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Salida poblera

Estaba programada desde hacía tiempo por Xisco y no me la quería perder. Ya la califiqué en su momento de rompepiernas y no me equivoqué, a juzgar por las sensaciones que tengo ahora mismo. En la anterior hubo más calor, desde luego, pero el terreno no cambia. Ellos habían realizado una encuesta para decidir el método de transporte y han elegido tren. Yo también. Íbamos a encontrarnos en la estación de Alaró (o Consell, que está un poco más cerca) a las ocho, más o menos. Solo tendría que esperar unos diez minutos. Al final han venido muchos (me sería imposible repetir el nombre de todos ellos). Salimos y al llegar a la carretera nueva hemos ido a recorrer un tramo de la calzada romana que no conocía. Parecía que no hacía mucho que la hubieren limpiado de vegetación y aún conserva varios tramos empedrados. Ya en Alaró hemos ampliado el grupo con el resto de palmesanos que nos esperaban. A saber, Pepefz, Bonus, Pepe Sancho y Mar, más Crop. Pelotón en pleno ya directos a las rampas de Ses Artigues; y vaya rampas. Me he quedado asombrado de lo bien que rodaban los cambios, sin ningún desajuste, por lo que he podido empezar a subir bastante confiado. En algunas rampas se han formado melés rompiendo el ritmo, ya de por sí bastante cansino. La pega de este camino es que lo peor está al final y cuesta muchísimo hacerlo de un tirón; cosa que no creo que haya hecho nadie, entre recuperaciones, fotos o por cualquier otra causa. Quizás Mar, pero tendría que confirmarlo.

Nos hemos encontrado a varios vehículos bajando que no nos han puesto ninguna pega. No sé si eran propietarios, cazadores o buscadores de setas pero al parecer aún tenemos el paso franco por esos lares, que no es poco. Agrupados en la barrera alguno se preguntaba dónde estaba el sendero que había antes, sin llegar a creerse que lo tenía bajo sus pies, ampliado y apisonado. Rodeamos el Rafal por el campo de cultivo e iniciamos el descenso por el sendero hasta el Pas de s'Estaló. Muy divertido. Me dispongo a comprobar la diferencia entre las gomas que llevaba antes y la HR 2.3 Tubeless Lust que me pasó Fibras, aprovechando que el cubano no está. Y vaya si se nota. Y aunque siga llevando la HR 2.1 detrás me voy a dejar de experimentos y le meto otra igual en cuanto la alise un poco más.

Desde el Pas de s'Estaló giramos hacia el torrente por el camino ancho en zig-zag. Bonita bajada, mucho más rápida que el tramo anterior, más de descontrol descontrolado. El último tramo hasta el torrente es mucho más técnico pero ha sido superado sin ninguna dificultad. Bien, nos quedaba enlazar hasta la subida de la Comuna por ses Clavegueres donde, después de merendar al solecito pero en un sitio donde no te podías sentar más que en el suelo, hemos perdido la orientación del camino hasta que nos hemos ido a la derecha, más cerca del segundo porxo, donde empiezan las fitas. La subida es casi siempre campo a través, aunque se pueden tomar algunos tramos de camino de carro de los que te vas encontrando. Al pasar la barrera vuelve a desaparecer entre el carrizo y empieza a subir un poco hasta encontrar el que baja de la Comuna. A mí se me hace corto, me ha gustado desde siempre; será porque fue de las primeras rutas que realicé con un grupo. Lo hicimos subiendo viniendo desde el Coll de Sóller y luego volvimos más veces. Me gustaba subiendo y bajando aunque por aquel tiempo iba con la rígida. Pero que más daba, si nadie en el grupo llevaba suspensión. Me he animado y he intentado subir varios tramos. Y se puede subir en bastantes.

Nos quedaba la trialera de vuelta de la Cabra al camino ancho, que también me gusta mucho, y la subida hasta el depósito. Ahora venía la bajada más importante y yo me las prometía felices con mi cubierta delantera, aunque sabía que había algunos tramos de roca lisa que salvar. Además el tacto del rebote de la horquilla me convencía más que en días anteriores después de regularlo el viernes, dejándolo un poco más rápido que lento. Al principio tenía a Mar y Juan delante hasta que la hemos adelantado. Sin novedad en el primer tramo. No sé si os acordaréis pero después de una curva cerrada hay un tramo de roca lisa donde no da el sol, que en seco se pasa sin mayores contratiempos pero que en mojado es otra cosa, y ahí ha sido donde he dado el patinazo pegándome la gran culada; y está dura la piedra. Aunque por ahora no me ha salido el golpe y no me duele casi nada. Después ya de una tirada hasta el torrente.

El timing de los pobleros ya no permitía completar el resto de ruta si querían coger el tren que los llevara a Sa Pobla antes de la hora de la comida, por lo que han decidido acortar y llegar directos a Santa María. Mar también se ha ído con ellos; no quería saber nada de más subidas. Entonces hemos quedado los palmesanos con el murero. Decisión final: la ruta se acaba como estaba programada, faltaría más.

Bueno pues, tras repostar agua en Son Roig aprovechando que ha vuelto a surgir, nos hemos ido a por las rampas. Había dudas: ¿Por aquí he pasado? ¿Queda mucho? ¿Ésto qué es: seta o champiñón?. La única que no ha quedado aclarada del todo ha sido la última; por ello se han recogido muestras para cotejarlas con más calma.

Últimas rampas ya en la pista. También se las traen. Trescientos últimos metros antes del descanso final. Allí se me han tensado todos los músculos y ligamentos desde los tobillos hasta el trasero, y aún así no ha sido suficiente para llegar arriba montado. No, si al final va a tener razón Pepe en lo de que estamos perdiendo fondo, con estas rutas tan cortas y con mucho desnivel, donde se nos exige esfuerzos máximos en cortos espacios, relativamente hablando, sobretodo para los que menos salimos entre semana.

