[X]

Mirant de Mar

A veces con solo un comentario puede montarse una buena ruta y éso fue lo que pasó la semana pasada a raíz de uno de Pepefz en el que nos relataba lo que podría ser una variante interesante por la zona de Esporles, y cual bola de nieve cuesta abajo fue saliendo un itinerario del cual aún nos quedaron cosas por hacer. Para no ser menos añadí varias pinceladas y la verdad es que algunas, más que trazos eran brochazos en toda regla.

Ya había estado por la zona con otros compañeros pero no me constaba que hubieran realizado ese ascenso al menos desde que yo tengo recuerdos, y pensé en volver a hacer la subida y de paso enseñársela. Así pues, recogido cerca de casa y arrejuntados en el aparcamiento de Esporles, nos congregamos parte de la peña para hacer la subida hacia el Coll de sa Basseta con unas buenas dosis de tesón debido a los duros rampones que se van sucediendo unos tras otros.

Medio recuperados partimos desde el coll hacia las alturas y eso significa pateo, pateo de mulo, porque es mucho más cómodo subir con la bici al hombro que empujando. No tiramos por el paso sino por abajo que creo yo que es un poco más largo pero tampoco nada del otro mundo así que en pocos minutos ya disfrutábamos de un buen paseo en lo alto. Pasamos por la zona de aujubs y nos dirigimos directos hacia el acantilado, y tan directo, acaba el monte de repente bajo nuestros pies y parece imposible que haya algún paso practicable en esos lugares, pero sí lo hay, está un poco más abajo cruzando una pared que vislumbramos entre las secas encinas.

Sorteamos el Pas des Passets por el sitio indicado descendiendo a continuación por una canal muy inclinada que no nos deja mucho espacio para maniobrar con la bici colgando pero es llegar a la base rocosa y enfilar un senderillo que nos acerca hasta una pista unos minutos más tarde. Aquí hubo debate porque Pepe decía izquierda y yo derecha, yo quería tirar hacia arriba para rodear las casas por el límite del bosque y tratar de reconocer el Camí de na Llambíes para de esta forma llegar al pueblo de una forma digna y sin apenas desgaste pero Pepe hablaba del camino del Alpina mostrándome la pantalla que dicha sea la verdad ni miré, total, no la hubiera visto, presbicia creo que le llaman. Finalmente fuimos en la dirección que propuso y pronto encontramos una alta barrera cerrada que tuvimos que sortear y que no hacía presagiar nada bueno, por suerte, en el paso por la finca y posterior salida por la barrera principal no hubo percances pero, aunque pasó así no lo recomiendo en absoluto, tanto si no nos queda más remedio que cruzar una propiedad privada o por pura cabezonería seamos al menos un poco discretos.

Ya en la carretera nos metemos por el ramal de Son Oleza y su urbanización que debe contar ya con unos cuantos años y que presenta un cierto aire decadente y pasado de moda. Al llegar al final de los viales entramos en el bosque para enlazar a través de un sendero hasta la urbanización de George Sand, resta subir hasta la calle principal y atravesar ésta también para llegar al último mirador. Quisimos recortar un poco de asfalto circulando por algunos senderos o más bien marcas de los terrenos próximos a la carretera pero fue más simbólico que práctico y tuvimos que recorrer algún kilómetro por la senda negra que dejamos en lo alto del coll d'en Claret metiéndonos en los viales desérticos de Shangri-la para ir a enlazar con la bajada conocida.

Allí me puse las protecciones y salí el último a la caza y captura. La bajada es rápida y sin complicaciones, alguna piedra suelta de más pero nada importante. El grupo esperaba en el desvío que debíamos tomar, una de las novedades de la ruta, ahora en bajada. La verdad es que no pude fijarme mucho, lo que sí noté es que me pareció más largo de lo que me imaginaba finalizando en el mirador al final de la pista que viene de la carretera.

No me enteré si debíamos bajar por el GR o por la izquierda, el DH le llamaba Bonus pero que de pista de descenso tiene más bien poco, al final tres fuimos por el sendero sin ver a nadie más, así que cuando llegamos a la cadena de Son Valentí no sabíamos si éramos los primeros o los últimos, por lo que nos paramos a esperar. Vemos venir a dos por la carretera que eran ni más ni menos que nuestros compañeros llorones Bridas y Juantrans que volvían ya a los coches, charlamos un poco y al ver que no venía nadie más nos separamos para continuar ruta cada uno por su lado.

Me puse el segundo en el inicio de la Branson y como era de esperar bajé solo ya que Juan se me fue a las primeras de cambio, además en la rodera dejé la bici atrás y fue definitivo, no es que pensara que iba a cogerlo pero al menos no perderlo de vista tan rápido, por lo demás, bien.

