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Somos flojos

En los últimos días he recibido varias malas noticias relacionadas con el mtb, y han sido caídas de compañeros mientras montaban en bici, llevaba una buena temporada sin tener que preocuparme por las consecuencias que puede tener un evento de estas características, cierto que es inherente al deporte mismo, vas montado en un artilugio cuyo punto de apoyo en el suelo es de unos pocos centímetros de anchura y que además precisa del movimiento continuo para lograr el equilibrio, por tanto, si lo piensas de una manera casi intuitiva, es prácticamente imposible mantenerse en pie el cien por cien del tiempo que pasas encima, añádele velocidad y tienes todos los ingredientes para una buena hostia en cuanto por cualquier motivo pierdes el equilibrio.

Algunas de estas caídas las he vivido en persona, la primera la mencioné en la crónica de la salida que hice con unos compañeros de trabajo por la zona de Esporles hace algo más de un mes y la achacamos a la no idoneidad de la bici que lleva y la inexperiencia por montaña, afortunadamente todo quedó en un susto sin consecuencias. Y estas semanas que no salgo con el grupo me han informado de varias caídas que parece que aún mantienen retirados de la circulación a los implicados, aún a pesar de que me consta que mantenían el esqueleto intacto, no así alguna que otra parte de su anatomía que quedó bastante dolorida.

Los domingos salgo a veces, según desde donde sople el viento y demás circunstancias varias, y el único que he salido en este mes me encontré con un compañero de camino a la montaña que también había decidido salir a última hora y trazamos una ruta que nos satisficiera a los dos, yo había pensado subir al coll de sa Creu y bajar por el dh, el cual no pisaba desde hacía bastante tiempo y que tampoco he frecuentado casi nada, por esa zona casi siempre me decido por los atajos de la carretera, puede que fuera porque algunas veces he oído comentarios sobre alguna actuación por parte de los militares aunque por lo que vi en el último video el circuito está completamente operativo y libre de obstáculos, por eso me decidí, otra cosa es el nivel que se necesita para superarlo con nota, eso ya es particular de cada uno.

Subimos por carretera tras gandulear un poco por el bosque de Son Fila y sus trialeritas creadas por los moteros, subida a ritmo tranquilo por asfalto que es lo más rápido y lo más directo, la ruta es simplemente un sube baja sin pretensiones añadidas. Una vez arriba solo queda prepararse para el descenso con las protecciones, equipo que se ve limitado a la salvaguardia de rodilla hacia abajo, el resto de anatomía queda al descubierto y a merced de los elementos, se confía en la técnica y la suerte del momento para mantener su integridad. Nos habíamos cruzado abajo con otros compañeros que también venían del mismo sitio aunque su ruta había empezado mucho antes y habían aprovechado mejor el día y me confirmaron la buena hechura del trazado, sin desmerecer de sus pasos técnicos, por supuesto, los cuales los tuve que sufrir personalmente, creo que fue uno en particular si dejamos aparte los saltos ya que en el segundo que me paré en cuanto lo revisé bien volví atrás para repetirlo y lo superé.

Estamos ya en el asfalto y solo quedan varios atajos para dar por finalizada la bajada en sí, uno de ellos lo tomo sorteando una barrera cerrada para superar después una corta rampa en subida, el compañero no sé si es que no la conocía o no quería hacerla, lo cierto es que se pasó la barrera pero volvió atrás en cuanto le llamé, yo iba marcando el terreno y él venía detrás de mí, ese tramo no tiene pasos complicados excepto un tobogán que hay que dibujar, que es lo que parece no hizo el compañero, empuntó de delante y al tocar suelo la rueda salió despedido cayendo de cara. Escuché el golpe, un plaf apagado que no me sonó nada bien y paré, y lo único que llegué a ver fue un casco en el suelo que no se movía, afortunadamente se recuperó en pocos minutos y tras parar como pudimos las hemorragias pudimos continuar aunque la siguiente parada fue el hospital donde le curaron los cortes y descartaron posibles lesiones no visibles producidas por el impacto, afortunadamente con buena recuperación.

Y hay más noticias negativas, otra caída y otro lesionado, esta vez con rotura de clavícula, que por lo que me han contado, duele de cojon.s. Y es que es así, normalmente no suele pasar nada grave pero la estadística está para cumplirse y a veces le toca a uno la paja más corta, pero jugamos con eso y a veces estos accidentes son inevitables, no son buscados pero te los encuentras y hay que apechugar, y es que somos unos flojos, ánimos a todos ellos que queremos verlos más pronto que tarde otra vez montados y rodando por las montañas. Força!!!


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