[X]

Curiosidades

Línea Son Cotoner d'Avall-Can Fogerada


Esta línea, prácticamente desconocida, incluso para los estudiosos del ferrocarril mallorquín, es la más importante de cuantas se construyeron y el prototipo de las pequeñas líneas de cantera destinadas al transporte de grandes pesos aprovechando los planos inclinados. Su misión era proveer de materiales calcáreos a los hornos de la fábrica cementera de Can Fogerada -también conocida como Ses Fontanelles, situada en las proximidades de Son Anglada, al Noroeste del municipio de Palma.

La línea que proveía a nuestra cementera, de 600 mm de ancho, partía de la pequeña cantera de Can Mascaró, situada en la finca de Son Cotoner d'Avall (municipio de Puigpunyent) en la cota 120 ms sobre el nivel del mar y, describiendo una trazado sinuoso que seguía en gran parte el curso del torrente de La Riera, descendía hasta una plataforma en la cota de 90 ms justo sobre las bocas superiores de los hornos de la cementera. La distancia recorrida era de unos 2.400 ms con rampas muy suaves; para lograrlo, la vía debía atravesar por dos veces el torrente y una pequeña vaguada hacia el final del recorrido mediante tres viaductos: el primero de ellos ha desaparecido completamente, el segundo es una magnífica obra de mampostería de notables dimensiones: 40 ms de largo en desarrollo curvo, 6,50 ms de alto y 2,40 ms de ancho; el torrente se salva mediante tres arcos de 5 ms de luz; el tercero es un pequeño viaducto de dos arcos con la anchura justa para permitir el paso de las vagonetas. La vía se asentaba alternando sobre traviesas de pino y traviesas metálicas según los modelos decauville, de Koppel, en concreto la rillenschwelle o traviesa plana-acanalada de 850 mm de largo, 120 de ancho y 20 de alto. El carril era inusualmente pesado para tales líneas: 20 kg/mt. El deslizamiento de las vagonetas cargadas en la cantera se realizaba por gravedad aprovechando la suave pendiente; un conductor manipulaba el freno de mano para evitar velocidades excesivas; una vez descargada en la boca del horno, la vagoneta era arrastrada de nuevo hasta la cantera por una caballería.

No se ha conservado ningún documento de archivo de la empresa explotadora de la cementera ni sobre la línea férrea. Pese a ello, sabemos que la fábrica pertenecía a la firma "Cementos Moner" propiedad de Joaquim Mascaró en los años cuarenta, pero la cantera ya era operativa al menos a principios de los veinte. Su producción media era de unas 1600 toneladas de cemento tras tratar y transportar por vía férrea unas 3.500 toneladas. Contaba con 15 operarios y dos motores de gas pobre de 70 CV para mover las machacadoras y molinos. La línea férrea fue operativa hasta mediados de los sesenta y, por las características de la obra de fábrica, su construcción pudiera datar de principios de los años veinte.

La antigua explanación, ya desaparecida, ha podido ser identificada mediante fotografías aéreas de los años 60 y las características de las operaciones han sido referidas por testimonios orales sin mucha precisión. Los únicos vestigios que subsisten son los viaductos, algún pontón, y restos de carriles apenas a una decena de metros de una transitada carretera, pero felizmente ocultos por el bosque, cosa que sin duda ha evitado su completa ruina y desaparición.


Extracto de un interesante trabajo de Ramón Molina de Dios.


Rebuscando

Me he permitido la licencia de copiar y pegar parte de un interesante trabajo publicado por un profesor (o tal vez alumno) de la UIB y aunque puede que ya hiciera mención del contenido en un articulo anterior he sido incapaz de encontrar esa crónica porque ni por aproximación me acuerdo de cuando fue. Lo que sé es que fui con Joan y pasamos por Son Roca ya que hicimos la primera búsqueda desde arriba que resultó infructuosa, el camino desciende por las marjades y desaparece, entonces seguramente decidimos buscarlo empezando desde abajo aunque tampoco podría asegurar al cien por cien que se trataba del mismo día. Y fue en esa subida donde vimos lo que vimos, o mejor dicho, vi lo que vi, porque el compañero no llegó a subir. Lo que había es lo que expliqué en la susodicha crónica que no encuentro pero el tema actual sería encontrar el enlace entre la zona superior y la inferior, si es que lo hay, porque al menos sobre el papel si que existe y que hayan pasado muchos meses no quiere decir que me haya olvidado.

Fui más o menos directo hacia Son Tugores y tras hacer la bajada por el interior del bosquecillo y aparecer junto al puente me dediqué a fisgar por los campos adyacentes de la carretera esperando encontrar algún indicio que me permitiera al menos empezar a circular, la verdad es que en los primeros minutos nada interesante vi pero cuando advertí que el torrente estaba más cerca sí que bajé por lo que me pareció un camino en condiciones y que me llevó hasta el mismo lecho y es ahí donde lo vi, recio, de buen porte y bien conservado, sin ningún obstáculo que me impidiera poder apreciarlo en toda su medida pero es justo lo contrario desde arriba, donde ha sido absorbido por el entorno y es cuando más se aprecia su fragilidad, ha sido invadido sin ningún pudor por la vegetación y ha quedado mimetizado con la vecindad, imposible siquiera adivinarlo desde la carretera pese a estar a pocos metros.

Carretera a la que volví a los pocos minutos pero solo para desviarme por el camí de Can Calixto, que la verdad no sé donde puñetas es, y desde allí tomar el ramal de Son Roca sin hacer caso a las advertencias que ha colocado allí en forma de cartel la empresa constructora que está remodelando la casa. Decidí subir por asfalto por aquello de ganar algo de tiempo por lo que pudiera suceder después así que en unos pocos minutos me plantaba en el desvío que baja hasta la carretera de Puigpunyent. No pierdo mucho tiempo arriba y empiezo el descenso sin ánimo de batir ningún record, estoy más pendiente de la rueda trasera que del cronómetro y si exceptuamos el rodeo del árbol caído a mitad de camino se puede decir que todo transcurrió con total normalidad.

En una de las entradas de fincas que se encuentran situadas en el margen derecho (en sentido bajada) me meto y escudriño por los alrededores hasta que me parece vislumbrar algo por lo que se podría circular, y no me equivoqué, no sé cómo estaba antes pero ahora está de coña, liso, limpio y con un aire agreste y natural al mismo tiempo, que me lleva hasta la siguiente intersección, la de Son Serralta y aunque se trate de una urbanización me pica la curiosidad de fisgar un poco más allá. Eso es, vamos a indagar un rato por ahí. Digamos que es todo subida, de ahí las buenas vistas desde lo más alto y me llevé una grata sorpresa al contemplar esos terrenos, ese valle escondido y tan bien cuidado. Quizás haya posibilidad de llegar al pueblo desde esos contornos pero no me dediqué a buscarlos y volví abajo tras rodear todo el perímetro, acción que me dio pie a volver por donde había venido y ahí si puedo decir que disfruté el doble.

Toca margen izquierdo entrando por un acceso abierto a los campos despejados y enseguida recorro ruta conocida acordándome de ella a medida que voy pedaleando pero cuando llego a los pies de esa enorme estructura no me queda más remedio que pararme e inmortalizarla. Hasta aquí fue donde más o menos llegamos juntos en la ocasión anterior antes de continuar yo solo, ahora va a ser más o menos lo mismo pero con la convicción de llegar al final y seguramente también tomé el desvío de la derecha porque el subir y bajar ese tramo me resultó de lo más familiar. El bueno es el izquierdo y enseguida se empieza a complicar, no por el camino en sí sino por la pendiente, a cada metro más empinada hasta que sucede lo que ya está más que sabido, pie a tierra y sigamos andando que tampoco es ninguna deshonra. Recordaba que el camino se tapaba bastante y se sigue cumpliendo a rajatabla y empiezan los cortes por el carritx en pantorrillas y tobillos pese a llevar las protecciones puestas. Hubiera sido algo más llevadero el asunto si no hubiera llegado a un cul de sac sin salida desde donde intenté vislumbrar una continuación tras dar una batida por los alrededores con resultado nulo, toca repliegue y el haber sufrido ya en la subida no hacía presagiar nada bueno en la bajada, y vaya si se cumplió pero se ve que no fue suficiente para quebrar mi determinación de buscar otros segmentos y de vuelta a la carretera continué ojeando esta vez en la vertiente contraria, cerca del torrente. Iluso de mí creí ver un camino en el otro margen pero me fue imposible llegar allí, si ya había maldecido en voz alta en la bajada anterior en esta ocasión tampoco me quedé atrás y eso que lo que me desplacé fue ridículo.

Abandoné los senderos oscuros para centrarme en recorridos abiertos y lo único que me quedaba es la entrada siguiente, una pista de gravilla que te deja delante de una barrera cerrada por la que creo que pasé alguna vez viniendo de la otra carretera buscando tramos de este camino, ahora ya no se puede pero parece que en paralelo al torrente hay algo interesante, y lo que es mejor, circulable, al menos hasta el torrente porque cuando estoy allí no le veo continuación pero ya que estoy aprovecho para hacer un intermedio y comer lo que lleve y de paso echar un vistazo paseando por el lecho para calibrar si valiera la pena intentar ciclar por allí, parece más bien que no así que vuelvo atrás, recojo mi montura y retorno a la carretera para emprender el regreso alargando un poco el recorrido por Establiments y más allá antes de aparecer por la ciudad.


Ruta de verano

Durante mis jornadas de asueto anual he salido dos veces en bici, no ha habido para más ya que la familia ha copado mis atenciones, prioridad absoluta, y tampoco es que hayan sido unas rutas de lo más, si se observan las trazas son simples idas y vueltas sin casi ninguna pretensión, un día Bunyolí donde además bajé por donde subí, y otro un coll de sa Creu para bajar por las dresseres como aliciente principal, si aceptamos barco como animal de compañía también podemos pasar estos paseos como rutas. Y hablando de rutas, tengo un blog de rutas por si alguno no se había enterado, y aunque el grueso del trabajo de campo está hecho desde hace tiempo no se ha abandonado, las circunstancias cambian y pueden suponer modificaciones sustantivas en algún trazado, y en ésas estamos lo que no quiere decir que lo traduzca al blog inmediatamente, ni siquiera que lo vaya a hacer ya que obligación no tengo, pero sí recalcar que lo he estado revisando porque algunos hechos puntuales así me lo han aconsejado. Se puede consultar aquí.

Lo que sí es cierto es que la zona de na Burguesa da mucho juego y tenía la sensación de que podría dar con una combinación satisfactoria para montar una ruta en condiciones, despliegas en el mapa los caminos que no has usado para ello y cavilas de qué forma se pueden enlazar adecuadamente. La Enduro, Coma de s’Arc en el blog, ¿no está usado? pues no, subsanemos por tanto ese descuido.

Lo primero que hay que hacer es buscar una buena subida que esté a la altura de esa bajada, y la hemos encontrado en el PT3, y la he usado pese a mis reticencias ya que se trata de zona militar, hubiera preferido la subida directa de Son Vida pero la cerraron hace años y aunque no se vigila tiene una barrera infranqueable por ahora, me quedo pues con la pista militar.