La vuelta por la volta des General fue más o menos compacta, Pepe que se había alejado nos esperó en el llano y fue más un paseo que otra cosa, al menos hasta la carretera porque después sí que se estiró el grupo de lo lindo subiendo por asfalto. Esperé a Potato en la curva del campo de fútbol y en vista de lo que quedaba por delante decidió volver por carretera, más monótono pero más descansado. Me despedí y proseguí solo por las duras rampas alcanzando a los dos Juanes en la barrera del camí des Correu continuando los tres juntos hasta la rampa empedrada, allí los perdí, me dió tiempo a ponerme las protecciones y salir por delante y creo que no me encontré a nadie hasta Esporles donde estaban los demás esperando desde hacia rato.

La ruta gustó a todos, yo me incluyo, con una primera parte diferente, una primera intermedia que hay que rehacer pero que habrá que comprobar igualmente porque sospecho que puede ser muy aprovechable; una segunda intermedia con sorpresa incluída y una segunda parte que no por menos conocida, menos divertida aunque sin quitarle ese punto de dureza que no le quita nada de atractivo.

Resaltar la vuelta al redil de Juanan, uno de los históricos que estaba en la foto de grupo de la primera salida en la que participé con este grupo.


Puliendo flecos

Llevaba ya unas cuantas salidas por la zona de Andratx para visitar caminos y no caminos para confeccionar una ruta nueva, ya que me parecía que el mapa de la zona con solamente una ruta estaba muy cojo, y empecé a recopilar información, y cuanta más me llegaba más ganas tenía de corroborarla en directo.

Ya en octubre nos acercamos por allí a curiosear un poco. A nivel de utilidad fue muy pobre pero me quité una espinita que llevaba clavada desde hacía tiempo. Por eso seguí insistiendo en el tema y un mes después volvimos a las andadas y quedé muy satisfecho del resultado pero cuánto más me lo miraba más complicado veía poder enlazar todo lo que iba saliendo así que decidí separar lo que creía sería una sola ruta en dos.

Ya con el punto de partida decidido, Peguera, me dispongo a ir uniendo caminos hasta llegar a Sant Elm y éso es lo que propongo un fin de semana pero por impedimentos de última hora del acompañante la realizo solo. Lo intentamos la siguiente semana con otros compañeros y al final nos sale una ruta más turística que otra cosa sin olvidar los objetivos por supuesto.

La cosa no creáis que estaba aún madura, es más, por otros motivos decidí dar carpetazo definitivo a otra ruta por la zona de Deià antes que ésta, ruta que también rodaba por el disco duro desde hacía mucho tiempo y que no acababa de salir del molde. En febrero la liquidé. Marzo fué un mes de transición saliendo con diversos grupos más la III KDD de los bous y no hice nada respecto a la ruta en cuestión pero este mes decido que va a ser el definitivo y programo una ruta para calibrar diversas variantes. Fue un día muy provechoso pero cometí un fallo que a la postre había que subsanar antes de poder dar el visto bueno definitivo y esto es lo que hemos hecho este sábado.

Me acompañan esta vez mis históricos compañeros de correrías Fibras, Torito, Pepefz, Albert y Bonus. Veo en directo la nueva Niner, más guapa en directo que en fotos por cierto, muy aparatosa para mí pero que a Toni parece irle como anillo al dedo y esta ruta podría venirle bien para testear ya que no tiene grandes dificultades técnicas.

Empezamos en Peguera y para no machacarnos de inicio cogemos el sendero que va pegado a la carretera hasta el depósito, eso parte del grupo porque Pepe que lleva el track confunde la ida con la vuelta, se marcha cuesta arriba y lo perdemos. Los demás vamos alternando trozos de pista, senderos, asfalto y antiguas vías hasta llegar al coll Andritxol donde cruzamos otra vez la carretera para meternos enseguida por el camino que nos subirá a los repetidores. La subida se las trae y es difícil no penalizar. No lo he hecho pero he llegado acelerado (de pulso) arriba. No hace falta llegar a las antenas, no hay vistas en ese lugar, por eso nos quedamos dos curvas antes donde se ve el inicio de un sendero que nos obligará a zigzaguear por esos bosques antes de terminar en una bajada pedregosa ya cerca del campo de golf. Hay varias opciones al final pero la nuestra es un desvío que sale a mano derecha hacia arriba donde vamos a empujar un poco, muy poco, para continuar por ese divertido sendero por el que procuraremos ir lo más rápido posible para exprimirlo un poco. Acabaremos junto a una rejilla con una pista al otro lado pero no vamos a saltarla, giramos enseguida hacia la derecha y hacia abajo. La trialera no tiene complicaciones, tan solo algunos pasos divertidos, acabando en un rampón que no sé porqué no me atreví a bajar desde arriba (o sí lo sé?) y en unos saltitos por los marges antes de llegar a la barrera que cruzamos procurando no destrozar la rejilla más de lo que está.

