Lo que se dice improvisar

Ruta improvisada, no tenía intención de recorrer el itinerario del Clot d'Almadrà hacia Mancor así que no consulté nada por allí, pretendía ir en sentido contrario, hacia Solleric o tal vez, Oliclar. Lo cierto es que cuando llegué al aparcamiento de Son Ordines me dirigí al grupo de casas para tratar de ordenar correctamente las construcciones sobre el terreno y despejar de una vez las dudas sobre su ubicación real, algo que sobre los diversos mapas es imposible. Y estando por allí sacando algunas fotos apareció desde la Casa d'Amunt alguien con quién mantuve una breve charla y me preguntó si quería ir hasta Mancor, le contesté que sí, por supuesto, y hasta me animó a hacerlo, así que, ni corto ni perezoso, cambié la ruta en ese mismo instante.

No es que no recordara el camino, es que ni siquiera lo había transitado aunque siempre que he bajado por los Pinetons he tenido la curiosidad de al menos verlo, y eso que tengo una ruta que baja justo al punto de intersección desde el puig de Suro pero a pesar de todo nunca lo había intentado.

Primera parte, pistas agrícolas que atraviesan los campos llanos donde la única condición es cerrar las barreras. Tras la última empezamos el ascenso aún pedaleando hasta el pou.

Segunda parte, ya la cosa se complica, aumenta la pendiente y el camino está bastante roto, tanto que en algún tramo hasta me puse la bici al hombro, y parece muy poco o nada transitado.

Tercera parte, entramos en el bosque y directamente desaparece y allí es todo buscar por donde puedes atravesar la vegetación y sortear ramas rotas tiradas por el suelo siguiendo una ligera inclinación natural hacia la izquierda topando con una paret de partió al costado y otra enfrente con una rejilla muy bien colocada. Yo tiré hacia la derecha cuando parece que tenía que atravesar la de la izquierda, quizás haya algún portell, y enlazar con el camino de bajada de Pinetons, lo cierto es que justo en el ángulo de intersección de las dos paredes estamos ya realmente muy cerca de ese camino, pero eso lo comprobaré un día que baje por allí.

Aunque llegué a la pista por sitio conocido fue después de tener que saltar 3 rejillas y abrir otra aunque también pienso que alguien un poco más avezado en el manejo de un gps o app podría haberse dado cuenta antes de por donde tirar, hasta creo que yo mismo podría haberlo visto si hubiera mirado la pantalla y no seguir emperrado en verlo sobre el terreno.

Quería aprovechar de paso el cambio de ruta para comprobar los avances de la nueva variante G del GR 221, Tossals, Mancor, Lloseta pasando por sitios realmente poco receptivos a los visitantes, como es Rafals, Biniatzent, Son Daviu o Son Frau, pero no vi nada que indique posibles cambios así que habrá que esperar futuros acontecimientos.


Atascado

Si uno va circulando tranquilamente, dentro de lo que cabe, por una carretera y pega un frenazo brusco de repente, tanto como para quedar parado en medio del asfalto con lo que ello supone, debe ser por una potente, y normalmente peligrosa, razón. Aclaro, es solo un símil y muy posiblemente desacertado del parón del blog, sí lo hubo pero las causas no tuvieron nada que ver con problemas físicos personales ni fallos del material, de hecho no dejé de salir a rodar, aunque en salidas de corta duración y calidad discutible como se verá, simplemente se dejaron de documentar en crónicas periódicas.

Con toda clase de herramientas digitales a nuestra disposición es difícil pasar desapercibido pero uno no puede preocuparse por la falta de exposición mediática de todos sus conocidos, pueden afectar múltiples motivos y además ese interés suele quedar en el ámbito privado. En mi caso solo se detuvo el blog, y uno de ellos, porque en el de Camins sí he estado trabajando aunque no publicara.

A nivel personal 2025 tenía que ser un año crucial y debía tomar una decisión importante y de hecho la resolución final influyó más de lo que pensaba a nivel de salidas ya que me coartaba no solamente por el estado físico en general sino también por la disponibilidad horaria así que las salidas que realicé mayoritariamente fueron cortas y cercanas a la ciudad, lo más lejos que llegué fue al barranc de Son Gual o el puig de ses Coves en los primeros tres meses, y pese a estar de vacaciones todo el mes de mayo tampoco se tradujo en salidas de calidad, la familia lo primero.

En agosto me estiré un poco más, alguna que otra salida tocando montaña sin llegar al paroxismo, hasta me atreví con alguna incursión por el pla el mes siguiente, más que nada subía un poco el kilometraje que no las expectativas aunque siempre se procura satisfacer también la curiosidad. Lo más relevante hasta final de año fueron un par de salidas por la comuna de Bunyola (es que me daba ya un poco de vergüenza propia el tiempo que había pasado desde la última vez), había que comprobar qué tanto se me iban a atragantar las bajadas de por allá y pese a mis propios límites, quedé contento.

Y así, a grandes brochazos, fue como pasamos ese atípico año donde faltaron las crónicas por primera vez desde ..., desde tiempos ha, la verdad, pero la poca enjundia de lo acontecido no era excusa suficiente para publicar por publicar porque ¿qué vas a contar de una subida al bunyolí, por ejemplo, que no se sepa después de haber subido más de 50 veces al menos yo mismo y todos los demás?, ni uno tiene ganas de contarlo ni los demás tienen ganas de saberlo. Y si por añadidura te sientes falto de inspiración no vale la pena ni intentarlo y aquí entramos en otro aspecto del asunto muy importante que conviene repensar con detenimiento.

Es que vas solo, tio, y eso tiene que notarse, no crees? Muy cierto, pero es que hay épocas para todo y las grandes agrupaciones de ciclistas con rutas preestablecidas han pasado a la historia, que las he disfrutado y mucho aunque nunca he perdido la oportunidad de ir por donde he querido. Por contra, más o menos desde el principio de esta década me integré un poco más en un grupo con las características propias de grupo, es decir, con un guía proponiente que traía los deberos hechos desde casa, que es más o menos lo que necesitaba en esos momentos, así que me iba de perlas la compañía y las rutas pero algo comenzó a cambiar en esa grupeta, la gente iba cambiando de montura y prefiriendo las bicicletas motorizadas y ahí se torció el asunto, quién intentó seguir el paso marcado sin intención de cambiar (entre los cuales me incluyo) acabó mal y terminó abandonando definitivamente el e-pelotón tras algunas infructuosas y frustrantes tentativas, no es cuestión de proponérselo es que hay una incompatibilidad real e irresoluble entre máquinas y lo entiendo, no hay más.


Fornassos

Lo que iba a ser una salida más o menos convencional según se entiende por una salida mtb se convirtió antes ya mismo de salir por el portal de casa en un quiero y no puedo tal fue el pinchazo en la espalda que sufrí bajando la escalera, creía que no llegaba abajo y ya estuve condicionado para los restos, de ahí que pensar en pisar tierra quedó descartado desde el mismo inicio. Pero no me lo quise perder y salí a probar suerte aunque fuera por asfalto, le metí algo de desnivel por aquello del pundonor pero nada más, un coll de sa creu y vuelta por detrás pasando un poco de frío ya que tan pronto aún no pega el sol por allí y se nota el relente, es más, tuve hasta un susto porque se me congelaron los dedos de tal manera que apreté el freno delantero sin darme cuenta y casi me la pego y es que estas pinzas frenan un poco más que los casi deore que llevaba y más aún con los discos nuevos, no recordaba esta fría sensación en las manos ni en mis peores sueños y tampoco tiene nada que ver con que la traza acabe en medio de Son Espanyol, no me estampé allí, solo se acabó la batería.

Y después de este casi ridículo mes de febrero ciclísticamente hablando donde ha habido que atender otros asuntos aún tuve que esperar hasta el segundo fin de semana de marzo para salir y por ello quise variar el escenario rodando por las estribaciones de la sierra.

Empecé desde Inca sin un plan muy definido todo hay que decirlo, de hecho recordé nada más empezar que había dejado pendiente una visita por el Serral de ses Monges, un parque urbano ubicado en la ladera de una colina que reclamaba mi atención. Accedí por la entrada de la Potada del Rei, leyenda que al parecer nadie quería desaprovechar siglos atrás, de ahí que aparezca ese vestigio en una variedad de ubicaciones repartidas por doquier a lo largo y ancho de la isla, ya metido en vereda recorrí diversos itinerarios arriba y abajo hasta salir del recinto para iniciar la ruta propiamente dicha.

Voy a ir a Caimari dando un pequeño rodeo (no tanto) por Selva primero y Mancor después aunque en lugar de ir directamente a este último voy a buscar y recorrer el camí de Son Bonafé en su totalidad para enlazar con el camí de ses Quarterades a continuación. Me entretuve también en la explanada del aparcamiento de entrada en Massanella y guardando alguna foto de la antigua casona reconvertida en restaurante. Seguidamente quise acercarme hasta el grupo de casas para verlas de cerca pero no logré captarlas de pleno y aunque hay algunas más modernas antes de las barreras no eran las que me interesaban.

