Realmente solo es para entrar en contexto, podría poner muchos más títulos y mejores ya que la ruta me ha deparado un cúmulo de sorpresas que no esperaba (por eso son sorpresas, claro), veamos si se pueden exponer con un poco de pulcritud.
En el pase por el camí bord hubo incidencia, para quién se acuerde de ese camino, itinerario mejor dicho, casi al final hay una bajada de sendero y allí retorcí la pata del cambio de mala manera además de partir varios dientes de la roldana inferior aunque no sabría decir que fue lo primero que sucedió ni porqué. Así que me vi (casi) obligado a prescindir de la bici, cierto es que logré enderezarlo lo mínimo para poder rodar y sumado al cambio de roldana pude salir unos días después y lo hice pero en llano y aguantó, pero que aguante una subida larga y dura con todos los piñones metidos es otra cosa muy diferente y no estoy dispuesto a arriesgarme más de la cuenta, solo falta que se doble hacia el interior y me cargue la rueda para más inri, aparte de donde me pille, claro, el pateo de vuelta puede ser apoteósico.
Como le había estado dando vueltas a la idea meses atrás de volver a poner en marcha la Oria que tenía medio montada ensamblándole piezas de varias bicicletas lo que hice fue hacerle los últimos ajustes, intercambiar los pedales con la doble por ejemplo y darle un prolijo repaso más estético que otra cosa a la transmisión. Ahora he vuelto al triple plato con muchos menos piñones pero todo funciona, giran los pedales con cierta holgura por el rodamiento gastado del eje de pedalier de cuadradillo y como no tengo la llave para sacarlo voy tirando tal cual está. Los frenos cantilever tampoco frenan de lo más, supongo que las pastillas estarán como piedras pero no creo que unas nuevas mejoraran gran cosa. Lo que sí parece que están en mejores condiciones son las cubiertas, 2.0 de balón tipo trekking, pesan un huevo pero hinchadas a tope ruedan bastante bien. El aspecto general del cuadro lo dejo para otro día, necesita mano de santo. En resumen, la bici rueda y me permite ciertas alegrías como hoy ha sido el caso.
Para el que no sepa qué es la Oria aquí lo explico y se puede decir que es básicamente la misma, no lleva la horquilla de suspensión sino una rígida, otros cambios menores son de algún componente como el sillín, los pedales o la potencia que ahora va insertada dentro del tubo en lugar de abrazarlo, es una aún más antigua que guardaba, el resto se conserva.
Pero se me ha planteado una duda que antes no tenía, ¿el cuadro es ciertamente de aluminio o por contra es de acero? Según mi mecánico es de acero y puede tener razón, el mío no llevaba pegatinas, ni de marca de bicis, como podría ser Alkon, ni de fabricante cuando lo conseguí, puede que me pase a ver al metalúrgico que me reparó el basculante de la Orbea para salir de dudas más pronto que tarde. Y lo de relatar la ruta si acaso lo dejaré para otro día, me he salido por peteneras como quién no quiere la cosa.
En el pase por el camí bord hubo incidencia, para quién se acuerde de ese camino, itinerario mejor dicho, casi al final hay una bajada de sendero y allí retorcí la pata del cambio de mala manera además de partir varios dientes de la roldana inferior aunque no sabría decir que fue lo primero que sucedió ni porqué. Así que me vi (casi) obligado a prescindir de la bici, cierto es que logré enderezarlo lo mínimo para poder rodar y sumado al cambio de roldana pude salir unos días después y lo hice pero en llano y aguantó, pero que aguante una subida larga y dura con todos los piñones metidos es otra cosa muy diferente y no estoy dispuesto a arriesgarme más de la cuenta, solo falta que se doble hacia el interior y me cargue la rueda para más inri, aparte de donde me pille, claro, el pateo de vuelta puede ser apoteósico.
Como le había estado dando vueltas a la idea meses atrás de volver a poner en marcha la Oria que tenía medio montada ensamblándole piezas de varias bicicletas lo que hice fue hacerle los últimos ajustes, intercambiar los pedales con la doble por ejemplo y darle un prolijo repaso más estético que otra cosa a la transmisión. Ahora he vuelto al triple plato con muchos menos piñones pero todo funciona, giran los pedales con cierta holgura por el rodamiento gastado del eje de pedalier de cuadradillo y como no tengo la llave para sacarlo voy tirando tal cual está. Los frenos cantilever tampoco frenan de lo más, supongo que las pastillas estarán como piedras pero no creo que unas nuevas mejoraran gran cosa. Lo que sí parece que están en mejores condiciones son las cubiertas, 2.0 de balón tipo trekking, pesan un huevo pero hinchadas a tope ruedan bastante bien. El aspecto general del cuadro lo dejo para otro día, necesita mano de santo. En resumen, la bici rueda y me permite ciertas alegrías como hoy ha sido el caso.
Para el que no sepa qué es la Oria aquí lo explico y se puede decir que es básicamente la misma, no lleva la horquilla de suspensión sino una rígida, otros cambios menores son de algún componente como el sillín, los pedales o la potencia que ahora va insertada dentro del tubo en lugar de abrazarlo, es una aún más antigua que guardaba, el resto se conserva.
Pero se me ha planteado una duda que antes no tenía, ¿el cuadro es ciertamente de aluminio o por contra es de acero? Según mi mecánico es de acero y puede tener razón, el mío no llevaba pegatinas, ni de marca de bicis, como podría ser Alkon, ni de fabricante cuando lo conseguí, puede que me pase a ver al metalúrgico que me reparó el basculante de la Orbea para salir de dudas más pronto que tarde. Y lo de relatar la ruta si acaso lo dejaré para otro día, me he salido por peteneras como quién no quiere la cosa.
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