Cuando no hay tiempo, ganas o fuerzas siempre aparecerá alguna razón para salir a dar pedales, aunque sea de lo más raro o atípico que podamos sospechar. Salí a por faena, necesitaba rellenar un mapa que voy montando a base de añadir puntos y documentarlos, en este caso, fotografías que después serán el punto de partida para crear o ampliar la información de que disponga.
En este caso no saldré prácticamente de la ciudad, solo me alejé un poco de la zona urbana para ir a la zona militar y tomar unas instantáneas de Son Sureda y Santa Eulàlia, antiguas posesiones sobre la carretera de Calvià adquiridas por el ejército en 1965 para instalar allí el CIR 14, actualmente Base Militar Jaume II (antigua General Asensio) con otros cometidos.
Antes había pasado por Son Puigdorfila Nou y sus circuitos de trial y enduro motero por el interior continuando hacia la Teulera de la que hoy en día no queda rastro físico de sus edificios aunque sí memorial porque su derribo en 1992 desató mucha controversia y fue muy comentada.
De vuelta vi las barreras abiertas que delimitan la parcela colindante con el nuevo carril bici de Madre Alberta y me metí para acortar hasta Son Rapinya, quería ver una construcción que se ha reformado completamente, Son Xigala, un enorme casón convertido ahora en 14 viviendas exclusivas y sus terrenos en una urbanización.
Me acerqué después a Son Puig, un relativamente moderno edificio pero cuya historia bien podría rellenar un buen dossier tal ha sido su periplo judicial con el asunto de la creación de la Ràdio y Televisió de Mallorca la cual pretendía ubicar allí su sede, plan que se vio abortado por condiciones impuestas por el Ajuntament respecto a sus usos permitidos, circunstancia que hizo recular al Consell que se había comprometido a comprarlo por 5,5 millones y por sentencia judicial debía abonar 7,7 millones más intereses. Tras entrar en concurso de acreedores salió a subasta por 4,5 millones y al final se adjudicó por 1,5 a un grupo escolar. Se supone que la diferencia la pagaron los de siempre y digo yo, podrían haberse informado antes si podrían ubicar allí lo que tenían en mente, o no?.
Continué por Son Roca para visitar algunas propiedades por la zona, Bellagre era una de ellas pero no pude acercarme, y de la cual creía que era una posesión histórica pero que en realidad es bastante moderna. Tampoco pude llegar a Son Ferragut, parcelas provenientes de otras más antiguas y extensas que se fueron disgregando.
Ruedo hacia Son Ximelis que sé seguro que voy a poder entrar pese a que unos perros ladradores pero poco mordedores se empeñan en darme una sonora bienvenida, ello alerta al encargado de la finca. Se trata del muy probablemente último arrendatario de los terrenos y parece que único morador desde que el Grupo Drac cesara en su actividad allí. Parte de la finca ya se urbanizó creando la barriada de Son Roca y ahora el resto está pendiente de seguir los mismos pasos.
Pero toda la zona conocida como el Vinyet que está sin urbanizar por ahora comprende muchas más propiedades como Ca les Bieles, Cal Sastre, Cal Pastor, el Rafal, Can Colombàs, Son Bartomeu Joan i Can Palou, algunas ya en manos de sociedades o constructoras y de las que de muchas quedan solo los terrenos.
También decidí darme un garbeo por el lado contrario visitando Son Flor, Son Rossinyol y Son Ceba, parcelas en parte ya urbanizadas, el resto a la espera. Seguramente esa gran mancha verde frente al polígono de Can Valero sea la próxima que veamos desaparecer ante nuestros ojos a marchas forzadas.
En este caso no saldré prácticamente de la ciudad, solo me alejé un poco de la zona urbana para ir a la zona militar y tomar unas instantáneas de Son Sureda y Santa Eulàlia, antiguas posesiones sobre la carretera de Calvià adquiridas por el ejército en 1965 para instalar allí el CIR 14, actualmente Base Militar Jaume II (antigua General Asensio) con otros cometidos.
Antes había pasado por Son Puigdorfila Nou y sus circuitos de trial y enduro motero por el interior continuando hacia la Teulera de la que hoy en día no queda rastro físico de sus edificios aunque sí memorial porque su derribo en 1992 desató mucha controversia y fue muy comentada.
De vuelta vi las barreras abiertas que delimitan la parcela colindante con el nuevo carril bici de Madre Alberta y me metí para acortar hasta Son Rapinya, quería ver una construcción que se ha reformado completamente, Son Xigala, un enorme casón convertido ahora en 14 viviendas exclusivas y sus terrenos en una urbanización.
Me acerqué después a Son Puig, un relativamente moderno edificio pero cuya historia bien podría rellenar un buen dossier tal ha sido su periplo judicial con el asunto de la creación de la Ràdio y Televisió de Mallorca la cual pretendía ubicar allí su sede, plan que se vio abortado por condiciones impuestas por el Ajuntament respecto a sus usos permitidos, circunstancia que hizo recular al Consell que se había comprometido a comprarlo por 5,5 millones y por sentencia judicial debía abonar 7,7 millones más intereses. Tras entrar en concurso de acreedores salió a subasta por 4,5 millones y al final se adjudicó por 1,5 a un grupo escolar. Se supone que la diferencia la pagaron los de siempre y digo yo, podrían haberse informado antes si podrían ubicar allí lo que tenían en mente, o no?.
Continué por Son Roca para visitar algunas propiedades por la zona, Bellagre era una de ellas pero no pude acercarme, y de la cual creía que era una posesión histórica pero que en realidad es bastante moderna. Tampoco pude llegar a Son Ferragut, parcelas provenientes de otras más antiguas y extensas que se fueron disgregando.
Ruedo hacia Son Ximelis que sé seguro que voy a poder entrar pese a que unos perros ladradores pero poco mordedores se empeñan en darme una sonora bienvenida, ello alerta al encargado de la finca. Se trata del muy probablemente último arrendatario de los terrenos y parece que único morador desde que el Grupo Drac cesara en su actividad allí. Parte de la finca ya se urbanizó creando la barriada de Son Roca y ahora el resto está pendiente de seguir los mismos pasos.
Pero toda la zona conocida como el Vinyet que está sin urbanizar por ahora comprende muchas más propiedades como Ca les Bieles, Cal Sastre, Cal Pastor, el Rafal, Can Colombàs, Son Bartomeu Joan i Can Palou, algunas ya en manos de sociedades o constructoras y de las que de muchas quedan solo los terrenos.
También decidí darme un garbeo por el lado contrario visitando Son Flor, Son Rossinyol y Son Ceba, parcelas en parte ya urbanizadas, el resto a la espera. Seguramente esa gran mancha verde frente al polígono de Can Valero sea la próxima que veamos desaparecer ante nuestros ojos a marchas forzadas.
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