Sigo hasta Caimari para tomar antes de llegar al pueblo el ramal de la comuna por una de las posibles entradas, la que se dirige a los Fornassos pasando por la placeta, se trata solamente de una pista forestal con varios desvíos, el de la derecha nos llevará hasta los pozos de suministro de agua potable del pueblo sin poder continuar más allá, el otro desvío se encarama montaña arriba también sin salida y la opción que nos queda nos va a someter a un feroz test de fuerza si es que estamos dispuestos a llegar arriba sin poner pie.

El segundo reto del día debía ser la bajada al área recreativa, un sendero muy técnico en cuanto a la trazada de las curvas se refiere. La parte de arriba tiene algunos atajos sin sentido, otros les llamarán rectos, que no vienen a cuento y que parecen algo abandonados, tal vez desde las tormentas. Patética bajada la mía sin ningún tipo de control, pasé hasta vergüenza propia, una vez abajo comí algo antes de volver a subir para repetirla, lástima que no sea pedaleable, la subida me refiero, y esta segunda pasada se me dio mejor en cuanto a fluidez bajando. No tengo tiempos para demostrarlo porque no llegué al área recreativa ya que solo me interesaba el paso por las curvas, por eso la aplicación no me lo contó como tramo completo.

El tercer reto a superar era la bajada por sendero por la vertiente que había subido por pista y para eso tuve que volver a subir pateando, ese tramo sí lo recordaba con más dificultades y no me equivoqué, son varios pasos con mucho desnivel donde hay que dirigir con precisión la máquina so pena de acabar colgado de algún ullastre, hice lo que buenamente pude pero no repetí aunque lo sentí más como falta de decisión que otra cosa.

Excelente zona para echar unas horas con otro recorrido perdido mucho más salvaje del cual tengo muy gratos recuerdos y que habrá que repetir más pronto que tarde, eso espero.


Unas pasadas

En un mundo utópico no existiría siquiera la posibilidad de no salir en bici, lo haría cada sábado sin falta y además marcándome unas rutas de aúpa, de las que quitan el hipo, kilometraje exagerado con unos tiempos mínimos, índice IBP altísimo y además con un nivel de dificultad digno de un video de los pros, pero ay, qué bonito es soñar, pero la realidad es otra, un día llueve a cántaros, otro estás de guardia o vuelves de trabajar fuera de la isla o sigues con aquellas molestias en la espalda que te retraen de emprender altos vuelos, hay de todo y no son excusas.

Pero en algún momento habrá que salir a pedalear aunque sea por las afueras sin tener que sudar la gota gorda, probemos de rodar un poco por Son Puigdorfila Vell y Son Berga, es decir, la zona de bosque entre el camí dels Reis y el golf de Son Muntaner y el nuevo añadido municipal al otro lado de la autopista colindante con el bosque de Bellver, es lo que se me ocurre cuando el horario es corto o simplemente el cuerpo no da para más, creo que tardo y ruedo más solo para llegar allí que por allí mismo pero me divierto el triple, todo hay que reconocerlo.

Se suele entrar, yo al menos, por la rampa que hay enfrente del colegio, a día de hoy tiene una barrera ya que se ha vallado toda la zona desde que han finalizado las obras o no sé si a raíz de las obras pero esa barrera está abierta por lo que no ha sido necesario ni conveniente tampoco el reventarla pero si entras estás obligado a salir por el torrente en el caso de querer continuar hacia Gènova.

Yo no lo tenía claro aún, solo quería dar unas pasadas y atacar algunas rampas en un sentido y en otro. Esta vez llegué hasta la medianera de arriba y aunque tenía un montaje para impedir el acceso por el derrumbe me lo salté, debo admitirlo me pudo más la curiosidad, no recordaba si había estado por allí o no, en las casas sí he estado pero por motivos laborales y entré por el gof evidentemente. Lo que hay es un sendero que desemboca en una pista y había un vehículo aparcado allí por lo que opté por una prudencial reculada en silencio mientras iba cavilando alguna excusa convincente pero no hizo falta y casi podría asegurar al cien por cien que no había estado por allí.

Después de unos pases arriba y abajo me dirijo hacia el torrente pero con la intención de volver a pasar por el antiguo circuito dh y aunque se trate de la misma finca de antes la lejanía de las casas y sin pistas transitables cercanas propicia que se circule por ahí mucho más tranquilo.

Ya en la carretera me dirijo hacia Gènova para ir rodeando la barriada y meterme directamente al bosque por la barrera para dar una vuelta por el circuito corto y dos por el largo y sin llegar a meterme en el bosque de Bellver ya que seguí recto para salir por sa Teulera directamente eligiendo para la vuelta un recorrido urbano en lugar del costero habitual.


Batiburrillo

Si no quiero meterme en camisas de once varas por la montaña siempre queda la posibilidad de rodar por otros lugares con menos dificultades y de paso aprovechar para recordar algunos pases medio olvidados y porqué no para conocer otros nuevos, y todo en una mañana,será por intenciones.

Salimos por calles vecinas hacia el torrente de na Barbarà que cruzamos por los tablones actualmente en estado precario para meternos a continuación por cas Boll y Son Llebre ya en terrenos del municipio adyacente, o sea Marratxí, para rodar después por la periferia del aeródromo y desembocar en la carretera principal por la que circulamos sin problema por el carril bici contiguo continuando de esta guisa hasta sa Cabaneta. Mi intención es circular por el camino de la vieja cementera hasta Pòrtol aunque sin llegar a confluir en el pueblo ya que quiero echar un vistazo a los circuitos dh de la zona y comprobar si puedo hacerlo desde lo alto por una entrada un tanto forzada por lo de cruzar una parcela sembrada y varias paredes que no obstante parece que sigue diáfana.

Casi era más importante corroborar ese punto que no las bajadas en sí pero que una vez en el sitio pienso disfrutarlo al máximo por lo que doy varias pasadas al circuito sin ser capaz de recordar con precisión si subí alguna vez hasta el autobús. De hecho la zona que ocupan los diversos trazados de los senderos de descenso no es ni una cuarta de la superficie boscosa y puede que existan otros itinerarios más allá de los conocidos, de hecho me pareció ver algunos pasos por las paredes limítrofes, otro día lo comprobaremos pero antes haremos algunas averiguaciones de rigor.

Ni que decir tiene que estos momentos de explayamiento animan cuerpo y mente y con la intención de continuar con el mismo plan se me ocurre investigar un poco en el camí d’en Olesa colindante con los terrenos de Son Seguí por donde blindaron hace tiempo el acceso a la finca ya que este se realizaba saltando las paredes de mala manera y lo solventaron levantando una rejilla insuperable pero que ha sido alterada con la caída de árboles durante las tormentas y en algunos puntos no reparada por lo que sería factible el acceso sin muchos problemas aunque lo descarto, presiento que la intención de la propiedad sigue siendo la prohibición del acceso y estando aún en temporada de caza prefiero dejarlo para otra ocasión.

El camino se ve interrumpido por una barrera cerca de Son Vell y cuya continuación es muy dudosa a partir de ese punto por lo que decido volver al inicio esta vez acompañado por una pareja de ciclistas extranjeros un poco perdidos por el gps ya que ella llevaba una bici de carretera y no parecía muy entusiasmada, en cambio él iba un poco más cómodo con una de grava. En el cruce del camí de can Moranta me voy para arriba todo recto, toca comprobar la salida a la urbanización de Puntiró que lo que vi una vez pasando con vehículo es que estaba vallada. Ese camino empieza muy correcto, ancho y plano en la primera parte y a medida que vamos ascendiendo y dejando atrás propiedades va perdiendo anchura y calidad, no es que se estreche es que la vegetación lo va cubriendo hasta que en la curva final definitivamente desaparece y continúa como sendero atravesando el bosque, ciclable no obstante.

En un momento dado hay un desvío, un ramal se dirige hacia la calle superior de la urbanización y el otro hacia un grupo de casas en las afueras, yo me dirijo hacia la calle encontrándome efectivamente la rejilla levantada y vuelvo atrás para salir por el camino y no puedo ya que han cerrado el acceso con una barrera intermedia por lo que no me queda otra que volver al otro lado y salir por la rejilla, que no es difícil de todas maneras pero procuro no apoyarme mucho y dejarla como estaba.

En la salida de la urbanización había lo que debería ser una calle sin asfaltar que sí lo está ya y que debe conducir a algún lugar, y digo esto porque alguna vez me había preguntado si entrando por allí podría llegar a enlazar con el camí de Sant Jordi cruzando por la garriga, antigua cuestión que volvió a aparecer después de corretear un poco por la zona el septiembre pasado. Voy entonces para abajo y al lado de la primera casa que se está construyendo aparece otro ramal que se adentra en la dirección correcta y que me da algunas esperanzas, no de que llegue directamente abajo pero sí de que continúe de alguna manera hasta enlazar. Falsa expectativa, acaba en medio del monte y parece que no se usa ni como itinerario senderista por lo que el paso con una bicicleta aunque sea empujando parece ilusorio y es que tampoco estamos cerca de nuestro objetivo y aunque sería posible el enlace si fuera menester desde luego no sería una opción ciclista interesante por lo que queda definitivamente descartado para el blog.

