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El contratista

Hoy he decidido hacer una excepción y no es la de hacer una ruta en condiciones, como subir a la Mola de Planícia, por ejemplo, aunque seguro que alguno lo habrá pensado visto el nivel que se asume en cuanto a rutas en los últimos meses, no, no va de eso, lo que he hecho es incitar a un compañero de aventuras bicicleteriles a que redacte él la crónica de lo sucedido en la ruta, ya que él fue el instigador de la misma que se la cocine hasta los postres, yo he ido de rebote, pasaba por allí, como quién dice.

Terròs es de quién estoy hablando, otro Jaume (hay pocos en Mallorca), me solicitó cierta información sobre una ruta a la que le tenía ganas y que le suscitaba algunas dudas, es lo que tiene el ir solo entre semana. No lo vió claro y la aplazó pero tras mi ofrecimiento para acompañarle buscó un hueco para un fin de semana y hoy ha sido el día. Como tres son mejor que dos ha invitado a un amigo suyo, Danox, que a su vez se ha presentado con otro acompañante, Greg, de afuera, de la France, que como es normal llevaba una Rockrider. La bici era XC, pase, pero es que las cubiertas eran lisas y finas, nada apropiadas para el tipo de terreno que íbamos a pisar, ya veremos lo que pasará. Nos ha alentado escuchar que ha recorrido el camí de cavalls con ellas y disfrutó, salgamos pues.

Primera parte por carretera hasta el coll des Grau lógicamente en plan alentamiento y sin muchas prisas aunque hayamos empezado con retraso. Pista de la Campaneta donde cogemos pista de tierra al principio y empedrado por el GR después lo que supone poner los primeros pies en el tramo más duro para continuar por la primera bajada y posterior subida hasta el coll d'Estellencs donde hacemos el receso.

Me ha gustado revivir el paso hacia Planícia, tanto por el sendero como por el camino más ancho por el interior de la finca, bien bajando bien llaneando es siempre una delicia pero no veas como me ha dejado la bici. Vamos por la parte de atrás pero sin llegar a las casas porque me veía venir que habría que recurrir a alguna estrategia para ganar tiempo, la idea primera de ir a buscar el inicio del camino de la mola para empezar desde ahí la ascensión me parecía muy optimista dado el horario ajustado de que disponíamos, así que hemos tirado directos por el pas de sa Mola con lo que eso implica, un pateo del bueno y cuesta arriba aunque el sitio merece la pena visitarlo.

Una vez en el camino principal la cosa va más rodada, es muy agradecido y todos comparten esa opinión, nadie se queda atrás ni siquiera Greg con sus gomas de juguete pierde comba así que sin grandes inconvenientes llegamos al top, no sin antes hacer la parada obligatoria en los aujubets. Ya solo queda bajar pero los compañeros no quieren dejar pasar la oportunidad de subir hasta la cima ya que me parece recordar, y así se lo comento, que no está muy lejos, yo me quedo en el sitio mientras ellos se van, doy una vuelta por ahí cerca donde me ha parecido ver un desvío pero de parado no me parece gran cosa.

A la vuelta nos vamos preparando para la bajada cuando llegan otros bikeros de la cumbre y me extraña que no se hayan visto allí, es porque en realidad los compañeros no han subido hasta el geodésico y los otros sí. Se conocen pero no van a bajar por donde nosotros, según ellos es “una mierda de bajada con cuarenta minutos de pateo”, venga, anímamelos, así que cada uno por su lado y todos contentos.

Antes de llegar a la hondonada me la pego en un escalón, salgo por encima y me golpeo un dedo del pie derecho lo que no me impide continuar al cabo de unos momentos. Efectivamente hay unos minutos de pateo pero no la cantidad que argumentaban los visitantes y no hacen mella en la moral del grupo, ni siquiera sale una nota de queja de la boca de Greg que sería por lógica el primero en proferirla, en cambio es Danox quién más se va animando en las curvas y las trialeras, no le falta técnica.

La zona de ses Rotasses es espectacular y se va despejando a medida que desciendes con lo que la sensación de velocidad y diversión aumentan a la par, y no digamos cuando pillas ya el camino más ancho aunque sin dejar de estar atento a alguna rama traicionera. Llegamos al camí des Correu sin más novedad que otra castaña mía en la que la bici literalmente se fue a tomar viento no sé muy bien porqué y yo me volví a golpear el mismo pie sin encontrar tampoco explicación convincente. Dado que ese camino es bastante fácil de seguir opto por llevarlos al tobogán y me ahorro así las explicaciones pertinentes cuando no conoces algo, un pase vale más que mil palabras. Ningún problema serio para sortear algunos árboles y podemos gozar de una buena sesión de patinaje por lo que llegamos a la carretera sanos y salvos.

La opinión de los compañeros es de satisfacción por la ruta recorrida, mejor, aunque eso se notaba a simple vista durante el trayecto, yo he disfrutado igual que ellos, o más, o menos, no se sabe pero lo cierto es que me ha venido de perlas esta ruta y les agradezco que me hayan dejado compartirla con ellos, a ver si coincidimos en otra ocasión.


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