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Camins de metre del Teix

Desde principios de la semana se estaba gestando una salida freeride por el Puig de Sant Salvador, en Felanitx, promovida por algunos bikeros de la zona a través del foromtb. Conocidos los devaneos de algunos con esta modalidad no era de extrañar que se juntara una buena peña. El viernes no había otra convocatoria oficial a la que agarrarse y yo ya había empezado a trazar planes alternativos. Seguramente saldría de exploración y en estos casos suelo ir por mi cuenta. A última hora apareció una nueva opción pero ya tenía tomada la decisión.

La salida anterior por el Teix me recordó que existen varios camins de metre, antiguos caminos usados para la explotación del bosque de esta gran finca, y que solamente usamos uno, el que nos acerca al Racó d'en Barona desde el Coll de Sòller. Pero realmente el que íba a buscar es uno que une este tramo con la zona del Pujol d'en Banya. Sabía que había un hito que marcaba el inicio del descenso, pero no llegué allí. Es un camino que me interesa para configurar una ruta por el interior del valle de Sóller que hace tiempo que me viene rondando por la cabeza.

Empecé desde Bunyola a fín de subir por la carretera y llegar caliente arriba. Había que meter algunos kilómetros porque la ruta sería corta. Ese camino lo había hecho en subida hace muchos años y no estaba seguro de cuánto se podría ciclar. Con todo me llevé una agradable sorpresa porque se deja circular bastante bien. Aunque con unas buenas pendientes al principio es muy agradecido. En un claro del bosque, junto a una curva, me pareció vislumbrar lo que podría ser el inicio de un sendero. Lo seguí pero al poco desaparece, y si lo hay está escondido en la selva de carrizo. Imposible seguir. Continúo por el camino principal y paso algunos pinos caídos. Al llegar al quinto pino, si no conté mal, vislumbro sobre una de las piedras semitapadas por el tronco una marca de pintura, unas flechas.Uep, anam bé.

No hay camino, solo hitos, y pocas. Y además colocadas de tal manera que no resaltan sobre las rocas. No hay marcas de pintura. Voy bajando buscándolas y veo algunas en sentido contrario de mi marcha. Encaminado correctamente no tardo en ver lo que parecen ser los restos de un rancho de carbonero. El camino de carro ya no puede estar lejos, como así fue.

En ese momento ya sabía que no era el que había ido a buscar en un principio ya que ése sale del camino principal cuando ya tenemos Sóller a la vista y yo aún no había llegado a ese punto. Sobre los mapas hay marcado otro camí de metre que llega a la carretera cerca de la boca norte del túnel. Tenía que ser éste. Lo que no sabía es lo lejos que estaba de allí. El camino está mal, muy mal, para qué nos vamos a engañar, aunque en sus buenos tiempos debió ser precioso. Serpentea por la ladera de la montaña, en algunos tramos bastante despejado y con muy buenas vistas. Si consigo sacar las fotos del teléfono y que se vean algo lo podréis comprobar, sino habrá que esperar a que algún compañero se anime y saque algunas instantáneas del recorrido.

Recorrí muchos tramos montado pero hay que trialear mucho sobre piedras sueltas y sortear bastante vegetación, por lo que no se puede considerar una bajada rápida, aunque bastante asequible para bajadores más avezados que yo. Cierto es que yendo solo la adrenalina no fluye con la misma intensidad que cuando vas en grupo y los obstáculos parecen mayores. Y una cosa importante, llevar las protecciones de las piernas puestas. Acabé con las mismas llenas de cortes de ir apartando el carrizo. Eso y que la biela se me volvió a aflojar acabó por no dejarme disfrutar de la bajada y recorrí los últimos metros andando. He de decir que el tornillo se afloja solamente cuando se producen golpes en el pedalier, es decir, sobre terreno irregular, aunque se apriete con fuerza; cuando se rueda redondo no.

Encontré un desvío, que también se ve sobre los mapas, pero es solamente un tramo sin salida. El tramo que hemos bajado realmente no se comunica con el ramal del coll pero están tan cerca uno de otro que vale la pena intentarlo. Efectivamente salí a la carretera junto al porxo de Sa Rota (aunque esté rotulado como Se Rote), debiendo atravesar una barrera sobre un puente. No me daba tiempo para nada más que la vuelta por el asfalto. Desde ese punto cinco kilómetros exactos hasta arriba. Buen final, pero antes tuve que hinchar la rueda delantera ya que le dí un pellizco con una piedra y estaba pinchada la cámara. Aguantó casi hasta arriba donde le volví a dar aire. En ese momento me pasó uno que llevaba la única mtb que ví en todo el día. Luego nos vimos las caras en la bajada porque le pasé cuando cogía agua de una fuente y llegué arriba antes que él.


Miradores del Arxiduc (fin)

En el Coll de Son Gallard nos dejan Perdigón, Yarik y Juanan para estar temprano en casa. Los demás continuamos periplo. Me esperaban en la curva donde me desvié el sábado pero, tras el éxito obtenido en el salto de vallas, seguimos bajando por donde veníamos. Tras cruzar la barrerita hay que desviarse del camino ancho para tomar el sendero de la izquierda. Enseguida pasamos por el Mirador de Son Gallard y nos lanzamos a toda mecha para abajo. La llegada hasta la paret de partió es rapidísima y en un momento nos encontramos ascendiendo por la escalinata del Mirador des Tudons.

La ruta original que había pensado incluía la subida hasta las Ermites velles para volver a bajar al mismo punto donde nos encontrábamos pasando por el Mirador o Capella del Puig des Verger. El timming ajustado que llevábamos impidió su visita. Bajar a Ca Madó Pilla es un segundo y nos vamos a hacer la escalinata para sumar uno más, el Mirador des Pi o des niu des Corb. El sendero que le sigue es el paso más comprometido que podemos encontrar ya que un tramo ha padecido un deslizamiento de tierras quedando muy expuesto. De hecho, le han puesto un cable pasamanos para ayudar a cruzarlo. A posteriori me he enterado de que ese deslizamiento de tierras no es natural sino que fue provocado por el vertido de aguas sucias del hotel, que desaguaban justo en ese punto. Ahora, en seco, el paso es mucho más seguro, pero no debe tentarse a la suerte gratuitamente.