Es la tendencia actual a la que nos hemos abocado, en parte arrastrados por la adicción bajadora de algunos de los miembros de los grupos; en parte también porque en la isla no existen largos recorridos por pistas o caminos forestales que permitan varias horas continuadas de rodada. No es una crítica, es la realidad. Es bien sabido que para coger fondo hay que hacer muchos kilómetros, y para ello la carretera es ideal. Si no queremos rodar por la noche ahora en invierno quizás sea conveniente buscar otra actividad física que pueda realizarse sin tanto riesgo y nos permita coger un poco de fuerza y fondo.


Entreno quitamiedos

Mañana de domingo y con ganas de salir. Debía ser corta y rápida. Me apetecía hacer un poco de carretera forzando un poco para ir estirando músculos, lo que yo llamo un descanso activo.

Detrás del colegio Madre Alberta me he metido por el campo y antes de llegar a la barrera me he fijado en los desniveles que hay entre los árboles. Hay un camino en la parte de arriba desde el que puedes ir haciendo bajadas, todas ellas campo a través. Buscaba una rampa y he visto algunas. Eran pequeñas pero para empezar estaban bien. Subo y las valoro pero eso no te empuja, más bien te frena, o sea que me tiro en la más fácil. He hecho algunas bajadas por la rampa hasta que me he ido para arriba a ver el panorama. Ahí sólo se ven piedras. Parece un buen sitio para entrenar las quitamiedos. Me he tirado por una zona intermedia no sin pensármelo durante un rato y sí que he notado falta de potencia en la frenada cuando la bici va bajando sola. Parecía que la cosa iba bien aunque las trazadas no fueran complicadas por lo que me he ido un poco más arriba. Eso ya es otra cosa. Mucho pedrusco. Aunque sabes que no es muy difícil porque lo has visto hacer a otros cuando eres tú el que tiene que ejecutarlo te entran mil dudas. Más que dudas, simple miedo. También cuenta la bici; llevar otra más adecuada ayuda pero todos tenemos nuestras limitaciones, pero es un buen sitio para hacer algún tipo de entreno con los compañeros más adelantados.

He optado por intentar una bajada intermedia, sin tantas rocas, pero lamentablemente no he llegado abajo. Lo único que he visto han sido dos hundidas consecutivas de la horquilla seguida de un giro brusco de la dirección con la consiguiente caída. Bueno, más bien he salido de la bici sin llegar al suelo. Lo que pasa es que cada vez que sucede eso me golpeo las piernas con la parte de abajo del cuadro y duele que no veas porque es donde el tubo se ensancha con unos ángulos muy marcados.

Ahí lo he dejado y me he ido a subir por carretera el Coll de sa Creu, que lo tenía muy olvidado desde aquellos infaustos días. Hace mucho tiempo lo hacíamos muchas más veces sobretodo porque la bajada hacia Son Vida estaba expedita. Cómo me gustaba hacerla, hasta de subida, y eso que casi siempre pinchaba. La parte de torrentera no era fácil. Pero pusieron esa barrera ahí enmedio que seguro que es ilegal y, lo que es más extraño, una patrulla de vigilantes jurado con un vehículo rondando por alli. Y lo sé porque la última vez que fuimos saltamos la barrera y nos los topamos subiendo con el coche. Les metimos una trola pero nos hicieron remontar lo bajado.

Por supuesto, nada que reseñar excepto los problemas con el cambio después de la pseudo-reparación a la que lo he sometido antes de salir. Pocos ciclistas pero muchos coches aparcados arriba. Estaba concurrido aquello. El día acompañaba a salir a pasear.


Es Cairats

La ruta propuesta subía por els Cairats para desviarse hacia el Teix. La única vez que enfilamos esa ruta subimos de exploración desde abajo, por lo que no tocamos pista en ningún momento (al menos después de la barrera de Son Moragues). Me preguntaba si hoy haríamos lo mismo, más que nada porque hacía mucho tiempo que no subía las cuestas de hormigón, casi desde tiempos inmemoriales. Aquellos tiempos en que solía salir solo desde s'Esglaieta para subir a Valldemossa por carretera. La ruta es corta, podía permitírmelo.

Aunque me he levantado con tiempo suficiente se me ha hecho tarde. A la hora teórica de salida aún estaba en mi casa y no he querido llamar por teléfono para que me esperaran. Como mucho saldría con diez minutos de retraso y podría cogerlos en un sitio u otro. Más o menos ésa es la diferencia que me han marcado dos bikeros que estaban montando las bicis en el aparcamiento habitual. Con esa diferencia no los cogería hasta arriba, como mínimo. Al empezar a pedalear me han empezado a asaltar las dudas sobre si no habrían ído hacia el Pla des Pouet para hacer la vuelta larga en lugar de la directa. Era lo más lógico, pero si no era así seguro que no los cogería, por lo que he ido hacia las rampas, que se me han atravesado justo empezar. Hasta la Font des Polls he tenido que caminar un rato, aunque he podido enlazar una tirada directa hasta el refugio.

Después el camino se deja dominar y puedes pedalear en varios tramos. Hay que caminar bastante hasta el botador después enlazamos un trozo de sendero hasta la pista donde giramos a mano derecha para atacar el ascenso al encontrar una fita. Pateo antes y después de la pared, aunque si tenemos una bici cañera y algunas protecciones puestas podemos atrevernos a bajar por el roquedal hasta la segunda pared, la cual atravesamos muy cerca del acantilado. En ese punto tenemos una visión muy pequeña del Camí de s'Arxiduc, con un pequeño tramo a nuestros pies y otro tramo más lejano.