Tenía ya el trazado bastante claro y quería someterlo a escrutinio por parte de algún compañero, José Manuel se ha prestado voluntario pese a no conocer ese itinerario y hemos quedado a una hora no muy tardía para que nos dé tiempo a completar el recorrido y de paso poder pararnos si hace falta sin tener que estar pendientes de la hora constantemente (yo tenía que aparecer por casa antes de la una sin falta). Aunque se puede ir directamente por carretera al desvío del PT3 si hay menester propongo dar unos rodeos para ir pillando tierra y llegar motivados a la subida, así pues tras voltear un poco por el carril bici nos acercamos hasta la entrada de Son Puigdorfila Nou para realizar un recorrido hasta el torrente e ir a salir a un vial de la urbanización y desde allí a la rotonda de arriba en un trazado casi aleatorio ya que aquello está muy pisado por las motos y se puede circular en todas direcciones, un poco más complicado en bici por los rampones cierto es.

Solamente vamos a cruzar la autopista por arriba porque enseguida nos metemos en el sendero que baja a la otra vertiente, por cierto, necesita una limpieza, para ir a recorrer esa hondonada y salir por la otra rotonda, la de Madre Alberta y meternos enseguida por el caminito que vuelve a bajar hasta esa especie de parque y de ahí a la circunvalación para desviarnos por la entrada del golf. Ahora se trata de arribar hasta las casas e ir a buscar el sendero que te lleva a la carretera, ¿que no tienes tiempo? pues vas directo. Nosotros teníamos así que dimos todos los rodeos anteriores y quise probar las dresseres de subida pero mejor seguir por asfalto hasta la barrera militar y entrar por allí. En un principio había previsto otro bucle corto hasta Son Vida pero una visita entre semana me confirmó que la entrada desde la urbanización está sellada, la construcción de un nuevo chalé la ha bloqueado y aunque no hace mucho pude pasar ahora es definitivo y ya no se puede por lo que obvié esa parte.

Estamos ya en la pista interior y nos hará falta mucha convicción para llegar arriba (y no solo convicción) por lo que adopto una estrategia que espero me dé resultados, no mirar más lejos que mi rueda delantera, no quiero ver aparecer los rampones tras una curva y que se vaya la determinación de repente, de momento parece que la cosa funciona, cuando hay que apretar se aprieta pero sin estar muy seguros de donde realmente estás, como que vas un poco engañado pero como ya he pasado unas cuantas veces sé que la cosa va a peor a medida que subes y quieras o no, te va decayendo la moral. Mis opciones de subir de una tirada se van al traste cuando me voy a la derecha en un tramo donde se va inclinando más y más y llega un momento que la rueda de delante patina obligándome a poner pie y tener que volver a arrancar de mala manera pero al final me sentí satisfecho porque pude pasar las últimas rampas montado, y no solo por mí, José llegó de una tirada al cortafuego sin problemas.

Tomamos el sendero de enlace con el torrente para llegar a la carretera en unos minutos, no más de un kilómetro nos separan, y tomar el ramal de enfrente, ese que cerraron con una barrera pero que se puede sortear bien y que tiene una rampita final muy sabrosona. Vamos a descansar un poco de tanta subida descendiendo por la amplia pista y después por el desvío del mirador pero solamente hasta la curva cerrada a derechas desde donde empieza la subida de verdad, subida de muchos vatios y que se tienen que aplicar a golpe de pedal, no valen excusas, o tienes lo que hay que tener o no lo tienes, en este último caso, a patear. Fue donde nos encontramos al único ciclista del día fuera de la carretera porque otro sí vimos subiendo por asfalto, aparte también había dos chicas en el mirador, buscaban la Cova des Marbre por lo poco que pude entender, se me hizo raro verlas por allí ya que no eran las típicas excursionistas y menos en pleno agosto, quizás solo iban a refrescarse, a saber.

Es nuestro tiempo de descanso y aprovisionamiento, alguna barrita, fruta y algunos químicos componen nuestra dieta a la sombra y con buenas vistas, todo un placer de los sentidos, pero tampoco es cuestión de remolonear más de la cuenta aunque ya se puede decir que estamos de vuelta, nos queda el sendero técnico y rocoso que se dirige hacia el coll des Pastors, eso es solo la primera parte ya que éste acaba en una bajada rocosa no muy complicada y a partir de ahí vuelve a subir por un camino ya más elaborado hasta el cruce de la pista superior por donde vamos a continuar unos metros para coger el desvío del camí de ses Pasteretes y a su vez el que se desvía hacia la coma de s’Arc, ése es el que el compañero no conoce y yo tengo serias dudas de que acabe gustándole, no ha traído protecciones pese a que comentamos ese detalle, quieras no quieras llevarlas o no puede acabar influyendo en la disposición a afrontarla, sé que es su primera vez y depende de cómo la acabe serán sus próximos pases.

Me sentí bien en el primer tramo, es más, de no haber atacado mal el último escalón no habría puesto pie, y parte de esa buena sensación no creo que fuera solamente por el hecho de llevar rodilleras, más bien era por el buen tacto de la bici sobre el terreno y eso que no iba tranquilo del todo por la rueda de atrás que va un poco descentrada la llanta, ocheando, y hasta quería meterle algo más de presión pero la vi bien al tacto y quedó igual, en resumen, cero problemas y en cuanto metí el piñón adecuado después de pasar las curvas de la rampa mejoré el control aunque no tanto como para no quedarme atrancado en un par de ocasiones, en cambio en la zona de rampas pedregosas más abajo estuve mejor y las pasé sin bajarme de la bici, creo que es la primera vez si mal no recuerdo y no sé porqué pero en el strava solo tengo tres bajadas y dos son del año pasado y fui solo, y si releemos las crónicas de esas jornadas fueron para olvidar, todo lo contrario de esta última, es lo que tiene el deporte, que nunca es igual, en realidad nada es nunca igual pero por algún motivo se inventó el vocablo rutina. Que nunca debamos aplicarlo a nuestras salidas en bici.

Lo que si es cierto es que el compañero no me dio la enhorabuena abajo, no le gustó, no le gustó absolutamente nada y aunque tenía cierta esperanza de que fuera eso un acicate más bien fue lo contrario, no es su estilo. Debido al horario no hicimos lo que tenía pensado que como colofón de ruta hubiera sido perfecto, dirigirnos hacia el bosque de Bellver y salir por el torrente hacia Can Barbarà y volver rodando tranquilamente por el Paseo Marítimo cual ciclistas de relax, de hecho ni nos dio tiempo de detenernos para un kit-kat a la sombra, llegué a casa con unos minutos de antelación sobre el límite previsto así que tod@s contentos.


Planera

Toca ir a lo largo y ancho que no a lo alto para aprovechar el tiempo y alargar lo que se pueda dentro de la horquilla horaria de que dispongo, que es bastante pero dada mi media de velocidad no es que pueda presumir de pro, así que me voy a rodar hasta Bunyola y ya veremos. Salgo directo hacia la Indioteria pero en lugar de ir por el polígono tiro hacia Son Gibert y al cruzar el descampado me fijo en que están limpiando el torrente, la verdad es que parece otro y lo mejor es que se puede rodar por el interior y si se puede ¿porqué no probar? Hay una rampa de acceso para la máquina y supongo que más lejos voy a poder salir sin complicaciones, pues allá que voy y la verdad es que no hay ninguna pega, la única un pequeño lodazal frente a un emisario que no adiviné a calcular bien su consistencia y quedé ahí pegado nada más pisarlo, suerte que pude poner el pie fuera y no añadir el calzado a la lista d’enmerdada, aparte de eso sin problemas. Después de pasar el puente del Pont d’Inca salí por una rampa y rodé por un carril bici que no conocía a la vera del torrente hasta que acaba y volví a meterme por el interior hasta el campo de fútbol, me tenía que desviar ya pero aún se podría continuar por el cauce aunque preveo bastante dificultad siendo generoso, ya no hay piso de tierra y se precisa mucha técnica, fuerza y equilibrio para rodar unos metros seguidos, creo que para la mayoría ya no sería aceptable.

Una vez fuera el resto creo que lo conoce todo el mundo, ahora parece que hay consenso en no ir a la carretera e ir bordeando las construcciones para llegar a Son Macià y salir de la civilización, al menos hasta que llegamos al camí de Muntanya donde debemos compartir itinerario con los vehículos mientras llegamos a las urbanizaciones, una de ellas es sa Planera, es la más alejada y atípica porque todo el perímetro está rodeado por una valla y tiene dos entradas muy anchas con unas barreras enormes, una de las cuales está cerrada, ¿y porqué voy por allí? Pues porque la entrada en la finca colindante está cerrada con una barrera y no quiero saltarla, ya fisgué no hace mucho como poder entrar y parecía que se podría atravesar la vegetación que hace las veces de frontera fácilmente, como así ha sido y sin tener que saltar nada, solo buscar el mejor hueco y ya está.

Se supone que estoy dentro de la finca de Son Sales y la voy recorriendo por un camino agrícola que va marcando el borde exterior hasta una esquina y tomo otro que la cruza por el centro hasta una casa rústica, parece una vivienda rústica de payés, ahora deshabitada, tampoco la finca parece que tenga mucha actividad aunque en algún punto se amontonen rollos de paja, quizás cazadores pero tampoco sé si estoy en temporada, lo cierto es que desde esa casa me dirijo otra vez hacia la pared lateral y la recorro hasta el extremo más alejado, el paralelo a la carretera y aunque vislumbro algún paso de salida decido continuar porque hasta este momento no he visto aún las casas principales, y no son pequeñas. Continúo hasta encontrarlas, siguen igual, o seguramente peor porque no se advierte movimiento humano alguno, la barrera de salida está cerrada y me da pereza saltarla por lo que vuelvo por donde he venido, como tampoco he querido salir por otro camino que parece se acerca a otras casas vecinas entonces saldré saltando la pared cercana a la carretera, en realidad voy a dar a una parcela con un porxo que me permite salir sin problemas. ¿Se puede rodar por donde he ido? Diría que sí pero con la debida prudencia y convicción de saber que estamos dentro de una propiedad privada y podemos ser interceptados por cualquiera que por allí encontremos, con total seguridad con mejores argumentos que nosotros para estar allí, por otro lado pedir permiso se me antoja empresa imposible.

Ni tendría porqué haber circulado por la carretera ningún metro ya que casi enfrente tenemos un camino que no tenía claro donde iba a parar, lo deseché pero ya en el segundo no pude aguantar la curiosidad y me metí, enlaza con el anterior como puedo comprobar más adelante y continúo hasta desembocar en la otra carretera de la zona para meterme sin pensarlo por el camino que tengo enfrente calcando casi idéntico lo que he rodado hace pocas fechas, derecha, izquierda hasta encontrar el principal en este caso un vial de una urbanización por el que busco la salida pero desviándome antes por el sendero que me llevará de mejor manera hasta la rotonda a la que accedo sin tener que saltar rejilla alguna, solo un simple tirón a la barrera aún a pesar de tener puesto el candado.

Ahora sí que no me libro de tener que pisar asfalto, el carretero que me pasa no me ayuda en absoluto para recorrer esos metros y en nada lo tengo a centenares de metros de distancia, no hay nada que hacer en ese sentido, como tenía que llegar hasta la plaza podría haber ido por el camino de atrás pero seguí recto y lo hice todo seguido. Me he merecido un pequeño descanso para recuperar fuerzas, unas pocas galletas no más y algo de agua de la mochila que se mantiene aún fresca es el menú, lo suficiente para poder volver, esta vez iré peu plà hacia Raixa y Passatemps en un intento de alargar lo máximo dentro del horario, la que he citado es una gran alternativa a la monotonía de la carretera que solo la dejamos para ocasiones puntuales porque si lo que se trata es de volver a la ciudad por asfalto preferimos sí o sí la carretera vieja de Bunyola, más entretenida aunque quizás más peligrosa.

Es todo lo que dio de sí esta salida entre semana aprovechando algunos días de vacaciones que estamos disfrutando ya que en los siguientes será más complicado por los compromisos, así que ya veremos lo que vamos haciendo.