El siguiente en caer, aunque no de manera literal, fué la Capella del Beato Ramón Llull. Junto al berenador se encuentra el desvío. Normalmente se toma hacia abajo pero la ruta prevista iba hacia arriba. A partir de este punto estaba todo por descubrir. Lo primero que nos encontramos fue una curiosa y original obra, els pontets de sa Font Cuberta, invisible desde la carretera a pesar de su longitud. Este tramo de camino podría ser el Camí de ses Coves, que es el siguiente elemento que nos vamos a encontrar. No son grutas propiamente dichas sino más bien huecos bajo los acantilados próximos a Miramar.

Precisamente para salvar ese desnivel hay una serie de escaleras que nos conducen hasta las marjades de Miramar. Justo encima de nuestras cabezas tenemos un nuevo mirador, al que no accedemos para no ser detectados desde las casas. En cambio, podemos circular por el borde del acantilado tranquilamente, deleitándonos con las vistas desde el Mirador des Guix. A pocos metros vislumbramos el pequeño mirador de sa Ferradura. Y menos mal que éramos pocos, que sino no cabemos para la foto. Lo mejor fue comprobar como sale de este mirador un nuevo camino, el Camí des Guix, que nos llevará hasta la playa homónima, muchos metros más abajo. Este si que está mucho mejor conservado que el que baja desde la Talaia vella y, aunque en su parte final ha sufrido los efectos de la erosión, no tiene mayores complicaciones.

Nuestra ruta debería haber seguido hacia abajo para volver a situarnos bajo el escalón rocoso y desviarnos hacia Son Marroig pero el arrós brut ya se empezaba a calentar. Finalmente pudimos salir por la barrera de Miramar sin ser detectados.

Ruta completita con todos los ingredientes: averías, roturas varias, caídas, ostiones y algún susto más que comprometido, aunque no retrasaron casi nada el horario previsto. Del resto solamente puedo sentirme halagado y agradecido de poder compartir ruta con todos ellos.


Miradores del Arxiduc

Último día de vacaciones y última ruta programada por Tomeu para disfrute y solaz de la peña. Curiosamente no se realizó ninguna de las que propuso él; Pepefz levantó la liebre con una ruta de altura; demasiado pateo para mí. Aunque me pierda lugares espectaculares prefiero sitios donde pueda rodar, o al menos intentarlo. Por mi parte llevaba unas semanas dándole vueltas a un tema: miradores del Arxiduc. En algún sitio leí que construyó más de cuarenta. Repasé los que había visitado y me salían muy pocos. Revisé los que habían hecho mis compañeros y aún así me seguían faltando muchos. Cierto es que tampoco he encontrado un listado completo de todos ellos. En la red tampoco he hallado una documentación muy precisa, tan solo a nivel personal, de gente interesada en estos temas.

Lo cierto es que hay una red interesante de caminos que enlazan estos miradores y quería recorrerla y descubrirlos para ver cuán interesantes podrían llegar a ser para nosotros pero también para conocer un poco más a ese personaje, su obra y su entorno. Así, medio en broma, medio en serio, propuse hacer una ruta que los enlazara todos y en un solo día. A Tomeu le pareció divertido y la incluyó oficialmente en su página, y además con un título muy original. Como el sábado había resaca de rutón, gente desplazada de Palma, y quién más quién menos con algún compromiso, no quedaban muchos dispuestos a darle a los pedales. Por eso y porque quería ir a recordar viejos itinerarios para ver si los podía incluir en la ruta a fin de introducir alguna variante interesante, no quedé con nadie y salí solo.

El lunes nos presentamos poca gente en el punto de salida, ocho en total, y de los más habituales de los habituales. Botets, que estaba inscrito, no apareció. Literalmente fue una rajada de las gordas. Cierto es que el día parecía que no iba a acompañar pero se abrió bastante al mediodía. Juanan volvió a aparecer tras su rentreé del sábado. No me lo esperaba. Se trajo su máquina nueva, otra Stumpjumper, pero no la enduro tocha. Un día la probaré a ver que tal surfea.

Empezamos desde el inicio por el Camí de ses Basses en subida que ni siquiera yo había realizado anteriormente, pero el sábado me pareció bastante asequible, siempre y cuando tu nivel físico sea medio-alto. Esta exigencia y que te pilla en frío te obliga a poner pie más veces de las que quisieras, pero sigo pensando que el recorrido vale la pena. Lo seguimos hasta el final, sin tomar el desvío por Ses Basses; la ventaja es que te da la alegría de poder hacer todo el descenso desde el Pla dets Aritges completo. En ese trayecto de bajada empezamos la cuenta con el Mirador de ses Basses y su vecino, del que desconocemos su nombre, si es que lo tiene. Desde el pla proseguimos hacia Na Torta con la variante “forapista” de bajada, donde Perdigón besó la lona justo al empezar. La bici aún no había cogido velocidad y se atrancó con una piedra. Alguno se saltó el mirador al no ver las bicis fuera del camino pero se cuenta como válido.

El mar estaba bastante movido y eso te hace valorar su fuerza, aún sin oirlo desde esa altura. No como otros días que parece como si estuviera dibujado en el horizonte. Vuelta al pla y allí discutimos si íbamos directos hacia el mirador o hacia el coll. Esta última opción nos obligaba a subir dos veces hacia ese punto. No me acuerdo de quién tomó la decisión final del mirador pero fue un acierto completo. Recordaba esa subida de la última vez que estuve con Potato; él subió desde el coll y yo desde el Pla, y lo hice todo andando. Cierto es que ese día debería haberme quedado en la cama pero realmente es muy asequible. Disfruté haciéndolo. Lo que no me esperaba es que el siguiente tramo hasta la cumbre lo fuera también. Se puede decir que llegué arriba muy satisfecho.

Contando el mirador de la cumbre, el Mirador des Garriguer, llevábamos cinco, contando el de Na Torta y el de ses Puntes, por el que acabábamos de pasar. Nos fijamos en un desvío antes de llegar del cual recorrimos un tramo. Muy estropeado y pedregoso al principio quizás mejore en su recorrido por el bosque. Creía que era el que llegaba directo a la ermita pero ése conduce al Pas de sa Maroma. Éste llega un poco más lejos, cerca del bufador, y en unas condiciones muy difíciles, por lo que me han contado.