Antes de subir me había parecido oír voces pero me ha extrañado no ver ni oír nada en esa bajada por lo que he decidido esperar. Hacía un viento algo frío y me estaba quedando helado. Entonces he visto venir un bikero desde el Caragolí, pero solo uno. Como desde donde estaba no veía la subida he vuelto a subir hasta la primera pared y seguía sin venir nadie. Después de esperar más de media hora he decidido partir hacia abajo. Justo al entrar en el bosque empieza el camino de carro. Está bastante bien para una bajada rápida. Me he dado cuenta enseguida que no habían pasado por allí. Estaba impoluto, sin ninguna marca, y me decido a esperar un poco más en el desvío de la Font des Polls. Entonces ha sido cuando los he visto justo en la cima. El grupo empezaba a bajar y me la he perdido. Vuelvo a subir pero no me quiero esforzar en las rampas y los espero cerca. Me ha parecido que habían pasado más de diez minutos y no llegaban. Ya estaba elucubrando que desvío alternativo habría querido coger Pepe (sabía que estaba allí porque había visto su coche) y no se me ocurría ninguno por lo que he seguido por la ruta prevista a ver si se me quitaba el frío. Por fin han aparecido al cabo de un rato. Había más de los que me pensaba y efectivamente era Bonus al que había visto, pero solamente a él ya que era el último.

En lugar de tomar el atajo por el grupo de fitas se han empeñado en continuar por el camino ancho y al acabar este la conexión con el otro que está más abajo es mucho más empinada que la va más cerca del acantilado por lo que hay que descartarla directamente. Estaba con Óscar en ese tramo y el pobre se quejaba vehementemente de la ruta de hoy. Decía que hacía tiempo que no había pateado tanto. Bueno, alguna vez comenté que se podría poner una valoración de dificultad previo en las rutas pero como es una apreciación muy subjetiva quizás le convendría, para evitar sorpresas desagradables, pedir consejo a alguno del grupo vía correo, por ejemplo.

Situados otra vez en el camino de carro iniciamos el tramo de descenso aunque esta vez hemos continuado en subida hasta el final, cerca de un mirador natural sobre el pueblo desde dónde al parecer baja un sendero hacia la zona de Sa Coma. La vuelta ha sido de lo mejorcito. Una buena picada entre bastantes de nosotros. Sin parar hemos tirado hacia Pastoritx. Desvío por los bancales hasta la pared. Esta vez sí hemos ido todos por el mismo sitio y la hemos traspasado, pero en la barrera les he dicho que giraran a la derecha para no pasar por las casas. Muy cerca se encuentra la boca de una fuente con todo el arco frontal destrozado por un desprendimiento. Basta seguir la rejilla para encontrar el botador. Faltaban dos. Estaban esperando noticias nuestras cuando nosotros ya estábamos en la carretera.

Cuando han llegado he hecho un cambio de bici con Óscar y he bajado con su Kona, más grande que la de Nando y perfecta de tamaño para mí, aunque la potencia fuera muy cortita. Los frenos, más potentes, pero me ha recomendado el cambio de discos para mejorar la frenada antes que el cambio mismo de frenos. He dicho lo de la potencia porque en algunos giros cerrados la he notado muy noble aunque no sabría expresar con precisión el tema causa-efecto. Eso sí, en alguna subidita de nada me quedaba clavado y me he fijado que solamente lleva dos platos, con el grande de 38. Esto ya es más serio porque no suelo usar el mucho el cambio trasero y si lo uso es casi siempre con el mediano.


Enduro benéfico

Hoy era el día de la verdad. La porra importaba poco, pero ha dejado varias cosas claras. Yo ya había decidido no participar en el evento; no me acababa de convencer el sistema de puntuación, solamente primando las bajadas, sin contar para nada las subidas. Al ser enduro deberían haber contado para el tiempo total y no tener que esperar para empezar las cronos. Ese ha sido el caso para la mayoría de participantes ya que el tiempo de llegada al inicio de los tramos cronometrados era más que suficiente, excepto para el caso de retrasos, en la mayoría de ellos producidos por averías, que aunque el primer tramo era muy corto, ya se produjeron en demasía.

Las rampas de la mamut no son insalvables, al menos no tanto como para no poder subirlas montado después del tramo anterior recorrido. Aunque me han dicho que se lo han tomado a pecho al principio y puedo decir que empezar en subida por allí sin calentamiento puede resultar duro. La mayoría ha llegado con tiempo más que suficiente, excepto Tomeu, que había pinchado. Potato también ha tenido varias roturas de cadena y problemas con la patilla pero ha llegado con más margen. Los mochileros y fotógrafos oficiales, Juanan, Bonus, Edu (sin bici) y yo, hemos salido un poco antes para ver el inicio de la primera bajada. Al pasar el último, que ya iba pinchado y sin recambio alguno, hemos subido directos por la pista hacia el inicio del segundo tramo de bajada, que tenía que empezar el primero a las doce, más o menos. Al menos el grupo de alemanes se ha apartado con discreción a mi paso, sin poner muy malas caras, aunque a otros sí los molestaron bastante.

Desde el cruce controlaba con los prismáticos cómo se iban acercando por la pista los corredores, bastante distanciados unos de otros. Fibras, Nando, Botets, Potato, Juantrans (no sé si es el orden correcto), pero faltaban varios Toys. Al fondo he visto a Tomeu (inconfundible el color amarillo) muy lento. He bajado por la pista para enterarme de que le había sucedido y darle algunos ánimos si hacía falta. Había roto la patilla y venía a piñón fijo. Buzz y Perdigón no estaban lejos. Ha llegado fuera de tiempo pero al menos la cadena ha aguantado hasta abajo. Después de ver llegar a unos cuantos hemos bajado por la trialera, donde se nos ha unido Chus que había venido desde Na Burguesa.