Tomamos el camino dirección Andratx y vamos siempre tomando los ramales a mano izquierda para bajar hacia la carretera. Todos estos caminos vecinales están asfaltados ya que nos movemos continuamente entre las casas de la zona. Llegamos a la carretera cerca de la rotonda por la que salimos dirección s'Arracó y llegamos a otra desde donde salen diversos caminos y nos vamos a dar un rodeo por el camí de Son Pericasses y el camí de sa coma de sa Teia para librarnos de un kilómetro de carretera solamente pero debo apuntar que ese tramo de asfalto hasta s'Arracó fue lo más peligroso de la ruta. Cuanta más ancha sea la carretera más cerca de ti pasan los coches ya que quieren adelantarte sin cambiar de carril y el metro y medio mínimo de separación se convierte a veces en pocos centímetros, por no hablar de la reducción de velocidad, tanto les da pasarte rozando como quedarse detrás de ti cuando pueden pasar formando una cola que cabrea a los atrás que luego son los que pasan puedan o no.

Nos paramos un momento en el desvío del barri de Son Tió para esperar a Pepe y en vista de que no venía nos fuimos después de comer algo aunque nos alcanzó antes de llegar a las cuestas. Ahora sí giramos a la derecha y enseguida vi la casa, dónde no la había visto es el GE, está tapada por algunas nubes, y a alguno se le empezó a encender la bombilla pero no quedó muy claro si habían pasado o cuándo, en todo caso yo no tengo track y se trataba de conocer ese itinerario y comprobar que podremos disfrutarlo en ocasiones posteriores. Tiene mi aprobación, es muy fácil, lo que no me esperaba es que tirara más hacia arriba que hacia abajo con lo que bajar el sillín al principio no fue buena idea. Llevar una tija automática puede ser la solución pero, aparte de lo que cuesta y lo que pesa, no siempre es así, ayer Toni estrenaba una, no sé la marca, pero le dio el día, parece ser que el sistema de enclavamiento da problemas. En concreto en ese recorrido solamente vamos a bajar el sillín en la última bajada, la que vi bajar andando a los excursionistas la semana pasada y me pareció complicada de lejos pero en cambio desde arriba no lo es tanto, según Pepe está muy retocada, eso se nota desde luego, y a mí particularmente se me atragantó en algunos pasos rocosos y muy inclinados que con decisión y valentía se pasan, y bastante técnica, porqué no decirlo.

Una de las variantes que había propuesto era llegar hasta la Plana de sa Pineta a contemplar el paisaje más que nada aunque éso suponga no hacer caso a un letrero disuasorio en la entrada del sembrado. Aplicamos las reglas del excursionista responsable y pasamos llegando hasta la caseta donde merendamos un poco, éso alarga un poco más la vuelta por la pista aunque nada que el plato pequeño no pueda solucionar.

Me ardían los gemelos subiendo al Pas Vermell, menos mal que es un tramo corto, en estos momentos añoras el sillín, y volvía a estar abarrotado de gente, hasta el belén está abarrotado, menos mal que la bajada la encontramos limpia de gente y además unos cuantos nos fuimos por la pista de abajo, hacia Cala Egos, los que no vinieron fueron Pepe que iba ya kilómetros por delante y Juan que prefería no meter más desnivel y nos esperaría en el coll des Vent, los demás bajamos, y nos perdimos, tomamos un ramal lateral que acaba en unos antiguos sembrados mientras Juan nos gritaba desde arriba para volver atrás pero no le oímos. Enseguida tomamos la pista correcta para seguir con la bajada, dejar de lado el desvío hacia la cala y ahora sí, volver a subir hasta el coll aunque mucho menos de lo que has bajado hasta ahora. Aunque estaba en el track me interesaba pasar por allí para comprobar el estado y la dificultad de ese trazado, bajando se entiende porque subiendo es sencillamente criminal.

No vimos a Juan arriba y nos fuimos a coger el circuito de descenso, esta vez sí que había bikeros y me volví a cruzar con senderistas en el mismo punto que la semana pasada, menos mal que van alerta. Antes del último tramo llamamos a Juan por teléfono, está arriba, Pepe ha aparecido no sé de dónde y hacemos juntos el tramo final, el que acaba en la losa, y me la bajé sin pensar, no sé cómo pero lo hice, y mientras bajaba me reía de lo fácil que es; lo cierto es que desde abajo todo parece fácil, pero desde arriba lo que no es fácil es empezar, el miedo aprieta las manetas con fuerza y bloquea tus músculos, vencer esa sensación produce una gran satisfacción cuando se consigue.