Cuando estábamos bajando desde la cima iba dando gracias mentalmente por haber acertado de pleno en el sentido de paso por la Talaia Vella; el camino desde el coll no está para muchas florituras. Muy, muy pedregoso, lo cual implica gran dificultad para subirlo.

continua


Preparatoria

El lunes dicen que vamos a ver miradores y que la he propuesto yo. Y como no es cuestión de ir a la buena de dios he decidido salir a comprobar algunas dudas que tenía sobre el itinerario, que por otra parte, no está decidido del todo. Lo estaría si la semana pasada hubiera tenido más suerte cuando fuí a Son Marroig y hubiera encontrado lo que estaba buscando. Pero de todas maneras no era la parte que más me interesaba ver ayer. Quería hacer un itinerario que solamente he hecho un par de veces, siempre de bajada, y una de ellas no completo.

Se trata del Camí de ses Basses. Podéis ver una descripción más completa en el otro blog. Aunque su ciclabilidad es alta quería comprobarlo in situ y a día de hoy. Y me ha sorprendido su buen estado general y lo aprovechable que puede llegar a ser, sobretodo para acortar el acceso al Teix cuando queramos hacer una ruta que derive a otras zonas más alejadas.

Se necesita una buena dosis de potencia para superar con nota la primera parte aunque transcurre mucho más relajado a partir del portell. Acaba en una zona de sitjes en la falda del Puig de ses Fontanelles; no es, por tanto, un camino de comunicación entre dos lugares sino solamente de acceso a una determinada zona boscosa. Tampoco nos afecta mucho ya que el empalme con el Camí de ses Fontanelles es de corta longitud y se hace rápido, aunque sea cuesta arriba. Además, el del bote de pintura roja se pasó un pelo con el pincel marcando la subida; repartió marcas por doquier. Según algunos excursionistas locales las hacen los guías guiris. Son más fáciles de hacer que las clásicas fites de piedras, pero contaminan visualmente.

Ayer continué hasta el Pla dets Aritges pero fue porque no encontré el primer enlace que hay con ese mismo camino mucho antes, creo que cerca del portell, aunque ahora mismo no podría asegurarlo. Una vez se realizó ese enlace; alguno se acordará mañana. Como me había pasado de largo volví atrás para bajar por el Pas d'en Miquel hacia el Pla des Pouet. Antes del paso tenemos los dos primeros miradores. Allí me encuentro dos excursionistas pero no hay diálogo. Quizás no eran ni españoles. En el pla hay un grupo de chavales acampados recogiendo los bártulos y me vuelvo a preguntar: ¿dónde estoy exactamente? ¿A quién debería pedir permiso para hacerlo? No es tontería la cuestión. A veces cuando te encuentras a alguien que te echa en cara que “aquí es privado” tú te preguntas “¿Y dónde coj... estoy?.

La época en la que los lugareños conocían las montañas y las fincas igual que las calles del pueblo ya ha pasado; si querían algo sabían a quién dirigirse, al menos es lo que me cuentan. Hoy en día te limitas a seguir un mapa o las recomendaciones de otros sin tener en cuenta ningún tipo de “frontera” (léase paret de partió, rejilla o barrera) que te puedas encontrar. De hecho, ayer mismo tuve que lidiar con este problema al buscar la bajada desde el Coll de Son Gallard hacia la carretera, pero no adelantemos acontecimientos.

Estaba en el pla y quería ir al Mirador de na Torta. Según todos los mapas que veo hay un camino de carro que circunvala el puig. Lo he buscado con Pepe y con Potato y no lo hemos logrado completar. Las dos veces anteriores empezamos desde el pozo y acabamos sin camino. Ayer empecé desde el portell. Es un camino claro, pasa por el mirador y continúa bajando. Yo sigo pero el camino se acaba. Continúo siguiendo la flecha y vuelvo a llegar al borde del acantilado sin ver continuación. Entonces vuelvo atrás y empiezo a subir por la zona de sitges sin camino. Se hace corta y empalmo con un camino de carro. Suponía que hacia arriba volvería al pla y decido ir hacia abajo a ver dónde va. Entonces vuelvo al mirador; es por el que había venido antes. El círculo es mucho más corto de lo que pensaba, tal vez porque no voy por donde toca. Me parece mucho más divertido hacer esa zona de sitges en bajada y subir por el camino de carro. Amplié la fita donde se marca el desvío para no pasármela mañana.

La opción del Mirador de ses Puntes en subida la descarté por el pateo; si se quiere hacer preferiría subirla desde el coll, aunque tuviera que subir dos veces hasta los pedrissos. No estaría mal hacerlo porque en esa zona hay dos miradores, el de ses Puntes o de Can Costa y otro en lo alto, donde el refugio. En ese tramo de subida me encontré dos excursionistas, una pareja. El me pareció bastante mayor y cascado, sobretodo comparado con ella, e iba bastante petado. Arriba me comentó ella por donde quería ir. Hasta Deiá por los Cingles. Llevaba un libro de excursiones con un mapa muy pequeño. Desde luego cualquier excursión parece corta sobre ese mapa. No creo que ese hombre pudiera llegar hasta allí arriba.

A mí me quedaba bajar para encontrar el camino de carro de son Gallard, pero no el que pasa por la barrerita, sino otro que sale antes. El problema es que no empalma con el que bajamos, hay que buscarlo por el bosque. Lo he hecho una vez andando y lo único seguro que recordaba es que había una flecha en un árbol señalando el desvío. La ví el día que bajé con Pepe pero ayer no la ví. Así y todo me desvié dónde creía que estaba, un rotlo de sitja junto al camino. Una fita solitaria ayudó a decidirme. El camino desaparece y me dirijo hacia una pared. Tiene un paso por una zona derrumbada. Enfrente hay otra pared muy cerca. La pendiente se acentúa tras atravesarla pero no hay rastros de senderos ni marcas. Empieza a llover y vuelvo atrás pero rectifico y decido ir a patinar cuesta abajo y ya veremos donde voy a parar. No muy lejos diviso una sitja, y después otra. En la tercera ya hay camino de carro pero no logro saber si es el mismo que estaba buscando. Lo único que recuerdo de él es un abeurador artificial de piedra y ayer no lo ví.