Por mi parte no había quedado satisfecho de mi última bajada por la trialera. Muy torpe, muy indeciso. Con el pie a tierra en muchos tramos, sin tener clara la trazada; y lento, tanto como para quedar atrancado en bastantes tramos. Hasta había pensado que la regulación de la horquilla no era la adecuada. Solía llevar el ajuste de la compuerta Floodgate al máximo y hoy lo he puesto al mínimo y me ha parecido que la bicicleta era más estable. Puede que fueran imaginaciones mías porque según el manual de RS este ajuste sólo afecta a la horquilla en posición de cierre, variando el punto dónde ésta empieza a actuar, y desde luego en esos terrenos hay que llevarla en abierta. En este caso afectaría más el rebote que no la compuerta pero, al haber perdido el tornillo regulador externo, lo ajusté a un punto intermedio con una llave allen y no lo he vuelto a tocar.

Hoy no sé cuánto tiempo he tardado; quería confirmarlo con Chus, que había partido antes y rápidamente me ha sacado ventaja, pero ha pinchado y ha llegado después que yo. Tampoco es que importe mucho; quizás un par de minutos menos, no más. Lo que me reconforta más es el hecho de olvidarme ya completamente de que llevo calas y haber perdido el miedo a ir trabado. Tendré que pensar que “to es mental”.

Lo que ha quedado claro es que en el primer tramo cronometrado se han armado un lío con los tiempos con bastantes de los participantes. No he visto la clasificación general pero Fibras y Botets han hecho muy buenos parciales, tanto como para que el primero tuviera el tercer mejor tiempo de su categoría, recibiendo el trofeo correspondiente. Supongo que en la porra se decidirá que la opción ganadora es: “Fibras mejor tiempo que Tomeu” ya que, aunque este haya roto, ha podido acabar montado en la bici, si bien mermada. He perdido un euro. Yo aposté por él. Pero me he alegrado por el éxito de Fibras como si de cualquier otro compañero se tratara. Al resto, Potato, Perdigón, Tomeu, Botets, Nando, Juantrans y Buzz, enhorabuena.

La porra fue una expresión de la rivalidad bien entendida entre ellos dos. Pero realmente el pique es cara a la galería; interiormente cada uno entiende que cuando empiezas a pedalear (o dejas de hacerlo, mejor dicho), el enemigo eres tú mismo. Tu miedo a desfallecer, tu miedo a romper, a salirte de la trazada o hacer un vuelo sin motor. Lo demás viene por añaduría.

Espero que las fotos de Juan, Juanan, Edu y Chus den buena constancia gráfica de lo sucedido, aunque solamente en unos puntos muy concretos. En el resto, allá cada uno con su conciencia. Hay reportaje gráfico en la página de los Tira-tira aunque no crónica. Tampoco ha puesto nada Tomeu (es raro, suele ser puntual), aunque la opinión unánime de los participantes ha sido: chapuza. Si uno quería medirse y comprobar su nivel se ha sentido defraudado. Si solamente ha ido a participar y contribuir, le habrá dado igual. De todas maneras, como ya comentara uno de los organizadores en un periódico local, la participación ha sido de risa. Sólo seis federados de treinta y seis participantes. Ah, y seis más de público. Todo un logro de convocatoria social.


Último entreno

Es el que estaba programado para el viernes aprovechando que era fiesta. Lo habían organizado de la siguiente manera: con varios coches y la furgoneta para subir las bicis hasta el Monumento de Na Burguesa para empezar a pedalear desde allí hasta la trialera de Bendinat. Como no estaba dispuesto a hacer varias bajadas pero tampoco quería dejar de dar pedales esa mañana, aunque me levantara bastante temprano, no me dí ninguna prisa y partí a buscar la bici que tenía en la oficina casi a las ocho y media, que era la hora que tenían previsto verse en Génova. Dado que me acerqué montado supuse, al llegar arriba, que estarían muy cerca de la trialera y que, por tanto, no tendría que esperar más de media hora como mucho. Craso error; fue casi una hora, por no decir más de una hora. Fibras rompió varias veces la cadena y no estaban muy lejos cuando llegué arriba. A posteriori he creído que podría haberles cogido. Y tendría que haberlo hecho ya que, si no lo hacía, bastaba esperarlos en la barrera y asunto arreglado. Al final los ví aparecer. Venía Jroman que quería probarse antes de la intervención y Tomeu. Bajaron y subieron otra vez cargados de bikeros y bicis, aunque eran pocos. Solamente Tomeu, Fibras, Nando y Joan botets. Tiramos para el Coll des Pastors por la pista facilona donde me siento a gusto. Doy un tirón para ir un rato delante que ya llegará la hora de ir detrás.

En la trialera me quieren convencer de que me tire antes que ellos y no me presto. Nando sí y se lanza disparado. Yo creo que lo pillaron ya que solamente le dieron dos minutos de ventaja. Salgo el último y empiezo fatal, sigo fatal y acabo fatal. Me encuentro a Joan cambiando la cámara tras un pinchazo poco después de los zigzags con recto incluido donde me lo pensé otra vez, pero no aplico el dicho popular, ése que reza: “no lo pienses, hazlo” y vuelvo a rajarme. Le espero un rato no sé a santo de qué y sale antes pero ya con el timming fastidiado. Yo sigo a lo mío pensando que no era mi día, pero me consuelo al ver que tampoco me he caído ni he pinchado. Después de saber que había tardado unos veinte minutos me consolé al comprobar el gran margen de mejora que tengo.