Retén de guardia

Expresión que significa “repuesto o prevención que se tiene de algo”, en pocas palabras, que te pueden cascar la ruta en un santiamén si hay necesidad por eso es conveniente no alejarse mucho, moverse siempre dentro de un radio que puedas controlar, en toda la semana no había habido avisos pero eso no significa nada, podría darse el caso.

Dado que el intento de bajar por un camino nuevo se frustró y no atinaba dónde me había equivocado decidí acometer la empresa desde otro ángulo, de abajo arriba que al menos sí tenía claro por donde empezar, pero primero hay que llegar allí y decidí hacerlo por la parte más larga en lugar de ir directo por eso la traza va hasta la Vileta, sigue por esa especie de circunvalación fantasma y se mete en el golf de Son Muntaner para ir a buscar el enlace con la carretera que sube al coll de sa Creu, esa opción te quita un kilómetro de asfalto pero si prefieres hacer la carretera completa podemos elegir salir por el torrente frente a la base militar empezando por Son Rapinya.

La subida ya no es lo que era hace unos meses cuando estaba a reventar de ciclistas de toda clase y condición, ahora es raro encontrarte alguno, sea guiri sea paisano, alguno vi pero de mtb ná de ná. Puig des Vent es mi próximo objetivo, es la pista de la carena que lleva a Establiments pero que no voy a recorrer en su totalidad ya que justo al acabar la subida me voy a desviar hacia abajo por un sendero hasta enlazar con una pista que sigue bajando de la que me desviaré otra vez antes de llegar abajo repitiendo parte del itinerario de hace unos días, esta vez sin subir a las torres superiores aunque con varias idas y vueltas marcadas en la traza, la primera es en bajada y está a la vista el final pero no la han limpiado, casi lo contrario, y cuesta pasar entre las ramas tiradas en el suelo así que en aras de mantener al máximo la ciclabilidad y una traza digna volví atrás. Las siguientes ya son del otro lado de la carretera, una es en bajada y la otra en subida pero no se comunican entre sí, solo fui por curiosidad, así que seguí por asfalto hasta el inicio del camino que infructuosamente busqué en sentido contrario con la esperanza (poca) de poder enlazar. El principio es ilusionante porque hasta se puede rodar bien, está limpio y el suelo lo permite, pasamos por un forn de calç y ya poca cosa más se puede hacer, aparte de empinarse más se torna más irregular y tuve que dejar la bici para poder continuar, no sabía mi posición exacta así que subí hasta donde pude más que nada para convencerme de que es un camino (porque sí que parece que hay indicios de que se modificó el terreno en su día para facilitar el paso), el tema es saber a qué distancia estoy de donde llegué en sentido contrario y solo lo sabré a posteriori cuando vea la traza en la pantalla, y gracias porque allí arriba la máquina perdió la posición y no la recuperó hasta bastante después.

Como sabía que varios compañeros habían ido a dar una vuelta por la Fita supuse que regresarían por Son Malferit y decidí ir a rodar por allí por si me los encontraba y volvía con ellos pero cuando me dirigía a Bunyolí sonó el teléfono y tuve que descolgar. Me informaban de una incidencia inaplazable y había que atenderla, escopeteado a casa, sin tiempo de charlas con los colegas a los que encontré ya con su ruta finalizada, y más que tuve que apretar porque antes de llegar me llamaron para otra intervención así que tuve la tarde completita.

Lo del camino no ha acabado del todo, de hecho aún quedan bastantes flecos (de ese camino y de otros) por resolver por la zona, algunos interesantes en curso dirección Puigpunyent pero también en ascenso hacia otros puntos, quizás el próximo finde de cercanías me acerque a husmear un poco, entre medias algo de playita, es el tiempo.


No todo es paja

Sin pretender conquistar alguna cima nueva ni conseguir nuevos PR’s salí el sábado rumbo a la cordillera cercana, lo que vulgarmente conocemos como Na Burguesa aunque si he de ser preciso nombrar la Serra de Son Marill sería lo correcto, es decir, la parte comprendida entre la carretera de Puigpunyent y el coll des Vent. ¿Qué se me ha perdido por allí? Pues nada en especial, me queda por comprobar un itinerario pero lo dejaré para más adelante, hace muy poco que subí y no quiero repetir.

Como presupongo que será algo corto alargo de inicio la llegada y arribo casi hasta el Parc Bit acercándome por el camí de Can Rave, el más utilizado por los bikeros, pero en la curva final en lugar de girar a la derecha giro a la izquierda y sigo rodando hasta desembocar en la carretera de Esporles pasada ya la plaza de Establiments, me toca pues subir. Busco en la bajada un enlace que me lleve hasta la calle del Pou Comú y desde ahí por alguno de los caminos que bajan abajo para enlazar con las carreteras comarcales por las que deberé circular durante un rato, la de Puigpunyent primero y la de Calvià después, es en esa donde voy a estar más atento ya que quiero ver si encuentro un sendero que hice hace tiempo en sentido contrario que me gustó mucho pero era cuando no grababa las salidas y ahora no consigo ubicarlo correctamente, además tengo la dificultad añadida que toda la zona ha sido limpiada a conciencia, me refiero al pasillo de debajo el tendido eléctrico de alta tensión a modo de cortafuego y lo que era un sendero cerrado de vegetación ahora puede estar tranquilamente en campo abierto y ser irreconocible, yo desde luego no lo reconozco y lo que podría ser tiene una pendiente hacia arriba del copón, así que mejor plantearlo en sentido contrario.

Llegué a la carretera muy cerca de donde había salido pero puedo estar equivocado sobre la longitud real de ese tramo, sea como fuere dejo las investigaciones de esos tramos para otro día y sigo por asfalto hasta el coll des Tords, más concretamente hasta el cruce donde paro a comer algo junto a otra pareja de bikeros maduros que también han tenido la misma idea, seguro que fue por la buena sombra de los pinos en aquel lugar.

Ya un poco recuperado del sopor del momento me decido a volver con la misma idea que la que he venido pero esta vez circulando por el margen contrario por el que también pasan varias líneas de alta. Desde donde estoy puedo avanzar sin demasiados problemas entre los arbustos hasta el campo sembrado donde llega una pista de arriba (o parte, según se mire) y desde allí seguirla. Normalmente hay que tomar hacia la izquierda en los cruces ya que los ramales que se dirigen hacia arriba no tienen salida y si se han limpiado es solamente para tener buen acceso a las torres superiores. En la zona más descampada, donde el porxo, estaba el conductor de una de las máquinas junto con su pareja y me contaron lo que estaban haciendo por allí, lo que pude entender ya que no eran españoles.

Yo continué un rato más por asfalto hasta el inicio de la pista que sube arriba y empecé la ascensión. Tenía allí un test de la cubierta trasera y no me convenció, una Maxxis Agressor recientemente cambiada, patiné más de la cuenta en esa polvorienta cuesta. Me paro en la curva de arriba para tomar el segundo tentempié antes de buscar un camino que dicen que hay por ahí y que había intuido en una salida anterior. Ya de principio iba mal porque es errático y perdí tiempo y paciencia en llegar a lo que podría denominarse como camino, y que además seguía hacia arriba por lo que decidí subir en lugar de bajar y ver exactamente donde aparecía, pues unos metros más adelante de donde estaba, ¿y para eso tanto esfuerzo?, en fin, giremos 180 grados y comencemos, ahora de verdad, a divertirnos.

Pues va a ser que no, o sí si por diversión entiendes circular unos metros antes de quedar enganchado en las argelagas y el carritx, las primeras divierten que no veas sobretodo cuando te acarician los tobillos o te afeitan la cara, pero todo sea por el mtb, mtb montado, se entiende, porque cuando tienes que dejar la bici tirada e irte a averiguar por dónde huevos pasar la cosa cambia, y sí que cambió, pero a peor, menudo vietnam digno de una colla ociosa del Ibanat, reconozcamos el fracaso y emprendamos vuelta atrás, no es un deshonor no poder pasar, no tengo yo la culpa de que a mis antepasados les diera por convertir un torrente en un camino y que hasta le pusieran nombre, quizás pudieran haber imaginado que cien años después (o vete tú a saber cuándo) se seguiría pasando con una mula pero no con una bici, es más, puede que ni estuvieran inventadas, con eso lo digo todo, solo hay que ver la traza como quedó, por ahí metido la máquina de marcar puntos también dijo basta.

Una vez en la pista acabo la subida y me dirijo hacia el puig des Revells que he de reconocer que tiene muy buenas vistas pero no es eso lo que hoy me ha traído hasta aquí aunque hay que aprovechar sino una bajada de la que no tengo aún traza, es la que no baja directa a la cantera sino la que pasa por arriba y aunque ahí si puedes decidir la dirección yo opté por bajar hacia la zona del valle del silencio. Esa bajada no es muy complicada a excepción de dos tramos descarnados de piedra con muy malas pintas, goma contra canto tiene todas las de perder, es un factor importante pero no todos los que me obligaron a tirar más de la cuenta de frenos aunque una de las dos tiene una escapatoria por la izquierda que parece bastante más asequible.

La propiedad de la finca de Son Quint ha puesto unos carteles en la entrada junto a esa falsa rotonda explicando todos los pormenores que atañen a la finca, recordemos los incidentes que se produjeron a raíz de un corte de caminos con unas vallas y unas barreras junto al cementerio, ahora parece que las aguas bajan mansas pero hubo momentos que eran bastante turbias. Las vallas ya no cortan el camino y junto a las barreras se han instalado pasos peatonales que impiden el paso de vehículos, lo que ha empeorado es la tranquilidad, de silencio nada de nada, la ladera está copada por maquinaria pesada y brigadas de operarios que siguen con la instalación de las nuevas torres de alta tensión y ahora con el añadido de la última torre, la que hace de interfaz con la acometida subterránea que se han visto obligados a instalar gracias a la presión vecinal y que tiene unas dimensiones descomunales, cuando esté instalado todo el cableado va a romper totalmente la estética aunque en realidad ya hay un tendido y convivimos con ello pero no sé si éste va a sustituir al existente o va a suplementarlo, es el precio que hay que pagar por querer tener la luz encendida.

No harto de bici aún decido el domingo salir otro rato aunque con el horario capado, lo habré dicho cientos de veces esto y aún no me acostumbro, lo cierto es que Fibras me había comentado que saldría por la Fita pero con un horario más holgado, bueno pero al menos podríamos hacer la subida de Bunyolí plegats, para los castellano parlantes recalco que significa juntos, no plegados. Aclarado este punto importante puedo seguir con el relato lo que pasa es que contar la subida de Bunyolí puede ser más aburrido que ir al súper aunque al menos allí de tanto en cuando te cambian las cosas de sitio, por contra esa subida está prácticamente igual que hace decenios, casi la única ilusión que me hace es ver si ha caído la piedra central del aujub, aún no pero caerá seguro, para otros será comprobar si en esta última pasada han logrado mejorar su tiempo, bendita app, cuántos disgustos nos da, por otra parte dirás lo que quieras pero nadie deja de ir ni que reviente.

Como vamos bien de horario seguimos a la par hasta Sobremunt esta vez saltando la barrera quitando de esta manera bastante asfalto pero arriba debemos despedirnos, él prosigue su ruta hacia las antenas y yo me voy a Son Malferit obviando el tramo de camí vell para no alargar más de la cuenta rodando sin descanso hasta Palma llegando un poco pasado de horario a meta, menos mal que no tuvo consecuencias graves para la convivencia.