Quedaba la vuelta aunque no por ello las novedades, quería ir por el camí de sa Vinya, opción lógica para un bikero que se precie, y tras desagruparnos en el puerto y volver a hacerlo en el inicio del camino empezamos a rodar por él, al principio un poco decepcionado al comprobar que seguía el estilo de los caminos de la zona, asfaltado y con muchas casas alrededor, pero al llegar a la última pudimos continuar por el bosque por un tramo interesante. Quedaba poco para llegar a los viales de Cala Blanca y Pepe se metió con Torito por el primer sendero practicable pero los demás seguimos para coger el segundo y nos volvimos a separar. En Camp de Mar no seguí la traza dibujada para no dar la vuelta al golf y no machacar más a Juan que pedía la hora desde hacía rato y fuimos directos a la subida al coll de ses Escolanes y fue interesante porque subimos por una trialera diferente de la que bajamos con Jauja, para mí mucho más interesante.

Arriba me confundí, teníamos enfrente la bajada que pasa por el Puig Gros y que tenía bien dibujada en el track pero como el del track no estaba hicimos la última subida hasta pasar el chaletarro y bajamos por una pista menos complicada y por tanto menos divertida hasta una zona que me era poco familiar. Dudábamos en los cruces y al final salimos a la mitad de la cuesta de Cala Fornells, muy cerca de nuestro objetivo pero sin haber hecho la bajada que tenía prevista como guinda final. La que la hicieron fueron los otros dos que seguían el track, pero ahora, viendo la traza real me parece que tampoco la hicieron, otra excusa para volver, aunque esa pequeña zona comprendida entre Peguera, Cala Fornells y Camp de Mar da mucho de sí, no para conformar una ruta por sí misma pero sí para darse un buen tute rodando y dejarte satisfecho por unos días.


Son Fortuny

Con motivo de la publicación de una ruta excursionista en un medio local hubo una respuesta en forma de carta al director por parte de la propiedad de la finca por donde discurre la excursión prácticamente en su totalidad. Reproducimos la excursión y la carta.


Mi interés por estos lugares no viene a raíz de la publicación de esta ruta sino como parte de otra más amplia y que quería comprobar personalmente.

En contra de lo expresado por los propietarios sí existe un camino público (y lo saben) que atraviesa la finca, es el llamado Camí vell d'Andratx a Palma/Camí des Coll de Son Fortuny/Camí des Coll Andritxol, etiquetado como el número 1 del catálogo de caminos de Andratx elaborado por el Consell, con la salvedad de que no se encuentra incluido en el inventario de bienes del ayuntamiento, de ahí la afirmación rotunda en contra de los propietarios. Otros caminos que atraviesan la finca no me consta que sean públicos.

Hecha esta puntualización y viendo el mapa de la ruta se ve que ésta transcurre por un corto tramo empedrado de ese camino público y el resto por senderos o pistas privadas, de ahí el enfado de los propietarios y más cuando se ha señalizado el itinerario con marcas de pintura sobre las piedras imposibles de borrar.

Puede ser que hace tiempo el paso por la finca estuviera permitido aún en el caso de no solicitar permiso, hoy en día no parece el caso, es evidente, por tanto quién se aventure por esos lugares corre el riesgo de ser denunciado aún en el caso de circular por el camino que entendemos como público, que es el tramo menos interesante por otra parte, justo por el que no pasamos.

Quede claro que estamos hablando solo de un tramo de camino perteneciente a un trazado mucho más extenso, hasta el coll de s'Alemán, la línea divisoria entre Andratx y Calvià, por tanto debemos preguntarnos si se puede seguir el trazado hacia Palma o por contra podemos tener los mismos problemas en Peguera o más allá, no es difícil adivinar que ese camino haya podido verse afectado en gran medida en una de las zonas más cambiadas de Mallorca. ¿Valdría la pena tener que luchar para exigir que se abriera la barrera en el coll Andritxol sólo para cruzar la finca y volver a salir por el mismo sitio? Desde el punto de vista excursionista, creo que no, aunque otra cosa sería si ese trazado se pudiera liberalizar en el municipio de Calvià y recuperara su atractivo.

¿A qué viene pues esta disertación sobre estos caminos? Pues que aunque el sábado pasado recorriéramos parte de estos senderos y pistas sin problemas no creemos recomendable incluirlos en una ruta pública como tal sin perjuicio de que alguien se quiera aventurar a pasar por allí bajo su propia responsabilidad.


Aprovechando el día

Después de acabar bastante bien la salida del jueves e ir notando mi condición física en recuperación proyecto para el sábado una salida de la que tengo tramos pendientes y hay que ponerse a ello si no quiero eternizarla. Se trata de la R45, mi próxima ruta, mi niña bonita. Estos días le voy dando los últimos retoques y me faltan por perfilar algunos detalles, sobre todo cómo quitarle asfalto, no es que nos movamos por carreteras principales pero si hay una alternativa sin asfaltar la prefiero.