Al desembocar en una pista fuera del bosque veo las casas de Son Rullán no muy lejos y tiro hacia arriba en dirección contraria pero la pista acaba en un horno de cal a unos metros. Tengo que bajar pues. Me paso un desvío y llego abajo donde me encuentro una barrera cerrada con un candado. Estoy a la vista de las casas y subo hasta el desvío que parece que se dirige hacia Son Gallard pero la han tapado con pared y rejilla aunque tiene un paso junto al árbol de arriba que te ahorra tener que saltarla. Al llegar a Son Gallard me encuentro otra barrera cerrada que tengo que saltar para alejarme de las casas hasta que me encuentro otra, también cerrada. Voy bordeando la rejilla atravesando el bosque y bajando bancales para acercarme los más posible a la carretera. Me aproximo al sembrado y veo algunas casas más pequeñas. Al final tengo que volver a saltar la rejilla de la carretera justo delante de una de ellas.

Definitivamente habrá que descartar esta bajada. Habrá que utilizar el sendero que lleva al Mirador des Tudons directamente. Lo que quería era comprobar si se podría quitar algo de carretera sin tener que llegar a Deià. Luego, al pasar frente a Son Gallard camino de Valldemossa, me doy cuenta de que la segunda barrera de esta casa estaba abierta. Toca't es dellons...

Fue en el sembrado cuando supe de dónde venía el ruido que oía cuando metía según qué piñones. El tornillo de la biela vuelve a estar flojo. Tuve suerte de no perderlo. Para llegar al coche tuve que apretarlo dos veces más. No tuve más tiempo para investigar por la zona costera y tampoco podía por la avería pero el día cundió. No llovió mucho y cuando lo hizo estaba dentro del bosque, así que tampoco me afectó.

El lunes veremos que tal les parece.


Puig de Son Seguí

No se había hablado mucho sobre las salidas de Semana Santa pero con unos cuantos mensajes en la lista han salido varias rutillas interesantes. La primera, una corta hacia Pòrtol, que quién más quien menos tiene compromisos ineludibles a la hora de la comida. La segunda, propuesta por Pepefz, incluye una visita al Racó d'en Barona con ascensión al Puig del Vent, rodeando la Coa de sa Rata para salir por Biniforani vía Pas de sa Fesa. Es físicamente comprometida, para decirlo finamente. La tercera se me ocurrió tras conocer las variadas posibilidades de los recorridos del Arxiduc por sus antiguas posesiones. Ya la semana investigué por mi cuenta algunos de ellos; también porque me perdí algunas rutas de mis compañeros por esos lares. De todas maneras me sorprendió verla expuesta en la página de los Toys; solamente era una idea.

Esta de Pòrtol me iba a venir muy bien ya que tiene poco desnivel. No había dormido gran cosa esta semana y había ido acumulando el cansancio por lo que no estaba en gran forma. La gente se empezó a apuntar en masa; al final hemos sido catorce y, como suele pasar cuando el número aumenta, lo hace también la pardalería en la misma proporción. Nadie parecía tomar el mando e íbamos tira tira. Primero por la calle principal de Sa Cabaneta para desviarnos por la calle de la Costa d'en Mas, donde el fumigado, y empalmar con el Camí de sa Cimentera a mano derecha. Cruzamos el Camí del Albelló, que también viene del pueblo y giramos a mano izquierda hasta la última casa con el bosque a un tiro de piedra pero hay que atravesar el sembrado para llegar hasta los árboles.

Una vez allí hemos pillado ya el sendero conocido de bajada donde he disfrutado mucho más que la primera vez. Reagrupamiento en el salto, o lo que queda de él. Parece que ha habido sabotaje humano; los troncos que lo aguantan bailan por todos lados sin el soporte de los bloques de obra que están tirados por doquier. Un poco de manualidades lo han dejado mínimamente estable y algunos no han podido resistir a la tentación de testearlo.

Desde ese punto sale otra bajada al otro lado de la pared. Entendí mal a Tomeu que se metió por allí y me fuí hacia abajo mientras él se iba hacia arriba para saltar. Llegué al Camí del Jardí d'en Ferrer solo y sin ver a nadie. Dudé entre volver atrás por donde había venido pero continué por el asfalto donde me encontré a otros que también habían bajado por el otro lado. Después de un rato llegaron los demás y volvimos a subir hacia el salto, volviendo a bajar por donde lo había hecho por primera vez pero en cuanto tocamos la pista ensanchada volvemos hacia arriba para volver a bajar hasta el asfalto. A los pocos metros en dirección autopista cogemos otra pista en ascenso para volver a coronar. Acabamos en un sembrado para buscar la pared seca y adentrarnos otra vez en el bosque. Es la parte más salvaje por los árboles caídos y la falta de mantenimiento. Le sigue un descenso un poco más radical que el anterior (el antiguo descenso de Pòrtol, según Angelinox) que me ha salido redondo. El sendero acaba en una caseta con unos cortados en la pared donde han vuelto a practicar vuelo libre los más atrevidos sin más percances que un reventón.

Una vez en el camino asfaltado solamente hay que tomar alguno transversal para pillar la carretera para hacer unos doscientos metros a la derecha, hasta la curva, tomando el camino de la izquierda y girar otra vez a la izquierda en el Camí d'Olessa. En realidad este camino es el que hemos tomado desde el primer momento, en el mismo aparcamiento frente al supermercado. Se trata de la antigua vía de acceso a Son Seguí, una de las más importantes posesiones de Santa María, desde Es Figueral. Su trazado sigue la calle principal de Sa Cabaneta, el Carrer Major. El tramo hasta enlazar con la carretera no lo tengo aún localizado.

Este camino lo seguimos hasta que nos desviamos de él atravesando la pared seca para ir en paralelo a ella por un sendero hasta la intersección con una pista que sube hasta desembocar en la pista más ancha que enlaza Son Seguí con la ermita. Lo único que hemos hecho es salir del camino para continuar en línea recta y no llegar a las casas. Hasta la ermita nos hemos dirigido aunque hemos llegado primero a la torre de vigilancia. Hay un prado cerca desde donde se puede acceder a una zona de descenso semipreparado que era uno de los puntos de interés de la ruta. Unos cuantos nos hemos quedado arriba. Yo, en cuanto he probado la hierba, no he querido moverme, y como además ha coincidido con que ha salido el solecito, pues que casi me quedo tieso. Pero tras esperar durante un buen rato nos íbamos quedando fríos por lo que hemos decidido seguir la ruta. Los Sancho nos habían dejado hacía unos minutos.