Vuelta atrás y cuesta arriba pero tampoco se me hace tan duro como me pareció bajando así que llegamos arriba bastante enteros y ahora lo que queda es la bajada hasta Pòrtol por asfalto y quiero ver la perspectiva desde el otro lado, voy a ir hasta la casa que me topé en la salida ya comentada por si encuentro algún acceso practicable hacia la garriga. Pues va a ser que no, barreras cerradas me lo impiden y la juerga de los canes ladrando tampoco invita a estar mucho rato en las inmediaciones, quizás lo intente por otra ubicación pero de lo que estoy seguro es de que no será para enlazar de donde vengo a no ser que alguien me lo ponga muy claro.

Ya en la carretera procuro utilizar los laterales cuando puedo solo aptos para mtb hasta que llego a la altura del camí de sa bassa de can Guidet por donde enlazaré con la otra carretera y donde ya dispongo de carril bici desde Son Ferriol no sin antes toparme con Xavi y Tolo en plan carretero que vienen de hacer muuuchos kilómetros de asfalto, yo no tantos pero he ido mezclando ingredientes y me ha salido un buen cocido al final aunque he de reconocer que el tema de la cocina es pura metáfora para mí.


Cuando la cosa no va

Me estoy animando durante toda la semana para la salida del sábado e igualmente me convenzo de hacer la bajada completa desde la cima de la Fita del Ram hasta el camino principal por una de las variantes que podemos encontrar en la zona, una de nombre bastante rebuscado y erróneo también, los límites de las fincas son los que son y si estás fuera ya eres de otra madre. Por otra parte si alguno de los aquí presentes frecuenta blogs de senderistas de la isla se habrá dado cuenta de que muchos de ellos discrepan de la situación exacta de la cima en cuestión pero aquí y ahora no vamos entrar en polémicas y convendremos que la situamos en el punto donde levantaron el vértice geodésico, más que nada para no ir liando al personal sobre donde estuve realmente.

Y para llegar a ese punto subiremos por Bunyolí y después continuaremos por carretera hasta culminar la mola y la verdad es que todo estuvo bastante bien, subida tranquila en solitario por el camino de tierra sin quererme hacer mucho caso sobre lo que me comentaba a mí mismo cada vez que pasaba por el aljub, que cuando cayera la piedra me retiraba de los pedales, y es que he encontrado una excusa para faltar a esa promesa, le han ayudado, cierto que el hueco se iba haciendo de cada día más grande pero le han metido pedrolos encima sin que adivine muy bien el motivo, está claro que ese peso extra ha acelerado el desplome, no ha sido natural, promesa invalidada pues.

Pero donde no hay solo uno sino una carretada de pedruscos es delante de la barrera del tramo de tierra, delante de la Rock House, y es que desde que se dedican al alquiler turístico ha habido que actualizar la nomenclatura de la casa, de Son Roca a Rock House, vamos bien, el motivo de la montonera, también desconocido.

Será todo asfalto pues hasta arriba y lo puedo resumir en que no se me hizo largo, buena señal. Alguno llegó durante el receso pero dejamos de vernos al momento en que yo me marché y ya no contacté con nadie más en toda la mañana. Buena rodada por el camino hasta el desvío y tiro para arriba sin intentar siquiera dar dos pedaladas seguidas, es tarea inútil, llegando a los pies de la muralla final donde paro a descansar un poco y comer algo.

Ahora es cuando empieza el verdadero desafío, lo pasado es solo el acercamiento que no obstante también hay que saber disfrutar pero la continuación debe superarlo todo. Vamos pues, empecemos con lo más fácil, el zigzagueo entre los pinos hasta llegar abajo donde decidimos la dirección, y hoy será izquierda y esta parte inicial tiene diversas partes que hay que saber pedalearlas so pena de quedarte encallado en una zona de muy poca pendiente y donde continua como un auténtico sendero de montaña con todo lo que ello implica. Atentos al desvío, aquella salida de vía que solía tener sin saber lo que me estaba perdiendo y que ahora parece que no reconozco y tiendo a pasármelo como bien queda reflejado en la traza correspondiente.

Tras algún renuncio quedo bien encarado y prosigo la ruta y no mucho más lejos después de atravesar la pared me vuelvo a equivocar aunque esta vez recupero antes la senda y puedo continuar sin problemas hasta el siguiente giro donde me vuelvo a descolocar, mira que era seguir recto y en cambio lo intento en una dirección completamente equivocada regresando al mismo punto al poco para continuar hacia abajo por el comellar durante bastantes metros cuando estaba claro que no era por allí pero la cabezonería puede más y es que tampoco hay que hacerle ascuas a nada, siempre puede haber alguna sorpresa, de todas maneras tampoco es tan difícil echarle un vistazo a la pantalla pero eso no me resulta convincente en condiciones rutinarias, solamente lo he hecho una vez cuando el asunto se puso más que peliagudo y bastante incómodo, un lugar con mucha pendiente y mucho tiempo arrastrando y porteando la bici.

Como decía no era el caso y lo que hice es volver atrás hasta el punto que sí recordaba haber estado y desde allí buscar en otras direcciones y pese a ir restando opciones aún me dio tiempo a equivocarme otra vez pero claro, en algún momento tienes que encontrar el itinerario correcto y aunque lo logré no pude hacerlo de una tirada ya que me volví a desviar donde el pedregal pero eso no fue la gota que colmó el vaso y es que en el último escalón antes de llegar a la explanada del rotlo que ya tienes a la vista voy y doy un llantazo e inmediatamente iba con la llanta en el suelo, venga ya.

Como, reparo y a la hora de hinchar aquello no va, ya puedo bombear que al llegar a cierta presión se escapa el aire por la boquilla y no hay manera y tras más de 10 minutos de intentos infructuosos me doy por vencido, tendré que volver con una presión anormalmente baja y sin más cámaras de recambio y eso me llevó a tener que trialear cada piedra que me encontré en el camino que no son pocas y con esos mimbres me vi a mí mismo haciendo esa misma ruta con la bicicleta rígida, debía ser lo más parecido a cuando salía solo al principio pero de esa época no hay registros, ni siquiera fotográficos, y cuando me integré en algún grupo todos íbamos igual, sin ningún tipo de suspensión, no debía desentonar pues. Lo cierto es que en los siguientes grupos venideros sí llevaba ya suspensión y casi todos los demás ya iban con doble y así y todo no era un hándicap insalvable pero lo cierto es que ahora me parecería todo mucho más difícil.

Con el objetivo en mente de quitarme todas las dificultades que pudiera de delante me metí por una de las bajadas de la pista, por la primera después de la ermita saliendo por la trazada más larga y me fue bastante bien, debo decirlo, pero debiendo optar no obstante por una llamada a la calma una vez reingresamos a la pista, más o menos lo que tuve que hacer en Son Malferit y Sarrià donde no sería la primera vez que la pifio allí y hoy con más razón.

La vuelta en estas condiciones duró bastante como es de imaginar pero al menos pude hacerlo montado y es que no encontré a nadie más desde el momento del desatre hasta el final para que me pudiera prestar una bomba en condiciones, y es que hay que ir preparado para lo que pudiera acontencer, O PASAR A TUBELESS, BERZOTAS!!!, pues también.


Por las alcantarillas

Hace un mes tuve un intento de acercarme a Coanegra que resultó frustrado, fue el día de Alaró y cuando llegué a la carretera de Orient di media vuelta y volví por asfalto, mis razones tendría y la cosa quedó en suspenso, que no suspendida y hoy será el día, esta vez sin excusas y empezaré por Bunyola adonde me acerco directamente desde el outlet con algún requiebro añadido no obstante.

Como siempre un poco de pardaleria antes de empezar la ascensión por aquello de ver si aparece algún conocido con quien platicar o desconocido con el que picarse, de buenas, eso sí, sin que se note mucho, y de hecho sí que aparecen dos que empiezan antes pero que suben al tran tran y los sobrepaso aunque más arriba me alcanzan (¿lo del motor ayudará?) También llegan algunos después de mí en el coll des Picot pero prosiguen por pista yo en cambio iré por la cabra, estaba casi dispuesto a no parar en la entrada de la losa y mira por donde ha variado la presentación, el pino que la marcaba ha cambiado de posición, en lugar de estar en vertical como se esperaría ahora está en horizontal y ha removido el suelo al caer y una vez que me he bajado de la bici a comprobar los daños ya no vuelvo a montar, no había estado muy fino de todas maneras, hay otras zonas alteradas que también precisan mano de obra y la verdad es que me produce cierta desazón comprobar como continúan de dañados los bosques desde las tormentas pasadas y para muestra un botón, justo en el cruce de la cabra hay un pino en vertical que no llega al suelo, está literalmente colgado de otro faltándole unos metros de tronco para hacer pie, es curiosa la estampa.

