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Ses Figueroles

Es una zona poco transitada enclavada en unos valles de media montaña en una zona próxima a Lluc. Por eso no se programan salidas que pasen por allí; lo más cercano es Alcanella, que tiene un buen acceso desde el Coll Pelat, y da más posibilidades, aunque no muchas. Yo pasé varias veces por allí hace ya unos años. Una de ellas fue a pata desde el Coll de sa Batalla. La otra fue en bici desde Binibona. Por lo que recordaba no era complicado, aunque la subida y bajada hacia Binibona la hiciera también andando. Pero los detalles del recorrido los tenía olvidados, más cuando por aquella época no tomaba notas de los mismos, eso surgió después y así, por este motivo, aún me faltan en el apartado de Rutas una de las más típicas y que ha hecho cualquier bikero de la isla, la subida al Castell d'Alaró. Y no es que no la haya hecho veces, pero la bajada hacia Orient era de aquellas que nos sobrepasaban un poco por aquella época y la hicimos pocas veces; por eso me faltan ahora los detalles. Y tampoco he coincidido con el grupo para hacerla con lo que aún la tengo pendiente.

Por eso cuando Xisco me propuso acercarnos a Ses Figueroles no me lo pensé dos veces. Finalmente fue este domingo pasado. Quedamos a mitad de camino entre Alcúdia y Palma, en Caimari, para subir hasta Lluc por el Camí vell, en este caso sin pasar por el Comellar de sa Coveta negra, sino tomando la Llonganissa desde su inicio. Me ha gustado la subida, tranquila pero sin pausa, y sin agobios en el tramo de carretera (aún era un poco temprano), aunque camino de ses Figueroles ya hemos visto los primeros autocares que subían.

Desde el mismo coll, junto a la gasolinera, sale una pista en subida, pero sin muchas complicaciones. Más adelante se bifurca, hay que tomar la de la izquierda. El camino va perdiendo definición y ganando altura. A la izquierda se ve una pared y a la derecha un paso entre las rocas, el Pas d'en Bartomeu, hacia donde enfilamos. A partir de este punto se puede decir que dejamos de pedalear. Se trata de un sendero sobre rocas, muy tapado por el carrizo, que bordea el Puig de ses Covasses. Hay un tramo de roquedal muy erosionado que hay que rodear pero, al perder las fitas y confundirnos el GPS, lo hemos cruzado acabando en una zona de difícil tránsito. El punto de referencia en ese lugar es un pino enorme con varios troncos, el camino pasa justo al lado.

Oíamos unos golpes secos no muy lejos que creía que eran de cabras al bajar por la ladera pero no, eran de dos personas que al parecer picaban la piedra. Lo que me ha extrañado bastante porque estaban en la ladera del monte bastante arriba y sin ningún tipo de construcción alrededor, al menos que yo viera. Pero no se movían del sitio, o sea, que algo estaban haciendo por allí.

A partir del pino vuelve a empezar el bosque de repente justo al atravesar el lecho del torrente y bajamos por el Coll de sa Rota, que separa el Puig de ses Covasses, a nuestra izquierda, del Puig des Castellot, a nuestra derecha. Pero el camino no mejora lo suficiente como para poder decir que es ciclable. El bosque está en estado salvaje, sin ningún cuidado, donde la naturaleza crece a sus anchas. Algún tramo se hace rodando pero no es muy agradecido. La vegetación tapa el camino y el roce con las ramas de las matas, los carrizos y las espinas de las aritges hacen recomendable algún tipo de protección en las piernas. En algún momento los árboles caídos y la gran cantidad de aritges realmente nos han bloqueado el paso. Me ha decepcionado un poco este tramo ya que lo recordaba más transitable.

Desde la Caseta de sa Rota, donde encontramos alguna basseta donde se criaban losferrerets, (Xisco ha dicho que había visto alguno, yo no), el camino desciende en zigzag y me recordado bastante el que baja desde la Talaia Vella hacia el Coll Baix, aunque está más sucio de vegetación y te deja un espacio muy pequeño donde meter la rueda; tampoco lo hemos podido disfrutar. Un poco antes hemos debido pasar cerca de una casa de neu, aunque yo no la he visto.

El camino se dirige hacia el fondo del estrecho valle con las casas a la vista y restos de antiguas marjades dedicadas a huerto con alguna fuente que lo nutría. Hoy todo esto es historia y toda la zona se encuentra abandonada. Llegamos a las casas en pocos minutos y por lo poco que he podido ver del interior éste no difiere mucho del aspecto exterior.

Encontramos en la clastra un gran almez (lledoner) que nos da sombra, con cisterna, pozo, lavadero y una parra dando un toque distintivo a todo el conjunto. Si no se es muy quisquilloso puedes merendar en la mesa de palet con un banco de troncos que hay instalado junto a la entrada. Seguimos nuestro itinerario hacia el torrente que baja desde Alcanella, el torrent d'Alcanella o des Picarols, atravesándolo y después el portillo de la pared seca, girando a la derecha para, tras una corta subida, enlazar con el camino de Binibona a Alcanella. Itinerario técnico, en principio en bajada, asciende luego hasta dos promontorios rocosos, donde baja para atravesar otro torrente y después desciende también en zigzag pero en este caso es practicable. Se puede realizar un buen descenso por él. Aunque se encuentra justo en mi límite, lo he disfrutado.

Acaba en el final de una pista con unas enormes fitas y una flecha que marca inconfundiblemente el itinerario a seguir, aunque tenemos otro a mano izquierda, el que sube a Sa Capella Blava, que hoy por hoy no nos interesa. Tomamos pues la pista en rápido descenso hasta un desvío señalizado a mano derecha que cruza el torrente por dos veces y al final acaba en la carretera que se dirige hacia Sa Coma. A partir de aquí vuelta por asfalto.

Por tanto, objetivo cumplido: ruta explorada, aunque no muy aprovechable debido a su estado de abandono desde hace ya muchos años.


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