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Ruta 3 Son Roca

Después del fracaso entre comillas de ruta de la semana pasada decidí dejarlo claro el mismo lunes. Entiendáseme, no es que la ruta que hicimos por Na Burguesa no valiera la pena, pero comparada con la que tenía en mente pues como que no tiene color. Jauja también debía pensar más o menos lo mismo y me lo planteó ese mismo día. Le eché un vistazo a sus rutas y ví que había un hueco por la zona de Puigpunyent, precisamente por donde discurre mi Ruta 3. Entonces vamos a rellenar ese hueco con un buen track, le propuse, y aceptó. Solamente quedaba perfilar algunos flecos, avisar a la peña y estaría todo listo para el sábado.

Me vi con Xavi entre semana y me planteó acortar el principio; se podría hacer un poco larga aunque hubiera dado igual acortar de inicio o al final. Dudaba si Tomeu podría venir, finalmente confirmó que sí y anunció la salida en la página. Yo por mi parte lo hice en el foromtb. Creía que algunos personajes que por allí campan podrían aparecer, como así fue. Propuse vernos, que no salir, a las ocho y cuarto en las cercanías del Ono Estadi y así fueron apareciendo hasta quince bikeros, amigos, amigos de amigos, medio conocidos y algunos foreros de nuevo cuño. En cuanto todo el mundo estuvo listo nos marchamos.

En el último momento se decide empezar por La Vileta y después ya se vería. La subida del coche quemado bajó los humos al personal y la bajada siguiente los volvió a encender. Después teníamos un tramo de subida por el Bunyolí muy conocido y apreciado por los bikeros palmesanos y alrededores. Justo al empezar a subir veo a todo el grupo parado y algunos manipulando una bici. ¡Pero qué bici! Del año de la pera, totalmente rígida, con unas ruedas finísimas y con aquellas típicas potencias de colores. Y desde luego los bikeros con sus vestimentas iban a juego con ellas. Puro anacronismo.

Esperando al último rezagado en la barrera de arriba aparecieron otros que sí conocía pero a los que no pude convencer de que se vinieran con nosotros. Hubieran hecho la bajada corta de Son Roca en lugar de volver sobre sus propios pasos. Según la traza deberíamos haber bajado por el asfalto hasta el inicio de la pista principal de Son Roca aunque nosotros realizamos un itinerario alternativo. Alguien propuso una variante, más directa, que lógicamente acorta el recorrido y el desnivel acumulado. Solamente había pasado una vez en una seminocturna y sabía que las dificultades se solventaban en unos minutos, como así fue. Unos metros de subida y ya estábamos en los terrenos cultivados de Son Roca donde, por cierto, encontramos al payés que nos dió algunos consejos y donde perdimos a Joselinx. No sabemos cierto donde se paró pero de él nunca más se supo. Llevaba un GPS y creía que seguía el track por lo que esperaba verlo aparecer de un momento a otro.

Tomamos el camino viejo de carro que comunica la posesión con la carretera de Puigpunyent aunque no lo hicimos de una tirada porque hubo un parón para reparar un pinchazo, que después fueron dos, pero, al estar cerca de la barrera, bajó el tramo que le faltaba andando y reparó en la carretera. Allí nos enteramos de que el ausente ya estaba en la carretera pero muchos kilómetros más abajo. Llegamos al pueblo rápidamente y buscamos un bar donde pedir un bocadillo. Realmente me extrañó esa circunstancia ya que no solemos merendar en bares. Otra cosa es al final, pero a media ruta creo que es romper el ritmo de la salida de forma innecesaria. Ya hay suficientes parones no previstos como para programar otros superfluos. Hay que comer, desde luego, pero puede hacerse de forma escalonada y en menos cantidad de una sola tacada. Además fuimos a parar a un establecimiento que no pudo hacerse cargo de unos pedidos la mar de corrientes y pretendían que esperáramos más de media hora por unos bocadillos. O sea que los que confiaban en la merienda quedaron escaldados.

Al momento empezaron las deserciones; gente que necesitaba estar más temprano en casa y era el último punto donde poder dar la vuelta, a partir de allí habría que realizarla completa. La subida cementada no ofrecía dificultades, tal es así que se me pasó rápido comentando con Jauja algunos temas. Excepto el tramo de sendero que comunica ese vial con otro superior el itinerario es totalmente ciclable. En todos los cruces giramos a la izquierda hasta llegar a una barrera que se puede sortear y empezamos a circular por una pista que va picando hacia arriba de forma suave, pero vamos, que si te empeñas puedes llegar a creer que es plano.

Llegamos al pozo para enterarme de dónde se partía exactamente para ir hacia el paso, y es justo desde ese mismo punto, hay varios hitos repartidos. ¿tan mal iba la vez anterior que no vi ninguno? Me hice el caminito dos veces arriba y abajo, investigué en algunos puntos y no vi nada por lo que no me quedó más remedio que llegar hasta la carretera para ir a coger el camino de Calvià desde la misma barrera. Esta vez, como llevábamos guía local, no hubo problemas. La pared está muy cerca y es un poco engorrosa de salvar si vas solo, que no era el caso, aún quedábamos once de los quince que salimos de Palma.

Una vez arriba disfruté de un buen tramo de camino endurero que desemboca en uno de los caminos de carro de la zona, el cual nos lleva, bordeando la rota a los pies de Na Bauçana, hasta el camino principal que se dirige a Son Font, el cual abandonamos unos metros más adelante pasando por unos sembrados hasta empalmar con un camino de carro que bordea la coma. Tramo rápido y divertido. Acaba con una pequeña subida para empezar al otro lado una serie de lazadas con giros rápidos que nos conducen hasta lo más hondo del terreno donde disfrutaremos de una muy buena bajada, muy rápida y revirada pero sin grandes dificultades técnicas aunque hay que estar constantemente variando la dirección para sortear las matas de carrizo.

Me había quedado atrás, cerrando barreras y controlando algunos integrantes del grupo, aunque llegué a pillar a alguno bajando pero no pasarlo. Cuando llegué a la pista principal de Son Sastre Tomeu, que no iba nada bien, se había adelantado y le seguimos los demás, no sin antes decidir por dónde seguiría la ruta. La original sigue por el Coll des Tords hacia Palma y sube a lo alto de la Serra de Son Marill. Mi idea era enlazar ese tramo con la trialera de la cantera de Pinar Park, pero algunos ya habían decidido irse directamente a casa. De hecho a varios no llegué a verles más. Quizás si no hubiera ido con el llucmajorer si me hubiera ido para arriba pero no se lo planteé para no ponerle en un compromiso y pasamos de largo el desvío.

Al final, con algún kilómetro añadido por los carriles de Palma, salieron unos cincuenta kilómetros que cundieron bastante bien aún sin hacer exactamente la ruta programada.

Mañana más.


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