Lo previsto era la bajada por el sendero de la ermita. El recinto está cerrado pero en contadas ocasiones se puede acceder pidiendo permiso a la propiedad. Éste es el que hice la primera vez que estuve por allí. Llega abajo muy cerca del inicio de la pista de subida, aunque en esta ocasión hemos girado a la derecha para enfilar hacia el llogaret de Ses Coves. Allí giramos a la derecha para acceder a un valle escondido tras el Puig de Santa Eugènia. En el siguiente cruce toca ir a la izquierda. Hay numerosas parcelaciones y hay que estar atentos a un sendero paralelo a una pared que nos llevará a lo alto. Es casi ciclable hasta arriba.

El cristo esperado no es tal. Una cruz con un corazón por un lado y un planfleto franquista por otro con algunas inscripciones rodeando la peana. Aunque la altura no es considerable las vistas abarcaban gran parte del Pla, el Raiguer y toda la sierra ayudado también por la gran claridad del día.

Sendero muy rápido hasta el pueblo donde hemos ido al bar de la plaza del ayuntamiento aunque ya, por la hora que era, resignados a que no aparecería nadie. Por tanto, después de la cerveza de rigor, hemos vuelto por donde habíamos venido, es decir, el camino directo desde Ses Coves hasta Pòrtol, con algún pequeño lapsus de orientación incluído. He llegado el último al parkin del Mercadona confirmando las previsiones iniciales que tenía al empezar. Muy pesadote y lastrado, y es que la semana ha pasado factura. Pero en los descensos las sensaciones han sido muy buenas; no es que en las subidas lo haya pasado muy mal, simplemente es que mi nivel en general ha sido bajo.


Parc de Llevant 2




Aparte del hecho lúdico de la propia salida, la que hicimos el sábado pasado por el Parc de Llevant, el encuentro con el encargado del refugio de la playa suscitó algunas polémicas que conviene tratarlas en frío. En el sitio y en caliente los comentarios no fueron muy respetuosos, que digamos.

Pero antes hagamos un poco de historia y veamos cuándo aparece oficialmente el parque. Se concretó su creación a través del Acord de Consell de Govern del 9 de noviembre de 2001, a través del decreto 127/2001. Comprendía terrenos de cinco municipios, con una superficie total de 21.507 Ha. Es decir, comprendía prácticamente todo el territorio de los municipios indicados excepto sus zonas urbanas y limítrofes cercanas, como podemos ver en el mapa 1. Desde un principio hubo una gran oposición a su desarrollo ya que involucraba a demasiada gente. Además Jaume Matas prometió que derogaría este decreto si llegaba a gobernar, como así fué, circunscribiendo la superficie del nuevo parque a la ocupada por las fincas públicas de la zona, S'Alquería vella, Aubarca y Es Verger.

Aquí vemos el nuevo parque y coincide con la superficie marcada sobre Google Maps, si vemos la zona en opción Relieve (mapa 2).

En su parte derecha sus límites parecen artificiales y empiezan mucho más lejos de la rejilla famosa. De hecho coinciden con los límites de Es Verger. He consultado con la Oficina del Catastro y la verdad es que aún lo entiendo menos. La finca de Aubarca comprende el tramo de costa prácticamente plano desde la rejilla hasta la Cala de sa Font Salada pero en la cartografía aparece como Es Verger, en concreto, la parcela 1 del polígono 6. Si nos fijamos bien aparecen dos parcelas más con el mismo nombre; son las parcelas 15 y 16. De hecho las casas de la posesión están en la parcela 15.

La otra finca que aparece como Es Verger es la parcela 37 del polígono 5 y no nos plantea ninguna duda. La tercera, s'Alquería vella, es un conjunto de parcelas, en concreto, la 39, 40, 41, 42, 43, 44, 46, 93 y 95; todas a mano izquierda de la carretera que sube a las antenas. No hay que confundirla con s'Alquería veya que es la que tenemos a la derecha de la misma carretera, aunque, en honor a la verdad, el mapa coincidiría mucho más si también se incluyera esta.

La superficie total es de 17,039.889 m2, es decir, 1.703 Has, repartidas del siguiente modo:

s'Alquería vella: 343.740 m2
Aubarca: 6,152.989 m2
Es Verger: 10,543.160 m2
siendo mayor que la oficial del parque, que es de 1.576 Has. La conclusión más plausible es que el dibujo sobre el Google Maps sea correcto. Entonces sí coincidirían las superficies. No quiere decir que no sea terreno público, pero sí que estaría fuera de los límites del parque.

En la zona de la Torre d'Aubarca nos encontramos en los terrenos de Sa Cova. Al llegar a las calas existen varias parcelas privadas, seguramente con algún antiguo propósito urbanizador frustrado y, más al interior, encontramos otra finca pública, Sa Duaia, también fuera de los límites del parque.


Parc de Llevant

Hace cinco meses estuve por primera vez y me quedé con ganas de volver. Hicimos la ruta larga, desde las antenas hasta Cala Agulla, por el sendero de los carabineros, donde tuvimos ocasión de juntarnos un buen grupo de bikeros de diversos puntos de la isla. Esta vez no ha sido así, pocos y de los habituales, excepto Empeny, que se prodiga menos. En total, Pepe y Manu, su amigo granaíno, de visita en la isla, Fibras, Tomeu (único Toy), Bonus, Botets y yo.

Quedada tardía, pasadas las nueve, para lo que tenía que acontecer pero al final la cosa ha sido rápida y sin percances, solo algunos pinchazos. La hemos hecho al revés de lo habitual, es decir, empezando desde Cala Agulla. No nos hemos complicado la vida para llegar hasta allí, hemos ido por la carretera para empezar a calentar. Pasada la playa empieza enseguida la pista en ascenso. Una vez arriba la bajada en línea recta te lleva hasta Cala Mesquida pero hemos preferido caracolear un poco por un sendero que sale a mano izquierda. Cuando te vuelves a encontrar las pistas hay que orientarse bien para no dar vueltas de acá para allá inútilmente. Terreno arenoso y divertido, pero no conviene meterse en las dunas. Entramos en la urbanización y buscamos la rotonda de entrada enfilando la pista que tenemos enfrente, aunque para hacerlo bien debériamos haber ido por la costa, que se puede.