El meollo de la salida se centraba pues en dos puntos principales, uno, valorar la posibilidad de cruzar Son Fortuny sin salir apaleados y dos, encontrar un itinerario alternativo a las pistas para acercarnos a Sant Elm. Estaba dispuesto a ir solo cuando recibo una llamada de Juan preguntándome por la salida, si yo creía que no iba a salir!. Quedamos en que vendría conmigo hasta el lugar de partida, en este caso, Peguera, cerca del hiper.

Vamos a cruzar por las laderas quemadas del Castellet de na Marió (parece ser que tiene varios nombres esta cumbre, nosotros emplearemos éste) recorriendo los múltiples senderos con los que nos vamos a encontrar. Al final subimos más de la cuenta y no pasamos por el área desforestada sino más arriba, muy cerca de la cumbre, por senderos ya más sucios de vegetación. La verdad es que fue un subir constante y me sentí cómodo, sin atrancamientos y eso que era el principio. Desde arriba veíamos la boca del túnel bastante abajo y no nos quedó más remedio que hacer el primer descenso del día, factible a excepción de algún tramo de roca, y siempre pegados a la rejilla.

Llegamos al coll de s'Alemán, justo encima del túnel, y lo que me parecía un depósito de agua resulta que forma parte del circuito de ventilación del túnel, nada que ver. Por la vertiente de Andratx encontramos un precioso y abandonado camino de carro empedrado por el que bajamos hasta el valle y ahí elegimos subir en lugar de bajar, bajar nos hubiera supuesto pasar muy cerca de las casas y perder la oportunidad de rodar por allí si éramos interceptados, por eso elegimos subir aunque pronto se vio claro que ese camino desaparecería, como así fue. Continua un sendero muy pisado y marcado con algunas flechas rojas, no muchas y medio borradas, que no presenta mucha dificultad de orientación, la mayor pega es no poder montar en algunos tramos.

Hubo un momento en que nos dividimos, las flechas marcaban la dirección de la cumbre, Juan las siguió pero yo no quería pasar por allí y me fui por otro lado que a la postre resultó el correcto. Pasamos junto a una casa semiderruida y abandonada, tanto como los campos que la rodean, y enganchamos otro camino de carro que nos deja en el coll de Garrafa con varias opciones donde elegir aunque no todas viables. La continuación hacia sa Cova, descartada de inicio; la que enlaza con la Vall Verda ya la recorrimos una vez pero en esta ocasión se nos sale del itinerario; la que viene de las casas, mejor que no, así que solamente nos queda tirar hacia el coll Andritxol que era lo que quería al fin y al cabo.

No tuvimos problemas con la barrera exceptuando que hay que saltarla y nos fuimos hasta el pueblo por el sendero al lado de la carretera. En la última finca encontramos al payés limpiando la zona pero no puso pegas, se agradece el gesto. Directos al puerto y desvío hacia el polideportivo para pillar el camí de Morella. Cuando llegamos a la carretera de s'Arracó lo abandonamos y nos dispusimos a hacer los siguientes kilómetros por asfalto. Ahí perdí a Juan y tuve que esperarlo bocata en mano en la rotonda a que se decidiera a venir.

Ya mascullaba excusas a esa hora y si hubiera venido alguno más seguro que me dejan solo, no te queda ná! pensaba yo mientras nos metíamos por el ramal del barri de Son Tió. Y era verdad, menudas cuestas, ya no me acordaba, picando para arriba hasta una explanada donde al parecer había un depósito aunque no estoy seguro. Y tampoco se veía nada de la alternativa que andaba buscando aún a pesar de tener buena perspectiva desde el lugar. Decidimos (yo más que él) seguir y bajamos hasta el camino cementado que conduce a Sant Elm y entonces lo vi, mejor dicho, los vi a todos esos senderistas que bajaban el último tramo, y no parecía fácil a tenor de los movimientos que hacían para superar los obstáculos. Y también me doy cuenta de que buscarlo empezando por el final no ha sido una muy buena idea.

Estamos a las puertas de Sant Elm (como el enemigo) y toca retirada y lo que me había parecido una larga bajada se convirtió en una corta subida a buen ritmo. Pasamos a toda la pandilla de chavales que venían de abajo donde la mitad llegaron pateando arriba y los encaminamos hacia el Pas Vermell en su camino hacia Cala Egos. El Pas Vermell hervía de gente, hacia arriba, hacia abajo, un grupo de corredores de todas las edades (parece la moda ahora) y nosotros, los ciclistas. La gente se para mucho rato allí, no es para menos, la vista sobre la Dragonera es privilegiada y el día acompañaba a la contemplación.

