Marçal con su gorda que se pasea por allí y como vamos en la misma dirección partimos rumbo a la ermita, ellos quieren bajar directos hacia el camí des Correu y me parece bien. No hacemos una tirada directa, nos paramos en algunos puntos para reagrupar y al final giramos hacia la fuente donde el compañero se dio una morrada sin consecuencias, después tiramos hacia Son Malferit y Palma, yo los perdí antes de llegar a Establiments, se me había bajado un poco la tija y por no parar a sacar una allen iba encogido de piernas y casi sin velocidad, el sistema de tija que lleva la orbea no está mal pero el tornillo se afloja con frecuencia y no está de más tener la llave a mano para darle un apretón.

Me gustó la ruta aunque esta opción no la tendré como la más habitual ya que es más común que me acerque hasta allí rodeando la montaña por abajo desde Esporles, solamente haces la mitad de subida aunque es la más bonita y menos propensa a que te puedan echar los perros.


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