Iba el primero, cosa rara, y al llegar a Cala Torta no he visto a nadie. He dado una vuelta por ahí y al volver estaban Bonus y Empeny. Como sabía que Tomeu había pinchado, justo al pasarme en la bajada, los hemos esperado durante un buen rato, pero no aparecía nadie. Al parecer acortaron por una trialera para dar a mitad de playa y no los oímos pasar. Es que nos quedamos en mal sitio, sin visión directa de la cala. Creo que Juan llamó por teléfono (o tal vez lo llamaron a él porque yo tenía una llamada perdida de Fibras a esa hora) y les dijeron que estaban de camino hacia la torre. De primeros pasamos a últimos.

Cuando subes el repecho enseguida ves la torre, y parece que está a un tiro de piedra. Lo que no se ve son las tres calas que hay entre medias, Cala Mitjana, Cala Estreta y Cala Matzocs. Y el senderillo sube y baja, y roca por todos lados. La verdad es que lo disfruté. Llegamos a la torre casi a los postres. Cuando nos íbamos llegaron la pareja de guiris que nos iban siguiendo durante toda la ruta. Fueron de los pocos que vimos en toda la etapa. El descenso desde la torre es lo más complicado de la etapa solo factible para los más atrevidos. Después del siguiente repecho entramos en terreno público tras atravesar la rejilla que llega hasta el mar aunque no hay ninguna indicación que así lo indique.

Nos queda un largo tramo sobre el roquedal, con una menor coloración del suelo por donde pisamos como única señalización que podamos encontrar. Aunque a primera vista pueda parecer plano nos cruzaremos con varias torrenteras que nos obligan a poner pie a tierra pero a la vez a intentar superarlas. Este tramo de un kilómetro es de lo más gratificante de la etapa. Realmente impresionante.

En la Cala de sa Font Salada estábamos descansando al sol sobre una losa mientras Pepe mantenía una conversación con el conductor de un todoterreno blanco con el emblema del Consorci, si no voy equivocado. Después nos la resumió en varios puntos. Era el encargado del refugio del Arenalet y nos advirtió que podíamos ser multados por la brigada del todoterreno verde si nos pillaban circulando fuera de los caminos. Vamos, que en el tramo costero que acabábamos de realizar está completamente prohibida la circulación rodada o montada. También que, aunque se permite en los itinerarios señalizados, los grupos no pueden superar las cuatro personas. Si son más numerosos hay que pedir permiso. Los comentarios fueron variopintos pero iban todos en la dirección de protesta mayoritariamente. Como a continuación tenemos pista no nos preocupamos en demasía. No sabemos si el otro grupo ciclista que apareció por allí lo había hecho o no; lo cierto es que salió de la playa por la pista. Ni tampoco si volvió a Artà o fue a rodearla siguiendo la pista tierra adentro para continuar después hacia la torre, ya fuera de los límites del parque.

Sin pararnos en el Arenalet des Verger enfilamos hacia arriba. Acordándome de mi primera bajada por allí preveía una subida larga pero no tanto. Casi todos la superaron sin poner pie, yo no. Aparte de la nula tracción de la rueda trasera en los tramos más empinados había que poner muchas ganas. Lo que sigue a continuación acaba con todo lo que lleves pero a la vez te deja con mal regusto si no consigues encadenar algunos metros montado ya que tiene tramos bastante factibles. Pero vamos, el pateo no te lo quita ni dios. Llegar a la carretera es solo un descanso psicológico ya que sigue subiendo aunque no con la pendiente anterior. Llegar al antiguo campamento es un alivio. Allí tomaremos una dressera por el bosque muy rápida y divertida con vuelta a la carretera frente a las casas de s'Alquería vella, al parecer en proceso de restauración.

Queda poco para salir del parque, por la barrera junto al aparcamiento, y en las señales de la entrada no se nos restringe la circulación, solamente a los vehículos a motor, aunque ésto es general para cualquier monte público de la Comunidad Autonóma. Habrá que enterarse mejor en el Centro de información de Artà.


Territori Arxiduc

Desde que se empezó a gestar la ruta del sábado me tuvo enganchado sin remedio. Propuesta por Botets y pulida por el resto. Un paso más desde el Coll de l'Ofre para recorrer la Serra de la Rateta pasando por los dos colls existentes entre las tres cimas que la componen, L'Ofre, Na Franquesa y Sa Rateta. Ilusionado, hasta que me recordaron que tenía aún pendiente la instalación que no pudimos hacer el sábado anterior por ser fiesta. Se jodió el invento. Iba a ser la primera salida en la que tomara altura después de una temporadita un tanto irregular. Me retiré de la puja y dejé la fama para otros.

Pero tenía que hacer algo el domingo. Alguien propuso rutear por la costa sur. Otros preferían la Fita del Ram. Lancé una propuesta: Territori Arxiduc. Al final cada cual habrá hecho lo que ha querido. He decidido empezar desde Valldemossa hacia la Font de s'Abeurada, situada sobre el camino que sube al Pla des Pouet. Desde ese punto empieza una pista ancha que nos lleva hacia Son Moragues. O así debería ser, porque al salir del bosque y entrar en la zona de marjades se pierde con facilidad. En lugar de seguir bajando hacia las casas he cruzado el bosque y he pasado cerca del gran safareig circular situado un poco más arriba de estas.

No hay una trazada clara bajo los acantilados pero se puede circular sin demasiada dificultad. En algunos tramos podemos enlazar con alguna pista. En una de éstas he pasado por otro safareig, éste seco, como la fuente que lo nutre. La pista me deja frente a un cercado de rejilla y me decido a rodearla hacia la izquierda. No encuentro paso y llego a la carretera, no sin antes tener que saltarla. Solo me queda el último repecho para coger el desvío hacia la Ermita de la Santísima Trinitat. En la primera curva está la barrera por donde debería haber salido, y sin candado. Llegando a la ermita paso a tres ciclistas que subían andando. El resto de su grupo ya había llegado y les esperaban medio congelados. Yo como algo y me voy hacia las ermites velles.

