Seamos sinceros

Un miércoles cualquiera no hay muchas posibilidades de encontrar acompañantes en una ruta, haber habrá pero sin explayarme en las redes sociales es complicado así que me dispongo a ir a rutear un poco por la Fita del Ram y de paso realizar un poco de investigación. El tema es que a raíz de pasar por un nuevo camino de la zona quería integrarlo si era posible en una nueva ruta o al menos, si no llega a buen término, en una salida diferente.

No hacía mucho que había subido a las antenas pero esa fue una salida especial, ya se sabía de antemano que no habría sorpresas, hoy en cambio sería completamente diferente solo sabiendo seguro el momento de inicio e ignorando por completo cuando sería el momento final. Pasemos por alto la aproximación hasta las antenas, la hice en solitario de principio a fin aunque, si no me equivoco, me pasó uno en la subida de Bunyolí, visto y no visto, punto. Algo de espera en la explanada del último chalé sin armar escándalo (estando solo tampoco es ningún logro), algo de comer por aquello de mantener el nivel de azúcar en sangre y partida hacia el camino de tierra que será lo que tengamos enfrente a partir de ahora y quiero aprovecharlo y pienso que lo logré, no con un gran registro pero sí alto en diversión, al menos hasta que comienzo la subida a la cima que no porque haya que empujar la bici no sea menos interesante.

No hay nadie arriba y está el ambiente demasiado calmado y yo tengo que empezar a bajar ya que más alto no puedo estar y no puedo dejar que la quietud me invada, debo estar muy atento a lo que viene a continuación, un descenso es un descenso y aunque sin pasos complicados por delante en ese primer tramo no vale la pena confiarse y tener algún tropiezo, de todas maneras al llegar abajo me entretengo en volver a buscar un camino marcado sobre el papel que no se digna a aparecer, y sigue sin hacerlo aunque debo hacer constar que quizás no puse el suficiente énfasis y aunque no era ése un objetivo del día no hubiera estado mal el encontrarlo, tendrá que ser en otra ocasión. En cambio no quiero perderme la continuación que sé seguro que me va a sacar del casillero, hace falta algo de más que buenas intenciones para pasar con éxito ese tramo y yo solo puse de las primeras y algo de empeño, nada más, de todas maneras estoy (casi) satisfecho y si la cosa mejora más abajo, no me quejaré.

Esta vez cuando llego a la ermita no me equivoco y tomo la bajada correcta, la que me lleva justo a la curva que quiero y que he saboreado de principio a fin, extremo que no sé si va a repetir en la que viene a continuación que bien podría ser que se me atragantara otra vez y, seamos sinceros, volvió a suceder, tramos locos, tramos de rocas y tramos de tierra súper inclinada hacen que mi nivel de confianza no suba precisamente aunque todo se intentó y llevado por esa necesidad de hacer algo bien no renuncié a bajar por los marges que hay en la bajada de pista hasta el área recreativa, no estoy seguro si los había visto antes lo cierto es que cuando me lo quise pensar ya era demasiado tarde, la rueda delantera ya rodaba por la pendiente en busca de la trazada correcta y al menos no hubo que lamentar ningún estropicio ni humano ni material.

Resto de ruta directo por Son Malferit y Sarrià sin reseña que cumplimentar, todo dentro de la normalidad, y más directo aún por la carretera de Establiments en pos de no aumentar aún más el horario porque el tiempo total es muy abultado y todo debido a una parada programada que hice al principio que me retuvo algo más de la cuenta.


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