Vuelta muy rápida al puerto por la pista de arriba hasta el coll des Vent donde busco por donde meterme en el circuito de descenso, encuentro la primera rampa y para abajo. No le veo mucha complicación excepto si te pasas de vueltas. Desde luego el final es lo mejor, vaya losa, impresiona. En este punto Juan solamente quería volver cuánto antes y para eso también había varias opciones. La primera, el camí de la Vinya que no encontré, y además me equivoqué en la rotonda e hicimos toda la cuesta, pobrecito. Ya que estábamos allí deberíamos habernos ido por el camino que descubrimos el otro día pero no, tuvo que ser por asfalto. Lo mismo en Camp de Mar, de milagro pasamos por el sendero del golf pero en la última trialera me dio plantón definitivo.

La ruta fue muy productiva en todos los sentidos, tramos nuevos preciosos por zonas privadas sin problema alguno pero que no pueden ser incluidos en una ruta pública animando al tránsito en general; físicamente sin problema alguno y mejorando; descubrir más lugares nuevos que se van directos a la carpeta de deberes pendientes y darse unos buenos chutes de adrenalina cuesta abajo. El próximo día será el definitivo ya para completar la ruta y dejarla pulida, apta para todos los públicos.


Más Comuna

Aún medio renqueante de la congestión y el palizón (más kilométrico que otra cosa) del sábado pasado por la Comuna era lógico que el miércoles no me bullera la cabeza urdiendo grandes planes para la salida del jueves santo, más bien al nivel de los planes B, es decir, sin mucha complicación ni desnivel, pateos menos, y de paso escudriñar algún rincón si es posible. Así estaba en mis divagaciones cuando recibo una llamada de Jaujatengo el día libre y quiero ir a la Comuna, ¿te vienes?”. Me explicó sus planes, subir por aquí, bajar por allá, volver a subir, dar una vuelta, volver a bajar, bueno, bueno, acepto, por supuesto y ya veremos donde llegamos.

Me presento en el área recreativa de Caubet con Carlos que también necesita sesión de monte y pedal. Dejar los vehículos allí es una buena idea y por varias razones, una es que no inicias la subida de golpe, ya llegas casi caliente y el cuerpo te lo agradece; dos, que el coche está más protegido, hay siempre mucho movimiento y sobretodo, vigilancia, y eso evita sustos y dispendios innecesarios.

No sé a qué hora salimos de allí entretenidos como estábamos dando vueltas unos con las bicis de los otros intentando encontrar alguna diferencia entre unas y otras y es que Jauja había cambiado la potencia por una más corta y estaba empeñado en sacarle provecho. Paseito hasta Bunyola y comenzamos a subir directamente sin parar abajo ya que tampoco había nadie. Uno vimos subir por delante y pronto lo cogimos a pesar de subir nosotros muy tranquilos. En la barrera, ahora cerrada a cal y canto a raíz del incendio, nos pilló un grupo capitaneados por Miki bou que subían bastante más alegres y que por tanto nos dejaron atrás después de los saludos; otro grupo nos alcanzó también por esa zona y allí nos dejó. Nos entretuvimos otro poco en calibrar la magnitud del incendio viendo que era bastante menor que el otro que se produjo en la misma zona hace ya años así que la zona se recuperará rápido, siempre entendiendo rapidez a ritmo de la naturaleza, es decir, a años vista.

Me extrañó volver a encontrar al grupo de Miki en la barrera, no pensaba verlos más, pero eso permitió un reagrupamiento y salimos juntos hacia el Comellar d'en Cupí. No me esperaba encontrar lo que vi allí, una señal de tráfico prohibiendo el tránsito de bicis hacia el camí des Grau. Había oído comentarios sobre esa señal instalada a raíz de algunas quejas de vecinos que creía se referían a las escalinatas del carreró de sa Comuna ya dentro del pueblo pero no esperaba que se prohibiera rodar por el camino completo. No veo la diferencia entre ese camino y cualquier otro de la comuna por tanto no me negareis que da mala espina el asunto.

No hubo fuerzas para superar el tramo más empinado del camino y cuando llegué a la pista seguí por ella ya hasta el final y a plato pequeño, señal inequívoca de que iba bastante petado, y aún así no llegué de los últimos. Reagrupamiento arriba y dispersión, no convencí a los que no conocían la cabra de que vinieran con nosotros y nos separamos definitivamente. Nosotros nos lanzamos por allí a tumba abierta y... ahora podría seguir en este plan relatando una bajada espectacular y despertando la envidia ajena pero más bien sería una ficción literaria, que como literatura (siempre y cuando queráis acordar que lo que estáis leyendo pueda clasificarse como tal, yo lo dejaría en narración simplemente) podría adornar más o menos pero que sería irreal (aunque eso solo lo sabrían quienes estuvieron conmigo) y en aras de la verdad, la bajada como tal, pues más bien la dejaría en prudente en cuanto a riesgos. Jauja bajaba asimismo contento ya que había algunos puntos que tenía atravesados y los superó en esta ocasión sin mayores complicaciones. Hasta lo intentó en los troncos varias veces y casi lo consiguió pero que le rocen los platos no le ayuda, ante tal empeño en pasar me vi obligado a intentarlo yo también y el resultado fue patético pero inocuo para mi integridad física gracias a dios.

