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Randa

No me pude apuntar a la salida del sábado pasado por diferentes motivos: uno es que era nocturna y no tengo los artilugios adecuados (luces y demás); otro es que aunque los tuviera tendría que comprobar que realmente puedo seguir un ritmo adecuado; para ello habría que haber realizado más salidas y ver cómo me va. Todo el mundo (que va) dice maravillas; debe ser verdad, aunque eso no es garantía de éxito asegurado. Otro motivo más es que tenía una boda esa tarde con cena en Es Calderers y tenía que asistir. Ya no son muchas las ocasiones en que se reúne la familia entera, sobretodo desde la ausencia de la matriarca.

El único que ahora va un poco por libre es Wiro. Aprovecha cualquier hueco que le dejan sus nuevas obligaciones familiares y tanto convoca nocturnas a las once de la noche como matutinas el sábado o el domingo. Viene bien para los desubicados. En este caso fué acompañar a los emeteros en su salida sabatina desde Sant Jordi. Era mi primera salida con ellos y también vino Juantrans. Veamos si me acuerdo de todos: Wiro, Juantrans y Juan (llorones), dos emeteros, Manolo (el guía) y (perdón, no me acuerdo) más Jose (ni lo uno ni lo otro) y yo. A mitad de camino nos alcanzaron dos emeteros que venían en sentido contrario desde Llucmajor y venían calientes, metiendo cizaña en el grupo, provocando piques, que alguno después pagó caro.

La ruta que hicimos no tiene dificultad alguna; se la pone el ciclista. Debe tener un IBP de risa. Eso sí, imposible de relatar ya que a mitad de camino hubo un cambio de itinerario, desviándonos del camino marcado por las señales cicloturistas. Aunque ese desvío estuviera cerrado no entendíamos el motivo verdadero de tal cierre aunque alguno apuntó a que tal vez era usado por alguna caravana de 4x4. De hecho, el talud de dos metros de altura de tierra y piedras era evidente que no era para parar unas bicicletas. Lo que pasa es que no se había dejado paso para viandantes o ciclistas y alguno ha abierto hueco por lo que pudimos colarnos sin problemas.

A partir de este punto me perdí. La ruta continúa por caminos vecinales hasta desembocar en la carretera de Llucmajor a Randa, justo enfrente del Camí de ses Escolanes. Aquí nos dejaron los dos emeteros que hicieron la ruta al revés y Wiro, que volvió solo. Este camino se acerca hasta la falda de la montaña de Randa enlazando con la carretera que une el pueblo con el Monasterio de Gràcia que yo desconocía. Es el Camí de ses Voltes. Ésa subida fué la única dificultad de la jornada; exactamente 1950 metros recorridos en doce minutos, con 150 metros de desnivel. No es nada del otro mundo, pero lo que nos interesaba eran todas las dresseres que existen entre curva y curva, pensando ya en la bajada.

La ascensión fulminó a alguno y no estaba dispuesto a recorrer los tres kilómetros y medio que quedaban hasta arriba. En vista de que era el único que lloraba optó por continuar pero sucumbió al poco rato. Entonces decidimos bajar todos y tomamos la primera trialera que vimos. Más que un sendero era una rodada aunque hay un camino antiguo que une Randa con el santuario de Sant Honorat, situado sobre el acantilado en la vertical del santuario de Gràcia, aunque ahora parece simplemente un atajo de la carretera. Continúa hacia el monasterio de Cura pero ya en muy malas condiciones, aunque también tendremos atajos.

Estas trialeras no tienen dificultades graves pero pueden ser muy rápidas y divertidas. Habrá que ir un día a hacerlas todas hacia arriba y hacia abajo, a ver si sube un poco el IBP. La vuelta la hicimos por un recorrido diferente en su primer tramo debiendo recorrer la carretera en dirección Algaida durante unos kilómetros con lo que iba aún más perdido. Ninguno de los que íbamos llevaba GPS; al parecer no es una prioridad perentoria de este grupo, más bien les noté determinados en acabar lo antes posible; esa es la sensación que tuve.

Contento porque Juantrans encontró mis gafas en la vuelta sin que le dijera que las había perdido no me dí perfecta cuenta de lo temprano que era, sobre las doce y media. Todo un récord para una salida de sábado. Por eso, después que se fueran, volví a sacar la bici y me fuí hacia Son Oliver para atravesar la urbanización y salir por la carretera de S'Aranjassa. Quería encontrar una bajada hacia S'Arenal. Recorrí la parte de la urbanización que está al otro lado de la carretera y no hay salida. Entonces bajé hasta el pueblo y me fuí cerca de las pistas del aeropuerto, a ver despegar los aviones. Conocí algunas compañías nuevas que no tenía ni idea de que existían, Eurobeach, XL y alguna otra.

Lo que más me extrañó fue el avión de Spantax que aún se encuentra allí aparcado y aún no ha sido desguazado. Creo recordar que estos aviones llevaban un material ¿contaminante? como contrapeso en las alas pero, en este caso ¿dónde están los demás aviones? ¿en otros aeropuertos?. Me parece que hay otro metido en un hangar cerca del primero. Misterios de la aeronáutica.

La bici quedó bastante embarrada de los charcos que fuimos encontrando y la limpié un poco más a fondo de lo habitual, más que nada para llevarla al taller a que le hagan la primera revisión, la de los tres meses, que ya le toca. Por ahora las únicas pegas que me ha dado han sido el cambio trasero, pero eso fue porque la patilla estaba un poco doblada y yo le toqué los tornillos de regulación sin saber, empeorándolo y la cubierta trasera, que se la tuve que cambiar. Y también se aflojó un tornillo del basculante, provocádo una pequeña oscilación. Lo demás va tirando.


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