Doble diez

Creo recordar que ese sábado no estaba para muchas florituras y menos yendo solo, las montañas parecía que habían aumentado de tamaño por momentos y algunas hasta se me antojaban casi inaccesibles así que la vista se me fue para el otro lado, y teniendo una larga línea de costa donde explayarme ¿porqué no utilizarla? Y eso hice, salir a marear las bielas y tardar lo que no está escrito en llegar a s’Arenal, pero no iba a quedarme allí ni tampoco darme la vuelta y volver, no, no haría eso y tiré recto hacia Son Verí donde tenemos un área idónea para dar pedales sin parar durante horas sin pasar por el mismo sitio dos veces, la gracia de todo ello es que tampoco sabes hacia donde vas. Rodando por tierra logré llegar hasta la carretera que va al cap Enderrocat, lugar donde se encontraba un antiguo cuartel de artillería con su correspondiente batería de costa que no recuerdo haber visto nunca, ahora mismo todas esas instalaciones forman parte de un complejo hotelero de lujo por lo que ni se intenta llegar al final del camino, lo que voy a hacer es meterme por la finca aneja y bordearla por un camino de carro hasta la pared del fondo, atravesarla y continuar en paralelo a la misma pero ahora en dirección a la costa.

Allí el camino desaparece y vamos circulando por una especie de sendero marcado por el paso de diferentes usuarios, es un itinerario técnico, sin un metro plano, donde te sientes muy cómodo pedaleando aunque sé que a algunos se les atraganta este tipo de terreno pero es el idóneo para el tipo de bici que llevamos y la verdad, circular de esa manera y contemplar la vista despejada a todo lo ancho no tiene desperdicio.

Vamos a atravesar otra pared aunque sin cambiar de escenario, rocas y piedras de todos los tamaños nos esperan a cada paso (no literal) que damos en nuestro avance. Al fondo se ve nuestra meta, una línea vegetal que esconde parcialmente las construcciones de la primera urbanización de esta zona, hay varias y si queremos seguir avanzando debemos cruzarlas aunque siempre hay alguna alternativa más o menos adecuada para considerar al menos la posibilidad de realizar una ruta mtb que nos pueda satisfacer, de hecho ese trabajo ya se hizo y se plasmó en una ruta bastante decente bajo mi punto de vista. Pero hoy no va a ser el día, ni siquiera bajaré hasta la línea de mar y mira que estoy delante de la barrera que da acceso al sendero, uno de tantos que descienden por los acantilados, así que llego delante de la casa que está fuera de los límites de la urbanización, doy media vuelta y emprendo el regreso. Ahora iré un poco más rápido ayudado por la pendiente y hasta me atrevo a dar algún garbeo por las fincas aledañas para salir a no más de un centenar de metros de donde había entrado pero antes he querido buscar una bajada hacia el mar que es un poco diferente del resto, está escalonada casi hasta abajo y seguramente en alguna ocasión he bajado por allí (montado no, seguro) esperando encontrar una oportunidad en los senderos paralelos a la línea de mar por los que poder circular pero me parece que caminé más de la cuenta hasta llegar al balneario, y si no era por allí fue por otro lado pero ir, fui.

En la vuelta sí que me entretuve más en circular fuera del asfalto y ya dentro de Son Verí en dar unos cuantos rodeos bastante largos que aunque no por estar más protegido del sol dentro del bosque hiciera menos calor. En general sí volví con un poco más de brío y energía que la que había demostrado en la ida, había ya calentado lo suficiente se ve.

Para no perder la costumbre de salir los domingos al día siguiente sí pude hacer una ruta corta hasta Esporles, fui por Son Malferit para enlazar directamente con la bajada al pueblo por el camí vell, el primer tramo tiene un empedrado viejo, por ello muy pulido y desgastado por lo que las ruedas no sufren un castigo excesivo pero en el segundo sí, sobre todo en esos tramos de más pendiente y bastante más descarnados donde oí dos clocs en el tren trasero y tuve que aminorar para asegurar la línea de trazada más segura, no me podía arriesgar a más roturas y llevaba todos los números para producirse, la presión no era suficiente para absorber esos duros impactos.

Después de los últimos escalones que enlazan con una de las calles de la Vila Nova y a excepción del camino de tierra que sube a lo alto del coll d’en Portell el resto ya es más que archisabido y como además todo transcurrió con absoluta normalidad pues nada más que añadir, en la próxima nos encontraremos.


Burotaxo

El domingo anterior tuve mi salida (casi habitual), de esas cortas en las que no puede faltar asfalto dada mi posición de salida sobre el mapa pero que trato de combinar con algo de tierra y si es en bajada para acabar algo más contento, mejor que mejor. Si se observa la traza se notará que tras pasar por la rotonda de los militares seguí recto hacia Génova pero rápidamente cambié de opinión, si iba a rodar por el coll des Pastors seguramente volvería más tarde de lo deseable y di media vuelta para subir por asfalto al coll de sa Creu y también de eso me arrepentí un poco ya que podría haber atajado por el golf o el torrente y así empezar a levantar polvo bastante antes, no obstante olvidé el tema rápidamente y me centré en lo que me había traído hasta allí, y me debí de concentrar más de la cuenta porque según los registros hice el mejor tiempo de subida, quién lo diría! quizás llevara a alguno por delante o por detrás animándome, no me acuerdo bien.

Estuve parado algún rato arriba antes de tomar el primer atajo y eso hizo que el tiempo de la bajada empezara a contar desde mucho antes de iniciar la marcha, de todas maneras no mejoré mi mejor tiempo aunque por unos pocos segundos anque quiero hacer constar que es bastante mediocre, minutos por encima del mejor pero si uno se fija bien la trazada de los primeros de la lista no es la misma, se saltan el atajo más largo y empiezan la última bajada desde la siguiente curva, es un fallo de la aplicación considerar ambas trazadas como la misma. Y como iba bien de tiempo me permití el pequeño lujo de volver a casa atravesando el centro de la ciudad por alguna que otra calle peatonal aprovechando la poca afluencia de gente a esas horas.

Consta como ruta pero la oficial, oficial será la del sábado, ya más pensada pero sin compañeros con los que compartirla, por eso no tengo inconveniente en hacer una tirada de asfalto más larga de lo habitual para llegar hasta Puigpunyent con tiempo suficiente para poder malgastarlo más adelante si hace falta, todo ello sin haberte exprimido antes metiendo desnivel. Me voy por una de las calles de atrás para investigar una salida por el torrente que algunos tienen por costumbre hacer y parece que la encuentro en el único pase abierto hasta el lecho, el resto está ocupado por fincas valladas y no parece practicable, aún no lo he confirmado oficialmente pero tiene toda la pinta de que es por allí.

Saciada la curiosidad vuelvo a la calle principal y me dispongo a hacer la subida que tengo enfrente, se trata de un camino vecinal que pronto se empina aunque está asfaltado hasta la última barrera por lo que se trata de una subida cómoda dentro de lo que cabe. La continuación es un sendero junto a la pared y hay que atravesarla, justo detrás hay una bifurcación, el sendero de la derecha se dirige directo a las casas de Conques y el de la izquierda sube hasta encontrar uno de los ramales de dicha urbanización. Ése es el que cojo y por ahí se debe pasar andando prácticamente hasta enlazar con el asfalto para después ir tomando los desvíos a mano derecha, siempre hacia abajo. Eso hoy porque la ruta oficial va en sentido contrario pero exige una pequeña ayuda suplementaria para superar el paso aunque dado el caso seguro que uno solo lo pasa si pone el suficiente empeño pero hoy prefiero no intentarlo y llegar a la carretera.

No hay problemas de orientación ni antes ni después de pasar por las casas y en algunos minutos estamos en el asfalto y es cuando pasan dos ancianos (creo que es el vocablo más adecuado) en bici eléctrica y soy incapaz de reducir la ventaja pese a ir apretando, más bien al contrario, es bastante deprimente querer comparar ambos sistemas por mucho que se empeñen en afirmar que van en bici.

Me llevo una sorpresa en la barrera de entrada al camino porque han puesto una verja peatonal, ya no hay que saltar y eso se agradece, en realidad el camino es una amplia pista que podía ser recorrida por muchos y variados senderistas que en cambio podrían tener algún problema para superar el botador, así que supongo que ahora todos contentos. El camino, para un bikero, va mejorando a cada pedalada, tras un tramo inicial de pista forestal en ligera subida, continua como camino de carro en partes empedrado que hace las delicias de cualquier suspensión que se precie hasta que deviene en sendero hasta la barrera, pero no vamos a pasar por ese tramo ya que debemos tomar el desvío perfectamente visible que se encuentra en su inicio. Este sendero pronto tomará anchura pero para continuar antes debemos superar un obstáculo importante, una enorme y alta barrera metálica sin enganches para poder trepar por lo que la única posibilidad de traspasarla es rodearla por el costado de manera aérea y además con la bici a cuestas, una mano para cada cosa, mejor no pensárselo mucho.

Si has superado ese mal trago es para disfrutar no para encontrarte con lo que viene a continuación, al camino no le ha pasado nada simplemente es que está obstaculizado cada pocos metros por árboles caídos y no de ahora, ya llevan tiempo allí y por lo que se ve, lo que les queda. Son demasiados como para poder conformarte pero hay que seguir adelante, además quiero documentarlo, tenía una leve esperanza de que después del cruce mejorara la situación pero también se encuentra bastante mal, si hubiera sido al contrario hubiera sido una opción válida esa alternativa pero en mi opinión no vale la pena, no es nada agradable de circular. Y no es lo peor que nos vamos a encontrar, más adelante, en la primera bajada hay un gran pino atravesado que fue a la postre el más difícil de superar.

Después de eso ya se puede empezar a rodar en condiciones aunque me gustaba más antes de la limpieza y sobre todo cuando no estaba la barrera intermedia que hay que sortear buscando un paso por la pared al final de la rejilla, más impedimentos. Y además pinché por allí, otro parón, y que me obligó a reparar la misma cámara averiada para poder llegar a casa, cosa que hice ya por asfalto para no tentar más a la suerte. Por carretera pero no directo, cuando salí al asfalto por el camino del Burotell vi venir a un ciclista en bici fina haciendo eses y decidí poner un ritmo muy cansino para que me pasara y luego pegarme a su rueda calcando su ruta, en algo hay que entretenerse, pero no le oía llegar hasta que en una de las curvas lo vi bastante cerca pero cuando llegué al cruce, ni rastro. Decidí esperar pero pasaban los minutos y seguía solo hasta que apareció empujando la bici, he de reconocer que ese espectáculo, tan común entre los bikeros mtb, es muy extraño en esa modalidad. Le pregunté si tenía alguna avería y me contestó que no, que lo único averiado era él, ese hombre no me servía de liebre y lo dejé allí con sus males y pesares para regresar por el coll des Tords y no por el del Vent como me hubiera gustado pero no estaba ya para más imprevistos, y menos mal porque unas horas después la llanta volvía a estar por los suelos gracias a los parches de juguete.


Cocons de mico

Otro sábado sin una ruta predefinida de antemano, me apetece pasearme por Bunyola sin complicarme mucho la vida, mientras vaya para allá iré decidiendo el itinerario. Se supone que no haré carretera entonces tendré que tirar por Son Macià, para ello me dirijo hacia Son Gibert y cuando estoy a punto de llegar a la calle Aragón veo cruzar por delante a varios bikeros los cuales se dan la vuelta unos metros más allá y a los que no presto mayor atención. En lugar de ir a buscar el inicio del camino desde la carretera vieja de Bunyola voy bordeando la urbanización y justo donde acaban los chalés aparecen esos tres por el paso subterráneo quedando detrás de mí y lo que hago es esperar que me cojan para interesarme por su ruta, no van a la comuna, van a Bunyola a merendar y antes quieren pasar por Cas Bergantet. Y así vamos al menos hasta la salida de la finca cuando aflojan bastante el ritmo y quedo por delante, habíamos hablado pero no concretado así que va cada cual a su ritmo y desaparecen pero teniendo en cuenta lo comentado tiro por Cas Capellers y me vuelvo a cruzar con ellos antes de llegar a la carretera. Ahora sí me invitan y acepto oficialmente por lo que reanudamos la marcha hacia nuestro objetivo como grupo bien avenido.