En la losa más de lo mismo, Carlos se tiró varias veces desde arriba controlando bastante bien, Jauja después de bajar el escalón andando y yo a pata de arriba abajo, no estaba para florituras. La idea era bajar hasta el fondo de la pista para volver al depósito. La bajada no es corta, da para ponerse a tono y activar el flow y éso es lo que hice después de quitarle un poco de rebote a la horquilla visto lo visto en los troncos, y fue un acierto. Me dejan pasar delante, ya ves tú, el presionador detrás, cómo no, y Jauja por ahí atrás, a su ritmo, decía.

Ahora quedaba subir y le tenía respeto a la subida, al menos hasta la caseta ya que el tramo desde la misma hasta arriba que hice la semana pasada me había parecido muy asequible, y lo bueno es que el primer tramo también lo es, a veces sucede, con el paso del tiempo la pendiente se suaviza. De paso comprobamos la existencia (o desaparición) de ese camino misterioso del Cocó Peguer que sigue sin aparecer.

Llegamos arriba y en el cruce del camino conocido merendamos un poco para afrontar el que sería ya el último reto del día, el horario se había encargado lógicamente de desbaratar las previsiones más optimistas del compañero, y nos lanzamos (conmigo delante otra vez) en pos de alcanzar el nirvana a través del flow. Hubo dos paradas, la primera al final de la bajada inicial donde empieza el camino de carro propiamente dicho aunque alguno no se lo creyera, y la segunda al paso por la vaguada donde empieza el otro camino desgraciadamente impracticable ni siquiera para subir andando, y por lo tanto descartado para cualquier investigación. No debía estar tan mal cuando subí por primera vez hasta donde pude pero es imposible ahora mismo satisfacer mi curiosidad y repetir el ascenso.

Seguí a mi ritmo y volví a cobrar mucha ventaja, cosa que me resultó bastante extraña si observamos mi posición en el ránking bikero pero lo que me interesaba el sábado era el flow, el fluir, el deslizamiento de la bici sobre el terreno, el acoplamiento hombre-máquina, el control, saborear cada piedra superada, sentirme vivo, en pocas palabras, y lo conseguí. Pido poco pero la felicidad consiste en saborear lo que uno tiene en el preciso momento, y en esos momentos tenía lo que quería. Pero no así en la vuelta, me hicieron una pirula buena, después de atravesar por es Cabàs a regañadientes, donde por cierto no tuvimos que saltar la barrera, estaba abierta (la primera me refiero, no la del cartel de las setas), me hicieron un corte de mangas al intentar que saltaran la pared (rajaaaaos!!!) para ir a coger el sendero de los caballos que nos hubiera llevado hasta la rotonda sin tocar asfalto y para no hacer un feo tuve que rodar por la carretera, no está lejos pero le estoy cogiendo bastante tirria a rodar por la capa negra.

Y luego no me dan ningún relevo en todo el trayecto, serán trozos, hala, cómete tu sólo el aire en contra y márcame el ritmo, bromas aparte hasta diría que me vino bien el tramo final, me puso a tono. Por la tarde estaba bastante entero aunque seguía moqueando de todas todas pero al menos recuperando mi punto de forma habitual, aún así habría que esperar al sábado para confirmar la progresión, pero eso será ya otro capítulo.


Lo mismo pero en fotos

https://plus.google.com/photos/105408676525287187353/albums/5727997236102682705

Foreando

Esta semana he ido al contrario que el tiempo, cuanto mejor era peor estaba yo y llegué al jueves realmente mal, hasta fiebre tenía y no puse nada en la agenda ya que ni ganas ni fuerzas tenía para salir. Rebusco en el cajón-farmacia de casa y veo un tubo con pastillas efervescentes que me suena que sirven contra esos síntomas y si no pues tampoco llegaré al nivel de la intoxicación. Pues parece que sirven, por la mañana del viernes me encuentro algo mejor y me tomo otra y con la tercera por la tarde hasta podría decirse que me he recuperado, pero no canto victoria y rechazo para el sábado una salida que sé cierto que me va a superar, así que saldré solo (como muchas otras veces) a ver qué tal estoy.