La última vez que pasé por allí bajé hasta el fondo del comellar para enganchar la pista de vuelta, ahora iré hacia arriba para dirigirme al coll d’Honor. Bonita subida si la haces toda montado que se puede y excelente bajada hasta el desvío de ses Clavegueres donde al menos en su primera parte sigue como antes aunque la siguiente por el encinar sí presenta evidencias claras del vendaval, supongo que habrá habido algún pequeño cambio de trazado por ese motivo, de hecho lo noté al llegar al portillo donde llegas enfocado desde otra dirección. El final es la parte más rápida donde se suele coger el atajo para no pasar por las casas y que pone la guinda a ese itinerario espectacular.

No hay descanso en el torrente, hoy bastante concurrido por caminantes y que se dividen entre los que siguen hasta los saltos de agua, generalmente grupos más familiares, y los que continúan en dirección Santa María, estos harán el camino superior como yo. Iba algo optimista sobre la distancia que podría subir montado pero que la cruda realidad me mostró cuan equivocado estaba, si estuviera liso el piso quizás tuviera alguna oportunidad pero en esas condiciones ni pensarlo, de todas maneras no hay porqué avergonzarse y además vendrán dentro de poco peores momentos, seamos realistas. El tema es que no guardo malos recuerdos de esa subida, se ve que eran otros tiempos.

Guapa bonita primera parte con el camino en buenas condiciones mientras vamos bajando de nivel, hemos subido mucho respecto al cauce pero no nos vamos a acercar tampoco, se mantiene siempre una distancia respetable con el fondo. Este camino pierde mucha definición, se estrecha, cruza roquedales, tiene sube bajas y adquiere una dificultad mayúscula pero lo que para unos es un suplicio para otros es una acicate entonces no hay una postura unánime sobre sus verdaderas dificultades, el disfrute va por barrios.

Cuando llegas abajo se puede decir que ya has terminado la ruta pero estando a más de 20 kilómetros de parar habrá que seguir dando unos cuantos pedales aún. No hay que menospreciar la pista de Coanegra ni mucho menos pero la suelo tomar con bastante relax, en Son Pou apareció otro bikero que se fue por delante y no congeniamos, estaba yo entretenido en sacar algunas fotos de la casa que me faltaban y tampoco le hice mucho caso. La pista no dura mucho y pronto pisamos asfalto que no abandonaremos ya hasta la ciudad exceptuando el tramo antiguo empedrado del camí de sa bomba. ¿bomba de qué?, de agua?, de la guerra civil?, de qué? Habrá que investigar el asunto.


Veinte vueltas

Vamos a hacer una salida de domingo llana, seguramente la última del año, y nos ponemos un horario que ni será corta ni tampoco larga, al final no van a llegar a las 3 horas en total y elegimos la dirección opuesta a la última salida, es Caülls, en el término municipal de Marratxí. Esta posesión era una de las grandes del municipio, su historia va ligada a la de su vecina Son Sales de la que formaba parte estando actualmente abandonadas las dos aunque no del todo como podremos comprobar más adelante.

El acercamiento suele ser casi siempre por Son Macià y en esta ocasión ni he entrado en s’Indioteria ya que desde la rotonda del polígono he ido a voltear por la parte más cercana de la autopista aunque para cruzar hasta los campos de fútbol sí he tenido que recular un poco. Prosigo por los exteriores de la urbanización y ya en Son Macià tiro recto pero me advierte un caminante que más adelante no podré pasar pero lo achaqué a su comodidad pero no, efectivamente está cercado y sin posibilidad de pase por lo que debo darle toda la razón aunque me confirma él mismo cuando vuelvo a cruzarme con él que por el camino principal no hay problemas de paso. Realmente lo que está cercado es una parcela entre la autopista y las casas hasta el límite de la finca, de todas maneras al acceder a Son Creuer veo que está arado y tampoco voy a buscar el sendero perimetral prosiguiendo siempre por el camino ancho hasta la barrera de salida.

Al llegar a ses Trempes giro por la primera calle asfaltada y tiro recto después de pasar por la hípica y allí ya vislumbro un nuevo cierre en el costado derecho, una bonita valla me va acompañando hasta el final donde tiro a derechas para dar unas pedaladas por algunos de los múltiples caminos y senderos que se han abierto en la zona, llego hasta la carretera, vuelvo atrás y voy hasta el aparcamiento para regresar y dirigirme hasta el núcleo de casas de la posesión, quiero hacer algunas fotos del lugar sin darme cuenta de que las que fotografio no son las originales, son otras más modernas, cundió más levantar unas nuevas que restaurar las antiguas, supongo.

Desde allí decido volver por el itinerario que va por el exterior del pinar comprobando con sorpresa que está limpio de chatarra, y aquí va el inciso sobre el abandono de esas fincas que comenté al principio, no se valla ni se limpia una finca abandonada creo yo pero tampoco tengo mucha más información al respecto. Lo que sí veo al final de la pared es una entrada al pinar, una parcela conocida como la Pleta des Caülls, hoy en día dividida en dos por el trazado de la autopista que me decidí a recorrer hasta volver a las casas y de vuelta al mismo punto de salida por otro itinerario más directo, interesante.

Prosigo hasta el límite donde resigo la pared medianera pero no puedo salir a la calle asfaltada, donde había un paso se ha tapiado con ganas por lo que voy a buscar la salida de la hípica y tres cuartos de lo mismo pero esta vez con una barrera con candado obligándome a retroceder para regresar otra vez a la nueva rejilla en busca de un paso pese a que no lo he visto al pasar antes por el otro lado y es que voy en la dirección equivocada pero una vez enfocado como toca se puede salir sin problemas.

La vuelta la realizo siguiendo el trazado del torrente de Coanegra desde el polígono, trayecto más que interesante y que le da veinte vueltas al carril bici adosado a la carretera y que te deja en el Pont d’Inca mismo, lo dicho, ni punto de comparación.


Vamos acabando el año

Aunque se puede elucubrar bastante sobre el tema tenemos que convenir que nos pasa el tiempo irremisiblemente sin poderlo controlar, lo medimos por años y ya ha pasado otro, nos vamos acercando al final de 2024 (si somos europeos) y por aquí seguimos contándolo. Lo que no voy a hacer es liarme a desglosar datos y estadísticas para hacer comparaciones entre unos y otros no obstante algunas reflexiones sí pueden ser pertinentes aunque hoy no es el caso.

Es día de fiesta, sa segon festa de Nadal, la llaman y quiero salir a dar una vuelta sin tener que mencionar toda la letanía típica a la que se suele recurrir en estas fechas y que a todo el mundo le viene a la cabeza, voy a pedalear por los alrededores de la ciudad y si nos fijamos bien casi al cien por cien por terrenos públicos.

Me he acercado al camí dels reis pero esta vez no ha habido suerte y continúo hacia la Vileta rodando cuesta arriba hasta la entrada de Son Quint donde a los tres metros contados de entrar ya hago pie, es lo que se dice una entrada triunfal y una clara señal de como va a transcurrir el resto de ruta, au idò, tranquilito i bona lletra. Me empeño en no pillar la pista buena para llegar hasta el banco de piedra y el camino roto alternativo me vuelve a recordar que no todo es voluntad, era previsible.

Desde la explanada del banco ya vuelvo atrás hacia el golf donde enlazas con Son Muntaner por el túnel sin tener que pasar por la rotonda, cruzas el aparcamiento y prosigues por el sendero de los bancales que te exime de cruzar la barrera automática. Llegamos a las casas y seguimos hasta la carretera con la pequeña satisfacción de haber completado montado la subida completa, no es que sea un gran logro pero visto lo anterior bien se aprecia un pequeño éxito.

Ya estaba pensando en la vuelta cuando veo un acceso a la izquierda, todo esto en el asfalto, en la rampa antes de llegar a la entrada del cuartel, la verdad es que no recuerdo haberme fijado en esa entrada al bosque y me meto por allí dándome de bruces con el antiguo circuito DH el cual si llegué a recorrerlo fue hace mucho, mucho tiempo. Todas las instalaciones están arruinadas, saltos, peraltes o márgenes de madera están completamente podridos y sin uso, hasta algunos ramales están bloqueados por la vegetación pero aún se puede enlazar con el torrente en algunos puntos, de hecho lo crucé y volví a subir para regresar a la carretera por otro punto aún más alejado, me parece una buena alternativa para volver a Son Rapinya en caso de bajar desde el coll de sa Creu sin tener que ir a buscar el carril bici.