Durante el rato que tardaron en ir a buscar los vehículos que tenían arriba Tomeu y yo nos dedicamos a probar todas las bicis que habían dejado los demás. Probé la Santa Cruz y me sorprendió que se sintiera más liviana de lo que su aspecto puede sugerir. De todas maneras, este es un comentario que debería corroborarse en un tramo mucho más largo del que se probó. Encima de la Cube parece que vas cabalgando sobre un caballo encabritado, y el tacto de la suspensión, muy flojo. La Kona de Nando, pequeña. Te sientes muy comprimido. No sé cómo se traducirá eso en una bajada, pero para las subidas parece bastante incómodo. Reitero que son sensaciones muy superficiales y sin ningún valor. Solamente en el caso de querer cambiar de montura o probar un componente en concreto se podría realizar (en el supuesto de que me la prestaran) una prueba más larga.

Ya no daba tiempo para otra vuelta y nos volvimos pitando a nuestros otros quehaceres, pensando ya en la carrera del domingo, ya que el sábado no habría salida de los Toys. Sí la habría pofera pero ya había decidido no realizarla, no por falta de ganas, por supuesto, sino para poder acometer alguna tarea doméstica, el típico apaño de fin de semana, como suele decirse, ya que el domingo quería asistir como espectador al evento de Génova.


Cingles

Hemos vuelto a los Cingles de Son Rullán. Unas cuatro veces este año. Como la mayoría de las veces hemos salido de Valldemossa en esta ocasión optamos por empezar y acabar en el Coll de Sóller. Podéis comprobarlo en la última, la anterior, antes de la anterior, y la primera.
Yo también puse alguna cosa en Font de sa Senyora 1 y 2 y Ses Fontanelles.

Por tanto tocaba cuesta importante de primer plato. Nunca había hecho la subida desde la embotelladora con nadie de los grupos. Ni siquiera había visto la nueva pista que llega hasta el Pla de sa Serp desde las casas del Rei Sanxo. Pudimos pasar por la embotelladora sin problemas a pesar de que había gente trabajando y afrontar las rampas que le siguen solamente con las limitaciones propias de cada uno. No me seducía la idea de tener que medirme con ellas sin unos kilómetros de calentamiento previo y por ello pensé en dejar el coche abajo del coll y subir los cinco kilómetros de carretera hasta arriba, pero pasé un poco tarde y no quise que me tuvieran que esperar ya que quería subir a un ritmo muy pausado por lo que seguí en coche. Potato también pensó lo mismo que yo pero tuvo que subir un poco más rápido al llegar más tarde. Empecé con calma pues y noté que podría subir con relativa comodidad aunque se hace larga, larga, larga. Aún así, es de las que te dejan llegar. Agrupados en las casas, continuamos hacia el Teix por la nueva pista, muy facilona si exceptuamos tres rampas, a cual más empinada, que nos vamos encontrando.

En el Pla pudimos disfrutar de un vuelo rasante de tres voltors sobre nuestras cabezas. Quizás olían comida y bajaron a comprobarlo. Un magnífico espectáculo. Bajadita hasta el empalme del Camí de s'Arxiduc, muy agradecido en el tramo hasta el Caragolí. Antes de llegar al Pla dets Aritges ya había vuelto a pinchar de delante. Otra vez en el tramo de pateo. No me parece normal. Creo que se impone un cambio de cubierta y quitar la de papel de fumar. Ya no los volvimos a pillar hasta el desvío de los Cingles. Allí el grupo se divide en dos: los que bajan y los que no bajan. Creí oír que Tomeu bajó de un tirón la primera parte; y es de las que dan yu-yu. Enhorabuena. ¿Será que para ser un buen frigay además hay que parecerlo?.

En Deià era dónde se debía decidir el itinerario de regreso. En principio por la Font de sa Senyora. Yo quería evitar la subida al Puig des Moro y buscar un recorrido alternativo por el Pujol d'en Banya después de pasar por Can Prohom y Cas Xorc. Es un tramo muy rápido porque no tiene prácticamente desnivel y nos podía dar tiempo para buscar el enlace desde el Pujol d'en Banya hasta el camins de metre. Propuesta denegada. Poco después de la fuente, donde llegué por un camino diferente que ellos; el que pasa cerca de la penúltima casa a través de un portillo en la pared seca, pero no es ciclable de subida, mientras que ellos terminaron la pista en la última casa y pudieron ir rodando hasta la fuente. Como decía, después de la fuente, al llegar a la pista principal, ya nos había surgido en una salida anterior la duda de si seguir recto o tomar el desvío. En ese caso tiramos recto y tomar el siguiente que volvía en dirección Deià mucho más arriba.

Ayer tomamos el desvío debido a la insistencia de Pepefz. Sin el apoyo de mapas ni GPS y bien metidos en el bosque, estábamos bastante desorientados. Y además se empeñó en tomar un atajo del desvío con lo que la acabamos de liar. No sin ciertos recelos le seguimos. En algún momento en que pudimos vislumbrar la montaña pudimos situarnos con cierta precisión, ya que la cantidad de pistas que surcan el bosque y van cruzándose es considerable. Al final llegamos a la misma que habíamos cogido la última vez, pero en dirección contraria, muy cerca de la barrera que hay que saltar para encarar el ascenso hacia el coll entre Sa Galera y el Puig des Moro.

Esta vez se me hizo más largo. Será porque estaba acostumbrado a cargar con la bici y el pateo se hace más cómodo, más ligero. Ahora las irregularidades del terreno las notas en los brazos al tener que empujar, y te cansas más. Además seguí a Pepe que había tomado un desvío y al final tuvimos que hacer unos cientos de metros más sorteando roquedales y rejillas, pero así y todo no perdimos el humor a pesar de la paliza.