El que conoce mejor el terreno propone meternos por la urbanización y salir por la barrera a medio camino de la recta de subida, me parece fantástico y todos le seguimos, saltamos la pared sin complicación y nos dirigimos hacia las montañas, dentro de poco va a empezar lo bueno y aunque en el acercamiento se ven las casas a lo alto nunca me ha parecido una subida excesivamente complicada y he podido subir con un piñón de reserva, obviaremos los tiempos de cada uno para no pecar de mal gusto con gente que no conoces ni ser el objetivo, para eso ya hay carreras.

Estamos todos arriba y pasamos sin novedad por las casas, parece que tras los primeros roces la situación se ha normalizado y lo único que ha quedado es un enorme boquete de salida en la pared, a toro pasado es fácil decir que podrían haber dejado el portillo abierto y ahora no existiría ese estropicio, pero es a toro pasado, claro. Bajamos por el camino principal de acceso hasta ca na Moragues y ellos necesitan repostaje urgente por lo que los adioses son rápidos, yo no los voy a acompañar, quería subir a la Comuna desde un principio y bajo esa premisa no me parece mal ahora el intentarlo por la Coma Gran, no es un itinerario que lo repita mucho en subida pero al menos hoy no me siento desanimado para afrontarlo.

La subida hasta la barrera de entrada a la comuna solo tiene dos grandes dificultades, el paso por la zona más estrecha y por ende más empinada y con el peor piso donde al menos la goma trasera debería agarrar un poco más de lo que hace la que llevo, esto suponiendo que las piernas me pueden subir hasta arriba, que tampoco parece que sea el caso, de todas maneras son tramos puntuales y puedo hacer el resto montado. Después de entrar en la comuna ya es otra cosa, ahí es muy necesaria la fuerza bruta para afrontar el primer tramo de curvas y si lo tengo que pasar empujando tampoco pasa nada, después arranco bien y no paro hasta cruzarme con un bikero conocido que viene bajando con bastante tiento, es Tomeu otra vez, y va solo ya que aunque ha empezado acompañado el compañero ha ido a hacer otra bajada y él baja más tranquilo por aquí ya que lleva el sillín reventado.

Charlamos un rato y reanudamos ruta cada uno por su lado y me quedo un poco sorprendido de ver al poco la rampa pedregosa con la última barrera, creía que me faltaba mucho más para llegar, por eso tengo pocos remordimientos cuando me paro en las mesas a descansar y comer algo. No hay mucho tráfico a estas horas, de senderistas ni pensarlo, como tampoco de gente que va a pasar el día, tan solo algún bikero solitario que prosigue ruta por la pista. Iré por allí y aunque no me apetece mucho la idea de rodear la comuna quiero llegar al menos al inicio de la bajada de Son Pou y ver si se puede hacer o no, es la que está cerrada varios meses al año y no estoy seguro de cuándo a cuándo. Al enfilar la recta veo a gente allí, parece que se están preparando para la bajada pero me confirman que la prohibición acaba a final de mes y nadie quiere arriesgarse a una sanción (o simplemente acatan las normas como buenos ciudadanos), son un grupo muy numeroso, de Palma me dicen, pero hay gente prácticamente de toda Mallorca, tanto hombres como mujeres, y aún faltan unos cuantos por llegar, la verdad es que un poco de envidia sí que me dan, últimamente son difíciles de ver estas concentraciones de bikeros en comandita.

Cuando vuelvo atrás se están preparando para ir por el bosque encantado, creo que bajaré por la pista o en su defecto por los tramos de camí vell que pueda, y así lo hago, retrocedo hasta el cruce del penyal y desciendo por el comellar y no sé si son sensaciones mías (casi seguro) o lo encontré más pedregoso que de costumbre y desde allí empalmo con la pista y voy buscando los tramos más apropiados para entrar y salir de la carretera hasta acabar en la barrera final, y ahí se puede decir que podemos dar por finalizada la ruta propiamente dicha aunque en la vuelta me fui por el hospital y hay alguna novedad porque la zona del sendero de subida hacia el aparcamiento ha sido limpiada de maleza y está totalmente arada, de no ser por las marcas de paso no se podría decir que por ahí hay un sendero pero aún se puede utilizar, ya veremos si vuelven a levantar la rejilla y tenemos que ir a dar un rodeo.

De apeadero a apeadero fui por el bosque y luego me metí por la pista paralela a las vías hasta el camino de acceso al Rafalot, más que nada por si encontrara la barrera abierta pero no, por lo que tuve que salir a la carretera por el acceso de Son Amar y recorrer asfalto hasta Son Bibiloni donde hice la parte final por el sendero de los caballos y para no interferir de más en la circulación me desvié por el camino que lleva directo a la Indioteria y pillar ahí carril bici hasta casa.

No se podría decir que haya sido una gran ruta mtb pero solo por la subida de Cocons ya ha valido la pena y si se hubiera rematado con una bajada larga y sabrosa hubiera resultado una coca de miedo y lo mejor es que ya no hay excusa para no ir a hornearla, ya está abierta la veda.


Enrocados

Un poco fastidiado por la salida incompleta por Son Roca debido a la lluvia decidimos repetirla y acabarla de una vez por todas aunque ya desde el principio hubo unos peros que me recomendaron variar el itinerario por el paso, lo haríamos por carretera, implicaría quizás algunos metros de más pero nada serio. Solo somos dos como últimamente y nos dirigimos hacia Establiments dando algún rodeo para salir casi en el cruce pero al llegar allí reconozco al bikero que espera en la terraza del bar, es Tomeu, veterano compañero de fatigas con el que por circunstancias varias no coincido desde hace tiempo; no viene solo, espera a Fibras, otro que tal, aficionado a los KOM,s y únicos supervivientes de aquellos grupos de mtb con los que compartí afición hace años. Falta alguien más, ha venido también Joan Crop de las tierras más allá de Inca, donde la vista no alcanza, y van a hacer una ruta con un camino “nuevo”, dirás “de moda” a partir de ciertas trazas donde se le ha puesto por las nubes.

No vamos a ir con ellos porque ya teníamos los planes hechos y por respeto ni lo quise plantear en ese momento pero sí podíamos compartir la primera parte, la subida por Bunyolí hasta la barrera y aprovechar para charlar un poco y ponernos un poco al día. La primera avería se produjo a media subida, corte o pinchazo en una cubierta que hubo que solucionar con una mecha, o media mecha creo, en un principio no me acabó de convencer el sistema pero he de reconocer que la solución no implicó ningún desmontaje con lo que el tiempo de reparación se acorta bastante, aspecto a valorar positivamente para una decisión definitiva respecto a mi próximo cambio de cubierta trasera que la pobre no da para más, ni sube ni parar bajando puede, aunque supongo que implicará un imperativo rodaje hasta el acostumbramiento.

Durante el tiempo de parada pasan diversos bikeros a toda pastilla, sus preocupaciones van por otro lado, ni pensar en perseguirlos, nuestro ritmo es otro. Reagrupamos en la cadena para la despedida y ellos parten prosiguiendo su ruta y justo nos montamos en el sillín suena mi teléfono, es del curro y me veo en la obligación de contestar aunque sé que no es a mí a quién buscan, pasan los minutos mientras me cuenta su problema provocando que el ambiente se fuera enfriando pese a que las temperaturas no son bajas precisamente, no llegamos a ninguna conclusión sobre el asunto y por mi parte hice otras llamadas que no tuvieron contestación. Partimos hacia abajo hasta el torrente para empezar otra vez la ascensión, esta vez mucho más cómoda siendo casi la única diferencia con la anterior, la compañía. En el punto más alto encontramos una pareja de bikeros jóvenes que nunca habían estado por allí (ni creo que vuelvan, él estaba muy quejica) y que quedaron atrás, nosotros no paramos ni siquiera en el desvío de las casas aunque alguna foto sí tomé, quería inmortalizar las obras al parecer importantes dado el tamaño de los andamios y la grúa, a saber qué nos deparará el futuro. Lo que sí ha cambiado desde ya es la salida de la finca, lo que era una vieja barrera ahora es una nueva pared y uno se pregunta porqué si en la de al lado hay dos grandes boquetes para pasar que no han reparado. Allí se repitió la escena anterior con más llamadas y la conclusión casi lógica fue que entre pitos y flautas se nos pasó el arroz y aunque no las ganas decidimos acortar la ruta de forma drástica, en realidad estábamos ya de vuelta.

La bajada no fue la más rápida pero sí la más cómoda, la verdad que me sorprendió en ese aspecto. Llegamos abajo y como no había mucho empeño en seguir la ruta hacia Puigpunyent debido a los contratiempos en lugar de tirar hacia arriba lo hicimos hacia abajo pero con lo que no contábamos era que había una carrera en la carretera de Calvià aunque ya lo temíamos, el ruido de los escapes sin cortapisas desde la lejanía ya lo anunciaba y tuvimos que urdir un plan alternativo, JM quería volver a subir por Bunyolí Nou y eso hicimos, al menos al principio, ya que huimos de la subida que conocía y fuimos por otro lado, otra subida que necesita piernas para poder rodarla, solo eso, es tranquilizador porque sabes que solo depende de ti mismo si crees que puedes tener también la pizca de suerte que vas a necesitar.

Coll des Garrover, lugar típico pero cuando apareces por un lugar insospechado te puedes sentir un poco desorientado pero una vez recompuesto el compañero bajamos directo hacia abajo, hacia la civilización, y si eso implica remojar el gaznate pues menos excusas se pueden presentar, me quedo sin argumentos, pero no me olvido de la ruta pendiente, que conste!.


Busca que algo queda

Entre semana me enteré de que estaba de guardia cuando me llamaron para atender una urgencia, me vino de nuevo (seguramente en castellano se pueda expresar mejor pero es lo primero que me ha salido, tomémoslo como una licencia), y claro, una vez puesto en alerta debo adaptar mi ruta a ese supuesto, y en base a eso debe ser cercana. A JM no le pareció mal, de hecho lo prefería, así que no hubo ningún impedimento para acoplar ambas expectativas y poder rodar juntos, el otro ente de la ecuación lo dejamos fuera por ahora, tiene cosas que hacer, dice.

Estamos pues ya en ruta después de agruparnos en la rotonda del Orimax y partimos rumbo a Establiments por caminos vecinales a fin de no encontrar tráfico, cruzamos a la carretera de Puigpunyent y de allí a la de Calvià (inevitable ese tramo de asfalto) para empezar la ascensión por la pista conocida como la interminable (a falta de nombre oficial es el que debo usar para entendernos) y mi objetivo del día es encontrar un camino trazado en los mapas, es buena señal que esté aunque a veces pueda significar “que estuvo”, me interesa al menos valorar su estado y su idoneidad para recorrer en bike y por lo que vi en su inicio puede que sí, o puede que no, y ya se sabe que no hay nada peor que tener que patear una bajada, da rabia, aunque si no se usa lo más probable es que necesite una buena limpieza. Si no voy mal ya lo investigué en su día hacia arriba y tuve que volver atrás aburrido de maleza, no creo que haya mejorado, al contrario, de todas maneras queda ahí en la carpeta de pendientes.

