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Cingles

Hemos vuelto a los Cingles de Son Rullán. Unas cuatro veces este año. Como la mayoría de las veces hemos salido de Valldemossa en esta ocasión optamos por empezar y acabar en el Coll de Sóller. Podéis comprobarlo en la última, la anterior, antes de la anterior, y la primera.
Yo también puse alguna cosa en Font de sa Senyora 1 y 2 y Ses Fontanelles.

Por tanto tocaba cuesta importante de primer plato. Nunca había hecho la subida desde la embotelladora con nadie de los grupos. Ni siquiera había visto la nueva pista que llega hasta el Pla de sa Serp desde las casas del Rei Sanxo. Pudimos pasar por la embotelladora sin problemas a pesar de que había gente trabajando y afrontar las rampas que le siguen solamente con las limitaciones propias de cada uno. No me seducía la idea de tener que medirme con ellas sin unos kilómetros de calentamiento previo y por ello pensé en dejar el coche abajo del coll y subir los cinco kilómetros de carretera hasta arriba, pero pasé un poco tarde y no quise que me tuvieran que esperar ya que quería subir a un ritmo muy pausado por lo que seguí en coche. Potato también pensó lo mismo que yo pero tuvo que subir un poco más rápido al llegar más tarde. Empecé con calma pues y noté que podría subir con relativa comodidad aunque se hace larga, larga, larga. Aún así, es de las que te dejan llegar. Agrupados en las casas, continuamos hacia el Teix por la nueva pista, muy facilona si exceptuamos tres rampas, a cual más empinada, que nos vamos encontrando.

En el Pla pudimos disfrutar de un vuelo rasante de tres voltors sobre nuestras cabezas. Quizás olían comida y bajaron a comprobarlo. Un magnífico espectáculo. Bajadita hasta el empalme del Camí de s'Arxiduc, muy agradecido en el tramo hasta el Caragolí. Antes de llegar al Pla dets Aritges ya había vuelto a pinchar de delante. Otra vez en el tramo de pateo. No me parece normal. Creo que se impone un cambio de cubierta y quitar la de papel de fumar. Ya no los volvimos a pillar hasta el desvío de los Cingles. Allí el grupo se divide en dos: los que bajan y los que no bajan. Creí oír que Tomeu bajó de un tirón la primera parte; y es de las que dan yu-yu. Enhorabuena. ¿Será que para ser un buen frigay además hay que parecerlo?.

En Deià era dónde se debía decidir el itinerario de regreso. En principio por la Font de sa Senyora. Yo quería evitar la subida al Puig des Moro y buscar un recorrido alternativo por el Pujol d'en Banya después de pasar por Can Prohom y Cas Xorc. Es un tramo muy rápido porque no tiene prácticamente desnivel y nos podía dar tiempo para buscar el enlace desde el Pujol d'en Banya hasta el camins de metre. Propuesta denegada. Poco después de la fuente, donde llegué por un camino diferente que ellos; el que pasa cerca de la penúltima casa a través de un portillo en la pared seca, pero no es ciclable de subida, mientras que ellos terminaron la pista en la última casa y pudieron ir rodando hasta la fuente. Como decía, después de la fuente, al llegar a la pista principal, ya nos había surgido en una salida anterior la duda de si seguir recto o tomar el desvío. En ese caso tiramos recto y tomar el siguiente que volvía en dirección Deià mucho más arriba.

Ayer tomamos el desvío debido a la insistencia de Pepefz. Sin el apoyo de mapas ni GPS y bien metidos en el bosque, estábamos bastante desorientados. Y además se empeñó en tomar un atajo del desvío con lo que la acabamos de liar. No sin ciertos recelos le seguimos. En algún momento en que pudimos vislumbrar la montaña pudimos situarnos con cierta precisión, ya que la cantidad de pistas que surcan el bosque y van cruzándose es considerable. Al final llegamos a la misma que habíamos cogido la última vez, pero en dirección contraria, muy cerca de la barrera que hay que saltar para encarar el ascenso hacia el coll entre Sa Galera y el Puig des Moro.

Esta vez se me hizo más largo. Será porque estaba acostumbrado a cargar con la bici y el pateo se hace más cómodo, más ligero. Ahora las irregularidades del terreno las notas en los brazos al tener que empujar, y te cansas más. Además seguí a Pepe que había tomado un desvío y al final tuvimos que hacer unos cientos de metros más sorteando roquedales y rejillas, pero así y todo no perdimos el humor a pesar de la paliza.

¿Qué voy a contar del descenso?. Tírate por una torrentera y ya me contarás. Todos deseando pillar cacho cuando empieza el viejo camino. La lástima es que está muy cubierto por la vegetación y con bastantes troncos caídos que te cortan el ritmo. Hay más de quince hasta el Coll de Sóller. Al desembocar en el camino principal es cuando puede empezar la diversión, ya que no solo es bajada, tiene altibajos, y los que bajamos peor tenemos alguna oportunidad de no ir siempre los últimos aunque, como he dicho, los árboles tumbados me fastidiaron bastante el ritmo. Aunque procuré disfrutar lo que pude porque es un tramo que me gusta bastante; sin excesivas complicaciones técnicas de bajada, subiendo menos, y a plato mediano puedes llevar un buen ritmo.

Al final en el kilómetro de carretera que hay hasta arriba se escapó Bonus y no me pude contener, pero ya no lo pillé; cuando me dí cuenta había cogido mucha ventaja. Al final acabó bastante bien, pudiendo hacer la bajada trialera sin muchas complicaciones, teniendo en cuenta que está en plena recuperación de la muñeca lesionada.

Llegamos a las cuatro, un poco más tarde de lo que pensaba, ya que esa era la hora que había quedado con mi hija para hacer unos recados por la tarde, y por eso los dejé haciendo el pa amb oli sin mí.


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