Como ya me he animado un poco con esta visita sorpresa decido proseguir hacia el castillo pero sin subir hasta arriba por lo que me meto por el parque de sa Teulera estando bastante animado a esa hora, hay gente desplegando cinta marcando un circuito, resulta que hay programada una carrera para más tarde por lo que no tengo problemas para circular, de hecho al entrar en el recinto del castillo veo que también se va a desarrollar por allí y me voy encontrando después a muchos corredores que vienen calentando por las calles y es que he decidido volver cruzando la ciudad en lugar de bajar hasta el marítimo y costear, digamos que aprovechas un poco esos días de escasez de tráfico para rodar sin sustos ni impedimentos entre los vehículos.

Y ya está.


Tras el parón

Tras una semana en blanco por trabajo y diversas molestias en la espalda parece que este domingo podré salir y aunque si bien no he quedado con nadie presiento que voy a coincidir con alguien en el punto de encuentro como efectivamente así sucede. Sebas, Cristóbal y Toni están por allí y quieren hacer algo corto y potente a la vez y qué mejor que una (medio) enduro añadiendo alguna de sus nuevas variantes finales.

Dicho y hecho, no nos entretenemos en el acercamiento a Gènova que es directo por el carril bici y ya en el desvío para subir al monumento hay que aligerar vestimenta para subir lo más cómodo posible, ya llegarán los sudores más adelante. No todo es tan duro como podía presagiar y llego bastante animado al coll des Pastors, estado que tiene continuidad incluso al empezar la bajada pero esta tiene tal punto de dificultad que es muy difícil no llegar descontrolado abajo, es una mezcla de técnica, equilibrio y velocidad, y algo más si me apuráis, lo necesario para marcar un cero abajo, y solo estoy refiriéndome al primer tramo de salida hasta llegar al camino ancho.

La continuación también sabemos como es, lo suficientemente pedregosa como para tener que estar más que atento pero es más soportable, al menos bajo mi punto de vista, además de muchas curvas lo que eleva bastante el nivel de entretenimiento pero estoy notando golpetazos en el tren trasero y hasta Cristóbal se da cuenta por eso cuando llegamos al desvío nuevo debo parar a hinchar la rueda so pena de reventarla.

Toni también tiene problemas, se le sale la cadena en la pata del cambio cosa que extraña bastante al resto pero que en ese momento no se reconoce la causa. Pasan unos cuantos bikeros en ese momento pero no tardamos en verlos parados unos instantes después, no estoy seguro por cual de los dos itinerarios siguieron, nosotros lo hicimos por el de la izquierda el cual sigue teniendo tramos innegociables para mí y después de pasar por la zona de la mina o cueva, no sé como llamarla quizás no sea ni una cosa ni la otra, tomamos otra variante distinta a la que hice anteriormente pero he de reconocer que todas tienen un grado de dificultad elevado.

Vengas de donde vengas acabas desembocando en el mismo sitio, a los pies del rampón, y allí decidimos hacer un pase por Son Toells lo cual me va a permitir alargar un poco más la diversión y buscar una bajada al mar que todavía desconozco. Pues se cumplen las dos premisas si entendemos como diversión hacer casi entera la subida por el sendero hasta la pared. La bajada no tiene misterio una vez estás arriba, con girar la bici en dirección al mar y circular pegado a la pared es suficiente, no tiene tanta pendiente como para llegar por camino hasta abajo por lo que desembocas en unas escaleras donde lo complicado realmente es negociar las curvas a 90 grados y conservar la estabilidad, es todo un reto pero no imposible si posees la técnica específica.

Había quién no le gustaba la vuelta bordeando la costa y volvimos a subir a Gènova para repetir trazado hasta el punto de salida dando por finalizada una bonita mañana de mtb en buena compañía y superando algún que otro reto por medio pues estoy más que satisfecho, y tú?.


Lo de Coanegra

Hay ganas pero no sabemos si habrá fuelle suficiente para todo el recorrido, la intención más perentoria es Coanegra y sabemos por donde hay que empezar, por tanto hay que llegar allí desde algún lado, o sea, Alaró o Bunyola. Desde Alaró hay varias opciones, bien por el Rafal, directamente o por cas Secretari, y si una es mala la otra es peor pero al menos son ciclables. Habría que ver, y lo digo así porque nunca lo he probado, es por la fuente de sa Bastida, con la parte final por el bosque que puede ser épica. Solamente he mencionado los itinerarios ciclistas 100% y he dejado de lado aposta el Clot des Guix por lo que tiene de pateo y tampoco sé si aún persisten los altercados con algunos de los propietari@s de la zona o si los ánimos se han calmado, no tengo noticias recientes del conflicto.

Sopesados los pros y los contras y sobre todo conociendo mi estado de forma opto por lo más fácil, el pla des Pouet, que fantasmón!!!, que si esto, que si lo otro para acabar en lo más cómodo. Es verdad, no puedo negarlo, aunque si tengo que poner algunas excusas más diré a mi favor que es la opción más rápida y la menos prioritaria, a mí me valen.

Un poco de camí des Raiguer, giro por el camino empedrado (lo de romano ya lo discutimos en otra ocasión) y finalmente llegamos al camí vell d´Orient para rodear el pueblo y llegar al inicio de la subida al Verger directamente. Día de bastante tráfico rodado de 4 ruedas, no tanto de 2 ruedas, solamente 3 bikeros subieron hasta el pla y se quedaron charlando con un conocido que había por allí.

Después de haber comido algo empecé a bajar hacia Orient y aunque ese camino sí tuvo su época de restauración y mejoró bastante para descenderlo debidamente en bicicleta sigue siendo muy complicado, nivel alto de dificultad para quién quiera solventarlo con nota alta, para el resto todo será restar puntos. Me interesaba también volver a catar todo el senderillo de abajo y no estuvo mal, tiene algunos cortos pasos de rocas que se les olvidó nivelar en su día a los picapedrers pero poco más.

Paradita en la barrera y aprovecho para el picoteo junto a la fuente más algunas fotos al lugar mientras voy valorando las opciones del resto de la teórica ruta que llevaba programada y la conclusión es que mejor lo dejo para otro día, se me iba a ir el día de camino y prefiero volver y ahí es donde me surje alguna que otra duda, ¿vuelvo por Alaró o tiro hacia Bunyola por carretera? Y ahí vuelve a imperar el sentido común, para Alaró que me voy, seguramente el cuerpo no me pedía más en ese momento y el esfuerzo hubiera sido en vano volviendo por asfalto, dejamos definitivamente lo de Coanegra para una mejor ocasión.


He estado revisando el enlace que he puesto y la situación es casi un calco de lo acontecido en esa salida en lo que se refiere al planteamiento de la ruta, a la hora de la verdad sobre el terreno (nunca mejor dicho) se impone la lógica y aparece el renuncio, lo cierto es que ya van un par de ellos aunque separados en el tiempo y seguramente olvidado el anterior, espero acordarme en la próxima ocasión y no tener que repetir los mismos argumentos, de solo pensarlo ya me entran las ganas de lograrlo, a ver si no esperamos otro año para averiguar los resultados.


La 374 revisitada

A bote pronto podría parecer que empezando el mes con una salida es una buena señal pero es domingo y como vemos no hay crónica del sábado que es en teoría cuando me puedo alargar más aunque cuando se dan así las circunstancias procuro no tomarme la salida dominguera como una revancha y disfrutarla como toca.

De principio el itinerario puede parecer un poco enrevesado pero si nos fijamos bien es de lo más clásico, carril bici casi desde la puerta misma de casa pasando por donde nos imaginamos para no encontrar a nadie y continuar hacia los suburbios de Son Rapinya metiéndome en el bosque de abajo para no poder salir por la rotonda ya que han vuelto a arreglar la rejilla, si no se puede no se puede y punto, vuelvo atrás solo para comprobar como está la barrera que pusieron en la valla con motivo de las obras, está cerrada con lo que vuelvo y me meto por el torrente para salir a la carretera frente al polígono de tiro, ahora me toca volver a la rotonda porque mi intención es ir a Gènova.

Pero no pienso subir a la montaña, me voy a quedar a media subida por el camí 374 para hacer algunas fotos y volver a calibrar una bajada que hice un par de veces que tenía sus posibilidades y he podido comprobar que algo ha cambiado, se puede pasar bien tras haber movido algunos trastos y basura de en medio aunque algunos tramos de piedras te pueden plantear ciertas dudas. Esta bajada me viene al pelo para ir a ver otra zona semi olvidada, Son Toells. Para ello debemos cruzar el túnel para pasar al otro lado de la autopista y entrar de lleno en el bosque, que podamos entrar por la zona del polideportivo está por ver, hace unos años di unos pases para comprobar ese extremo y no vi paso por las rejillas, hará falta una visita más concienzuda.