El sendero, aunque sea en subida, se puede hacer ciclando en su casi totalidad. Prefiero acortar por la Capella del Puig des Verger ya que el sendero es muy rápido, divertido y seguro y nos deja justo enfrente del Mirador des Tudons. El resto de itinerario hasta la carretera discurre por una pista forestal muy consolidada. Más o menos hasta aquí iba siguiendo la ruta prevista. Enlazar Valldemossa y Ca Madó Pilla sin tocar carretera. Pero a partir de aquí sí debería hacerlo, hasta Son Marroig. Tenía que investigar el tramo que une esta posesión con Miramar. Lo que comprobé es que la casa se puede visitar en domingo, creía que no. Aunque la barrera esté cerrada y el paso a bicicletas esté prohibido no se preveen dificultades. Llegué a la curva donde creía que podría empezar ese camino y me encontré un barranco con un torrente en el fondo. Pude pasar al otro lado pero no vislumbré un itinerario factible en un terreno bastante agreste. Volví arriba y regresé al hotel por carretera. Fuí revisando las entradas de las fincas pero no ví ninguna factible. Hasta bajé a Miramar pero no se puede entrar a no ser que pagues ticket. Solamente vi una barrera cerrada antes de llegar con un camino que puede que te acerque al acantilado y desde allí abajo aunque no sé yo si los peruanos nos dejarán pasar.

Decidí empezar desde la entrada de Ca Madó Pilla (la que está tapiada junto al aparcamiento) y pasar por la zona más peligrosa del recorrido. Enseguida pasamos por el primer mirador, Mirador des niu des Corb o del Pí, una simple explanada pequeña con un pino en el centro, y llaneamos por sendero inestable con unos precipios considerables en algunos tramos. De verdad que es mejor bajarse de la bici. Una vez pasamos las cuevas y llegamos al cruce (por donde debería haber llegado desde Son Marroig) tiramos hacia abajo y llegamos al Mirador des Creuer, donde también tenemos otro enlace con el Camí de la Mar a mano derecha. Lo obviamos por hoy y seguimos bajando hacia la Capella del Beato Ramón Llull, que parece se vaya a derrumbar de un momento a otro. El sendero parece que ha sido despejado de algunos árboles que habían caído y es ciclable de principio a fin y después de una guapa bajada nos dejará en la carretera de s'Estaca, un poco antes del desvío del ramal que se dirige hacia la Platja del Guix.

Hacia allí me dirigí. Sabía que en alguna salida los compañeros habían ido pero yo no estuve. Llega hasta la playa en buenas condiciones. La vuelta me resultó muy corta y nada pesada. Lo que no ví fué la bajada del Camí del Mar, que baja desde el Mirador de sa Ferradura directo hasta este lugar. Queda pendiente para otra salida. Lo que hice fue volver a Valldemossa directamente, siguiendo la carretera de s'Estaca y la del Port. Esta última son solo tres kilómetros de subida a ritmo, plato mediano y el 28, recordando viejos tiempos, sin subir pulsaciones, solamente molestado por el viento en contra un tramo sí y un tramo no.

Creía que podría hacer una buena ruta de descubierta pero al ir de memoria me confundí en algunos tramos aunque al volver a repasarlos en la pantalla me han quedado más o menos claros.


Domingueando por la Comuna

Después de sentir en mis propias carnes el esfuerzo del sábado no me planteé en serio salir en domingo hasta el mismo domingo. Cuando ví en el reloj la hora temprana me decidí. Tenía tiempo y de hecho he llegado en punto. Me he cruzado con un grupo numeroso de bikeros pero después no los hemos visto. Solamente estaban los que habían confirmado su asistencia, es decir, Potato, Juantrans y Albert pero también ha aparecido por allí Nando, que había salido para hacer una muy rápida, aunque sin conocer la salida programada. Cada uno ha subido al ritmo que ha podido o querido, es decir, desperdigados pero al menos no he pasado tanto calor como ayer. Como querían hacer la cabra hemos tirado recto hacia el Penyal d'Honor donde he tenido algunos problemas con el desajuste del cambio trasero.

Arriba me he montado en la Zesty y la única diferencia que he notado ha sido en la horquilla delantera (a mejor) y en que no llevaba frenos. Me la han ofrecido para pasar la cabra pero he preferido no tentar a la suerte. Nando nos ha abandonado antes alegando motivos de horario. Creo que se había hecho la idea de salir solo y quería que siguiera siendo así. La trialera la he pasado muy cómodamente. El único punto conflictivo es la entrada de la losa junto al pino. Se me resiste, y como no me han animado lo suficiente, lo he obviado. Después he hecho el resto montado hasta el camino. Bueno, y los troncos, pero no se pueden considerar parte del camino.

Íbamos bastante tranquilos hacia el refugio, sopesando itinerarios. Descartada la subida por pista desde abajo. Juantrans proponía bosque encantado. Yo les he convencido de llevarles por la trialera que da al camino que se dirige desde el refugio al Penyal d'Honor. Les comento lo de los pedrolos y se animan. ¿Y qué ha pasado? Que nos vamos por otro lado todos tan panchos y hacemos la minitrialera que lleva al refugio desde la Coma Gran. Y claro, los pedrolos brillan por su ausencia. Pero nadie ha caído en la cuenta en ese momento.

En las mesas había bastante gente y muchos coches. También chavales en bici, no muy buenas, pero lo suficiente como para divertirse bajando por la Coma Gran. Todos los que han pasado se han dirigido hacia allí. Volvemos por el mismo sitio que veníamos y nos lanzamos hacia Coanegra. Muy buena bajada. También la he disfrutado a tope. Potato y Juantrans iban delante; Albert y yo un poco más atrás. Éste me ha pasado en una salida de trazada que he tenido arriba, aunque seguramente le estaba haciendo tapón. Quería ver exactamente dónde me dí la culada y porqué. Y cuando he pasado no lo he entendido porque hay una trazada muy franca para hacerlo y no es para nada necesario pasar por encima de las rocas. Hasta el final sin ningún contratiempo.

La sorpresa ha sido cuando Albert ha dicho abajo que él no había hecho esta bajada. Hubiera asegurado lo contrario pero si él lo dice me lo creo. Lo que es seguro es que la repetirá. No pudimos correr mucho por la autopista de Coanegra debido al tráfico humano. ¡Cuánta gente! Se ve que el Avenc de Son Pou tiene mucho tirón, sobretodo entre las féminas. La carretera se le hizo larga a algunos pero unos cuantos kilómetros de asfalto llano no pueden matar a nadie. Hasta pillamos a unos cuantos que habían quedado descolgados de un grupo de carreteros que nos habían pasado previamente. Esos petaron a base de bien.

El día acompañó. La compañía, genial. La ruta, no por conocida, menos interesante. Lástima que me despistara con la trialera y no la hiciéramos, le hubiera puesto la guindilla, pero también hubo otros alicientes. Esto del mtb te da muchas sorpresas.


