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Miradores del Arxiduc

Último día de vacaciones y última ruta programada por Tomeu para disfrute y solaz de la peña. Curiosamente no se realizó ninguna de las que propuso él; Pepefz levantó la liebre con una ruta de altura; demasiado pateo para mí. Aunque me pierda lugares espectaculares prefiero sitios donde pueda rodar, o al menos intentarlo. Por mi parte llevaba unas semanas dándole vueltas a un tema: miradores del Arxiduc. En algún sitio leí que construyó más de cuarenta. Repasé los que había visitado y me salían muy pocos. Revisé los que habían hecho mis compañeros y aún así me seguían faltando muchos. Cierto es que tampoco he encontrado un listado completo de todos ellos. En la red tampoco he hallado una documentación muy precisa, tan solo a nivel personal, de gente interesada en estos temas.

Lo cierto es que hay una red interesante de caminos que enlazan estos miradores y quería recorrerla y descubrirlos para ver cuán interesantes podrían llegar a ser para nosotros pero también para conocer un poco más a ese personaje, su obra y su entorno. Así, medio en broma, medio en serio, propuse hacer una ruta que los enlazara todos y en un solo día. A Tomeu le pareció divertido y la incluyó oficialmente en su página, y además con un título muy original. Como el sábado había resaca de rutón, gente desplazada de Palma, y quién más quién menos con algún compromiso, no quedaban muchos dispuestos a darle a los pedales. Por eso y porque quería ir a recordar viejos itinerarios para ver si los podía incluir en la ruta a fin de introducir alguna variante interesante, no quedé con nadie y salí solo.

El lunes nos presentamos poca gente en el punto de salida, ocho en total, y de los más habituales de los habituales. Botets, que estaba inscrito, no apareció. Literalmente fue una rajada de las gordas. Cierto es que el día parecía que no iba a acompañar pero se abrió bastante al mediodía. Juanan volvió a aparecer tras su rentreé del sábado. No me lo esperaba. Se trajo su máquina nueva, otra Stumpjumper, pero no la enduro tocha. Un día la probaré a ver que tal surfea.

Empezamos desde el inicio por el Camí de ses Basses en subida que ni siquiera yo había realizado anteriormente, pero el sábado me pareció bastante asequible, siempre y cuando tu nivel físico sea medio-alto. Esta exigencia y que te pilla en frío te obliga a poner pie más veces de las que quisieras, pero sigo pensando que el recorrido vale la pena. Lo seguimos hasta el final, sin tomar el desvío por Ses Basses; la ventaja es que te da la alegría de poder hacer todo el descenso desde el Pla dets Aritges completo. En ese trayecto de bajada empezamos la cuenta con el Mirador de ses Basses y su vecino, del que desconocemos su nombre, si es que lo tiene. Desde el pla proseguimos hacia Na Torta con la variante “forapista” de bajada, donde Perdigón besó la lona justo al empezar. La bici aún no había cogido velocidad y se atrancó con una piedra. Alguno se saltó el mirador al no ver las bicis fuera del camino pero se cuenta como válido.

El mar estaba bastante movido y eso te hace valorar su fuerza, aún sin oirlo desde esa altura. No como otros días que parece como si estuviera dibujado en el horizonte. Vuelta al pla y allí discutimos si íbamos directos hacia el mirador o hacia el coll. Esta última opción nos obligaba a subir dos veces hacia ese punto. No me acuerdo de quién tomó la decisión final del mirador pero fue un acierto completo. Recordaba esa subida de la última vez que estuve con Potato; él subió desde el coll y yo desde el Pla, y lo hice todo andando. Cierto es que ese día debería haberme quedado en la cama pero realmente es muy asequible. Disfruté haciéndolo. Lo que no me esperaba es que el siguiente tramo hasta la cumbre lo fuera también. Se puede decir que llegué arriba muy satisfecho.

Contando el mirador de la cumbre, el Mirador des Garriguer, llevábamos cinco, contando el de Na Torta y el de ses Puntes, por el que acabábamos de pasar. Nos fijamos en un desvío antes de llegar del cual recorrimos un tramo. Muy estropeado y pedregoso al principio quizás mejore en su recorrido por el bosque. Creía que era el que llegaba directo a la ermita pero ése conduce al Pas de sa Maroma. Éste llega un poco más lejos, cerca del bufador, y en unas condiciones muy difíciles, por lo que me han contado.

Cuando estábamos bajando desde la cima iba dando gracias mentalmente por haber acertado de pleno en el sentido de paso por la Talaia Vella; el camino desde el coll no está para muchas florituras. Muy, muy pedregoso, lo cual implica gran dificultad para subirlo.

continua


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