La principal dificultad de ese circuito es que está situado en una hondonada del terreno y la salida por la vertiente contraria es funesta, hay dos posibilidades fundamentalmente, una es una pista directa llena de piedras sueltas con una pendiente horrible y la otra es un sendero con algo más de viabilidad que solo se puede calificar de muy difícil, así pues el asunto no está para bromas. Desistí de traspasar la pared divisoria y me centré en los recorridos internos realizando dos bucles para tomar finalmente la salida que ya conocía, luego asfalto, escaleras y directo al club de vela para no dejar ya de lado el itinerario costero hasta el Molinar, de hecho no es recomendable debido a las obras del Marítimo donde te obligan a compartir calzada durante un buen tramo aunque ese día y a esas horas el tráfico era mínimo y las preocupaciones pocas.


Qui lo sa

El mes de noviembre no ha sido muy pródigo en salidas, de hecho solo he salido 2 veces y muy cercanas, son de esas salidas que ni considero “rutas” pero que tienen su efecto balsámico sobre la persona, circunstancia que ya se ha plasmado en estas páginas en bastantes ocasiones y que no vale la pena insistir en ello, si acaso resaltar algunos pormenores interesantes acaecidos que van a ser pocos, vaya esto por delante y de hecho la del coll des Vent se decantó en gran medida sobre el lado negativo con diferencia.

Como tenía que subir por asfalto desde los militares tomé un desvío en subida desde el pinar que no suelo hacer para llegar al torrente, no quería toparme con la valla reparada en la rotonda y tener que volver atrás y también porque me apetecía variar un poco la traza. De hecho la variante es interesante.

En principio la ruta no debía ser la que al final quedó reflejada, la intención era entrar en la pista de la carena desde el coll y hacer alguna de las bajadas más interesantes que hay más adelante, en concreto había pensado en repetir la Coma Bella, añadiendo el primer tramo que no encontré la primera vez que lo busqué y mejorando el paso si era posible, lo que sucedió es que tras una subida por asfalto que no estuvo mal estando parado arriba llegaron dos compañeros de fatigas y la charla fue a más hasta tal punto que desistí de la primera idea y decidí volver directamente por las dresseres y ahí es donde se torció el asunto, no por mí directamente sino porque no le pillé el punto a la bici, me pareció que iba, y debía ir, totalmente descontrolado, la bici no rodaba, más bien rebotaba de por todos lados sin ningún tipo de control, no todo tenía que ser culpa mía, había que revisar los ajustes que de hecho tenía muy olvidados, así que la bajada entera no pudo más que considerarse penosa.

Ya después, a lo largo de la semana, si me entretuve en hacer algunas pruebas con las suspensiones modificando algunos parámetros pero todo en parado, digamos, en teoría, como quién dice, en la práctica deberían notarse los cambios en la próxima ocasión y esa fue la idea con la que salí la semana siguiente pero no en el mismo circuito, Bunyolí fue el elegido. Pasé por el punto de reunión habitual (quizás habría que cambiarle el nombre) sin encontrar a nadie aunque tampoco paré a esperar ya que seguramente pasé a deshora y tiré hacia Establiments por el polígono.

La subida estuvo bien dentro de la normalidad y arriba había algunos que también iban a tirarse, ellos fueron por delante y yo hice después una bajada mucho más convincente que la de la semana anterior y quise corroborarla con una repetición, subiría otra vez desde el cruce y trataría de mejorar centrándome un poco más en la conducción. Segunda subida buena y un poco mejor en la bajada por lo que continúo hacia la segunda parte del circuito donde protagonizo un renuncio en el segundo marge y con público además, imperdonable, los de abajo me animaban a continuar pero había que tocar todas las notas de la partitura seguidas así que volví a subir hasta arriba y bajé las tres rampas como toca, después sí pude parar a comprobar qué estaban haciendo aquellos allí con los picos y palas, al parecer retocando el circuito, no vi bicis, tampoco nos presentamos así que no sé quienes eran.

No bajé directamente por la pista rápida hasta el camino, seguí por la segunda parte de ese circuito que pude disfrutar aunque la parte final donde la pendiente de tierra se acentúa me sigue imponiendo respeto y no digamos el último rampón, de cada día más deteriorado, la escapatoria tiene allí su razón de ser.

De vuelta quise comprobar el paso por Son Berga vell hasta la rotonda del camí de la Real porque he visto que alguno se ha metido por la finca pero hay barreras en ambos lados y si bien en algún caso sería factible acceder y escapar por algún hueco no es ni mucho menos recomendable como itinerario popular pero había que certificarlo cuando menos.

Pasa otra semana y no hay sábado que valga, entre guardias y curro es un no parar, me queda el domingo para acomodar una escapada que no hay que ser muy vivo para notar enseguida que hubo renuncio de por medio. ¿Quién sale hasta la pedrera grossa y vuelve por el mismo sitio? Nadie de la vida, pues yo ese día sí, y solo me dio tiempo para hacer unas cuantas fotos del interior y del exterior que van a ir a la carpeta de puntos directamente, solo para una correcta ubicación y futuros curiosos.

Es totalmente cierto que no es la visita de estos elementos el leitmotiv principal ni siquiera secundario de las salidas en bici por la zona pero sí que de tanto en cuanto conviene recordar de porqué las cosas son precisamente como las vemos y en este caso me apetecía pararme a tomar esas instantáneas, igual ahora que la finca es municipal se pone algo de empeño en mostrar y conservar ese patrimonio histórico.

Como vemos un mes de noviembre rácano de logros, y ya se sabe que estos acontecimientos tienen retroalimentación, la dopamina es muy potente pero hay que estimularla así que no podemos dejar de plantearnos metas y retos para sentirnos más vivos que nunca. ¿Sucederá en diciembre, tal vez? Qui lo sa...


Solo voy a ojear

Había un itinerario olvidado que merecía una visita, aún se están realizando salidas de limpieza en algunos lugares para retirar restos vegetales esparcidos por las virulentas tormentas que nos azotan de tanto en cuanto, y me refiero a salidas de compañeros que, armados con utensilios varios, aprovechan las escapadas para limpiar algunos tramos o al revés. También se notan las limpiezas programadas por las brigadas profesionales competentes si bien no tengo información de los planes que supongo estarán en marcha para restablecer la normalidad en las fincas afectadas, al menos las públicas, porque en las privadas ya es otro cantar. De hecho solamente los he visto trabajar en la albufera después de los incendios pero eso es otra historia ya que no voy por la sierra en días laborables y por allí sí que paso pero he de reconocer que algún resultado sí que se ve.

Quiero pasar por Raixa y Raixeta y llegar hasta Valldemossa, ese es el plan, la vuelta se supone que será directa por carretera ya que las restantes opciones montañeras implican mucha ruta adicional y de la buena. Es una ruta de rodaje puro y muy poco técnico por no decir nulo, cierto que tiene algunas secciones difíciles pero que entran ya en la categoría de pateo directo, es lo que tienen los torrentes y sobre todo los caminos que se hacen pasar por dentro, que el agua corriente los suele arrasar.

Me acerco a Palmanyola por el camí de Passatemps, salvado por ahora de la voracidad urbanística y que no tiene continuación natural hacia Raixa pese a haber un trazado usable pero no reconocido por parte de la propiedad por donde cruza, así que toca llegar a la próxima rotonda por asfalto y acceder a Raixa por su camino de acceso, igual de bacheado que siempre por cierto, está mejor la pista que recorre el fondo del valle, de todas maneras yo voy a ir por el camino empedrado de más arriba, más acorde con la montura aunque me voy a desviar por un camino inferior antes de llegar a destino, quiero tener la traza completa de ese tramo y realizar algunas fotos. Bien, ya tengo ambas cosas pero la próxima vez iré por arriba, esto está abandonado, muy tapado y no aporta más que una variante insulsa y además te pierdes la vista de las casas, o lo que queda de ellas, mejor dicho.

Me encuentro a algún colega de rutas por allí pero no continúa así que voy yendo por delante pateando el torrente y oyéndolos por detrás pero no es hasta haber salido de la finca y llegar al desvío GR cuando nos reunimos y resulta que el faltante es un viejo conocido, ex bloguero en estado de hibernación por lo que me cuenta y relata su página de una conocida aplicación deportiva, M.A.A. reza en su DNI.

Hemos coincidido en la misma idea de ruta, llegar al pueblo por el camí vell y volver directos y como no nos molestamos mutuamente la haremos juntos. Próximo paso, rodear Pastoritx lo suficientemente alejados de las casas como para no molestar aunque eso suponga perder de vista la pista que sube a la rota d’en Cotó y cruzar de aquella manera las marjades hasta enlazar con la pista que baja del coll de Pastoritx y tomar la que sube a la mola homónima para abandonarla a su vez cuando llegamos a la altura adecuada para salir por la barrerita que delimita con la zona boscosa, todo este itinerario desde abajo es bastante rebuscado y está mal señalizado pero hoy lo hemos recorrido con bastante acierto.

Ahora viene la parte más salvaje del recorrido y como tal puede verse afectada por las tormentas y será también la que tarde más tiempo en restaurarse si se da el caso, de hecho sí se nota la afectación pero también algunas intervenciones. Segunda enganchada con el manillar más ancho en pocas fechas seguida de caída sobre un fajo de ramas que requiere de ayuda externa para la reincorporación, no hay heridas graves, podemos continuar.