Había pensado en la comuna de Bunyola, cómoda pista para subir lo suficientemente larga como para hacer un buen test, pero no solamente era por eso que quería ir, había recibido un comentario entre semana de una ruta dándome ciertas pistas sobre un camino escondido en esa zona que no sé de nadie que lo recorra y quería comprobarlo por mi mismo, así que si podía llegar hasta allí mataría dos pájaros de un tiro, o quizás tres porque los Iron Riders también querían rodar por la zona y podría encontrarlos para hacer la vuelta juntos. Todo encajaba y lo único que tenía que hacer era partir antes que ellos, cosa nada difícil ya que se vieron a las nueve y media y a esa hora podría estar yo circulando desde mucho antes.

Dicho y hecho, me levanté al menos con ganas y sobre las ocho y media salí directo hacia la Indiotería para ir rodando unos kilómetros por asfalto hasta coger el camí de Son Pizà, directo hasta las casas. Al llegar a la otra carretera ya seguí por asfalto hasta Bunyola. Me paré en el aparcamiento para comprobar la hora, las nueve cincuenta eran, había tardado una hora, tampoco estaba tan mal.

Empecé a subir solo mientras iba reuniéndose un grupito abajo. Meto el desarrollo adecuado en la primera curva y ése es el que tiene que valer hasta arriba, la velocidad sólo dependerá de cuantas revoluciones sea capaz de darle a los pedales. A la comuna la están pelando de pinar desde abajo y éso permite que tengas a la vista mucha pista, tanto por arriba como por abajo, y veo que suben algunos pero les dejo a su aire. Más adelante veo a los que me siguen pero ni voy cogiendo a los de delante ni los de atrás parecían ir muy rápidos así que acelero un poco el ritmo, no mucho la verdad ya que no llegué a cogerlos.

Hora de llegada en Cas Garriguer, diez cincuenta, una hora justa, a siete por hora, éso es lo que tardamos normalmente en llegar a lo alto del Penyal d'Honor, por lo tanto a ritmo de petado claramente. Pero llegué, éso era buena señal. Continuo por la pista principal hasta el depósito e inicio el descenso muy despacio buscando alguna señal que me indique la existencia de algún camino por esas laderas. No veo nada, llego hasta la curva e inspecciono andando el lugar, nada. Dada la imprecisión de la explicación que me enviaron podría estar más abajo aunque esa era una opción que no quería tener que valorar pero así y todo bajé hasta la caseta pensando más en lo que me esperaba subiendo que en lo que me traía por ahí. De todas maneras no ví nada y una exploración minuciosa podría llevarme horas así que me dispongo a desandar lo andado pero sin casi darme cuenta estoy arriba, qué tiene pues esa subida que siempre la he tenido medio atravesada?, habrá que hacer una subida de desagravio lo más pronto posible.
No eran más de las once cincuenta cuando volví al depósito, mentalmente iba situando al otro grupo y estaba seguro de que llegaría antes al final de la cabra que ellos aunque dudaba por si cambiaban el plan y venían por la pista, en este caso los perdería, así que merendé tranquilamente y me acomodé en el suelo alejado de la sombra. Llegaron varios grupos y algún solitario y cuando me dejaron tranquilo me debí quedar traspuesto porque cuando me dí cuenta estaba el grupo que esperaba rodeándome, una hora había pasado que me vino de perlas para recuperarme.

A partir de aquí continué con ellos haciendo la ruta que tenían programada, bosque encantado y la 3k, contracción de camí de la carena de la coma d'en Buscante, el nombre oficial. Como aún no los tengo controlados a todos dejé que pasaran delante, craso error, sin un palmo de terreno para adelantar tuve que hacer una bajada discreta. De nada me sirvió pararme dos veces y contar hasta veinte, volvía a pillarlos, así que ya lo sabía para la próxima.

Tendría que hacer un gran ejercicio de memoria para acordarme cuándo fue la última vez que hice esa bajada y desde luego no es de mis favoritas ya que aparte de una buena condición física se agradece y mucho una máquina más absorbedoraque la mía, le falta toda la cubierta de tierra a ese camino y es un continuo rebotar en las piedras, debido a ello los minutos de descanso abajo para el reagrupamiento fueron más que necesarios. Hubo varias caídas sin consecuencias de Ramón más que nada por la configuración racing de su bicicleta que penaliza mucho en esos terrenos creo yo.

La vuelta por Son Daviu no fue lenta por tanto había que notarse al final ese esfuerzo y sí es verdad que lo siento pero sin llegar a parecerse al agotamiento ni mucho menos. Fue la decisión correcta y aunque salieron más de cincuenta kilómetros son kilómetros hechos a ritmo, sin cambios repentinos de pedalada ni pateos prolongados en pendiente que me hubieran dejado muy tocado. De hecho hoy domingo he salido mañana y tarde para repetir el mismo esquema en una escala mucho más pequeña y casi sin desnivel pero que me ha ayudado a entonar el cuerpo, por decirlo de alguna manera.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...