Otra enduro

La semana pasada me perdí una de las mejores rutas que he podido ver sobre el papel. Conozco la subida a la Font des Pí, la hicimos hace poco, y no me resultó desagradable, aunque se llega a hacer dura. Los recuerdos que tenía de ella por esas calles (o lo que queda de ellas) asfaltadas eran de mucha más dureza; tuve que pararme en varias ocasiones. Y me la perdí porque no estaba aún en buenas condiciones físicas y en esa zona y ese kilometraje era condición sine qua non. Como ya sabréis, la ruta se gafó por diversas averías mecánicas que provocaron grandes retrasos sobre el horario previsto, con la consiguiente insatisfacción del personal. Se tuvo que variar el último tramo previsto para no acabar casi de noche.

Suponía que con algo de medicación habría mejorado algo mi estado físico, aunque aún no lo suficiente como para acometer grandes tiradas. Por eso me ha venido bien que no se haya organizado ninguna salida de estas características esta semana. Tomeu ausente le ha dejado el testigo a Potato y éste, por los turnos cambiantes que soporta, quería hacer una corta. Pepefz no dió señales de vida hasta el viernes noche con un inconcreto “saldré por Caimari”. Fibras quería voltear el Castell d'Alaró con unos amigos ingleses al que se le sumó Joanvl para probar la horquilla nueva. También se había comentado la posibilidad de acoplarnos a la salida de s'Escapada de Inca pero solamente lo sabíamos de oídas y no cuajó la idea.

Por mi parte propuse entre semana participar en la marcha anual Des Güell a Lluc en bici. He participado en la primera y tercera y en ésta última lo pasé mal porque fuí solo y el ritmo se había incrementado mucho respecto a las anteriores, quedando rezagado a las primeras de cambio. Los que iban en bici de montaña estaban muy preparados y seguían el ritmo de los de carretera fácilmente. Logré llegar pero la vuelta la hice en tren. Mi idea para este año era formar un pelotón para rodar a nuestro ritmo sin tener que descolgar a nadie.

Al no haber voluntarios lo tenía claro, me iba a hacer la enduro. Y cuando digo “enduro”, me refiero a la ruta que repite el circuito que se usó para celebrar el Enduro Benéfico de Bimont. Cercano, con sus puntitos de dificultad, tanto subiendo como bajando, poca gente. Además se había quedado a las nueve y media. Parecía hecho aposta. Al llegar allí empezaron a llegar coches con gente que se iba apuntando. Aparte de Potato y Buzz, Bonus y Santi Ribas, estaban también Peto (Pep Toni) y Juan, (éstos tres últimos desconocidos para mí), ToniXXL y Toni Scott. La convocatoria había tenido éxito. A partir de ese momento empezaron los retrasos. En la primera rampa, justo después del túnel, se quedaron a divagar. Yo ya me había ido y llegué al otro túnel (después de estamparme en la valla sin consecuencias) donde tuve que esperar casi diez minutos.

Bien, ya reagrupados y al otro lado de la autopista, enfilamos la subidita del golf. Alguno(s) la hizo andando, pero no hay para tanto. Después nos paramos en la fuente que hay en la torrentera y nos damos cuenta de que el resto del grupo se ha desviado hacia arriba. Rescatados y a salvo completamos el perímetro y comenzamos la ascensión por el Camí de Bendinat. Los Toys y yo delante (por este orden). En la primera curva nadie va detrás de mí. Al final de la tirada larga me giro y no veo a nadie. Solo pienso en llegar al desvío y parar. Voy subiendo pero me falta alegría en los pedales. Otra larga espera. Y además faltan dos que han vuelto atrás.

Nos vamos a Costa d'en Blanes. En la primera curva tengo que parar para quitar un poco de aire a la rueda delantera porque me patinaba bastante. Después del sendero hay camino ancho pero se vuelve a estrechar en el interior del comellar. Muy rápido, muy divertido. Junto al primer chalé que encontramos baja un camino ancho que viene de arriba que puede tomarse si queremos acortar la ruta. Nosotros fuimos a tomar el segundo. Para ello hay que seguir la calle en subida y buscar una barrera de madera con un letrero de la Consellería. Un poco más adelante se ve otra metálica.

La primera parte de subida es muy tendida; se puede hacer a plato mediano, y de hecho la hice, pero las últimas rampas antes de las hormigonadas se me pegaron a las ruedas. Santi se puso las pilas y acabó en podio. Esperamos a los rezagados dispuestos a comprobar quién subía aquello. Al final solamente Potato lo hizo. Yo ni lo intenté. Algunos más empezaban a sufrir las consecuencias de la subida. Quedaba un pequeño pateo hasta pillar buen terreno para llegar a la carena y luego todo pistorra hasta el Coll des Pastor. Con un poco de subida pero muy conocida, aunque ello no evitó que tuviera que subirla con todo lo que tenía, y es que si no puedo subir esa cuesta a plato mediano y a ritmo es que estaba mal, mal.

Aún así tenía confianza en realizar una buena bajada por la trialera, como así fué. Salí detrás de Buzz, que partió el primero, aunque sin llegar a verle en ningún momento. A media bajada, pasada la rampa, llegó Potato. Y justo en el pino atravesado, Toni Scott. Lo volví a ver en el desvío de la pista ya casi abajo dudando entre un ramal u otro. Nos tiramos por el corto y llegamos abajo en un momento. Buzz llegó sin novedad. Potato exprimiendo la Zesty de pruebas. Toni Scott había tenido alguna salida de pista y vehículo por la parte de arriba por la tozudez de una piedra gorda al no querer moverse del sitio cuando la embisten; Bonus también salió a por arboces. Tuvo otras dos caídas, todas ellas sin consecuencias. Yo lo achaco al cansancio.

Para mí fué una buena bajada; casi sin poner pies, más que en algún punto en que me fuí de la trazada buena. Hasta en la zona pedregosa intermedia pude superarla dando pedales ya que es casi imposible pasarla solamente con la inercia.

Al llegar todos Potato se hizo unos largos por las rocas empinadas con la LP y también con la enduro Spe de Santi que no las tenía todas consigo. Luego me enteré que se la compró hace dos semanas; no me extraña pues. No dió tiempo para más. Entre dimes y diretes creo que tardamos más que el que hizo la carrera pinchado y, sin que sirva de precedente, no nos tomamos la cerveza correspondiente. Algunos habian quedado el domingo para ir a la Comuna. Yo lo dejé en suspenso...


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