Proseguimos ruta, todo pista con algún que otro repecho interesante antes de la barrera o lo que queda de ella, ahora viene la parte interesante, la bajada, no sin antes haber subido hasta lo alto del pujol des Gat y llevarme la sorpresa de que la torre no está, achacaba esa ausencia a la falta de visibilidad por la crecida de los pinos pero es que no hay, no queda ningún resto de esa construcción excepto la base de cemento donde se apoyaba y un agujero del cual no adivino su función. Puestos en marcha vamos a por la bajada siguiente que aunque interesante requiere de un mínimo de motivación de otro modo los pedruscos te van a pasar factura si no en moratones sí en el cronómetro y casi duele lo mismo una cosa que otra. Pasemos página y prosigamos hasta la carretera donde encontramos cerca del depósito a un bikero que parecía un poco desorientado respecto a las opciones que le presentamos, no era de aquí y prácticamente eran sus primeros pasos por la zona y en lo que estamos de acuerdo es en que las explicaciones, aunque prolijas (o precisamente por eso) pueden ser muy confusas y llega a la conclusión de que es mejor acompañarnos que aventurarse en solitario o como mal menor volver por donde había venido, lo aceptamos de buen grado. De todas maneras nuestra ruta no va a ser excesivamente complicada, llegaremos a las antenas y volveremos sobre nuestros pasos para bajar a Costa d’en Blanes por una vía directa y rápida, será la pista de los vehículos que aunque es la única utilizada (al menos para los que no son de emergencias) también tiene sus puntos complicados en los tramos que no está en su mejor estado.

La vuelta, la típica, carril de paseo para entrar en Joan Miró hasta el puerto y después ir a buscar el carril bici para ir quedando cada uno lo más cerca posible de su casa, la verdad es que se agradece cuando puedes encadenar distintos tramos pero en conjunto deja bastante que desear por su disparidad, donde no se puede encasquetar se pintan dos líneas en el suelo y ya está, por no hablar de las ciclocalles que nadie sabe qué son ya que las bicicletas no tienen restricción de circulación por ninguna calle de la ciudad, así que la rotulación en el suelo sobra, es prácticamente invisible para los conductores. Y no he dicho nada del estado del piso en general, no es de extrañar que los que llevan bici de carretera apenas lo usen, así queda relegado a un tipo de bici más urbana o mtb que al menos parece que se llevan algo mejor con todas esas imperfecciones e incomodidades.


No me entero (mini crónica del domingo)

Esto fue el sábado pero el domingo también hubo una salidita reparadora, dos horas me pongo de límite, eso me da para subir hasta la cadena de Bunyolí, parar un rato y volver, poca cosa más, cualquier variación sobre ese plan me causa trastorno, y ya si hay avería de por medio se va todo directamente al traste, afortunadamente no sucedió nada de esto y tuve una salida plácida dentro de lo que cabe. La subida por Bunyolí me la planteé amb bones, nada de PR’s que superar, ni siquiera tener que afrontar una persecución o al contrario, que no te pillen. No me pillaron pero sí que venían tras de mí unos cuantos, primero llegó uno a toda mecha y paró a esperar a los siguientes, que llegaron bastante agrupados. A uno de ellos lo conocía y me presentó al resto aunque les advertí de que en la próxima ocasión que nos encontráramos no recordaría sus nombres, y posiblemente ni los reconocería, lo siento, no es nada personal. Ellos tenían decidido seguir hasta Maristela, que va!, imposible para mí ese plan, yo vuelvo abajo por donde he subido y me encuentro gente en el cruce intermedio que por lo que parece van a tirar por las trialeras hasta abajo y me parece de lo más lógico informarles de su prohibición actual de paso, circunstancia que no parece afectarles sobremanera, he avisado, más no puedo hacer y sigo mi camino cruzándome aún con unos cuantos más y por lo que parece, del mismo grupo, uno de Alaró.

No volví a prestar más atención al asunto hasta que me enteré de que se iba a celebrar otra competición mtb en Bunyolí, seguro? Y por dónde bajarán si está cortado el paso? Más extrañado me quedé aún cuando vi la traza de algún compañero que se había presentado, en resumen, se subía por el camino principal hasta el desvío y se bajaba por las trialeras supuestamente prohibidas, la verdad, me he perdido, o no sé realmente lo que se ha prohibido y lo que no o se ha dado un permiso por un día para poder realizar esa prueba y ahí radica mi incredulidad si es así de esta manera, o sea que está prohibido pero al mismo tiempo lo enseñas, necesito que alguien me lo aclare, mis dudas son gigantescas en estos momentos.


El enlace

Aunque de día 11 de mayo no haya traza sí hubo crónica y en ella se relataba el recorrido por los bajos de los Puntals de Son Balaguer por la vertiente norte, es decir, mirando al mar, hubo de todo un poco y bastante desorientación sin mirar los mapas (no hay tiempo para tantas cosas en la montaña) por lo que las conclusiones se sacan a posteriori desde el sillón y ahí vi que faltaba bastante tramo por recorrer para enlazar los dos itinerarios que quería unir y por eso programé otra salida para realizar ese segmento pero desde el lado contrario, o sea, desde el camino que sube a la Mola de Planícia y para ello me desplacé hasta Esporles por Son Malferit y me desvié hacia el área recreativa y la Font de Dalt para acabar en el safareig de Bellavista e ir a enlazar el camí des Correu rodando, sin tener que saltar la pared. Ya en la carretera tiré directo por asfalto hasta el inicio del camí nou de Planícia en plan carretero flirteando con los que me iban pasando que a veces pensaba que lo hacían por picarse porque después no se despegaban, se ve que esa gente se entretiene de esas maneras, otra cosa es llaneando o bajando, donde si te he visto no me acuerdo.

Me meto en el camino de tierra prohibido, hacía tiempo que no lo hacía desde el principio, teniendo el camí des Correu es preferible tomar las opciones correctas pero es que este caso da rabia por lo que tiene de ilógico. No me encuentro a nadie hasta el desvío que marca el inicio del camino que sube a la mola, allí hay una furgoneta y varias personas trabajando, me paro a preguntar porque en un primer momento no he visto el desvío por estar estacionado delante y cerrado además con una barrera. Me comenta todos los pormenores de esa barrera y las señales correspondientes, todo se lo han roto y cortado para poder pasar y que ya han puesto las correspondientes denuncias en el ayuntamiento y además están instalando cámaras de vigilancia, no me quise meter en averiguar los pormenores de la instalación y pregunté también por el camino de arriba, el que atraviesa la vieja cantera, y me ha dicho que también lo ha vallado (yo había pasado hacía quince días y no me acordaba de haber saltado ninguna rejilla, sabía que había un desvío que cerró hace tiempo pero tenía mis dudas sobre el tramo de la cantera), conclusión, que no nos quieren ni por arriba ni por abajo pero debo recalcar que no hubo ningún atisbo de enfurecimiento por su parte tan solo unos reproches casi de impotencia por no poder entender porqué no se respetan las decisiones de la propiedad en lo que ésta quiera proceder en sus terrenos.

Me marché de allí pensando cómo podría solventar esa situación, ¿tendría que llegar hasta Planícia por el camí vell? (otro de los prohibidos pero ya estando allí, qué más daba) pero no tardé mucho en encontrar otro desvío, una pista clara que se encaramaba hacia las alturas y cuando encaramar hay que tomarse este vocablo en su acepción más exacta, sube que se las pela y mientras pedaleo lo que puedo y empujo el resto me va viniendo a la memoria cuál puede ser y un poco más arriba se despejan mis dudas, sí lo era. Asunto resuelto pues, ¿para qué molestarse en tocar la barrera o los letreros?, ni siquiera hace falta saltarla o destrozarla si esa opción son solo unos minutos más de ruta.

Ya sobre el camino principal me dispongo a afrontar la estupenda subida, o al menos corroborar que sigue siendo así, y no me equivoco, está perfecta aunque con algunos obstáculos nada más empezar que me hacen dudar de que un vehículo pueda sortearlos y me extraña porque algunas veces sí los hemos encontrado, de hecho había gente en las casas de s’Arbossar pero parecían más interesados en montar una fiesta que otra cosa. A lo nuestro, por mis sensaciones e ir solo estaba casi seguro de que iba a dar con los pies en el suelo en alguna que otra ocasión y así fue pero en general la pude disfrutar. Aproveché para parar en los aljubets y comer algo antes de afrontar las últimas rampas y llegar a la planicie que era por donde tenía previsto empezar a buscar mi camino, sabía de la existencia de uno que se dirige hacia el extremo de la montaña porque lo habíamos recorrido en una ocasión al revés pero lo único claro que recordaba era un primer tramo de pateo y luego rodable pero con mucha piedra, ningún punto en concreto por lo que de poco me servían ahora esos retazos de datos, efectivamente ese camino existe pero es un pedregal y aunque se puede ciclar requiere de paciencia para recorrerlo. Va bajando en lazadas largas y lo que voy buscando es un desvío que baje hasta la falda de los acantilados y no lo veo, mientras llego al final del camino, a partir de aquí solo es un sendero sobre rocas, la anchura de la cima ya es poca en ese lugar y puedo saborear la panorámica obtenida desde esa altura tanto desde la vertiente de tierra como del mar, en ese aspecto estoy satisfecho pero mi búsqueda no da resultado, es más, por lo peliagudo del terreno hasta caminando puede ser peligroso, imposible que tenga éxito, si ya tenía pocas esperanzas de que sucediera ahora ya menos y no me queda más que volver y comprobar después por donde me he movido aún con la dificultad de no tener traza de la ruta anterior, solo unos puntos concretos y por lo que vi, demasiado distantes, la cosa no pinta bien, parece que no se puede establecer un enlace directo entre la cima y la base si no es por una serie de pasos arriesgados, desechado queda pues.

Hice la bajada hasta abajo por donde había subido, ya no tenía tiempo de más, y es que me quedaba toda la vuelta, el descenso, parte del camí bord, cami des correu y vuelta a Palma, no es poco, por eso estuve tentado de volver a bajar a la pista principal y ganar en comodidad pero se quedó ahí, en una posibilidad.

En resumen, me quedo con el itinerario del primer día que a pesar de perder ciclabilidad respecto al itinerario clásico puede servir para introducir una variante que puede ser hasta divertida para cierta clase de bikeros, algo más arriesgados en el aspecto aventurero y que el empujar la bici durante un cierto tiempo no les suponga un trauma irreparable, eso se evaluará en cada salida, y para los demás siempre está el camino directo, menos engorroso y sin pérdida posible, para gustos, colores.


Acertada previsión

Debido a las malas previsiones meteorológicas para el sábado no obtuve respuesta para realizar una salida conjunta, y era una de esas que me apetecen, repetir alguna ruta de las que han quedado por ahí medio olvidadas y que desde luego tuvo mejores tiempos, al menos la segunda parte, antaño muy recorrida y comentada y en estos días (y meses) ni nombrada, me refiero a la Coma de s’Aigo, mayormente conocida como es Burotell, hay que salir a investigar, pues.

Ese trazado forma parte de la R3, Son Roca, a la cual se accede por caminos secundarios en la más pura esencia montanbikera, nada de carreteras de asfalto que aunque duras no tienen punto de comparación con los caminos interiores a menudo ya olvidados y lo que es peor, abandonados a su triste suerte con lo que ello conlleva, gracias si se puede pasar pedaleando, salgamos pues y pongámonos al día en estos asuntos.