¿Qué voy a contar del descenso?. Tírate por una torrentera y ya me contarás. Todos deseando pillar cacho cuando empieza el viejo camino. La lástima es que está muy cubierto por la vegetación y con bastantes troncos caídos que te cortan el ritmo. Hay más de quince hasta el Coll de Sóller. Al desembocar en el camino principal es cuando puede empezar la diversión, ya que no solo es bajada, tiene altibajos, y los que bajamos peor tenemos alguna oportunidad de no ir siempre los últimos aunque, como he dicho, los árboles tumbados me fastidiaron bastante el ritmo. Aunque procuré disfrutar lo que pude porque es un tramo que me gusta bastante; sin excesivas complicaciones técnicas de bajada, subiendo menos, y a plato mediano puedes llevar un buen ritmo.

Al final en el kilómetro de carretera que hay hasta arriba se escapó Bonus y no me pude contener, pero ya no lo pillé; cuando me dí cuenta había cogido mucha ventaja. Al final acabó bastante bien, pudiendo hacer la bajada trialera sin muchas complicaciones, teniendo en cuenta que está en plena recuperación de la muñeca lesionada.

Llegamos a las cuatro, un poco más tarde de lo que pensaba, ya que esa era la hora que había quedado con mi hija para hacer unos recados por la tarde, y por eso los dejé haciendo el pa amb oli sin mí.


Barranc de Biniaraix 3

Se puede decir que el Barranc de Biniaraix, en el valle de Sóller, es un enclave que conoce cualquier mallorquín y que a nadie, sea local o foráneo, deja indiferente. Es una maravilla natural con un extraño encanto. Yo creo que radica en que no es agreste ni salvaje en su totalidad, sino que ha sido “domado” por la mano del hombre desde tiempo inmemorial por lo que vemos una intervención integradora con el entorno. Cierto que dicho así también es muy discutible, ya que se perdió hace mucho tiempo el aspecto original del paisaje, no solamente en ese lugar, sino en muchos lugares de la isla, al desforestar las fincas para cultivar otras especies arbóreas en bancales, por ejemplo, o para otros tipos de cultivos o actividades. Nadie puede discutir que esas no fueron intervenciones muy importantes sobre la flora salvaje. Lo que se valora ahora es cómo se hizo. En general usando materiales del entorno. Hay pocas casas grandes y sí muchos porxos. Un ejemplo parecido podrían ser las casetas de los carboneros, usando solamente piedras y carrizo. O los aujubs o balmes para el ganado. Nadie puede pensar que eso es una agresión al medio natural. Pongamos en el otro extremo algunas caçeres o campamentos de cazadores. Pueden autocalificarse de ecologistas pero son especialistas en llenar la montaña de desperdicios.

La gran ventaja es la facilidad de paso gracias al espectacular camino empedrado y escalonado, prácticamente de principio a fin, que lo recorre, siendo por ello muy transitado. Lo que vemos en el Barranc es explotación agrícola hasta dónde ha sido posible. No es extraño ver bancales para un solo árbol. Y las construcciones siguen un patrón mimético con el entorno; cuanto menos destaquen mejor. Por eso se impone una disciplina ejemplar con los casos flagrantes de agresión al entorno. Es de agradecer que esa protección no afecte a otras actividades que por ahora se realizan. Hay algunas que afectan poco al entorno, como el homenaje a Euler, organizado por un grupo de profesores; la Trobada pintors del barranc, que se realiza anualmente con una gran participación o una carrera de montaña; muchas de ellas cuentan con el respaldo o están organizadas directamente por alguna institución pública.

Otras en cambio son de carácter privado y al parecer son las más denostadas. Muchas son de carácter lúdico e implican la inserción de elementos extraños. La bicicleta es uno de ellos. El barranquismo podría ser otra de las de peor fama. Aquí una muestra de lo que opinan algunos sobre estas actividades, y parece que no se salva ni el apuntador.

Quién sabe; quizás dentro de poco haya que rectificar estas palabras.