Finalizamos trayecto sin más contratiempos sobre la pista de Son Verí buscando ya la siguiente bajada directa a la carretera, no cuela lo de llegar al centro de la villa por las callejuelas empinadas y tomamos la cuesta abajo con sorpresa incluida, un tramo de escalones hasta la carretera vella que bajamos andando por pura precaución y que creo que tienen su continuación hasta más arriba, después toca empalmar con el desvío de la depuradora que no sé si es porque sabemos que es lo último a saborear que siempre suele saber a gloria aunque en esta ocasión empañado por otro enganchón de manillar en la rejilla con pérdida de tapón incluida aunque recuperado, el segundo del día y todo por 4 centímetros de nada, quién lo diría.

Ya en el asfalto no hay amigos que valgan, las 29" vuelan que se las pelan y no soy capaz de seguirlos ni siquiera cuesta abajo y ya en s’Esglaieta han desaparecido aunque supongo que me esperarán en la entrada del camí de Passatemps, pues no, no hay nadie, entonces ya no me hace falta rodar como un condenado y regreso a mi ritmo, horas después sabría que habían tirado por otro lado, normal que no los viera.

En resumen, salida muy provechosa en cuanto resultados, se han podido modificar trazas, añadir fotos, hacer deporte y disfrutar de buen clima y mejor compañía, si quitamos las caídas (anecdóticas) ¿qué más podemos pedir? Y no quiero hacer propaganda fácil.


Sinsabores mil

Le tenía ya ganas de subir a Lluc por muchos motivos y si tenía que trescar un poco mejor que mejor. Empecé desde Inca pasando por el Serral de ses Monges sin pararme en buscar variantes, que las hay, lo dejé para otro día y bajé directo por una de las calles, mi intención era grabar bien el itinerario GR desde su inicio, al menos desde que encuentras el primer poste, allá por la calle Escorca (debe ser por algo que se llama así). El tema es seguir las indicaciones porque el trazado parece un poco rebuscado hasta Caimari, después del primer tramo hasta la carretera te meten por el camí del Pedregar, asfaltado, y cuidado con pasarte el desvío, este camino de tierra continúa como un sendero pegado al torrente hasta enlazar con el camí de ses Guixeries también asfaltado que nos va a dirigir hacia el pueblo para tomar un tramo de la antigua carretera de Lluc en pésimas condiciones hasta la siguiente curva para callejear después cuesta arriba hasta salir a la gran curva de la carretera por donde proseguimos por su margen derecha hasta Caimari, mencionar que en los mapas también marcan como tramo del mismo camino una bajada directa desde el cementerio que de hecho es el que suelo tomar de vuelta ya que no está escalonado como el otro.

Desde Caimari todo el mundo tiene claro por donde tirar, empezamos por el tramo de tierra desde la primera curva, nos saltamos la Costa Llarga por pestosa y nos vamos directos a la pista del comellar donde seguro que a más de uno le entran las ganas de correr de lisa que está. Cambia un poco (bastante) cuando enganchamos el empedrado y nos baja un poco la media pero una vez que hemos cogido aire otra vez en la bretxa todo vuelve a la normalidad.

Toca descenso rápido hasta el coll de sa Batalla, punto de reunión habitual de usuarios de las 2 ruedas, y un poco más hasta el botador de la pista que me llevará hasta el coll Pelat. Me infunde un poco de respeto este tramo porque sabiendo como se baja no augura nada bueno de subida y no me equivoqué, después de una primera parte bastante decente hasta la fuente donde paré a tirar unas fotos llega la zona más inclinada donde puse pie a unos pocos metros del primer desvío que fui a comprobar aunque no llegué muy lejos, enseguida vi que no era el correcto y volví atrás y el siguiente está solo a unos metros más adelante y sí permite ciclar.

Empezamos pues rodando que se agradece hasta que llegamos a los pies del paso donde vislumbramos con asombro la estupenda obra de ingeniería para acceder hasta lo alto donde hago un estop para comer y asimilar la situación. Veo una buena continuación, me habían comentado que se había limpiado y si todo el trayecto es como se ve al principio la cosa pinta bien por lo que me decido continuar y la verdad, no puedo empezar peor, me doy un enganchón con el brazo en una rama que presumía endeble y es todo lo contrario, raspón sangrante y manga rota son las consecuencias, en principio asumibles, sigamos.

Nos vamos desplazando en llano y la cosa se anima hasta salir del bosque donde vemos la continuación, rocas para abajo y aún se distingue camino por lo que se va pasando aunque de bote en bote y llegamos al meollo, era de prever porque el fondo por donde circula el otro camino, el que se dirige a ses Figueroles está muy, pero que muy abajo, toca armarse de paciencia, acomodarse la bici como se pueda y tirar adelante, algunos de los bikeros más veteranos recordarán días similares, casi era costumbre.

La entrada al bosque coincide con el empalme con el camino antes mencionado y debo decidir, ¿vuelvo al coll de sa Batalla o tiro para ses Figueroles? Y decido lo primero, me voy a buscar el pas d’en Bartomeu debiendo cruzar la zona que más dificultades presenta y en sentido contrario de lo realizado hasta ahora, espero sea la decisión correcta. El principio es prometedor pero en cuanto salimos al roquedal me asaltan las dudas, camino directamente no hay, tampoco hitos, alguno esporádico por aquí y por allá, y vamos cuesta arriba para completar el menú. En un momento dado veo un hito a mi derecha y me encamino pero vamos pasando de cuesta arriba a muy cuesta arriba y cuando miro hacia abajo veo otro hito en otra dirección y solo por no bajar lo que he subido me encabezono en seguir ascendiendo cuando en realidad no sé como estará la bajada desde lo alto y aún así asumo el riesgo, craso error.

La subida hasta lo alto del puig de ses Covasses, larga y penosa, me lleva más tiempo del que creía y lo que es peor, no hay bajada transitable, aunque sea por el interior del bosque está completamente tapada por ramas caídas y vegetación que te para la bici y te deja el cuerpo marcado, el tema es explorar, conocer sitios nuevos, ¿o no? Menuda excusa ridícula para semejante cagada y menudo alivio al vislumbrar la pista entre los árboles, que gustazo poder rodar otra vez pero me quedaba volver abajo y pasé completamente del camí vell y me tiré por carretera por donde aún seguían subiendo ciclistas y hasta alguno empujando la bici, me animó de verdad comprobar como alguno iba aún peor que yo. De todas maneras no me quise perder el último tramo de camino y bajé sin tocar frenos, como colofón, el resto fue directo, directo por carretera.


Son Quint

Son Quint, fue una antigua posesión situada en Son Rapinya, muy cerca de la parroquia de Sant Bartomeu. Hasta el siglo XVII, fue denominada Sa Vinya o Sa Vinya des Quint.

En 1655, pertenecía a la señora Agnès Quint, de la familia de la cual tomó el nombre. Confrontaba con Son Moix y con el camino Real. Estaba dedicada a viñedo, olivares, algarrobos y cultivo de cereales y leguminosas.

En 1863, tenía 400 cuarteradas. Durante la primera mitad del siglo XX se parcelaron algunas zonas de la periferia de la posesión, como Sa Tanca de Baix, es Garrigó, Sa Caseta d’en Plata y el Figueral de Son Quint, donde, en 1941, se inauguró el Tejar Toledo. En esta época producía trigo, avena, cebada, garbanzos, aceite y almendras. También tenía un rebaño de ovejas.

En 1974, la Inmobiliaria Constructora Mallorquina SA y la sociedad Alconesa, que intervino directamente en la construcción, transformaron la parte central de la posesión , denominada Sa Tanca de Dalt, en el llamado Parque de los Almendros, que comprendía las tierras situadas entre las calles del Vicari Joan Catany, del Prebere Seguí y la plaza de Son Quint, y abarcaba incluso parte de Son Pacs, de tal manera que la transformación no afectaba sólo los alrededores, sino también el corazón del barrio, y esta circunstancia se debería haber tenido en cuenta para de no romper la tradicional idiosincrasia y belleza del lugar.

Sin embargo, la construcción de estos bloques de pisos no fue lo peor. Hubo un atentado mucho más grave: la destrucción de las antiguas casas de posesión de Son Quint. Al parecer, la cuestión del derribo, surgió a raíz de las disputas originadas por el reparto de los solares, ya que se veían perjudicados los tres promotores (Joan Oliver Mateu, Zourab Tchokotua y Tomàs Zaforteza i d’Olives) por culpa de las casas. Entonces, propusieron al Ayuntamiento que las adquiriera para transformarlas en casal de barrio, pero Cort no quiso asumir el coste que suponía rehabilitarlas, así que, por desinterés de ambas partes, acabaron siendo derribadas.

