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Ni mirador ni leches

Con el tiempo tan revuelto el sábado pasado no salí, y conmigo tropecientos más pero, ¿quién no se ha entretenido en ver caer la lluvia tras los visillos? a eso me dediqué, bueno y también a revisar los blogs porque solos no se mantienen pero acostumbrado a verlos desde la parte de atrás a veces se me pasan cosas que son de lo más evidente y una de ellas es que los enlaces no sean los correctos, copias y pegas partes de código que son comunes y no actualizas y si alguien ha reparado en ello tampoco me lo ha dicho y ha tenido que pasar que me diera cuenta yo mismo para rectificarlo. También modifiqué una ruta recortando un tramo por el que ahora ya no se puede transitar, a ver, a las malas sí pero si tenemos en cuenta que con las barreras abiertas ya había problemas me puedo imaginar que ahora estando cerradas no pueden sino empeorar y además las alternativas no son fáciles y no me convencen como para plasmarlas como recomendables por lo que me vi en la necesidad de recortar ese tramo por asfalto a la espera de tiempos mejores.

Cierto que este tipo de actividad (lo de los blogs, me refiero) no cuenta como ejercicio físico, hasta diría que lo empeora pero cunde bastante para alimentar el ego propio y te deja otro tipo de satisfacciones que ésas sí cuentan en positivo. Lo que no iba a pasar el domingo es que pudiera poner en práctica esa rectificación y haría algo más cercano y con menos enjundia, una vuelta por la sierra vecina bastaría, tal vez pasando por el mirador de n'Alzamora, es lo que tenía en mente una vez compuesta la bici con el cambio nuevo y la cadena bien engrasada, no se merecía menos.

Así pues empecé a pedalear atravesando la ciudad a una hora no muy temprana y aún así bastante solitaria y subí por Son Anglada en dirección a Puigpunyent tomando después el desvío a Calvià y adentrándome por la pista que sube hasta el camino superior, nada del otro mundo, sin mucha pendiente y bastante limpia lo que augura una subida digamos cómoda aunque no exenta de algún patinazo trasero fruto solamente del desgaste de la goma, nada más. Prosigo hacia el pujol del Gat pero al llegar a las curvas antes del cruce vislumbro un sendero lateral que es bastante evidente por lo que decido ir a investigar, en un principio va cuesta arriba pero promete aunque al llegar a los pies de una torre eléctrica se empieza a difuminar y unos metros más adelante se podría decir que desaparece, es posible que tenga alguna continuación andando pero es inasequible para una rodada en bici y vuelvo atrás hasta enganchar la pista por la que prosigue mi ruta hacia la carretera. En la última rampa me encontré a una gente caminando con chalecos y con una especie de dorsal propio de algún evento aunque no logré ver nada en claro y menos al ir subiendo pero más adelante pasé a un grupo de mujeres y aclaré al menos el nombre del organizador, algo del hospital San Juan de Dios y pensé que eran empleados de ese sanatorio realizando alguna actividad.

Las dejé atrás justo empezar la bajada y al llegar a la carretera veo que hay una carpa montada con viandas y bebidas y un grupo de ciclistas guiris dando buena cuenta pero en realidad el asunto no iba con ellos sino con los senderistas ya que lo que se había organizado era una caminata solidaria pero al haber pasado ya el grueso de los senderistas estaban repartiendo los sobrantes y también me invitaron. No estuve mucho allí, iba un poco retrasado y no continué hacia el mirador, de hecho bajé por el sendero lateral que vi que estaba marcado, también era su itinerario aunque me pareció raro que no hubieran quitado de en medio un tronco que me comí con la cara y no me hizo nada de gracia.

Hice la recta de asfalto y me metí enseguida a rodar junto a la pared para ir a bajar por lo que se conoce como el dh, no suelo ir mucho por allí, de hecho es mi segundo, quizás tercer, paso por la zona. No me acuerdo exactamente como fueron esos pases pero esta vez sí me paré, me faltó adrenalina por no decir otra cosa en esos rampones medio desnudos donde no es nada seguro de que se pare la bici abajo y alguno pensará: si no hay que parar, solo hay que girar y continuar, cierto, muy cierto, asumo mi incapacidad en ese aspecto aunque con más motivación las cosas se ven de otra manera, normalmente menos complicadas.

Lo que sí vi es que ése era también el itinerario escogido para la caminata aunque no encontré a nadie, estaban más abajo y no eran tantos, la verdad es que como recorrido me pareció un poco excesivo. Como el día había mejorado bastante bajé hasta el mar para toparme de lleno en la vorágine mañanera dominguera habitual con el añadido de los ocupantes de varios autobuses que descargaban cruceristas en el Parc de la Mar provenientes de algunos de los grandes cruceros atracados en el puerto en esos momentos, toca pues ir sorteando todo tipo de especimen que se va congregando por allí, pero sin quejas que esto no ha hecho más que empezar.


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