Descanso activo

Esto es lo que he pensado esta mañana de domingo. Me encuentro bien, sin agujetas ni piernas pesadas y si me paso la mañana sentado me voy a anquilosar. Será mejor que me vaya a dar una vuelta por ahí. Dit i fet. Eran las nueve y media. Tenía tiempo para dos Bunyolí; subir y bajar dos veces. Pero en el desvío he optado por llegar a Son Roca y hacer la subida por el camino ancho, por el camino de carro. Creo que solamente la había realizado un par de veces y siempre hacia abajo. Me voy entonces hacia Puigpunyent a buscar la barrera de entrada. Iba siguiendo las rejillas. La nueva, después la vieja y luego la barrera. No me suena. A ver, sigo un poco más. Otra, menos me suena aún. Será la primera. Me meto. Campo abierto. Vamos mal. La seguiré, a ver dónde llega. Sube. Puede valer. Paso un par de rampas y luego se nivela. Al final acaba bruscamente. Busco por ahí. Nada. Bosque espeso. Para abajo. Vuelvo a la barrera y paso al otro lado de pared, en dirección a Palma. Lo voy a encontrar. Subo por las marjades. Me pincho con las hojas de los arbustos y acabo empantanado. No hay manera. Vuelvo a la barrera y bajo hacia Palma. Dudo. Será más arriba? Doy la vuelta. Un kilómetro después encuentro la barrera correcta. Llegué. Ahora sí. Tiro para arriba. Camino fácil con tiradas muy largas que hacen que parezca que no te mueves. Voy subiendo. Kilómetro, kilómetro y medio, aproximadamente. Veo el final. Y un jamón, quedan más. Este tramo es más jodido, ostia. Ya serán dos o dos y medio. Aquí no se suben piñones porque lo digo yo. Jo, casi me caigo. Esto no se acaba, que diferencia entre subir y bajar. Tío, esto es lo tuyo, vas a llegar. Hay que petar y repetar si hace falta. Último tramo planito y sin piedras, que delicia. Llego a la barrera. Es muy alta. El ullastre del costado me impide pasar fácil la bici. La paso al otro lado de pared y me dispongo a comerme todas las barritas que llevaba. Bebo. Descanso. Recupero pulsaciones. La casa aún está lejos y tira para arriba. Otro kilómetro más. Llego al asfalto, bajo y me meto por el grifo hacia los campos de abajo. Oía un ruido enorme. Un tractor que le hubiera adelantado un caracol iba por el caminillo. Dejo que se vaya. Vuelvo a dudar y retorno sobre mis pasos. Cojo el desvío que no lleva a ningún lado. Hay que seguir el tractor. Lo oigo ya a lo lejos. Antes de pillarlo llego al desvío. Es claro a mano derecha. Pista nueva que tira para arriba. Hay algunos desvíos, que no cogemos. Todo recto. En una curva veo el ramal que viene desde Can Manent. Sigo. Hay un tramo con dos rocas caídas que cortan el paso. Hay que rodearlas como sea. La pista se va haciendo más estrecha y el carritx la tapa completamente, pero es fácil seguirla. Un par de rampas salvables. Continuamos. A tramos pista carritxera, a tramos senderillo. En un claro hay un desvío a la derecha; como sube ya sabemos que no debemos tomarlo. Hay dos postes con un cable en el suelo y entramos en la urbanización. Casas cutres colocadas de cualquier manera. El plan urbanístico brilla por su ausencia. Llego al asfalto al lado de la calle con otro cable, la que sube a Son Roca. Giro a la izquierda dos veces y ya estamos en la carretera que sube a Sobremunt. Si no hubiera perdido tiempo por esos campos habría hecho la subida hasta la barrera de Bunyolí para bajar por la trialera. Así también ha estado bien. Vuelvo a casa satisfecho.

Ya podéis respirar.


Barranc de Biniaraix 2

Quinta incidencia. Perdigón tiene prisa

En vista del caudal de agua que baja de la fuente, decide rellenar de la balma. Craso error, pero se ve que no ha leído, comentarios incluidos, beber o no beber.

Ya sabemos que viene un tramo de pateo. Albert y yo nos lo tomamos con calma; mucha, diría yo, cuando comprobamos donde estaban los demás. Además me pinché en un pie y seguramente pinché la rueda de delante ya que al iniciar el descenso iba de lado. Me quedé arriba cambiando la cámara y después ya no le cogí el hilo a la bajada. No recuerdo haberlo hecho tan mal con la otra bici, pero ayer no tenía público.

Abajo me esperaba Potato y Chus, que revisaba la bici porque no podía engranar el plato grande. En el acueducto se ha dado cuenta de que llevaba las bielas flojas. Se han podido apretar con la multiherramienta, entonces nos hemos ido hacia el Gorg Blau. Después viene un tramo de unos dos kilómetros que traen por el camino de la amargura a Potato, se le atraviesan. La verdad es que es un tramo raro porque no parece a simple vista la pendiente que tiene pero en cambio sí lo notas en las piernas. Entonces hay que estar preparado para sufrir aunque la vista te induce a pensar que no debería ser así.

Sexta incidencia. Funicular o teleférico

Esta fue la gran cuestión que se discutió en el tramo de relax bordeando el pantano. Luego vienen las cuestas y el sálvese quién pueda.

Séptima incidencia. Tomeu ingresa en el club de los empanados

A la hora de partir de la Font des Noguer los tres últimos que habíamos llegado vemos sobre la pared una bolsa llena de agua. La marca de la bolsa daba algunas pistas. Encontramos al grupo cerca del pantano haciendo los honores a Joan botets que había subido desde Sóller acompañado de dos amigas alemanas. Ante el aumento de público y además femenino, se desveló la identidad del olvidadizo, que hizo la entrada en el club por la puerta grande.

Ese tramo me espolea. Seguramente porque es el último repecho. Iba picándoles “¿una carrerita hasta el coll?”. No me secundaron e hice yo solo la crono. Opté por la pista para no perder el ritmo, y también algunos más, aunque al del todoterreno no le pareció muy acertado. Nos conminó a no volver a ir por la pista. Se ve que ayer era el día de las regañinas.

Octava incidencia. ¿Dónde comemos?

Gran cuestión que se planteó en el coll. Como no tenía que quedarme solo estuve de oyente, aunque creí entender que sería el bar de la rotonda del desvío de Deià. La camarera brasileña tiene muchos puntos. Ví que Pepe partió para abajo muy rápido. No sé exactamente el motivo. No sé si era para que no le metieran rueda los de atrás o para reservar mesa con tiempo en el bar.
Me tiré para abajo pero no llegué a disfrutar todo lo posible esta bajada. Ya en la trialera no me encontré cómodo del todo y en el tramo escalonado estaba bastante espeso. Era la primera vez con la 9.2 y los pedales automáticos pero no es excusa, donde no hay que no busquen. Quedaría bien poner eso de “la próxima vez mejoraré” pero ni yo mismo me lo creo.

Fin del episodio.


P.D. Lo mejor de todo son las ganas enormes de realizar otra ruta después de acabar una y eso es acojonante.