La prensa y el mundo del arte se movilizaron para intentar salvar las casas y Lluis Ripoll publico el libro “Salvemos Son Quint”. En él se recogían los cuatro artículos que escribió, entre diciembre de 1971 y enero de 1972, en su columna semanal En voz alta, del diario Hoja del Lunes, para intentar salvar las casas de posesión del derribo y que motivaron una exposición antológica de dibujos sobre Son Quint.

De poco sirvió todo esto y en 1974 las casas fueron derribadas.


Fuentes: GEM Possessions de Palma.net Son Rapinya, cent anys d’historia.


Toca arremangarse

Cada cierto tiempo toca rememorar viejos itinerarios por aquello de no dar las cosas por sentadas que todo puede cambiar en un momento dado, tanto para bien como para mal y que mejor que ir uno mismo a comprobarlo y en esas estamos callejeando hacia el Estadi Balear e ir a buscar el paso del torrente por Son Gibert. De ahí continuamos hacia y por el camí des Moliners para tomar el camí de Son Roca y terminar en las inmediaciones de las instalaciones de Amadip que hay que sortear por el viaducto y entrar en Son Amora, inciso: aunque desde las instancias oficiales son más partidarios de nombrarla como So Na Mora, yo aún no lo tengo claro y utilizo la nomenclatura que veo escrita pese a que pueda tratarse de una errata.

Después de un par de giros y rectas por los viales nos plantamos en la carretera que va hasta el tanatorio dando acceso a diversas urbanizaciones en la zona y es cuando veo la barrera de sa Pleta abierta y quiero averiguar si podré llegar a la carretera de la Cabaneta y va a ser que no porque hay una barrera insalvable junto a las casas por tanto tendré que regresar y dar un rodeo mucho más largo por el camí de s’Esvait para llegar al mismo sitio.

La entrada a la garriga junto a la estación transformadora no ha cambiado en absoluto como tampoco hay cambios en el antiguo camino de carro que llega hasta la caseta en ruinas situada más o menos en el centro de la parcela pero donde sí se notan es en la continuación ya que existe una rodada muy marcada hacia el paso de la pared medianera, cosa que se agradece y mucho porque casi siempre que íbamos pinchaba por querer ir montado pisando matas y arbustos. De hecho el 2020 ya crucé por ese mismo paso pero me fui a buscar la pared del fondo en cambio en la actualidad es más directo hasta la segunda pared.

Hay un bonito trayecto despejado siguiendo la pared de término hasta que llegamos a las primeras casas donde han acumulado montones de restos de poda sobre el camino y hay que sortearlos de la mejor manera posible. Me voy a buscar a continuación uno de los ramales del camí de sa Garriga el cual tiene una bajada cualificada para bajar al camí de Sant Jordi pero ya no tiene acceso fácil, la barrera está cerrada y la rejilla bien plantada en ambos extremos con lo que la marco como no viable, toca rodeo otra vez, llevo dos de dos, una media de pena, solo confío en mejorar.

El tercer punto a comprobar es la entrada a la zona de garriga, un camino lateral en la última curva antes de llegar a la carretera de Sineu pero tiene una cadena que me barra el paso no físicamente pero sí en la práctica, desde luego ha hecho su efecto disuasorio y decido entrar por otro sitio que sé que no hay problemas, este queda más arriba y quiero comprobar si se puede enlazar con la senda conocida, entre medias de uno y otro me he metido por un ramal que no toca y he tenido que salir por patas acuciado por los ladridos de los perros.

Efectivamente la segunda entrada no presenta problemas aunque mi idea de ir bajando siguiendo la línea de la pared hacia el sur pronto la abandono para dirigirme decididamente hacia el este, el tema es que no hay caminos y lo único que me guía es la posibilidad de ir montado y alcanzo la pared justo en el punto donde hay la esquina con la particularidad de que las paredes de un viejo y destruido porxo son las que conforman dicha esquina. Tras superar dificultosamente el paso al otro lado me encuentro con lo que parece un camino o unas rodadas muy claras de ruedas de carro sobre las rocas y decido hacerlo solo por curiosidad en sentido ascendente a ver hasta donde llegan y en caso de no ser útiles volver sobre mis pasos. Desde luego ese tramo de subida me estaba haciendo olvidar los sinsabores anteriores y lo disfruté de cabo a rabo hasta que finalmente me planto junto a una casa aunque no puedo acceder a su camino principal por mor de una barrera cerrada y en cambio vislumbro una pista agrícola que sí puedo rodar y es lo que hago en toda su longitud y con alguna esperanza de que pueda llegar hasta los viales asfaltados por algún punto aunque primero tendré que cruzar el torrente y ya sé que no va a ser ni mucho menos fácil, de hecho ni llegué a estar cerca, toca retirada.

Había visto un desvío de la pista que a la vuelta fui a investigar y tampoco aportó nada interesante a pesar de acercarme un poco más al cauce y si tenían algún propósito yo no supe verlo. Vuelta a la casa y descenso hasta la esquina del porxo para proseguir ya por terreno mucho más abierto hacia las casas de Puntiró a las que no hace falta llegar sino que hay que desviarse antes para enfilar directamente la urbanización y con el torrente a pocos minutos el cual lo cruzo por un sitio diferente, que no más fácil, cada vez que paso por allí. Después de una corta subida de pateo llegamos a otra pared fácil de sortear aún sin el botador que ha desparecido de puro viejo y al otro lado tenemos un sendero de paseo marcado que une dos viales, yo fui a recordar el ramal de la izquierda para regresar y acabar por el de la derecha.

Tras lograr ingresar en la civilización solo me queda la vuelta directa, o casi directa, ya que abandono la idea de volver por Pòrtol y no porque tenga que subir los cuestones más bien por el horario, desde luego si se tiene claro como llegar a este punto la vuelta por el pueblo es lo más recomendable habida cuenta de que Son Seguí quedó ya descartado hace mucho, de todas formas mi nota final es satisfactoria, se repetirá.


Hasta abajo

Opté por la seguridad del arcén para llegar a Bunyola, lo de la seguridad es ciertamente muy relativo cuando se trata de circulación motorizada pero comparar ese trayecto con el de Santa María no tiene color aunque desde la rotonda en adelante volvemos al mismo dilema, hay que confiar en que los que vienen por detrás te vean y te esquiven, lo cual desgraciadamente no ha sido así en todas las ocasiones, no vamos a recordar aquí y ahora todos los obituarios publicados, todos tenemos alguno en mente sin necesidad de ahondar más en la lacra y desde luego es una de las razones, sino la principal, por la que no siento ninguna afinidad por el ciclismo de carretera.

Es un alivio desviarse por el Garrigó y saber que vas a comenzar en breves minutos el ascenso a la Comuna, antes toca parar un momento a recomponerse y pensar un poco en como quieres afrontar ese reto, ¿bajo qué óptica vas a afrontarlo? ¿vas a mantener un ritmo de pedalada constante o por el contrario vas a tirar fuerte a ver hasta dónde llegas antes de petar? Y son solo unas maneras posibles pero yo lo tengo claro, un piñón fijo más un ritmo constante y si este decae, recuperar y volver a empezar, y en este día lo llevé bastante bien hasta el desvío del Penyal, y sigo sin decidirme a meterme por el comellar.

Prueba de fuego en la dressera donde me quemé (pero poco) y seguimos hacia lo alto compartiendo camino con otro bikero que parece siguió por la pista mientras que yo me paré para colocarme las protecciones, quería hacer la cabra y más allá, lo que se presta a algún juego de palabras con lo de hacer el cabra pero no tiene nada que ver una cosa con otra. Quién haga ese itinerario debería complementarlo a ser posible con la bajada final a ses Covasses, algo menos técnica y exigente que la primera parte y donde prima más la velocidad, lo que pasa es que después tenemos la larga subida hasta la pista superior que a más de uno le va a sobrar y eso condiciona en ocasiones para tomar el recorte directo al depósito ya que tiene un tramito de bajada bastante divertido y mucha menos subida.

En este caso preferí el recorrido largo girando a la izquierda para acabar en el camino que enlaza el final de la pista con el coll d’Honor, muy olvidado por mi parte, por cierto, y hacer la bajada completa hasta encontrar la pista que como he comentado antes toca subirla y si la tomamos como un intermedio justo y necesario no tendremos problemas para superarla. Nos toca llegar al inicio marcado de la bajada de Son Pou aunque preferí marcar el camino de carro existente que empieza un poco antes aunque creo que se trata de un camino interior comunal por lo que solo resulta diferencial a efectos estéticos.

Buena bajada con mejores sensaciones que por otra parte no se tradujeron en una mejora del crono personal de ese tramo pero hubiera jurado lo contrario, de hecho solo hubo unos segundos de diferencia entre la mejor bajada y esta con lo que me tengo que dar por satisfecho me parece a mí, habré llegado a mi tope asumible, pues, qué le vamos a hacer, pero mientras pueda saborearlo y contarlo, lo dicho, me doy por satisfecho. Ahí queda eso.