Esa ruta la monté con ciertos itinerarios a modo de collage y como se notará, en un estado de forma bastante más elevado que el actual por lo que en ciertos periodos de menos ímpetu podría hacerse bastante dura, eso ya lo notamos el día que hicimos su estreno, por decirlo de alguna manera. Pero ahora no se trataba de medir fuerzas ni demostrar nada, simplemente había que comprobar el estado de paso actual, las cosas cambian, los propietarios pueden cambiar, y lo que antes se podía hacer igual ahora no es posible, y me gusta comprobar por mí mismo esas cuestiones.

De la ruta en sí modifiqué hace tiempo el inicio y quité el paso por la Vileta yendo directamente a las rampas de Bunyolí, me pareció lo más adecuado y consecuente ya que la subida primera era en su mayor parte un pateo. Realicé el ascenso dentro de los márgenes de siempre y sin sobresaltos y al llegar a la cadena bajé en lugar de subir, lo contrario de lo que viene siendo habitual. No hubo problemas para encontrar la entrada por el torrente ni en seguir el camino más allá de las casas aún estando en un estado casi salvaje no obstante en esos casos casi siempre se puede circular por la rodada que es el espacio libre que dejan las matas de carrizo. Pasamos por el porxo medio derrumbado tal y como lo recordaba y excepto algún cruce de torrente más técnico el resto se mantiene en bastante buenas condiciones aunque muy tapado. Al final dudo de si se acaba realmente o no o si es un tramo que se ha perdido, por eso debemos subir andando pero enseguida logramos empalmar con su continuación y proseguir con el pedaleo. Por aquí ya se puede considerar como pista y tiene algunos tramos bastante empinados y algún que otro obstáculo en forma de derrumbamiento y a poco de superarlo es cuando empieza a lloviznar pero no me da ni un minuto para que esa fina lluvia se convierta en una aguacero importante que no tarda en empaparme del todo por lo que me veo obligado a parar más que nada para proteger los terminales dentro de una bolsa impermeable aunque con solo sacarla y manipularla con los guantes quedó muy humedecida y preferí apagarlos para evitar problemas, eran poco más de las once y se habían cumplido las previsiones meteorológicas al cien por cien, ahora me vería obligado a regresar empapado y tembloroso, y es lo que hice en cuanto amainó un poco.

Lo que sí pude ver es que las casas están en obras, las rodean unos andamiajes no sé si de obra mayor o menor, lo cierto es que puede suponer muchas cosas y la peor de ellas es que se nos restrinja el paso por allí, ya no estaban muy conformes anteriormente así que ahora no creo que el tema pueda haber mejorado lo más mínimo, pero no va a ser hoy el día que lo averigüe, me largo y doy por terminada la vuelta, me conformaré por ahora a la espera de otro pase más confortable, quizás la semana siguiente o no, expuse la idea pero me parece que no provocó excesivo entusiasmo, más bien ninguno si entendemos que un no al principio de una frase es una negativa en toda regla, quizás vuelva solo cuando menos lo espere.


Subirse a la chepa

El sábado no había salido conmigo por Planícia, tenía cosas que hacer y la hice en solitario aprovechándome un poco de la situación para no estar pendiente del reloj y así se me hicieron las tantas yendo de un lado al otro y peleándome otro tanto con el teléfono de los tejones, creo que tendré que borrar todas las fotos para saber al menos dónde las guarda cuando cambia de fecha, en fin, problemillas de mentirijillas. Pero el domingo sí que tenía ganas y además le pareció bien que solamente fuéramos hasta el monumento de na Burguesa, un par de horitas bien aprovechadas y si además nos da tiempo para darnos un paseo por la ciudad, mejor que mejor.

No todo fue asfalto, nos metimos por la entrada del parque desde la Bonanova y salimos por el torrente al Paseo Marítimo, esa fue toda la tierra que pisamos pero fue divertido. Y como también ya me previno de que para el sábado siguiente no contara con él urdí entre semana algo más adecuado, quizás algún camino no transitado desde hace años? Y porqué no? Pongamos por caso el coll de sa Línia por su recorrido largo, es decir, entrando por Massanella. La última vez que pasé fue bajando y me pareció que estaba bastante estropeado, para mis adentros esperaba que esto no fuera así o el pateo sería de campeonato.

Haría una aproximación a Lloseta desde Binissalem cambiando un poco el inicio yendo a buscar el camí des Raiguer desde mucho antes y que es mucho más entretenido que la carretera vieja entre las dos poblaciones. Para no enredar mucho más al principio, y también por curiosidad, al llegar a Biniamar me desvío hacia el área recreativa para llegar a ese valle escondido y maravilloso, lugar del cual algunos nos quieren privar de su contemplación pero espero que con las debidas consideraciones podamos disfrutar por muchos años, de hecho y aunque hay que atravesar muchas barreras todas permiten el paso sin tener que jugarnos la integridad.

Ya veo la caseta del cobrador junto a la barrera y parece que me espera con los brazos abiertos para que cumpla con mi parte del trato, debo pasar por taquilla para poder rodar por sus caminos y con la advertencia de que no me devolverán el dinero si no soy capaz de llegar arriba montado, más vale que lo consiga entonces. No parece que haya cambiado casi nada el entorno respecto a lo que recordaba y es que las últimas veces que he pasado ha sido viniendo de es Pinatons con ruta hacia els Horts y por ahí no hay cobradores, por eso digo que el camino entero no lo recorría desde hace mucho.

Van pasando los kilómetros y a medida que nos vamos adentrando en el Estret es cuando el camino toma algo de inclinación, soportable en gran medida con un desarrollo medio. Pasar el portell ya es otro mundo, dejamos la zona más modificada y entramos en el bosque donde la naturaleza parece querer llevar el control, pero no nos engañemos, a poco que nos fijemos notaremos el efecto humano por doquier, el propio camino y sus aledaños, algunas construcciones, pocas empero, la más importante las cases des bosc aún utilizadas hoy en día como refugio en caso de que quieras contratarlo; y algo no menos importante aunque más imperceptible, la Canaleta, la célebre canaleta, no es la única pero sí la más conocida.

Hasta aquí ha sido un buen calentamiento y todo ha ido según lo previsto, ahora va a empezar lo bueno y no estoy del todo convencido de lo que puedo hacer con lo que me voy a encontrar aunque la sensación que me ronda es que es posible y si tengo que parar o descabalgar en algún momento no me lo voy a tomar como un fracaso, será lo que será. La verdad es que me voy sorprendiendo de lo bien que está, no a todo lo ancho evidentemente pero tiene una buena marca de rodada que permite un pedaleo efectivo y casi redondo, lo único malo es que ese tramo es muy largo y mi estado de forma no me permite pasarlo de una tirada, además hay una zona mala en la parte alta que la recordaba bien pero en general me sentí satisfecho del resultado por tanto tengo bien merecido un descanso en los pilones, bonitos recuerdos me traen.

Allí estoy cuando aparece uno montado, viene de Comafreda y también queda remoloneando por allí, algo me cuenta y yo le contesto pero parece más interesado en corretear por los caminos que en hacer amistades. Dice que ha visto a otros subir tras él, concretamente argentinos, la verdad, con esos datos no puedo saber de quiénes se trata y efectivamente cuando llega el primero no le conozco pero enseguida entabla conversación, que haya tenido anteriormente una máquina como la mía ayuda a romper el hielo mientras van llegando otros compañeros suyos y finalmente uno me reconoce, tenemos un amigo en común y nos hemos cruzado en varias rutas, charlamos un rato pero no podemos quedarnos allí toda la mañana, habrá que partir, ellos ya vuelven pero yo no tengo nada claro lo que voy a hacer, lo primero será bajar a la carretera y allí decidir el siguiente paso y si por un momento ese plan hubiera sido volver por donde había venido pronto lo descarté al comprobar (volver a comprobar, mejor dicho) lo dura que es la subida por esa vertiente, más corta pero mucho más concentrada, se me quitaron las ganas de repente así que llegué abajo y me fui a merendar algo en las mesas del exterior del refugio y urdí la siguiente parte del plan, ya metido en faena iba a hacerlo a lo grande, a por el Pas d’en Bartomeuse ha dicho.

Pues a eso vamos, subo por asfalto hasta arriba y parece que la concentración ciclista en la terraza no disminuye pero ese detalle no tiene que ver conmigo y me meto por la pista enseguida a buscar el paso, espero que no con la misma suerte que la última vez y sí llego directamente y sin fallar. Hasta aquí bien pero me acuerdo bien de la continuación, terreno muy pedregoso y prácticamente imposible de circular para la mayoría, donde el vocablo atrancarse cobra su máximo significado. Más adelante aún tenía esperanzas de mejoría y sabía que así sería pero el ir solo no ayudó, y ni siquiera en el caso de haber ido acompañado tampoco, ya que en estos casos el que acompaña debería ser el que diera ejemplo y no es todo el mundo el que pueda hacerlo, así que me dispuse a intentarlo aunque en el cómputo final solo podría decirse que se trató de un tímido intento y el que tuviera que lidiar infructuosamente con el teléfono para sacar unas simples instantáneas no es excusa, de hecho la traza se paró mucho antes y ya no se recuperó.

Había oído que se habían comenzado unas actuaciones de recuperación en las casas de ses Figueroles pero lo vi todo igual, quizás sea solo sobre plano y cuando vuelva tengamos allí todo un nuevo refugio. Sobre el camino y la bajada más de lo mismo, tramo sucio y mayormente cuesta arriba hasta una especie de paso entre rocas y una bajada que he recorrido con mejores sensaciones en ocasiones anteriores. No quiero mirar el reloj pero me doy cuenta de que la mejor opción hubiera sido sin duda volver por donde había venido aún a pesar de que la subida por la vertiente de Comafreda solo puede calificarse de pestosa pero quizás hubiera estado lamentando el resto de semana no haber ido por donde fui, y es que no hay manera de saber cuando vas a acertar, de lo único que puedes estar seguro es de a quién NO tienes que llevar por allí. Machacado, sí, arrepentido, nunca.


La espinita

Llevo algunas semanas con problemas en el terminal donde grabo las rutas, a saber un simple teléfono que también utilizo para sacar fotos, eso implica que abro y cierro la pantalla muy frecuentemente y parece que últimamente eso afecta a su funcionamiento ya que si escucho música, por ejemplo, no se producen ninguno de esos efectos. La situación más grave es cuando el aparato se apaga y pierde la hora ya que no lleva SIM entonces debo mirar el otro teléfono y poner la hora manualmente para que la traza pueda continuar al menos sin disparidad horaria, otra cosa es cuándo me doy cuenta de que se ha parado para realizar esta operación, en principio debería darme cuenta rápido porque la aplicación me va cantando los tiempos cada kilómetro, o sea que en teoría ésa debería ser la distancia máxima que podría perder pero a veces voy concentrado en la ruta o bien todo lo contrario y pasa bastante tiempo hasta que adivino que algo va mal. Casos ya más graves es cuando pierdo totalmente la traza a pesar de todos los esfuerzos, y ese es el caso del sábado, tantas veces fue el cántaro a la fuente que acabó hecho trizas y lo único que obtuve fue una traza ridícula de un kilómetro, y mira que le tenía ganas, me había pasado la semana con una idea fija, ir a ver un camino del que solamente tenía la referencia de la traza sobre el mapa, ninguna opinión expresada ni siquiera de refilón en ninguna parte, una perlita.

Más Bunyolí, otro ascenso del que no tengo queja, iba solo por si alguien se lo pregunta, los compañeros están dispersos. Voy a llegar solamente, en altura me refiero, hasta Sobremunt, después ya únicamente me queda una rampilla hasta el Pouet con sus correspondientes barreras las cuales vuelvo a fotografiar para retener sus coordenadas exactas. La pista llega hasta el Hort de Sobremunt donde al entrar en el bosque se convierte en un simple sendero, rodable en su mayor parte aunque aún quedan algunos árboles cruzados y por su tamaño presumo que por mucho tiempo.