Barranc de Biniaraix 1

Es una de las rutas más apetecibles del MTB mallorquín. 42 kilómetros con pocos tramos de descanso y con el descenso más emblemático con el que te puedes topar encima de una bici, el Barranc de Biniaraix. Se trata, con alguna variante, de la Ruta 08 Es Cingles. La solemos hacer varias veces al año y suele convocar a bastante gente. Ayer éramos doce en los aparcamientos del Jardí Botànic, aunque habíamos dejado algunos vehículos al otro lado del túnel.

Primera incidencia: Abolladura en una cubierta

Tras inmortalizar gráficamente la avería se reparó. La verdad es que no estuve muy atento; creo que pusieron una cámara dentro.
Segunda incidencia: Chus pierde el casco

Decía que se lo había dejado en el coche aparcado. Se barajan varias opciones: un pañuelo, una bolsa del Carrefour, un chubasquero con capucha, etc. Al mismo tiempo, otro encuentra un casco colgado de su bici. Suele llevarlo colgado del manillar en las subidas y lo que pasó es que se equivocó de bici. (Día a día vamos ampliando la definición de “empanado”. Ver “jerga del grupo”).

Tercera incidencia: Discrepancias sobre la ruta a tomar

Dado que se suele pasar siempre por Moncaire propuse ir por Monnàber. Tiene un camino directo a través des Marroigs, pero la “pega” es que está asfaltado hasta Ses Cabanes. Se realizó esta reforma con dinero público con la condición de que el camino no se cerrara y pueda ser utilizado por cualquiera. La verdadera pega que tiene es que podemos ser rechazados por el personal de Monnàber si nos encuentran circulando por sus terrenos.

Solventado lo anterior nos dirigimos a la subida clásica por la Carretera Vella de Bálitx. Después de Sa Capelleta hay un largo tramo cementado. Potato se interesó por cómo unir Muleta con Fornalutx o Bálitx. La verdad es que se puede hacer, bien por el Camí de sa Figuera y posterior desvío a Fornalutx, que solamente he realizado de bajada y lo recuerdo bastante empinado, o a través del Pas de s'Heura (no ciclable) y Sa Tanca des Bous. Por ahora es pura especulación. Como no fuimos por Sa Costa d'en Nicó pues no hubo trialera ni 20 euros. Pero se me hizo corta la subida (y a otros también) y la verdad es que después del día de trabajo del viernes, yo no hubiera podido asegurar que me encontrara tan bién. De todas formas, no suelo encontrarme mal nunca en este comienzo. Es una subida larga, pero sostenida, sin repechos, y eso me permite un calentamiento suave pudiendo ir a más durante el resto de la etapa. Como así fue.

Desvío a Moncaire y aproveché para echar una ojeada a la clotada que hay cerca de las casas de Bàlitx de Dalt. Aunque no pude vislumbrar nada es más que probable que exista algún itinerario por esa zona, quizás el Camí de sa Coma des Port.

Mientras cruzamos el bosque nos encontramos un nutrido grupo de cazadores merendando que pasaron literalmente de nosotros. Es raro, porque muchas veces son ellos los que ponen las mayores pegas. La verdad es que nadie del grupo está muy ducho en los temas de caza cuando es cierto que muchas fincas explotan esta opción como parte de sus ingresos.

Cuarta incidencia: Bronca en Moncaire

Lo que se suponía que iba a suceder sucedió. Ya de todos es sabido que la finca de Moncaire ha cambiado de manos y puede haber cambios en su gestión. Lo que sí es seguro es que habrá modificado su apariencia dado la cantidad de trabajo que se ha realizado allí. La bajada no es muy problemática; está alejada de las casas principales, aunque pueden verte. El problema viene en la subida asfaltada hasta la carretera. Ya es la segunda vez que nos encontramos a algún encargado que nos sermonea, aunque literalmente ayer éste llegara a la amenza directa. Me pongo en su piel y lo entiendo; es su casa y su camino.

Arriba, en la carretera, apareció otra persona proveniente de las casas y nos preguntó si teníamos permiso. Lo más original que se nos ocurrió fué: “nos hemos perdido”. Chus se acerca y entabla una amable conversación con la mujer. A la pregunta de “¿A quién pedimos permiso para la próxima vez”? la respuesta suya estuvo a la altura de la nuestra: “Ahora no llevo el número encima”. Es un tema espinoso pero ellos deberían poner un poco más de su parte para solucionarlo; no es difícil. Ellos son los encargados de abrir un canal de comunicación con el público visitante. Si pueden consentir en permitir la circulación de vehículos a motor por el bosque también pueden hacerlo para vehículos sin motor, aunque de nosotros no tienen un beneficio económico directo, que tampoco descartaría.

Quizás estos problemas nos encaminen a encontrar unos itinerarios alternativos, aunque seguramente eso implicará más kilómetros de carretera. Y dado que esta ruta ya tiene unos nueve kilómetros de asfalto insalvables esto podría ser un grave inconveniente para algunos participantes.

Nos queda llegar a la barrera de acceso de Bini. Todo asfalto, ya que la opción de las pistas directas desde la entrada de la cadena parecen descartadas de antemano debido a la dificultad para rodar por ese recorrido. Solamente la hicimos una vez de bajada y es chunga, aunque sea la que siempre tomaba cuando íbamos por allí hace ya mucho tiempo. Llegada a las barreras y se produce la escisión del grupo. Bonus no puede forzar más la muñeca recién soldada y sigue por la carretera hasta el acueducto para reunirnos allí. Nando dice que no quiere continuar más lejos y se lleva a Óscar al barranco directamente. Los demás seguimos el itinerario previsto. Subí el último solo ya que intenté persuadir a Nando cuando me enteré de que no había hecho esa parte de la ruta y me retrasé un poco. Arriba no hubo foto de grupo en el altar y bajamos a saco hacia la Font Subauma.


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