Salimos del bosque para entrar en dominios civilizados donde la mayor dificultad radicaba en una barrera que habían sellado con alambre duro imposible de deshacer a mano limpia, no sé quién ha desenredado esos cierres pero ahora sí se puede pasar civilizadamente, queda otra en la carretera pero es baja y fácil de superar, en cambio la que da acceso al camino de la Comuna y la Campaneta está abierta pero si tenemos que hacer caso a las indicaciones no podríamos pasar ya que expresamente prohíbe el paso de bicicletas por esas propiedades pero a la vez es el único acceso al GR, a menos que éste empalme con la carretera en otro lugar que yo desconozco. Hay que arriesgarse entonces y seguir adelante, afortunadamente solamente me crucé con un bikero y un corredor, ningún vehículo, habrá que pensar seriamente porqué en una pista frecuentada por vehículos a motor, sin barreras que retengan el ganado y que tampoco te acercas a las casas puede molestar tanto a los propietarios o explotadores del negocio que pasemos por allí.

Estoy ya en el GR y me toca apechugar con el peor tramo, no el empedrado, que ese más o menos se pasa, sino el siguiente, el escalonado, el que ya cuesta bajarlo como para querer hacerlo subiendo pero una vez arriba ya todo es coser y cantar, al menos hasta que enlazamos con el que sube de Son Forteza donde continúa bastante fuerte aunque me pareció más corto de lo que recordaba. Una vez nivelado es cuando debía empezar a buscar mi camino secreto, y no está lejos, y aunque su inicio sea muy visible y fácil de seguir se parece poco a un camino propiamente dicho, y mucho menos, construido como tal ya que es un simple zigzagueo entre las encinas pero al menos se puede rodar. No tardamos mucho en alcanzar una pared con su correspondiente portillo y ahí empieza otro mundo, del claro a la selva donde el sendero queda completamente tapado por la vegetación y además va cuesta arriba con lo que el pedaleo es imposible, y además hay que sumarle el poco espacio de que disponemos para pasar en una ladera de mucha pendiente, factores que no deben desagradar a los senderistas pero que a la mayoría de los que transportamos bicicletas pueden hacerse pesados, por no usar palabras malsonantes.

Lo cierto es que el itinerario discurre muy cerca de la pared rocosa por lo que me imagino que estoy prácticamente a los pies del llamado pas de sa Rata y que haya escalado ese paso hace tiempo no me faculta a que deba acordarme de dónde está exactamente, no recuerdo un detalle que destacara en su base por lo que no podría ubicarlo de ninguna manera, por todo ello saco fotos para tenerlas al menos ubicadas. El sendero se va separando paulatinamente del muro pétreo y no tardo en llegar al inicio de un camino de bajada bastante claro, ahora mismo no sabría decir por cuantos cruces pasé pero lo que es seguro es de que en alguno de éstos el camino continuaba en altura mientras yo me decidí por el de bajada, es ancho pero por momentos no es evidente, está claro que no es un sitio de paso marcado pero a pesar de ello puedo concluir ese descenso sin errores hasta que desemboco en un camino perfectamente definido y que me es muy familiar desde el primer momento, aunque no es hasta que llego a un portillo de una pared cuando puedo asegurar y aseguro que sé donde estoy. Se trata de na Jovera, sobre el camino que sin pérdida posible me llevará hasta Planícia, y me sabe mal haber acabado tan pronto con el anterior aunque son solo sensaciones atemporales ya que el tiempo sí ha corrido y de qué manera, pero qué quieres que haga, estoy en la vertiente oeste y si no tuviera todo ese bosque delante podría contemplar el mar, cosa harto difícil de donde vengo y todo eso se traduce que me queda mogollón de vuelta y yo de contemplación.

Efectivamente acabo en las casas y ahí sí que la vista abarca kilómetros y kilómetros de naturaleza, lugar privilegiado que ahora podemos disfrutar aunque si tuviera que hacer caso a los mandamientos tendría que haber dejado la bicicleta aparcada en el Salt como mínimo y haber llegado aquí andando. Misma situación de ahora en adelante pero qué queréis que haga, bajar a la carretera no es una opción por lo que debo continuar hasta enlazar con el camí des Correu, y lo haré por el camí bord y aunque la tentación de bajar a la pista a mitad de camino fue grande opté por continuar por la pedrera, no sé si han vuelto a abrir paso por abajo pero lo que sé es que pasar por las rocas tal como están y esa pendiente es casi idiota. Da igual, continúo y al llegar al camí del Correu no encuentro la salida, al parecer han reparado los muros y tapado el acceso y aunque el camino por el que transito aún continúa más allá decido dar media vuelta y bajar por la pared. Hice el tonto porque desaproveché la oportunidad de pedir a algunos del numeroso grupo de scouts que pasaban en ese momento que me ayudaran a pasar la bici y después tuve que hacerlo solo y la verdad es que lo han dejado bastante complicado pero finalmente logré bajar.

Mientras recuperaba el aliento y comía algo llamé a casa para informar de mi situación y pasaron en ese momento dos bikeros hacia Esporles aunque no logré alcanzarlos ni siquiera verlos hasta que llegué al cruce de la carretera cuando ellos se metían por el sendero de enfrente y yo no quise ir tras ellos emprendiendo regreso directo por asfalto.

Después, ya comido y descansado, eché mano al teléfono y comprobé que nada de lo grabado era recuperable, estaba definitivamente perdido, solamente la localización de las fotos me daba una idea aproximada de por dónde circulé pero con una duda sin resolver, la continuación de ese camino hacia la mola de Planícia donde presumo buenas vibraciones pero esa confirmación deberá esperar a una nueva ruta y creo que en el mismo sentido porque yo diría que hacerla al revés es tarea hercúlea aunque es un extremo que no descarto una vez compruebe donde está el enlace con el camino de la Mola, todo por decidir.


De un día a otro

Llega el sábado y por circunstancias no salgo, se pospone la ruta al domingo y por ese cambio me podré explayar un poco más en el horario pero no lo suficiente como para irme muy lejos por lo que quiero aprovechar desde el minuto uno así que meteré la directa hacia Bunyolí y más allá. La subida estuvo muy bien, de más a menos pero pudiendo conservar un ritmo decente aguantando el 32 y se notó en el cronómetro. Toca descanso en la cadena y de paso alguna que otra plática con los allí presentes, unos que vienen y otros que se van, yo no volví a ver a nadie hasta la explanada del último chalet, allí se presentó un bikero que también subía por lo que se puede suponer con total seguridad que haremos la misma ruta por lo que parece que no habrá inconveniente en hacerla juntos y como no me apetece descabalgar de la bici nada más empezar le propongo rodear la casa por detrás sin padecer esas molestias, le parece bien y así lo hacemos mientras que el grupo de eléctricos que se han presentado un poco más tarde van a hacerlo por delante aunque nos volvemos a cruzar al cabo de un minuto aunque nosotros partimos por delante.

El llaneo se presenta bien y se puede rodar de una tirada sin complicaciones y mejor rapidito que es cuando la bici se siente más cómoda. Vamos a hacer el recorrido clásico al menos hasta la ermita, por ahora todo ha ido a pedir de boca, sin sobresaltos, con la salvedad del intercambio de posiciones con el grupo de eléctricos que nos alcanza en el desvío de la cumbre donde he parado un momento a ponerme las protecciones, ellos ahora van por delante y nosotros no somos capaces de pillarles antes de llegar a la ermita.

Como no tengo una ruta predefinida estoy abierto a varias posibilidades, el guía del grupo me invita a bajar hacia el camí des Correu, opción que no me parece idónea aunque no es tanto por la nueva prohibición de paso en el tramo final como porque quiero bajar por alguna senda menos concurrida, lo cual expongo a mi compañero de aventuras y le parece bien so pena de no alargar demasiado el horario, y como no parece que vaya a ocurrir finalmente sí me acompaña. Hacemos un itinerario alternativo un poco más técnico al principio pero que después, al ensancharse, permite disfrutar de un plus de velocidad. En el cruce de caminos me hago un lío al principio y vamos un poco de acá para allá aunque logro situarme correctamente al cabo de un momento y emprendemos camino hacia el área recreativa, sendero técnico al principio, camino de carro cómodo después y pista rápida al final.

La vuelta también la realizamos juntos por Son Malferit, de empezar solo se ha ido animando la mañana a base de ir encontrando compañeros de fatigas que sin conocerte de nada no tienen reparos en ofrecerte su compañía y así pasar un buen rato practicando deporte con todo lo que ello importa.


Pretensiones las justas

Después del panzón del sábado tocaba relajar piernas y salí el domingo por las cercanías, muy cercanías ya que ni siquiera llegué a rozar las estribaciones de la sierra, me conformé con llegar al castillo y poco más después de haber rodado en plan tranquilo por el carril bici costero en esas horas en las que aún puede sentirse algo de tranquilidad y ahí donde se acaba me meto por las callejuelas de el Terreno en sentido contrario para entrar en el parque y acabar con las últimas rampas antes de llegar a la explanada de arriba donde se están montando las carpas de las asociaciones para celebrar el Diumenge de l’Àngel, ostras, ni había caído, es el día de la fiesta a la que antes sí acudía con la familia pero con un interés decreciente a medida que pasan los años, tanto que ha llegado a ser inexistente por eso ni me fijo en la parafernalia y sigo mi camino a través del bosque para llegar a la bajada de sa Teulera pasando a su vez por el parquecillo y salir a la rotonda donde, para acabar de bordar la torta, bajo al bosque para cruzarlo y salir por la rotonda del colegio y ahí sí que puede decirse que se acabó lo que se daba, toca carrilear y volver a casas dando por buena la salida y el objetivo cumplido.

Solo han pasado tres días desde esta pedalada y tengo la oportunidad de poder realizar otra y esta vez un poco más extensa en tiempo y distancia pero como no tengo compañeros de correrías tiro por lo rápido y conocido, esta vez en el punto cardinal contrario, vayamos a la Comuna de Bunyola que falta gente. El Rafal, Son Cladera, s’Indioteria, Son Macià, Son Daviu, Son Pizá y carretera para finalizar en Es Garrigó dispuesto a emprender la larga subida hacia los dominios comunales.

Sube uno delante de mí pero con mucho desarrollo (eso quiere decir que va muy lento) y aunque paré a charlar con él un rato tuve que dejarle atrás debido a su cansino ritmo, al parecer tenía algún tipo de inconveniente físico que le impedía ir más rápido o más cómodo. Luego encontré a otro en las mesas que partió a rodar un poco más antes de emprender el regreso, de buena gana le hubiera acompañado pero quería perder el menor tiempo posible y tomé rumbo Cocons al poco de llegar arriba no sin antes haber comentado con él algunos chismorreos sobre bicis, no dio tiempo para intimar más.

Bajada sin complicaciones y sin forzar nada, los que me encontré lo pasaban algo peor con sus bicis rígidas e inadecuada postura, no sé cómo les iría para llegar hasta el final, a mí bien, no diré relajado pero tampoco a muerte y no era por la cantidad de gente que me encontré, aún en el caso de no haberme cruzado con nadie hubiera hecho lo mismo.

La vuelta casi pisando metro a metro la traza me pareció lo más idóneo en cuanto no quería salirme del horario previsto y pude cumplir sin tener que pisar el acelerador y disfrutar así de un retorno sin prisas ni agobios, bendito deporte.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...